Hola de nuevo mushashos n.n aquí con un nuevo cap, esta semana fue de solo entregas de trabajos finales pero este fin de semana tuve tiempo de escribir :D A demás que me inspiré para hacer un par de fanarts (si, me gusta dibujar) y quisiera compartirlo con ustedes (al final del cap les dejo los links) espero les gusten tanto como a mi (n.n)/ Y debo confesarles que la demora también fue porque estaba trabajando en otro fict, un one-shot que se me ocurrió gracias a una canción y ando en esas también.
karin-chan150301: Publico lo más rápido que puedo ome xD
SuwabeKoto-chan: Te aseguro que está interesante :D y gracias por tu review.
Igtm: Me agrada que te agrade la historia xD jejejeje y a pesar de que no eres fan de la pareja y estás siguiendo los capítulos quiere decir que estoy haciendo un buen trabajo, gracias me da muchos ánimos de continuar T-T (shoro de felicidad)
Al Shinomori: Claro, ahora si se viene la zukhulenzia, tenlo por seguro xD
anime love: Gracias por tu review, como le dije a la de arriba ahora si se viene la zukulenzia, deben ser pacientes porque lo bueno siempre tarda un poco en llegar xD
lau-litost: Que bueno verte otra vez por acá dejando tu review xD para los fans del ichiruki les prometo hacer un capítulo más enfatizado en ellos pero eso será más adelante, y claro también se sabrá cual es el conflicto entre Byakuya y Rukia :D
Gracias a todos por sus reviews, y sin más que decir, disfruten del cap (^.^)/
Capítulo 9: Otra oportunidad
Otra mañana despejada, como la de todos los días pues el verano siempre pegaba con fuerza los primeros meses del año, era sábado y las fuerzas para levantarse de la cama parecían inútiles ¿quién quiere salir de su cama temprano un fin de semana?, pero a él le correspondía hacerlo ya que el dueño del rebaño siempre tiene que estar pendiente de sus ovejas, miró la hora en el reloj que marcaba las ocho y cinco minutos, la resaca de la noche anterior le había golpeado duro y eso que estaba bastante acostumbrado a tener fiestas largas en bares privados y exclusivos a los cuales solo se podía acceder con una reserva anticipada, pudo sentarse con dificultad en el borde de la cama, diablos, ni siquiera recordaba si aquella era su cama, o su habitación, o si estaba en su propia casa o en la de alguien más, los recuerdos fueron apareciendo lentamente, imágenes de copas con champagne, botellas de cerveza, pastillitas blancas "de la felicidad", chicas, risas… ¡claro! Seguramente se encontraba en la casa de alguna de sus amantes de turno, pero antes de que pudiese girar la cabeza para ver si se estaba acompañado sintió cómo unos brazos delgados le rodearon el cuello por detrás y un torso desnudo femenino se posaba sobre su espalda.
-Buenos días dormilón… - No pudo reconocer a la dueña de aquella voz así que con dificultad giró el rostro para ver de quién se trataba pues por más que lo intentara no podía recordar. Se encontró con una cara que estaba seguro nunca antes había visto, una mujer de cabellos lacios y negros, ojos marrón oscuros y piel pálida ¿pero con quién demonios se había metido?
- Y tú eres…(?) – Preguntó con desinterés.
- No es necesario decirte mi nombre pues quizás no volvamos a vernos, solo esperaba a que despertaras para pagarme la noche.- ¿Qué? ¿Pagarle? Demonios, por eso no le gustaba acosarse con prostitutas, ellas siempre cobran una fortuna por hora y pudiendo estar con mujeres gratis ¿por qué se habría de meter con una que le cobrara? Definitivamente combinar alcohol con drogas nunca era una buena idea.
- ¿Cuánto es?- Le preguntó sin querer indagar cómo habían sucedido las cosas pues así ella se daría cuenta de que no recordaba nada y podía sacar provecho de ello.
- Bueno pues…- Meditó durante unos momentos calculando el precio.- Por mí son veintidos mil yenes y por mi compañera son treinta más.- ¿Qué? ¿Había escuchado bien? ¿Su compañera? ¿Acaso con cuántas se había acostado? Sus dudas se despejaron inmediatamente cuando vio a una chica muy guapa y bastante parecida a la otra salir del baño, ella sí estaba vestida.
- Así es, a menos de que quieras que nos quedemos a hacerte compañía otro rato guapo.- Le guiñó el ojo. El aludido se puso de pies para que aquellas chicas no se fuesen a ilusionar de a mucho.
- Esperen afuera y les pagaré.- Les respondió firme.
- Pero…
- Shh, cállate tonta, si el cliente no quiere no lo podemos obligar.- La interrumpió su compañera que estaba en la cama aún, dicho esto la mujer se colocó sus prendas y ambas salieron de la habitación.
- Debe haber una explicación lógica para esto…- Se dijo a sí mismo el peli azul, obvio no podía negar que si le gustaba estar con una chica pues para él mucho mejor estar con dos a la vez, y sería mejor todavía si recordara algo de esa aparente apasionada noche, se vistió con la misma ropa del día anterior, buscó entre sus cosas el dinero y le pagó a aquellas mujeres para que se fuesen de una buena vez por todas y así lo hicieron. Al recorrer el lugar donde se encontraba pudo notar que no lo reconocía, era un pent-house claro está, pero estaba seguro que no era de él ni de nadie que conociera, pese a todo esto sabía quién iba a sacarlo de dudas, agarró el teléfono y marcó un número.
- Vega, ¿Dónde estás cuando se te necesita?
- Buen día señor Grimmjow, yo estoy bien, de maravilla, gracias por preguntar, usted siempre tan atento…
- Ya, déjate de ironías y ven a…
- ¿Al hotel cinco estrellas donde lo dejé anoche con las damas?
- Eeeeeh…- Okay, otro detalle más que no recordaba.- Sí, a ese precisamente…- Le respondió sin estar seguro de la veracidad de sus palabras…
- En seguida.- Y dicho esto colgaron los teléfonos, parecía ser que siempre dependía de su amigo para informarse de cosas que ignoraba, como raro su amigo rescatándolo de apuros, pero no le molestaba ya que podía considerarlo como el único verdadero amigo que tenía, casi como un hermano, se conocieron desde la universidad, Grimmjow era el vago y su amigo el nerd, pero conforme se iban conociendo y se contaban sus cosas se daban cuenta de que sus historias eran muy similares, Vega siempre fue honesto, directo, sin pelos en la lengua para decir lo que pensaba, no le temía a lo que su persona representaba y por ello la confianza fue creciendo más. Pasados varios minutos después de la llamada el timbre sonó y por supuesto fue a abrir la puerta.
- Lento como siempre.- Le dijo a manera de saludo.
- Bueno, si hubiesen inventado la máquina teletransportadora estaría aquí en un santiamén.- Le respondió de la misma forma sarcástica.
- Espero que te hayas encargado de los asuntos de la oficina…
- Claro, como siempre yo salvándote el pellejo…
- Bueno, bueno, tampoco te creas la gran cosa.- Dijo mientras le dio una palmada en la espalda.
- Todo en orden como siempre gracias a mí y déjeme adivinar, me llamó porque no se acuerda nada de lo que sucedió anoche.
- Exacto, así que ahora te sientas y me explicas todo.- Le dijo mientras el chico tomaba asiento en la sala de aquel lugar y Grimmjow servía café para los dos.
- Bueno, después de salir ayer en la noche del edificio fuimos usted, Stark y yo a pasar el rato en un bar.
- ¿Qué bar?
- Pues… no era un lugar al cual acostumbráramos ir ya que en los que nos gusta visitar siempre no teníamos reservación, entonces…
- ¿Un bar de mala muerte?
- Pues… no, de hecho parecía elegante.
- ¿Y luego?
- Empezamos a tomar, Stark trajo consigo de esas pastillas que le gusta consumir para alegrarse, yo sólo tomé unas cervezas, usted como siempre fumaba cigarros pero en esas llegaron chicas, dos para ti, una para Stark y otra para mí, se sentaron a hacernos compañía y cuando se dieron cuenta de que usted ya estaba lo suficientemente ebrio lo convencieron para que tomara una de esas drogas de Stark y así lo persuadieron de que viniera acá a pasar el rato.
- Y como siempre tú permitiste que eso sucediera.
- Claro, yo me iba a divertir con mi acompañante, además, creo que necesitaba relajarse por lo sucedido en la mañana.- Por supuesto, ya había olvidado por completo el incidente con aquella secretaria, ahora el panorama se despejaba un poco más, recordaba haberle explicado a sus compañeros lo sucedido y que uno de ellos aconsejó ir a relajarse a un bar (no recuerda cuál de los dos, seguramente había sido Stark), y que finalmente terminó en aquel sitio.
- Ahora empiezo a recordar… Bueno, los detalles me los contarás en el camino, debemos ir a la oficina.- Y dicho esto emprendieron el rumbo, durante el trayecto dentro del carro del joven Vega iban charlando momentos del día anterior, recordando situaciones en el bar y por supuesto entró en el tema el asunto de la secretaria.
- Señor ¿de verdad piensa demandarla?
- No, solo lo dije para que confesara, de todas maneras no tengo pruebas suficientes para demostrar delito alguno.
- Entonces, va a dejar todo así…
- Si, ya que se fue por voluntad propia no me tomaré la molestia de devolverle el dinero ni pagarle por horas extra…- A su mente se vino el momento en el que la mujer se desnudó frente a él en su oficina, debía admitir que se sentía recompensado por lo sucedido en su pent-house, el que ella lo hubiese visto semi desnudo y luego que se lo pagara mostrándose semi desnuda también, era como haber saldado una deuda, estaban mano a mano por ese lado, la chica era guapa no podía negarlo, pero no era nada que sorprendiera al tan experto en el "amor" Grimmjow Jeaggerjaques. Pero también vino a su mente el momento de la cachetada, nunca, jamás en su vida, ni siquiera su propia madre se había atrevido a ponerle una mano encima, sí que mucho menos sus nanas o sus incontables amantes entonces ¿quién se creía esa para cometer dicho acto?, admiraba las agallas que había tenido la mujer para hacerlo pero no era algo que fuese a perdonar así como así.
Llegaron finalmente a su destino, subieron por el ascensor hasta el piso de sus oficinas, saludaron a los presentes y cada uno se fue a su respectivo puesto de trabajo, el joven peli azul se sentó en su escritorio a revisar documentos pendientes, pero pudo percatarse de que hacían falta algunos, se trataba de los papeles que se encargaría de redactar el señor Ciffer respecto al asunto de los hoteles de Aizen, así que él mismo decidió ir por ellos. Entró en el ascensor y marcó el piso correspondiente al área de ventas, al llegar las personas que se encontraba por el camino lo saludaban y él respondía, llegó a la oficina de quien buscaba y entró.
- Ciffer, espero que ya tengas los documentos que encargué ayer.
- Por supuesto, acá están.- Dijo estirándole la mano con unas carpetas.
- ¿Y bien? ¿Cuál es el diagnóstico?
- Analicé todas las posibles negociaciones a las cuales podíamos llegar con Aizen, estimé la cantidad de quince millones de dólares para comenzar con la construcción del sitio, evaluando claro está los precios de todo, desde la mano de obra hasta maquinaria y transporte, al final de la obra se estima que hayamos invertido una cantidad de treinta millones, siendo así que el hotel tardase un año o año y medio para construirse en su totalidad.
- Bien, ¿algo más?
- Sí, pude contactarme directamente con Aizen, le comenté que necesitábamos reunirnos para llegar a un acuerdo y dijo que este mismo lunes venía para negociar.
- Entonces debemos fijarle una hora, bien Ciffer, como siempre superas mis expectativas.- Y dicho esto salió de la oficina, mientras caminaba por entre los pasillos de varios cubículos iba ojeando los papeles y se detuvo pues encontró datos que le parecieron importantes como para prestarles toda su atención, sin querer alcanzó a escuchar la conversación que estaban teniendo unas chicas en el cubículo que se encontraba a su costado izquierdo.
- Pero vamos, cuéntenlo todo, con detalles, ¿cómo fue que sucedió?¿todo lo planearon?
- Así es amiga, esa pobre no tuvo más remedio que salir corriendo de acá.
- ¿Y como lo hicieron?
- Fue fácil, la convencí de que me acompañara a la sala de los archivos secretos, claro no sin antes obtener la llave que da acceso a esa sala. Mis amigas me ayudaron con informarme los pasos de los demás para que así cuando llegaran al lugar del crimen acusara a esa pobre ingenua de estar husmeando donde no debía.
- Jajajajajajaja, Lolly, eres muy mala ¿lo sabías?
- Lo sé, lo sé, gracias por eso. Y no fue todo, al enfrentarse esa mujer con el jefe huuy, si tu vieras, se armó la grande, esa gata atrevida le lanzó una cachetada que sonó por todo el lugar, con eso si era fijo que ya no se quedaría a trabajar aquí.- Mierda, ¿acaso estaba escuchando bien? porque si todo lo que acababa de decir esa tipa era cierto entonces significaba que aquella mujer, a quien trató de ratera siempre dijo la verdad y fue acusada injustamente, pero para confirmarlo debía ver el rostro de quien estaba relatando esa historia, no más con asomarse un poco logró distinguir a una chica con un par de coletas lacias y negras, no había duda alguna, se trataba de la secretaria personal de Ciffer y de la misma mujer que el día anterior había armado todo ese circo, sintió unos profundos deseos de entrar y encararle de frente que la había escuchado y sabía toda la verdad pero, no lo hizo, se contuvo, antes pensaría mejor las cosas para solucionar el problema de raíz, a él nadie la ve la cara y si hay algo que le molesta de sobremanera es el engaño y las mentiras. ¿Qué haría entonces? La verdad es que no estaba acostumbrado a dar su brazo a torcer, ni pedir disculpas, ni mucho menos rogar, pero por otro lado admitía que le hacía falta un apoyo que se encargara de los asuntos que ni él ni su asistente podían atender, ahora se encontraba en un dilema. Por si fuera poco, cuando llegó al piso de su oficina, la secretaria de Stark interrumpió su camino para comentarle algo.
- Señor, disculpe, es que acaba de llegar una carta a su nombre.- Le dijo mientras con la mano le entregaba un sobre.
- ¿Quién la trajo?- Le cuestionó mientras leía el remitente.
- Un celador la subió hasta acá, dijo que se la había traído un mensajero de oficio.
- Gracias.- Y con decir esto entró a su oficina para leer el contenido. La carta decía básicamente que debía pagar una deuda pendiente, para ser más exactos le debía dinero al bar en el cual estuvo bebiendo la noche anterior, otro problema más encima.
Los fuertes rayos de luz atravesaron la cortina de la habitación donde una jovencita dormía plácidamente, lo cual no duró mucho ya que otra chica irrumpió en la habitación y abrió las cortinas de par en par.
-¡Hey Nell! Ya es mediodía, hora de levantarse.
- Mmmmmm…- Fue lo único que alcanzó a pronunciar con dificultad.
- Hey, debes despertarte ¿Piensas dormir todo el día o qué?
- Aushh, me duele mucho la cabeza…
- ¿Estás enferma?- La peliverde antes de responder a eso logró finalmente sentarse en la cama, se frotó los ojos y lanzó un amplio y sonoro bostezo.
- Rukia… este… no… lo que pasa es que…
- Ahhh ya veo, tienes resaca ¿o me equivoco?- Era evidente por la desgastada apariencia de su compañera, con ojeras muy marcadas, los ojos rojos y llorosos, estaba vuelta un desastre.
- Este… si, creo que me pasé de copas…
- Fuiste a tomar ¿y no me invitaste? Que mala amiga eres Nell, yo tenía otra impresión de ti.- Le dijo cruzándose de brazos, entrecerrando los ojos y volteándo la cara hacia un lado
- Pero ¿cómo podía hacerlo si tu estabas trabajando?
- ¿Entonces desde qué hora empezaste a tomar?
- Como a eso de las dos de la tarde…- Un extraño sonido pudo ser escuchado por ambas mujeres.- Ay… mi estómago… tengo hambre…
- ¿Tan temprano? Bueno, ve y date una buena ducha mientras preparo algo de comer, ¡pero anda ya, muévete que no tenemos todo el día!- Le dijo para que se apurara y aunque tuvo dificultades para salir de la cama finalmente lo logró, con ayuda de un par de empujones proporcionados por su amiga. La peli negra cumplió con lo dicho y se fue a la cocina a preparar huevos y café con pan que compró temprano en la mañana. Ya todo estaba servido y su compañera hizo finalmente acto de presencia, ambas se sentaron y la de verde agradeció por los alimentos y en seguida comenzó a devorarlos como si no hubiese probado bocado en semanas.
- Oye Nell, tu no eres de las que frecuenta bares y ese tipo de lugares, ¿qué pasó? ¿alguien te invitó?
- Fui sola.
- Entonces… ¿Qué te pasó? ¿No deberías estar trabajando a esas horas de la tarde?
- Si, lo que pasó fue que... renuncié.
- ¿Qué? ¿Por qué renunciaste?
- Es que… no me sentía a gusto en ese lugar.
- Si claro, no me engañas, te conozco bien y sé que no dejas trabajos porque sí, ¿te sucedió algo malo?- La chica cambio su semblante a una mirada seria y un tanto triste.
- Si, bueno es que habían un par de tipas que me estaban acusando de algo que no hice y pues les creyeron a ellas, intenté defenderme pero no me dejaron, y por eso renuncié.
- ¿Y de qué te acusaban esas tipas?
- De querer robarme unos documentos importantes. Pero claro que todo fue una trampa muy bien planeada.
- Que infelices. ¿Y por qué no te quejaste?
- Porque mi jefe también les creyó, me sacaron de quicio, y preferí largarme de ese lugar.
- Y entonces por eso fuiste a tomar.
- Exactamente.
- Y ahora… ¿en qué vas a trabajar?
- El dueño del bar al que fui me ofreció empleo, le comenté lo que me pasaba y al parecer se conmovió… o yo que sé, el caso es que me dijo que fuera hoy en la tarde para comenzar con el día de prueba y si lo hago bien podré quedarme.
- ¿Te dijo lo que tenías que hacer? Espero que no sea bailar en pelotas en un tubo porque no lo permitiré…
- Pues la verdad no sé, no me dijo nada, pero supongo que sería de camarera, ya sabes, tomar pedidos, atender clientes…
- Sabes que esos lugares son pesados, la gente borracha puede volverse agresiva y no quiero que te pase algo.
- Tranquila, yo sabré cómo manejarlo…
- Bueno yo también tengo que comentarte algo… Al igual que tu renuncié a mi trabajo en el ancianato.
- ¿Qué dices? Rukia ¿Es en serio? ¿Y ahora cómo haremos para pagar el arriendo?
- Tranquila, no te alteres, decidí aceptar la oferta que me estaba haciendo el doctor presumidito, voy a trabajar en el hospital central.
- Uf, que buen susto me pegaste. ¿Y por qué te decidiste al fin?
- Porque pensé bien las cosas y… creo que es mejor alejarme de allí mientras las aguas se calman, no puedo encontrarme con ese hombre.
- Bueno, al menos esta vez hiciste caso a uno de mis consejos.
- Hay no te creas tan importante, el viejo Yamamoto fue quien me convenció de hacerlo.- Dijo mientras hacía una mueca con la boca.
- Aja claro, ¿qué tanto te cuesta admitir que yo siempre tengo la razón eh?
- Lo mismo que te cuesta a ti aceptar que mi intuición femenina nunca falla amiga.- Ambas rieron y continuaron con la conversación, como siempre gustaban una de la otra compartirse sus aventuras e ideas locas, las horas pasaron rápido y a eso de las cinco de la tarde cierta chica estaba lista para salir a probar suerte en lo que podría ser su nuevo empleo.
- Nos vemos luego Rukia.
- Que te vaya bien amiga.
- Okay, aquí vamos de nuevo.- La chica peli verde estaba ansiosa por saber qué le depararía ese lugar, se vistió con un pantalón negro ajustado, unas botas de cuero marrones que le llegaban por debajo de la rodilla, un esqueleto algo revelador y encima una chaqueta corta estilo vaquero. Ya que dicho bar no quedaba tan lejos pudo ir caminando hasta llegar, "Urahara's bar" decía el letrero, muy original poner tu propio nombre pensaba la mujer y finalmente entró. Comparado con la poca luz que había en la calle, este lugar estaba más oscuro aún, sólo se podían distinguir unas cuantas luces pertenecientes a la pista de baile y otras que iluminaban la barra, sin duda alguna se dirigió hacia ese lugar esperando encontrar al dueño pero se dio cuenta de que allí estaba atendiendo otra persona.
- Buena noche señorita, ¿en qué le puedo servir?
- Disculpe… ¿El señor Urahara Kisuke?
- Oh, él está atendiendo unos asuntos que se le presentaron pero con gusto puedo atenderla por él.
- Gracias, este… vengo por un empleo que me ofrecieron.
- Aaaaah, así que tú eres la chica de la que me habló Kisuke… Mucho gusto, soy Tessai Tsukabishi, la mano derecha del jefe.
- Mucho gusto, Nelliel Tu Odershvank.
- Ururu, Jinta, vengan.- Llamó el hombre.
- ¿Qué quieres viejo?
- Necesito que atiendan la barra por un par de minutos.
- Ash, que fastidio, ¿qué no lo puedes hacer tu solo?- Le respondió el niño peli rojo.
- Jinta, por favor, deja de pelear y hagamos lo que nos dicen.- Le dijo la pequeña de coletas.
- ¿Qué? ¿Va a poner niños a atender el bar?- Se sorprendió Nel al escuchar la orden que les dio el hombre.
- No te preocupes, ellos saben lo que hacen.
- Aaaah…
- Bueno, básicamente lo que tendrás que hacer será llevar pedidos a las mesas. Atiendes a las personas que vayan llegando, llevas el pedido a la cocina o a la barra en caso de que sea licor y listo, por ahora será eso. Quizás más adelante pueda enseñarte a hacer mezclas para que me ayudes a servir cocteles.- El hombre alto y moreno parecía bastante convencido de que ella podría lograrlo, eso le daba confianza para empezar su turno laboral.- Sígueme, acá te entregaré el delantal que necesitas.- Fueron hasta el cuarto de servicio donde se encontraba todo lo de aseo, detergentes, jabones, cepillos, escobas, traperos, entre otros más, el hombre le entregó la prenda, en ella estaba estampado el nombre del bar, junto con el logo de un gato, tal vez hubiese sido más original si el nombre fuese "Cat's bar" o algo por el estilo, pero total, ese no era asunto suyo… La chica se colocó el delantal, se sujetó el cabello en una cola alta de caballo y con otras instrucciones de aquel hombre comenzó con su labor, con la libretita en mano fue atendiendo a quienes iban entrando, los primeros fueron una amable pareja que pidieron un coctel para beber con hamburguesa y papas fritas, la chica enseguida fue y dejó el papel en la barra de comidas para que el chef la recibiera, su sorpresa fue cuando vio quien le recibía el pedido.
- Oye, yo te conozco… ¿No fuiste la chica que vino a pedir empleo hace unos días atrás?
- ¿Sado-kun? ¿Es usted? ¿Pero cómo…?
- Así es, soy yo, lo que pasa es que en la parte trasera de mi restaurante se encuentra el bar de Urahara, nos asociamos hace poco y decidimos compartir el local y por supuesto también ganancias. ¿Y qué hace usted aquí?
- Wow, la verdad ni me había percatado de ello, pues verás… estuve buscando empleo nuevamente y el señor Kisuke muy amable me ofreció trabajo aquí, este es mi primer día de prueba.
- Ya veo, el señor Urahara siempre ayudando a quienes lo necesitan…
- ¿Eso fue un sarcasmo?
- Eeeeh…
- ¡CHEF! Dos órdenes más para llevar.- Le dijo un mesero del otro lado.
- Luego seguiremos platicando.
- Claro…- A la chica le había parecido extraño el comentario del hombre, ¿será que tenía alguna otra intención el haberla contratado tan rápido en ese lugar?
- Señorita, ya tenemos nuestro pedido.- La llamaron de otra mesa.
- Si, enseguida. Buenas noches y bienvenidos al bar de Urahara, ¿cuál es su pedido para hoy?- Eran dos hombres y una chica que los acompañaba.
- Mi pedido podrías ser tú para esta noche linda…- Le contestó uno de ellos.
- Ash ya cállate idiota y pide lo que vas a tragar.- Le interrumpió la mujer.
- Bueno, queremos tres cocteles de piña colada bien cargados, dos hamburguesas con papas y alitas picantes.- Le respondió el otro joven.
- En seguida…- Anticipadamente ella sabía que podría toparse con ese tipo de personas, abusivas y groseras, pero no era cualquier tonta que se dejara así que si se veía en la necesidad de defenderse lo haría sin pensarlo. Se dirigió hasta la barra de comidas para dejar el pedido y luego se fue a la barra de licores para pedir los cocteles, en menos de cinco minutos ya los tenía listos y fue a llevárselos.
- Aquí están sus cocteles…- Dijo mientras se los colocaba en la mesa, pero como debía agacharse ambos hombres pudieron contemplar por unos breves instantes lo bien dotada que estaba la chica, la mujer que los acompañaba en vez de reprimirlos a ellos optó por desquitarse con la camarera.
- Oye niña, creo haberte dicho que no quería piña colada sino Martini.
- Ehhh, claro, en seguida se lo cambio señorita…- En realidad Nell sabía perfectamente que eso nunca lo dijo pero bueno, no iba a ponerse a discutir en su primer día de trabajo, recogió la copa de la señorita y se retiró del lugar, pero justo cuando pasó al lado del más patán de ellos sintió cómo una mano alcanzó a rozarle el trasero, eso sí que no lo iba a dejar pasar por alto.
- Oye qué te pas…- Le dijo girando un poco la cabeza hacia atrás pero para su mala suerte chocó con alguien a quién le derramó encima parte de la bebida que llevaba en la mano.- ¡Hay discúlpeme no lo vi!- Dijo aún con la mirada abajo observando el lugar donde se había derramado el líquido.
- ¿Qué le pasa? ¿Acaso es torpe o...? ¿Tú?
- …- La chica levantó la mirada para encontrarse con ciertos ojos turquesa que recordaba bastante bien.- ¿Usted? Pero… ¿Qué hace usted aquí?- Ambos quedaron inmóviles por la sorpresa del momento.
- ¿Tendría por qué darle explicaciones de lo que hago?- Le respondió altanero el peli azul.
- Ah sí, tiene razón, nada que tenga que ver con usted me importa en lo absoluto.- Y sin siquiera sacar un trapo o una servilleta para limpiar el desastre la chica se retiró lejos de la presencia de aquel hombre, ¿pero por qué la vida la castigaba de esa forma para tener que encontrárselo nuevamente después de haberse prometido a sí misma nunca más volver a verlo? O ¿acaso la estaba persiguiendo?- Disculpe señor Tessai, la chica de la mesa cuatro se arrepintió y ahora quiere que le dé un Martini.
- Claro en seguida lo preparo… pero si se arrepintió ¿por qué la copa está vacía?
- Aaaah eso… lo que pasa es que tropecé con un… imbécil y se me derramó.
- Bueno, pero acá a los clientes no los tratamos de imbéciles.
- Pues a este sí, porque no sé qué hace una persona de gustos tan finos en un sitio como este…
- Aaaah, te refieres al señor Jeaggerjaques.
- Si… ¿qué? Espera un momento… ¿lo conoces?
- Digamos que todo mundo lo conoce, pero ayer llegó a beber con unos amigos y amigas y no pagó la cuenta completa, a demás que se le cobró adicional por daños a la propiedad.
- ¿Dijiste daños?
- Así es, lo que pasa es que estaban muy tomados y hasta parecía ser que un poco drogados también, entonces ocasionaron algunos daños pero nada que no se pudiera solucionar. Y tú ¿de dónde lo conoces?
- Es mi exjefe.
- Ahhh ya veo, Kisuke me había comentado algo al respecto…- Mientras aquellos platicaban, el joven peli azul seguía en aquella misma posición observando, no podía creer que coincidencialmente volviese a toparse en el camino de aquella mujer, al menos ya no tendría que tomarse la molestia de salir a buscarla, aprovecharía el momento para decirle lo que le tenía que decir. La chica recibió el nuevo coctel y lo llevó hasta la mesa del pedido, pasó por el lado del joven sin determinarlo siquiera.
- Oye, necesito hablar contigo.
- Yo no tengo nada que hablar con usted.- Continuó su camino, él la siguió.
- Créame, le conviene.
- Nada que pueda venir de usted es de mi conveniencia y por favor deje de interrumpirme que estoy trabajando.- Desde que aquel hombre apareció en el sitio la chica había cambiado su semblante a una mirada seria, con el ceño fruncido, parecía que iba a estallar en cualquier momento.
- ¿No le interesa volver a su trabajo?- La mujer frenó en seco.
- ¿Qué parte de "No me interesa nada que venga de usted" no ha entendido? A demás, no volvería a trabajar al lugar del cual renuncié.
- Su contrato la obliga a volver y cumplir con su labor.
- ¿Qué?- Mierda, ¿ahora qué tipo de cosas estaba inventando?
- Por si no se acuerda o no leyó en el contrato hay una cláusula que la obliga a trabajar un año a partir de la fecha de la firma del contrato.
- … - La mujer se quedó inmóvil pensando una respuesta rápida a eso.- Pues entonces quémelo, bótelo a la basura o yo que sé, no voy a volver a trabajar para usted.- Dispuesta a retirarse nuevamente fue interrumpida otra vez por las palabras del hombre.
- Y si incumple con esa cláusula deberá pagar una multa de varios miles de yenes.- ¿Qué? ¿Era cierto lo que sus oídos acababan de escuchar? Esto debía tratarse de una pesadilla.
- Usted no puede obligarme a…- Le dijo mientras se devolvía, quedando así más cerca de aquel hombre para decirle de frente todo lo que se merecía.
- Yo no la estoy obligando a nada, solo le recuerdo que debe cumplir con un contrato.- La verdad es que le divertía mucho verla enojada, muy pocas veces en su vida había tenido que enfrentarse a mujeres valientes que se atrevieran a desafiarlo y ella era una de esas pocas.
- Pues entonces demándeme o haga lo que quiera, pero yo no volveré a ese lugar.- Que mujer tan terca pensaba él, pero prefería mil veces eso a tener que pedirle disculpas por haberla acusado de algo que no había hecho, intentaría por todos los medios obligarla a trabajar nuevamente para él.
- Hey, hey ¿qué sucede aquí?- Apareció el hombre rubio de sombrero.
- Nada señor…- Respondió la alterada peli verde.
- Resulta Kisuke, que tienes por empleada a quien hace un día era mi secretaria.- Respondió el peli azul.
- Eso lo sé, y ¿Cuál es el problema?
- El problema es que hay un contrato que debe cumplir o de lo contrario deberá pagar una multa.
- Esperen un momento ¿ustedes ya se conocían?- A la chica le pareció extraño verlos hablar con tanta confianza y naturalidad.
- Digamos que hemos tenido algunos roces en el pasado señorita Nell.- Le respondió el rubio.
- Ya veo, entonces esa fue la razón de que me contratara tan rápido, y como ya había dicho antes no quiero tener nada que ver con este hombre...- Dijo mientras lo señalaba con el dedo.- Así que gracias por la oportunidad pero no trabajaré aquí.- Diciendo esto se quitó el delantal y se lo devolvió al rubio, la chica salió indignada de aquel sitio sin despedirse siquiera.
- Vaya… que ruda es ¿no creen?- Comentó el hombre del sombrero.
- Yo me retiro, ya he pagado la deuda en este lugar.- Y diciendo esto el peli azul también salió del bar.
- Esto es increíble, ¿acaso ese tipo es dueño de todo Japón o qué demonios?- Murmuraba la chica con los brazos cruzados y caminando a paso apresurado por la calle, pero de golpe fue interrumpida por alguien.
- Hola preciosa, ¿por qué tan sola de noche, eh? Vamos a ver qué tienes por ahí…- Un tipo de apariencia repugnante se le atravesó en el camino, con una navaja en mano se le acercaba para hacerle quien sabe qué, la agarró por un brazo.
- OIGA, QUÉ LE PASA, ¡SUÉLTEME!- Le gritó la chica la cual estuvo a punto de darle un golpe en la entrepierna pero alguien más se le adelantó proporcionándole un puño en la cara.
- Te dijo que la sueltes imbécil.- Aquel hombre salió corriendo tambaleándose un poco de lado a lado y con un evidente ojo morado, desapareció tras cruzar la esquina de un callejón oscuro. Nada más con escuchar la voz de su "rescatista" sabía de quien se trataba.
- Ya lo tenía bajo control, no necesitaba de su ayuda.
- Un simple "gracias" es más que suficiente.
- Oh claro, gracias por haberme humillado de la peor forma en su mugre empresa, si, que agradecida estoy.- Y dicho esto continuó con su camino.
- No debería andar sola por estas peligrosas calles.
- El que no debería estar acá es usted, de pronto le roban algo más que su billetera, yo sé cuidarme sola.
- Si, eso se nota…- Dijo en tono sarcástico.
- Ash, dígame, ¿qué debo hacer para que deje de perseguirme, ah? ¿Está buscando que le empareje la otra mejilla o qué?- OK, definitivamente esta era la chica más lanzada con la que se había topado en su vida, lejos de tratar de sacarlo de quicio por el contrario él joven se estaba divirtiendo mucho.
- Ja, esa vez estaba desprevenido pero el mismo truco no funciona dos veces en mi.- Dijo orgulloso de presumir sus habilidades "felinas".
- Como sea… nada de lo que diga o haga hará que cambie de opinión, así que por favor no insista.- Ya se encontraba un poco más calmada.- A demás, no entiendo por qué tanta insistencia, si lo que según usted yo hice era un "delito muy grave" entonces ¿para qué quiere a una delincuente trabajando de nuevo en su oficina?
- Porque debe cumplir con un contrato.
- Que mal, porque yo ya rompí ese contrato.- Le dijo a manera de metáfora, dándole a entender que había roto ese compromiso para con él y su empresa.
- Entonces se verá obligada a pagar la multa.
- Pues entonces veré de dónde saco el dinero, pero a su empresa no vuelvo.
- ¿Por qué tiene que hacerse de rogar?
- ¿Y usted por qué insiste tanto?¿Es que acaso no hay más secretarias en el mundo a quienes pueda contratar y humillar a su antojo?- La chica apresuró el paso, sabiendo que iba a recibir la misma respuesta de siempre "que debía cumplir con un contrato y blah blah blah" pero lo que escuchó salir de su boca hizo que girara sobre sí misma de la sorpresa y confirmar que aquello provenía de él.
- Okay, está bien, lo siento…- Esas palabras salieron de su boca sin pensarlo siquiera, simplemente surgieron, hasta el mismo Grimmjow quedó sorprendido de sí mismo.
- ¿Qué dijo?- Preguntó la chica con asombro, jamás se hubiese imaginado que aquel tipo altanero y orgulloso le pidiese disculpas pero… ¿por qué?
- Tsk…- Chasqueó los dientes al darse cuenta de lo que acababa de decir.- Si escuchó bien no tengo por qué repetírselo.
- Es que no lo puedo creer… digo, viniendo de alguien como usted…
- Si, si, como sea… - El joven no pudo sostenerle la mirada a la chica y la desvió hacia un lado.
- No entiendo… ¿acaso no estaba convencido de que yo era una delincuente?
- Sí pero ya no…
- ¿Por qué?
- Porque las escuché platicar entre ellas… diciendo lo bien que les había salido el plan para incriminarla a usted.
- ¡JA! Lo ve, yo siempre tuve la razón.- La chica sonrió con un aire de satisfacción, pues aquellas arpías habían caído por su propia lengua.- Entonces ¿quiera que vuelva para enmendar su error?
- Pfff, yo nunca me arrepiento de mis acciones, es decisión suya.- La chica estaba notoriamente impresionada de ver que existía algo de humanidad en aquel hombre, tal vez no era tan infeliz como ella creía, solo que hay que ver bajo esa armadura ruda que tiene por encima para descubrir su verdadera personalidad.
- Bueno, lo tomaré como un "sí", pero si quiere que vuelva deberá ser con mis condiciones.
- Ja, ¿qué? Ahora resulta que la empleada le da condiciones a su jefe.
- Así es, pero va a ser algo muy sencillo de cumplir.
- No me diga…
- No quiero que vaya a despedir a esas mujeres.
- … - ¿Qué? ¿Acaso había escuchado bien? ¿Por qué no querría que se deshiciera de esas tramposas?- ¿Está consciente de lo que me está pidiendo?- Le cuestionó sorprendido.
- Si, solo con esa condición volveré a trabajar a su empresa.- Que mujer tan curiosa, hubiese esperado cualquier otra condición como un aumento de salario, prioridades de horario, un cargo más importante, todo menos eso. El hombre arqueó una ceja ante aquella respuesta.
- ¿Por qué querría volver a trabajar con quienes trataron de incriminarla?
- Porque no es la manera de hacer las cosas, seguramente necesitan el empleo tanto como yo a demás... ¿Qué mejor venganza que me vean trabajar nuevamente en ese lugar y que su plan no les haya funcionado?- Aquella mujer no tenía un pelo de tonta, ni para eso ni para su trabajo, el peli azul comenzaba a sentir curiosidad por saber más acerca de ella.
Fiiiin del capítulo :D
Para los que querían que Nel se quedase más tiempo en el bar os debo decir que no se desilusionen, creánme que ese va a ser un lugar clave para la historia :3
Acá les dejo los link de mis fanarts, espero les gusten (7u7) y también espero sus reviews, hasta una próxima ocasión chavoos (n_n)/
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