WOLAAA A TODO MUNDO :D

Primero que nada vengo a decirles que he publicado un nuevo fict: "Gato y medio" por si quieren hecharle un vistazo :V

Hasta el momento este es el capítulo más largo que he escrito porque debo advertirles que la próxima semana estaré en entregas finales así que el siguiente cap se demorará un poco más de lo normal y quise compensarlos con este xD

Espero que más gente se anime a comentar, sé que leen mi fict washos, los observo desde las sombras (°-°) y no hay excusas porque si no tienen cuenta pueden comentar anónimamente xD

*Sección de agradecimientos*

SuwabeKoto-chan: Jajajajaja, tranquila pequeña, no abandonaré esta historia, aún tengo muchas ideas que plasmar xD Y yo muy feliz de ecibir tus comentarios siempre ;)

MissRockyn: jajajaja lo sé, ese Grimm es todo un pervert :V Gracias por tu review y espero sigas comentando ;*

lau-litost: Gracias por tu review querida, y agradecida de que sigas la historia ;)

karin-chan150301: Ese Grimm es posesivo y cuando quiere algo lo consigue :3 Gracias por tu review

marian78: Gracias a ti por unirte al club y animarte a comentar, espero lo sigas haciendo, me hace muy feliz :D

mari jose: Igualmente gracias a ti por animarte a comentar, y claro, respecto a eso se vienen cosas interesantes xD Espero sigas comentando, me da ánimos saber que les interesa la historia xD

Igtm: Y vendrá más, mucho mas querid ;) Gracias por tu review y espero sigas comentando.

Al Shinomori: Estás rompiendo mi kokoro en pedacitos... ¿dónde estás? :'(

Y sin más que decir, disfruten el cap! (^.^)

Capítulo 12: Problemas

La fría y oscura noche caía sobre la ciudad, en esos meses de verano era normal que el clima fuese tan cambiante al ocultarse el sol, todos regresaban de las labores a sus casas incluyendo a cierta peli verde.

- Ya son las ocho, hoy sí que estuvo pesado el trabajo…- Subía las escaleras.- Espero que Rukia ya esté en casa, debe estar preocupada por mi ausencia…- Abre la puerta con la llave de conejito.

- ¿Nel? ¡NEEEEEEEEL!

- ¿Rukia-chan?

- ¿Dónde carajos te habías metido? Me tenías muy preocupada. ¿Crees que vives sola y nadie se preocupa por ti? ¿Cómo puedes ser tan desconsiderada? Estuve a punto de avisarle a la policía…- La sermoneaba mientras que con las manos la sostenía de los brazos y la agitaba de un lado a otro con fuerza, demasiada fuerza como para ser una delgadita mujer de apenas 1,44 m.

- E- espera… R-Rukia-chan, me estás mareando…

- Es lo menos que te mereces. ¿Dónde te metiste? ¿Y qué son todas esas bolsas? ¿Y esa ropa que traes puesta?

- Ejajsawjahas… Si me dejas de mover de un lado a otro te contaré todo…- Finalmente la ruda pelinegra obedeció y dejó que su amiga le contara, desde cuando fue con su jefe a ese hotel, la embriagada, la siesta en la gran casa, las compras que hizo con Yoruichi…

- Wow, que locura… Entonces ¿Qué dijeron cuando te vieron así?

- Pues… No mucho, bueno un par de hombres me halagaron, y mis amigas las otras secretarias también.- Dijo recordando el momento en el que Mila Rose y Rangiku vieron su cambio, la rubia por su parte se vio mucho más emocionada, la había abrazado tan fuerte como siempre que casi la deja sin respiración por largos quince segundos.- Ah y también los jefes de mis compañeras, me dio mucha pena Rukis…

- Naaah, nada que ver, te ves espléndida amiga. Y dime ¿no has despertado los corazones de algunos cuantos de tus compañeros allá?

- No… cómo crees…- Volteó la mirada hacia otro lado.

- Tu carita me dice otra cosa… Dale Nel, cuéntame, soy toda oídos.- Dijo mientras agrandaba sus grandes ojos violetas y los ponía cristalinos, a ver si así la convencía.

- Bueno… Hay un hombre, el primo de mi jefe, me quiso hacer conversación por un rato pero tenía pendientes.- A pesar de que su jefe le había dado el día libre ella optó por emplear las horas que restaban del día para organizar archivos y digitar documentos.

- ¿Y está guapo?

- Pues…- Recordaba el físico de aquel hombre mientras pensaba la respuesta, era alto, igual que su jefe, de cabello azul oscuro desordenado y ojos del mismo color, mirada pícara, piel un tanto más bronceada (seguramente por el viaje), fornido, de espalda y hombros anchos, y claramente vestía de traje como todos los demás.- Si, la verdad sí, no puedo negarlo…

- Hay mi querida y traviesa amiga… Deberías darle chance, que salgan, se conozcan, hasta de pronto terminan siendo una linda pareja.

- Naaah, si mi jefe es un mujeriego, su primo lo duplica, después de que terminó de hablar conmigo fue y coqueteó con las otras secretarias.

- Bueno, pero no pierdes nada con intentarlo…

- ¿Y cómo te fue a ti Rukia? Debes ponerme al tanto de lo que pasó ayer y hoy.- Dijo tratando de cambiar el tema.

- Bueno pues he de admitir que este empleo es mucho más llevadero que el anterior, los horarios son más relajados, los demás enfermeros son muy amables… Claro, a excepción del cabeza dura de mi jefe.

- Vaya vaya, o sea que el doctor que te cae mal se convirtió en tu jefe.

- Si, por desgracia….

*flashback*

En el primer día de su nuevo empleo, la morena no podía darse el lujo de llegar tarde pues su turno comenzaba a las siete de la mañana en punto para reemplazar a la enfermera de turno nocturno, afortunadamente para ella pudo llegar cinco minutos antes de la hora impuesta al hospital central de la ciudad.

-Buenos días, buenos días.- Iba saludando a quienes se encontraba por el camino, hasta llegar a la recepción.- Disculpe señorita.- Le dijo a una enfermera que atendía.- Vengo por el empleo de turno diurno, con el doctor Kurosaki.

- Claro, por supuesto, siga por este pasillo derecho hasta el fondo, luego dobla a mano izquierda y allí encontrará el consultorio del doc.

- Gracias.- Y así siguió las indicaciones, al llegar a la puerta y tomar la perilla en su mano se percató de que alguien más se encontraba allí así que decidió aguardar.

- Bueno, espero que con esto se mejore.- Escuchó decir al hombre mientras entre abría la puerta.

- Muchas gracias doctor.- De allí salió una anciana de quizás unos sesenta años de edad.

- ¿Si? Buenos días jovencita ¿En qué te puedo ayudar?¿Tienes cita?

- Hay, disculpe usted creo que me equivoqué de consultorio…- Dijo poniéndose de pies dispuesta a retirarse del lugar.

- ¿A quién busca?

- Al doctor Kurosaki.

- Pues no te has equivocado pequeña, ese soy yo.

- No, no, yo busco a un tonto de cabello naranja, Ichigo Kurosaki.

- Aaaaah te refieres a mi hijo.

- ¿Su hijo?

- Claro, claro. Mucho gusto, yo soy Isshin Kurosaki, por favor sigue.- Le dijo dándole paso a su consultorio, la chica entró y tras ella la puerta se cerró.- Dime, ¿en qué puedo ayudarte?

- Gracias.- Tomó asiento.- Lo que pasa es que el doctor Ichigo me ofreció empleo en este hospital y por ello lo he estado buscando.

- Claro claro, ahora recuerdo, él me habló de ti, dijo que eras muy buena en lo que hacías.- Vaya, de milagro no habló mal de ella.

- Gracias, pues, me dijo que comenzaría a trabajar a las siete en punto.

- Por supuesto, Ichigo ahora se encuentra atendiendo unos asuntos que le asigné, pero con todo el gusto te pondré yo mismo al tanto de tus labores.- Y así, mientras el alto y castaño hombre le explicaba a la chica lo que debía hacer, el piso que debía atender, las habitaciones, etc… iban recorriendo los pasillos. Era curioso percatarse que aquel señor no tenía ningún parecido con el cabeza de zanahoria, ni en lo físico ni en la personalidad, quizás debía parecerse más a su madre.- Y listo, eso es todo, cualquier cosa que necesites ya sabes dónde buscarme.

- Por supuesto doctor, muchas gracias.- Y así se retiró del lugar. El piso que le asignaron a la oji violeta había sido nada más ni nada menos que el de urgencias, Isshin le contó que, según las indicaciones de su hijo, ella era muy buena atendiendo casos graves con extrema rapidez, era hábil para encontrar la solución al problema y eso la hacía una excelente candidata para atender a los pacientes de urgencias.

- Vaya, debe ser un honor que el mismísimo director del hospital te de un tour por el lugar ¿no?- Le dijo una de las enfermeras.

- ¿Cómo? ¿Él es el director?

- Por supuesto, no me digas que no tenías idea…

- Pues la verdad no pero gracias por el dato…(?)- Hizo un leve alargamiento de la última palabra tratando de cuestionar el nombre de aquella mujer.

- Riruka, Riruka Dokugamine. Mucho gusto.- Le extendió la mano.

- Rukia, Rukia Kuch… Sólo Rukia.- Pensándolo mejor, no debía dar su apellido a todos con los que se encontraba pues si sus sospechas eran ciertas y aquel despreciable hombre la estaba buscando era mejor no dar más información de la necesaria.

- Bueno, "solo Rukia" ¿qué pabellón te asignaron?

- El del ala este.

- Que bueno, yo laboro allí igualmente, creo que nos podemos llevar bien.

- Claro.- Le dijo con una sincera sonrisa, al menos el día iba empezando con el pie derecho, había conocido al director quien demostraba ser un tipo amable y ya tenía una compañera.- Pero bueno, necesito que me ayudes en esto, nunca antes había laborado en un hospital tan grande, las prácticas las hice en una clínica pequeña.

- Por supuesto, te explicaré, los pacientes que van llegando en camillas de las ambulancias entran por la puerta principal y los atienden el primer doctor o enfermero que esté disponible, y dependiendo de la gravedad del asunto son asignados a la sala de quirófano o simplemente llaman a algún especialista que pueda atender el problema. Los otros pacientes entran por la parte de la recepción, son los que vienen a voluntad propia por decirlo de alguna manera, van a donde la recepcionista y ella les asigna un pabellón donde los puedan atender.

- Gracias, bueno, evidentemente se ve pesado. El doctor Isshin me dijo que debía ayudarle a los doctores que atienden acá con lo que necesitaran.

- Si, básicamente eso es lo que hacemos las enfermeras acá. Pero no te preocupes, uno mismo se va acostumbrando al ritmo.

- ¿Las jornadas son muy pesadas?

- Depende, por lo general de martes a jueves es tranquilo, pero lo que son lunes y fines de semana son un caos, ya sabes, accidentes de borrachos, fiestas, engaños, peleas. Nuestro único momento de descanso es a la una de la tarde que es el almuerzo y tan pronto lo terminemos debemos volver a nuestras labores.

- De acuerdo, entonces ¿por dónde comenzamos?- Ambas enfermeras emprendieron con su deber, Rukia seguía los pasos de la peli rosa, iban de un lado a otro ayudando a los doctores que estaban atendiendo a los enfermos y mientras tanto la nueva iba aprendiendo donde se ubicaban elementos importantes como las medicinas, los distintos aparatos de revisión, también a llenar los documentos debidos del historial clínico de cada paciente, entre otros tantos más. La mañana se había pasado volando, ya era hora de ir a recargar energías.

- Chica, te recomiendo que traigas tu propio almuerzo, la comida del hospital no es muy buena que digamos…- Estaban sentadas en la cafetería del hospital, mientras una de ellas abría la caja desechable con su pequeño pero fresco almuerzo, a la otra le tocó conformarse por probar la rancia y vieja comida que preparaban allí.

- ¿Será que no me voy de urgencias si pruebo esto?

- Naaah, en los peores casos te puede dar dolor de estómago pero no es para tanto sabes…- Las palabras de la peli rosa fueron interrumpidas por ella misma al fijar su atención en alguien más, la morena se percató de ello y vio cómo su expresión cambio a un estado nervioso, bajó la mirada.

- Señoritas, buena tarde.

- Do-Doctor Kurosaki. Buena tarde. ¿Cómo está usted?

- Bien Riruka, gracias. Aaaah y miren a quien tenemos acá, a la pequeña enfermera, ¿qué tal va tu primer día de trabajo?

- Hola doctor, bien, aunque esperaba que fuese usted quien me diera las indicaciones, no su padre ni Riruka.- Dijo evidentemente molesta.

- Así que ya te conociste con el viejo.

- Es una persona amable, carismática, educada, y si, sobre todo educada. Me costó creer que él fuera su padre.

- No te creas, el viejo demuestra ser una cosa aquí y otra muy distinta en casa. Bueno chicas, las veré después del almuerzo, no se tarden que para la noche esto se empieza a poner color de hormiga.- Se marchó.

- Ha-Hasta luego doctor Kurosaki.- Le dijo la de coletas, la otra ni siquiera se despidió.- Deberías ser más cortés con el doc.

- ¿Con ese? Ja, ni de chiste.

- ¿No te parece el hombre más guapo que hayas visto? Como esos que salen en las series de televisión.

- No… ¿Qué? Espera… No me digas que el doctor Kurosaki te gusta.

- Eh, este pues… me parece atractivo nada más.

- Pues yo creo que no es la gran cosa.- Ella había notado un leve sonrojo en el rostro de su acompañante. Terminando por fin, se devolvieron a la sala de urgencias donde inmediatamente empezaron a llegar varios pacientes y era obvio ellas debían atender.

- Rukia, necesito que le inyectes vía intramuscular a este paciente cero punto cinco miligramos de adrenalina.

- Enseguida.- Obedeció a su doctor, dicho paciente estaba perdiendo rápidamente su pulso cardiaco por lo que debían reanimarlo cuanto antes.

- Bien, ya se está estabilizando. Bien hecho pequeña enfermera.

- Mi nombre es Rukia, señor.

- Y el mío no es ni zanahoria, ni naranja, ni nada de eso, pero bueeno, si así quieres que sean las cosas…

- Ash, pero que llorón es.- Por tercera vez en ese día se habían puesto a discutir, la peli rosa notó el comportamiento entre estos dos y sentía que había algo más que solo una relación de enfermera y doctor, cosa que no le agradaba de a mucho…

A las siete en punto de la noche era momento de cambiar de turno, las enfermeras agarraron sus pertenencias dispuestas a irse para sus respectivos hogares.

- Oye Riruka, te he notado un poco seria ¿te pasa algo?

- No… nada, tranquila.

- Bueno, entonces nos veremos mañana, que descanses.

- Igualmente.- Cada una cogió su propio camino.

*Fin Flashback*

- Yo creo que a tu compañera le gusta el doctor… ¿cómo se llama?

- Doctor cabeza de zanahoria, así se quedará para siempre, no le debo respeto ni nada de eso, si a mí me dice "la enfermera enana" entonces ese será su apodo. Y bueno sí, yo también creo que le gusta, pero por mi parte tiene el camino libre, a mí no me interesa en lo absoluto ese hombre.

- Dicen que del odio al amor hay un solo paso…

- Se dicen muchas estupideces últimamente.

- Jajajajaja, que cruel eres Ruki. ¿Y qué hicieron hoy?

- Lo mismo, solo que noté a Riruka un poco distante, pero bueno, nada que sea de gravedad.- Las chicas siguieron con la agradable conversación, claro, de no ser porque en esos momentos sonara el teléfono y detrás de él viniera una no tan agradable noticia.

- ¿Aló?- Contestó la peli verde.- Señora Kimoto ¿Cómo está?. ¿Qué?. Espere, no estará hablando en serio ¿verdad?. ¡Pero usted no puede hacernos esto! Es muy poco tiempo. Pero… ¿aló?¿ALÓ?- No recibió respuesta del otro lado.- Agh, me colgó.

- ¿Qué pasó amiga? ¿Quién era?

- Era la señora Kimoto.

- ¿Y qué quería? Ya le pagamos este mes ¿no?

- Quiere que desalojemos este lugar en tres días.

- ¿QUÉ? Espera ¿¡qué!? No debes estar hablando en serio.

- Dijo que necesita que nos vayamos porque este apartamento lo ocuparán unos familiares de ella, y lo necesita en tres días.

- ¿Acaso esa vieja perdió la razón o qué demonios le pasa? No puede echarnos a la calle así como así. ¿Dónde conseguiremos un lugar para vivir en tan sólo tres días?

- No lo sé, no lo sé…- La peli verde se sentó en el sofá con una mano en la frente tratando de asimilar la noticia, la otra chica seguía furiosa de pies.

- Es que es inhumano lo que está haciendo. Ya sé, la voy a llamar y me va a escuchar…

- No amiga, pierdes tu tiempo, ella se escuchaba muy firme en su decisión.

- Esto está mal, muy mal… ¿Con qué tiempo iremos a buscar un lugar de reemplazo si tú y yo trabajamos todo el día?

- No lo sé… Quizás podríamos preguntarle a alguno de nuestros conocidos si nos da alojamiento en lo que volvemos a conseguir un lugar para las dos.

- Bien, quizás podría ser una opción pero ¿y nuestras pertenencias? ¿En dónde las meteremos?

- Agh, no había considerado eso…

- Maldición, algo se nos tiene que ocurrir y rápido…

La mañana siguiente no fue tan bien recibida pues ambas chicas habían sentido levantarse con el pie izquierdo, preocupadas aún por sus destinos, la noche anterior la habían pasado en vela averiguando por medio de los periódicos y del directorio telefónico lugares a los cuales pudiesen alojarse a un precio modesto, durmieron quizá unas tres o cuatro horas nada más, ambas tristes y ojerosas, estaban frente al espejo del baño arreglándose para ir a sus respectivos trabajos, la pelinegra no se preocupaba mucho por el asunto del maquillaje pues era preferible para una enfermera verse lo más natural posible ya que con los apuros del trabajo no tendría ni tiempo de retocarse, más el sudor y todas esas cuestiones que tendría incómodas si llevase mucho maquillaje; la peli verde por su parte se obligaba a sí misma a retocarse un poco las ojeras pues con sus trajes nuevos debía ir bien presentada de pies a cabeza, para que todo hiciera un buen conjunto, no era algo a lo que estuviese acostumbrada pero no le quedaba de otra. Finalmente cada una cogió su propio rumbo.

Parecía que aparte del problema que traía encima, el universo se había encargado hacer de ese su peor día, o uno de los peores hasta el momento, el transporte público iba tan repleto, más de lo normal, que a la pobre chica la empujaron una y otra vez, la espicharon durante todo el trayecto contra una de las puertas y al llegar a su estación de destino fue empujada bruscamente hacia afuera, tanto que casi pierde el equilibrio, por eso no le gustaba ir en tacones. Luego de camino al edificio mientras daba pasos apresurados perdió un zapato ya que… este se había quedado pegado al asfalto, por obra y gracia de un chicle, lo más asqueroso que tuvo que hacer pues con una ramita pudo desprenderlo por fin de la suela, en fin, el día no podía estar peor y quién sabe si lo seguiría estando.

Finalmente llegó a su piso, como de costumbre se acomodó en el escritorio, saludó a sus acompañantes y debía comenzar con la labor.

- Bien, Rangiku ¿qué es lo que hay para hoy?

- Bueno amiga, te cuento que tenemos mucho por hacer. Mira este arrume de carpetas…- Dijo mientras cargaba una pila de ellas y la ponía sobre el escritorio de la chica.- Debemos digitarlas en el computador, resulta que mi jefe me comentó que hay un negocio por allá con los coreanos que ha tenido algunas dificultades, un mal manejo de los ingresos, entonces debemos tener todo esto registrado en el sistema para tener pruebas si llega a armarse algún lío legal.

- Entiendo…

- Amiga ¿te sucede algo? Hoy estás como deprimida.

- No, tranquila Ran, solo que no han pasado muchas cosas buenas desde que me levanté en la mañana…

- ¿Estás en tus días?

- ¡Claro que no! ¿Qué tipo de pregunta es esa?

- Bueno, si necesitas yo cargo toallas higiénicas de emergencia, y algunos tampones también.

- Oye shhh, baja la voz, y no te preocupes yo traigo los míos de emergencia también.

- Ah, bueno, entonces cargas el salvavidas a mano.

- ¿Salvavidas? Jajajajajajaja hay Ran, tú y tus extrañas ocurrencias. Bueno, entonces comenzaré con esto…- Dijo mientras observaba con preocupación todos esos papeles, a este paso iría a necesitar unas gafas para ver la pantalla del computador. Comenzó por el principio, uno por uno, fecha por fecha, claramente como le había dicho su amiga, habían desbalances muy graves en algunos de los datos, pero llegaba a un punto en el que no sabía cuál debía digitar primero, es decir, por el orden o más bien, desorden de las tablas de valores y gráficas, debía ir a consultar primero cual era la manera correcta de hacerlo.

En la amplia oficina del jefe, este se encontraba como de costumbre en su escritorio frente al computador, revisando detenidamente el caso del negocio con los coreanos para encontrar una pacífica y armoniosa solución que no los llevase a algún juicio legal, su padre siempre le decía "en el mundo de los negocios quien lleva la delantera es aquel que detenidamente observa hasta el más mínimo detalle, pues la diferencia de un número hace la diferencia en ganar o perder", una frase un tanto larga de hecho, pero si quería tener todo bajo control debía hallar ese "número" o ese "detalle" que le diera la victoria, mientras tanto se iba tomado una taza de café pues la noche anterior también la había dedicado a ese asunto, la puerta sonó, y él dio respuesta afirmativa para que quien estuviese del otro lado siguiera.

- Buenos días. Jefe, es que tengo unas dudas sobre estos documentos que quisiera aclarar. – Entró aquella peli verde y joder… casi escupe la bebida de su boca al verla, o casi se atora con ella, no sabía pero la cosa es que… carajo se veía magnífica, sexy… no hallaba el adjetivo indicado para describir lo que percibía por alguna extraña razón que en el momento no lograba comprender, pues toda su atención estaba fija en ella y las conexiones de sus neuronas no hacían sinapsis, se veía mucho mejor que ayer, bastante mejor ya que traía puesta una blusa blanca tipo corset que dejaba al descubierto sus brazos y hombros, la parte del pecho en forma de corazón tan perfectamente bien ubicado que le levantaba los senos haciéndolos lucir como dos grandes esferas firmes y perfectas, un pantalón de licra negro ajustado y tacones negros, el cabello recogido en un bollo desordenado sujetado únicamente con un lápiz que dejaba al descubierto su fino cuello, era mucha más piel de la que estaba acostumbrado a ver en ella y el mismo sutil pero natural maquillaje de siempre, lo único que hacía falta para completar el conjunto perfecto eran unas gafas, parecía una actriz porno a punto de seducir a su jefe para hacerle la mejor mamada de su vida, y si había algo que le encantaba ver en una mujer eran las prendas tipo corset pues le traían buenos recuerdos… Afortunadamente para él, la chica tenía la vista fija en los documentos que llevaba en mano y no se percató del café que casi escupe, ni de la mirada que le hizo de arriba abajo y de abajo a arriba, se sentó en frente al otro lado del escritorio.

- Es que acá hay datos desordenados e incoherentes, las gráficas no coinciden con los números y blah blah blah…- ¿Qué decía? ¿De qué carajos estaba hablando? Joder, su atención estaba fija únicamente en la manera en como se movían sus carnosos labios al hablar, su cerebro aún no procesaba lo que acababa de presenciar por el impacto, como si se hubiese bloqueado.- Entonces ¿qué opina usted?- Finalmente levantó la mirada para verle a los ojos.

- Este… sí… digo no, bueno lo que pasa es que hay muchos datos incoherentes por el problema de administración que tuvieron así que…- Mierda. ¿Qué carajos le estaba pasando? Era la primera vez que se le enredaba la lengua al dirigirle la palabra a una mujer, ni siquiera estaba seguro de qué respuesta dar pues había escuchado apenas la mitad de lo que le dijo.- Está haciendo calor aquí ¿no cree?- Se retiró el bléiser.

- Pues si… por eso me quité el chaleco que traía puesto…- Oh pequeña, ojalá te lo hubieses dejado puesto.- Pero eso no responde a mi pregunta. ¿Se siente bien señor?

- Si si claro, de maravilla. Es que no entendí bien la pregunta…

- Ah, bueno, pues vea, es que estos datos de por acá no coinciden con estos otros ni tampoco las fechas ¿qué debo hacer entonces? - ¿Que qué deberías hacer? Quizás ponerte de rodillas al frente mío y… joder ¿Qué tipo de pensamientos obscenos eran esos? No, no, no, tenía que enfriar la cabeza y pensar claro.

- Déjelos acá, los revisaré luego.- Fue lo único que se le vino a su aturdida mente.

- Bueno… entonces me retiraré.

- Buenos días compañeros.- De golpe y sin avisar irrumpió en la oficina el otro peli azul, alegre como siempre.

- Que tal señor Raidon.- Respondió la mujer.

- Joder, tan temprano ¿y ya vienes a fastidiar?

- Okay, si los interrumpo en algo importante me lo dicen y tal vez pueda…

- ¿Largarte?

- Ayudar.

- JA, ¿tu ayudando? Si ni siquiera haces tu propio trabajo.

- Señorita Neliel, que descortés de mi parte no haberla saludado como debe ser y déjeme decirle que hoy se ve especialmente deseable.- Si bien este hombre admiraba la belleza de la chica, no se sorprendió al nivel de su primo, pues él no alcanzó a conocer la versión poco sofisticada y para nada atractiva de su secretaria.

- Ajaja… Pero qué cosas dice…- Se sonrojó levemente.

- Te propongo algo linda, que tal si dejas a este amargado y su trabajo por unos momentos y me acompañas a tomar un café.

- Este pues…

- No puede, primero debe revisar estos documentos.- Interrumpió su jefe mostrando los papeles que ella misma trajo y que hace un momento le había dicho que él se encargaría de revisar.

- Muy bien, entonces podemos ir a almorzar en la tarde.

- Tampoco puede, no hasta que termine con toda su labor.

- Oye que explotador te volviste primo. ¿No estarás esperando a que este lindo cuerpecito…- Dijo mientras tomaba a la chica de una mano y la hacía girar sobre sí misma- … se estropee por andar tanto tiempo sentada?

- Lo que se va a estropear aquí…- Se puso de pies.- Será tu cara si no dejas de fastidiar.

- ¿Y ahora qué dije de malo?- Joder, este tipo lo iba a sacar de quicio.

- Bueno, bueno ya.- Los interrumpió la mujer.- Iré a terminar mi trabajo, no se preocupe por eso señor.- Y sin querer presenciar otro pleito más se dio vuelta para retirarse, ambos hombres le miraron el trasero antes de salir, perfectamente redondo, firme y marcado, se movía de arriba abajo con el ritmo de sus caderas, los dos tragaron saliva.

- Jum, si yo tuviera una secretaria así…

- ¿Qué dijiste?

- Nada, que ya me voy.- Y también salió.

Maldición. ¿Qué fue todo eso? ¿Qué era lo que acababa de pasar? ¿Desde hace cuánto le parecía tan atractiva su propia secretaria? No, no, no, debía conservar la compostura, "recuerda que hay normas que te lo prohíben y que la última vez que te metiste con una secretaria no pasó nada bueno después" le decía su vocecita interna, la que está vestida de blanco, con alas y una aureola sobre la cabeza, esa precisamente fue la que le hizo recordar aquel episodio en el que una deliciosa secretaria se le había insinuado y tanta fue la insistencia por parte de ella que bueno, el pobre e inocente jefe no tuvo de otra más que complacerla, pero esto lo llevó a problemas en los que la mujer lo amenazaba con soltar todo a la prensa si no le daba la cantidad de dinero que exigía, bastante hábil la perrita pero él lo era más, y con el suficiente dinero contrató un buen abogado que le diera a entender que lo que estaba haciendo era soborno y eso podría llevarla a la cárcel junto con todo el escándalo público, finalmente el peli azul salió triunfador de esa pero se prometió a sí mismo que sería la última vez que le sucedía. "Pero ¿acaso no viste ese perfecto y redondo culo y ese par de preciosuras asomándose por su escote? Vale la pena pecar por un cuerpo así y romper cualquier norma." Le decía su otra voz interna, la de cachos y cola.

-¡Joder! Ya cállense los dos.- Estaba reprochándose a sí mismo.- No va a pasar nada, no sucederá nada, todo seguirá su curso normal como de costumbre.- Se volvió a sentar sobre su amplia-cómoda silla y… mierda… sintió los pantalones apretados. - ¿Pero qué coño…? Joder ¿es en serio?- Muy enserio, pues su amiguito, su panterita de abajo se había despertado gracias al "erótico espectáculo" de hace un rato. ¿Cuándo fue la última vez que tuvo relaciones? ¿Hace como dos o tres días quizás? Esto definitivamente no era normal, su mente estaba tan acostumbrada a ese tipo de imágenes que no despertaban sensaciones en él, mejor dicho, no lo excitaban, ya no era como cuando estaba en plena pubertad y cualquier fea con falda corta o traje ajustado le hacían tener erecciones seguido, pero se supone que ahora no era así, que ese tipo de cosas sabía controlarlas, su cabeza de arriba dominaba sobre su cabeza de abajo y esta obedecía, pero al parecer acababa de cobrar conciencia propia, y esta "conciencia" le exigía un culo que penetrar ¡YA!

- Esto no puede estarme pasando… Aunque pensándolo bien, no me vendría nada mal un buen polvo en estos momentos…- Como si por arte de magia sus peticiones hubiesen sido escuchadas y correspondidas al instante, cierta rubia cruzó la puerta de la oficina.

- Hola Grimm.- "Justo lo que necesitaba" Se dijo a sí mismo mentalmente el peli azul.

- Saya, que bueno verte por acá temprano.

- Vaya, ¿por qué estás tan de buen humor hoy, eh?

- Digamos que… me levanté con el pie derecho…- Claramente no podía decirle que otra chica lo había excitado y que quería desquitarse con ella. Se puso de pies y caminó hasta donde estaba ella agarrándola por la cintura y atrayéndola hacia él.

- Wow, Grimm, jejejeje parece que hoy te levantaste con el pie del medio más bien…

- ¿Vamos arriba a divertirnos un rato?

- Mmmmm…- Meditó la chica durante unos instantes, luego lo besó en el cuello.- ¿Qué te parece…- Iban caminando juntos, abrazados, a paso lento en dirección contraria a la puerta que dirigía a la suit del susodicho.- … si lo hacemos acá?

- ¿Qué?

- Claro, es más emocionante ¿no crees?- Y de un empujón lo tiró cayendo sentado sobre la silla del escritorio.

- Saya, espera, ¿y si alguien entra?

- No te preocupes, nadie va a venir...

- S-Saya… N-no, no deberíamos…- Las palabras no salían completas de su boca pues la mujer estaba encima de él besándole el cuello, pasando por sus pectorales, luego los abdominales hasta llegar finalmente al cinturón.

- Bueno, vamos a calmar a tu amiguito de acá abajo…- Iba desabrochando el cinturón, luego el único botón del pantalón y finalmente la cremallera, que dejó al descubierto los bóxer. Estuvo a punto de bajárselos también cuando…

- Jefe, necesito su firma en estos documentos que…- Justo entró la peli verde y se topó con la no tan agradable escena de su jefe sentado cerca al escritorio y la rubia de rodillas a punto de sacar su miembro al aire.

- ¿Qué acaso no te enseñaron a tocar antes de entrar niña?- Le dijo evidentemente enojada la mujer al verse interrumpida de realizar el acto.

- Ah, si, ya puedo ver que están muy ocupados, con permiso.- Su expresión había pasado del asco al enojo, ¿cómo era posible que se pusieran en esas en medio del trabajo?

- Espere, señorita Oderschvank…- Le pidió el peli azul evidentemente apenado por la situación mientras se ponía de pies y volvía a acomodarse el pantalón en su lugar.

- No se preocupe señor, no lo volveré a interrumpir…

- ¿Hay algún problema con la señorita?- Dijo el otro peli azul quien venía detrás de la secretaria pues todo ese rato la andaba persiguiendo tratando de convencerla.

- Hola Rai.

- ¡Saya! Que gusto verte por acá, creo que las sesiones de fotos que haces no se comparan con tu belleza en persona.

- Lo sé, lo sé…- Dijo vanidosa.- Es que a esa mujer- Señalaba a la peli verde- No le enseñaron modales pues no sabe que debe tocar la puerta antes de entrar a un lugar. Este no es el rancho donde vives niña ¿sabes?

- Pues que yo sepa este tampoco es un motel a los que frecuenta ir ¿sabe?- Le respondió, ya la estaba sacando de sus casillas.

- Aaaahh ¿te referirás a los moteles donde trabajas medio tiempo criada de campo?

- ¿Cómo me dijiste rubia oxigenada de...?

- ¡Bueno ya! ¡Basta las dos!- Dijo el jefe interrumpiendo la discusión pues sabía perfectamente cómo era el temperamento de ambas mujeres, sobre todo de la peli verde la cual estaba muy bien enterado de hasta dónde era capaz de llegar con tal de defenderse.- Bueno, señorita, dígame qué es lo que debo firmar…- La miró a los ojos y uff, enojada se veía más ardiente de lo que ya estaba, con el ceño fruncido y las manos en la cintura.

- Son estos, señor…- Dijo mientras le estiraba la mano con los papeles y un evidente tono de molestia en su voz.- Y qué decepción, esto podía esperarlo de esa mujer, pero de usted…

- Pues déjeme decirle que esta es mi oficina y puedo hacer en ella lo que me plazca.- Dijo a la defensiva, por simple reflejo e instinto, pero inmediatamente terminó la frase se arrepintió de lo que había dicho.

- Aaaah claro "su majestad", disculpe mi atrevimiento…- Le respondió sarcásticamente mientras se alejaba en dirección a la salida.- Aaah y Rai, pensándolo bien, si acepto ir contigo a almorzar, el señor va a estar taaan ocupado en sus asuntos personales que no creo que note mi ausencia.- Y se marchó.

- ¡YES!- Dijo con un puño en señal de victoria.- Chin chin, punto para mí. Nos veremos luego primo, hasta pronto bella Saya.- Y también desapareció del lugar.

- Hay, pero qué molesto… Bueno, ¿en qué íbamos honey?

- En que te vas de aquí.

- ¿Qué? Pero si apenas estábamos comenzando…

- Ya se me quitaron las ganas, por favor, tengo que trabajar.

- Ash, todo por culpa de esa pelada… Bueno, entonces nos veremos más tarde si aún estás de humor.- Y la rubia también salió de la oficina. La verdad es que aún tenía ganas, haber visto a esa mujer enojada lo había dejado más duro de lo que ya estaba pero ni modo, se había sacado de onda al ver que ella aceptó la invitación de Raidon a almorzar, quiso reclamarle en el momento pero lo único que conseguiría sería agrandar más el problema, no quería admitirlo, pero sentía un poco de culpa por lo que ella había presenciado y en cierto modo tenía razón, la oficina no es el lugar más indicado para hacer ese tipo de cosas.

- Oye preciosa, debo ir a arreglar unos asuntos, te recojeré a la hora del almuerzo ¿te parece?

- Si claro, no hay problema.- Y aquel hombre desapareció tras las puertas del ascensor. La chica evidentemente enojada se sentó con fuerza sobre la silla de su escritorio mientras soltaba un suspiro al aire, aún tenía el ceño fruncido y el estómago revuelto.

- Amiga, parece que vas a matar a alguien con la mirada... ¿Qué te pasó?

- Nada Ran... Es solo que este no es mi día.

- ¿Tu jefe te regañó? Porque si fue así me va a escuchar.

- Jajajajaja, calma Ran, no es para tanto.- Logró hacerla sonreir por escasos instantes para volver nuevamente a su semblante serio.- Gracias, pero son cosas sin importancia en verdad.

- Eso espero…

- Auuuch.- La tripas se seguían revolviendo.- Ya vengo Ran, iré al baño…- En ese piso los baños más cercanos se encontraban del otro lado, pues cada oficina (de los jefes) tenía uno privado, pero los empleados debían ir a los otros que quedaban cruzando el pasillo hasta el extremo contrario de donde se encontraba ella. Finalmente llegó, dicho baño era modesto y espacioso, quizá unos cuatro o cinco metros de largo, al lado izquierdo estaba la larga fila de espejos puestos uno seguido de otro en la pared, frente a ellos los lavamanos, seis para ser más exactos, y contiguo al otro extremo, en la pared del lado derecho estaban los baños, los inodoros y cada uno con su respectivo dispensador de papel, la puerta quedaba a escasos diez centímetros sobre el suelo, las paredes estaban embaldosadas con tramados de rombos beige con una línea de los mismos rombos pero rojos que lo atravesaba de extremo a extremo, al igual que el suelo, la iluminación también era buena.- Joder… ¿Será que comí algo que me cayó mal?- Entró a uno de los compartimentos y cerró la puerta, bajó sus pantalones, luego sus bragas y… mierda, como si su amiga hubiese predicho el futuro, le había bajado la regla, que por fortuna no era más que una simple manchita, le tocó medio limpiar y ponerse uno de sus protectores de emergencia. Bien, el problema estaba solucionado, de no ser por el único detalle que cuando estaba en sus días su estado de ánimo era muy cambiante, pero ella no quería que fuese tan evidente así que trataría en lo posible de evitar cualquier discusión y/o roce con otras personas.

Llegada finalmente la hora del almuerzo todos los empleados tomaban rumbo hacia la cafetería del edificio, todos excepto claro está la chica de ojos oliva.

- Nel ¿No vienes con nosotras?

- No amiga, es que estoy esperando al señor Raidon, dijo que me invitaba a ir a almorzar hoy.

- Vaya vaya, mira nada más, que coqueta, ese cambio de look te sentó mejor de lo que esperaba.

- Si, debe ser por eso…- La verdad es que el único motivo por el cual había aceptado dicha invitación era para fastidiar a su jefe. Esas estúpidas y odiosas palabras seguían retumbando en su memoria: "Es mi oficina y puedo hacer en ella lo que me plazca" Menudo idiota, orgulloso, grosero y altanero, ush, tenía tantas cosas que decirle en su perfecta, simétrica y bien proporcionada cara, que de sólo pensarlo hacía que le doliera de nuevo el vientre.

- Luego me cuentas cómo te fue amiguis, hasta más tarde.- Se despidió agitando la mano mientras desaparecía tras las puertas del ascensor. Pasaron quizá unos cinco o seis minutos desde la despedida de su amiga cuando el susodicho apareció de nuevo.

- Hola preciosa ¿lista para irnos?

- Claro…- Se levantó de su silla en dirección a donde se encontraba el hombre.

- Señorita Oderschvank, espero que haya terminado con sus labores antes de irse.- Pronunció una voz detrás de ellos.

- Aaah señor Jeaggerjaques, que pena, aún no he terminado con todo, quizá lo haga para cuando regrese.

- Quizá deba recordarle que sus deberes son primero.

- No me diga, pues déjeme recordarle que estoy en mi tiempo libre y puedo hacer con él lo que me plazca.- Dijo repitiendo las mismas palabras que hace un rato él le había dicho.- Con permiso. Vámonos Rai.- Y tomó al joven de la mano arrastrándolo con ella, desapareciendo tras las puertas del elevador. El peli azul se quedó ahí, observando, con los brazos cruzados, no estaba molesto en lo absoluto, bueno quizás un poco por culpa del idiota de su primo, pero por ella, por supuesto que no, una mujer brava que lo desafiaba y lo enfrentaba sin pena, eso sí era excitante para él.

- "Debería darle unas buenas nalgadas para que aprenda a obedecer…"- Se dijo mentalmente, pero al imaginar la escena nuevamente aquel amiguito se volvió a despertar.- Joder, debería dejar de tener esos pensamientos…- Quizá más tarde se desquitaría y el asunto quedaría en el olvido, a lo mejor la razón era que necesitaba de un buen polvo o varios para calmar las ganas y todo volvería a la normalidad.


La pareja llegó finalmente al primer piso, despertando la curiosidad de quienes los observaban, ¿por qué una empleada estaba saliendo con uno de los dueños y mayor accionista de la empresa?

- Bien linda, te llevaré a un lugar que estoy seguro nunca habrás pisado queda muy cerca de aquí.

- ¿O sea que no vamos a ir en carro?

- No, solo está a una cuantas cuadras, a pie llegamos en cinco minutos.- Lo que significaba más incomodidad para ella pues debía seguir aguantando las miradas de todos los demás, ya comenzaba a entender lo incómodo que debía ser famoso y que todo mundo ande tras sus pasos. Llegaron y en la puerta los atendió un amable camarero que al parecer conocía muy bien al susodicho.

- Señor Raidon, como siempre es un gusto tenerlo acá. Sigan por favor, la mesa de siempre está a su total disposición.-

- "¿La mesa de siempre? Quien sabe a cuántas más ya habrá traído aquí, y yo seré… ¿qué? ¿La número 250 quizás?- Se dijo mentalmente. La chica pudo observar maravillada el lugar, constaba de una sala enorme de dos pisos, toda hecha en madera clara, incluyendo las mesas y los asientos, estaba decorada con bastante vegetación, la única diferencia era que en el segundo piso que tenía apariencia de balcón con azotea los puestos mostraban ser más sofisticados, amplios sofás que aparentaban ser bastante cómodos, con su propia mesa, parecía ser una zona VIP, se ubicaron en una de ellas.

- Entonces ¿Qué vas a pedir linda?

- Emmm…- Observaba el menú sin entender ninguno de los extraños nombres de los platos, podía correr el riesgo de comerse un lagarto-pulpo de tres cabezas y ella ni por enterada.- Pediré sushi.- Un plato corriente que conocía para evita el riesgo.

- Camarero, un plato de sushi mixto para la dama y para mí.

- Enseguida señor.- Se retiró.

- Bueno linda, y ¿cuánto tiempo llevas trabajando para la empresa? Yo me fui de vacaciones en noviembre y hasta ahora me vengo a enterar que contrataron a tres guapas secretarias para cada uno, claro excepto para mí.

- Esta es mi segunda semana.

- ¿Y si te ha tratado bien el engreído de Grimmjow?

- Pues, hemos tenido uno que otro roce, pero nada de gravedad.

- No te preocupes por eso, él siempre ha sido de esa forma, con todos.

- ¿Hasta con sus novias?

- ¿Novias? Jajajajajaja él jamás ha tenido una, creo que ni siquiera conoce el significado de la palabra.

- Sí, ya me lo habían dicho. Me refería más bien a sus amantes.

- Aaaah ya veo por dónde va la cosa… ¿Estás celosa por haber encontrado a solas a tu jefe con Saya?

- ¡Claro que no!- Se sonrojó un poco al recordar la incómoda escena.

- Por eso aceptaste mi invitación, para darle celos a Grimmjow ¿o no?- Le hizo una mirada pícara.

- Joder ¿por qué todo mundo piensa que ese tipo me interesa? Para nada, ni en lo más mínimo.

- Sólo digo que lo que se ve no se juzga… Pero bueno, si de celos se trata yo soy un experto en eso, cuando quieras solo me tienes que decir y podemos hacerle pasar un mal rato al bobo ese.- Le sonrió.

- ¿Por qué te gusta molestarlo?

- Querida, es una ley universal. Si no tienes hermanos como Grimmjow o como yo a los cuales humillar y hacerles bulliying, entonces lo único que te queda es desquitarte con el más cercano, o sea un primo.

- Ustedes los hombres son todos complicados…

- Unas por otras, Grimmjow y yo solo nos llevamos unos meses de diferencia, así que desde siempre hemos estado compitiendo en todo, quien gana una partida de lucha en el x-box, quien saca mejores calificaciones, quien gana más dinero en un negocio, quien se lleva a la chica linda…- Esto último lo dijo mirándola, como refiriéndose a ella.

- ¿Y yo qué tengo que ver…?

- Jajajajajaja espera, no me digas que aún no te has dado cuenta…

- ¿De qué?

- Joder, preciosa, basta con solo verle la mirada a él, hoy te comía con los ojos, ¿cómo no te diste cuenta? Fue evidente.

- No, eso no puede ser verdad, él siempre me trata mal, es un grosero y un mal educado…

- Lo conozco lo suficientemente bien para estar seguro de lo que te digo.

- Entonces, según lo que acabas de decir (aún no creía en sus palabras) sólo me invitaste acá para fastidiarlo, para molestarlo.

- No exactamente, lo de fastidiarlo fue la segunda intención, la primera siempre fue conocerte más.- ¿En serio debía creer en las palabras de este hombre? Parecía ser que a ella solo la estaban cogiendo de juguete para ver quién de los dos se quedaba con el premio, pero era algo que no estaba dispuesta a tolerar. Terminaron con el almuerzo, aquel joven siguió contándole anécdotas de lo bien que la había pasado en sus vacaciones en islas paradisiacas a bordo de un crucero, cosas que a ella no le interesaban en lo absoluto. Volvieron al edificio y nuevamente todas las miradas se posaban en ellos y los susurros no se hacían esperar, la chica optó por tomar otro camino.

- Rai, sabes, me acabo de acordar de algo que debo hacer aquí…

- Entonces te veré arriba.- Le guiñó el ojo justo antes de que las puertas del ascensor se cerraran.

- No tuve de otra, pero esta situación se me está haciendo muy incómoda…- Llamó al otro ascensor contiguo a ese para subir también, unos segundos después las puertas se abrieron y ella ingresó, pero antes de que se cerrasen un pie lo detuvo y aquella persona entró junto con ella también, el elevador comenzó su rumbo hacia arriba.

- Mira nada más, que casualidad ¿no? Primero te le revuelcas a tu jefe para que te devuelva el empleo y ahora te estás metiendo con su primo. Que descaro.

- A ti no tengo por qué darte explicaciones, y el señor simplemente se dio cuenta de la clase de tramposa que eres.

- Jajajajajaja por favor, solo mírate, pareces golfa de burdel.

- ¿Qué dijiste?

- Lo que oíste ¿o no te lavaste bien los oídos? ¿Y de dónde vienes con el señor Raidon? De un motel quizás.

- A mí no me provoques o…

- ¿O qué? ¿Qué vas a hacer golfita? ¿Golpearme? Tus amantes se podrían enojar si lo haces.

- No, no tiene caso pelear con algo tan insignificante como tú.- Dijo tratando de evitar un pleito pues era lo único que le faltaba para completar su día de malas rachas.

- ¿Insignificante? Es que acaso te crees mucho pedazo de sabandija…- Se le abalanzó encima la de coletas halándole el cabello.

- Aaagh ¿pero qué demonios te pasa?

- Awww, ¿vas a llorar?

- La que va a llorar aquí serás tú.- Nel por ser más alta pudo agarrarla de los brazos y tirarla al suelo, empezaron los mechoneos mutuos, cachetadas, revolcones, hasta se alcanzaron a aruñar las caras pero la peliverde la vencía en fuerza. Afortunadamente para la peli negra, llegaron al piso que ella marcó y pudo soltarse del agarre de la otra.

- ¡ESTA ME LAS PAGARÁS MALDITA!- Y salió corriendo.

- Cuando quieras llorona.- Las puertas se cerraron continuando con el trayecto, al llegar finalmente a su piso la peliverde se cuidó de que nadie la viera y fue en dirección al baño, que afortunadamente para ella estaba solo. Se miró al espejo, el cabello estaba vuelto un desastre, su ropa arrugada y desacomodada, y un par de aruñazos en una de las mejillas, había quedado hecha un desastre.

- Señorita Matsumoto, ¿sabe dónde está la señorita Oderschvanck? Ya debería estar trabajando.

- No señor, no sé, pero me pareció verla ir en dirección al baño.

Justo cuando la chica creía que ese día no podía empeorar viene esa tipa a atacarla, sentía ira, mucha ira, quería romper el espejo hasta que las manos le sangraran, gritar, tirarse al suelo, y llorar hasta que se le secaran los ojos, escuchó que la puerta del baño se abrió y volteó la cara hacia el lado contrario para que quien fuera no la viese en ese estado, la voz hizo que se sobresaltara.

- Señorita Oderschvanck, ¿Tiene idea de la hora que es? Hace rato que debió estar en su escritorio trabajando…- Lo que le faltaba, ¿Qué cojones hacía ese hombre en el baño de mujeres? ¿Que no le habían enseñado modales?

- Si, en un momento voy…- Su voz sonó débil y entrecortada, aún no le miraba a la cara pero por el reflejo del espejo el peli azul pudo notar que algo no andaba bien.

- ¿Le sucede algo?

- "Joder, que se vaya ya…"- Se dijo mentalmente.- No, no es nada…- Nuevamente se le cortó la voz, sentía un nudo en la garganta.

- Claro, debí suponerlo, sabía que no debía dejarla salir con el patán de Raidon, pero ahora mismo voy a ponerlo en su lugar…

- ¡NO!, espere.- Se dio la vuelta y le agarró por un brazo deteniendo su trayecto. Por fin pudo verla a la cara.

- ¿Quién le hizo esto?- Dijo con notable preocupación en su voz al ver el estado en el que se encontraba la mujer.

- Nadie, no fue nadie…- Con la mano derecha el hombre le retiró el cabello de la cara observando bien el par de arañazos.

- ¿Fue esa tipa verdad? La que la incriminó la otra vez.

- … - No hubo respuesta, simplemente bajó la mirada.

- Bien, pues hasta hoy llegó esa infeliz…- Iba nuevamente a salir pero la chica lo detuvo.

- N- No, no es por eso, e-es solo que…- La voz se le ahogó en un leve sollozo.- Hoy han pasado muchas cosas y…- Volvieron a interrumpírsele las palabras y una lágrima resbaló por su mejilla.

- …- Maldita sea, sintió que el estómago se le comprimió de la cólera, esa tipa pagaría muy caro por haberla hecho llorar y por agredirla de esa manera, no le importaría ninguna promesa ni nada, al carajo con todo. Con el dedo pulgar de la otra mano le retiró la lágrima, ella se percató del gesto pero no era capaz de levantar la mirada, solo siguió ahí, con la cabeza gacha y sollozando.

- Tsk, joder… Ya, deje de llorar, no me gusta verla así…- Esas palabras de "consuelo" (si es que se le pueden llamar así) solo hicieron el efecto contrario, la chica se llevó ambas manos a la cara, ahora lloraba con más fuerza. "Mierda, soy muy malo para esto" se dijo mentalmente.- Ya… tranquilícese…- Le tomó de un hombro y la atrajo hacia él posicionando el rostro de ella sobre su pecho, y la abrazó con ambas manos, sentía su espalda subir y bajar con fuerza. La chica al percibir el acto del hombre no sintió fastidio ni repulsión, por el contrario, era todo lo que necesitaba en esos momentos, del apoyo y consuelo de alguien más, solo por instinto o reflejo le correspondió el abrazo, pasando sus manos justo por debajo del bléiser, sintiendo su amplia y fuerte espalda, y lo cálido de su cuerpo. Duraron quizás menos de un minuto en esa posición, hasta que el hombre volvió a hablar.- Bueno, si sigue así va a llenar mi fina y costosa corbata de mocos y babas...- La chica retiró el rostro, un poco, no más para soltar una risa ante el comentario, él no logró verla pero sintió satisfacción de saber que al menos eso le había sacado una sonrisa, por más breve que hubiese sido.

- No debería estar aquí sabe…- Pronunció finalmente.

- ¿Por qué no?

- Tal vez… porque este es el baño de mujeres.

- Pero yo soy el dueño de este lugar y puedo andar por donde quiera, cuando quiera.- Volvió a sonreír la mujer "pedazo de engreído". Él seguía abrazado a ella, pero en cambio la mujer tenía las manos posicionadas sobre su pecho, trató de soltarse de su agarre sin brusquedad pero él no se lo permitió.

- ¿Podría soltarme ya?

- No.- Ella lo miró a los ojos, seria.- No hasta que me prometa que no volverá a llorar así por culpa de gente que no vale la pena.

- Ya le dije que no fue por eso… es solo que hoy…- Mientras la chica hablaba la vista del joven pasó de fijarse en sus ojos a fijarse en sus labios, ¿qué decía? Ni puta idea, lo único que quería hacer en esos momentos era atrapar esos labios con los suyos y saborear cada rincón de esa cavidad. Estuvo a punto de cometer el acto cuando…

- Si, sí, yo te devuelvo la llamada…- Alguien se acercaba.

- Mierda, ESA ES LA VOZ DE RANGIKU.- Dijo asustada la peliverde, la perilla de la puerta empezó a girar, ambos personajes se miraron, estaban fritos, si los veían en esas ¿Qué excusa iban a dar? ¿Que el hombre se confundió de baño? Joder ¿y ahora qué harían?


Fiiiin :)

Qué bonito estuvo, ¿no lo creen?

A mí que Grimmy me azote y me dé nalgadas bien duro :V jajajajaja pinshe suertuda Nel.

Aunque la verdad no culpo a Grimm, ¿saben? Hice un pequeño fanart de nuestra niña Nel con el outfit que llevó en el capítulo, los invito a verlo porque joder, ahora si entiendo al muchacho, yo también me la comería completita :V y no, no soy lesbiana ni bi, soy plenamente hetero pero esa mujer me hace dudar seriamente 7u7

Acá pueden verlo en mi página de Deviantart: kathyana. deviantart. com

Dejen sus comentarios y nos veremos en el siguiente cap! (*-*)/