¡HOLAAA MIS AMORES! Que bueno verlos de nuevo y aparecer después de casi tres semanas de inactividad aquí con un nuevo capítulo ^o^
¿Cuál es la excusa de ahora? Pues es que me sacaron de viaje imprevisto, de haber sabido antes les hubiese avisado pero fue así tipo... "Alístate que nos vamos ya" xD Mis disculpas queridos lectores pero no os preocupeis que no tengo planeado dejar esta historia (^з^)
Ahora la bella sección de agradecimientos:
aly36: Hola hermosa, gracias por el review... ¿Todos los Aizen son iguales? Si, creo que trolie a la mayoría con ese cap y por supuesto que nuestra Nell no es ninguna facilota, ya el resto de cosas las podrás ver resueltas en este cap, espero que también te guste :3 (si, la verdad es que tengo demasiadas ideas todavía, creo que aún no llegamos ni a la mitad de la historia 7u7)
Aika Yami: Hola chiquis, gracias nuevamente por tu extenso review, me gusta que digan muchas cosas siempre así me siento como más en conversación con mis bellos lectores (〃^∇^)ノ Entonces... 1) Si, ya sabemos lo salvaje que puede llegar a ser nuestro Grimm, esperemos a ver qué pasa xD ¿Presientes cosas con tu cabello? O.o 2)Si, lo sé, mi clítoris también sufre constantemente cuando se trata de ese hombre, ya sea su voz, una imagen, un fict, que sé sho, miles de cosas 7u7 3) Si, si, ya sé de cual canción hablas, ya la había escuchado pero se me pasó mencionarla ( ̄ー ̄) pero bueno, en lo personal me gusta más "Six feelings", es que me cuesta imaginarme a Grimm de una manera romántica xD 4) Si, trataré de profundizar más en las otras parejas, pero como la principal es GrimmNell... :V 5) No princesa, no me dejaste reviu en "Asesina" T-T pero que bueno que te haya gustado :D 6) "Anima Rosa" también la había escuchado, es bella, pinshi Ulquiemo T-T me rompe el kokoro... Bueno hermosa, nuevamente gracias por tu review y espero que este cap te guste también :D
karin-chan150301: Holaaa diablilla pervertida... jajajajaja gracias nuevamente por tu comentario y bueno, hay cosas en las que no me gusta que sea tan... gráfico un lemmon, pero de que va a haber va a haber, tranquila solo hay que ser pacientes ∩(︶▽︶)∩ No tengo nada en contra del "HitsuKarin" pero la verdad no creo que aparezcan en este fict, nunca he escrito ni leído sobre esa pareja aunque me gusta mucho también, sus edades y personalidades encajan a la perfección ( ͡° ͜ʖ ͡°) También escuché las canciones que me recomendaste, son buenas, en especial la de Nickelback, las tendré en cuenta y espero que te guste también este cap ヽ(´▽`)ノ
Igtm: ¿Qué tal? ¿A poco no le ponen voces bien zukulentas a nuestro Grimm? jajajajajaja Si, todas ustedes son unas depravadas que me exigen escribir cosas indebidas, pero por ustedes lo haré, sacrificaré mi inocencia TuT Gracias por tu besho reviu y espero este capítulo te guste también (✿◠‿◠)
SuwabeKoto-chan: Amor de mis amores ¿cómo has estado? ¿Para cuando publicas tu fict? Llevo como medio año esperándolo xD Gracias por tu comentario chiquilla, de veras que los aprecio mucho, y siempre que te leo me acuerdo de Al Shinomori, también amaba sus comentarios, en fin... Primero que nada pues sí, ya sabemos como es de sucio nuestro Grimm, sucio y pervertido y molesta a nuestra niña Nell con juegos de palabras para confundirla (-_-) jajajajaja si, ya me di cuenta que cualquiera que se le acerque a Grimm que no sea Nell entra directamente a tu lista negra de odio profundo, jajajajaja. Si, lo sé, me pasé de troll esta vez... espero recompenzarlos con este capítulo, de veras (°3°) ¿Kensei y Mashiro? No lo sé... no prometo nada, porque si sigo metiendo parejas e historias siento que nunca se va a terminar este fict, mira nada más todas las ideas que me salen con GrimmNell y todavía no vamos ni por la mitad de la historia ('o') Se me complicaría mucho la verdad... Por cierto, antes de despedirme... ¿Qué significa "SuwabeKotone"? ¿De dónde sacaste ese nombre o khé onda? ಠoಠ jajajaja ahora si me despido hermosa, espero que este cap te guste también :3
Y habiendo finalizado, como siempre pueden comenzar con el capítulo (≧o≦)
Capítulo 18: Sentimientos
En la mañana de lunes a las afueras de la ciudad, el tiempo no aparentaba estar de acuerdo con la hora que marcaban los relojes, eran las escasas diez de la mañana pero se veía tan nublado que parecían las seis de la tarde, una ambientación "perfecta" para la ocasión, cierta chica vestía totalmente de negro frente a la tumba del que alguna vez pudo considerar un abuelo, un familiar, un amigo, tantos significados dentro de una sola palabra y dentro de una sola persona se habían desvanecido tan rápido, en una sola noche, en un leve parpadeo. Ella estaba arrodillada frente a la tumba, ofreciendo sus oraciones para que el alma del viejo pudiese descansar en paz, el ruido de un líquido caer sobre la lápida hizo que abriera los ojos para ver de qué se trataba.
- Dicen que el alcohol sirve para purificar el alma de los muertos.
- Ichigo…
- ¿Ya desayunaste? Puedo invitarte, si quieres.
- Gracias… pero no tengo hambre.
- Tienes que comer algo, aunque sea un café, debes estar fuerte Rukia, no creo que el viejo Yamamoto pueda irse en paz si ve que sigues estando mal…
- ¿Qué te interesa lo que pueda pasarme?
- Porque me importas Rukia, aunque a veces seas una enana fastidiosa, pero bueno, eso ya no tiene solución…
- ¿Qué?- Se le brotó la venita de la sien.
- Lo enana, eso es irremediable, lo de fastidiosa quizás pueda mejorar.
- Eres un idiota.
- ¿Te das cuenta? Así te ves mucho mejor. Ven, vamos, te enseñaré mi cafetería favorita.- Le extendió la mano para ayudarle a levantarse del suelo, ella accedió pues las tripas le gruñían como nunca, se subieron al carro del hombre y en un recorrido de más o menos diez minutos llegaron a un sitio de casas campestres, muy grandes y bellas, pintadas de tonos pastel, parecían de juguete, y algunas de esas casas tenían en la entrada un negocio, ya fuesen restaurantes pequeños, panaderías, pastelerías y por supuesto cafeterías también, pero había una muy linda en particular, las mesas y sillas estaban sobre el andén, con un parasol en el centro que evitase que los rayos del sol o la lluvia molestase a los clientes, se sentaron en uno de esos.
- Que bonito este lugar, no conocía esta parte de la ciudad…
- Si, es un barrio tranquilo, alejado del alboroto de los carros y la gente.
- Muy buenos días, ¿qué desean para hoy?- Les atendió un mesero.
- Yo quiero café con un croissant por favor.
- Listo. ¿Y para la señorita?
- Yo, nada, gracias.
- ¿Es en serio? ¿Viniste para verme comer?
- Si, es que…
- Nada de eso, mesero por favor tráigale a la señorita lo mismo que yo pedí.
- En seguida.- Y se retiró.
- Sé que desde el almuerzo de ayer no has comido nada Rukia, no puedes dejarte vencer por la depresión…
- Tu no lo entiendes… por más que coma o que haga otras cosas tratando de distraerme no puedo llenar este vacío que siento, nunca lo entenderías…
- Claro que lo entiendo, mis abuelos también murieron cuando era joven, y dejaron un vacío que jamás se llenará pero con el apoyo de mis amigos y mi familia pude salir adelante…
- Para ti fue fácil, tú sí tienes familia.
- Rukia… No quería tocar el tema pero… quisiera preguntarte ¿qué pasó con tus padres? ¿Por qué dices que no tienes familia?
- Porque es la verdad y punto, es lo único que necesitas saber.
- Hey…- Con la mano izquierda el hombre tomó la derecha de ella la cual reposaba sobre la mesa y le dio una leve caricia.- Puedes confiar en mí.
- He confiado en mucha gente que me ha traicionado.
- ¿Tengo cara de traidor?- Levantó una ceja divertido.
- Eso no lo puedo determinar aún…
- Entonces deberías confiarme algo para que yo pueda demostrarte que no soy un traidor como crees.
- Es una buena jugada, pero no funcionará conmigo.
- Vamos Rukia, no puedes estar a la defensiva todo el tiempo… A ver, pregúntame algo, lo que tú quieras y yo te responderé, así nos conocemos mejor y nos tendremos más confianza el uno al otro ¿te parece?
- ¿Por qué tienes tanto interés en saber de mí?
- Porque eres mi amiga y yo me preocupo por mis amigos.- Wow, para ser honesta nunca imaginó que le fuese a responder eso, se imaginaba más bien como un "porque me interesas" o "porque quiero reforzar nuestra relación", nunca pensó que de plano ya la considerara parte de su círculo de amistades.
- Eres muy hablador ¿ya te lo habían dicho?
- Bastante, pero solo con las personas que me interesan.- Él le sostenía la mirada mientras ella la desvió a otro lado, como si le diera vergüenza aquello que acababa de decir.- Bueno, entonces yo comenzaré. ¿Sabías que Ishida y yo nos conocemos desde pequeños? Es gracias a nuestros padres que también se conocen de jóvenes y siguen con la profesión de la medicina aunque en campos distintos. Y podría apostar a que le gustas.
- Si, pues, varios me lo han dicho, pero yo lo quiero como a un amigo, nada más.
- Bien, es tu turno entonces.
- Al viejo Yamamoto lo conocí en un ancianato en el cual trabajaba antes de ingresar al hospital central, de todos los ancianos que había ahí fue el que más me cautivó por su historia, fue como una casualidad que él necesitaba de una nieta y yo de un abuelo, y desde esa vez nos hicimos amigos.
- Ahora entiendo mejor…
- Ichigo, para serte franca no creo que puedas entender, se nota que toda tu vida has sido muy feliz, tienes familia, amigos, un buen trabajo, quizá hasta tengas novia…
- Hey, no te pongas celosa, tranquila que yo ando soltero y disponible para cualquiera.- Le guiño un ojo.
- Eres un idiota.
- Tal vez tengas razón, en mi vida no he tenido tragedias significativas pero eso no quiere decir que no te pueda comprender, yo de verdad quiero ayudarte y que sepas que no estás sola como le dijiste al viejo en sus últimos momentos…- Ella bajó la mirada.- Quiero que sepas que puedes contar con mi apoyo. Quienes no hemos sufrido tanto tenemos el deber de ayudar a quienes sí.
- Aquí tienen sus cafés y los croissants.- Decía el mesero nuevamente trayendo los pedidos.
- Gracias. – Respondieron al unísono. La peli negra se llevó un sorbo a los labios mientras meditaba las palabras de su acompañante, no sabía el por qué pero ese hombre de cierta forma le inspiraba confianza, no podía percibir rastro de maldad en sus intenciones, sus palabras sonaban sinceras al igual que lo que sus labios decían, ¿podría confiar en él y contarle ciertos aspectos de su pasado?
- Esto es algo que solo Nell sabe, a nadie más se lo he contado y espero que aprecies la confianza que te estoy dando…
- Claro, yo se guardar un secreto.
- Mi hermana Hisana y yo éramos huérfanas, nuestros padres murieron demasiado pronto y como eran de escasos recursos no nos dejaron mucho para sobrevivir el día a día.- Hizo una pausa mientras tomaba otro sorbo de café.- Mi hermana era mayor que yo así que ella a la edad de dieciséis podía salir a trabajar para paganos el alimento del día, no fue sino hasta que Hisana conoció a un hombre, un hombre rico para el cual trabajaba de empleada de servicio, ya sabes, barriendo pisos y demás, siendo ellos una de las más prestigiosas familias del país. El tiempo pasó hasta que un día Hisana me dijo que ella y el joven de la familia se iban a casar, que tenían hace tiempo una relación en secreto pero que él le propuso matrimonio porque decía "amarla mucho".- Ahora se llevaba un trozo de croissant a la boca, mientras lo masticaba el chico esperaba paciente para no interrumpirle su relato.- Finalmente llegó el día de la boda, fue a escondidas en un lugar discreto con testigos de confianza que por supuesto me incluían a mí, ambos se veían tan felices, y yo me sentía feliz por mi hermana porque merecía tener a su lado a un hombre que la quisiera. Pero el compromiso no podía ocultarse por mucho tiempo, de igual forma la familia del esposo de mi hermana se iba a enterar de lo sucedido, tarde o temprano, así que ellos decidieron afrontarlo juntos, y cuando ya no había marcha atrás decidieron por aceptarlo, Hisana me llevó junto con ella a esa mansión para vivir juntas como familia, me dijo que ahora ellos eran nuestra familia y que debíamos tratarlos como tal…- Hizo una pausa y bajó la mirada.
- Entonces… Ellos son la "familia" a la cual se refería el anciano.
- Si, pero ellos no son mi familia y nunca lo serán.
- ¿Por qué?
- Porque ellos… porque ellos y ÉL, su marido, su esposo quien decía quererla y protegerla tanto, a mi hermana… la asesinó.
- Ay… no… No quiero ir, no quiero entrar, creo que me moriré de vergüenza si me lo llego a encontrar…- Una guapa, alta y rubia secretara se debatía en si subir los 78 pisos por el ascensor o darse la vuelta y presentar una carta de renuncia.- ¿Pero qué estupideces dices Rangiku? Haz hecho cosas peores de ridícula que esta y no te acobardabas, vamos tu puedes hacerlo, simplemente hay que marcar el botón y…
- Señorita Rangiku, buenos días.
- ¡AY! Jo-joven Vega… que sorpresa verlo por acá, jejejeje.
- ¿Vas a subir a la oficina?
- Sssss-si, si claro…
- Bueno, yo también, ¿qué estás esperando?- Tenía el dedo puesto sobre el botón para llamar al ascensor pero aún no lo oprimía.
- Ehhh, oh, no nada, que tonta, creí que ya lo había oprimido, jejejeje.
- ¿Se siente bien?
- Claro, claro que sí…- Se rascaba la nuca en señal de nerviosismo.
- Bueno, vamos entonces.- No se había percatado de que las puertas estaban abiertas ya.
- Ah, que distraída soy, ni cuenta me di de que ya estaban abiertas, jejejejeje.- Ambos ingresaron y el elevador comenzó su trayecto.
- ¿El señor Stark le deja muchos trabajos? Se me hace raro que esté a estas horas por el primer piso señorita Rangiku.
- Si, por supuesto, ya sabe, diligencias que hacer, mensajes que llevar y traer, muchas cosas que implican salir de la oficina por un rato.
- Ya veo.
- Sep.- Hubo un incómodo silencio durante unos segundos.- Este… joven Vega, ¿usted de casualidad sabe si el señor Stark tiene pareja?
- ¿Ah? Pues hace tiempo que es divorciado pero no sé si esté saliendo con alguien ¿por qué la pregunta?
- Solo curiosidad.- Bueno, al menos se salvaba de que alguna psicópata celosa la fuera a mechonear ese día.- ¿Cuándo es que regresa el jefe?
- Esta misma mañana, a eso de las once, no debe tardar en aterrizar el avión.
- Que bueno, al menos volveré a tener aquí a mi compañera.
- ¿A Nell?
- Sip.
- ¿QUÉ? ¿Cómo así? Espera un momento… No me digas que ella se fue con Grimmjow de viaje…
- Si, creí que usted sabía… Bueno, como a ella le tocó reemplazarlo en su ausencia pues tuvo que acompañarlo.
- ¿¡QUEEEE!? JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA.
- Eeeh… ¿qué es tan divertido?
- Grimmjow y yo no nos hemos hablado desde el viernes que nos despedimos para mi viaje a Corea, no sabía nada de eso.
- ¿En serio? Vaya… pero ¿qué es lo gracioso de todo eso?
- Se ve que Grimmjow no desaprovecha nada…- Dijo entre dientes.- Nada señorita Rangiku, es gracioso porque el jefe nunca lleva mujeres consigo a los viajes, es todo…
- Ahhh, bueno, si usted lo dice…- Finalmente sonaron las campanitas al abrirse las puertas del ascensor, cada uno continuó su camino en silencio, sin dirigirse la palabra, la chica ralentizó el paso, esperando a que Vega fuera el primero en entrar a la gran sala y que saludara a los presentes, así lo hizo y pudo escuchar a lo lejos la leve respuesta de su compañera, la morena.- Bien, creo que no hay nadie más por ahí…- Asomó un poco la cabeza y efectivamente pudo darse cuenta de que solo estaba Mila Rose, caminó segura y con confianza hasta su escritorio.
- Buenos días Ran.
- Shhhh, baja la voz.
- ¿Por qué?
- Porque si, es de mala educación hablar en voz alta mientras estamos en el trabajo.
- ¿Desde cuándo?
- Desde ahora.
- Aja…
- Oye… ¿sabes dónde está mi jefe?
- No lo he visto desde que llegué.
- Ufff, son las diez y media, a lo mejor ya no viene…
- Buen día señoritas.
- Creo que hablé demasiado rápido…
- Buen día señor Stark.- Le respondió la morena.
- Buen día…- Respondió un tanto tímida la rubia, con la mirada fija en su pantalla.
- Señorita Rangiku, podría venir un momento a mi oficina.
- Jodida vida… Eeeeh si claro, en un instante voy…- Escuchó cerrar la puerta.
- ¿Qué te pasa Ran? No te ves muy bien que digamos…
- Mila… creo que este será nuestro último día juntas.
- ¿Qué? ¿Por qué? ¿Te van a despedir?
- Eso creo.
- ¿Qué hiciste ahora?
- Espero que nada grave…- Levantó su trasero con dificultad de la silla, como si pesara una tonelada.- Deséame suerte Mila.
- Suerte…- La rubia daba pasos cortos y lentos, no quería entrar ahí y enfrentar el peor ridículo de su vida, pero por más despaciosa que intentaba ser igual la distancia entre ella y la puerta de esa oficina se iba acortando más y más, no podía evitar su destino por más lento que intentara llegar a él, finalmente posicionó su mano en el pomo de la puerta, en ese momento trató de buscar dentro de su bloqueada mente una buena excusa que darle a su jefe, ¿le diría que todo había sido un engaño parte de una apuesta?, ¿le diría que solo había sido en broma? O mejor… ¿quizás decirle que era cierto lo que le había dicho ese día?, con cualquiera de las opciones corría grave riesgo y probabilidad de que la echara del trabajo porque broma o no broma estaba infringiendo las normas de todas maneras. Finalmente, la mujer giró el pomo de la puerta lentamente, como si de una película de terror se tratase, primero asomó un ojo para analizar bien el lugar, su jefe estaba sentado en la silla frente al escritorio con su atención puesta sobre unos papeles que traía en mano, quizás estaba muy ocupado y la presencia de ella haría que se distrajese y por supuesto que ella no iba a convertirse en una distracción así que retrocedió decidida a devolverse.
- Señorita Rangiku, puede pasar.- Mierda, creía que no la había visto ni escuchado pero parecía que ese tipo tenía poderes sobrehumanos, ella sin más remedio tuvo que obedecer.
- Señor Stark… muy buenos días, ¿cómo está? ¿En qué lo puedo ayudar?- Le respondió con excesiva amabilidad.
- Siéntese por favor.- La rubia tragó saliva, sabía que esto no iba por buen camino.
- En seguida…- Y así lo hizo, hubo un momento de silencio mientras el hombre organizaba sus documentos y se preparaba para decirle a la mujer lo que le iba a decir, la tensión era palpable.
- Necesito que organice y archive todos estos documentos, ya sabe, en sus respectivas carpetas y en orden cronológico como siempre.
- Si señor.- Le recibió el tumulto de papeles y sin decir nada más dio prisa al paso para desaparecer de ahí de una vez por todas.
- Espere señorita Rangiku.
- "Mierda".- Se dijo mentalmente.
- ¿Podría volver a tomar asiento? Hay algo de lo que me gustaría hablar con usted.
- Cla-claro… por supuesto… ¿de qué se trata?- Dijo devolviéndose al mismo puesto donde se encontraba, maldiciendo mentalmente durante el recorrido, sentía que el corazón le iba a explotar, o que en su defecto saldría disparado fuera de su boca.
- Es algo complicado de decir considerando nuestras situaciones pero… quiero decirle que usted también me gusta.
El reloj marcaba ya las doce en punto del medio día, el cielo seguía gris así que era difícil distinguir con exactitud la hora a simple vista, la chica peli verde llegaba a casa de su amiga, con maleta en mano intentando abrir el cerrojo con la copia de llave que le habían dado, finalmente después de varios forcejeos logró entrar, naturalmente la casa se encontraba sola pues sus amigas estaban en sus respectivos trabajos, la buena noticia es que ella tenía ese día libre, podría echarse sobre la cama y dormir toda la tarde, ver películas, leer algún libro, pero ella no era de las que se quedaba perdiendo el tiempo sola, de ser posible saldría con alguien o iría de visita a algún lugar, pero se aburría con facilidad, agarró su celular y decidió finalmente marcarle a su amiga rubia.
-"¡Neliel Tu Odershvank! Es como un milagro escuchar tu voz."- Le decía la mujer del otro lado del teléfono.
- Hola Ran, acabo de llegar de mi viaje, hoy tengo el día libre así que…
- "¡QUÉDATE AHÍ DONDE ESTÁS, NO TE MUEVAS, AHORA MISMO VOY PARA LA CASA!"
- Aaaah bueno… acá te espero.- Y colgaron, su amiga se escuchaba bastante entusiasmada desde el otro lado del teléfono ¿qué le habrá pasado? En todo caso sólo podría averiguarlo hasta encontrarse con ella. Mientras tanto subió hasta su habitación para dejar la maleta y desempacar, iba organizando cosa por cosa, con el debido cuidado que requería, sacó el vestido rojo de su amiga con la mancha de vino, no sabía qué le iba a decir pero si era el caso se lo pagaría, organizó los peluches en sus respectivas camas, dejó todo bien organizado y se recostó sobre su cama a esperar, contemplando el cielo a través de la ventana, era extraño ver un cielo nublado en días de verano, no le gustaba pues le traía recuerdos tristes, siempre las cosas tristes pasan en días grises, ¿sería posible que psicológicamente las personas se sintieran más desanimadas con un cielo gris que con uno azul?, porque si así fuera explicaría el repentino cambio de actitud de su jefe para con ella…
- ¡Ya llegué!- Se escuchó una voz femenina proveniente del primer piso, la peli verde la reconoció en seguida y bajó las escaleras tan rápido como pudo.
- ¡Rangiku!
- ¡Neeeeel!- Ambas se lanzaron una encima de la otra cerrando el encuentro con un apretado y fuerte abrazo, tanto así que a ambas les dolieron los pechos por el contacto.
- Te extrañé mucho Ran.
- Yo igual amiga.
- ¿No deberías estar en el trabajo?
- Acabo de llegar ¿y ya me quieres echar?- Le hizo un puchero.
- Claro que no Ran, me preocupo por tu trabajo, es todo…
- Ya casi es la hora del almuerzo así que decidí escaparme por un rato.
- Aaaah, en ese caso creo que no hay problema, a mí me dieron el día libre.
- Que suerte tienes amiga.
- Si, pero es aburrido no tener que hacer nada durante todo el día… ¿Cómo ha estado Rukia?
- Pasándola, no la he dejado sola ni un instante como me lo pediste, creo que a ella también le dieron el día libre hoy, y dijo que por la mañana iría a visitar la tumba del anciano para ofrecerle unas plegarias.
- Que triste, me hubiese gustado estar ahí para acompañarla.
- No creo que tarde en llegar.
- Si… Ran, es que durante el viaje pasó algo con tu vestido y…
- No, no, no, espera, yo primero, tengo que contarte algo que acaba de pasarme en la empresa y no puedo esperar más para contárselo a alguien y tú eres mi única amiga de confianza en ese lugar.
- Claro, claro, ¿de qué se trata?
- ¿Te acuerdas de la broma que hicimos el viernes en la noche mientras jugábamos a verdad o reto?
- Claro que me acuerdo, ¿qué pasó? No me digas que…
- Si, si si si si. Mi Dios, el señor Stark se la creyó toda y ahora estoy metida en un rollo.
- ¿Por qué?
- Porque yo estaba esperando a que me despidiera, a que me pusiera un memorándum o algo por el estilo pero no, no pasó nada de eso…
- ¿Entonces? ¿Se le olvidó?
- No amiga, agárrate porque lo que te voy a decir es fuerte. El señor Stark dijo que yo también le gustaba.
- ¿¡QUE!?
- Así tal cual como lo oyes amiga.
- Joder, Ran… ¿En qué te has metido?
- No sé, no sé qué es lo que haré de mi vida de ahora en adelante…
- ¿Y luego qué pasó? ¿Tú qué le dijiste?
- Primero quedé como en shock, muda y sin habla, luego él me dijo que una relación entre él y yo sería imposible por las normas de la empresa pero que si quería podría hablarlo con su jefe para ver si puede hacer una excepción.
- Vaya… ¿Y tú qué piensas de todo eso? ¿También te gusta el señor Stark?
- Pues… es atractivo, no lo negaré.
- Pero… no sientes eso que decías sentir en la llamada de broma.
- No… Es que fue tan inesperado, por lo general me toma tiempo enamorarme de una persona.
- Diablos, ¿y tú qué le dijiste?
- No pude decirle que todo eso había sido parte de una broma porque de seguro que ahí sí me despide, tuve que aprovechar la situación para que no se fuese a enojar.
- Entonces ¿aceptarás salir con él?
- Si, nada pierdo con intentarlo, además, le dije que si consigue el dichoso permiso entonces andaríamos, cosa que dudo que suceda viniendo de tu jefe Nell.
- Claro… mi jefe…- Dijo con cierto tono aburrido en su voz.
- Ahora cuéntame ¿qué pasó en tu viaje? ¿Tuvieron sexo a lo loco? Estoy segura que ninguno de los dos hubiese desaprovechado tal oportunidad.
- Claro que no Ran, nada de eso pasó…
- ¡¿QUÉ?! Ay, por Dios Nell, yo sabía que eras mojigata, pero no hasta ese punto, ¿De verdad no pasó nada de nadita entre ustedes? ¿Ni siquiera un besito?
- No Ran, de hecho, hoy en la mañana estaba muy raro…
- ¿Raro? ¿Cómo raro? ¿En qué sentido?
- No lo sé, como serio… Nah, a lo mejor me estoy imaginando cosas.
- ¿Serio? ¿Qué le hiciste Neliel? De seguro estaba frustrado porque tú no le diste siquiera una oportunidad para acercarse a ti.
- Claro que no Ran, la pasamos bien en el viaje, diría que nos conocimos mucho más, pero de ahí no pasó nada más.
- Entonces sí debe ser eso, el pobre hombre debe estar frustrado...
En las afueras de la ciudad, cerca de la zona montañosa, en una parte residencial de alto prestigio se encontraba cierto hombre peli azul llegando a su departamento, el modesto edificio de apartamentos que parecían casas a donde en una ocasión había llevado a su secretaria para que pasase la noche, su mayordomo Giriko le estaba ayudando a bajar la maletas, ambos tomaron el ascensor y llegaron al departamento donde un peludo felino blanco los recibió con agrado.
- Michiru, ¿cómo estás? ¿Te cuidaron bien en mi ausencia?- Le decía el dueño mientras le acariciaba por la espalda haciendo que este ronroneara al contacto.
- ¿Dónde le dejo las maletas señor?
- En mi habitación, y después puedes irte, necesito estar solo.
- Como ordene. ¿Necesita algo más antes de que me vaya?
- No. Puedes tomarte libre el resto del día.
- Gracias señor.- Y en seguida subió las maletas como le ordenó. – Entonces, ¿desea que vuelva en la noche? ¿O hasta mañana en la mañana?- Le volvió a cuestionar habiendo bajado ya del segundo piso.
- En la mañana. Tengo otros planes para la noche.
- Con gusto señor. Hasta mañana.- Y salió. El peli azul simplemente se fue hasta la cocina para servirle la comida a su gato, luego de eso se echó encima de lo que primero se le atravesó por el camino, uno de los cuatro amplios sofás de su sala, boca arriba, con la ropa desordenada dejando ver un poco de su abdomen desnudo pues el esqueleto negro se le levantaba un tanto, y con una mano sobre la frente, pensativo, recordando el episodio que había tenido esa misma mañana.
Flashback:
-Grimmjow…
- ¿QUÉ?
- Despierta, está sonando tu celular…
- WHAT? ¿QUÉEE?- Levantó la cabeza de la almohada tan rápido como pudo y darse cuenta de que dormía abrazado a ella, como si de una persona se tratase, tenía el cabello desordenado, unas cuantas gotas de sudor resbalaban por su frente, las sábanas envueltas un nudo que se asemejaban más a un nido de avestruz, y el detalle más importante, se encontraba únicamente con los pantaloncillos puestos, nada más que eso.
- Buen día jefe, sí que tenía el sueño profundo sabe, ni el despertador lograba hacer que abriera los ojos.
- ¿Qué… qué pasó?
- ¿De qué? Pues yo me levanté hace poco, me di una ducha y al salir me percaté que su celular sonaba muy fuerte pero usted nada que lo apagaba, así que vine hasta aquí y lo desperté.
- Y… antes… ¿no pasó nada más antes?
- ¿Antes? ¿Antes de qué?
- ¿Dónde durmió anoche?
- Pues, en mi habitación claro está. ¿Por qué pregunta? ¿Creía que me había escapado en la noche a dormir sobre la cómoda tierra o qué?- Cuestionó en tono burlón.
- Entonces, solo fue un sueño…
- ¿Qué dijo?
- Nada…- El hombre seguía recostado sobre la cama, pasándose una mano por la cara para limpiarse el sudor ¿pero qué coño había sido todo eso? ¿Había tenido un sueño erótico con su secretaria? Joder, jamás creía que podría llegar hasta esos extremos de necesidad ¿En qué momento se había quedado dormido? Todo había parecido ser tan real, el tacto, el olor, la voz de ella… quería decir entonces que… ¿su mente le estaba jugando una mala broma? Porque de ser así acabaría volviéndose loco, acabaría por cometer actos por los que seguro lo enviarían a la cárcel, haber quedado iniciado en su propio sueño le hacía querer coger ahí mismo a Neliel y darle tan fuerte que no tuviese ganas de poder caminar durante varios días, mas encima, para completar, se quitó la única sábana que se enrollaba entre sus piernas, gracias al cielo su secretaría se había devuelto a la habitación o si no hubiese notado la evidente erección que tenía en esos momentos, ¿qué tanto habría hecho durante la noche para terminar así? No quería ni imaginárselo, ni siquiera pensar en si Neliel había visto algo, o alcanzado a escuchar algo, porque de seguro ese día sería el último en que la vería. Habían dos posibles opciones, o él estaba muy mal de la cabeza o definitivamente esa mujer le estaba haciendo algo para volverlo loco.
Se levantó de la cama con extremo cuidado de que ella no lo viera y se dirigió al baño para darse una muy helada ducha, para ver si así se le calmaba la calentura. Salió vestido y listo para irse del hotel. Durante el recorrido de la habitación al ascensor y luego en la recepción no pronunciaron palabra alguna, por la cara de pocos amigos que traía su jefe no quería ser ella quien iniciara una conversación, a lo mejor había pasado una mala noche y estaba malhumorado por ello. Luego, en el aeropuerto mientras esperaban el avión y mientras lo abordaban tampoco hubo cruce de palabras, de vez en cuando la mujer le hacía preguntas pero él le respondía con un monosílabo o con un sonido, sin mirarla a la cara, como si tratase de evitarla, y durante el vuelo pasó exactamente lo mismo, con la diferencia de que él tenía puesta su atención en alguna revista, o se colocaba los audífonos para escuchar música, o se ponía a ver algún video… cualquier cosa que lo pudiese aislar de tener una conversación con ella. "Lástima" pensaba la mujer, pues de verdad creía que con lo ocurrido durante el viaje iban a tener una relación un poco más estrecha y de amistad, pero al parecer quería decir que estaba volviendo a la realidad, en la que solo se mantiene una relación de trabajo y nada más.
Parecía tonto e infantil de su parte comportarse de esa manera con ella, inmaduro si se quiere, pero no hallaba otra solución más al problema que estaba afrontando en ese momento, una guerra entre la razón y el deseo se desataban internamente en él, estaba seguro de que si entablaba una conversación con ella durante más de tres o cinco minutos no se resistiría a besarla y cogérsela ahí mismo, donde fuese que estuviesen, si tenía un poco de compasión por sus partes íntimas sabía que hacer eso o siquiera intentarlo iba a ser como un suicidio, ella no es de las que se deja llevar por el momento, no es como las demás pues ya lo había comprobado hace rato, prefería entonces ignorarla por unas cuantas horas a perderla para siempre, después con la cabeza fría podría pensar en un mejor plan, en alguna estrategia para hacer que ella cayese a sus pies, o que cayese sobre su polla, lo que primero ocurriese, esta obsesión se estaba volviendo enfermiza.
Fin flashback
Seguía recostado mirando el techo, tan solo cerrar los ojos se le venían a la mente todas esas imágenes que contempló durante su sueño, ¿sería así de perfecto su cuerpo? ¿Así tal cual como lo vio dentro de sus sueños? La cintura esbelta al igual que el abdomen, bien marcados como si hiciese ejercicio todos los días, las nalgas redondas, firmes y apretadas, y ni hablar del prominente busto… joder, un escalofrío recorrió toda su espalda, desde la punta del dedo gordo del pie hasta la coronilla de su cabeza, le hizo estremecerse y retorcerse ahí, sobre el sofá, no sabría cuánto tiempo aguantaría así, hacía varios días ya que no tenía nada con nadie, una semana de abstinencia era demasiado hasta para él, tener a su amigo de abajo calmado era la única forma de tener la mente despejada y pensar con claridad, pero sabía qué era lo que lo calmaba, y no se refería a una simple película porno con un poco de masajes, estaba acostumbrado a otro tipo de exclusividades…
- Maldita sea, todo esto por tu culpa Neliel…- Dijo en voz alta como si la mujer estuviese ahí para escucharle. Se puso de pies, agarró el teléfono y marcó un número.- Hola. Si, ¿podrías venir al apartamento? Bien, esperaré.- Y colgó, no le vendría nada mal un buen polvo en esos momentos para calmar las ganas, y por supuesto que tenía filas de chicas que le dejaban sus números por si querían volver a tener un encuentro, a él no le interesaba repetir con alguna que ya hubiese probado, repetir del mismo plato dos veces no era su estilo, más bien era que no le interesaba, como que perdía la magia, pero de igual manera siempre guardaba uno que otro número de la chica con la que mejor la pasaba, por si acaso. Pasados diez minutos el timbre sonó, vaya que sí era rápida, eso indicaba que ambos tenían muchas ganas de terminar con sus ansias ahí mismo, para su suerte sabía escoger a las más cachondas, ya saben, ese tipo de mujeres que parecen hombres, que solo van a lo que van, sin discutir ni preguntar ni poner problemas, solo lo hacen y ya, así era más fácil para él llevar la situación.
- Hola cariño.- Se le lanzó la mujer apenas abrió la puerta y se besaron, a él no le molestó pues para eso la había llamado.- Hace tiempo que no nos veíamos, creía que ya me habías olvidado…- Le hizo un puchero. La pelirroja de cabello tinturado hasta los hombros también tenía lo suyo, era casi de la misma edad del hombre, a diferencia de un par de meses, ojos azules, piel blanca, caderas estrechas, senos y trasero operados, por supuesto que ese tipo de detalles los recordaba bien el peli azul.
- Ya ves, me encuentro un tanto solo y decidí que quiero compañía.
- Ah, pues en ese caso, llamaste a la compañía indicada…- Se fue quitando la chaqueta que traía puesta.- Hola amiguito ¿si te acuerdas de mi verdad?- Le decía a Michiru quien le observaba con desagrado desde uno de los sofás donde estaba recostado. Ella le acercó una mano para acariciarlo pero este salió corriendo, como si hubiese visto a un perro o algo así.- ¿Crees que algún día le caiga bien?
- Lo importante aquí…- La agarró por la cintura.- Es que a mi si me caes muy bien.- Y comenzaron a besarse, no como un par de novios lo harían, sino más bien como un par de locos amantes desesperados por calmar sus deseos lo hacían, ¿cómo era que se llamaba ella? Ni pinche idea, eso era lo menos importante en el momento, por fortuna lograron llegar hasta la cama de la habitación ya que en otras desafortunadas ocasiones habían terminado en las escaleras, en el suelo mismo o contra la puerta de la propia habitación.
- Vaya… Grimmjow… Hoy estás… más salvaje que de costumbre…- Le decía al oído mientras lo despojaba de sus prendas, la camisa para ser específicos, él hacía lo mismo con la ropa de ella con la clara diferencia y ventaja de que no traía ropa interior debajo así que en cuanto le retiró la blusa y el pantalón había quedado a su total disposición, ahora sí podía desquitarse. Él se encontraba arriba de ella, mirándose frente a frente, ella estaba lista y posicionada en las caderas del hombre, a él solo le faltaba quitarse el pantalón en su totalidad pero no había tiempo para eso, simplemente los bajó a una altura considerable en la que su miembro pudiese quedar libre para el acto y en cuanto lo hizo la penetró en seguida no sin antes ponerse protección, sin consideraciones, sin delicadeza, sin esperar a que estuviese un tanto más húmeda, quería deshacerse de esa desesperación de una vez por todas.
- Aah…- Ambos soltaron sonoro gemido al tiempo, sabía que igual a ella no le dolía pues… ya saben, estaba acostumbrada a ese tipo de "tratos". Entró profundo en ella una y otra vez, acelerando el ritmo con cada embestida, él no podía sostenerse sobre ella por mucho tiempo pues los brazos le flaqueaban, así que apoyó su frente sobre la clavícula de la mujer sin parar el ritmo, aún no estaba ni cerca de llegar al clímax, cerró los ojos por un instante y aspiró el aroma de su cuello, dulce… como de manzanilla y coco, una fragancia tenue y simple, estaba seguro de haberla catado antes pero en el momento no recordaba de quién, con la nariz fue haciendo un recorrido por el cuello de la mujer, pasando por su mandíbula, la mejilla, hasta quedar frente a frente, a punto de unir sus labios nuevamente pero antes de eso abrió los ojos para verla… para verla pero… algo era extraño, ya no parecía ser ella, era difícil de explicar pero su rostro era diferente… labios rosados y carnosos, pómulos prominentes sonrojados, nariz pequeña, de punta redonda y chata, ojos… ojos amarillos… no, amarillos no, más bien olivas, ojos grandes y olivas que se confundían con un toque verde, y largas pestañas oscuras que enmarcaban perfectamente ese par de orbes, gotas de sudor recorriendo ese bello rostro y cabellos verdes pegados a su frente, se veía magnífica en ese estado y no esperó a contemplar más pues volvió a cerrar los ojos para besarle en los labios, pero esta vez fue un beso lento y delicado, tan despacio que parecía temer en hacerles daño, daba fuertes suspiros de vez en cuando, solo para recobrar el aliento y volver a atrapar esos labios entre los suyos, era inexplicable esa sensación mezclada con el dulce aroma de su piel, antes de volver a separarse para abrir nuevamente los ojos de su boca salió un leve susurro, el cual era totalmente audible para la mujer que se encontraba debajo de él.
- Neliel…- Fue lo que alcanzó a decir.
- ¿Qué dijiste?
- ¿Mmmm?- En ese momento volvió a abrir los ojos para encontrarse otra vez con el rostro de la pelirroja oji azul.
- Dijiste un nombre…
- ¿Qué? Seguramente el tuyo.
- No era el mío, dijiste claramente "Neliel".
- Debiste haber escuchado mal…
- No escuché mal… Mira Grimmjow…- Con ambas manos sobre el pecho del hombre logró retirarlo de encima de ella.- Yo vine a pasar un buen rato contigo, pero no vine a que fantasearas conmigo imaginándote que soy otra.
- ¿Qué? Por favor… no me digas que te ofendiste por eso…
- ¡Claro que me ofende!- Se fue poniendo la ropa.- Para eso hay prostitutas que hasta se disfrazan de tus fantasías si así lo quieres, pero yo no soy una de ellas. Búscate a otra con la cual calmar tus frustraciones.- Terminó de vestirse, agarró el bolso que se encontraba sobre uno de los muebles y se fue, dejando nuevamente al hombre "iniciado", de la misma forma como había amanecido esa mañana. Se acomodó nuevamente los pantalones donde debía y se echó boca arriba sobre la cama, no iba a correr tras de ella, no le iba a rogar y si que mucho menos a obligarla a hacer algo si no quería.
- Maldita sea, joder… pero ¿qué demonios está pasando conmigo? ¿En verdad pronuncié el nombre de Neliel mientras…? Agh…- Agarró un cojín que tenía cerca con la mano y se lo puso en la cara, tal vez ahogándose a sí mismo podría apaciguar un poco todo el revuelto de pensamientos que tenía ahora en su mente, tantas preguntas, tantas dudas… ¿Cómo cojones se le había ocurrido llamarla así? Bueno, igual en todo caso había sido culpa de ella por no recordarle su nombre, sabía que para eso tenía muy mala memoria, que mal rollo, pero ahora que recapitulaba lo sucedido… recordaba que ese aroma a manzanilla y coco lo había catado por vez primera del cabello de su secretaria, de Neliel, de la mujer que apenas hace menos de un par de semanas lo traía mal, y por supuesto que al recordarla no pudo evitar que se le saliera su nombre por los labios, ¿tan metida la tenía dentro de su mente que se imaginaba follándosela mientras se cogía a otra? Menuda mierda, y eso que ni siquiera se habían besado aún, por mucho un leve abrazo nada más, esa mujer debía ser una bruja o una hechicera o quien sabe qué demonios, pero lo tenía atrapado, nunca antes en su vida se había encaprichado de esa manera por una mujer, ni a tal punto de ver su rostro en el de otra, ¿Qué maldita sea estaba ocurriendo con él? Si seguía haciéndose preguntas a sí mismo o a su gato quien era su única compañía no iba a resolver nada y acabaría por volverse más demente de lo que ya estaba. Tomó ahora su celular y marcó un número.
- Si, ¿Vega? Necesito que vengas a mi departamento.- Colgó y lanzó el aparato hacia algún lado, ni siquiera logró escuchar cuando cayó, requería urgentemente del consejo de alguien ¿y quién más podría ser que su mejor amigo? Hubiese podido llamar a Yoruichi, pero ella no es hombre, ella no lo entendería y de seguro iba a ponerse del lado de Nell, como buena mujer que es, quería escuchar la opinión de alguien más y así comprobar a qué nivel de demencia se encontraba su mente. Pasados unos veinte minutos escuchó el timbre, terminó de vestirse, organizó un poco sus cabellos y bajó a abrirle la puerta a su amigo.
- ¡Grimmjow! Qué bueno volver a ver tu amargado rostro. Ya sé para qué llamaste así que me adelanté. Aquí tienes todos los documentos del caso con los coreanos…- El muchacho entró con confianza y se sentó en uno de los sofás.- Y estoy orgulloso de decirte que eso ya está solucionado, el juez dio su veredicto a favor nuestro y no tenemos que pagar ninguna multa ni nada por el estilo. A ver, quiero oír tus gracias y alabanzas… Creo que merezco siquiera una estatua honorífica en la empresa ¿no lo crees?- Dijo feliz y presumido.
- Que bien, yo ya ni me acordaba de eso…- Eso le cayó como un balde de agua helada al chico.
- Oye, yo sé que eres cruel, pero no te pases… Si supieras todo lo que trasnochamos Mila Rose y yo estarías orgulloso de nosotros.
- Bueno, entonces al menos ese asunto está resuelto…
- Espera un momento… No me llamaste para ver cómo me había ido con los coreanos ¿verdad? Me llamaste para algo más.
- Si, pues…
- Espera, espera, no me digas, adivinaré… ¿Tiene algo que ver con el viaje a las islas Okinawa?
- Si pero…
- ¿Al viaje en el cual tú y la señorita Neliel estuvieron más juntos que de costumbre…?- Le lanzó una mirada pícara.
- ¿Cómo sabes que fuimos los dos?
- Ay, por favor amigo, no subestimes mis habilidades deductivas…
- Te lo contó Rangiku ¿cierto?
- Eeeeh, bueno, si la verdad es que si y casi que no me lo creo. Ahora sí vas a contarme todo con lujo de detalles ¿Es buena en la cama? ¿Cuánto tardaron en esas? ¿En qué partes lo hicieron?
- Vega… no pasó nada.
- De seguro la señorita Neliel sabe hacer muchos… ¿QUÉ? Espera… ¿qué fue lo que dijiste?
- Que nos la pasamos jugando naipes, sordo.- El chico pelinegro tenía la mandíbula por el suelo, no daba crédito a lo que sus oídos acababan de escuchar.
- No… No, eso ni de broma te lo creo amigo…- El aludido seguía inmutable, con el ceño fruncido y su expresión no había cambiado para nada, parecía estar hablando completamente en serio.- Joder, ¿QUIÉN ERES TÚ Y QUÉ LE HICISTE A GRIMMJOW?
- Vega, deja de armar drama…
- Me estás asustando, te lo juro que sí… es que, no puede ser posible, ese no es el Grimmjow que yo conozco…
- Si, hasta a mí se me dificulta creerlo…
- Espera, espera, tiempo…- Hizo una señal con las manos como lo hacían los futbolistas para pedirle tiempo al árbitro.- A ver… primero que nada… ¿Estás admitiendo que querías acostarte con ella?
- Pues…
- ¡JA! ¡LO SABÍA! A mí no podías engañarme, Neliel te gusta, no, no te gusta, estás enamo…
- ¡Ni te atrevas a decir eso! Si, lo admito, me la quiero coger, le tengo ganas, estoy encaprichado con ella, pero nada más que eso.
- Ajaaaa, y si estás tan "encaprichado"…- Hizo las comillas en el aire con sus dedos.- ¿Por qué no te la haz cogido aún? Digo… que yo sepa todas han caído rendidas a tus pies, hasta las que más se resisten.
- No lo sé… es que ella es diferente, no sé cómo decirlo, pero no se maneja como las otras, no piensa igual que todas con las que he cogido…
- La belleza extranjera siempre cautiva más eeeh…
- ¿Belleza extranjera?
- Es una forma de decir, como Neliel es difícil entonces te atrae más que las otras, a demás… también están de por medio las normas de la empresa.
- Por favor Vega, no me vengas con eso ahora, sé que dije que no volvería a meterme con ninguna empleada pero…
- Pero de esta empleada estás perdidamente enamo… Digo, digo, "encaprichado".
- A demás… ella dijo que solo tenía relaciones con alguien que fuese su pareja, ya sabes, no es de esas que les gusta el "sexo casual".
- Aaaaah, ya veo por dónde va la cosa… Entonces en ese caso tendrías que hacerla tu novia… Jajajajajajajaja vaya vaya, la muchacha no es nada tonta…
- ¿A qué te refieres?
- A que te tiene en sus redes, bueno, no estoy afirmando que la señorita Nell tenga malas intenciones para contigo o con la empresa, pero es evidente, no entiendo por qué siempre tengo que ser yo quien te resuelva los acertijos…
- ¿Qué es lo "evidente"?
- Que ella no va a dejar que tú la conviertas en una más de tu larga lista de mujeres con las que has cogido, va por el todo o nada.
- Tsk, sabes que eso de las relaciones no va conmigo, prefiero ser libre que amarrarme a una vieja…
- Puedes fingir tener una relación con ella, y cuando consigas lo que quieres pues terminan, o le dices que nunca fue en serio lo que tuvieron…
- Es más sencillo decirlo que hacerlo. Nunca me he tomado la molestia de conquistar a una mujer y no sé cómo se hace eso…
- Fácil, toma tu celular e invítala a salir.
- ¿Fácil? Lo dices como si fueras muy experto en el tema… Mira que a Soi-Fong ni siquiera eres capaz de hablarle o sostenerle la mirada.
- A ver… estamos hablando de ti, no de mí. Y si no confías en mi concejo ¿para qué me llamaste entonces?
- ¿Cuál es tu plan?
- Supongo que hoy ninguno de los dos tiene algo importante que hacer ¿verdad? Entonces llámala, dile que estás aburrido e invítala a salir a algún lado.
- Tsk ¿A dónde podría llevarla a estas horas? Son las tres de la tarde, ya debió haber almorzado.
- ¿Al cine?
- Si Vega, al cine, también invitaré a Brad Pitt y Angelina Jolie para que nos acompañen. Si serás idiota, estaría expuesto a que todos los paparazzi y reporteros nos vieran y empezarían a armar rumores y crear escándalos que créeme es lo último que quiero.
- Eres bastante complicado… Mmmmm, podrían ir a… Eeeehh, no se me ocurre nada que no implique el aire libre.
- Ella no conoce mucho de lugares exclusivos así que cualquier lugar es una buena opción, quedará fascinada con lo que sea.
- Ahí lo tienes, un bar en algún lugar exclusivo de los que conoces, con discoteca y todo eso… pasan el rato, esperan hasta la noche para ir a cenar y ¡listo! Podrá caer entre tus brazos.
- ¿Insinúas que la emborrache y me aproveche de la situación?- Aunque esa era la estrategia que empleaba con la mayoría de chicas imaginarse en esa posición, haciendo ese tipo de cosas poco honorables con ella no le convencía en lo absoluto, si iba a estar con ella debía ser a voluntad propia, con los cinco sentidos bien puestos, de lo contrario se sentiría como un violador.
- ¿No es tu estrategia de siempre?
- Si, pero te recuerdo que ella no es como las "de siempre".
- Vale, no se me ocurre nada más.
- No sé por qué no me sorprende… Bueno, entonces la llevaré a Ginza, y le diré que en agradecimiento por su servicio le compraré algo, y ese algo será lo que ella quiera, lo que escoja en esa zona.
- ¡QUE! ¿Estás hablando en serio? Sabes que Ginza es la zona más cara de toda la ciudad ¿cierto? ¿Y si te pide un carro o una joya costosa?
- Pues la pagaré, para mí es como gastar un dulce.
- Ajá, si, niño rico presumido…
- Así deberías también aprovechar tu sueldo y no gastarlo en… ¿cómo se llamaba eso? ¿Donaciones a fundaciones y a organizaciones ecológicas?
- Si, pues me gusta colaborar con buenas causas.
- Como sea… Le llamaré entonces.- Sacó el Smartphone de su bolsillo y buscó el número, estaba a punto de poner su pulgar sobre la pantalla para realizar la llamada pero se quedó ahí, un rato pensativo.
- ¿Hola? Tierra llamando a Grimmjow… ¿Qué te pasa? ¿Tienes nervios?- Le cuestionó su compañero con mirada y risa burlona, si para algo era bueno su amigo aparte de los negocios era para hablar con las chicas, nunca dudaba ni titubeaba a la hora de hablar con alguna, desde que lo conocía había sido así siempre, por ello le parecía divertido verlo en aquel dilema de "llamarla o no llamarla".
- No seas idiota, estoy pensando las palabras correctas para decírselo…
- ¿ENSERIO? No sabía que para pensar cómo decir un simple "quieres salir un rato" necesitaras de minutos… Si quieres te dejo sólo para que lo medites con más calma, de pronto te puede tomar largas horas.
- Ya cállate y observa.- Motivado por las burlas sarcásticas de su amigo oprimió decisivo el botón, se puso el celular en la oreja para escuchar los pitidos de espera, aún no sabía cómo se lo iba a decir, de hecho empezaba a sentir que el ritmo cardiaco se le aceleraba un poco, el solo imaginar que pudiese rechazarlo hacía que dudara en colgar antes de que contestara, la palabra "rechazo" no se encontraba dentro de su léxico, y menos si se trataba de una mujer. Pitó una, dos, tres, cuatro veces y nada que contestaba, el Vega seguía observándolo curioso, con cierta malicia en su mirada esperando a que la mujer al otro lado del teléfono lo rechazara y él pudiese burlarse de aquello, quinto pitido, si al sexto no contestaba lo colgaría, sonó el sexto y resignado estuvo a punto de retirarse el aparato de la oreja cuando…
- ¿Aló? ¿Jefe?- Buena o mala suerte para él la chica por fin había contestado la llamada.
- ¿Quién más podría ser?- Le respondió obviando la respuesta a esa pregunta, Vega simplemente cambió su expresión a una de… ¿What? ¿Así tratas a la chica que quieres conquistar?
- ¿Cómo está? Pregunté porque me parecía raro ver su número marcándome a estas horas. ¿Ocurrió algo? ¿Me necesita en la empresa?
- Quería… Bueno es que…- Jodeeer, por más que lo repasó en su mente ahora las palabras habían desaparecido de su memoria a corto plazo y no sabía cómo decírselo, ¿qué clase de brujería era esa?
- ¿Pasó algo en la empresa?
- No, no, no tiene nada que ver con la empresa… Quería… quería saber si estaba haciendo algo importante…
- Aaaah ¿yo? No, la verdad nada, estoy bastante aburrida viendo televisión ¿por qué? ¿Necesita que lo ayude con algún trabajo?
- Si… No, es decir… yo tampoco estoy haciendo nada útil así que me preguntaba si…- Volteó a ver a su compañero quién tenía la boca tapada con ambas manos, seguramente tratando de impedir que se le saliera una carcajada, imbécil, después se las vería con él.- Si querías salir a algún lado… digo, ya que ninguno de los dos tiene algo que hacer…
- ¿Salir? ¿Cómo una cita?
- ¿Cita? NO, NO. Claro que no. No es en plan de "cita", es más bien como… una simple salida, como de trabajo… O sea, no de trabajo lo que se dice TRABAJO no, es solo pasar el rato…- Ahora su amigo tenía un cojín puesto por él mismo en toda su cara, se notaba que no pudo contener la risa y le tocó ahogarla entre el muy robusto costal de espuma, tirado boca arriba sobre el sofá.
- Aaaah ya… Bueno, me parece bien, no tengo mucho que hacer así que creo que sería divertido.
- Bien, eeeh, entonces en veinte minutos voy para allá.- Y colgó, acto seguido el apartamento completo se inundó por el estruendoso ruido de las risas de su compañero quien por fin se había liberado de aquella almohada antes de ahogarse con ella.
- JAJAJAJAJAJAJA Debiste haber visto tu cara, maldición debí haberlo grabado, fue demasiado para mis pulmones…- Decía mientras se limpiaba las lágrimas.
- ¿Ahora de qué estupidez te ríes?
- Jamás creí que viviera para presenciar esto, es que debiste verte, la cara de asustado que pusiste cuando ella mencionó la palabra "cita", Dios… nunca lo olvidaré… es como si te hubieran dicho que ibas a ser padre o algo similar.
- Podrás burlarte todo lo que quieras, pero nunca superará cuando te volvías un completo imbécil al momento de hablarle a Soi…
- Si si, ya sé. Pero eso es normal en mí, pero de ti nunca lo esperé… Grimmjow Jeaggerjaques intimidado por una mujer… Esto confirma aún más mis sospechas de que por esa mujer sientes algo más que solo deseo.
- Pues piensa lo que quieras, me da igual, cuando llegue la oportunidad calmaré mis ganas, todo volverá a la normalidad y te demostraré que lo único que quiero es pasar un buen rato con ella, nada más.
En la residencia de cierta chica rubia una alegre peli verde se arreglaba para salir a una "no cita" con su "por-ahora-no-jefe" porque según él, fuera del trabajo podía considerarlo un amigo más, pensar que esa propuesta le hubiese desagradado si él le hubiera pedido salir la semana pasada, antes del viaje a Okinawa, reconocía con todo gusto que le agradó conocer más a fondo la verdadera personalidad de su jefe que curiosamente era divertida y un tanto descabellada, notaba que poseía ciertas cualidades aparte de ser un grosero y mandón, cualidades como de protector o guardaespaldas, como mejor suene, siempre estuvo atento a que nada malo le pasara en su presencia, de otro a lo mejor se iba a buscar mujeres con las cuales distraerse plácidamente, embriagarse, salir de fiesta… pero en cambio se había quedado ahí con ella, jugando a las cartas, yendo juntos a comer, observar las estrellas… Un leve suspiro se le escapó de los labios al recordar esa noche, fue como una escena sacada de alguna película romántica de adolescentes, como esas que hace Disney en las que un par de enamorados observan el oscuro firmamento y piden deseos bajo la lluvia de estrellas fugaces, pero ellos no eran "un par de enamorados" ¿cierto?, y mucho menos viniendo de su jefe que sabiendo ella por parte de otras lenguas y de la suya propia que nunca jamás había experimentado ese sentimiento hacia una mujer que no fuera su madre y estaba totalmente convencido de que nunca lo sentiría por nadie, pero… ¿y ella? ¿Qué era lo que ella sentía? Después de haberlo visto casi besándose con su otra amiga sintió un vacío espantoso en su estómago, una molestia indescriptible seguida de rabia y confusión, acaso ¿podría ser que estuviese celosa? Es decir, la idea de tenerlo sólo para ella en ese viaje pudo haberla afectado a tal punto de volverse egoísta y no querer prestárselo a nadie más, no quería compartir con nadie su compañía, no quería que jugara cartas con otra ni que viera las estrellas sosteniendo la mano de otra, de solo imaginárselo volvía aquel revuelto de tripas en su vientre. ¿La conclusión? No darle más vueltas al asunto y alejar esas ideas tontas de su cabeza, si no quería que la hirieran era mejor no poner sentimientos de por medio, así todo sería más llevadero.
Viendo a través de la ventana se percató de lo gris que estaba el cielo, recordaba las palabras de ciertas ancianas diciéndole "más vale prevenir que lamentar" así que sin dudarlo se puso una chaqueta corta pero gruesa, bien abrigada para evadir el frío, un pantalón jean casual, botas de cuero altas por si acaso y un gorrito de lana gris, ¿a qué lugar pensaba llevarla? Conociéndolo seguramente a algún sitio donde solo personas muy educadas de la alta alcurnia podían asistir, donde solo había exclusividades y comodidades innecesarias ¿acaso no se aburría de eso? Porque para encajar en un sitio así había que tener un comportamiento refinado, educado y sobre todo cuidadoso, o al menos eso era lo que había aprendido durante la cena en aquel restaurante exclusivo del hotel, hasta los tacones la estaban cansando, habría que esperar entonces.
Terminó de alistarse, no llevaba nada de maquillaje más que un poco de rímel en las pestañas y el cabello suelto, pero por si iba a ser necesario llevaba consigo una bamba para sujetárselo, esperó unos cinco minutos más cuando escuchó el timbre, se asomó por la ventana de la sala y ahí estaba su "no cita" esperándola, era gracioso de hecho ya que por mucho que intentara negárselo esa salida tenía más pinta de ser una cita que de cualquier otra cosa, pero bueno, escaparse de la realidad por un rato no le hace mal a nadie. Salió sin siquiera agarrar un bolso o una maleta, la billetera con los documentos la cargaba dentro de uno de los bolsillos de su chaqueta al igual que el celular pero estaban bien asegurados pues era de cremallera, su acompañante por el contrario vestía siempre elegante, casual pero elegante, con una camisa de botones azul petróleo, unos jeans oscuros y un tanto ajustados, zapatos de quien sabe qué marca negros y brillantes, el infeliz sabía lucirse siempre, como si con la cara y el cuerpo que tenía no le bastara, si, ella ya se había dicho miles de veces a sí misma que no se sentía atraída sentimentalmente por él pero eso no le impedía admitir que tiene lo suyo, que está condenadamente bueno y que él estaba bastante consciente de eso, por eso a veces se aprovechaba de la situación.
-Señor Jeaggerjaques, buena tarde.
- Creí que lo de "señor" se iba a emplear únicamente en el trabajo.
- No es malo tratar con cortesía a las personas. ¿O prefiere que lo salude de puño como si fuera un amigo suyo?
- De hecho… preferiría otras cosas…- Le miró con malicia.
- Si claro.- Dijo sin captar el mensaje del todo.- ¿A dónde vamos?- Le cuestionó mientras veía el auto estacionado.
- Pensaba en llevarte a conocer Ginza.
- ¿Ginza? ¿No es ese acaso el barrio más caro de toda la ciudad?
- Si, puedo gastarte lo que quieras de ese lugar.- Ante aquella inesperada propuesta la chica apretó los labios en una mueca y frunció el entrecejo, nunca había ido a ese lugar pero sabía que ni los dulces eran baratos allá, de verdad no quería nada costoso si podía conseguirlo más barato en algún otro barrio, de hecho, no quería que su jefe se molestara en comprarle cosas caras, pues no era su amante ni nada parecido, con el celular que le había obsequiado era más que suficiente y eso que era por cuestiones de trabajo. Meditó por unos segundos su respuesta hasta que tuvo una mejor idea.
- ¡Ya sé a dónde podemos ir!
- ¿Ah? - ¿Qué acaso era sorda o qué? Él ya tenía todo fríamente calculado en Ginza, ya sabía a qué lugares iba a llevarla y hasta la manera de persuadirla para obtener lo que quería, no iba a dejar que arruinara sus planes.- No creas que voy a meterme en algún barrio de mala muerte…
- No seas exagerado, no todo lo que no es "exclusivo" tiene que ser necesariamente malo o peligroso, venga.- Le agarró una mano jalándolo para llevarlo consigo.
- ¿Vamos caminando?
- Si, no queda muy lejos ¿o es que se agota muy rápido señor?- Le insinuó en tono burlón.
- Ja, podría caminar hasta el monte fuji sin siquiera sudar.
- Ah bueno, entonces no habrá problema.
- ¿A dónde vamos?
- Ya verás…- Unas cuantas cuadras más adelante, calle arriba, derecha-izquierda, habían salido finalmente del barrio para entrar a una zona comercial, con vendedores ambulantes, tiendas de ropa, restaurantes corrientes, era como una caminata suicida para él, no estaba acostumbrado al bullicio y la multitud.
- Joder Nell, ¿qué lugar es este?
- ¡Mira!- Señaló hacia arriba con el dedo índice de su mano izquierda, la que tenía libre pues con la derecha seguía sosteniendo la del joven, como si temiera que fuera a perderse, el hombre levantó la vista y pudo divisar a lo lejos una gran rueda de la fortuna.
- ¿Qué? ¿Una feria? ¿Quieres ir a una feria para niños? Es joda…
- No es joda, es muy en serio.
- ¿Sabes cuándo fue la última vez que entré a algo similar? Cuando tenía diez, y fue en Orlando.
- Oooh, discúlpeme señor exclusivo, pero no tengo dinero suficiente como para llevarlo a los mejores parques de Estados Unidos.
- A demás… acá hay mucha gente, no quiero salir en alguno de los periódicos o revistas locales siendo descubierto entrando a un sitio como ese…
- ¿Te han dicho que eres demasiado complicado?
- Soy cuidadoso que es diferente.
- Bueno, por suerte eso tiene solución.- Se sacó el gorro de lana que traía puesto y se lo puso a su acompañante en la cabeza.
- ¿Qué haces?
- Seguro que serás menos llamativo si cubres tu cabello, y no se preocupe, el gorro está desinfectado señor.
- ¿Vas a seguir burlándote?
- Si.- Le sonrió sin pudor alguno. La chiquilla sabía cómo manipularlo sin caer en sus juegos de palabras, acertijos o frases intimidantes, bueno, ya vería cómo se las arreglaría en ese lugar, algo bueno tenía que salir de ahí.
- Dos entradas por favor.- Dijo la chica al muchacho aburrido que se encontraba dentro de una casetica en la entrada. Su acompañante iba sacando la billetera pero ella se le adelantó y pagó los tickets.
- Yo iba a pagarlos.
- Si, pero como esta fue mi idea me corresponde pagar a mi.- Dijo sonriéndole nuevamente.
- Bueno, como quieras…
- A ver… ¿a dónde iríamos primero…?- Observaba todo a su alrededor ya dentro del lugar, se sentía como una niña chiquita, la última vez que ella había ido a una feria había sido a sus quince años, para precisamente celebrar sus quince años, era como volver a tener esa edad aunque ella en realidad tuviese 23.
- A la salida.- Sugirió su acompañante.
- ¡YA SÉ! Vamos allá…- Dijo ignorando por completo las palabras del peli azul, fueron caminando hasta una atracción bastante medieval… Constaba de un gran balde lleno de agua, en realidad no tan lleno, como hasta la mitad, ya que en la otra mitad se encontraba un señor vestido de payaso sentado sobre una silla y pues… ya saben, el objetivo del juego era golpear con fuerza el blanco para que el hombre cayese al agua en tres intentos, si no lo lograba el payaso se burlaría de ellos, por la apariencia que tenía ese hombre se notaba que hace rato que no le daban un buen chapuzón por lo que la chica accedió a intentarlo. Otro hombre entregaba las pelotas y recibía los tíckets para permitirles jugar.
- Hola linda señorita, como ya sabrá el objetivo es lanzar ese payaso al agua, si no lo logra él tendrá la libertad de burlarse de ustedes, pero si fallas en los tres intentos tendrán que cambiar sus posiciones y será el payaso quien intente hacerla caer al agua.
- Me parece bien.- Dijo sonriente.- Aquí voy.- Con una de las pelotas en mano lanzó con fuerza su primer intento al blanco, el cual sí lo tocó pero no en el centro por lo tanto el payaso no cayó, este le hizo una mueca a la chica sacándole la lengua, bien, segundo intento, lanzó nuevamente la bola con fuerza, esta vez dio un poco más cerca del centro pero tampoco hizo que se cayera, ahora el payaso se burlaba de ella bailando desde su asiento.- Bien… último intento…- Se dijo a sí misma.
- ¿Estás segura?- Le cuestionó su compañero un tanto preocupado.
- Claro que si, solo observa…- Y lanzó su último intento, con bastante más fuerza que los anteriores por la adrenalina, y… ¡PUM! ¡Justo en el blanco!
- Aaaaah…- Decían con pesar los espectadores pues el payaso no cayó al agua.
- ¿Qué? Pero… si le di en el blanco…
- Lo siento señorita, pero reglas son reglas, ahora tendrá que cambiar de posición con…
- ¿Qué demonios fue eso? Usted mismo lo vio, ella acertó en el blanco y lo suficientemente fuerte como para hacerlo caer.- Dijo el peli azul un tanto ofuscado por la evidente trampa.
- Claro que no señor, si no cae pues pierde, esas son las reglas.
- ¿Cree que me creo sus charlatanerías?- Lo agarró del cuello de la camisa.
- Señor… si no se calma tendré que pedirle a seguridad que lo saque.
- Grimmjow, tranquilo, no hay problema…- Trataba de tranquilizarlo su compañera.
- Nos vamos de acá, este tramposo no tiene por qué obligarte a hacer eso sabiendo ganaste.
- ¿Cómo se atreve a llamarme tramposo…?
- ¿A no?- Dijo el peli azul con confianza.- Entonces no hay problema si hago esto…- Fue hasta la palanca donde estaba sujetado el blanco.
- Grimmjow espera…- Dijo preocupada Nell de que se fuese a armar un escándalo, el hombre empujó con toda la fuerza que pudo la dichosa palancahacia atrás pero… nada sucedió, el payaso seguía ahí sentado. Las personas que observaban alrededor susurraban entre ellas.
- Vaya vaya… parece que su juguete está averiado señor.- Dijo sonriente el peli azul, pues le había descubierto frente a todos.
- Eeeeeh, eso… este… Claaaro, ¿cómo no me había dado cuenta antes? Je je je.- Se rascaba la nuca en señal de nerviosismo.
- Bueno, siendo así nos largamos de esta farsa, pero no sin antes que me devuelva las boletas que le dimos.
- ¿Qué?
- No esperará que le deje las boletas a un farsante, pagamos por juegos funcionales, no "averiados" como el suyo.
- Pe-Pero…
- No me haga repetírselo…- Volvió a alzarlo del cuello de la camisa, la expresión del peli azul era bastante atemorizante, serio y con el ceño fruncido, más esa mirada felina hacía que a cualquiera se le cayeran los pantalones del miedo.
- E-está bien, tome… tómelos…- Dijo nervioso y el peli azul se los arrebató de la mano con brusquedad.
- Vámonos.- Le dijo a la peli verde quien le siguió el paso por detrás.
- ¿Cómo supiste que estaba averiado?
- Ay Nell… - Se pasó una mano por el cabello, no podía creer que a esas alturas aún no hubiese comprendido la situación.- No estaba "averiado" como el tipo ese lo había dicho, simplemente le hizo algún ajuste a la máquina para que todos los que lo intentaran perdieran ¿O no te parece extraño que a estas horas de la tarde el payaso esté completamente seco?
- Bueno, ahora que lo mencionas…- El peli azul simplemente rodó los ojos de un lado a otro, mejor buscarían otro juego en el cual distraerse antes de que se le agotara la poca paciencia que tenía.
- Como sea… Busquemos otro juego.
- ¿Qué tal ese de allá?- Señaló con el índice.- Al menos podrás calmar tu ira.
- No es mala idea…- Se dirigieron hacia un espacio abierto donde el centro tenía un juego de fuerza, esos en los que con un martillo gigante golpeas una especie de "botón" en el suelo y una pesa sube por un metro indicando un número de altura máxima, justo lo que necesitaba para desquitarse. El peli azul le entregó las boletas al que cuidaba uno de los dos juegos y este a su vez le dio el martillo, tenía tres oportunidades para superarse su propio puntaje así que mejor le vendría llegar hasta el tope en los tres intentos. El sujeto encendió la máquina que empezó a alumbrar los bombillos de colores que subían por toda la columna, mientras Grimmjow preparaba el mazo agarrándolo por el mango con ambas manos, lo envió hacia atrás y rápidamente con todas las fuerzas que tenía dio un golpe certero sobre aquel botón, la pesa subió y subió hasta llegar a una altura donde el número que alcanzó a tocar era el 93 de 100.
- Ja, ¿eso es lo más alto que puedes llegar?- Otro hombre de contextura gruesa y fornido se dirigía al peli azul desde su lado derecho, donde se encontraba la otra máquina de hacer fuerza.
- Pff, sólo era un calentamiento…
- Si claro, observa y aprende cómo se hace.- Aquel tipo que sostenía un mismo martillo se hizo en posición para golpear, al igual que el peli azul mandó el mazo hacia atrás y con todas sus fuerzas golpeó el botón, la pesa subió a increíble velocidad por la columna parando en el número 96.
- JA, ¿y presumes por tres números de diferencia?
- Soy tres puntos más fuerte.
- Tu solo observa cómo te hago morder el polvo…- Ahora era el peli azul quien estaba listo para golpear, esta vez tenía un pie delante de otro para apoyar toda su fuerza en un mismo punto, y golpeó, bastante más fuerte que la vez anterior pues por el ruido fue notable, la pesa subió a toda velocidad alcanzando finalmente el número 97 y devolverse allí.
- Jajajajaja, ¿sólo un punto de diferencia? Esto se está poniendo interesante pequeñito…
- ¿A quién cojones llamas "pequeñito"?- Le decía al tipo que medía diez centímetros más que él.
- Jajajajaja bueno, bueno, calmaos, ya sé que los pequeñitos son de poca paciencia y más aún cuando quieren impresionar a su novia…- Refiriéndose a la peli verde.
- ¿QUÉ…?
- Bueno, ya, es mi turno…- Nuevamente alzó el mazo hasta donde sus brazos se lo permitieron y golpeó el suelo con fuerza, parecía que en cualquier momento esos aparatos se iban a romper, la pesa subió y subió hasta detenerse en el número 98, la competencia estaba rígida.
- ¿Qué tal? ¿Podrás superar eso?
- Tsk. Sólo observa…- Era el último intento del peli azul, debía llegar al 100 fuese como fuese, se arremangó la camisa hasta los codos.
- ¡VAMOS GRIMM! ¡TU PUEDES!- Le alentaba su compañera. El hombre tomó aire profundo, posicionó el mazo en el suelo tras él para así tener más impulso y con todas las fuerzas que le quedaban volvió a golpear, ahora sí sonó como si algo se hubiese quebrado. La pesa subió mucho más rápido que las dos ocasiones anteriores, llegó hasta arriba, hasta más arriba de 99, se podía observar la victoria en sus ojos pero… la pesa no alcanzó a tocar el 100, se quedó como en un 99.5
- ¡JA! Mala suerte.
- Intenta superar eso…
- Con gusto.- También le quedaba un solo turno al grandulón, imitó la misma pose de su contrincante, con el mazo en el suelo y todo su impulso sobre el pie que tenía en frente.
- ¡VAMOS KEN-CHAAN! ¡TU PUEDES GANARLE!- Decía una niña cerca de él. Finalmente dio el golpe, certero y seco, la pesa subió tan rápido que apenas si podía ser observada y pudo escucharse un claro "TIN" que indicaba que había llegado al tope, el grandulón había ganado.- ¡BRAVO!- La gente que observaba alrededor aplaudía al ganador, no todos los días se veía una hazaña como esa.
- Tché, solo fue suerte…de seguro la mía estaba averiada...
- Jajajajaja, tranquilo pequeñito, no os preocupéis, si quieres puedes tener tu revancha y cambiamos de lugar para que compruebes por ti mismo tu debilidad…
- Eres un…
- Griiiim, ya podemos ir a otro juego, mira ese de por allá…- Dijo la peli verde tomándolo de un brazo, preocupada por que se fuera a armar otra pelea ¿Qué acaso no podía hablar con alguien sin formar alboroto?
- Tsk, como sea…- Devolvió el mazo al dueño y se retiraron.
- ¿Cuántas boletas nos quedan?
- Un par.
- Mmmmm, podríamos ir… ¡A ese!- Dijo emocionada al ver una gran carpa bastante iluminada, con el techo totalmente cubierto de figuras y peluches, había una barra que separaba a los jugadores de su objetivo, llegaron y la chica le dio su última boleta al señor que atendía.
- Bueno señorita, con esta escopeta de aire deberá ser capaz de tirar los gansos que se encuentran por allá en el fondo…- Había una fila de ellos hechos en madera por supuesto.- Tiene cinco tiros, si logra acertarle a dos podrá escoger un premio de todos los que ve aquí colgados.
- Parece fácil.- Dijo preparándose.
- Pero primero…- El señor activó una palanca que hizo que las figuras comenzaran a moverse en fila rápidamente, dificultando aún más el tiro.
- Okay… Creo que puedo con eso…- Dijo ahora estando no tan segura… ¿por qué todos esos juegos tenían sus trucos sucios? Así nadie podría ganar nunca, y perder siempre no era divertido. Comenzó a disparar, los dos primeros tiros dieron a la pared de fondo.
- Mantén la espalda derecha, eso te dará más estabilidad.- Le sugirió su compañero. Lanzó otros dos tiros pero igual quedaron chocando contra el fondo.
- Bueno, me queda un tiro…- Apuntó con calma, esperó a que uno estuviese en la posición correcta y jaló el gatillo.- ¡PUM! ¡GANÉ! Derribé uno.
- Si, pero la condición era que derribara dos.
- AAAAY no sea malito, deme un premio, uno chiquitito por haber derribado ese…
- Lo siento señorita, pero son las reglas…- Bajó la palanca deteniendo así el movimiento del juego.
- Ash, amargado…- Y se fue caminando a paso apresurado.- ¿Quieres algodón de azúcar Grimm?- Le preguntó sonriente al percatarse del carrito con la señora que los preparaba y vendía, pero habían varios niños alrededor así que tendría que hacer fila.
- Bueno…
- Entonces ve pensando en qué gastar tu última boleta mientras los compro.- Se fue dando brincos como niña chiquita, no sabía si reír o avergonzarse por sus actitudes infantiles, a ver… ¿en qué podría aprovecharla? Quizás en la gran rueda de la fortuna, iba a ritmo lento y podría aprovechar el encierro para intentar algo, y aunque no sabía mucho acerca de citas tenía entendido que en algunas películas románticas la vista de la ciudad en la parte más alta era una escena cursi pero efectiva, también había considerado gastarla en la montaña rusa, pero era una burla para las verdaderas montañas rusas como las de parques como Orlando o Canadá, quizás podrían ir en otra ocasión… ¿ir en otra ocasión? ¿Acaso ya estaba pensando en citas a futuro? Que pensamiento tan estúpido, obviamente no habría tales citas, de hecho no existen las "citas" entre ellos, solo inocentes salidas amistosas. Caminó rumbo a la dichosa rueda pasando nuevamente por el frente del kiosko de los gansos y al pasar su vista por los obsequios que colgaban del techo hubo uno en especial que le llamó la atención, se acercó al dueño de la tienda.
- Señor, deme esa escopeta.
Mientras tanto la chica peli verde compraba los algodones de azúcar, ahora que lo pensaba hacía tiempo que no probaba uno, hace mucho que había dejado de darse esos gustos y gracias al testarudo de su jefe era que estaban ahí, comportándose como un par de niños, recordando instantes de sus lejanas infancias, trayendo al presente aquellos recuerdos cuando todo parecía ser más fácil.
-Dos algodones por favor.- Pidió la chica, la señora que la atendía le preparó uno rosado y uno azul, perfectos para cada uno de los dos, pasó, agradeció y dio media vuelta para encontrarse con su acompañante pero, él ya no estaba, ¿a dónde se podría haber metido? Iba a caminar para buscarlo pero un ruido le llamó la atención, giró su rostro hacia la derecha y se encontró con un niño, un pequeño niño de no más de seis o siete años de edad, llorando a cántaros porque se le había caído su algodón de azúcar al suelo, justo sobre un barrizal, quedando evidentemente inservible, no parecía haber nadie alrededor quien pudiese ser su familiar o acompañante.
- Hola amiguito. ¿Qué te pasa? ¿Por qué lloras?- Se agachó a la altura del infante.
- Hip… es que… es que…. Hip- Casi no podía pronunciar palabra.
- A ver, qué te parece si coges este algodón…- Le dio el rosado.- Y me cuentas qué te pasa.
- Hip, gra-gracias… señorita… hip.
- ¿Qué tienes amiguito? ¿Estás perdido? ¿Dónde están tus padres?
- Hip, ellos, están por ahí…
- ¿Quieres que vayamos a buscarlos?- El niño sin decir nada asintió con la cabeza.- Bien, vamos a ver dónde se metieron tus padres chiquillo travieso.- Le regaló una sonrisa.- A ver… ¿dónde podríamos empezar a buscar?- Lo tomó de la mano y empezaron a caminar, a paso lento por si el niño lograba reconocer algún rostro.
- Hey, te dejo un momento sola ¿y ya tienes a un niño adoptado?
- Hola Grimm, te estaba buscando. Sí, es que a este pequeño se le perdieron sus padres y los está buscando. ¿Nos ayudas a buscarlos?
- ¿En qué rollos te metes Neliel?
- Solo me gusta ayudar a la gente. Mira, este es tu algodón.- Le entregó el que tenía en mano, el de color azul.
- Gracias… supongo ¿y no compraste para ti?
- Ejeeeem…- Carraspeó un poco la garganta y señaló disimuladamente al niño dándole a entender que se lo había dado a él.
- Genial… Hey mocoso ¿Quiénes son tus padres?- Dijo con tono brusco, como si estuviese regañándolo. El niño, callado, de escondió tras la mujer.
- Oye, no le grites, es un niño…
- Vaya problemitas en los que me metes…
- Dime pequeño, ¿logras recordar cómo venían vestidos tus padres?- El chiquito negó con la cabeza.
- Agh, pero que fastidio…- Dijo el peli azul sacándose de sus casillas ya, hasta un inocente pequeño lograba hacerlo enojar. Tomó al infante por detrás de la camisa y lo alzó con una sola mano lo más alto que pudo, como cogiendo a un gato por el pescuezo.- ¡¿De alguien es este niño?!- Gritó fuertemente para que quienes pasaban cerca lo escucharan.- ¡¿Nadie?! ¡Este niño está buscando a sus padres!- Parecía como si estuviese vendiendo un objeto en el mercado.
- ¡GRIMMJOW! ¿Qué te pasa? Vas a asustarlo…
- Mejor, a ver si así sale corriendo y nos deja en paz…
- WIIIIII.- Decía alegre el pequeño desde las alturas, parecía gustarle el trato que estaba teniendo.
- Mocoso, deja de moverte que te vas a caer…
- ¡Mi hijo! ¡Ese es mi hijo!- Ambos pudieron observar a una preocupada señora que corría en su dirección al ver al niño alzado por los aires, casi se tropieza al verlos.
- ¡Mami!- El peli azul dejó al niño en el suelo quien salió corriendo inmediatamente a brazos de su madre.
- ¿Estás bien corazón?
- Mami, mami, ese señor me elevó por las nubes, fue muy divertido, y la señorita me regaló este algodón de azúcar.
- Muchas gracias por encontrar a mi hijo, no sabría cómo agradecérselos…
- No se preocupe, no fue ninguna molestia. – Dijo sonriente la peli verde.
- Oiga señor… usted se me hace familiar…
- Eeeehh, no, yo no la conozco señora…
- Estoy segura que si… ¿habrá sido en alguna revista? ¿Es usted una celebridad, cierto?
- No, no, eso me dicen siempre, pero me confunden con alguien más…
- Si, tiene razón, de seguro lo está confundiendo con alguien más señora, hasta luego…- Trató de ayudarle la peli verde, llevándose rápidamente de ahí a su compañero de la mano, dando algunas vueltas y mezclándose entre la gente.- Vaya… eso estuvo cerca…
- Ves, por eso no me gusta salir a lugares públicos, si no fuera por este gorro hace rato estaríamos rodeados de periodistas y paparazis…
- Ay, cuidado estrella de pop.
- Preferiría ser estrella de rock más bien.
- Aja, como no… Y entonces… ¿en qué vas a usar tu próxima boleta?
- Ya la usé.
- Ash ¿y no me esperaste? Que descaro…
- Si, y me gané esto.- Dijo mostrándole una bolsa.
- Ay no es justo, ¿cómo es que tú te ganas cosas y yo no?
- Tal vez porque soy más hábil.
- Presumido… Y ¿qué es?
- ¿Qué me das a cambio si te lo muestro?
- Mmmmm, un algodón de azúcar.- Le sonrió inocentemente.
- No, no me convence.
- Bueno, en ese caso tendría que ver de qué se trata para poder decirte qué puedo darte a cambio que sea del mismo valor ¿no crees?
- Buena jugada. Está bien, te mostraré, pero como es algo para ti también tienes que darme algo a cambio.
- ¿Es un regalo? ¿PARA MI? – Los ojitos se le pusieron vidriosos. Vaya que era lenta para captar algunas cosas.
- Si, si… Mira ya que me está incomodando esa cara de tonta…
- Que grosero, bueno veamos a ver…- Urgó con las manos en el interior de la bolsa de papel intentando adivinar en el proceso de qué se trataba antes de verlo con sus propios ojos, sintió algo peludo así que pudo deducir que a lo mejor se trataba de un peluche. Finalmente sacó aquel objeto y pudo contemplar sus acertadas sospechas, se trataba de un peluche grande con forma de gato, bueno en realidad se asemejaba más a una pantera, era de pelaje negro, totalmente, solo sus grandes ojos de cristal amarillo resaltaban, tenía el tamaño de un gato promedio real, y estaba muy bien hecho, las costuras, la forma misma del animal, tenía una expresión adorable como la de un minino inofensivo, se la rifó totalmente con ese detalle pues sabía dónde lo había visto antes, sí, así es, en el kiosko de la escopeta y los gansos, se había molestado en volver y ganar un premio para ella, era lo más lindo que había hecho por ella hasta ahora y ya que lo recordaba no sabía cómo podría devolvérselo con algo de igual significado, ¿qué podría ser? – Tienes una clara obsesión por los felinos ¿sabes?
- Es verdad, no lo niego. Entonces… ¿cómo piensas pagarlo?
- ¿Pagarlo? Yo creía que era un obsequio…
- Lo es, pero los obsequios deben agradecerse.
- ¡Gracias!- Y se le lanzó encima para abrazarlo, perfecto, justo como lo había planeado, sólo debía devolverle el abrazo para tenerla atrapada y sin que tuviese ella tiempo de reaccionar la besaría en los labios, ya estaba bueno de tantas estupideces y dudas de su parte, debía ponerse los pantalones y hacerlo, ahora o ahora.- Grimm ¿sentiste eso?- Aún seguían abrazados.
- ¿Ah? ¿Sentir qué?
- ¡Está comenzando a llover!- Dijo alarmada la chica, el hombre no lo sentía pues con la gorra puesta hasta la frente no tenía contacto con el aire del exterior. Menuda jodida suerte que tenía, justo cuando todo estaba planeado al cielo se le daba por llover y arruinar todo en el peor momento, en menos de lo que se habían dado cuenta empezaba a caer un fuerte chubasco, la gente comenzaba a correr de un lado a otro tratándose de refugiar de la lluvia pero las pocas carpas con atracciones que habían por ahí cerca no amparaban a más de cuatro o cinco personas al tiempo, mientras que otras cerraban sus puertas para que no le pasase nada a la mercancía, a esas alturas y en medio de la casi nada no habían muchas opciones de las cuales elegir para salir corriendo y refugiarse de la lluvia, la peli verde no iba a quedarse ahí de pies esperando a que todo lo que traía puesto empezara a empaparse por completo, no estaba tampoco como para un resfriando, así que decidida agarró la mano de su acompañante y ambos salieron corriendo en alguna dirección, seguramente hacia la salida de aquel lugar, los charcos empezaban a formarse sobre la acera de la calle, chapuzones de agua se escuchaban donde las personas que pasaban cerca pisaban el agua salpicando a los demás, las goteras resbalando por los tejados de las casas y paredes de los edificios, poco a poco el tumulto de gente que había en las calles con sus negocios desaparecían dejando deshabitado el lugar como cual pueblo fantasma, el viento fuerte levantaba agua del suelo haciendo que ningún sitio fuese "punto ciego" para evadir el mojarse, todo estaba literalmente empapado.
Los susodichos corrieron hasta una esquina donde el pedacito era levemente amparado por un tejado mal puesto que se asomaba sobre la superficie de una casa, era tan chiquito el espacio que apenas si los dos cabían en él bien apretujados, el viento helado se había calmado un poco, seguía lloviendo pero apaciguadamente, al menos ahora el agua caía en una sola dirección, por lo nublado que estaba no se podía determinar la hora exacta pero haciendo cálculos quizá eran ya las cinco de la tarde y un poco más, ambos goteaban agua de sus cabellos y sus ropas. La peli verde estaba recostada contra la pared mientras que el oji azul estaba frente a ella con un brazo apoyado sobre la pared, con la otra mano se retiró el gorro empapado de la cabeza, acto seguido se desordenó los cabellos para sacudirlos un poco y luego peinárselos hacia atrás en su particular estilo de siempre, la chica lo observaba mientras hacía eso, se veía… se veía… muy bien… miserablemente bien… como un modelo de portada, ¿cómo no se había percatado de ello antes? Las gotas de agua resbalando por sus mejillas, frente, barbilla y cuello, como si acariciaran delicadamente cada parte de sus afiladas facciones, el cabello rebelde y alborotado le recordaban a aquellos rockeros por los que moría de amor cuando era más niña, y al bajar un poco la vista contemplar cada uno de sus músculos marcados por la ropa mojada pegada a su cuerpo, los pectorales y los bíceps sobre todo, volvió a levantar la mirada y se dio cuenta de que ahora él la observaba también, ¿se habría dado cuenta de que lo estaba viendo? Jodida madre, su pulso se estaba empezando a acelerar, la cara comenzaba calentársele deduciendo así que se le estaban enrojeciendo las mejillas, hacía frío pero inexplicablemente comenzaba a sentir calor, mucho calor recorriendo cada célula de su cuerpo ¿qué era esa sensación tan extraña? Decidió finalmente romper con aquel incómodo silencio de casi medio minuto bajando su vista a la bolsa que traía en manos.
-Mira, que mal, la bolsa se mojó, ojalá no se haya mojado también el peluche…- Mientras ella hablaba y hablaba cosas a las que el hombre frente a ella no le prestaba atención, su vista que al parecer era el único sentido que tenía activo en esos momentos aparte del tacto hizo un recorrido por las facciones de la mujer, ¿recuerdan la escena en la que ambos se habían mojado por completo dentro del mar durante el viaje? Pues no era ni de lejos parecida a esta escena, si, también estaban mojados, pero en una situación totalmente distinta que los obligaba a estar así, con las ropas puestas pero empapadas pegadas a más no poder sobre sus pieles, era una sensación totalmente diferente, más… inusual, mística, sorpresiva, algo que ninguno de los dos tenía planeado pero igualmente sucedió y ella se veía mejor de lo que recordaba, tenía la mirada agachada revisando el contenido de la bolsa pero él quería ver su rostro, quería contemplarlo así de cerca como estaban y por ningún jodido motivo dejaría escapar esa oportunidad.
Con la mano izquierda retiró algunos mechones mojados pertenecientes al capul pegados a su rostro, con delicadeza, empleando apenas el pulgar y la palma de la mano en el acto, esto logró captar la atención de la chica quien bastante dudosa levantó el rostro para encontrarse con los vibrantes ojos azules de él que ahora con el cielo gris resaltaban aún más, el hombre por su parte no dijo nada, justo después de hacer contacto visual con ella se tomó por mucho un segundo para contemplarla, sus facciones tan suaves y delicadas como de costumbre siendo recorridas por las gotas de lluvia, la mano de él seguía sobre el rostro de ella acariciando la fría y sonrosada mejilla, luego colocó uno de sus mechones tras la oreja, vio cómo una gota resbalaba desde su frente, pasando por el puente de la nariz y desviándose hacia un lado para caer finalmente sobre sus carnosos labios, ya saben, en ese momento el hombre estaba demasiado perdido como para razonar, solo se dejaba llevar por sus instintos y sus instintos le decían que debía probar de aquellas húmedas y rosadas puertas que le darían paso al paraíso, vio que la mujer entreabrió la boca para decir algo, de verdad, de verdad que ahora si iba muy enserio, no iba a permitir que nada, nadie, ni siquiera ella misma pudiese arruinar el momento con algún comentario que de seguro no escucharía, antes de que ella dejara salir cualquier sonido de sus labios estos ya se encontraban atrapados entre los del hombre.
Fue tan repentino e inesperado, tal fue la impresión que la chica creía ver caer las gotas de lluvia más lento, las pocas personas que pasaban por ahí caminaban a paso menos apresurado, parecía como que poco a poco el tiempo se iba deteniendo lentamente, estaba en shock, bloqueada, paralizada, creía que el corazón se le iba a salir del pecho de lo rápido que saltó al sentir el contacto boca a boca con el hombre, ¿qué hacer? ¿Qué debía hacer? ¿Cómo debía reaccionar ante esto? ¿Debía dejarse llevar? ¿Salir corriendo? ¿Darle una cachetada o una patada entre las…? Oooh mierda, santísima mierda… qué… ¿qué? ¿En qué estaba pensado hace unas milésimas de segundos atrás? Joder, ya no lo recordaba, ya no prestaba atención a eso porque ahora toda su mente, todos sus pensamientos, todos sus sentidos estaban puestos en aquel beso que el hombre empezaba a profundizar en ella con leves movimientos de sus bocas, lo hacía tan condenadamente bien que lograba hacerla temblar sobre sus pies, un corrientazo, un escalofrío la recorrió de pies a cabeza, era lento y delicado, sus húmedas bocas comenzaban a tener un ritmo parejo coordinando sus movimientos, acompasados, como si encajaran unos en otros perfectamente, como si hubieran nacido para ello, la chica había pasado del asombro a la calma y luego al… ¿deseo? ¿Pasión? Algo parecido a eso pues se dejó llevar sin oponer resistencia, cerró los ojos al igual que él los tenía cerrados desde el primer contacto, su mente había dejado su cuerpo hacía tiempo atrás porque parecía que habían sido horas desde que comenzaron a besarse, ella por simple instinto o acto reflejo posicionó una de sus manos sobre la mejilla del hombre, dándole a entender a él que lo estaba disfrutando mucho, como nunca antes había sentido un beso, como nunca imaginó que se podría llegar a sentir.
Si la chica estaba totalmente perdida el hombre a estas alturas ya no tenía ni mente, ni conciencia, ni razonamiento, nada, absolutamente nada de eso, se dejaba llevar por la tentación de sus cálidos labios, el movimiento, la textura, el sabor… sobre todo su sabor, la explosión de sabor que desprendía de ellos como cual naranja dulce que era exprimida hasta vaciar todo su jugo, era como un exquisito manjar de placeres, si pudiera describirlo con algo terrenal podría quizás compararlo con el sabor de la miel recién sacada del panal, combinado con… ¿con qué más? Quizás tal vez con… ¿el intenso ácido y al mismo tiempo dulce sabor de las cerezas? Maldición, ¿tantas cursilerías cruzaban por su cabeza al mismo tiempo a causa de un simple beso? Pero es que era mejor de lo que esperaba, como saborear la victoria misma, lo curioso de todo era que recordando aquel sueño erótico que tuvo con ella en la noche, los besos y las caricias no eran nada comparadas con esto que ahora estaba sucediendo entre ellos, durante sus fantasías había sentido como que besaba a cualquier otra más del motón, nada fuera de lo normal, sin algún cambio o detalle en particular pero esta realidad era diferente, deliciosamente diferente, como si todos los sentidos de su cuerpo estuviesen concentrados en un único punto, en ella, nada más que en ella y sus labios, si seguía con esto estaba seguro que se iba a convertir en un puto poeta, romántico y cursi a más no poder pero era la única forma posible de describir ese momento con palabras humanas un acto divino, no, no quería, por ningún motivo quería que eso acabara, quería quedarse así con ella para siempre, que el tiempo se congelara en ese instante, que la lluvia los mojara hasta resfriarse, que el sol implacable los cocinara vivos, que nevara hasta que sus mismos huesos se cristalizaran, que cayera un maldito meteorito, lo que fuera que pasara no impediría que se separara de ella, de su cuerpo, de sus labios, ahora que los había probado nunca iba a dejarlos escapar de él, nunca iba a permitir dejarlos ir, eran suyos, completamente suyos, sólo para él y de nadie más.
JIJIJIJIJIJIJIJIJ ¿Qué tal? ¿Os habré recompenzado ya? :V
Por cierto, espero actualizar prontamente "Gato y medio", ya saben, como siempre no me crean de a mucho pero lo intentaré sacar para la otra semana :D
Los amo mucho y espero sus lindos revius... por cierto, quería decir que... siento que soy muy mala para los títulos xD jajajajaja, no me fluyen las ideas como para poner algo más poético, profundo o abstracto, siempre es como lo que primero se me viene a la mente :V
Nos veremos en una próxima (y espero que pronta también) ocasión
Bye! (ノ◕ヮ◕)ノ*:・゚✧
