¡MUCHACHOOOS! ¿Cómo están? Tanto tiempo sin vernos (u.u) De verdad lo siento, la anterior semana fue de solo trabajos finales, pero ya por fin estoy de vacaciones :D Lo que quiere decir que podré actualizar más seguido, y ahora si la cosa va poniéndose interesante, ahora la ronda de agradecimientos:

Igtm: Gracias a ti por tu review querida :3 o querido... jejejeje, ya creo que con el final de este cap quedarás feliz xD

karin-chan150301: Gracias por tu review querida, aguanta un poco más que las cosillas pervertidas vendrán pronto :3

aly36: Gracias por tu review querida :D Si, prometo que esta semana actualizaré el de "Gato y medio"

Jaqueline: Gracias por animarte a comentar xD y no te preocupes, prometo no abandonar esta historia :D (solo si prometen no abandonar los reviews :V)

SuwabeKoto-chan : Gracias por tu review hermosa, me quedé esperando a tu amiga Al-Shinomori :'( Y claro, el romance ya se acerca xD

No siendo más queridos lectores ¡Disfruten el capítulo! (n.n)/

Capítulo 15: Loco fin de semana

Comenzaba la ajetreada mañana de viernes, el ambiente dentro de la empresa emanaba un aura de estrés y pereza, pero a la vez ansiedad y emoción a la espera del fin de semana.

-AY AY AY NOOO, ¡DUELE!- Se escuchaban los extrovertidos gritos de la mujer por todo el piso, considerando que la puerta de la sala donde se encontraba estaba cerrada.

- Nell, deja de hacer alboroto, ni siquiera te la he aplicado.

- Es que me va a doler mucho…

- Confía en mí, sé hacer este tipo de cosas.

- ¿Por qué mejor no me das un analgésico y caso solucionado?

- Porque no existen vacunas en pastillas, así que sé una niña buena y hazme caso.

- *Snif-snif*- Sorbía mocos con cada inhalación, si había algo que detestaba en la vida eran las agujas.- No quiero inyecciones Rukia…

- Mira, ahora la vena de tu brazo se escondió, si no te relajas no puedo hacer nada amiga.

- Entonces no me relajaré para que no puedas hacer nada.

- En ese caso tendría que llamar a uno de los doctores para que te sostenga mientras yo te aplico la inyección.

- No quiero, no quiero, Y NO QUIERO.- Agitaba la cabeza de un lado a otro en señal de negación, parecía una niña de escasos cinco años.

- Neeeeel…

- Disculpen la interrupción…- Apareció en la escena cierta secretaria morena.

- ¿Qué pasó Mila Rose?

- El jefe te necesita urgente en su oficina Nell.

- ¡Claro, claro! Ahora mismo voy, no queremos hacerlo esperar, de pronto se enoja y ahí sí me despide.- Respondió con extraño entusiasmo.

- Pero primero te pondré la inyección.

- Eeeeh, no, no, mejor cuando termine con lo que mi jefe necesite pues vendré para que me la pongas, lo prometo.- Hizo una sonrisa fingida.

- Ay… No tienes remedio.- Sabía que no volvería.

- Bueno querida Mila Rose…-La abrazó por el hombro mientras se dirigían a la oficina de destino.- Cuéntame ¿para qué me necesita el jefe?- Tenía una satisfactoria sonrisa de oreja a oreja, finalmente, por primera vez los inesperados llamados de su jefe sirven para salvarla de algo.

- Adentro te comentarán.- Llegaron y se encontró con Grimmjow de pies frente al escritorio al igual que a su asistente.

- Buen día jefe.- Saludó con la misma amplia sonrisa.

- Al fin aprende a saludar.- Le dijo recordando la corrección que le había hecho una anterior ocasión.

- BUEN DÍA JE-FE.- Le repitió.

- Si, si, buen día…

- Buen día Vega.

- Buen día señorita Nell, que bueno que obligues a Grimmjow a saludar, yo aún no lo consigo, deberías enseñarme tu secreto…

- Es simplemente insistir.

- Yo llevo muchos años haciéndolo, pero bueno… Por cierto, hoy se ve muy bien señorita, ¿o no lo crees tú?- Dirigiéndose a su amigo. Esta vez la chica traía puesto un vestido negro tallado que le llegaba casi por encima de las rodillas, medias veladas oscuras pero semi transparentes y un bléiser blanco corto apenas por sobre la cintura, tacones negros y cabello suelto, se veía bien, por supuesto, no tan provocativa como veces anteriores pero seguía luciendo su hermosa figura.

- No estamos acá para un concurso de modelaje Vega, a lo que vinimos.- Tratando de evadir la pregunta.- Vega se irá con Mila Rose para Corea, debe ir a arreglar el asunto personalmente por recomendación del juez.

- Que bueno, y… ¿yo qué tengo que ver aquí?

- Usted será el reemplazo de Vega en su ausencia.

- Lo que quiere decir que ahora serás la asistente personal de Grimmjow.- Continuó el otro joven.

- ¿Qué? ¿Y por qué yo? ¿Por qué no el señor Stark o alguien de su mayor confianza?

- Ñaaah, eso es fácil de responder, porque te quiere cerca de él.

- Lo que Vega quiere decir…- Le interrumpió.- Es que la única persona con capacidades para cumplir con las labores de asistente es usted.

- Y… ¿Cuáles son esas labores?

- Bueno Nell, acá te otorgo mi agenda.- Dijo mientras sacaba del maletín un grueso libro forrado en cuero negro que más que una agenda parecía ser la biblia, o para este caso la biblia negra de satán donde quién sabe qué oscuras indicaciones tenía escritas en ella.- Mila Rose y yo nos tenemos que ir ahora mismo, no creo que tardemos más de tres o cuatro días.- La chica recibió aquel libro en manos.

- Este…

- Suerte y que tengan bonito fin de semana.- Salieron los mencionados llevando consigo maletines, morrales, carpetas y toda la artillería que necesitarían para llevar el caso.

- Okay… veamos qué dice por acá…- Abrió la agenda justo donde la cinta marcaba, la letra era tan pequeña que apenas se podía leer. Había una larga lista de cosas por hacer, algunas marcadas en círculos rojos, otras subrayadas, otras con pequeñas indicaciones, todas escritas por el dueño con la clara intención de que la secretaria pudiese entenderlo.- Revisar informes de contabilidad, organizar documentos de administración…- Todo parecían ser cosas sencillas y comunes de hacer.- ¿Llevarle un café al jefe a las 12 de medio día? ¿Es que acaso tiene horarios para tomar café?

- Cuando una cadena de compañías multimillonaria depende de mí, hay que tener una vida ordenada, con cada paso calculado y a una hora exacta.

- El café debe tener tres cucharadas de azúcar, negro, con ¼ de leche descremada fría, la temperatura debe estar de unos 40 grados centígrados…- Leía en voz alta.- ¿Es en serio? ¿Tanto por un solo café?

- Vega no tiene ningún inconveniente con eso.- Respondió con toda naturalidad.

- Junto con un sándwich de pan árabe, con tomate rojo y lechuga fresca, sin cebolla, con salsa de tomate bien distribuida, carne de cordero en tajadas y caliente…- Continuó leyendo.- Es broma ¿verdad?

- No.

- Ash, por favor, ni que fuese una estrella de rock o algo por el estilo… ¡QUÉ! ¿Bañar a su gato? ¿Quién en su sano juicio baña a un gato?

- A Michiru le gusta, y también tiene sesiones de masajes en spa.

- ¿No será más bien que ya enloqueció de poder?

- Quizás. Pero yo de usted empezaría ahora mismo, ya casi se acerca la hora de mi café con el sándwich y espero que estén en punto sobre mi escritorio.

- ¿En serio Vega tiene que cumplir con todos estos caprichos suyos? Lo compadezco.

- El tiempo corre.- Le dijo señalando su reloj de pulso.

- Si, si… Creo que hubiese sido mejor la inyección…- Se dijo en un leve susurro.

- ¿Cómo dijo?

- Nada, nada, que en seguida comienzo con esto…

- Ah, espere, olvidaba una cosa.- La chica frenó el paso y se devolvió.- Estas llaves también las debe usar.- Dentro de un llavero que tenía el tamaño de una pulsera habían unas diez llaves distintas, marcadas cada una con un color diferente.

- ¿Y esto? ¿Ahora soy "el ama de llaves"?

- Son las llaves más importantes de cada espacio de la empresa, ahí están las tres oficinas de este piso incluyendo la mía, la de la habitación de archivos confidenciales, la de mi auto, las de cerrar la puerta principal de la empresa, la del penthouse de arriba, la de la caja fuerte, la del escritorio de Vega y una que es para acceder a la biblioteca privada de la empresa.

- ¿Cómo sabré cuál es cada una?

- Probándolas. Claro, no creo que para ingresar al penthouse porque ya sabe muy bien cómo hacerlo, ¿o no?- Dijo recordando aquel episodio donde ella irrumpió en su zona privada.

- No es mi culpa que lo deje sin seguro, pero bueno, comenzaré con esto entonces…- Finalmente pudo empezar con la larga tarea, ingresó a la oficina de Vega para revisar los documentos que habían anotados en la lista, algunos necesitaban firmas pero eso sería para después, debía hacer cálculos estadísticos de los datos numéricos de la empresa cada día, ingresos, gastos, etc… Y ya casi era hora del café.

- Okay…- Estaba frente a la máquina dispensadora.- Dice que tiene que estar a cuarenta grados ¿cómo sabré eso con exactitud? Agh, no importa, igual y es caliente.- Lo sirvió.- Ahora dos cucharadas de azúcar, un cuarto de leche… y listo.- Dijo feliz del resultado.- Y el sándwich.- Cogió uno de los sándwiches que estaba empacado en la máquina dispensadora y se dispuso a llevar el "pedido", se sentía como una jodida camarera.- Señor, acá traigo su café…- Lo colocó sobre el escritorio.- Y su sándwich.- El hombre no pronunció palabra.- DE NADA.- Dijo ella esperando un agradecimiento de su parte, el hombre tomó el primer sorbo.

- Pfff, está frío, y este no es el sándwich que me gusta, además le falta la salsa ¿qué no fueron claras las especificaciones?

- ¿Qué? Pero… ¿cómo que está frío? Si lo serví directamente caliente de la máquina…

- La máquina solo llega a calentarlo a treinta y cinco grados y yo dije que debía estar a cuarenta. Llévese esto y tráigame otro.- La chica obedeció, no sin antes hacer una mueca de fastidio. El hombre solo se limitó a verla divertido, sabía que con esto podría jugar un buen rato.

- "Muy frío, ese no es el sándwich que me gusta" Pero que tipo tan caprichoso, y ahora ¿cómo hago para saber a qué temperatura está el jodido café?

- ¿Sirviéndole café a Grimmjow?

- Señor Stark, buen día. Si pues, como el señor Vega no está me correspondió reemplazarlo.

- Ay, pobre de ti. Grimmjow es bastante caprichoso para ciertas cosas.

- Si me doy cuenta… ¿Cómo hago para saber si el café está a cuarenta grados?

- Vega siempre utiliza un termómetro. Creo que debe estar por acá…- Buscó entre las servilletas y vasos desechables dentro de un cajón.- Acá está.

- Muchas gracias señor. Por lo menos usted sí ayuda…

- Suerte con eso.- Se retiró.

- Si esto es así en la empresa no me imagino cómo la deben pasar sus empleados, en especial Giriko…- Reflexionaba mientras se dirigía nuevamente a la oficina.- Acá tiene su café a cuarenta grados y su sándwich.- Volvió a tomar sorbo.

- No le echó azúcar.

- Si lo hice, le puse las dos cucharadas que me indicaron.

- Pero sigue amargo y no me lo tomaré así, y este no es sándwich de carne de cordero.

- Pero en la máquina no hay de cordero.

- Pues entonces debe ir y buscarlo afuera.

- ¿QUÉ? No esperará que baje y suba ochenta pisos por un sándwich…

- Yo solo espero tener el sándwich sobre mi mesa, no me interesa saber cómo lo traiga.

- Aaaaish, ¿por qué más bien no lo pide por teléfono?

- Porque ese es trabajo suyo, y apresúrese que ya tengo hambre.- La chica volvió a salir para preparar nuevamente el café y llamar para ordenar el dichoso sándwich.

- Buenos días. Es para una orden de sándwich especial. Si por favor que sea de cordero con pan árabe, con tomate y lechuga sin cebolla y con salsa de tomate. A esta dirección.- Le dijo el nombre de la compañía y el piso.- Gracias.- Y colgó.- Bien, ahora el café…- Volvió a repetir el mismo procedimiento, ahora le había agregado tres cucharadas más de azúcar y discretamente tomó un sorbo para comprobar qué tan dulce estaba, según su criterio estaba perfecto. Volvió nuevamente a la oficina.- ACÁ TIENE POR CUARTA VEZ SU CAFÉ, SEÑOR.- Lo colocó sobre el escritorio, el hombre tomó el primer sorbo.

- Mmmm, no está mal… ¿y mi sándwich?

- Su sándwich no debe tardar en llegar.

- ¿Qué? No, yo no me voy a tomar el café solo, esperaré a que llegue el sándwich pero para cuando eso suceda el café ya estará frío así que retírelo.- La venita en la sien de la chica estaba comenzando a brotarse.

- Oh no, yo no voy a volver a repetir ese café, o se toma ese o no toma nada.

- ¿Desde cuándo da las órdenes usted? No me lo tomaré y punto, tendrá que traerme uno nuevo junto con el sándwich y fin de la discusión.

- Ush, es usted un…

- En vez de quejarse debería estar pendiente del pedido.

- Agh.- Hizo un sonido de molestia y salió del lugar.

- ¿Acaso cree que soy su sirvienta?

- Neeeel, amiga.

- ¿Qué?

- Huy, tranquila, no te enojes. Es que tienes una llamada desde tu escritorio.

- Gracias Ran. ¿Aló? Sí, es para acá, por favor que lo traiga al piso 78. Gracias.- Colgó.- Al fin el dichoso sandwich, ahora ir a preparar el café… - Volvió a comenzar de nuevo la preparación.

- Pedido para la señorita Odershvanck…- Dijo en alto una voz masculina.

- SI, soy yo, muchas gracias.- Recibió la orden y pagó.- Por fin, y si no le gusta juro que le echaré encima el café…- Ingresó por quinta vez a la oficina.- Acá tiene su café y su sandwich ¿contento?- No alcanzó siquiera a ponerlos sobre la mesa cuando…

- No, no, deje eso para después, ahora tenemos que salir a resolver un asunto.

- ¿Qué?

- Lo que le dije, ¿no escuchó?

- ¿No piensa comerse esto?

- Ya le dije que no, hay que ir a resolver un asunto y debe venir conmigo.- La mujer ya tenía un tic en su ojo derecho, si no fuese porque el café estaba hirviendo aplastaría el vaso con su propia mano, al igual que el sandwich.

- ¿Me hizo preparar esto cinco veces para que a la final no quiera comérselo?

- Nah, ya se me quitó el hambre, bueno vamos que el tiempo corre…- La chica quedó estática un rato, contando del uno al diez en su mente para tratar de relajarse, dejó la comida sobre el escritorio y siguió a su jefe.

- ¿A dónde vamos?

- A recoger unos papeles de la notaría.- Ingresaron al ascensor.- Necesito que cancele una reunión que tengo a las tres de la tarde y la aplace para el próximo lunes, llame a todos los contactos y dígales que la reunión fue cancelada, anote que necesito comprar más comida para gato, arena, un nuevo cepillo, y la sesión de masajes de spa aplácela para el lunes también, recuérdeme llamar a Vega para saber cómo va el asunto, llame a la veterinaria y confirme la cita para el miércoles de la otra semana…- La chica iba escribiendo a toda prisa.

- ¿Algo más?

- Si, que antes de que se acabe el día recoja los informes de cada uno de los departamentos de la empresa para que haga una recopilación estadística y también hágame una…

- Una…

- ¿Qué?

- Iba a decir algo más…

- "Joder, ¿lo dije en voz alta?"- Se dijo mentalmente reflexionando sobre eso último, iba a decir que le hiciera una mamada, pero no se percató de si lo dijo en voz alta o en su mente.- No, no, nada más…

- ¿Todo esto le toca hacer a Vega todos los días? Lo compadezco.

- Agradezca que Vega dejó solucionados varios asuntos antes de irse, en otras palabras le ahorró trabajo.

- Al menos él sí es considerado.- El hombre simplemente sonrió ante el comentario, significaba que las cosas estaban saliendo tal cual como él quería. Llegaron a la notaría, hicieron unos cuantos papeleos, firmas, cheques y listo, en menos de una hora habían solucionado ese asunto, pero la mañana pasó rápido y ya era hora de ir a almorzar.

- ¡Yuju! Por fin mi hora de descanso llegó.- Dijo feliz la peli verde, se encontraba junto con su jefe en la acera de la calle que quedaba contigua al edificio, el hombre la miró con malicia.

- ¿Hora de descanso? Los asistentes no tienen tal privilegio.

- ¿De qué habla?

- Mientras yo subo quiero que vaya y me consiga el almuerzo, y hoy se me antojan presas de pollo, de KFC específicamente, las espero en quince minutos sobre mi escritorio. Ah, y no olvide que debe darle el baño a Michiru.

- ¿Qué? P-pero… ¿y yo qué? No soy un robot, también tengo que alimentarme…

- Lo hará después de que consiga mi almuerzo.- Y antes de que la chica pudiese articular una queja o reclamo más el hombre se fue a paso apresurado dejándola sola.

- Esto es el colmo… ¿Y ahora dónde consigo un KFC por acá? No conozco esto por aquí…- Caminó unas cuantas calles probando suerte hasta que decidió preguntarle a las personas que pasaban por ahí si conocían el famoso restaurante, finalmente un amable señor le indicó la dirección y ella pudo dar con el sitio.

- ¿Qué desea ordenar señorita?

- Este… pues…- Su jefe no le había dicho siquiera qué cantidad de presas quería, o si las prefería en combo, o de receta tradicional o picante…- Deme… ¿Cuál de esos combos es bueno para un hombre, grande, que come mucho?

- Claro, pues en ese caso le recomiendo llevar el combo "Mega sin igual", vienen ocho presas y dos porciones de papa a la francesa.

- Si, si, creo que ese está bien.

- Bueno señorita son 150 yenes.- Los pagó, y se fue de camino a la empresa con la bolsa en mano, caminando varias cuadras, en tacones, en falda, y la barriga le gruñía cada vez que le llegaba el olor a pollo.

- Y si me como una presita… No, no, no, esto es comida del jefe, de seguro si llego a tocar algo me hace devolver para comprarle "comida no contaminada".- Resistió la tentación y continuó su camino. Finalmente llegó al piso de destino, el lugar estaba evidentemente solo pues todos se habían ido a almorzar, ingresó a la oficina de su jefe pero este no se encontraba allí.- Genial, esto es genial, ¿ahora dónde demonios se habrá metido? Ni siquiera tengo celular para localizarlo…- Pensó por unos instantes.- Ahhh, quizás se fue a su penthouse, agh, ni modo, tendré que llevárselo hasta allá.- Buscó las llaves y probó cada una hasta dar con la correcta, subió aquellas escaleras y abrió la puerta al final del pasillo, nuevamente volvió a toparse con aquel lujoso espacio, bastante iluminado, y a pesar de que era verano y el sol golpeaba fuerte se sentía un ambiente fresco.- Emm, ¿hola? ¿Hay alguien aquí?- No hubo respuesta alguna.- Bueno, que conste que llamé y nadie contestó.- Iba a dejar la bolsa en alguna de las mesas cuando se percató de un sonido proveniente de alguna habitación, era como música electrónica, lo cual indicaba que por ahí debía haber alguien.

- Bueno, quizás con esa música no escuchó. Pues iré hasta allá y no me podrá reclamar nada.- Siguió los pasos del sonido, llegó hasta el fondo donde el pasillo finalizaba en muro y al lado derecho una entrada a otro espacio, de allí provenía la música.- Señor, aquí le traje su almuerzo y…- Al entrar pudo observar que aquel amplio espacio era un gimnasio, con varios implementos de alzar pesas, sacos de boxeo, barras, caminadoras, etc… Su jefe se encontraba de espaldas a ella, haciendo flexiones de brazos en una vara metálica bastante alta que lo dejaba a escasos centímetros sobre el suelo, pero la cuestión de todo esto era que el hombre estaba sin camisa, lo único que traía puesto era una pantaloneta larga deportiva, él seguía concentrado con sus ejercicios pues por la música alta no se percató de la presencia de la mujer, ella al ver esa escena, inconscientemente se mordió el labio inferior, joder, sí que estaba bueno, bastante de hecho, ¿cómo no se había fijado bien la anterior vez que casi se lo encuentra desnudo? Oh, sí, quizás porque ella se cubrió los ojos de la vergüenza, pero ahora se sentía como una jodida pervertida al estar contemplando el escultural físico del hombre sin que este pudiese percatarse de ello, el nerviosismo empezó a invadir su cuerpo y a su mente no llegaban ideas claras, ¿debía retirarse por discreción? ¿O llamar su atención para que le reciba el pedido? ¿O dejar las cosas así y retirarse? ¿O quedarse un rato más observando hasta que se diera cuenta por sí solo? La verdad es que su mente le ordenaba claramente que debía retirarse, pero sus piernas no obedecieron y la llevaban justo en dirección al hombre, bien, lo hecho hecho está.

- Emmm, disculpe… ¿Señor?- Se posicionó frente a él para que la pudiese ver porque por más cerca que estuviese no la podía escuchar. Al fin se percató de su presencia. El hombre se dejó caer al suelo, tomó una toalla que tenía cerca y la colocó sobre su cuello, fue en dirección a donde provenía la música el cual era un pequeño ipod conectado por bluetooth al equipo de sonido, le dio pausa.

- Tardó bastante, creo que fui claro con los quince minutos.

- Pues, es que había mucha fila... y… casi, casi no encuentro el lugar…- Joder, las palabras se le enredaban al salir de su boca, no sabía si prestarle atención a su rostro, el cual tenía unas gotitas de sudor resbalándole por las mejillas y el pelo mojado y desordenado, o a su muy llamativo, desnudo y tonificado torso. Claro que el hombre no pasó eso por desapercibido, estaba muy atento a ver la reacción de la mujer, y claro que si, era la típica de cualquier chica que lo mira con deseo y lujuria, con la diferencia de que ella se veía tierna, es decir, no era una mirada pervertida sino más bien, tímida.

- Ja, bueno, solo espero que ya no esté frío…

- Si, bueno, yo me retiro…

- Michiru anda por ahí, y está esperando su baño.

- Agh, ¿no lo puede hacer usted?

- No.

- Bien…- Rodó los ojos de un lado a otro e hizo un gruñido. Ambos salieron de la habitación en dirección al comedor, el hombre para alimentarse, la mujer para buscar al felino.

- Veeeen, gatito gatitooo… ¿Dónde estás metido?- Chasqueaba los dientes varias veces para llamarlo, hasta que finalmente se percató de un maullido.

- Mau, mau…

- Hola pequeñito, ¿Dónde estabas metido eh? Es hora de ir a darte un baño…

- Afuera, cerca de la piscina está su bañera y los shampoo especiales.- Le indicó el dueño.

- Bueno, vamos a ver…- Llevaba al animal en brazos.- Shampoo especial para felinos sin olor…- Leía la etiqueta. Llenó el pequeño balde con agua y aplicó el jabón.- Ahora vamos a meterte…- Extrañamente el animal no opuso resistencia alguna, como si de un bebé humano se tratase, se dejaba acicalar y limpiar, era bastante bien educado, se notaba que no era para nada caprichoso como el dueño, terminó con la labor y secó al animalito entre toallas, este se sacudió un poco al quedar nuevamente en el suelo.- ¡Listo! Fue bastante fácil.- Dijo sonriente mientras ambos volvían a entrar.

- De hecho… fue demasiado fácil…

- ¿Por qué lo dice?

- Pues… A Vega y a mí siempre nos pone resistencia, no nos ataca pero si trata de salirse del balde.

- ¡JA! Eso prueba que me quiere más a mí que a ustedes dooos, la la la…- Decía en un tono burlón, a manera de canto.- Este, y ¿no piensa ponerse nada?- El hombre estaba sentado en el comedor, sin camisa y con una de las presas de pollo en mano.

- No, ¿por qué? ¿Le molesta?

- No, no, claro que no…- Desvió la mirada hacia otro lado, divisando un mueble con una vitrina repleta de libros.- ¿Puedo ver?- Dijo señalando el lugar, el hombre tenía la boca llena pero con un gesto de su mano aprobó que lo hiciera, ella comenzó a ver título por título de la larga fila, estaba "La iliada y la odisea", la serie del "Señor de los anillos", "El hobbit", "Sherlock Holmes"…- Nunca me terminé de leer a Sherlock, cuando estudiaba en la biblioteca sacaba uno de esos libros para distraerme un rato, pero nunca los concluí, de hecho creo que la única serie que terminé fue Narnia…

- ¿Le gusta leer?

- Si, pero casi no tengo tiempo para eso…

- Bueno, si quiere puede tomar uno, yo ya me los leí todos.

- No, como cree que voy a…- Sus ojos se abrieron como platos y brillaron al encontrarse con un libro en especial.- Waaaaa! No puedo creerlo, he estado buscando este libro por todas partes y me decían que los ejemplares se habían agotado.- Dijo mientras sostenía en su mano un grueso libro que llevaba como título "1000 clases de equinos"

- ¿Caballos?

- ¡LOS AMO! Son mis animales favoritos, desde siempre, y me enamoré de este libro desde la primera vez que lo vi pero no tenía el dinero suficiente para comprarlo…- La mujer daba pequeños brinquitos desde su lugar, era evidente que no podía contener la emoción.

- Aaah claro, pues entonces quédeselo, se lo regalo.- Dijo finalmente luego de ver esa cara de niña ilusionada con el juguete que siempre soñó.

- ¿Qué? ¿No estará bromeando verdad?

- Que no, ese libro no es de mis favoritos así que… no hay problema…

- ¡Graciaaaaaaaas!- Lanzó un sonoro grito de emoción, tanto que sin pensarlo siquiera corrió hasta donde se encontraba el hombre y le dio unos de esos fuertes abrazos que está acostumbrada a dar, él por su parte quedó sorprendido, como aquella vez en la calle que lo abrazó nunca imaginó que lo fuese a hacer esta vez también.- Gracias, gracias, gracias…

- Nell… me… estás… ahogando…

- Ay sí, disculpe, no fue mi intención, es que estaba muy emocionada y…- El color de la cara de la chica se tornó de un intenso rojo fosforescente al percatarse de lo que había hecho, con el torso desnudo de su jefe, se separó rápido.

- Eeeem, gracias nuevamente…- Se rascaba la nuca.

- Si, si, no hay de qué… ¿Gusta sentarse a comer?

- No, no, ya me siento muy agradecida con el libro como para que me dé de su comida también…

- Entonces…- Cogió un par de presas y una porción de papas y las guardó dentro de una de las cajas con las que venía el pedido.- Llévese esto, y no saque excusas, considérelo en agradecimiento por haber hecho la compra.

- Emmm, gracias, supongo…- Recibió la caja y miró el reloj de pulso que traía su jefe.- AY, ya se está haciendo tarde, y quedé de salir con Rangiku, gracias por todo nuevamente y que tenga bonita tarde.- Salió a paso apresurado del lugar, sin esperar a que el hombre le hiciera reclamo alguno. Qué curioso, no se había percatado de eso antes pero ahora que lo reflexionaba, esa mujer era bastante más diferente que a cualquier otra que haya conocido antes, es decir, en el sentido en que lo normal sería que, al verlo así semi desnudo no hubiese dudado un segundo en insinuársele, acercársele, incluso hasta pedir permiso de tocar los bíceps, por el contrario ella parecía estar incómoda, no era que no le gustase porque por la expresión que tuvo al principio era claro que lo veía atractivo, sino que con el solo detalle del libro obtuvo mucho mejor resultado que con exhibirse, a ella no le importaba su físico sino los detalles que tuviese con ella, por más mínimos o insignificantes que fuesen para él. Un punto más a tener en cuenta.

- ¡Raaaaaan!

- Amiga ¿dónde te habías metido? Ya me estaba preocupando, creí que no querías mudarte a mi casa…

- Si, lo sé, lo siento, es que estaba con mi jefe y no me percaté de la hora…

- Que picarona eres amiwis, de haber sabido ni me molesto en interrumpirlos en su taaan arduo trabajo.

- ¿Qué insinúas Ran?

- Jijiijijiji, tu sabes a lo que me refiero…- Le guiñó un ojo.

- Señoritas.

- Jefe.

- Señor Stark.- Respondieron las aludidas.

- Que tengan un lindo fin de semana.

- Gracias, igualmente.- Dijeron al unísono.

- ¿Cómo te fue en tu primer día de asistente Nell?- Cuestionó el Coyote.

- Pues, no tan mal, solo hay que acostumbrarse a los caprichos de mi jefe.

- ¿Y ese libro?- Dijo extrañado señalando lo que la peliverde traía en manos.

- Ahhh, es uno de los libros de mi jefe, me lo regaló.- Dibujó una tierna sonrisa en su rostro.

- Que interesante, al parecer Grimmjow te tiene bastante confianza… Bueno, como sea, nos veremos el lunes.- Se despidió.

- ¿Qué me miras Ran?

- Nada, nada, es solo que, bueno, deberías verte a un espejo y darte cuenta de la cara de tonta que traes.

- ¿Qué?

- Jijijijijiji, si, es que cuando mi jefe te preguntó por el libro tu expresión cambió drásticamente, parecía que levitabas. Pero bueno, ya sé cual es tu respuesta de siempre, así que no diré nada al respecto.

- Okay… Bueno me falta todavía recoger los informes de cada departamento, ¿me podrías esperar Ran?

- Si, si, claro, mientras tanto iré a buscar a tu amiga Rukia.- Y así cada una tomó por su camino, la peli verde bajó por cada piso, recogiendo los informes, primero se encontró con Ciffer quien claramente le pareció extraño pero no cuestionó y se los entregó, luego fue con Hallibel quien no mostró expresión alguna en su rostro, finalmente quedaba ir donde Szayel.

- Buena tarde señor Aporro.

- Agh, ¿otra vez tú? Había escuchado rumores de que la habían despedido.

- No me habían despedido, renuncié que es diferente, pero el señor Jeaggerjaques me volvió a contratar nuevamente.

- Bueno si, igual ni me importa. ¿Qué quieres?

- Vengo a recoger el informe semanal de su departamento.

- ¿Qué acaso ese no es trabajo de Vega?

- Si, pero él está de viaje y yo lo estoy reemplazando mientras tanto.

- JA, ¿una inútil como tú? No das la talla para ser la asistente personal del dueño de todo esto.

- Pues entonces quéjese con el jefe, él fue quien me cedió el puesto.

- Aparte de todo eres una maleducada respondona. ¿No te enseñaron a guardar silencio frente a tus superiores?

- Mire, no quiero problemas, solo vengo por los papeles.

- Ja, ya parece que te los voy a dar, conociendo a gente de tu calaña quien sabe que podría hacerle a mí informe para que me despidieran.

- ¿Qué insinúa? Yo nunca haría algo que perjudicara…

- Claro, claro, eso no es lo mismo que dicen otras secretarias que han tenido que vérselas con usted, allá arriba puede que la tengan en un trono, pero acá abajo las cosas son muy diferentes.

- Bueno, como quiera, llévele entonces usted personalmente los informes al jefe si es que tanto desconfía de mí. Con permiso.- Y la chica se retiró antes de que se formara una indeseable pelea.

- Esa mujer, esa mujer puede interferir en mis planes, será mejor que me deshaga de ella pronto…

La peli verde subía por el ascensor algo desconcertada por lo que había ocurrido, ¿por qué le tenían tanto odio sin ella haber hecho nada? Ñah, a lo mejor solo eran rivalidades estúpidas, mejor no le pondría atención a eso, no permitiría que le arruinaran lo que quedaba del día. Volvió finalmente a la oficina de su jefe en la cual él ya se encontraba ahí y bien vestido, por supuesto.

-Señor, acá traigo los informes de cada departamento, no sé cómo los organice Vega, pero a cada uno le puse una banderita de color para indicar los resultados, ya les saqué copias para llevármelas a la casa y hacer el análisis estadístico, también llamé a la veterinaria para confirmar la cita de Michiru, su reunión de hoy quedó exitosamente aplazada para el lunes y todos sus contactos ya lo saben, recuerde que debe comprar más comida para gato y arena, aquí le traigo también su café de la tarde como le gusta, a cuarenta grados y su sándwich de cordero, caliente.- Hizo una amable y sincera sonrisa.

- Eeeeh, bueno, gracias, me sorprende lo rápido que se adaptó a este puesto…- A diferencia de lo que pasó en la mañana la chica se veía contenta, es decir, no hacía una risa fingida, era bastante auténtica y se la sostuvo por buen tiempo, al parecer lo del libro hizo un muy buen efecto.

- Si pues, no es tan difícil como parecía.- Su rostro pasó a una expresión más seria.- Pero el señor Aporro no quiso darme sus informes, parece que desconfía de mí.

- Ese desconfía hasta de su propia sombra.

- Bueno, entonces eso es todo. Que tenga lindo fin de semana jefe.- Le sonrió nuevamente.

- Si, igualmente… Espere, falta una cosa.- La chica detuvo el paso.- Esto es para usted.- Extendió la mano y recibió una caja.- Es un teléfono móvil, espero que sepa usarlo.

- Este pues nunca antes había tenido uno la verdad… Pero no lo necesito, gracias.

- Claro que lo necesita, debe mantenerse en contacto con sus compañeros y conmigo para cualquier eventualidad que se presente. Véalo como un implemento más para el trabajo.

- Gracias, le diré entonces a Rangiku que me enseñe. Hasta luego.- Salió finalmente de ahí. - Listo Raaaan, Rukiii ya podemos irnos.

- Que alegre te ves hoy amiga.

- Siendo fin de semana todos deberíamos estarlo ¿no creen?

- Si, tienes razón, además que ya encontramos un lugar donde quedarnos. WAAAAAA.- Las amigas se cogieron de las manos y daban brinquitos en el lugar.

- Bueno, hora de irnos.- Dijo la rubia.

Las chicas cogieron un taxi rumbo al departamento, recogieron las maletas que tenían listas y abandonaron el lugar. El recorrido de ahí a la casa de Rangiku era bastante largo, sobre todo por el tráfico, pudieron distinguir la zona donde se encontraba el edificio en el que trabajaban, luego de eso llegaban a las afueras de la ciudad donde entraron a un barrio acomodado con conjuntos de casas, separadas unas de las otras, bastante grandes y bonitas, se detuvieron frente a una de ellas, le pagaron al chofer y se dispusieron a entrar.

-Wow, tu casa es muy bonita Ran…- Entraron por una reja que conducía a un jardín principal y luego si a la casa, esta constaba de tres pisos, el primero que era el comedor, la sala, la cocina, lo normal, el segundo donde estaban cuatro habitaciones y el tercero que era la sotea.

- Gracias.

- ¿Y vives sola en este lugar tan grande?- Cuestionó la morena.

- Si, pues la verdad me la paso sola alguno que otro domingo, pero de resto salgo con amigos, o ellos vienen a visitarme. Bueno, ahora las llevaré a sus habitaciones.- Subieron las escaleras.- Rukia, esta es la tuya.- Un lugar amplio, con una cama, un armario, un escritorio y varios peluches acomodados sobre unos estantes.

- Gracias Ran.

- No hay de qué. Acomódate y siéntete como en casa. Nell, por acá está la tuya.- Una habitación igual de espaciosa contigua a la de Rukia, con vista a la calle, un armario y una cama.

- Gracias.

- Bueno, instálense y las esperaré abajo.- Así lo hicieron las chicas, por primera vez desde que empezaron a vivir juntas dormirían en cuartos separados, a Nell le daba un poco de nostalgia y de temor, ¿con quién podría platicar en las noches antes de quedarse dormida? Se echó sobre la cama boca arriba mientras pensaba, luego recordó que tenía celular nuevo, lo sacó de su caja, leyó las instrucciones y empezó a curiosear, quizá un par de veces había tenido un Smartphone en sus manos así que le costaba a veces encontrar lo que buscaba, en la lista de contactos aparecía solo uno, naturalmente el de su jefe, le dio en "editar" y le puso como nombre "jefe" junto con un emoticón de gato, sonrió para sí misma sin saber por qué, entonces se le vino la idea de llamarlo, pero no sabía si tenía minutos, entonces ¿cómo era que se enviaba un mensaje de texto? El teléfono vibró anunciando la notificación de un mensaje por whatsapp, ella no sabía muy bien cómo manejarlo pero al fin logró abrir el mensaje, que por supuesto era del único contacto que tenía.

- "Señorita Nell

Espero que haya aprendido a manejar el celular para el lunes.

Y este es un número privado, no se lo puede dar a nadie.

Buena noche."

-"jejejeje, si ya estoy aprendiendo :P

Y no se preocupe, no le daré este número a nadie :3"- Dos chulitos que anunciaban que había recibido el mensaje, y luego los chulitos azules que indicaban que lo había leído.

-"Eso espero, y no olvide los informes para el lunes"

- "AHAAAA, si, si, los tengo muy presentes ¬u¬"

- "¿Tiene que usar un emoticón para cada cosa que dice?"

- "Si, siento que expreso cómo me siento en el momento (n.n)"

- "Okay… como guste…"

- :3

- ¿?

- (n.n)

- …

- :D

- "¡Deje de enviar emoticones!"

- "Jajajajaja, lo siento, es que estoy aburrida ;("

- "Pues escríbale a alguien más."

- "No tengo a nadie más a quien escribirle :V"

- "Pues… pídales a sus amigos que le den los números."

- "Si, si, lo haré más tarde :P"

- (Visto)

- "Y… ¿qué hace? xD"

- "Creo que no fue muy buena idea darle el celular…

¿Por qué pregunta? ¿Va a venir a ayudarme?"

-"Naaah, estoy cansada, solo quiero hacer plática (n.n)/"

- "Nada."

- "¿Cómo que nada? O.o "

- "NADA. Sigo en la empresa esperando a que todos se vayan."

- "Aaaaah ya… :* "

- "¿Por qué envía un beso?"

- "¿Eso es un beso? Perdón, me equivoqué xD"

- "Aja."

- "Y…. ¿qué hace? :3"

- "Lo mismo que hace cinco minutos."

- "Que aburrido… -_-"

- Neeeell, Rukiaaa, vengan.- Las llamaba Rangiku. La peli verde dejó su celular sobre la cama y bajó.

- La casa está muy bonita Ran, muchas gracias por darnos hospedaje, te prometo que te pagaremos las mensualidades a tiempo.

- Jajajaja, nada de eso, con que me ayuden a pagar los servicios es más que perfecto.

- Bueno, son las seis y media de la tarde. ¿Qué haremos?- Cuestionó la morena.

- Justo para eso las llamaba. Hoy vamos a ir todas a festejar el cumpleaños de una amiga, y de una vez también festejamos la llegada de ustedes dos acá.

- Me encanta festejar cumpleaños.- Dijo sonriente la peli verde.

- ¿Quién es la cumpleañera?- Cuestionó Rukia.

- No debe tardar en llegar, dijo que su novio la traería en el carro.

- TIN TUN- Sonó el timbre.

- Debe ser ella.- Se dirigió hacia la puerta y abrió.- AMIGA, feliz cumpleaños, mira que hermosa te ves hoy.

- Gracias Rangiku-chan.

- Ven, entra, entra, te quiero presentar a un par de amigas.- La llevó hasta donde estaban las susodichas.- Mira, ellas son Rukia y Nelliel.

- Mucho gusto chicas, Inoue Orihime.- Les sonrío la bella chica de larga cabellera naranja y ojos grisáceos.

- Mucho gusto igualmente Orihime.- Dijeron las dos al tiempo inclinando sus cuerpos a modo de saludo.

- ¿Y tu novio?

- Nos está esperando en el carro.

- Genial. Le dije a Rukia y a Nelliel que podían venir con nosotras a celebrar tu cumpleaños, digo, si estás de acuerdo.

- Claro chicas, no hay problema, entre más seamos más compañía.

- ¡Vamos!- Gritó eufórica la rubia. Naturalmente todas se habían cambiado sus "uniformes" de trabajo para irse más cómodas. Rangiku traía puesto un esqueleto rosa bastante revelador, con un vaquero café encima y pantalones oscuros, Rukia tenía un bonito vestido blanco largo por debajo de la rodilla con un pequeño busito amarillo para cubrir sus brazos, Nell por su parte vestía un jean oscuro ajustado, con un esqueleto blanco que también revelaba un poco de sus buenos dotes, y encima una chaqueta corta negra. Entraron al auto.

- Miren chicas, les presento a mi novio…

- ¿Ulquiorra?

- Señorita Nell, que sorpresa.

- ¿Ya se conocían?- Cuestionó la peli naranja.

- Si, trabajamos en la misma empresa…

- Que coincidencia.

- Si, bueno ¿a dónde vamos? Nos está cogiendo la noche.- Dijo emocionada la rubia.

- Podemos ir a un restaurante.- Aconsejó la peli negra.

- Naaaah, los restaurantes son aburridos, vamos a un bar.

- Rangiku, tu sabes cómo te pones cuando tomas de más…

- Si, si, pero qué más da si esta es una ocasión especial.

- Yo conozco un bar muy bueno, donde estoy segura seremos muy bien atendidos.- Dijo la de verde.- Pero queda un poco retirado de acá.

- Me parece bien. ¿Todos los demás de acuerdo?

- Si.- Respondieron casi al unísono y el chico pálido comenzó a conducir directo hacia la dirección que le había indicado Neliel. Tardaron por mucho unos quince o veinte minutos hasta que se estacionaron frente al lugar.

- Este es, "Urahara's Bar".- Leyó el letrero.

- Mmmmm, parece agradable… Bueno, entremos entremos.- Iban en fila, primero la entusiasta Rangiku, le seguía Nell, luego Rukia y por último la pareja.

- Holaaa, Tessai.- Saludó la peli verde al bartender.

- Señorita Neliel, que gusto verla por acá nuevamente, ¿viene buscando empleo otra vez?

- No, no, hoy venimos a celebrar un cumpleaños.

- ¿Cuántas personas son?

- Somos cinco.

- Claro, entonces sigan al fondo donde hay mesas amplias, en seguida los atiendo.- Y así lo hicieron, se sentaron en un cómodo sofá de cuero rojo con una amplia mesa de madera ovalada, quedando entonces de izquierda a derecha Ulquiorra, Orihime, Rangiku, Rukia y Nell.

- Muy buenas noches y bienvenidos a Urahara's bar. ¿Qué desean ordenar?

- Cinco cervezas por favor.

- Pero Ran, recuerda que Ulqui no puede tomar porque es quien conduce.

- Ah por eso no hay problema, me la tomaré por ti Ulquiorra.- Le sonrió.

- Como gustes.

- ¿Desean algo de comer?

- Yo quiero un combo hamburguesa por favor.- Dijo Nell.

- Yo… pues yo compartiré las papas con Nell.- Dijo la pequeña morena.

- ¿No quieren una torta para la cumpleañera?

- Si, si, pero eso es para el final, vamos a divertirnos en grande primero.- Definitivamente la rubia era el "alma de la fiesta".

- A mí solo deme un refresco.- Dijo el chico.

- En seguida traeré sus órdenes.- Y se retiró el de piel morena.

- ¿Cuántos años cumples Orihime-chan?

- Cumplo 23.

- Genial, y ¿hace cuánto son de novios con Ulquiorra?

- Nos conocemos desde preparatoria, hace como… ocho años más o menos, pero de novios cumplimos un año el próximo mes.

- YUJU, otra celebración más para la lista.

- Ran, no has tomado nada y ya pareces borracha.- Todos rieron.

- Ja, tu no me conoces ebria querida Neliel, solo prepárate para lo bueno.

- Una orden de combo hamburguesa…- Se lo dio a la peli verde.- Y cinco cervezas.- Las sirvió igualmente con ayuda de Ururu.- No duden en llamarme si necesitan de algo más.

- ¡Por supuesto que sí! ¡SALUD!- Y dieron el primer brindis de la noche.

- Bueno, bueno, hay que empezar a poner el ambiente interesante…- La rubia se frotaba la barbilla en señal de estar pensando algo.- ¡Ya sé! El que acabe primero con su botella gana, a fondo blanco.

- Y… ¿qué se supone que ganamos?- Dijo la peli naranja.

- Nada, por ahora estamos calentando los motores. A LA UNA, A LAS DOS Y A LAS…- Todos listos con sus botellas en mano.- ¡TRES!- Empezaron a beber lo más rápido que pudieron, Orihime solo llegó a la mitad pues tuvo que tomar aire, Rukia y Nell no estaban acostumbradas así que también se detuvieron a la mitad, quienes seguían tomando eran Rangiku y Ulquiorra.

- ¡RAN, RAN, RAN!- Daban barra las dos mujeres.

- ¡ULQUI, ULQUI, ULQUI!- Daba barras su novia. Ambos terminaron al tiempo poniendo las botellas vacías sobre la mesa.

- Esperen, ¿no que Ulquiorra no podía tomar?

- Si, pero cuando se trata de competir mi novio es el primero en aceptar los retos.

- Eres bueno Ciffer, pero ya veremos con cuantas seguidas más puedes hacer eso…

- Puedo continuar las veces que quieras mujer.

- ¡Mesero! ¡Otra ronda!- Y trajeron otras cinco cervezas más.

- ¡Uno! ¡Dos! ¡TRES!- Volvieron a tomar la segunda ronda, solo la mujer y el chico.

- ¡ULQUI, ULQUI!

- ¡RAAN, RAAN!

- ¡PUM!- Sonaron los golpes de las botellas al unísono sobre la mesa.

- ¿Listo para la tercera Ciffer?

- Listo.

- Hooolaa, ¿qué pasa por aquí? ¿Concursos de fondo blanco?

- ¡Señor Urahara!

- Que tal señorita Nell. ¿Se están divirtiendo?

- Claro que sí. O bueno, al menos ellos dos, je je je.

- Bueno, pero eso se puede arreglar. ¿Por qué no cambian de juego?

- Porque somos muy poquitos, además, sólo hay un hombre.

- Aaaah pero eso se puede arreglar, esperen un momento.- El misterioso hombre de sombrero se dirigió hacia el otro lado, donde se encontraba el restaurante.

- ¿A dónde iría?- Cuestionó la peli negra.

- Quien sabe, el señor Urahara siempre tiene ideas locas.

- ¿Lo conoces bien?

- No, pues fue mi jefe por unas cuantas horas, pero lo que logré hablar con él me pude dar cuenta de eso.

- ¡Hola mi querida Neeeel!

- ¿Ah? ¿Yoruichi? ¿Qué haces aquí?

- ¿Cómo que qué hago aquí? Si el dueño de este bar es mi futuro esposo.

- ¡QUEEEE! Urahara y tu… ¿Tu y Urahara?

- Si, si, nos conocemos desde hace muuucho tiempo. ¿No es así Grimmy?

- Aja…

- ¿JEFE?- Dijeron al tiempo la peli verde y la rubia, Ulquiorra solo miró sorprendido.

- ¿Qué hace usted aquí?

- Más bien ¿qué hacen ustedes aquí? A mí me invitó Yoruichi.

- ¡YUJU! Ahora tendremos más jugadores. Siéntense por favor.- Decía la entusiasta rubia. Todos se corrieron algunos puestos, quedando entonces en el mismo orden pero al lado de Nell se sentó Grimmjow y luego la de piel morena.

- ¿A qué vamos a jugar?- Dijo la candente mujer.

- Bueeeeno, ya que estamos varios…

- Chicos, pude conseguirles a alguien más.- Apareció Urahara con un acompañante.

- Aaaah, pero si es la enfermera enana.

- ¡NOOOOOOOOO! ¿POR QUEEE? ¿Por qué entre tanta gente tenía que traer a este?

- Hola Ichigo.- Saludó sonriente la peli verde.

- Hola Nell, que coincidencia encontrarlas por acá.

- Kurosaki…

- Jeaggerjaques…- De sus miradas salían chispas eléctricas, era evidente que se iba a armar un alboroto ahí mismo.

- Bueno, bueno dejen sentar al chico naranja también. Señor Urahara si gusta usted también puede entrar al juego.

- Mmmm bueno, por qué no...- Se hizo al lado de su prometida y contiguo quedó el peli naranja.

- Ahora si se pondrá divertido esto… Bueno jugaremos a verdad o reto.

- Nooo, que sea solo retos, es más divertido.- Aconsejó Yoruichi.

- Vale, vale, me parece. Entonces las reglas son las siguientes, a quien señale la boca de la botella será a quien se le asigne el reto y la persona que gira la botella será quien escoja el reto, si la persona no cumple con ese reto, tendrá que beber una copa de Wisky. ¡Mesero! ¡Un wisky y una copa por favor!

- En seguida.- Fue hasta la mesa y la llevó.

- Bien si todos están de acuerdo ¡Comencemos!- Y puso a girar la botella sobre la mesa, lentamente se iba deteniendo hasta que... señaló a Orihime.- Bien mi pequeña amiga mi reto es… Que le hagas una llamada de broma al 911.

- Haaay no Raan, sabes que esas cosas están mal hechas…

- Entonces debes tomar una copa de wisky.

- No, bueno bueno, ya lo haré…- Sacó su celular, marcó el número y lo puso en alta voz, todos estaban atentos y en silencio a ver qué decía.

- Novecientos once ¿Cuál es su emergencia?

- ¡Señorita, señorita! Por favor necesito que me ayude.

- Cálmese y respire, diga, ¿qué es lo que pasó?

- Es que, es que…- Decía con fingida voz agitada.-¡No encuentro mis toallas higiénicas! ¡Y todo se está manchando de sangre!

- ¡IUUGH! – Fue la expresión de las chicas seguido de fuertes carcajadas, los chicos simplemente hicieron cara de asco.

- ¡JAJAJAJAJA! Te fajaste Hime-chan, estuvo épico.- Decía la rubia casi sin poder respirar.- Bueno, bueno, ahora es tu turno.- La peli naranja giró la botella, que lentamente se fue deteniendo hasta señalar a Ulquiorra.

- OOOOH, eso está difícil, ¿Qué puede considerarse un reto para Ulquiorra?- Dijo el peli azul.

- Yo sé qué reto le puedo poner.- Dijo sonriente su novia.- Ulqui-chan, te reto a soneir.

- Woooo, esto tengo que grabarlo.

- Sin cámaras Grimmjow.

- Nadie dijo que no se podía grabar.

- Entonces me tomaré el wisky.

- Agh, no seas aguafiestas Ulquiorra.

- No le pongas cuidado amor, tú solo sonríe como cuando lo haces para mí.

- Por eso sólo lo hago para ti.

- Si, pero cuando se lo cuento a mis amigos no me creen y quiero que tú les demuestres que puedes hacerlo ¿Siiii? Poooorfis.- Su novia le ponía cara de borreguito.

- Aaaagh, está bien…- Todos estaban callados y atentos, hasta que, con mucho esfuerzo el pálido chico logró arquear una parte de su boca, dibujando así una "media sonrisa".

- Jajajajajaja ¿a eso le llamas sonrisa Ulquiorra?

- Te recuerdo que aquí no eres mi jefe Grimmjow…

- Bueno, bueno ya, sigamos, es tu turno Ulquiorra.- Trató de calmar la situación la rubia.

- Bien.- Comenzó a girar la botella hasta señalar a Rangiku.-Joder, Orihime ¿Qué puede ser un reto para Matsumoto?

- Juuummm, está difícil… quizás…

- Vamos chicos, cualquier cosa, lo que sea saben que no es un reto para mí. – Dijo feliz la mujer.

- ¡Ya sé!- Le susurró algo al oído a su novio.

- Bien Matsumoto, te reto a llamar a tu contacto número ocho y hacerle una declaración de amor.

- Mmmm, vale, vale, lo haré, a ver quién sale…- Sacó su celular para buscar quien sería el "afortunado".- OOOH NO, NO, NO, NO.

- ¿Quién te salió Ran?- Preguntó la peli verde.

- Mi jefe, EL SEÑOR STARK.

- Jajajajajaja, esto se está poniendo muy interesante.- Dijo el peli azul bastante emocionado.- Matsumoto, si lo haces prometo subirte el sueldo de este mes.

- Eso es soborno señor Jeaggerjaques.

- Bien, tú decides.- Se cruzó de brazos.

- Okay, okay, puedo hacer esto, yo no me acobardo nunca por ningún reto y esta no será la excepción.- Dudosa pero a la final marcó el número y puso el alta voz, todos callados y atentos a lo que diría.

- "¿Aló?"- Sonó la voz del otro lado, mierda, ella de verdad rezaba para que no contestase el teléfono.

- Este… Si, que tal jefe.

- "¿Señorita Rangiku? ¿Qué sucede? ¿Por qué llama a estas horas?

- Emmm bueno, lo que pasa y sucede y acontece es que…

- "¿Necesita ayuda con algo?"

- Si, y no, bueno es que no sé cómo decírselo…- Volteó a ver a Ulquiorra, este le señalaba el reloj indicándole que se le acababa el tiempo.

- "Lo que sea…"

- ES QUE USTED ME GUSTA MUCHO, ME ENCANTA, ESTOY ENAMORADA DE USTED, ADIÓS!- Y colgó.

- Jajajajaja, Dios, hubieses dejado más tiempo a Stark en la línea para escuchar su reacción, aunque daría lo que fuera por haberle visto la cara.- Decía feliz el peli azul.

- Ese hombre, me va a matar el lunes, estoy segura…- Llenó la copa de wisky y se la tomó de un solo sorbo.

- Tranquila Ran, le decimos que estabas borracha y ya, nosotros te apoyaremos.- Trataba de darle ánimos su amiga peli verde.

- Bueno, sigamos.- Giró nuevamente la botella y ahora señalaba a Rukia.

- Ruki, Ruki, mmmm, qué reto te puedo poner a ti…- Reflexionaba la rubia.

- ¡AY, AY! YO SÉ CUAL.- Interrumpió emocionada la peli verde.

- ¿Cuál amiga?- Se le acercó para susurrarle al oído.

- ¿Estás segura?- La chica asintió con una sonrisa en su rostro.- Okay… Rukis, te reto a darle un beso a Ichigo.

- ¡QUEEEE! ¿ESTÁN BROMEANDO VERDAD?- Se puso de pies al instante.

- A mí no me mires, fue idea de Nell.- Ahora Rukia le lazaba una mirada asesina junto con un aura oscura que la rodeaba.

- NEEEEEEEEELL.

- Jejejejejeje, es solo un reto amiga…

- NO ME JODAS, EN MI VIDA BESARÍA A ESE IDIOTA.

- Estoy esperando pequeña enfermera…- Decía el peli naranja feliz.

- TU CÁLLATE, NO LO HARÉ POR NADA DEL MUNDO.

- Entonces debes tomar wisky.

- Prefiero eso a… ¿dónde está el wisky?

- Io iaa me lo tomé…- Decía una casi ebria Matsumoto.

- Entonces traigan otro…

- Ese era el último que nos quedaba.- Confirmó el de sombrero.

- NO, NO, NO, no me importa qué hagan pero yo no cumpliré ese reto.- Se volvió a sentar y cruzó los brazos enojada.

- Eso quiere decir que te gustaaa.- Dijo la peli verde cantando, burlándose de su amiga.

- ¡CLARO QUE NO!

- Que si.

- QUE NO

- Si, si, si, si.

- NO.

- Vamos Rukia, si no te gustara pues no habría problema alguno, no hay sentimientos de por medio así que…

- BUENO YA.- Se puso de pies, fue hasta donde el peli naranjo y le dio un rápido beso en la mejilla, luego le dio un puñetazo en la cabeza. - ¿CONTENTA?

- Aush, no se vale con golpes…

- Jajajajajaja, si, si, bien hecho mi Rukis ¿ves que no era tan difícil?- La chica estaba roja de la ira y de la vergüenza, así que giró la botella tan fuerte que duró un buen rato en detenerse y al hacerlo…

- JA, JA, JA, ES TU TURNO NELIEL.- Ahora la morena despedía un aura maligna alrededor de ella, hasta parecía que las luces del sitio titilaban. – TU RETO NELIEL, LE DARÁS UN BESO A GRIMMJOW.

- Whaaat, ¿qué?

- Lo que escuchaste querida amiga.

- Wooo, esto lo tengo que ver de primer plano.- Decía feliz Yoruichi.

- ¡Mi amiga le dará un besitito a su jefesitooo!- Decía la rubia ebria.

- Vamos Nell, no es tan malo, ¿cierto Rukia?- Decía el peli naranjo. Ante todos estos comentarios la peli verde se ponía roja, roja y más roja.

- Nooooo, no quiero…- Se cubrió la cara de la vergüenza, cual niña chiquita.

- Vamos Nell, si no sientes nada por él pues no hay problema ¿o no?- Le repitió las mismas palabras su pequeña amiga.

- Haslo Nell, si tu amiga pudo, tú también puedes hacerlo.- Se entrometió el de sombrero.

- Jajajajaja nooo, no quiero…- Empezó con la risa nerviosa. El peli azul por su parte estaba más que tranquilo, no tuvo que hacer ningún esfuerzo para conseguir lo que quería, o bueno, al menos una parte de lo que quería.- Saben, mejor me tomo el wisky.

- Ash, ya Nell, ni que te hubiesen retado con alguien bien feo…- Dijo Yoruichi estando sentada sobre la mesa para tener una mejor vista de lo que estaba a punto de ocurrir.

- Nooo, las normas de la empresa me lo prohíben.

- Pero no estás en la empresa amiga.- Dijo Rukia, haciendo invalidar cada una de las excusas que ella ponía para no hacerlo.

- No, no, no y no…

- Nell, si no lo haces en los próximos diez segundos entonces el reto aumentará y tendrás que besarlo en la boca.- Amenazó.

- No, esperen, esperen.

- DIEZ.

- Rukia…

- NUEVE.

- No puedes hacerme…

- OCHO.

- Esto

- SIETE

- P-pero…

- SEIS

- ¡No es justo!

- CINCO

- Rukiaaa

- CUATRO

- Me vengaré de esta…

- TRES

- Ya, ya, ya…

- DOS…- La peli verde no tuvo más opción, así que rápidamente con las manos cogió la cabeza del joven, la atrajo hacia ella y le plasmó un fuerte y sonoro beso en la mejilla, tanto que se tornó un poco roja la zona.

- WUUUU ¿ves que no era tan difícil amiga?- Los chiflidos de los demás se hicieron sonar al instante, Rangiku sostenía su mano con el puño cerrado y el pulgar arriba, Yoruichi continuaba riéndose, el de sombrero se rascaba la nuca, la peli verde tenía la cara roja cual tomate y con la vista en dirección contraria de donde se encontraba el peli azul.

- Bueno, bueno, ahora haremos esto más interesante, propongo un nuevo juego.- Dijo la chica de piel morena.

- Yoru, no me digas que es una de tus locas ideas…

- Ya verás querido Grimmy, por lo pronto todos nos ponemos de pies, vamos, vamos.- Salieron de la mesa. – Bien el juego se trata de lo siguiente, haremos equipos de parejas, preferiblemente hombre-mujer, y como veo que estamos números impares entonces… ¡Yumichika! ¡Ven a jugaaaar!- Gritó a todo pulmón.

- Amiga, espero que sea para algo importante, estaba arreglando mis uñas.

- Claro que lo es, entonces formen sus grupos muchachos.- La morena naturalmente se hizo con su novio, al igual que Orihime y Ulquiorra, los demás estaban indecisos.

- Hay pues ya qué, yo me haré con el guapo de Grimm…- Dijo campante el chico de sexualidad dudosa.

- Eeeeeeh, ¡NO, NO, yo ya tengo pareja!- Y tan rápido como sus brazos se lo permitieron agarró la mano de la peli verde atrayéndola hacia a él.

- Bueno, entonces me haré con… El otro guapo de pelo naranja.

- Esteeee, NO, yo también tengo pareja…- Y cogió de la mano a Rukia.

- Ash, está bien, entonces me haré con la sexy rubia.

- Wiiii, ia tengo pa-pareja…- Apenas si se podía sostener de pies.

- Bueno, entonces el juego consta de lo siguiente, nos impondremos retos que se deberán cumplir por equipos, quien pierda el reto saldrá del juego pero podrá imponer el siguiente reto a quienes sigan jugando. Entonces yo comenzaré con… ¡Pista de baile!

- ¿Bailar?

- Si, así podremos estrenar el nuevo juguete que compramos…- Ante ellos, una pista de baile de esas de maquinitas gigante, con pantalla igual de enorme con un gran letrero en la parte superior que decía "Just Dance", y en la pista habían espacio para dos personas no más.- Cada uno elegirá un representante de su equipo para bailar, del mío obviamente soy la mejor, así que… ¿Quién va a pasar a retarme?- Se miraban unos con otros para ver quién se le medía primero.

- Nell va a ser la primera.- Dijo Grimmjow empujando a su pareja a la pista.

- P-Pero… Yo nunca dije que…

- Ya está dicho, comencemos entonces pequeña.- Las luces del bar se apagaron, iluminando única y exclusivamente la pista.- ¿Sabes cómo se juega cierto?- La chica negó con la cabeza.- Bueno, se trata de imitar las siluetas que veremos en pantalla, imitar los pasos de baile y quien tenga mejor puntaje gana.

- Okay…- La morena inició el juego y empezó la música, unos tonos que ella creía reconocer pero por el momento solo le sonaban familiares, como tecno, hasta que empezaron a cantar…- "Dale a tu cuerpo alegría Macarena que tu cuerpo es pa' darle alegria y cosa buena…"- Ohh pero claro que si conocía la canción y los pasos de baile, brazos al frente, uno después del otro, luego hacia arriba, luego sobre los hombros, en la cabeza, en la cintura, movimiento circular y vuelta. No era tan difícil, lo complicado era que Yoruichi se movía mucho mejor, con toda sensualidad, Nell no es que fuese un tronco, ella también sabía hacer lo suyo e intentaba hacer los movimientos de la morena, todo mundo estaba atento, con las palmas acompañaban el ritmo y cierto peli azul estaba exclusivamente concentrado en uno de los traseros de la pista el cual por supuesto no era el de Yoruichi. Bailaron hasta terminar la canción, la morena obtuvo un puntaje de 20.000 mientras la que la otra chica de 19.000, nada mal. El siguiente en enfrentarse a la morena fue Orihime, quien nuevamente perdió con 2.000 puntos de diferencia, luego pasó Rukia quien sorprendentemente obtuvo un puntaje similar al de Nell y finalmente pasó Rangiku.

- Esho, esho, io bailaré…- Pum, calló al suelo antes de que pudiese poner un pie en la pista de baile.

- Bueno, el equipo de Yumichika y Rangiku pierden por default.- Dijo contenta la morena al saber que nadie la superaba en baile.- Bueno Yumichika, dinos, ¿cuál será el siguiente reto?

- Déjame pensar… Ay ya sé querida, un concurso de belleza y moda.

- Amigo, no podemos hacer eso acá, es demasiado elaborado…

- Bueno, bueno, entonces como las chicas ya bailaron le daremos un reto a los chicos. ¡Que sea un concurso de fuerza!

- JA, eso quiere decir que ya gané.- Dijo presumido el peli azul.

- Yo no estaría tan seguro…- Le refutó el chico de cabellos naranjas.

- Demuéstralo zanahoria.

- Con todo gusto azulito.- Se lanzaban miradas desafiantes.

- Bueno, entonces todos nuevamente a la mesa.

- ¿Alguien va a recoger a Rangiku del suelo?

- Yo me encargo… Dijo el alto y acuerpado mesero y se la cargó hasta un sofá.

- Okay… como Yumichika fue el de la idea entonces él dará las instrucciones.

- Bueno guapos, siéntense acá.- Mostró una mesa pequeña con dos sillas. Así lo hicieron Ichigo y Grimmjow.- Las reglas son simples muchachos, no pueden levantar el codo de la mesa, no pueden morder, escupir, insultar a su rival, gana quien primero toque la mesa.

- Esto será pan comido…- El peli azul en esos momentos tenía puesta una camisa de botones de manga larga negra, antes de posicionar su codo sobre la mesa se arremangó para dejar a la vista su muy bien formado y fuerte brazo.

- Yo seré el que te haga morder el polvo…- Dijo ahora el peli naranja imitando la acción de su rival. Las chicas observaban atentas, claro que sin dejar pasar por alto los musculosos brazos de ambos.

- Manos juntas, codos en la mesa, y… COMIENCEN.- Dijo el muchacho dándole inicio al enfrentamiento, ambos estaban iguales, no se habían movido de su posición inicial, pero el peli azul ejerció más presión haciendo que el naranjo torciera un poco el brazo.

- ¡Vamos Ichigo! Has algo bueno por primera vez en tu vida y gánale.- Le daba apoyo la peli negra, a lo que Ichigo hizo más fuerza haciendo ahora que el peli azul doblara su brazo del lado contrario.

- ¡Grimmy, Grimmy! ¡Tú puedes vencerlo!- Decía la peli verde, apoyando a su compañero de equipo, que curioso, era la primera vez que no lo llamaba "jefe", sino por su nombre, o en este caso su sobre nombre, en la voz de ella se escuchaba muy bien.

- Ya ves Kurosaki, parece que no tengo opción de perder…- Hizo todavía más fuerza quedando los brazos de ambos nuevamente en la posición inicial. Y duraron así por cinco minutos seguidos, ambos sudaban, pero ninguno se rendía.

- Bueno, parece ser que esto es un empate.

- No te metas rarito, yo voy a ganar esta ronda.- Dijo el confiado peli azul.

- No si te hago perder antes.- Decía su rival.

- Pues ya estamos aburridos de verlos, ya, ya, finalizó, se declara empate.- Intervino la de tez morena separándoles ella misma las manos.

- Amor mioo, es tu turno…

- Voy, voy…- Y el del sombrero se posicionó frente a Grimmjow.

- Kisuke…

- Grimmjow-san, espero que ahora podamos saldar lo pendiente.

- Por supuesto.

- Manos juntas, codos en la mesa, y… COMIENCEN.- Dijo nuevamente Yumichika.

- ¿Rivalidad?- Cuestionó la peli verde a la morena.

- Seee, lo que pasa es que en el pasado, Kisuke era más idiota de lo que es ahora y no era capaz de decirme que quería salir conmigo, así que lo presioné.

- ¿Cómo?

- Dándole celos con Grimm. Le pedía el favor de que me llevase a antros y eso, claro, donde nos pudiera ver, entonces lo detesta por eso.

- Y Grimmjow porque…

- Porque le caía mal, siempre me dijo que "no era un hombre digno de mi", pero ya ves, en unos meses nos casamos.

- Felicidades Yoruichi.

- Y por supuesto que van a estar invitados a la boda.- Sonrió.

- Yoru-san…

- Hola amor, estábamos hablando de ti y… espera ¿qué haces acá?

- Es que… ya perdí, jejejejeje

- Agh, eres un inútil, no duraste ni un minuto.

- Jejeje, lo siento.- Los siguientes en enfrentarse fueron Ulquiorra e Ichigo, la verdad era que el pálido chico no quería seguir en el juego así que se dejó vencer fácil por el peli naranja.

- Bien, todos eliminados. ¿En qué íbamos Jeaggerjaques?

- En que pisoteaba tu honor.

- Bueno, ya. Solo hay una forma de terminar esto.- Dijo con voz autoritaria Yoruichi.- El siguiente reto lo decide mi querido-inútil-debilucho Kisuke.

- Si, entonces el siguiente reto será quien beba más copas de wisky.

- ¿No que se había acabado el wisky?- Dijo la pequeña enfermera.

- Acabo de recordar que tenía una reserva en la bodega, jejejeje.

- Bien, es oficial, con esto ya gané.- Dijo feliz el peli azul.

- Pero ambos integrantes del grupo tendrán que beber.

- ¡Queee! Pero… yo no soy buena para esto…- Dijo la peli verde nerviosa.

- Pero en mi caso Rukia si podrá resistir ¿verdad?

- Este pues… no es que acostumbre a beber mucho…

- Bueno, no sabremos quién de las dos resiste más si no lo comprobamos así que, vamos.- Afirmó confiado el de cabellos naranjas. Sirvieron seis copas y una botella de wisky, Ulquiorra y Orihime estaban dudando de si seguir el juego o no, se sentaron todos en una mesa redonda y Urahara les sirvió las copas, mientras Yoruichi daba la señal.

- ¡Ahora!- Primera ronda.

- Assjdsaagggh, está muy fuerte…- Dijo la peli verde.

- Bueno, si quieres te puedes retirar amiga.

- No, no, yo sé que puedo seguir…

- ¡Ahora!- La señal para la segunda ronda.

- Puedo durar así el resto de la noche.- Presumió el peli azul, intacto, como si estuviera tomando agua.

- Mi… garganta se… quema…- Se quejaba la de verde.

- ¡Ahora!- Tercera ronda.

- ¡PUM!- Sonó un estruendo sobre la mesa, todos voltearon a ver y se trataba de Orihime.

- Bueno, parece ser que estamos fuera.- El novio cargó a la peli naranja entre brazos y se la llevó, estando ya fuera del bar…

- ¿Funcionó Ulqui-kun?

- Si mi vida. Ahora, ¿A dónde iremos a terminar de celebrar tu cumpleaños?- Se lanzaron miradas pervertidas, entraron al auto y tomaron rumbo sin avisar a nadie.

- ¡Ahora!- Ya iban por la sexta ronda.

- Oie Nell, amiga, ¿desde hace cuánto tienes cuernos en la cabeza eh?

- Hip, no, hip, dime tu Rukia, desde hace cuánto tienes orejas de conejo…

- Resiste Nell, este tipo ya casi no da mas…- Decía un muy aparentemente sobrio peli azul. Ichigo por su parte ya empezaba a ver nublado.

- Caiate, io puedo seguir…

- ¡Ahora!- Séptima ronda.

- Creo, creo que…- La peli verde se puso de pies lo más rápido que pudo y se cubrió la boca, se dirigió al primer cesto de basura que encontró y vomitó dentro.

- ¿Eso cuenta cómo descalificación?

- NO, no, io, hip, io estoy bien…- Volvió a su puesto.

- ¡Ahora!

- Oshe Ishigo, miraah un montón de chapies…- PUM, sonó el estruendo de la cabeza de la enfermera sobre la mesa.

- ¡YUJU! ¡Ganamos!

- ¿Khé, khe ganamos?

- Ganamos el desafío Nell.

- Khé desafío…- Inmediatamente el peli naranja también calló dormido sobre la mesa.

- Bueno, los ganadores, Nell y Grimmjow.

- Ja, sabía que no podrían contra mí.

- Shi, shi, este… io ia me voy a mi casha, con permiso…- Decía Nell tambaleándose de un lado a otro en dirección a la salida.

- Yo también me iré, nos vemos luego Yoru. Adiós sombrerito loco.

- Vaaaaia ¿cómo es que todo se mueve?- Decía la ebria mujer en la calle.

- Nell, ¿cómo piensas irte a tu casa en ese estado?

- Hip, ¡Grimmy! No te había visto… ¿desde hace cuánto estás aquí eh?

- Olvídalo, yo te llevaré, claro, si es que recuerdas en donde vives.

- Este… Raaan, Ran es la que sabe… Y Rukia también…

- Genial…- Tuvo que volver al bar por las dos chicas ebrias y con ayuda del mesero lograron acomodarlas en la parte trasera del carro.- Matsumoto, ¿cómo es la dirección de su casa?

- Jefeshiiiitooo, que gusto verlo por aquí… Pues, la dirección, usted sabe…

- No sé.

- Emmm, la colonia de casas a las afueras de la ciudad, casa 356 para ser más exactos.

- Bueno, ya sé cuáles son.- Condujeron hasta casi el otro lado de la ciudad. Al llegar Matusumoto pudo abrir por su propia cuenta la puerta, Grimmjow tuvo que ayudar a cargar a Rukia hasta el sofá de la sala, y Nell… bueno, Nell estaba un poco desubicada.

- ¿Qué lugar es este?- Decía mientras merodeaba por el andén.

- Nell, ven acá.- Llegó el peli azul y la tomó del brazo para llevarla a su casa.

- ¡Temblor!- Y se calló.

- Tch, levántate.

- No te has dado cuenta de lo cómodo que es el piso…

- Nell…- Aún la tenía agarrada de la mano y de un fuerte tirón logró ponerla de pies nuevamente, pero como ella perdía el equilibrio logró chocarse frente a frente con el torso del joven.- Jejejejeje, que… ¿dónde estamos…?- La chica levantó el rostro, y sus miradas se encontraron, joder, era la oportunidad perfecta, podía besarla ahí mismo y nadie se daría cuenta, ni siquiera ella misma, al fin podría saborear ese manjar, pero…

- ¿Puedes caminar?

- Mmmmm?

- Agh, olvídalo…- Pasó su brazo por la espada y el otro por debajo de sus piernas y la cargó hasta la casa, la dejó igualmente sobre uno de los sofás, se aseguró que la puerta estuviese bien cerrada y tomó rumbo hacia su propia casa. Ya en su gran departamento de dos pisos se lanzó sobre la cama, quedando boca arriba, y reflexionando…

- Joder… ¿qué es lo que me pasa? ¿Por qué con ella todo es tan diferente…?- Por más ganas que tuviese de besarla en los labios, no lo hizo, sintió remordimiento, ella estaba borracha así que no era justo aprovecharse de la situación.- ¿Qué puedo hacer? ¿Invitarla a salir? ¿Llevarle flores y chocolates?- Definitivamente ese beso lo había dejado mal, muy mal, porque a pesar de haber sido rápido aún sentía la sensación en su mejilla del calor de sus labios, del olor dulce que despedía estando tan cerca, como si el tiempo se hubiese detenido en ese instante, debía planear algo, nunca antes se había tomado la molestia de conquistar una mujer pero este era un caso especial. Empezó a sonar su teléfono móvil.

- ¿Quién llama a la una de la madrugada?- Vio el contacto y contestó.- Bueno, Aizen.

- "Buena noche señor Jeaggerjaques, espero no haber interrumpido su sueño"

- Si, claro, nadie duerme a la una de la mañana…

- "Que bien, llamaba para confirmarle que todo está listo para comenzar con la obra, es solo que venga a supervisar para dar su aprobación"

- Bien, bien. Debo revisar mi agenda pero en la mañana le confirmo el día y la hora.

- "Que tenga buena noche"- Colgaron.

- Joder, que flojera, tengo que decirle a Vega que me programe el viaje y… Un momento… Vega también está de viaje y no regresará sino hasta…- Oh sí, eso significaba que tendría que viajar con su secretaria, a solas, a las islas paradisíacas de la cadena de hoteles "Las Noches", como si hubiese caído del cielo esta nueva oportunidad, no dejaría escaparla, era ahora o nunca.


Fiiiiin! Baia baia, parece que las cosas se pondrán candentes entre nuestros personajes :V

¿Qué les pareció? ¿Dejarán sus sensuales reviews? ¿Predicciones?

Prometo que esta semana actualizaré la de "Gato y medio" solo sean pacientes xD

Hasta la próxima queridos lectores! :*