Las gemelas no se movieron, cada una asimiló la noticia a su manera, Kathleen tenía dudas, tanto tiempo ahi le ha enseñado a no confiar a la primera en nadie hasta no conocerlos más, por una parte quería que eso fuera verdad pero por otro lado no quería hacerse ilusiones, y aun si fuera verdad no estaba segura de que todo simplemente estuviera bien solo por haberse reunido, después de todo quien decía ser su madre no era mas que una desconocida.

Y Tamora la observaba de pies a cabeza y facciones de su rostro como si quisiera memorizar cada detalle que le pudiera confirmar que era verdad pero entre más pensaba en posibilidades más se confundía.

"Lo siento, es mi culpa que hayan estado aquí por tanto tiempo... Yo... Yo debí luchar por ustedes pero no sabía a que me enfrentaba entonces," Paige no pudo controlar la frustración e impotencia de recordar el momento en que se las llevaron y lágrimas comenzaron a salir nuevamente.

Tamora como la impulsiva que es, sin pensarlo se acercó a Paige y tímidamente la abrazó para consolarla, odiaba ver a la gente triste, cuando Paige correspondió de forma efusiva al abrazo Tam se sintió protegida, casi igual como se siente cuando está con Kath quien al darse cuenta de lo que Tam estaba sintiendo gracias a su conexión la incitó a dejarse llevar y unirse al abrazo.

Habiendo roto la tensión que había entre ellas, Paige les contó todo lo que ha pasado con su vida desde entonces sin ocultar detalles de la magia ni de porqué estaban en ese lugar sin recordar nada previo.

Las gemelas escucharon atentas toda la historia, pero aun así se sentían ajenas a todo eso, pareciera que las hijas de quien Paige hablaba se trataran de otras personas.

También tuvieron tiempo ellas de contar como les ha ido en ese lugar, todos los días eran igual al anterior, siempre predecible, por las mañanas cuando despertaban las esperaba un plato para cada una sobre alguna mesa, nunca supieron quien los dejaba ahí, simplemente la comida estaba lista para cada habitante del lugar, era lo mismo día tras día excepto cuando llegaba alguien nuevo, a veces eran personas buenas y otras veces malignas, cuando éstos últimos llegaban todo se tornaba peligroso, las dos rara vez se separaban y aprendieron a ocultarse para mantenerse a salvo, si por alguna razón llegaban a separarse no se sentían completas.

Para cuando terminaron de contar sus historias ya habían pasado varias horas, tiempo suficiente para que Prue, Piper y Phoebe convencieran a varios de salir de ahí, una multitud de personas listas para irse llegaron al punto de reunión, entre ellos el joven cargo de Paige por quien dieron con ese lugar, las hermanas se alegraron de ver que madre e hijas ya habían roto el hielo.

Cuando se cumplió el plazo de las 12 horas, los limpiadores no fallaron en abrir la brecha, ellos esperaban ver que las hechiceras no hubieran logrado nada pero se sorprendieron de ver que habían juntado a un gran grupo para irse de ahí, sin embargo aún creían que iban a estar de regreso por exponer la magia tarde o temprano.

Cruzaron la barrera al mundo mortal, en cuanto cada persona cruzaba sus memorias eran restauradas al igual que era restaurado todo lo que se borró cuando los limpiadores se los llevaron. Algunos regresaron a sus casas con quienes los esperaban, otros fueron remitidos a la escuela de magia para aprender sobre sus poderes y las reglas, y otros simplemente quisieron retomar lo que pudieran de sus vidas.

Las gemelas no tenían muchas cosas que recordar ya de los cinco años que vivieron en normalidad solo recordaban un poco de los últimos dos pero eso fue suficiente para que por fin reconocieran a su madre y recordaran las veces que se ponía a jugar con ellas y llevarlas a algún parque y hasta recordaron algunas cosas de clases de preescolar.

De inmediato Henry las consideró sus hijas y les dio su apellido con consentimiento de ellas y de Paige, les tomó tiempo y adaptación pero eventualmente se convirtieron en una familia unida.

Sus tías y tíos pasaban tiempo con ellas para conocerlas y compensar el tiempo que no pudieron estar con sus sobrinas.

Wyatt y Chris se divertían siguiendo a sus primas a todos lados y ellas encantadas les enseñaban cosas y siempre les hacían hincapié en la importancia de protegerse entre hermanos.

En cuanto a la magia, Henry y Paige quisieron darles una vida normal y aparte no querían que los limpiadores buscaran cualquier pretexto para volver a llevárselas así que los poderes de las gemelas fueron atados, fue hasta su adolescencia que decidieron que ya era tiempo de desatar sus poderes. Kath se tomó mas en serio estudiar las reglas, conocer y controlar sus poderes y como preparar pociones, esto debido a que sin control su poder de pyrokinesis resultaba muy peligroso cada que sus emociones se alteraban y a esto sumado que también sentía las emociones de Tam prefirió dedicarle tiempo a aprender a controlarlos. Tamora tomó otro rumbo, el único poder que usaba era el de orbitar y no creyó necesario aprender a controlar su poder de electrokinesis el cual se activaba cuando se enojaba, y como todo se lo tomaba muy a la ligera era raro que se enojara lo suficiente para que salieran rayos de sus manos, fue hasta que el inframundo se reorganizó y los ataques demoniacos resurgieron que comenzó a tomarse mas en serio la magia, sus poderes y como utilizarlos.

Actualmente, las gemelas ya de 21 años no hablan de aquellos años perdidos en ese lugar, lo ven solo como una de las tantas consecuencias que conlleva ser parte de la línea Warren pero no cambiarían nada por una vida normal, saben que mientras estén juntas todo va a estar siempre bien.

- fin -