Holaaaa guapos y guapas, acá llego nuevamente con otro capítulo que cada vez parece más un intento de novela mexicana xD OK NO pero espero que les esté gustando como se va desarrollando este cuento :3

(((===SEXO SEXO SEXO SEXO SEXO SEXO ===))) Ahora que tengo su atención me gustaría saber... ¿Qué harán esas personas que tienen mi historia agregada a favoritos y nunca comentan? Los observo desde las sombras culeros (°-°) Ahre, neee pero de verdad anímense a comentar, me interesan mucho sus opiniones, en serio, así sea un simple "sigue así, me encanta tu historia" me da ánimos para seguir actualizando y más seguido xD Así como a DavidC20OfficialWriter, EtheriasND, Rosslyn-Bott, Shidiraku Dragneel, XorimxFriki, fsrm, ¿Qué opinan de la historia chavos? ¿Que tal les ha parecido? Comenten, no sean tímidos, tengo galletitas recién horneadas y gomitas de ositos para quienes dejen su review con amor (n.n) Re acosadora yo xD

Ahora la sección de agradecimientos:

karin-chan150301: Todo eso sucederá pronto querida, nuestro Grimm va a caer en las garras de Nell y no habrá quien lo salve MUAJAJAJAJAJA :V Gracias por tu review y espero te guste este cap. también :3

Alrak990: Gracias por seguir mis historias y comentar de paso, espero que este capítulo también te guste y sigas dejando tu opinión (n.n)

aly36: Gracias nuevamente por tu bellísimo review, si es que nuestro Grimm es un tanto lento para esas cosas pero poco a poco se irá volviendo más cursi y romántico xD jejejejeje Las cosas entre Rukia e Ichigo van despacito porque primero me voy a concentrar en el romance de la pareja principal para luego dedicarme a las otras con mayor detenimiento. Espero que este cap sea de tu agrado y sigas comentando :D

Igtm: Princesa, créeme cuando digo que no voy a abandonar esta historia ni la otra, yo las termino porque las termino, es un reto que me propuse y lo voy a cumplir :3 Si en algún momento llego a tardar mucho en alguna actualización y yo no doy señales de vida puedes escribirme por inbox que igual esos mensajes me llegan al correo y ese lo reviso frecuentemente, y por supuesto que te responderé (sé lo que se siente cuando un autor favorito no continúa sus ficts o se tarda mucho T-T) Gracias por tu review y espero que este cap te guste también y dejes tu bellos comentario.

SuwabeKoto-chan: Vida hermosa, casi que no xD jajajaja pero no te angusties yo comprendo tu situación. El asunto entre Ran y Stark se desarrollará lentamente porque he de ponerle más empeño al romance de la pareja principal :3 Si, es lindo ver al gatito azul haciendo cosas que no son de su estilo solo para llamar la atención de Nell xD y sí yo sé que hombres así que solo buscan "eso" en las mujeres son de lo peor (-.-#) jajajaja nadie te odia por ser romántica, todas lo somos por eso hacemos estas historias llenas de amor y cursilerías que solo nosotras entendemos xP Muchas gracias por tu comentario y espero tus respuestas en el siguiente review que dejarás de lo que te pregunté en el anterior capítulo :D Besos y hasta pronto ;*

Kawai world - Yuki No Moto: Gracias por sus comentarios y espero que este cap también sea de su agrado :D

Aika Yami: Extrañé tu comentario... ¿Dónde te metiste? :'(((

Y dejando hasta aquí por ahora, pueden comenzar a leer :D

Capítulo 19: Confusión

Los días de lluvia imprevistos siempre son los más extraños y por decirlo de algún modo que no suene cursi "mágicos", cada gota que cae sobre el suelo, sobre los tejados de las casas, sobre objetos y personas transforma de alguna manera la perspectiva misma del momento, durante un entierro cuando llueve es melancólico y triste pero de alguna forma ayuda a limpiar toda esa tristeza arrestándola consigo directo a las entrañas de la tierra liberando el dolor, hay quienes sin duda se refugian pero contemplan el agua resbalar por las ventanas mientras sus mentes divagan en historias o sucesos del pasado o de un futuro imposible, a los niños les encanta salpicar agua saltando sobre los charcos algo que a todos nos gustaba hacer de pequeños, la lluvia trae muchos misterios consigo pero quizá el más raro de todos es coincidir lluvia con romance, es extraño pero afortunado para quienes logran vivirlo, es mejor tener un recuerdo lindo bajo la lluvia que uno triste o de dolor, justamente eso era lo que estaban viviendo en estos momentos la pareja de la esquina, como si no se dieran cuenta o no le dieran importancia a todos los sucesos de su alrededor, todo pasaba a segundo plano, nada era mejor que el beso que se estaban dando el uno al otro, algunas madres preocupadas tapaban los ojos de sus hijos para que no vieran la escenita, que para nada era obscena pero ya conocen a esas madres sobreprotectoras…

-Gri… Grimm… Espera… ¿Qué estamos haciendo?- Le dijo con voz débil la chica de cabellos verdes a su compañero justo al momento de separarse de él para tomar un respiro porque de verdad lo necesitaba, para ella habían sido como horas estando en esas cuando realmente habían transcurrido cerca de treinta segundos, la noción del tiempo desapareció de un instante a otro y volvió tan rápido como se había ido, abrió los ojos para mirarlo al rostro mientras trataba de articularle aquellas palabras él simplemente entre abrió un poco los ojos al notar que aquellos suaves y delicados labios se separaban de los suyos, de no haber sido porque fue ella misma quien interrumpió tal acto hubiese matado a golpes a cualquiera que se atreviera a arruinar ese momento, fuese quien fuese, una anciana o anciano, una mujer, un niño, repito, QUIEN FUESE, pero afortunada o desafortunadamente fue la chica misma quien detuvo tal glorioso contacto.

- ¿Ah?- Cuestionó con un monosílabo pues no había entendido nada de lo que dijo, vuelvo y digo, los únicos sentidos que tenía activos en ese momento eran el gusto y el tacto, sus oídos se habían ido a dar un paseo a quién sabe dónde al igual que su vista la cual tenía cubierta hace unos instantes por sus párpados, pero con esa interrupción cayó de nuevo en la realidad aunque lo único que observaban sus ojos en esos momentos eran los labios rosa de la chica entre abiertos levemente, cariño, si no dejas de hacer ese gesto tan provocativo no prometía no arrancárselos de un mordisco. Y es que ese dulce sabor lo había dejado atontado por instantes, el beso fue bastante superficial para lo que él estaba acostumbrado, es decir, se contuvo bastante, apretó las bolas hasta donde más no pudo para evitar jugar con la lengua también, estaban en la calle y aunque a él le valiera un reverendo carajo lo que pensaran los demás de seguro que ella sí se sentiría incómoda de haberlo hecho, la verdad es que merecía un premio por haberse contenido tan bien. Bueno, ahora que había vuelto a la realidad de esa oscura y fría tarde finalmente podía escuchar las palabras de la chica con mayor detenimiento.

- Esto… esto no está bien Grimmjow…- ¿Había escuchado bien? ¿Acaso dijo que "no estaba bien"? ¿A qué se refería con eso? Ooooh claro, quizás tal vez se refería al lugar donde se encontraban, quizás no se sentía del todo cómoda haciendo eso en la calle a plena vista de todo mundo, era tímida eso lo tenía claro así que de pronto lo que trataba de decirle era que quería un poco más de privacidad, esa es una de las tantas palabras que más le gustan y mucho más si unes en una misma frase "privacidad" y "ella" porque sí, desde hace mucho tiempo que quería estar en privado con ella y hacerle muchas cosas a ese lindo cuerpecito, sin duda alguna la llevaría al lugar privado más cercano que encontrara por ahí.

- Si quieres podemos ir a refugiarnos de la lluvia…

- No…- Estando ella un poco más con los pies sobre la tierra y despejando su nublada mente que ya casi se parecía al cielo que había sobre ellos le retiró la mano que el hombre aún tenía sobre el rostro de ella, la izquierda si mal no recuerdan, pero no fue brusca, por el contrario fue bastante sutil para no parecer grosera con el acto.- No, no, no… esto no está bien…- El hombre la miraba extrañado aún sin entender del todo a lo que se refería.

- ¿Qué no está bien? Besarse en público no es un delito…- "Besarse" "besarse"… esa palabra hacía eco por sus oídos una y otra vez, con cada rebote que daba se le venían pensamientos a la mente, besarse… ¿besarse con su jefe? ¿Pero qué coño era lo que acababan de hacer? ¿Cómo fue que permitió que algo así pasara? Esto no tenía buena pinta por ningún lado, primero que nada estaba el hecho de que "eso" infringía una de las normas más importantes de la empresa donde trabaja, la que dice estrictamente que no pueden haber relaciones entre los empleados, por otro lado estaba enfrentándose a la cruda realidad en la que ellos no podían tratarse como amigos y mucho menos como novios o cualquier palabra que englobe el término "relación sentimental" por el simple hecho de ser su jefe, por más que intentaran tratarse como "amigos" la realidad era esa, una relación profesional y nada más. Pero lo último y para ella más importante que las dos razones anteriores era… claro, sus sentimientos y los sentimientos de él, por el lado de ella no podía asegurar aún si sentía algo por él, si lo quería, si lo quería como se quiere a un hombre, si sentía cariño por él, es difícil de decir pues jamás se había sentido acorralada de esa manera y tan inesperadamente, y por el otro lado también estaba él… los sentimientos de él… ¿los tenía siquiera? ¿Podría decir que él sentía algo por ella? La verdad siempre duele y aunque le encantaría decirse a sí misma que sí con todas sus fuerzas sabría que de todas formas la respuesta era obvia, hasta él mismo se lo había confesado antes que "no le interesaba tener una relación formal", porque claro, si puedes tenerlas a todas ¿para qué amarrarte a una sola? Mejor sería dejar las cosas como estaban antes de que alguien (muy seguramente ella) pudiese salir lastimado.

- No… Grimmjow, lo siento, esto no debió haber pasado… esto no está bien.- Le dijo sin ser capaz de mirarlo a la cara, tenía vergüenza, tanta que sentía que se le iba a salir por los ojos en forma de lágrimas, que tonta y ridícula se sentía por haberse dejado llevar, por permitir que eso fuera más lejos de lo debido.

- Nell… pero… ¿a qué te refieres?- Le cuestionó nuevamente pero esta vez intentó con la misma mano volver a tocar su rostro para que lo levantara y pudiese verla a los ojos.

- No puedo… lo siento.- Acto seguido salió corriendo de ahí, lo más rápido que pudo, sin mirar atrás, ignorando las pocas palabras que alcanzaba a escuchar de la boca del peli azul, algo así como… "Espera… Nell", no escuchó lo siguiente pues el ruido de los autos y de la gente no la dejó, añadiendo también que con cada paso que daba se alejaba más de su campo auditivo, esquivando personas, coches y hasta carritos de comida con la esperanza de que si la estaba siguiendo no pudiera localizarla, siguió y siguió recorriendo las húmedas calles por entre los negocios que aún seguían abiertos y entró finalmente a una pizzería.

Las cosas no andaban nada bien, al menos no para ella pues cierta chica peli negra la estaba pasando mejor. Después de haberle contado la verdad a Ichigo de por qué odiaba a esa gente que se hacía llamar "su familia", el peli naranjo no indagó más a fondo el asunto, estaba agradecido porque la enana le hubiese confiado a él tal secreto y no quería hostigarla con preguntas y más preguntas, las cosas andaban bien entre los dos, lo más práctico era no arruinar el momento.

El resto de la mañana y tarde se la pasaron juntos, hablando de esto y de aquello, más que todo Ichigo contándole aventuras de su niñez con sus hermanas y sus padres, de verdad que su vida había sido feliz, llena de comodidades por los empleos de sus padres, quien uno ya se sabía era el director de uno de los hospitales más grandes de la ciudad y su madre era profesora en un colegio que solo tenía los cursos de primaria, también estaban sus hermanas, las pequeñas mellizas que de "pequeñas" ya no tenían mucho, Karin y Yuzu estaban a punto de graduarse de la secundaria, ambas se desempeñaban muy bien en todas las materias pero Karin era mejor en los deportes que su hermana, entre plática y plática la mañana se había ido volando siendo ahora las dos de la tarde. Se preguntarán si Ichigo no tenía que ir a trabajar, pues resulta ser que le comentó lo sucedido con Rukia a su padre y este le dio el día libre para acompañarla, la pequeña enfermera le había caído bien desde el primer día que pisó su hospital, hasta empezaba a llamarla "tercera hija" y esperaba que el cabeza hueca de su hijo pudiese convertirla en parte de la familia en un futuro…

OK, es muy pronto para pensar en eso pero ya conocen a Isshin Kurosaki, cuando se le mete una idea en la cabeza no hay poder humano que se la saque, más aún que se había percatado del interés de su hijo en Rukia, ¿cómo lo sabía? Fácil, Ichigo era el doctor con más prestigio de la ciudad solo después de él, era joven, inteligente, atractivo y por supuesto que las demás enfermeras lo notaban, el doctor más codiciado de todos, estaba orgulloso a decir verdad pero lo impresionante de todo eso era el hecho de ver que su hijo no le prestaba atención a ninguna de las enfermeras que se le acercaban y a estas alturas aún no le había conocido una sola novia, se estaba empezando a preocupar de pensar que su primogénito y único varón le saliera homosexual, pero gracias al extraño interés que había tenido últimamente por la pequeña enfermera sus preocupaciones se habían calmado ya que así el apellido "Kurosaki" podría heredarse, claro, como raro esas eran las preocupaciones de mayor importancia para el padre, pero para la madre lo único de relevancia era que su hijo se enamorara de una buena mujer (o un buen hombre dada la remota probabilidad) y que fuera feliz, así de sencillo.

Con todas estas locuras de todas maneras el peli naranjo invitó a Rukia a su casa para que almorzara con ellos y de paso presentarle a su familia, a su loca pero amada familia, le vendría bien distraerse lo que quedaba del día, en los momentos de calamidades la compañía era la mejor medicina de todas. Pero no se confundan, hace años que Ichigo tenía su propio apartamento donde vivir solo que de vez en cuando visitaba a su familia cuando lo invitaban a almorzar, o simplemente para saber que tal les iba a sus hermanas en el estudio.

- ¿Acá es donde vives?

- No, es la casa donde vivía con mi familia.

- Se parece mucho a la de Ran…

- Vamos, de seguro mi madre ya tiene listo el almuerzo.- Así los dos entraron en la propiedad, una casa grande de dos pisos, con patio delantero y aunque no lo podía ver parecía que trasero también, con un enorme garaje donde fácilmente cabían dos carros al tiempo, en fin, evidentes los lujos de la familia Kurosaki, tratándose de una de las tantas casas en esa colonia.

Quien atendió la puerta fue nada menos que la señora Kurosaki, tan radiante con su bella sonrisa que parecía brillar más que el mismo sol, el cabello ondulado sujetado en una cola baja, sin duda alguna Ichigo había heredado sus características físicas, ¿estaba admitiendo entonces que le parecía atractivo? Pues… okay si, el idiota tenía lo suyo, era totalmente innegable después de todo, la bella mujer que atendió la puerta saludó con toda cortesía y les dio paso adentro a su casa.

- Así que tú eres la famosa Rukia. Es un placer conocerte.

- Igualmente señora Kurosaki, el placer es mío.

- Oh, por favor, dime Masaki simplemente, eso de "señora" me hace sentir vieja.

- Si señora… Digo, Masaki.

- Eso está mucho mejor.- Le sonrió.

- No sabía que Ichigo le hablara tanto de mí…

- Oh no, pero si mi hijo apenas menciona una que otra palabra, es mi esposo quien no para de hablar de lo buena enfermera que eres y lo mucho que ayudas en el hospital.

- Ahh, que bueno, eso quiere decir que el director tiene una buena impresión de mí.

- Por supuesto, si solo dice maravillas. Y claro que cualquier amigo o amiga de mi hijo es bienvenido.- Volvió a regalarle una de sus muy acostumbradas y cálidas sonrisas, aunque ella trataba de devolvérsela le salía una mueca un tanto chueca, aún seguía afectada por la muerte del anciano.- Sigan a la mesa por favor, solo falta servir el jugo.- Ambos muchachos obedecieron, siguieron al comedor donde se encontraban sentadas ya las mellizas, ambas voltearon a verlos.

- ¡Ichi-ni! No nos habías dicho que iba a venir tu novia.- Decía la inocente Yuzu.

- Hermanito, por fin te dignas a demostrar tu hombría.- Le siguió Karin.

- Les presento a Rukia, es enfermera en el hospital de papá, no es mi novia y espero que no estés insinuando lo que creo Karin…

- Mucho gusto Rukia, yo soy Yuzu.

- Y yo Karin.- Saludando a la peli negra.- Bueno, tenía las esperanzas hermanito…

- ¿QUÉ DICES? ¡Habla claro niña!- Se le brotaba la venita de la sien.

- Tranquilo Ichi-ni seguro que Karin no quería decir nada con eso…

- Bueno muchachos, mas orden, en la mesa no se juega.- Les reprendía su madre.

- ¡Pero mamá! Él - ella empezó…- Dijeron al unísono cuales niños chiquitos.

- No importa quien haya empezado, todos se calman.

- Si señora…- Respondieron de igual forma como niños mimados.

- ¿Acaso no les da pena con nuestra invitada?

- Si Ichigo, deberías estar avergonzado.

- Karin, no sigas…

Una típica escena familiar se desataba frente a los ojos de la morena, hermanos discutiendo entre ellos mientras la madre trataba de poner orden, se lanzaban insultos inofensivos los unos a los otros, de vez en cuando la chica más ruda le daba un puño en el hombro a su hermano y su hermano se lo daba de vuelta, pero sin ser brusco. Era como un ensueño, como cuando en la tele muestran esas series de familias perfectas donde todos se quieren y a pesar de los problemas y dificultades salen adelante, nunca creyó en esas fantasías de televisión pero ante ella estaba una familia que se le asemejaba bastante, que diferente sería todo de haber tenido también una familia así, sentía el amigable calor sobre su piel proveniente de la energía que proyectaban todos, calor a compañía, calor a cariño, podía asegurar que ese frío de muerte iba saliendo poco a poco de su interior siendo reemplazado por aquella cálida acogida de los familiares de Ichigo, y claro, ¿por qué no admitirlo? También del Ichigo mismo.

Así pasaron las horas en la casa Kurosaki, el almuerzo fue simplemente delicioso, esa mujer tenía una sazón única, el cual decía que la receta secreta era un toque de "amor" en cada ingrediente y vaya que le salía muy bien. Luego de eso las hermanas invitaron a Rukia a sus respectivas habitaciones para enseñarle el lugar, como si de una amiga o una prima se tratara, mientras una de ellas le mostraba su colección de peluches de Chappy y demás cursilerías la otra le enseñaba sus trofeos y medallas de campeonatos de futbol, de vez en cuando contaban alguna historia para dejar en ridículo a su hermano que por supuesto andaba cerca escuchando para desmentir cualquier evento inventado o exagerado por aquellas adorables diablillas. Después de darle un tour por toda la propiedad fueron a jugar video juegos en su Xbox 360, Karin por supuesto era la mejor en los juegos de combate, ni su propio hermano podía vencerla, en cambio Yuzu gustaba más de juegos con temática de aventura, tenía la fortuna de ser otra fanática del conejo deforme ese y por supuesto que poseía toda la saga de videojuegos referentes a este, "Chappy Ultimate Battle", "Chappy and the House of Horror", "Chappy versus Kirvi", en fin, un montón de cursilerías que solamente entendían ella y Yuzu.

Sin que ninguno de los cuatro se diera cuenta ya eran pasadas las siete de la noche, de no ser porque su madre subió para advertirles seguirían jugando de lleno hasta el amanecer, y Rukia no podía amanecer ya que al día siguiente debía volver al trabajo al igual que su "jefe" y compañero cabeza de zanahoria. La amable mujer le dio de cenar a la morena antes de irse, algo sencillo como una taza de café con tajadas de pan dulce. Se despidieron de ella y de las hermanas, todas dándole un cálido abrazo a la morena y un golpe en el hombro al muchacho, claro a excepción de su madre quien por poco le agarra los cachetes sintiéndose orgullosa de él por la hazaña de ese día de haber por fin traído una linda jovencita a casa.

-Bien, ¿Dónde queda tu casa Rukia?- Le cuestionó estando aún en el patio delantero de la casa para saber si tenía que usar el carro. La chica le dio la dirección que se sabía de memoria, era bastante cerca, podían irse caminando de hecho.- Que bueno, estamos bastante cerca, te acompaño.- Durante el recorrido que no fue más de unos siete u ocho minutos cruzaban una que otra palabra, tratando el tema de la excelente comida que preparaba su madre o de lo amigables que eran sus hermanas, todo para hacer más ameno el recorrido de calles semi iluminadas por los postes de luz.

- Bien, pues creo que esta debe ser tu casa.

- Si, es esa. Aunque no es mía, sino de una amiga de Nell, estamos viviendo de inquilinas.

- Entonces ya sé a dónde puedo venir a buscarte.

- Ja, no seas tan confiadito zanahoria. En tu casa me contuve mucho para no ir a molestar a tu familia.

- Y la enana vuelve a sacar las garras.

- En todo caso… Gracias por todo, por lo de hoy me refiero. Creo que de no ser por eso me hubiese quedado llorando todo el día encerrada.

- Entonces me debes una enana.

- Cállate, a quien le debo las atenciones es a tu mamá y a tus hermanas, no a ti precisamente…

- Pero fui yo quien te las presentó.

- Como sea. Entonces nos veremos mañana doctor.

- Buenas noches enfermera enana.- Se fue en dirección a la puerta para abrirla con la llave y así lo hizo, pero antes de poner ambos pies dentro de la propiedad hizo algo de lo que seguro se arrepentiría después, pero ella era de todo menos una desagradecida, dio media vuelta para encontrarse nuevamente con el tonto peli naranja y le regaló un abrazo acompañado de un leve "gracias". Acto seguido entró a la casa antes de que el tonto ese pudiera decirle algo, aunque de todas formas había quedado sin palabras por tal sorpresiva muestra de cariño y por supuesto que no le desagradó, para nada.

El peli naranjo se quedó unos instantes ahí parado como idiota viendo aún la puerta de la entrada de la casa, esbozando una leve sonrisa en su rostro, finalmente dio media vuelta para volver camino a su casa, esa mujer le hacía sentir diferente a todas las demás, claro que en el pasado había tenido uno que otro amorío breve por simple capricho o para pasar el rato, y si eran aventuras pues no había necesidad de que su familia se enterara, ser "el hijo del doctor más reconocido de la ciudad" traía sus ventajas y desventajas, entre las ventajas podía considerar lo fácil que sería conseguir empleo empezando porque su propio padre se lo podía dar y aunque trabajara en cualquier otro hospital de la ciudad e incluso de país el apellido era fácilmente reconocido haciendo que por consiguiente tuviera las puertas abiertas donde se presentara, también estaba la ventaja de la popularidad, que a él no le desagradaba ni un poco ser el centro de atención el problema venía en que eso traía consigo las desventajas, no sabía cual de todas esas caras que lo saludaban amablemente a diario eran realmente sinceras, o si solo lo trataban así por ser quien era, quizás por eso era que nunca se había interesado en una chica, ya saben, porque todas querían convertirse en la "señora de Kurosaki" por simple interés en el dinero y la fama, nada más.

Pero esa perspectiva había cambiado desde que conoció a la pequeña enfermera quien desde el principio lo trató como aun igual, parecía que ni siquiera estaba enterada del reconocimiento que cargaba su apellido, era transparente con él, si quería insultarlo lo hacía sin pelos en la lengua, si quería golpearlo también lo hacía, si quería dar su opinión respecto a alguna cosa la decía sin importarle lo que pensaran los demás, jamás había considerado en pensar ¿Cuál sería su tipo de mujer? Pero ahora parecía que la respuesta a esa pregunta era cada vez más clara.

*Mientras tanto en casa de Rangiku*

-¡Rukia! Hasta que al fin apareces amiga, ya me estabas preocupando.- Le decía la rubia con evidente tono de angustia en su voz.

- Hola Ran. Si, es que me encontré con Ichigo en el cementerio y me la pasé todo el día con él.

- Huuuuy, mira que picarona nos saliste pequeña.

- No, no es lo que piensas Ran… Fuimos a la casa de su familia y ahí pasé el rato con sus hermanas y su madre.

- Ah ya. Al menos te mantuviste distraída y sé algo de ti, no como Nell que mira la hora que es y aún no aparece…

- ¿Qué? Pero… ¿No se supone que hoy volvía del viaje?

- Si, de hecho me vi con ella en la tarde, luego de eso volví a mi trabajo y ahora que regreso otra vez resulta que ya no está.

- ¿Ya le marcaste al celular?

- Si, pero nada que contesta…

- Hola chicas…- La puerta de la entrada se abrió junto con el sonido de las llaves, como si hubiese sido un acto de invocación la susodicha apareció frente a ellas.

- ¡NEL!- Dijeron las dos al tiempo.

- ¿Dónde te habías metido amiga? Nos tenías preocupada…

- Pues… yo… - Por las palabras que le decía su amiga rubia pudo deducir que no se había dado cuenta de nada, es decir que no había alcanzado a ver el carro estacionado de su jefe frente a la casa ni se había topado con él, buena suerte para ella.- Andaba por ahí… Quise distraerme un rato así que fui a la feria que queda cerca de aquí…- Lo mejor por ahora era que ninguna de las dos se enterara de lo sucedido, Rukia era más discreta pero la otra… mejor no se arriesgaba.

- ¿Sola?- Le hizo una mirada coqueta la rubia.

- Sip.

- No sé por qué tu carita no me convence del todo amiga…- Aunque venía hecha un hielo por la ropa aún un tanto húmeda la expresión de su rostro era enigmático, tenía ruborizadas las mejillas como si tuviera pena de decir algo, pero sus ojos expresaban tristeza y la mueca de sus labios en un intento fallido de sonrisa mostraban enojo o molestia, parecía un manojo de sentimientos encontrados.

- Sí, estoy diciendo la verdad.

- Jummm… Te marqué varias veces al celular pero no me contestaste.

- Ahh, de seguro la batería se le agotó…- La verdad era que lo había apagado para evitar así cualquier mundo de llamadas o mensajes provenientes de su jefe. Pero el sexto sentido de la mujer voluptuosa nunca la engaña y sabía que había gato encerrado, no seguiría insistiendo porque tarde o temprano ella siempre se entera de las cosas.

- Si, de seguro fue eso.

- ¡RUKIS! – Dijo finalmente al ver nuevamente después de todo un fin de semana a su pequeña amiga, fue y le propició uno de sus muy fuertes abrazos.- No sabes cuánto lo siento amiga…- Refiriéndose al fallecimiento del anciano.- Sé cuánto lo querías y hubiese dado lo que fuera por estar contigo en esos momentos.

- A mí también me da gusto volver a verte amiga. Y no te preocupes, estoy bien, además debías cumplir con tu trabajo.- Le regaló una sincera sonrisa, que por única vez en todo el día le había salido bien sin parecer una mueca o un gesto de desagrado.- Estuve en buena compañía todo el día.

- Huuuy sii, si supieras Nell, se la pasó todo el día con el doctor Kurosaki, jujujuju.

- Vaya vaya… veo que su relación está progresando mi Rukis.

- No es cierto… Bueno si, o sea sí me la pasé con él pero también estuve la tarde con su familia, no vayan a pensar cosas que no son…

- ¿Cómo qué cosas podríamos pensar amiga? Nosotras no podemos imaginar más allá de lo que nos dices, somos muy inocentes para hacerlo…- Le decía a peli verde a modo de burla.

- Deja de insinuar cosas sin sentido.- Hizo una cara de fastidio pero con las mejillas un poco sonrosadas lo cual provocó la risa de ambas mujeres, sabían que la pequeña morena estaba empezando a sentir cosas por el doctor naranja pero no quería admitirlo aún. Cenaron de lo que había en la nevera, sostuvieron una amena conversación sobre lo que había hecho Rukia en casa de los Kurosaki, también de lo que había hecho "sola" la peli verde en la feria y por supuesto también salió al aire el tema de Rangiku y el señor Stark, lo que le había sucedido en la mañana y luego en la tarde, que no pasaron de ser más que miradas cómplices y sonrisas, nada más.

Siendo eso de las diez de la noche cada chica se dirigió a su respectiva habitación para dormir por supuesto, el día siguiente iba a estar bastante ajetreado así que lo mejor era descansar desde temprano. La peli verde ya con su pijama puesta, acostada bajo las sábanas y con la mirada perdida hacia el techo, no podía conciliar el sueño aún, y no por el frío tan horrible que estaba haciendo sino por lo sucedido con su jefe, cada vez que cerraba los ojos lo primero que venía a su mente era la imagen de ese hombre, frente a ella, mirándola con deseo, mirando sus labios y acercándose peligrosamente a ellos, volvía a abrir los ojos para encontrarse nuevamente con el techo blanco, inconscientemente puso un par de dedos sobre sus labios recordando el contacto con los del hombre, recordando su textura, su sabor, su masculina y posesora sensación, un escalofrío le recorrió por toda la espalda haciéndola retorcerse y apoyarse en posición fetal a un lado de la cama quedando su vista contra la pared… ¿Por qué? ¿Por qué tenía que pasarle eso a ella? ¿Por qué todo tenía que haberse arruinado así? Lo peor de todo esto aparte de no tener respuesta a esas preguntas era que por más que intentara negárselo a sí misma la verdad era que ese beso le había gustado, no, gustado es una palabra pequeña para describir lo jodidamente delicioso que fue, hasta se sonrojaba de admitirlo pero no podía negarlo, no podía mentirse a sí misma, había sido tan delicado, tan suave, tan dulce, y entre todo respetuoso, sin intentar algo más allá de eso, sin ser agresivo ni abusar de la situación, como en un cuento de princesas pero mil veces mejor, ese hombre la ponía mal en el buen sentido, no sabía cómo iba a lidiar con eso el día de mañana y verlo a la cara, solo esperaba que le hubiese quedado claro que "eso" que había sucedido entre ellos no podía ser a causa de todas las razones que ya se conocen.

Mientras tanto, al otro lado de la ciudad donde vivía lujosamente el peli azul, este llegaba a su departamento con mucha confusión en su mente después de lo acontecido en la tarde. ¿Habría hecho bien? ¿Habría hecho mal? ¿La habría cagado olímpicamente? ¿O por el contrario había dado justo en el blanco? Ya no sabía ni que pensar a esas alturas, cuando vio a la peli verde salir corriendo de ahí trató de alcanzarla pero se mezcló entre la multitud y la perdió de vista, seguramente había tomado rumbo a su casa así que se fue en esa dirección pero al llegar y dar unos tantos timbrazos nadie le abrió, de hecho todo estaba oscuro, habían dos opciones, una que ella hubiese ido a esconderse en algún otro lado o que efectivamente estaba en la casa pero no le quería abrir, bueno algún día tendría que enfrentarlo cara a cara y más aún si tenía en su poder el gorro que le prestó y el peluche que le regaló, tenía las de ganar de todas formas, sonrió para sí mismo. Un peludo animalito lo sacó de sus pensamientos y lo recibió cariñosamente frotándose contra sus piernas dándole a entender que tenía hambre, si, él ya entendía a la perfección los gestos de su mascota para pedir algo. Le dio unas caricias devolviéndole el saludo y luego puso en el suelo la comida con croquetas sabor a pescado, las preferidas de él.

Caminó sin mucha prisa hacia uno de los sofás de la sala, pasando por el frente de su equipo de sonido marca SONY, quizás escuchar un poco de música le ayudaría a relajarse, lo encendió y de inmediato colocó su emisora favorita, 81.4 "Global Rock", daban las 24 horas seguidas solo música rock de todo género y de toda época en cualquier idioma, no pudieron haber inventado algo mejor que eso, era hasta mejor que escuchar su propia música guardada en su Smartphone pues a veces emitían canciones que hace mucho no escuchaba y no recordaba sus nombres o intérpretes. Ahora sí se echaría un rato sobre el sofá a meditar, de espaldas y mirando al techo, justo al hacerlo sintió una molestia en su espalda, se pasó la mano por debajo agarrando uno de los juguetes de Michiru, una pelota saltarina, bueno, al menos una distracción más con la que matar el tiempo, se dedicó a lanzarla hacia la pared que quedaba frente suyo haciendo que con el rebote volviera a sus manos constantemente.

En esas duró varios minutos y hasta empezaba a parecerle divertido, ya sabía cómo se sentía su gato jugando horas solo con ese pedazo de plástico en forma de esfera, no fue sino hasta que los parlantes empezaron a emitir una melodía en guitarra eléctrica bastante familiar, con un rimo lento y suave pero una de las mejores secuencias que había escuchado hace mucho, claro que la conocía, era una canción vieja de principios de los 90 si mal no recordaba, y la voz del hombre que la cantaba, profunda y gruesa, hasta parecía que escuchaba al mismísimo Elvis cantar con melancolía las letras. Nunca antes le había prestado la debida atención a lo que decía la canción porque hace mucho que no la escuchaba pero ahora era diferente, sentía que cada palabra, cada sinfonía encajaba a la perfección, como cuando de niño no le hayas el sentido al tema de una canción pero de grande vives experiencias que te facilitan el entendimiento de estas, ahora comprendía totalmente lo que el cantante quería decir con ellas y el sentimiento con el que las interpretaba.

"The world was on fire and no one could save me but you …"

(El mundo estaba en llamas y nadie podría salvarme más que tú.)

Empezaba diciendo con voz grave el cantante, con la melodía triste de fondo, subió un poco el volumen con el propósito de sentir mejor el significado de las letras. En ese momento se le vino a la mente el recuerdo de esa tarde mientras corría bajo la lluvia agarrado de la mano de la peli verde, como en cámara lenta evadiendo a las demás personas, saltando charcos y buscando un lugar en el cual refugiarse.

"And I'd never dreamed that I'd need somebody like you"

(y nunca soñé que necesitaría a alguien como tú)

Parecía estúpido y cursi pero conforme avanzaba la canción se iba imaginando todo lo acontecido como si del video clip mismo se tratase, combinando las escenas con la melodía construyendo así su propia historia.

"No, I don't wanna fall in love"

(No, no quiero enamorarme…)

Ahora lo que sonaba era el coro… que bien, muy bien, justo lo que quería escuchar, la palabra "enamorarse" dentro de esas letras que muy jodidamente encajaban con lo que estaba sintiendo en esos momentos porque no, él era un hombre libre, él no se iba a agarrar sentimentalmente a una mujer, no, no y no…

"What a wicked game to play, to make me feel this way"

(Qué juego tan siniestro hay que jugar para hacerme sentir así)

La verdad es que a estas alturas como que la canción había sido escrita especialmente para él, como si el pinche autor tuviese visiones del futuro y se hubiese inspirado en su situación para componerla, lo único que faltaba era que los altoparlantes empezaran a supurar miel de lo cursi que sonaba.

"What a wicked thing to do to let me dream of you"

(Qué cosa tan siniestra hay que hacer, para permitirme soñar contigo)

¿Ven a lo que se refiere? ¿Cómo mierdas sabía el autor que había soñado con ella apenas ayer? ¿Desde cuándo las canciones hacían ese tipo de brujerías? La verdad era que esta situación empezaba a asustarlo.

"It's strange what desire will make foolish people do

No, and I'd never dreamed that I'd love somebody like you"

(Es extraño lo que el deseo hace hacer a los tontos,

no, y nunca soñé que amaría a alguien como tú)

¿Cuándo iba a terminar? ¿No que ese tema duraba como mucho unos tres minutos? Porque ya no quería seguir escuchando eso, no debía de hecho si tenía un poco de compasión por su cordura mental, ¿tantas ridiculeces se podían decir en una sola canción?

Era incómodo hasta para él pensar en siquiera considerarlo, en considerar si las letras le decían lo que estaba viviendo, lo que estaba sintiendo en esos momentos, ¿sintiendo? Claro que sí, si a lo que se refería era a un sentimiento de deseo nada más.

Ahora estaba decidido más que nunca, el camino fácil para dar solución a todo eso era seguir con el plan, ya saben, de acostarse con ella para probarse a sí mismo que eso es lo único que quiere y nada más, a estas alturas poco le importaba lo que ella quisiera o pensara, iba a hacer caso omiso a cualquier objeción que tuviera, si le gustaba o no le daba igual, con lo que pasó esa tarde lo volvería a repetir hasta que se cansara, hasta que le sangraran los labios, hasta que ella misma le suplicara por más, hasta dejar de sentir tantas estupideces en su estómago mientras la saboreaba ¿cómo era que le llamaban a eso las mujeres? ¿Mariposas? Vaya idiotez. Así tuviese que emplear la fuerza para lograr su objetivo, ella ya le había dado el "pase" para seguir, como si no se hubiese dado cuenta que lo disfrutó tanto o más que él, se notaba en la forma como le siguió el ritmo, la forma en que cerró los ojos, la mano que puso en su mejilla, la respiración profunda y a veces entre cortada, sabía que le había gustado, sabía que seguramente en esos mismos momentos ella estaba pensando exactamente en lo mismo, como que se llamaba Grimmjow que ahora la cosa iba muy en serio. Nunca antes había estado tan ansioso de que llegara el día siguiente para ir a trabajar y verla y poder besarla nuevamente, pero si quería que eso sucediera tan rápido como aspiraba lo mejor era irse a dormir de una buena vez por todas, mañana sería un nuevo día, un día para aprovecharlo al máximo y nada ni nadie podría arruinárselo, no esta vez.


Otra mañana de martes, el reloj apuntaba con sus agujas las ocho en punto de la mañana y el peli azul ya se encontraba ahí hace media hora atrás, madrugó como nunca antes, la ansiedad en la noche anterior no lo había dejado dormir bien así que se levantó a eso de las cinco y media, hizo sus ejercicios de rutina, se dio un rápido duchazo frío, se preparó un sándwich con jugo de naranja de botella para desayunar pues su mayordomo no llegaba a esas horas y tan pronto terminó salió casi que corriendo para su empresa, como alma que lleva el diablo, tanta fue la prisa que llevaba que olvidó recoger a Vega, el pobre tendría entonces que arreglárselas sólo para llegar.

Es esos momentos estaba sentado frente a su escritorio revisando uno que otro archivo en el computador, tenía que hacer algo para matar el tiempo que para su muy jodida suerte pasaba tan lento como el andar de un caracol, todas las pinches mañanas de su vida se le había hecho tarde para llegar a algún sitio, hasta el jardín, el colegio y la universidad incluidos en la lista, bien dicen que en las mañanas es cuando el tiempo pasa volando, pero esa precisa mañana en la cual necesitaba que todo anduviera tan rápido como de costumbre entonces le contradecía avanzando tan lento como se le daba la gana, genial, solo esperaba no haber comenzado con el pie izquierdo.

- ¿Ahora resulta que se olvidan de los amigos, no?- Entró a la oficina el amigo del peli azul, con el semblante serio intentando fingir estar molesto por no haberlo recogido en su casa.

- Vega, que bueno que llegas ¿cuál es el reporte de la semana?

- Antes que nada…- Se sentó frente a él.- Quiero saber primero por qué no me recogiste, segundo por qué llegaste tan temprano y tercero por qué estás tan sospechosamente de buen humor…

- Porque tenía prisa de llegar y no me iba a poner a esperarte.

- ¿Desde cuándo tienes prisa por llegar al trabajo?

- Siempre que hay cosas importantes que hacer llego temprano.

- ¿Y cuál es la cosa importante de hoy?

- No tengo por qué decírtelo…

- Oooooh… vaya vaya… Soy bueno con las adivinanzas así que déjame adivinar… ¿está relacionado de algún modo con la señorita Neliel?- Maldito ¿cómo era que siempre acertaba al primer intento?

-…

- ¿Debería considerar ese silencio como un "sí"? Porque la única vez que viniste acá temprano fue para solucionar el problema que teníamos con la empresa de los coreanos… Y ya que toqué el tema ¿cómo te fue ayer en tu cita?

- Que no era una cita.

- Cielos, yo sé que siempre has sido complicado y caprichoso pero esto es el colmo… Okay entonces… ¿cómo te fue en tu "no cita" con la señorita Neliel? ¿Cómo les fue en su "inocente" salida de campo laboral?- Esto último lo dijo empleando un tono de voz sarcástico a más no poder.

- Bien.

- ¿Sólo bien?

- Si.

- ¿No le compraste algo súper lujoso y costoso en Ginza?

- No, porque igual ni fuimos.

- Oooooh esto se está poniendo interesante. No me digas que entraste de lleno a su casa e hicieron de todo allí…

- No, fuimos a una feria de barrio.

- ¿¡QUÉ!? No es cierto… ¿A esas ferias donde hay vendedores ambulantes, el piso es más barro que otra cosa y los juegos tienen trampas para hacer perder a todo quien lo intente?

- Si, a esa misma.

- No te creo, jajajajaja. ¿No te das cuenta que esa mujer te hace hacer cosas que para ti son fuera de lo normal?

- Tiene otro tipo de gustos…

- Que gustos tan "refinados". Pero ¿lograste algo?

- No era lo que quería del todo pero al menos pude robarle un beso.

- WUUUUU muy bien amigo, vas progresando, lento pero seguro, ya verás que al final del día terminarás hasta casado con ella JAJAJAJAJAJA.

- Vega, por qué más bien no me das el reporte de la semana en vez de hacer suposiciones tontas e imposibles…

- Bueno, como decía mi abuela, "tiempo al tiempo".- Dicho esto obedeció a darle los documentos con las estadísticas y números de la semana.

Mientras tanto las amigas secretarias llegaban al edificio en taxi, pagaron como de costumbre e ingresaron, la señorita Matsumoto como siempre elegante y provocativa ante los ojos masculinos y envidiable a los ojos femeninos que se posaban en su presencia, ya saben, tacones negros mate de diez centímetros, un vestido enterizo rojo vino tinto con un bléiser negro también que le llegaba a la cintura; mientras que la peli verde llevaba sujeto el cabello en una cola alta de caballo medio bien puesta medio mal puesta, dejando escapar uno que otro mechón fuera del agarre, el capul como siempre por sobre su frente y a ambos lados de la cara un par de mechones más largos que dejó intencionalmente fuera del agarre, ella sí vestía un poco más casual, con un pantalón negro de bota recta ajustado que el cierre de los botones le llegaba casi sobre el ombligo, una camisa formal de manga larga gris con escote en U que se ajustaba bajo el pantalón y sobre este un bléiser tipo vaquero negro también, y claro que ella tampoco pasaba desapercibidas las miradas al igual que su rubia y despampanante amiga. Se detuvieron justo frente al ascensor y la rubia fue quien oprimió el botón para llamarlo, ambas estaban ansiosas, Rangiku por tener que ver a su jefe y bueno Nell también solo que su amiga no lo sabía, la diferencia era que una estaba emocionada mientras que la otra estaba asustada, no sabía cómo iba a lidiar con lo sucedido el día anterior ¿se comportaría indiferente con ella? ¿La trataría mejor o peor que de costumbre? ¿O todo seguiría su curso normal como si nada hubiese pasado? Esperaba de corazón que la última de esas opciones fuera la acertada, lo mejor para ambos era continuar como si nada hubiese sucedido, al menos eso pensaba ella. El timbre que anunciaba la llegada del ascensor sonó.

-Este… Ran… Yo subiré después, es que me dio hambre creo que compraré algo en la cafetería…

- Claro amiga. Pero… ¿Te sientes bien? Te he notado algo tensa desde que veníamos en el taxi.- Dijo recordando cómo la peli verde no podía evitar mover una pierna durante todo el trayecto a manera de "tic".

- Si, si, estoy bien Ran no te preocupes puedes irte adelantando yo en un rato subo.

- Bueno, te espero arriba entonces amiga.- Y entró para seguir con su recorrido dejando sola a su compañera. Así tal cual como lo dijo fue a comprarse algo para comer, la verdad era que no tenía hambre pues acabaron de desayunar, el sándwich de jamón y queso lo guardaría dentro de su bolso para ingerirlo después como onces antes del almuerzo, solo quería matar un poco de tiempo antes de tener que enfrentarse cara a cara con la realidad, o sea con el hombre que casi no la deja dormir la noche anterior. Por más que intentara evitar ese encuentro lo único que lograba hacer era prolongar su tortura psicológica. "Vamos Nell, tu puedes, no podrás evadirlo para siempre" se decía a sí misma tratando de darse ánimos.

- Son veinte yenes señorita.- La sacó de sus pensamientos la voz de la mujer que atendía. Pagó y a paso de tortuga-caracol se dirigió nuevamente hacia el ascensor meditando cuidadosamente cada palabra que iba a emplear para decirle a su jefe todo lo que se merecía, contemplando cada posible escenario, hasta tenía planeado una lista de insultos en caso de ser necesario utilizarlos aunque ella no era de las que se defendía con ofensas pero siempre hay que tener un plan B, C, D… y todo el abecedario de ser necesario.

- Señorita Matsumoto.

- Buen día señor Stark.

- Está usted más bella que de costumbre.

- Gracias…- Le contestó el hombre de tez trigueña mientras le entregaba una rosa, desapareciendo luego tras las puertas de su oficina.

- ¿Qué fue eso?- Cuestionó un confundido peli azul saliendo de su oficina alcanzando a contemplar la escenita.

- Buen día señor Jeaggerjaques… Si, verá lo que sucede es que…

- ¿Dónde está mi secretaria?- Dijo apenas se percató de que la mesa de la susodicha se encontraba vacía ignorando la explicación que muy amablemente iba a darle la rubia.- ¿No debería estar ya aquí? Lleva veinte minutos de retraso.

- Oh, si es que Nell se quedó un rato en el primer piso comprándose algo para comer…- Contestó la rubia.

- Parece que aún no aprende cuándo es la hora de llegada a esta oficina.

- Seguramente está por venir…- ¡Tin! Sonó la campana de llegada del ascensor.- Oh, debe ser ella.

- Perfecto…- Se dijo en un leve susurro inaudible para las presentes, fue caminando con prisa hasta el ascensor con las manos en los bolsillos para que no notaran su impaciencia por verla ya, las puertas se abrieron dejando salir efectivamente a la secretaria, ella llevaba la vista sobre su portafolios mientras caminaba tres pasos fuera del elevador sin percatarse de cierta voz masculina que hablaba tras ella.- Señorita Odershvank, venga conmigo, necesito que me ayude en unos asuntos…- Le dijo estando ya dentro del ascensor.

El cuerpo de la chica se estremeció de pies a cabeza y la piel se le hizo de gallina, rogaba a Dios no encontrárselo por el camino pero sus súplicas no fueron escuchadas o no llegaron a tiempo a oídos del todopoderoso. Resignada dio media vuelta para volver a entrar en el ascensor, el peli azul marcó un número y las puertas de este se cerraron. La escena era divertida, el hombre estaba al costado izquierdo mientras que la peli verde al derecho casi que pegada a la pared, no pronunció palabra alguna ni siquiera para saludarlo cosa que le pareció rara tratándose de ella quien siempre saludaba cordialmente, esa mañana parecía que le hubiesen comido la lengua los ratones. La miró de reojo por unos instantes, estaba abrazada al portafolios tan fuertemente que parecía iba a doblarlo a la mitad mientras se mordía el labio inferior y la mirada la tenía fija en algún punto perdido de la pared, pero claro que también se detuvo a contemplar su vestimenta, su esbelta figura bien silueteada como siempre, como a él le gustaba ver sobre todo si era pantalón porque entallaba esas redondas nalgas que lo tenían ansioso por coger y apretar. Ahora dentro de ese reducido espacio podía aprovechar y sacar ventaja.

- ¿Qué ya no saluda?

- Buen día señor.- Le dijo seria y sin dirigirle la mirada, ¿acaso estaba enojada?

- ¿Se siente bien? La noto un tanto… molesta.

- Si, en cierto modo…

- Conozco maneras de hacerle alegrar el día señorita Oderschvank.- Le dijo esbozando una media sonrisa pícara.

- Pues ahórreselas, no me interesan.- ¿Y ahora qué hizo mal? Se comportaba con él como al principio, fría y distante.

- Sabe que aún tengo en mi poder el gorro que me prestó ayer al igual que su peluche ¿cierto?

- Puede quedárselos, no me interesan.- ¿Qué? ¿Es enserio? ¿Ahora se comportaba a la defensiva sin haberle hecho nada? Joder, las mujeres sí que son complicadas, un rato están bien y al siguiente todo mal ¿qué coño le pasaba? Debía estar enterada que su paciencia también tenía un límite.

- ¿Pero qué hice…- En esas el elevador se volvió a detener en un piso que no había marcado, alguien venía de entrada.

- ¡Hola! Qué casualidad encontrármelos, Grimmjow, señorita Nell.- Entró el chico ubicándose en medio de los dos.

- Buenos días Vega.- Le sonrió la mujer. Cosa que no pasó desapercibida el peli azul, a ese cabeza dura le había respondido mejor que a él y eso sí que no iba a tolerarlo.

- ¿A dónde se dirigen par de tortolitos?

- ¿Ah? ¿Cómo que "par de tortolitos"?- Cuestionó la peli verde un tanto sacada de onda.

- Si, como los pajaritos.

- Pero ¿Por qué "tortolitos"?

- ¿Qué acaso no se les dice así a una pareja de enamorados?

- ¡¿Qué?! ¿Pareja de enamorados?

- Si, pues ¿no que los que se besan es porque están enamorados?- Ante esas palabras la mujer no pudo evitar lanzarle una mirada fulminante y de odio profundo a su jefe. Estúpido e imprudente Vega.

- ¡¿Le dijiste lo que pasó ayer?!- Ahora se dirigía al peli azul.

- Si ¿algún inconveniente?- Mierda, ya era muy tarde para negarlo.

- ¿Cómo que si hay "algún inconveniente"? ¿Qué clase de respuesta es esa? ¡Por supuesto que lo hay! ¿Cómo puede andarle contando eso a todo mundo?

- A ver…- Ahora sí empezaba a ofuscarse, a él nadie le levantaba la voz y sí que menos en su propia empresa viniendo de empleados.- En primera Vega no es "todo mundo" y en segunda creo ser totalmente libre para contarle a quien yo quiera lo que me venga en gana.

- Vaya, ya salió a relucir el Grimmjow de siempre, al que le gusta pasar por encima de los demás.

- Y a mí ya se me hacía raro no ver a la histérica Neliel de siempre…

- ¿Histérica yo? Si usted es quien siempre me pone de mal humor con sus actitudes déspotas y de superioridad.

- Mis actitudes dependen de cómo me traten los demás y usted se gana que le hable de esa manera.

- ¿Yo? ¿Ahora resulta que soy la culpable de su poca capacidad para hablar con educación?

- Aquí no hablemos de educación porque sabemos quién sale perdiendo…

- Chicos...

- ¿Qué está insinuando?

- No insinuó nada, digo lo evidente.

- Chicos…

- JAH ¿Y qué es lo "evidente"? ¿Cree que por tener dinero y una mejor posición social es más educado que el resto? Pues déjeme decirle que conozco pobres con muchos más valores y principios de los que usted jamás tendría.

- Chicos…

- Y YO CONOZCO MUJERES QUE SABEN…

- ¡OIGAN YA! ¡VASTA! Me están haciendo doler la cabeza con sus gritos. Si tienen problemas de pareja soluciónenlo entre ustedes con calma cuando no me encuentre en medio de los dos.- Ambos se miraron el uno al otro con los ceños fruncidos y obedecieron al pelinegro volviendo en silencio a sus estados del principio no sin antes lanzar un "tché" al aire el peli azul. El ascensor bajó un par de pisos más y se abrió para dejar salir al sofocado muchacho dejando nuevamente al par solos con su trayecto. La chica con cara de pocos amigos recostada sobre la pared con los brazos cruzados y el ceño fruncido, enojada se veía más sexy que de costumbre, era ahora o nunca, si tenían que decirse algo lo harían ya, sin ninguna interrupción y para asegurarse de que así fuera el peli azul oprimió el botón del freno de emergencia haciendo que la caja metálica se detuviera de golpe con un estruendo.

- ¿Qué está haciendo?

- "Señor Jeaggerjaques, ¿hay algún problema?"- Decía una voz por el alto parlante quien seguramente era del celador encargado de las cámaras de seguridad al notar el freno de emergencia.

- Todo bien Lenny, no se preocupe, de seguro son los frenos fallando de nuevo…- Le hablaba por medio de un micrófono incrustado en la parte media de los botones.

- "Claro, en seguida mando a alguien a revisarlos".- Y cortó la comunicación.

- ¿Por qué detuvo el ascensor?

- Porque así nadie podrá interrumpirnos la conversación.

- Yo no tengo nada que hablar con usted.

- Si tenemos y me va a escuchar.

- Entonces hable solo, yo no tengo nada que decirle.

- ¿Ahora se va a hacer la difícil?

- Por favor… No necesito fingir a diferencia suya.

- Yo solo quiero saber por qué está molesta.

- ¿Por qué? ¿Le parece poco andar contándole chismes a todo mundo?

- No son chismes ni tampoco le ando contando a "todo mundo" sobre mis asuntos personales…

- Si claro, de seguro Vega ya llevará la noticia a todas partes y para final del día todo el edificio estará hablando de eso.

- ¿Tanto le preocupa lo que piensen los demás de un simple beso?

- Mire…- Le dijo señalándolo con el dedo índice.-…yo no soy ninguna de sus "zorritas" para que me ande presumiendo con sus amigos. Ese beso nunca debió ocurrir, nunca debió pasar y me arrepiento haberle permitido hacerlo.

- No creo que fuera tan malo como para arrepentirse, si bien que ni opuso resistencia.

- Eso fue porque me agarró desprevenida, pero no volverá a suceder.

- Claro... si recuerdo perfectamente cómo se dejó llevar…- Dio un paso hacia al frente.- Cómo temblaba…- Dio otro paso más acercándose a ella.- Cómo sentí su mano sobre mi rostro mientras lo hacía…- La chica iba retrocediendo paso a paso también hasta quedar acorralada en una de las esquinas.

- No se me acerque.

- ¿Por qué? ¿Me tiene miedo?

- Se lo advierto…

- Huy, no sabe el susto que me provocan sus "advertencias".- Se fue acercando poco a poco ignorando olímpicamente las palabras de la mujer, la tenía acorralada y no iba a poderse escapar.

- ¡Le digo que no se me acerque!- Con la mano derecha que era la que estaba libre del portafolios intentó defenderse lanzándole una cachetada pero el hombre la agarró por la muñeca justo antes de que pudiese tocarle el rostro sin siquiera voltear la mirada.

- ¿No le había dicho que el mismo truco no funcionaba conmigo dos veces?- Le dijo con su típica sonrisa cínica en el rostro.

- ¡Suélteme! ¡Suélteme ya o le juro que…!

- ¿Qué? No creo que pueda hacer mucho acá dentro señorita Oderschvank.

- Es un desgraciado que solo sabe abusar de su posición…

- ¿Va a seguir con los insultos?

- No son insultos es la verdad y voy a demandarlo por acoso si no me suelta ya…

- Estoy que tiemblo de miedo.

- ¡Es un idiota, aprovechado, abusivo, mal educado…!- Le decía mientras forcejaba para intentar soltarse del agarre, tenía toda una lista de insultos bien preparada para recitárselos en su cara de no ser porque el hombre no le permitió seguir hablando ya que tenía nuevamente sus labios atrapados en los de él, de un sólo jalón acortó la poca distancia que había entre ambos para unirse en un beso ¿en qué momento sucedió? ¿Cómo pudo haber sido tan despistada para no verlo venir? Al sentir el contacto tuvo una explosión de sentimientos encontrados, cerró los ojos con fuerza apretando los párpados hasta más no poder de la ira que sentía pero al mismo tiempo el condenado hijo de… lo hacía tan bien, sentía que el corazón se le iba a salir del pecho, por otro lado su parte racional le hacía forcejear el agarre que el hombre tenía sobre ella pues mientras una mano la sujetaba del brazo derecho con la otra la tenía bien agarrada por detrás de la cabeza impidiendo así que pudiera retirarle el rostro. Ahora la cosa era muy diferente a lo acontecido el día de ayer pues ya no estaba siendo delicado sino pasional, la besaba con fuerza moviendo impacientemente los labios de un lado a otro y con la lengua intentado de vez en cuando buscar contacto con la de ella, se sentía el desespero en sus movimientos pero para él ella era quien tenía la culpa ¿qué ganaba con resistirse? Sabía que de plano lo iba a hacer y entre más se opusiera más le daban ganas de hacerlo, le excitaba el hecho de verla así enojada, difícil, desinteresada, tenía que callarla de algún modo y qué mejor manera de hacerlo que con un beso.

Ese infeliz desgraciado estaba haciéndole perder la cordura, no sabía si de la ira que tenía en esos momentos o por haberla obligado a besarle, una batalla se desataba en su interior, la razón le decía que le diera un rodillazo en las pelotas para que la soltara pero los sentimientos le hacían corresponder a ese beso, maldita confusión, pero debía hacer algo rápido antes de que eso pudiera llegar más lejos. El hombre liberó el contacto de sus labios sólo para tomar un respiro y pasearse por su mandíbula y cuello, saboreando delicadamente cada centímetro de piel aunque quisiera arrancársela de un mordisco, era indescriptible la sensación de su cremosa y suave seda al rozar sus labios sobre ella, Dios, si esto no paraba estaba seguro que la poseería ahí mismo, estaba demasiado excitado como para razonar.

-Gri… Grimmjow… Por favor…- Fueron las palabras que alcanzaron a salir de labios de la mujer justo después de ser liberados, su respiración era fuerte y agitada, las piernas le temblaban de los nervios, no creía poder sostenerse de pies por mucho tiempo si esto continuaba. El hombre no la escuchó, simplemente siguió con lo que estaba haciendo.- Grimmjow… Su… Suéltame…- Decía casi entre gemidos ahogados, por favor, por favor, si alguien en la divina providencia tenía compasión por ella que pasara algo para que se detuviera, un poder divino, un milagro, algo…

¡TIN! Sonó la campana del ascensor anunciando la llegada a un piso ¿en qué momento había vuelto a andar? Ninguno de los dos se percató de ello pero para sus suertes la mujer se dio cuenta cuando las puertas comenzaron a abrirse, no sabía siquiera si estaba en el piso que había marcado el peli azul pero eso era lo de menos en el momento, lo único que quería era perderse, salir corriendo y perderse, así lo hizo, sacó fuerzas de quien sabe dónde, lo empujó por el pecho con ambas manos diciéndole un "por favor… no" y salió corriendo de ahí, casi chocando contra las personas que iban a entrar dejando estupefacto al peli azul quien se acomodó disimuladamente el cuello de la camisa y el bléiser para que los demás no sospecharan nada, esas personas lo saludaron como de costumbre, por cortesía al ser el dueño de sus empleos y él les devolvió el saludo.

Hubiese querido con todas sus ganas ir tras ella, ir agarrarla de la mano y decirle al oído que no se preocupara, que todo estaba bien, que todo iba a estar bien pero esas palabras que le dijo más la mirada que le dedicó lo dejó pasmado, casi privado de sus movimientos, sobre todo por lo que expresaban sus ojos, sus bellos orbes oliva opacados por las lágrimas que amenazaban salir de ellos, estaba mal, estaba asustada, espantada… no sabía cuál era el término correcto para definir esa expresión que se clavó en su pecho como una aguja atravesándolo de lado a lado ¿qué había hecho mal? ¿Qué coño fue lo que paso? ¿Por qué se sentía como el peor ser humano parado sobre la tierra? Era como si hubiese cometido el peor crimen de la historia, como la peor de las escorias… Esa mujer… Esa mujer lo hacía ir a las estrellas y de un instante a otro lo hacía chocarse contra el suelo de cara de un momento a otro, ¿cómo es que tenía ese poder sobre él? ¿Cómo le hacía sentir tantas cosas al tiempo? Sin darse cuenta estaba cayendo en un hoyo profundo, un hoyo de donde no tendría escapatoria, un hueco de donde no habría marcha atrás.

Mientras tanto nuestra asustada peli verde corría por entre los pasillos del piso en el que se encontraba, mirando hacia el suelo para que nadie pudiese verla al rostro, anduvo y anduvo varios metros hasta encontrar los baños al fondo e ingresó al de mujeres obviamente, esperaba que estuviera desocupado para no tener que darle explicaciones a nadie y para su no muy buena suerte habían un par de mujeres echando chisme, bastante distraídas como para darse cuenta de su presencia, entró disimuladamente y se vio el rostro al espejo, tenía las mejillas rojas al igual que los labios y sus ojos aguados, que pena tener que verse a sí misma en ese estado… Con las manos juntas intentó recoger un poco de agua para lavarse la cara, estas le temblaban involuntariamente, que ridiculez, ¿tan mal la había dejado ese hombre? Pero… ¿qué era lo que había pasado en realidad? No era normal reaccionar de esa forma, ni que en su vida nunca hubiese besado a otro hombre pero es que este… este era tan diferente, y no era que no le hubiese gustado sino todo lo contrario, ni ella misma sabía el por qué de lo que acababa de hacer solo podía sacar teorías precipitadas, quizá porque le molestó su actitud altanera de siempre, quizás porque la haya "obligado" de cierto modo, o de pronto porque ni ella misma entendía sus propios sentimientos, todo era un revuelto de ideas sin sentido lógico en su cabeza, o quizás… ¿quizás estaba dejando pasar algo por alto? ¿Quizás algún recuerdo del pasado que la seguía atormentando sin saberlo? Si seguía pensando iba a volverse loca, ya tenía el cerebro bastante revuelto con tantos problemas y preguntas, el camino más fácil por ahora era limpiarse la cara y volver a su puesto de trabajo como si nada hubiese pasado, trataría en lo posible de estar ocupada para que ese hombre no la volviese a molestar porque de todas maneras había que cumplir con el deber.

El resto de la mañana transcurrió bastante lento para la percepción de la peli verde al igual que para su jefe, ella volvió sin problema alguno a su puesto de trabajo, estaba más seria que de costumbre, detalle que no pasaron por alto sus compañeras pero que trataron de ignorar, claro que la rubia hablaría después con ella y esta vez sí iba a contarle todo porque desde el día anterior estaba muy cambiada, ya no sonreía como de costumbre ni hacía chistes sarcásticos ¿quién pudo haber cometido tal atrocidad para convertir sus alegres ojos en un par de tristes e inexpresivos luceros apagados? Afortunadamente la hora del almuerzo había llegado, lento pero seguro, la peli verde salió rápidamente de ahí con su amiga, no quería tener el infortunio de volver a toparse con su jefe, bajaron hasta el último piso en silencio, la tensión en el aire era notoria pero la rubia no quería hablar aún, no era el momento indicado.

Como era rutina pasaron por la barra mientras les servían a gusto la cantidad de comida que querían ingerir, la oji azul con su carne asada, arroz, y papas fritas mientras que la otra una sopa de fideos, buscaron mesa para sentarse y comenzar a probar sus alimentos. Una de ellas comía con bastante apetito mientras que la otra apenas picaba los fideos con desgana.

- Nell, ahora sí me vas a decir qué demonios está sucediendo hoy contigo.

- ¿Ah?

- No te hagas la que no sabes de lo que estoy hablando. Desde ayer en la noche estabas muy rara y hoy también. Nunca te había visto así antes.

- No te preocupes, son cosas sin importancia.

- Pues para mí son bastante importantes y me vas a decir ahora mismo de qué se trata.

- No Ran es que…

- Amiga, sabes que puedes confiar en mí siempre, te puedo ayudar en lo que sea, cuéntame…- Le dijo mientras que con una mano acariciaba la de ella. Ran siempre le había inspirado confianza y últimamente había sido muy cortés con ella y con Rukia, no podía pagarle de esa forma sus atenciones así que pues… no había de otra, tenía que contárselo.

- Bueno… te contaré pero tienes que jurarme que no se lo dirás a nadie, lo último que quiero es que se formen chismes aquí.

- Claro amiga, puedes contar con eso. Mis labios son una tumba.

- Lo que pasó fue que…- Comenzó por el principio obviamente, desde la confianza que habían adquirido ella y su jefe durante el viaje, luego de la salida que tuvieron al día siguiente y por supuesto del beso que cuando se lo mencionó a la rubia no podía creerlo, los ojos se le volvieron como platos y tuvo que taparse la boca para no soltar un grito de la emoción.

- ¡Amiga! ¿Cómo pudiste ocultarme algo tan importante? Es decir… WOW, de verdad que lo decía en broma cuando te molestaba con lo de acostarte con tu jefe pero esto es otro nivel… ¿Y qué tal estuvo? ¿Te gustó? ¿Qué sentiste? ¿Qué le dijiste?

- Ran…- El semblante de la chica se puso entre serio y triste.- Es que no sé… Yo de alguna manera me siento usada, me siento mal por dejarlo hacer eso…

- Pero ¿Por qué amiga?

- Porque es lógico. Él nunca en su vida ha tenido una relación seria, nunca ha tomado a ninguna mujer en serio ¿Por qué habría de pensar que conmigo es diferente?

- Entonces me estás diciendo que ese… ¿Que ese infeliz te está usando? ¿Qué está jugando con tus sentimientos?

- Es que ni siquiera sé cuáles son mis sentimientos Ran… Y hoy… Hoy fue lo peor…- Le contó entonces también lo sucedido en el ascensor y la rubia no podía creérselo, en otras circunstancias la habría felicitado y hasta le habría dado consejos para pasar un buen rato con el hombre pero sabía que su amiga no era de esas, no era de las que se dejaba llevar por la lujuria, este asunto empezaba a enojarla.

- Ese tipejo… espera que se las va a ver conmigo amiga, de ti nadie se burla ni te trata como a una cualquiera…

- NO RAN, por favor siéntate…

- Es que tengo unas ganas de…

- Me juraste que ibas a ser discreta si te contaba.

- Lo sé pero… AGH, no sabía que fuera tan fuerte todo esto. Me siento impotente… ¿Qué podría hacer para ayudarte?

- Puedes ser como mi puente entre él y yo, no quiero verlo…

- Cuenta con eso amiga.- Le regaló una sonrisa y pudo correspondérsela sinceramente. Si ella supiera que Nell era de esas que se acostaban con todo hombre que se le apareciera en frente no dudaría en aconsejarla para lograr su objetivo, pero este no era el caso, ella no era así, ella ponía sus sentimientos por delante antes que nada y no iba a permitir que viniera un cualquiera a pisotearlos.

Terminando sus comidas volvieron al último piso donde se encontraban sus puestos de trabajo, todo pasó tranquilo, como de costumbre hasta que la voz de la peli verde sacó a la rubia de su concentración sobre los documentos que revisaba.

- Ran, ¿podrías hacerme un favor?

- Dime.

- ¿Podrías llevarle estos documentos a mi jefe?

- Claro…- Se los recibió en la mano, solo esperaba poder contenerse lo suficiente para cumplir con la promesa que le hizo a su amiga. Dejó por un momento lo que estaba haciendo para así llevar esos papeles.

*Mientras tanto en la oficina*

Aquel confundido hombre se hallaba recostado sobre su amplia silla de escritorio, con las manos en la nuca y mirando hacia la ciudad por la ventana, seguía confundido, esa mujer había ocupado sus pensamientos toda la mañana y tarde tratando de pensar en lo que hizo mal, en lo que se había equivocado, por lo general ese tipo de cosas se le dan fácil y siempre le salen bien, pero este no era el caso, hasta estaba considerando la opción de pedirle perdón por haber hecho eso sin su consideración… ¿Pedir perdón por un beso? Que estupidez, nunca habría imaginado llegar a esos extremos, pero la culpa no lo dejaba tranquilo y estaba seguro de que esa noche no podría dormir si no dejaba las cosas claras con ella, sonaba raro pero le preocupaba lo que ella pudiera pensar de él, todo había sido tan bueno, la forma como se trataron durante el viaje y durante la salida a la feria, no quería perder eso, no quería que lo tratase de otro modo, no quería que se comportara fría y distante con él, de solo imaginárselo sentía una inexplicable punzada en el pecho… Unos golpes sobre la puerta lo sacaron de sus pensamientos.

- Siga.- Dijo desinteresadamente manteniendo la misma posición.

- Señor, vengo a dejarle estos documentos.- Dijo la de traje rojo caminando hasta su escritorio, el hombre finalmente giró su silla para ver de qué se trataba.- Con permiso.- Dijo ella dando media vuelta para irse.

- Señorita Matsumoto hágame un favor, dígale a mi secretaria que venga, que la necesito.- Dijo sin verla a la cara pues estaba revisando los papeles. La rubia quiso con todas sus fuerzas acatar esa orden e ignorar todo lo que le había contado su amiga, haciendo como que nada había pasado pero no, ella no era así, podía romper cualquier promesa o juramento con tal de defender a los suyos, a sus amigos. Retiró la mano del pomo de la puerta y volvió a dirigirse hacia el escritorio del hombre.

- ¿Para qué la necesita? Si es algo del trabajo puede mandar la razón conmigo.

- Son asuntos que no le conciernen…

- Todo lo que tenga que ver con mi amiga me concierne señor Jeaggerjaques…

- Señorita Matsumoto, no quisiera tener que repetírselo.

- Ella no quiere verlo ni hablar con usted después de lo que le hizo.- ¿Qué? ¿Acaso había escuchado bien?

- ¿De qué está hablando?- Ahora la miraba a los ojos.

- Sabe muy bien a lo que me refiero. ¿Cree que puede andarla usando y besando cuando se le antoje?- Ohh vaya… pero ella sí puede contarle a sus amigas y él no.

- Con todo respeto señorita Matsumoto eso es un asunto entre ella y yo.- Trataba de medirse con sus palabras, sabía que esa mujer podía ser tan o más tenaz que su amiga.

- Lamento informarle que los asuntos de mis amigos me conciernen demasiado, señor.

- Mire, no creo que sea de mi interés…

- Sólo tengo una cosa que decirle…- Le interrumpió.- Sepa que Neliel no está sola, tiene muchos amigos aparte de mí que la quieren y cuidan y por lo menos yo no voy a permitir que pasen por encima de ella y sus sentimientos. No me importa si se trata del presidente de los Estados Unidos, si se trata del emperador de Roma, del rey pepinito o de usted…- Dijo señalándolo.- Quien trate de herirla se las tendrá que ver conmigo, y entérese que yo no me ando por las ramas señor, ella podrá ser muy pacífica y calmada pero yo no me manejo así. Espero que lo tenga muy presente cuando intente acercársele nuevamente. Con permiso.- Salió echando chispas dejando al hombre sorprendido y con la palabra en la boca ¿Acaso le acababa de amenazar? Esa tía sí que daba miedo, tenía que admitirlo, era muy diferente a como cuando Nell se enojaba.

- ¿Te dijo algo amiga?

- Nada querida, no te preocupes.- Le respondió con una amplia sonrisa de satisfacción, sentía que había podido sacar por fin ese peso de encima.

Las horas pasaron durante el trabajo, extrañamente el hombre no volvió a llamar a su secretaria en lo que restaba de la tarde, a lo mejor el mensaje lo había captado bien. El reloj marcó las cinco en punto, hora de la salida. Cierto peli azul seguía inquieto ahora más que antes, las cosas no estaban saliendo como las había planeado y eso le encabronaba, las cosas siempre se hacían como él decía no como a los demás se les antojara. Agh, al demonio con todo, estaba decidido, saldría de su encierro para decirle a su secretaria que tenía que hablar con ella aunque no quisiera, aunque se le viniera encima su amiga, no importaba, estaban en su territorio y debían obedecerle, ya estuvo bueno de estupideces y amenazas. Salió decidido pero una vez puso los ojos en dirección a donde se debería encontrar la peli verde esta ya no se encontraba allí, ni la rubia, solo quedaba la morena quien alistaba sus cosas para irse.

- Señorita Rose, ¿ya se fueron las otras secretarias?

- Si señor, se alistaron minutos antes de las cinco y salieron como alma que lleva el diablo. Seguro tenían prisa o asuntos pendientes.

- Gracias…- Dijo un tanto decepcionado. Que bien, ahora tendría que aguantarse hasta el día siguiente para volver a verla, quince horas para ser exacto, maldición, estaba seguro que no podría aguantar tanto sin perder la cordura, ¿qué podría hacer entonces? ¿Llamarla por teléfono? ¿Ir a buscarla hasta la casa? Cualquiera de las opciones podría salir mal, puede que no le contestara el teléfono y si la iba a buscar a lo mejor ni lo recibía.

Tanto revuelto de cosas lo estaba poniendo de muy mal humor, quería liberar toda esa ira de algún modo, la testosterona acumulada por no follar hace días también influía en eso, solo quería olvidarse de todo por un rato, hacer como que esa mujer no existía para dejar de pensar en ella, la solución más práctica por ahora era ir y desahogarse en el gimnasio. Nuevamente como sucedió en la mañana salió a toda prisa y le recomendó a su amigo que se encargara de cerrar el edificio, genial, ahora Vega debía esperar hasta que el último empleado saliera y más encima irse de nuevo en taxi, Grimmjow estaba más raro que de costumbre, él tenía una vida muy ordenada y calculada pero al parecer últimamente ese equilibrio se estaba rompiendo.

El peli azul fue hasta un gimnasio de entrenamiento al cual no iba hace tiempo, quedaba relativamente cerca así que le vendría bien hacer una visita amistosa. Entró pagando las tres horas que planeaba quedarse, fue a los vestidores, se cambió el traje por un esqueleto negro, unas bermudas deportivas azul oscuro y tenis por supuesto. Llegó al campo de entrenamiento y se sentó en una banca mientras se ataba unas vendas a los nudillos, hacía tiempo que no practicaba boxeo y qué mejor manera para desahogarse que esa. Mientras lo hacía miraba los alrededores del gimnasio, había una que otra persona practicando, algunos alzando pesas, otros golpeando los costales de arena y sobre el ring un par de hombres entrenando quizá para algún campeonato, todo era tal y como lo recordaba desde la última vez que había ingresado, ese lugar olía a sudor de hombre, a machos, y eso era bueno porque estaba lejos de cualquier cosa que pudiese recordarle a cierta mujer, pero al único que no lograba identificar por ahí era al entrenador... bueno, mientras se dignaba a aparecer podría hacer sus ejercicios de calentamiento y estiramiento para no irse a lastimar pues andaba un tanto oxidado para eso, cosas como saltar la cuerda, estirar brazos y piernas, la rutina de siempre la recordaba muy bien.

-¡Hey! ¡Grimmjow! Qué bueno volver a verte por acá.

- Kensei, hombre hace cuanto…

- Eso digo yo…- El peli azul se volvió hacia el susodicho y le dio la mano seguido de un jalón, un abrazo y un par de palmadas en la espalda.- Estabas desaparecido.

- Si, lo sé, el trabajo me consume casi de tiempo completo.

- Pero al parecer hoy tienes tiempo libre. Cuéntame, ¿a qué se debe este milagro?- Le preguntaba su entrenador mientras caminaban hacia el saco de box más cercano.

- Solo quiero venir a liberar estrés.

- Hace rato que no haces esto ¿Recuerdas cómo hacerlo?

- Claro, aprendí del mejor.- Fue tomando posición, un pie delante y otro detrás separados al nivel de sus hombros, con los codos abajo y los puños cerrados a la altura del rostro para comenzar con los golpes, mientras tanto el entrenador le sostenía el saco por el otro lado y comenzó… Primero un golpe con la izquierda seguido de otro con la derecha y así sucesivamente intercalándolos, perecía que no había olvidado las lecciones aprendidas hace un par de años atrás.

- ¿Y cómo va el trabajo? No creí que tu padre te dejara tan pronto a cargo de todo.

- Si, ya sabes… El viejo quería jubilarse…

- Hace ya casi tres años atrás... Pasó muy rápido desde la última vez que viniste.

- Es complicado tener que lidiar con tantas cosas al tiempo.

- Y dime, ¿a estas alturas no has pensado en casarte y tener herederos?- Ahora le golpeaba con más fuerza.

- ¿Qué? No me vengas con eso Kensei, sabes que soy un hombre libre y así me gusta como estoy.

- Jajajajaja yo creía que a estas alturas le habrías hecho ya caso a alguna de tus muchas pretendientes, mira como es la vida, Dios le da pan al que no tiene dientes…

- Lo dices como si a ti no te miraran las mujeres.

- Claro, pero no en la cantidad en las que te llegan a ti.

- Tsk, a veces puede llegar a ser molesto...- Mientras más platicaba más recuerdos venían a su mente y se transformaban en ira que iba siendo desprendida a través de sus puños, que de tanto en tanto iban siendo más fuertes que los anteriores.

- Si, ya lo creo…- Le dijo sarcásticamente.- Entonces entre toda esa turba de chicas desesperadas por tu atención ¿aún no llega la indicada? ¿No te has enamorado?

- No y agradecería que no emplearas esa palabra…

- Oh vamos hombre, creo que todos en algún momento de nuestras vidas caemos tarde o temprano.

- Ese no es ni va a ser mi caso.

- Te acordarás de mis palabras Jeaggerjaques.- Ahora le daba al saco de arena con mucha más fuerza, tanto que hacía retroceder al peli blanco unos pasos hacia atrás.- Wow ¿Dije algo malo?

- Quizás…

- Estás más sensible de lo que recordaba, jajajajaja. ¿Quién es el culpable de tu enojo? O será más bien… ¿LA culpable?

- Cierra la boca Kensei, a menos que quieras ser el reemplazo de este costal…- El entrenador conocía a su alumno tan bien que sus intentos por hacerle enojar eran inútiles, al contrario lo que le provocaba era risa y al peli azul le enojaba aún más que no se lo tomara en serio.

- Bueno, bueno calmaos. Si quieres podemos ir al ring para que te desahogues con alguien que no sea yo ni este inocente saco de arena.

- De acuerdo, creo que una pelea me hará bien en estos momentos.- Dijo recobrando la compostura y deteniendo la ráfaga de puños. Agarró una toalla para limpiarse las gotas de sudor de la cara y cuello, luego tomó una botella con agua para beber. No recordaba la buena terapia que era esto de dar golpes, ya se sentía un poco más liberado, menos tensionado y menos estresado, pero le vendría bien una buena pelea con alguien para desahogarse, aunque en realidad gustaba más de las peleas cuerpo a cuerpo con su entrenador ya que era bastante bueno, las disfrutaba más por ser más prolongadas, ese tipo era duro y darle un knockout era cosa de otro nivel, otros tipos a los tres golpes ya se rendían o caían exhaustos al suelto, puros debiluchos, esperaba al menos que con quien le tocara esta vez fuese alguien que le diera una larga y duradera pelea. La verdad es que debería volver más seguido para liberarse de toda tensión, no había nada que pudiese comparar con la emoción de un combate. En el remoto pasado ese siempre había sido su camino de salida contra tantas cosas que le exigían ser alguien de su posición social, sobre todo en la adolescencia cuando las hormonas se disparan haciendo provocar actos no tan acordes a la supuesta educación que debía recibir, estaba seguro que de no ser heredero de una gran fortuna se dedicaría al boxeo profesional, había sido una de sus tantas pasiones de adolescente y parte de la adultez, claro, sin dejar de lado su gusto por el rock pero esa era otra historia. Subió al ring de pelea esperando a que el hombre le dijera contra quien se iba a enfrentar.

- Espero que me des alguien bueno con quien desahogarme Kensei.- Le dijo estando frente a las cuerdas concentrado en los guantes rojos de box que se estaba atando a las muñecas.

- Oh créeme que sí. Es una de mis mejores alumnas.- ¿Qué? ¿Acaso había escuchado bien?

- ¿Alumna? - ¿Se refería a Tatsuki o a Mashiro? Porque eran las únicas buenas que conocía aparte de ser sus únicas alumnas mujeres.

- Si, no te vayas a confiar eh. Sabe golpear duro.

- Pff.- Lanzó un quejido al aire sin darle mucha importancia a esas palabras mientras terminaba de amarrarse los guantes, pero si Kensei decía que era buena entonces sí que debía serlo, ese hombre no es alguien que se tome a la ligera su profesión y por lo mismo recibir halagos de su parte es porque debías sorprenderlo con tus habilidades.

- Bueno, aquí está… Sé considerada con él ¿vale? Está un tanto fuera de forma…- Dijo dirigiéndose a la mujer. Cuando el peli azul escuchó los pasos de su rival sobre el ring se volteó para ver de quién se trataba, vaya sorpresa que se llevaría al verla…

- ¡¿Aaah?! ¿Qué hace usted aquí?

- Nel… ¿Neliel?


Pero miren cuanta zukulenzia papu (~°.°)~ jejejeje

Varias cosas antes de irme:

1. Como siempre ya saben que trataré de actualizar lo más pronto posible el otro fict de "Gato y medio" y como siempre no me crean de a mucho pero lo intentaré...

2. La canción que escucha Grimmy en la radio es "Wicked game" de Chris Isaak, escúchenla con audífonos, es hermosa y la letra también :) Aunque en youtube no está completa recomiendo escucharla por medio de alguna aplicación de música.

3. Ese Vega es todo un loquisho, me encantó en lo personal haber incluido a este personaje, más adelante veremos más cosas relacionadas con él, solo sean pacientes xD

4. Y por último, me puse a escuchar canciones románticas mientras buscaba inspiración para este capítulo y ¿saben qué canción queda perfecta para Grimm? "Dímelo" de Enrique Iglesias ¿A poco no? :V Que belleza

Bueno y ahora si que tengan un lindo fincho (fin de semana en Colombia) y esperaré sus bellos rebius, BYEEE ヽ(╯3╰)/