CAPITULO 18 Elsa

Elsa entro en el sucio edificio y se dirigió al elevador, antes de que pudiera oprimir el botón vio el anuncio que estaba pegado en el "fuera de servicio", ella con frustración subió las escaleras hasta llegar el quinto piso, ella se detuvo frente a la puerta verde con el número 512 y giro la llave en la cerradura abriendo la puerta, lo primero que hizo fue tumbar su mochila en la mesa y los dos libros que llevaba en sus manos, después se dejó caer en la vieja y rechinante cama, había sido un día muy difícil en la universidad pública y en dos horas tenía que ir a su trabajo de medio tiempo de mesera en una cafetería.

Elsa nació un 21 de diciembre, como en su vida anterior, también tenía sus poderes y sus padres de esta vida cuando se dieron cuenta de que ella no era normal lo primero que hicieron fue dejarla en el orfanato, es ahí donde ella se crio rodeada de niños que se burlaban por lo que ella decía, a ella no le importaba, ella siempre le contaba a todos como es que ella no era de este mundo y que era la reina de Arendelle, los trabajadores sociales al principio creían que era solo un juego, "la imaginación de los niños" solían decir pero cuando Elsa cumplió los 15 años decidieron llevarla a un psicólogo aunque ella no estaba loca, lo sabía, sabía perfectamente quien era, la reina Elsa de Arendelle.

Pero había cosas que no recordaba, como a su familia, a decir verdad solo había una persona a la que recordaba muy bien, su esposo Jack Frost aunque no recordaba cómo era físicamente, lo último que recuerda de su vida pasada era a ella misma tendida en una cama, con un dolor insoportable y su vista un poco borrosa.

Jack…- Elsa se retorció con dolor –prométeme que lo cuidaras, te amo-

-No, no, no, no hagas eso, no te despidas-

-Me alegro de haberte conocido- Ella acaricio el rostro de él

Esto es mi culpa- sus ojos estaban llenos de lágrimas.

-No lo es, me has hecho la mujer más feliz del mundo… gracias- sus ojos se cerraron y su mano cayó sin vida.

Ella no recordaba el porqué de su muerte pero no se sentía triste, de hecho ella recuerda sentirse inmensamente feliz.

El sonido de la alarma de su celular la despertó, tenía que ir a trabajar; cuando Elsa cumplió 17 años se escapó del orfanato cansada de estar rodeada de gente que la trataba mal, primero consiguió un poco de dinero haciendo trucos con sus poderes en las calles, con eso y el dinero que llevaba ahorrado desde el orfanato logro conseguir rentar este apartamento; cuando servicio social se enteró de que ella estaba por las calles decidió conseguir un trabajo estable, lo consiguió en la cafetería en la que trabajaba ahora, eso fue hace un año, ahora ella tenía 18 años y al parecer servicios sociales había dejado de buscarla, ella estaba libre gracias a que NADIE jamás se enteró de sus poderes, ella los había ocultado bien de niña.

Elsa se puso de pie y se desvistió poniéndose su uniforme del trabajo, una blusa azul marina y una falda larga circular color celeste con un mandil blanco, tomo su bolso y llaves, cerró la puerta y volvió a bajar las escaleras saliendo del edificio hasta la parada del bus más cercana, ella corrió al ver que el bus partía pero no logro alcanzarlo, cansada se sentó en la banca lamentándose por haber perdido el transporte, ahora tendría que esperar el próximo y llegaría media hora tarde al trabajo.

-Es una pena- dijo una voz familiar que hizo que la sangre le helara a Elsa, ella volteo a ver al joven de cabello blanco, un poco largo y despeinado que vestía con una simple camiseta blanca, chaleco de cuello alto azul oscuro y pantalones marrones.

-Tu otra vez…- Elsa se puso de pie e intento correr pero Jack la detuvo dando un gran brinco frente a ella causándole gritar

-Boo- Ella lo miro con los ojos muy abiertos, a la mente de Elsa llego el recuerdo de Jack cayendo por el barandal y ella asustada asomándose hacia abajo para luego ser sorprendida por él flotando a tan solo unos centímetros de su rostro

¿Lo ves?, hace rato estabas tan metida en tus penas que ni siquiera notaste que puedo volar-

-Jack- ella susurro.

-¿Lo recuerdas?- Jack le mostro el anillo que colgaba de su cuello, ella se acercó y tomo con cuidado la cadena en la que colgaba el anillo de hielo, Jack se sacó la cadena, liberando el anillo se lo entrego para que lo viera con más detalle.

-Jack y Elsa- dijo leyendo la inscripción grabada.

-Ese es el tuyo y yo tengo el mío- le mosto el anillo en su mano derecha –Tienes que recordarme Elsa, soy yo-

-Yo ya no se- dijo con los ojos llenos de lagrimas

-Sé que recuerdas a Arendelle y a mí, a lo que vivimos juntos-

-¡No lo sé!-

-El laberinto, la habitación de tus padres, la biblioteca, los jardines, cuando nos divertíamos con la nieve, cuando volamos, cuando patinamos, el baile de disfraces, bailamos juntos y cuando nos casamos, recuerdas todo eso ahora tienes que recordar que ese era yo-

-Tal vez si eras- dijo recordando que su Jack sí tenía el cabello blanco –es verdad… tu cabello es blanco-

-Soy Jack, Jack Frost- Él tomo el anillo de la mano de ella y se lo coloco en el dedo anular –y tú eres mi esposa, Elsa de Arendelle-

-¿Jack?- El bus nuevamente llego a la parada deteniéndose esperando a ver si alguien subía.

-El bus llego- dijo él

Elsa le hizo una seña al conductor para que esperara un segundo –Hablemos pero salgo hasta las 10 de la noche-

-¿Dónde trabajas?- Elsa comenzó a caminar al bus.

-En el café "Días felices"–

-Bien, te espero cuando termines- Elsa asintió con una sonrisa y subió al bus.

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-¿Lo mismo de siempre señora Hunter?- Elsa le dijo a la señora de 80 años que estaba sentada en una de las mesas de la cafetería.

-Sí, té y una rosquilla-

-¿Cuál rosquilla pedirá hoy señora Hunter?- La señora Hunter era una amable viejecilla que vivía sola con sus tres gatos, solía ir por las tardes a tomar té y una rosquilla al café "Días felices", donde había trabajado de joven, esta amable mujer se preocupaba siempre por Elsa y Elsa se lo agradecía mucho.

-Rellena con jalea de fresa- sonrió

-Muy bien, aquí está su té, en seguida voy por la rosquilla- Elsa coloco la taza con la bebida caliente.

-¿Eso es un anillo de cristal?- dijo sorprendida la señora ajustándose los anteojos para ver mejor.

-Sí, de cristal, claro- mintió.

-¿No estarás pensando en casarte, verdad?- Elsa rio para sus adentros, "ya estoy casada" pensó.

-No señora Hunter, es solo un viejo anillo que compre-

-Oh, ya veo, me alegro porque eres muy joven ¿sabes?, todavía no puedes casarte- dijo

-Gracias señora Hunter, vuelvo enseguida-

-Señorita, ¿me da una taza de café?, por favor- se escuchó una voz masculina al fondo del establecimiento.

Elsa camino hasta la mesa solitaria del fondo –Oh, eres tú, hacía mucho que no te veía- Se trataba de un joven de aproximadamente 25 años, bien parecido, cabello rubio y ojos castaños.

-¿Cómo has estado Elsa?-

-He estado bien, gracias por preguntar Afi-

-Me alegro, gracias por huir del orfanato- Afi sonrió con complicidad.

Díganme algo, ¿les gustaría algo de lemon?, mmmmh le pienso un poco respecto al tema pero disfrutaría escribir algo así, ya veremos.