CAPITULO 13 ¿Y si hacemos un hijo?

El día se fue muy rápido con las primas charlando de esto y de aquello, los hombres practicaban tiro al blanco mientras se conocían mejor y para su sorpresa ambos se llevaban muy bien.

Y cuando llego la tarde, Jack y Elsa se despidieron excusándose diciendo que tenían que volver a Arendelle ya que este no podía estar tanto tiempo sin la supervisión de los reyes, Eugine y Rapunzel lo entendieron y les desearon un buen viaje mientras la otra pareja nuevamente zarpaba de regreso a casa.

Como ya era de noche, la pareja se preparó para dormir, Jack fue el primero en tenderse en la suave cama que era mecida por el suave movimiento de las olas

-Entonces, ¿me dirás ya lo que te ocurre?- dijo viendo a Elsa salir detrás del biombo con su camisón, ella suspiro y con cautela se metió en la cama poniéndose en sima de Jack de forma seductora, ella con mucha vergüenza empezó a desabotonar su camisón revelando su piel y algo más, por primera vez en toda su existencia Jack Frost se puso rojo, tan rojo como un tomate –Wow…- dijo contemplando lo revelador de Elsa -wow, wow, wow, wooow- el negó con la cabeza y desvió su mirada al rostro de ella.

-Quiero un hijo- Ella sonrió con las mejillas rojas de vergüenza.

-Pensé que ya habíamos hablado sobre esto- él luchaba por no ver algo más que no sea el rostro de ella; en su noche de bodas ambos se sentaron a hablar y llegaron al acuerdo de no hacer nada de… eso, ella no quería hacerlo por miedo a lo que pudiera pasarle a Jack y él se negaba por miedo a lastimarla de algún modo, después de todo la amaba y respetaba tanto que jamás se atrevería a lastimarla físicamente por nada del mundo.

-Jack si es por miedo a lastimarme no pasa nada, ¿No quieres tener hijos?-

-No- dijo el con rapidez

-¿No?, ¿Por qué?- dijo enojada por la respuesta de el

-Porque yo no sirvo para eso-

-Eres guardián de los niños, claro que sirves-

-No- Ella con prisa se volvió a abotonar su camisón y se hizo a un lado acostándose y cubriéndose con las sabanas dándole la espalda a Jack –¡oh, vamos Elsa!, no te enojes por eso-

-¿Por qué no te vas a dormir al mástil?-

-¡Bien!- dijo Jack furioso, tomo su ropa, cayado y subió mientras se vestía. De un salto logro llegar al mástil -¿Tener un hijo?, si claro de seguro me odiaría o terminaría matándolo- La luna brillaba con seriedad -¿Y tú qué?, no me mires así después de todo tú tienes el premio al peor padre del siglo, ¡por tres veces consecutivas!- Enojado emprendió el vuelo hacia Arendelle, voló durante toda la noche y llego al día siguiente por la mañana.

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Al momento de poner los pies en el muelle de Arendelle lo primero que noto fue a las personas trabajando a gran velocidad protegiendo y anclando bien sus naves

-Oye, ¿Qué ocurre?- Jack le pregunto a un fornido hombre que llevaba en sus brazos redes de pescar

-Se aproxima una tormenta bastante fuerte, ¿vienes del mar?-

-Sí, vengo de Corona-

-Uy, tienes suerte de haber llegado ya, la tormenta pasara por ese rumbo- el pescador se alejó.

-Elsa- él reacciono y volvió nuevamente a volar, esta vez en dirección de donde venía, Jack Frost uso todo su poder para poder llegar a tiempo a donde estaba el barco pero desafortunadamente la tormenta lo tomo más rápido de lo que había previsto pero aun así el siguió volando sin importar la fuerte lluvia hasta que finalmente diviso la nave justo en el ojo de la tormenta, cuando estaba a punto de aterrizar se dio cuenta de un hombre que gritaba mientras caía por la borda, él se apresuró a atraparlo con destreza y colocarlo de nuevo en cubierta.

-Dile a los otros que aguanten un poco más, volveré a ayudarlos- Corrió escaleras abajo mientras el agua corría por estas, ahí en el corredor estaba su amada Elsa, moviéndose de un lado a otro completamente empapada buscando de donde sostenerse.

-¡Elsa!, ¿estás bien?- la sostuvo con fuerza para que ella no cayera debido a los bruscos movimientos.

-Sí-

-Lo lamento-

-Está bien, yo también lo siento… Jack tengo miedo-

-Tranquila nada va a pasar, todo va a estar bien yo iré arriba a estabilizar el barco y a ayudar a los demás, quédate aquí- el abrió la puerta de su camarote y la llevo a la cama –sostente con fuerza, si el agua sigue subiendo ve a cubierta- ella asintió y él subió.

Inmediatamente fue a donde el capitán quien luchaba para mantener el poder del timón, entre ambos lograron estabilizar el timón –intentare algo, por favor ayuda al capitán- le dijo a un marinero.

Camino cerca de la borda jalando con su cayado a los marineros que casi caían luchando con las cuerdas -¡Miren!- grito uno de ellos señalando una ola gigante que estaba a punto de tragarse el barco, con rapidez Jack congelo la ola antes que pudiera tocar el barco y en seguida con tan solo apretar el puño derecho rompió el agua solidificada en polvo helado, era bastante hermoso el espectáculo y así duro todo el día hasta que finalmente la tormenta paro por la noche el tercer día llegaron por la tarde, el barco anclo y los marineros y el capitán bajaron exhaustos mientras eran recibidos por los habitantes que se reunían curiosos al darse cuenta que la nave había estado en la tormenta, Jack y Elsa fueron los últimos en bajar de la nave, algunos súbditos rápidamente los rodearon preguntándole como se encontraban y si necesitaban algo, Jack era el único que no parecía cansado y a su mente vino el recuerdo de sus deberes en la tierra.

-Tengo que volver, regresare mañana por favor ve y descansa- Un guardia real que casualmente estaba cerca patrullando la tomo por los hombros y la escolto al palacio.

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Jack llevaba el invierno en Detroit, específicamente estaba en un área de clase baja, esta ciudad era de las más peligrosas de Estados Unidos pero por geografía él se veía obligado a pasar muy seguido por ahí, en realidad a él no le gustaba llevar el invierno por este tipo de barrios por una simple razón: esto no era divertido para los niños que vivían en la calle sin abrigo y sin hogar pero ahí estaba haciendo su trabajo cuando algo inesperado sucedió, él se detuvo al escuchar algo, uno de los sonidos más horribles que jamás haya escuchado en su existencia, un grito de terror puro proveniente de un callejón que había pasado hace unos segundos, Jack regreso y se adentró en el largo callejón corriendo por los tejados hasta que encontró la fuente del grito, una mujer se encontraba con la espalda contra la pared con los ojos abiertos inundados en pánico sosteniendo un bulto cerca de su pecho y en frente había un hombre vestido de negro con un bolso que seguramente le había robado a ella pero eso no era lo malo, lo malo era como le apuntaba con un arma y fue aún mucho peor cuando Jack pudo escuchar como esta emitía un "Bang"

-¡NOOOOOO!- grito Jack…