MIS BEBÉEEEEES! ¿Cómo están mis queridos lectores?

Siento en el alma haberme demorado tanto para la publicación de este cap pero la universidad está un asco dejando trabajos sin respiro, este capítulo lo construí casi que en un mes entero, escribía en mis pocos espacios libres, pero ya saben que no voy a abandonar la historia, no sé cuando vuelva a escribir para "gato y medio" de verdad por ahora no les prometo nada pero este fict es el que seguiré actualizando juiciosamente xD

*Sección de agradecimientos*

Alrak990: Si, la verdad es que aún tenía mucho que escribir para este cap pero ya se hacía muy largo, entonces a este paso creo si saldrán unos 40 o 50 caps xD Gracias por tu alentador review y ya verás que las cosas se van dando poco a poco, es solo que se tengan más confianza los personajes :V Espero tu bello rebiu en este cap también xD

karin-chan150301: Cariño, gracias por tu bello rebiu, me alegra que haya sido inesperado todo porque eso quiere decir que no estoy siendo tan predecible en la historia xD Las cosas se van dandonpoco a poco, espero que esta cap te guste también y que dejes tu bello rebiu como de costumbre :D

aly36: Señorita querida! jajajaja es bueno saber que despierto sentimientos en mis lectores, me haces feliz querida xD Eso deberían ganarse todos los mujeriegos del mundo :V Ok no. Si es que el muchcacho es un poco tontico en ese tema entonces debe buscar concejos de cómo conquistar a una mujer xDjajajaja pero bueno espero que este cap te guste también y dejes tu sensual rebiu, nos vemos ;D

fsrm: Nell is a fucking badass :V I'm happy to know that my chapter was... shocking hahahaha, wow I'll never believe that you are form Brazil, is strange xD And I have another question to you, how do you understand spanish but can't speak it? hahaha I hope you like this new chapter and wait for your sexy review xD See you later honey!

SuwabeKoto-chan: ¿Lloraste? ¿en serio? wow, me gusta saber que puedo plasmar sensaciones en mis lectores xD creo que todo lo ocurrido fue inesperado para muchos y me alegra que así fuera :V Espero que te guste este capitulo también y tu sexy rebiuh y perdón por ser tan breve pero hay trabajo que hacer :'V

Aika Yami: No te sientas como niña regañada querida xD solo quería ver tu sensual rebiuh, gracias por comentar querida, me agrada saber que hice cosas inesperadas para todos :3 Tranquila que el gatito ya se va a espabilar y va a conquistar a la niña Nell, solo esperen y vean xD creo que fuiste la única que captó que era la mami de Grimm entre sueños y delirios y perdón por ser tan breve pero ir a hacer mis labores ;3; espero tu sensual rebiuh en este chapter también y espero que te guste xD

Igtm: Hola querida! si, puedo ver que tuviste el presentimiento de que algo malo pasaría y pasó :V pero creo que no fui tan predecible en ese sentido xD Es pero que este cap te guste también, lo hice un tanto deprisa pero espero llenar las expectativas, gracias por tu bello review y espero tu siguiente rebiuh para este también, nos veremos luego ;3

Y sin más por ahora, pueden comenzar con el cap :D

Capítulo 21: Conociéndote un poco más

La semana había pasado volando, en menos de lo pensado ya era la mañana de viernes y las cosas parecían tomar rumbo nuevamente, a las ocho en punto de la mañana.

En la casa de cierta rubia una chica de cabellos verdes y grandes ojos oliva se encontraba apurada alistando sus pertenencias dentro de una maleta, sólo lo básico para sobrevivir como cepillo de dientes, unas cinco mudas de ropa, zapatos, cremas hidratantes y bueno, cualquier otra cosa que necesite una mujer de su edad. Pero aún faltaba algo de suma importancia, algo que debía buscar en lo más profundo de una caja de cartón enorme repleta de chécheres y objetos inservibles pero de gran valor sentimental para ella.

Cosas como fotografías, joyas de fantasía, pequeños cuentos infantiles, peluches, pero lo que en realidad estaba buscando debía encontrarlo con la mano casi hasta el fondo de la caja, y así lo hizo cuando con el tacto de la yema de sus dedos pudo sentir el roce de un objeto duro forrado en cuero, con extremo cuidado lo sacó sin ir a estropear los elementos que se encontraban encima, era de color caoba y tenía la apariencia de un portafolios, se sentó al borde de la cama y con una mano limpió la delgada capa de polvo sobrepuesta, tomó el par de cerraduras metálicas ubicadas a cada extremo y abrió el estuche.

"Cuántos recuerdos" – pensó ella.

Dentro de aquel estuche podía ver todos los elementos que conformaban un decente kit de enfermería, un estetoscopio, un tensiómetro, un termómetro, cinta métrica, vendajes, curitas… Todo estaba allí, como la primera vez que se lo habían entregado en manos el día de su graduación, todas las enfermeras de su generación recibieron uno igual pero desafortunada o afortunadamente para ella nunca tuvo la oportunidad de emplear alguno de estos implementos, nunca antes o quizás… hasta ahora.

Suspiró profundo, con un trapito limpió el resto del polvo y al igual que los otros elementos lo guardó dentro del morral. Quizás no era el momento para perder el tiempo recordando sus años de estudiante pero admitía que fueron de los mejores en su vida, los amigos, los maestros, los pacientes de las prácticas, las experiencias vividas… fue como haber abierto una cápsula del tiempo. Siempre amó la enfermería más que nada en el mundo porque desde que tenía memoria le agradaba el hecho de ayudar a las demás personas, incluso a los animales, cada que le devolvían una sonrisa o un simple "gracias" sentía que llenaba ese vacío en su interior que por tanto tiempo desde su niñez la atormentó, como sea… ya era hora de irse. Bajó hasta el primer piso donde se encontraba Rangiku esperándola sentada en el sofá de la sala, ella ya estaba lista con su traje de secretaria puesto para ir al trabajo.

- Amiga, ¿estás segura de que esto es lo que quieres hacer?

- SI Ran, lo estoy. – Le respondió seria, sin muestra alguna de tristeza o felicidad en su rostro, la emoción en esas palabras había sido una incógnita total para los oídos de la rubia.

- Bueno, si es tu decisión final… no puedo discutir con eso.- Se encogió de hombros.

- Aunque no quisiera… es mi deber como enfermera, atender a alguien que lo necesite, no puedo negarme a eso, por ética profesional y porque siento que es lo correcto.

- Espero que te vaya bien amiga, y ya sabes, cualquier cosa, lo que sea que necesites siempre puedes contar conmigo, así sea que ese patán se pase de listo contigo…

- Jajajajajaja gracias amiga, de verdad, pero no te preocupes, no permitiré que se pase de listo.- Le guiñó el ojo.

- Okay. Pero debo confesarte que te voy a extrañar aquí… y en el trabajo.- Le hizo un puchero.

- No te deprimas, no es para siempre, es solo temporal, lo que tarde en recuperarse.

- Bueno pequeña Nell, entonces dejaré intacta tu habitación para cuando regreses y te iré a visitar cada que pueda. – Sonrió.

- Por supuesto Ran, cuando quieras. – Ambas chicas salieron de la casa y caminaron juntas hasta la avenida mientras iban hablando sobre el próximo futuro que se le venía a la de verde, ojalá fuera llevadero pensaban ambas. Un taxi se detuvo ante ellas y la de ojos oliva entró con ayuda de su acompañante para subir el morral, desde ahí partirían en caminos distintos, pero antes de cerrar la puerta la chica salió para darle un fuerte abrazo a la rubia y esta se lo devolvió con agrado, un "gracias por todo" salió de boca de ella mientras recibía un "tontita, no te estés despidiendo como si no nos volviéramos a ver" por parte de la otra.

Finalmente volvió a sentarse dentro del auto y después de cerrar la puerta le indicó al taxista a dónde debían ir. "Al hospital central por favor".


Todos esos jodidos días desde que se despertó después del accidente lo tenían de pésimo humor, es decir… ¿a quién le gusta estarse postrado en una cama por casi dos días seguidos sin hacer absolutamente nada? Maldita suerte la suya, maldita la hora en la que el estúpido conductor ese no fue capaz de frenar o siquiera pitarle para percatarse de su presencia y evitar que todo eso ocurriera, de haber sabido quien fue le hubiese dado la demanda de su vida para que se pudriera en la cárcel por bruto, pero según lo que le contaron ese tipo había huido con la cola entre las patas después del accidente, seguramente se percató de que había arrollado a alguien importante gracias al traje que llevaba puesto y decidió escapar en el acto… aaah pero no, a él nadie le veía la cara ni pasaban por encima de él, después averiguaría quien había sido y le rompería personalmente cada hueso de su cuerpo como lo hizo con él, pero claro, para hacerlo debía recuperarse primero.

Esos dos días… bueno, de hecho eran como uno y medio desde que se despertó, el jueves en la mañana y parte del viernes, pero ya saben, para él había sido una eternidad completa. El asunto era que siendo él una persona muy activa que le gusta liberar su energía haciendo mil y un cosas ahora debía quedarse lo más quieto posible sin moverse de la camilla donde se recostaba, mirando el techo, la ventana o la tv, teniendo que aguantarse a las molestas enfermeras que venían a darle órdenes como si estuviesen tratando con un niño chiquito, "que no hagas esto", "que no hagas aquello", "que no se levante de la camilla", "que se coma los alimentos que le preparan", "que no tiene autorización para salir de la habitación", etc…

¿Es en serio? O sea… la comida era un asco, no le daban su sándwich con café que tanto le gustaba, de hecho lo había exigido pero las enfermeras le aseguraron que daban única y exclusivamente lo que preparaban ahí, quería ponerse de pies y estirar las piernas pero nuevamente las enfermeras le decían que por orden del doctor no podía… más bien no debía levantarse, pero ¿el chico rebelde haría caso? Ni de broma. Estúpidas reglas del hospital… y más encima las visitas ¿de quiénes? Empecemos porque al primero que vio después del rostro de su chica de cabellos verdes y del doctor Kurosaki-cabeza-de-zanahoria quien le dijo todo lo que habían hecho en la sala de cirugías junto con las consecuencias que traía, etc, etc, etc, y cosas que no le interesaba oír fue ver la cara de tonto de su disque amigo Vega, "si pudiera usar mi brazo derecho te ahorcaría con ambas manos" fueron las palabras de recibimiento que le dio a lo que su amigo respondió con un "qué alivio que estés bien" aludiendo a la energía con que le dijo esas palabras de desprecio, claro que el tonto se sentía culpable por no haber detenido a la señorita Nell cuando debía, antes de que toda esa tragedia sucediera y por supuesto que el peli azul se lo restregó en la cara. La buena noticia es que Vega es noble y paciente así que no le presta atención a esos comentarios desde hace mucho tiempo atrás.

El siguiente en ir a verlo fue su sirviente, Giriko, o mayordomo como le gusta referirse mejor a él. No le sorprendió su presencia allí pues desde que lo conocía siempre había tenido un especial afecto hacia él, aunque lo tratara mal de vez en cuando. La siguiente fue la sexy Yoruichi, era bueno tener una vista agradable después de andar tratando con enfermeras escuálidas y sin chiste, o planas como la amiga esa de Nell, y bueno, exceptuando también a la misma Nell que de vez en cuando pasaba por ahí también, pero entendía si no quería verlo pues estaba reflexionando acerca de la propuesta que le hizo y si se quedaba mucho tiempo con él de seguro no se aguantaría las ganas de pedirle que aceptara, debía controlarse y ser paciente con el tema, esto era como cerrar un buen negocio, le das a tus clientes una jugosa e irresistible oferta pero esperas un tiempo prudente para que lo piensen, tampoco puedes sofocarlos y que noten tu desespero por cerrar dicho negocio YA, bueno, algo similar sucedía con ella.

Pero volviendo a la sexy de piel morena… caramba, siempre le había gustado admirar su marcada anatomía, cada una de sus extremidades desde los brazos bien torneados hasta las bubis firmes pasando por el vientre plano, piernas fuertes y gruesas… al parecer lo volvían loco las mujeres de cuerpo atlético y sí, Nell también se incluía en esa lista. La morena fue corriendo al enterarse que su amigo de hace años se encontraba postrado en una cama medio muerto, ¿cómo no iba a ver si seguía bien, o mal, o medio muerto, o medio vivo? Debía asegurarse por sí misma que aún respiraba a voluntad propia y así lo hizo, como de costumbre el peli azul al verla la saludó con un comentario lascivo sobre lo bien que se veía, nada nuevo para ella, de igual manera le respondió sin quejarse o molestarse, ya era inmune a ese tipo de cosas, pero tampoco se quedaba atrás pues de vez en cuando gustaba de responderle de la misma forma, con uno que otro comentario subido de tono. Charlaron como de costumbre sobre las cosas de sus vidas cotidianas, Yoruichi preparando todo para su matrimonio con Kisuke mientras los empleados del bar atendían todos los días a los clientes sin descanso, el convenio hecho con el restaurante mexicano de al lado, los negocios de los padres de la morena, todo parecía normal en la vida de ella pero ahora era el turno del peli azul contarle a ella como coño había llegado medio muerto a una sala de hospital.

Ella se sorprendió bastante cuando le comentó los motivos, claro no sin antes mencionar que toda la culpa la había tenido su asistente ¿y por qué no? También en parte su secretaria. "Tú eres el idiota que se pasa la calle como loco sin mirar" le reprochó ella, y su amigo no se quedaba atrás tratando de defender su posición, ante todo esto la morena se extrañó por el evidente interés que había por parte de él hacia su secretaria, pensaba que sólo iba a ser una de sus tantas cogidas anti–románticas pero parecía que se lo estaba tomando bastante en serio, no quiso indagar mucho pues sabe lo reservado que es para esos temas y más si se trata de expresar sus sentimientos. Aunque conforme avanzaba la conversación varias de sus dudas se iban aclarando pues también le alcanzó a mencionar que la quería como su enfermera personal. Entre charla y charla las horas se les pasaron volando y antes de ella irse le dijo seriamente "no lo vayas a arruinar", refiriéndose a los evidentes planes que tenía con la inocente enfermera, no era tonta, sabía que esa manera de actuar de Grimm era tan primitiva como un simio que quiere atraer la atención de una hembra, pero bueno… cada loco en su propio cuento.

Esas largas conversaciones con su amiga lo ponían de buen humor, lo desetresaban, se parecían tanto en cuanto a gustos y opiniones que la podía considerar casi como una hermana, la hermana que nunca tuvo. Esa fue la última visita del día, bien dicen que sabes quienes son en realidad tus amigos cuando te encuentras en la cárcel o en el hospital, según Vega, Stark no había podido visitarlo porque tenía mucho trabajo pero en cuanto tuviera tiempo lo haría junto con Lilinette, solo quedaba esperar.

Todo eso había ocurrido el jueves, ahora era viernes en la mañana y el doctor ya le había dado de alta, por fin saldría de la cárcel blanca de cuatro paredes, no soportaba ni un minuto más ahí, solo esperaba a que llegase su secre… digo, enfermera para irse de una buena vez por todas. Así es, ella finalmente había aceptado la propuesta, fue exactamente en la noche del jueves que llegó a eso de las siete de la noche, hora en que las visitas ya no estaban permitidas pero por ser quien era se haría una excepción. Fue una conversación muy breve, recuerda haberla visto entrar con unos jeans oscuros bien ajustados (aja, como le gustaban a él) y una chaqueta café corta con peluche en la parte de la capota y el cabello lacio y suelto, creía que nunca en su vida la iba a ver fea, para sus ojos siempre se veía espectacular.

Entonces se sentó a su lado mientras él se limitaba a observarla, no quería decir nada aún por temor a comentar alguna estupidez que arruinara todo, simplemente esperó a que ella hablara primero. "Bueno, acepto la propuesta, seré tu enfermera". Fue como jodida música para sus oídos, eso era todo lo que quería escuchar, eso y nada más que eso, sintió unas infinitas ganas de levantarse y abrazarla pero no debía mostrarse emocionado, no a menos que quisiera perder esa oportunidad con ella, simplemente le esbozó una media sonrisa de lado y le dijo: "bien, entonces alista tu maleta porque mañana me dan de alta y te vienes conmigo".

Eso había sonado como a una orden, la chica se estremeció de pies a cabeza ¿Qué? ¿Irse con él? ¿Con maleta? ¿Cómo así? ¿Le estaba diciendo que se iría a vivir con él? El hombre notó la incertidumbre en el rostro de la chica y le comentó que la necesitaba de tiempo completo, día y noche, que por supuesto se lo iba a pagar pero que no tenía ningún sentido que todos los días tuviese que ir y venir pagando transporte y menos aún si el horario del peli azul era más o menos acostarse a la casi media noche y levantarse a eso de las seis de la mañana, iba a ser imposible pues entonces lo más viable era que se quedara el tiempo necesario a vivir con él. Okay, si, sonaba como una locura sabiendo ella las intenciones que tenía, estando solos… en su propiedad… le daba un poco de susto pero tratándose de un enfermo con un brazo roto podía defenderse en caso de ser necesario, así que de todas formas aceptó las condiciones.

Bien, las cosas iban andando tal cual lo planeado y hoy era el día, el primer día de un mes entero que tendría con ella mientras se recuperaba del brazo, empezaría con la cacería, aún no tenía una idea clara de lo que iba a hacer pero tenía sus ases bajo la manga bien guardados, solo esperen a ver.

Mientras tanto una de las enfermeras de rutina, la chaparrita medio robusta y de avanzada edad quien siempre le traía la comida entró a su habitación para ayudarle a vestirlo, retirarse esa incómoda pijama de hospital que parecía una túnica romana, su mayordomo le había traído una muda de ropa no tan formal pero elegante de todas formas, una camisa de botones blanca más un pantalón jean oscuro y zapatos negros bien embolados. Ya estaba listo, solo debía pasarse la peinilla negra de dientes finos por el cabello con la mano izquierda, la curación que tenía en la parte izquierda de la frente le estorbaba un poco pero al menos sanaría más rápido que su brazo.

Terminó y al salir de su habitación con el brazo derecho enyesado colgando de una venda amarrada por detrás de su cuello se encontró con Giriko quien lo esperaba junto con su sexy enfermera quien vestía un conjunto casual, jeans de azul claro, una blusa rosa de mangas largas y botas de cuero negras, se preguntaba a sí mismo ahora… ¿Cómo se vería en traje de enfermera? Una imagen apareció repentinamente sobre sus ojos, viéndola a ella con un muy ajustado vestido blanco que apenas le cubría las nalgas, medias blancas que le llegaban un poco más arriba de las rodillas y la típica cofia con la cruz roja sobre su cabeza, y claro, no podían faltar sus pronunciados pechos medio salidos por el escote, joder, joder, joder, ni siquiera habían salido del hospital y ya comenzaba a fantasear con ella, no podía esperar a verla así en un disfraz de enfermera cachonda, delicioso, jodidamente delicioso.

- Buen día señor.- Lo saludó formalmente.

- Creí que ya habíamos dejado las formalidades, Nell.

- Sigue siendo mi jefe de todas formas.

- SI, pero a donde vamos no necesitas tratarme como en oficina.

- Quizás me vaya acostumbrando.

- Deberías, es más, desde ahora nada de "señor" ni "jefe", solo por mi nombre ¿entendido?

- Sí señ… Si Grimmjow.

- Mucho mejor, bueno, larguémonos de aquí que no soporto un segundo más este encierro. – Dijo dirigiéndose a ambos. Caminaron hasta la recepción donde firmaron unos papeles de salida, la chica de verde se despidió de su amiga la pequeña enfermera y el doctor zanahoria, no sin antes recibir un "buena suerte" pero que fue inaudible para los oídos del peli azul afortunadamente. Al igual que Rangiku, Rukia no se sentía tranquila con que Nell fuera a vivir junto con ese tipo, quien sabe qué cosas tendría pensado hacerle pero fuese lo que fuese ella también lo pondría en su lugar personalmente, aunque sabía también de antemano que su amiga sabía defenderse bien, de todas formas estarían en contacto por cualquier cosa.

Salieron finalmente y el hombre pudo respirar el aire puro y tomar la cálida luz del sol, junto con la brisa que acariciaba su rostro y movía sus cabellos de un lado a otro. Ahora sabía lo que debían sentir los presos y eso que solo había sido un día y unas cuantas horas no más.

Giriko tenía el auto estacionado y listo con las pertenencias de la chica adentro, abrió una de las puertas para que el joven pudiese entrar seguido de la enfermera, cerró la puerta y ahora él se ubicaba en el asiento del conductor, encendió la radio en una estación de noticias y comenzaron a andar, la chica no decía nada, solo miraba el paisaje a través de la ventana con una pierna cruzada sobre la otra y la mano apoyada sobre el mentón, el hombre a su lado solo la observaba a ella, no era la misma Nell que había conocido durante el viaje ni en la salida a la feria, seguía estando distante con él, pero iba a recuperar esa confianza fuera como fuera.

- Entonces… ¿habías atendido algún paciente antes? – Le cuestionó para romper el silencio.

- Si, en las prácticas.- Respondió sin quitar la mirada de la ventana.

- O sea que nunca has trabajado profesionalmente en esto…

- No, alguna vez tuve que cuidar uno que otro anciano por cortos periodos de tiempo pero… podría decirse que eres mi primer paciente.

- Oh ¿debería sentirme honrado?

- Claro que deberías.- Se dibujó una leve sonrisa en su rostro, el tonto ese no había perdido la capacidad para hacer comentarios sarcásticos y hacerle sonreír con ellos, por supuesto que el peli azul lo notó.

- No creo que seas tan buena como presumes.

- Entonces debió haber contratado a alguien que tuviese más experiencia.

- Si, tal vez…- Ella volteó a verlo de re ojo para confirmar que no estaba hablando en serio y efectivamente su risa de tonto lo confirmaba todo.

- Eres un idiota.

- Sí, pero solo cuando estoy contigo. – ¿Escucharon eso? ¿Vieron que esas palabras salían de boca de nuestro serio, frío y nada romántico Grimmjow? Exacto, y ella también lo notó, estaba diciéndole una frase que solo se escucharía en novelas o películas de adolescentes, aún no lo podía creer, sintió sus mejillas arder instantáneamente y trató de ocultarlas con su cabello, demasiado tarde pues el peli azul fue más rápido. Estaba funcionando, los consejos cursis que daban en los foros de internet servían de algo. Sonrió hacia sus adentros.

El auto siguió su rumbo pero la peli verde notaba que iban en dirección a la salida de la ciudad, cada vez se empezaba a apreciar más la vegetación y los edificios y casas iban desapareciendo poco a poco hasta tomar una carretera que los dirigía rumbo hacia el bosque que rodea al monte fuji, se alejaban de la civilización

- ¿A dónde nos dirigimos? – Cuestionó extrañada ella.

- Ya verás… - Respondió con confianza, parecía que ya tenía planeado esto desde antes pues ninguno de los dos le comentó que no irían al departamento lujoso del peli azul, algo se traían entre manos. Ella le lanzó una mirada de desconfianza.- No te vamos a secuestrar si es lo que acaba de pasar por tu mente.

- ¿Entonces?

- ¿Qué me das si te digo? – Volvió a mirarla con malicia.

- Mejor esperaré.- Diablos, bueno, en algún momento esas palabras han de funcionar con ella, por ahora debía seguir intentándolo con cursilerías. Anduvieron por carretera unos cinco minutos más hasta que se desviaron por un sendero que se abría paso entre los árboles y arbustos, adentrándose cada vez más y más en el bosque ¿es que acaso la iban a dejar por ahí para que se encontrara con un pie grande o qué onda? Este recorrido estaba bastante sospechoso, siguieron adelante hasta hallar un claro, ante la chica quien ahora miraba el paisaje sorprendida se presentaba a través de la ventana una gran y lujosa casa campestre, de dos pisos con el techo triangular y de un diseño nada común en Japón, parecía que estuviese visitando otro país, era demasiado irreal, el suelo estaba cubierto por un manto uniforme de pasto y hiervas que rodeaba toda la propiedad, parecía un sitio encantado.

Se estacionaron muy cerca a la entrada de dicha casa y salieron del auto, la chica no se esperó a que alguno le abriera la puerto simplemente porque no estaba acostumbrada a esas atenciones así que dejó a Giriko con la intención en la mano, ella estaba tan distraída contemplado aquel sitio que ni de eso se percató.

Para que se hagan una idea, la fachada era de paredes crema, casi blancas, se podía contemplar un balcón en el segundo piso con grandes ventanales al igual que en el primer piso donde se apreciaba la sala desde fuera, tenía unos barrotes de madera sirviendo de apoyo para el techo y de columnas para el primer piso pintados de un café oscuro que resaltaban como líneas ortogonales sobre una retícula. Simplemente bello, elegante y sofisticado.

El mayordomo le entregó la maleta a la chica quien salió de su distracción para recibirla en manos.

- Que casa tan bonita. ¿Es tuya Grimmjow?

- Es herencia de mis padres. La casa de veraneo de mi infancia.

- Es muy grande…

- Si quieres en un rato te hago un recorrido por la propiedad… ¿te ayudo con la maleta?

- No gracias, yo puedo sola.- Le sonrió.

Ya había admirado bastante por afuera, ahora era tiempo de entrar a mirarla. El peli azul tocó el timbre. ¿Es que acaso había alguien esperándolos adentro?

La cerradura de la puerta sonó al girarse y detrás de ella se pudo ver a una señora de avanzada edad, de unos sesenta o más, mucho más bajita que ella, un tanto encorvada, con sus plateados cabellos sujetos en un elaborado tocado detrás, traía puesto un largo vestido azul marino oscuro que casi rozaba el suelo, la expresión de su rostro era un tanto seria cosa que a la peli verde le dio un poco de susto, parecía que los fuese a echar a patadas de ahí pero apenas vio a Grimmjow… algo raro pasó, pues su semblante dio un giro de 180 grados.

-¡Grimmy! ¡Mi pequeño niño! ¿Cómo estás? ¿Cómo te encuentras? ¿Te lastimaste mucho? Déjame revisarte…- Le decía aquella señora mientras se le lanzaba encima para darle un fuerte abrazo, cosa que el peli azul soltó un sonoro quejido pues le estaba moviendo el brazo herido.

- A- ¡Abuela! ¡YA! ¡Me estás lastimando!

- Pero mírate estás más grande y fuerte desde la última vez que te vi ¿has estado comiendo tus vegetales cierto? – Le cuestionó ignorando olímpicamente el dolor del hombre. Ahora le agarraba los cachetes. – Así me gusta, que mi niño se sienta fuerte y sano.

- Abuela… basta…

- Pero hace mucho que no venías a visitarme, déjame mimarte un poco ¿sí? – Volvió a abrazarlo con más fuerza que antes.

- ¡AAAAAGH!

- Se-Señora, disculpe pero lo está lastimando… - Irrumpió la peli verde al notar los quejidos pues era peligroso molestar la herida. La anciana se detuvo unos instantes para prestarle atención a la chica, le miró primero el rostro bajando la mirada hasta sus pies y de arriba abajo, como examinándola.

- Vaya vaya… Miren qué tenemos aquí…- Dijo en tono serio, la chica esperaba no recibir un regaño por parte de ella.- ¿Y tú eres?

- Ammm, este… Mi nombre es Neliel, Neliel Tu Odershvanck, mucho gusto… Soy, soy la enfermera de Grimmjow.- Le dijo nerviosa por la reacción que iría a tomar la viejecita.

- Oooooh ya veo.- Sonrió de oreja a oreja.- Ella es tu novia ¿cierto Grimmy?

- ¿Qué? No señora, disculpe pero yo no soy su…

- ¡Querida! Un gusto conocerte y disculpa mi indiscreción, mi nombre es Yuriko, Yuriko Katake.- Dijo interrumpiendo las palabras de la chica.

- Eeeeh, un placer señora pero…

- ¡Pero mira qué guapa es! Sabía que mi niño tenía buen gusto…- Dijo mientras se acercaba a ella y la rodeaba examinando toda su anatomía, por delante y por detrás. - ¿Qué edad tienes querida?

- Este… 23 pero…

- Estás en perfecta edad… Tienes buena cadera y buen tamaño de busto, lo ideal para que puedas tener hijos.

- ¡¿QUÉ?! – Dijeron al unísono la peli verde y el peli azul quienes se sonrojaron al oír esas palabras.

- Abuela, ya, deja de decir locuras…

- Te felicito Grimmy, al fin tuviste el valor de traer una novia de las tantas que has tenido a la casa y presentármela, esto es un gran progreso. Awww mi niño ya se está volviendo todo un hombre.- Sacó un pañuelo de quien sabe dónde para limpiarse unas lagrimitas que asomaban por sus ojos.

- Aquí vamos de nuevo…- Dijo el hombre resignado, pues ya sabía cómo se comportaba ella con los recién llegados.

- Pero pasen pasen, por favor no se queden ahí parados…- Les dijo mientras se retiraba de la entrada para dejarlos adentrarse en la casa.- Ven querida…- Le dijo a la peli verde tomándola del brazo.- Hay tantas cosas que tienes que saber, te enseñaré el álbum familiar cuando mi niño Grimmjow era todo un angelito travieso. Ah y te contaré las historias, seré vieja pero me acuerdo de todas.

- Este… señora yo…

- Siéntate por favor.- Le dijo señalando uno de los cuatro amplios sofás de la sala.- No te muevas que ahorita mismo voy a buscar el álbum, no me tardo.- Y tan pronto como iba diciendo estas palabras fue subiendo por las escaleras al segundo piso.

- Okay… ¿Qué fue todo eso? – Dijo la chica desorientada.

- Nah, así es ella, vete acostumbrando.- Decía el peli azul con toda naturalidad, como si se tratase de lo más normal del mundo.

- Señorita Nell, si gusta puedo llevarle su equipaje arriba.- Le dijo el mayordomo.

- Claro Giriko, no hay problema.- Y también subió por las escaleras, dejando a los jóvenes solos.

- Entonces… ¿Dices que esto era de tus padres?

- Veníamos a pasar las vacaciones de verano, a veces también se colaba el idiota de Raidon.

- Es una casa muy grande. ¿Acá vive tu abuela sola?

- No, a veces tiene empleados que la acompañan, y en realidad es mi nana.

- Oh sí, recuerdo muy bien el día en que tus padres me contrataron para hacerme cargo de todo.- Apareció nuevamente la presencia de aquella señora de blancos cabellos.- Pero primero vamos en orden querida.- Se sentó al lado de la peli verde, en manos traía un grueso y pesado libro.

- Tsk, iré a descansar un rato…- Dijo el peli azul con un poco de molestia al ver que la nana iba a abrir ese libro de recuerdos, prefería evitar tener que escuchar todas esas historias del pasado. La de verde se quedó mirando mientras se iba.

- Querida ¿alguna vez te has mirado al espejo cuando lo ves?

- ¿Ah?

- Jajajajaja, se te nota en los ojos lo mucho que quieres a mi niño.

- No señora, es que no me entendió, yo soy su enfermera por lo tanto debo…

- Puedes llamarme abuela querida, y una mujer puede serle a su pareja muchas cosas al tiempo como cocinera, amiga, enfermera…

- Es que él no es mi pareja.

- Seguro que pronto lo serán, sus miradas lo dicen falta no más que sus bocas también lo hagan.- La chica volteó la mirada y se sonrojó un poco. – Bueno, basta de charlas, ahora sí te enseñaré el álbum familiar.- Abrió la primera página y ante ella se contempló una foto a color de un bebé en pañales, por el color del cabello y sus ojos se podía deducir quién era pero dejaría que la anciana le contara todo primero. – Él es mi bebé, mi Grimmjow.

- Pfffff, jajajajajaja…- La chica no pudo contener la risa por más tiempo.- ¡Dios! No puede ser que sea el mismo… es decir… ¡Se ve adorable! – Para que puedan imaginarse un poco lo que la de ojos oliva veía era una típica escena de un bebé sentado en el suelo con sus juguetes, un chupón en la boca, mirando hacia arriba con ojos grandes e inocentes y su regordete cuerpecito más sus cachetes descolgados y rosados lo hacían ver como un muñeco de juguete, de esos que venden para que las niñas jueguen a ser mamás.

- ¿Cierto que si? Mi niño siempre ha sido así de guapo. No te creas eh, desde bebé robaba la atención de muchas mujeres que querían apapacharlo y su madre se ponía celosa, ajajajaja, lo recuerdo como si fuera ayer.

- ¿Cómo es su madre? – Comenzaba a tener curiosidad por el contenido de ese libro.

- Ya la veremos…- Pasó la hoja y del otro lado se encontraban en la página de la izquierda el retrato de un hombre y en la página derecha el retrato de una mujer, enfrentados el uno al otro.- Él es el padre de Grimmjow y ella su madre.- Bueno, al parecer había heredado buenos genes pues el padre se le parecía en la expresión de sus ojos y la forma afilada de su rostro y la madre en el color del cabello y de sus ojos.

- Se ven bastante… ¿Europeos? Diría yo…

- Vaya, creí que no lo habías notado. Así es, ellos, los padres de Grimmjow no son de acá, nacieron y crecieron en Alemania. – Wow, vaya, eso explicaba lo alto que es, su forma corpulenta y por supuesto, el nombre y apellido de difícil pronunciación.

- ¿Y Grimmjow también lo es?

- Sólo de sangre, él nació aquí en Tokio.

- Ya veo…

- Su padre, Dominik Jeaggerjaques conoció a la madre de Grimmjow, Anneliese Hoffman en su patria natal y allí se casaron, más o menos como a la edad de 24 y 25 años. Esos dos se amaban mucho, pero había conflicto entre sus familias y para que no les obligaran a separarse se vinieron aquí a Tokio donde el señor Dominik tenía conocidos y empezó en el mundo de los negocios.

- ¿O sea que el padre de Grimmjow hizo toda esa fortuna solo?

- Así es querida. Tuvo alguna que otra ayuda pero era bastante bueno en lo que hacía.

- ¿Cómo sabe tanto de eso?

- Ya casi llegamos a esa parte.- La señora pasó la página. Ahora se podía apreciar una foto de varias personas en conjunto, estaban el padre, la madre, y otros que claramente la peli verde no conocía. - Esta de acá soy yo.- Señaló a una mujer de más o menos unos treinta de edad, bien vestida y elegante.- Los demás son trabajadores y amigos de negocios del señor Dominik y si te fijas bien la casa que se ve atrás es esta misma, esa foto la tomaron apenas adquirieron la propiedad, la primera propiedad de los señores Jeaggerjaques.

- Y ahí la contrataron a usted.

- No. De hecho yo conocía a la señora Anneliese desde mucho antes que esa foto fuera tomada, la conocí apenas llegaron a Japón, estaba buscando trabajo y yo le ofrecí un puesto en mi sastrería, hacía unos hermosos bordados de flores y aves, tenía talento para la costura.

- Vaya… ¿Cómo es que sabe tantas cosas?

- La madre de Grimmjow y yo forjamos una amistad casi al instante de conocernos, ella era menor que yo casi por 10 años de diferencia pero nos entendíamos bastante bien. De hecho sabía dominar bien el japonés pero yo le ayudé con alguna que otra palabra y por supuesto también en la escritura, ay… que bonitos tiempos aquellos… Y por azares del destino ella me ofreció ser parte de la familia, de acompañarla cuando se encontraba sola en esta casa tan grande pues su marido se iba a trabajar todo el día y llegaba tarde.

- A veces pienso que es triste la soledad de la gente rica… - Quizás esas palabras las quería decir en mente, no en voz alta, pues se refería también a que Grimmjow no se notaba muy feliz que digamos en su vida de rico.

- ¿Lo dices por algo en especial?

- Eeeeh, no, no, disculpe creo que pensé en voz alta…

- No te disculpes querida, eres libre de decir lo que piensas, quizás si conocieras un poco más podrías entender las razones por las cuales mi niño Grimmjow es como es…- Ahora pasó a la siguiente página donde se veía a los padres del peli azul sentados sobre un sofá vestidos muy elegantes y tomados de las manos.- Esta foto en particular es muy especial… Verás, estaban en una fiesta justo en esta misma casa donde estamos nosotras ahora, era una reunión especial pues celebraban que la señora Anneliese estaba embarazada, esperando su primer y único bebé.

- Awww que lindo, puede notársele un poco la pancita.

- Si, era un acontecimiento que se debía celebrar porque fue muy difícil que ella lograra embarazarse, era un hijo bastante esperado por ambos y estaban muy felices de recibirlo.

- ¿Entonces Grimmjow fue su primer y único hijo?

- Exactamente. Recuerdo lo mucho que la señora deseaba tener un hijo, pero los años pasaban y ella no lograba quedar embarazada por problemas en su salud hasta que por fin el milagro se le dio.

- Entonces fue un niño muy mimado.

- Jajajajajaja precisamente, y debo admitir que yo también contribuí en eso.- Ambas rieron al tiempo. – Su madre lo amaba demasiado, recuerdo que le decía con cariño "mis ojos del cielo".

- Es un lindo apodo.- Y ahora que lo reflexionaba sí parecía tener los ojos del cielo.

- Si, le encantaba decirle así. Pero sus padres también escogieron su nombre con mucho detenimiento ¿sabes? Claramente buscaron palabras en alemán que encajaran con la fuerte personalidad de su hijo, era muy chillón de pequeño.

- Ya me lo imagino…- La chica rodó los ojos de un lado a otro.

- Y eso no es todo. – Sonrió pícaramente la anciana. - ¿Sabes qué significa Grimmjow?

- No…

- "Grimm" en alemán significa furor, ferocidad y "jow" significa… bueno significa muchas cosas…

- ¿Cómo cuáles?

- Tiene diferentes atributos, como alguien que es extrovertido y sociable, bueno eso fue lo que me dijo su madre aunque me dediqué a buscar un poco más acerca de ello por mi parte.

- ¿Y qué encontró?

- Bueno… dice cosas sobre el amor… como que le gusta andar buscando de flor en flor hasta encontrar a la indicada, que es curioso y activo, pero bueno creo que ya debes conocer varias de esas características de mi niño.

- Si, ya tuve el "gusto".- Dijo sarcásticamente.

¡RIN! ¡RIN!

Sonaron unas campanillas que venían de lo que parecía ser la cocina.

-¡Oh! El pastel está listo.- Dijo la anciana con su típico entusiasmo de siempre y tan pronto como pronunció esas palabras dejó el álbum a un lado para sacar dicho pastel del horno. – Mmmmm, huele delicioso.

- Mmmmm, huele muy bien.- Le confirmó la de ojos oliva. Hasta la sala llegaba el olor.

- ¿Te gusta la torta de chocolate querida?

- Si, de hecho me sé un par de recetas.

- Excelente, un día de estos quizás puedas preparar uno, a mi niño le encantan, es de sus favoritos.

- Wow, vaya, yo creía que sólo se alimentaba de sadwiches y café.

- Jajajajaja ¿ya te hizo sufrir con ese asunto? Esa costumbre la tiene desde hace tiempo pero cada vez se vuelve más exigente en la preparación.

- Abuela, debería castigarlo para que aprenda. – Le aconsejó de manera burlona.

- Jajajajaja claro, aunque tú también puedes ayudarme, no estaría de más aprovecharte que no puede usar un brazo…

- Me parece una buena idea.- Sonrió con picardía la chica.

- Toma pequeña, llévale este pedazo a mi niño, conociéndolo debe estar en su habitación recostado en la cama.

- Eeh, claro, por supuesto…- ¿Ir a su habitación? Ooooh cielos, nunca antes había entrado a la habitación de un hombre y si que menos estando a solas con él, pero ahora con un nuevo contrato firmado era oficialmente su enfermera por lo tanto debía cumplir con su labor.

Subió por las escaleras al segundo piso, y al hallarse ahí pudo notar que era más confuso que el primero, el espacio se veía igual de amplio pero por la cantidad de puertas que habían parecía difícil de distinguir o bueno, para ella seis puertas diferentes eran muchas, acostumbraba a ver por mucho una o dos pero ¿seis? ¿Cuánta gente vivía ahí? Todas las puertas estaban cerradas a excepción de una ubicada casi al fondo en la cual se podía ver una semi abierta. Con cautela caminó en esa dirección y al llegar asomó el ojo por la pequeña abertura pero sólo alcanzaba a ver lo que parecía ser una cama, con ayuda de su mano libre empujó la puerta con delicadeza y ante ella se mostró una gran habitación casi desocupada, había una cama doble en el centro, a los costados unas mesitas de noche y al fondo las puertas de un armario, avanzó un poco más e identificó lo que era su maleta puesta sobre el suelo a una de las esquinas de la cama lo que indicaba quizá que esa era la habitación donde iba a dormir, la habitación de huéspedes.

- Esta habitación tiene el tamaño completo de lo que era nuestro pequeño departamento con Rukia…- Recorría maravillada este espacio, aunque no había mucho que ver pero el sólo tamaño la dejaba asombrada.

- Esta es tú recámara… No tiene muchas cosas por lo que es de invitados. - La voz masculina de cierto hombre la hizo sobresaltarse un poco pues le había tomado por sorpresa.

- Es bastante grande como para mi sola…

- Si quieres puedes pasarte a la mía y nos hacemos compañía.- Ella le lanzó una mirada seria.

- No gracias, con esto me conformo.

- Bueno, de todos modos necesito que venga conmigo señorita enfermera. – Hizo un movimiento con la cabeza indicando que lo siguiera y aunque dudó por unos instantes sus pies empezaron a moverse siguiéndole el paso

- Tu abuela-nana te manda esto… - Dijo enseñándole el pequeño plato con el pedazo de torta.

- Nana hace de las mejores tortas ¿ya la probaste?

- No… - El hombre recibió el plato con la mano derecha cuidando de no ir a moverla mucho pues aún le dolía y con la izquierda tomó el tenedor, partió un pedazo y se lo dio en la boca a la chica, ella lo recibió casi por acto reflejo pensando después que esto parecía mas a una escena de luna de miel cuando los recién casados se dan comida en la boca, saboreo detenidamente la textura del pastel explotando en sus papilas miles de sensaciones dulces, de verdad parecía postre sacado de un restaurante cinco estrellas, delicioso.

– Mmmmm está muy bueno…

- Nunca he podido sacarle la receta secreta, serías afortunada si logra decirte cómo los hace…

- Me gustaría saberlo de hecho, está muy bueno. – Caminaron hasta el fondo donde se encontraba una de las seis puertas, la que quedaba justo en el medio, es decir, el espacio estaba dispuesto por cuatro paredes, en una de ellas un gran ventanal que daba en dirección a la parte trasera de la casa y de las tres paredes restantes una ubicada al costado derecho para ser exactos con dos puertas, una de esas dos pertenecía a la habitación de la chica mientras la pared contraria tenía tres, y por último la pared del frente tenía una única puerta a la cual se dirigían ellos dos seguramente era la habitación del joven peli azul.

La chica entró después de su acompañante, ante ella un espacio el doble de amplio se presentó ante sus ojos, esa habitación parecía otro apartamento pegado a la casa, era enorme, digna de un rey. Para que puedan tener una cercana idea lo que vio primero la chica al entrar fue un gran ventanal en frente por donde la luz pegaba fuerte y el cual conducía al balcón, el mismo que vio justo antes de entrar a la casa, en la parte de la fachada, luego a su derecha se podía visualizar la cama doble donde seguramente dormía el hombre, del costado derecho de la cama había al igual que en la habitación de ella una pared completamente cubierta por puertas deslizantes de madera que aludían ser el armario, en ambos costados de la cama unas lindas mesitas de noche de aspecto rústico, en la pared contraria a la de la cama había un televisor pantalla plana bastante grande también, parecía un teatro en casa, y justo cerca a una de las esquinas otra puerta que conducía a otro espacio, seguramente a un baño, finalmente a través del vidrio del balcón se alcanzaba a divisar una mesita con un juego de tres sillas, todos hechos en madera.

Justo cuándo creía haberlo visto todo este hombre la llevaba a un mejor sitio que el anterior, era sorprendente para ella sin duda alguna pero siempre lo consideraba un desperdicio de espacio.

- Es un poco grande ¿no?

- Esta era la habitación de mis padres, ahora la ocupo yo por ser el heredero.

- Oh claro, mis disculpas amo Jeaggerjaques, olvidaba que usted es dueño de todo esto.- Dijo en tono sarcástico y burlón.

- Me parece bien que tengas presente quién es el amo acá, a quien debes obedecer. – Le miró con su típica sonrisa perversa.

- ¿Y cuáles son sus ordenes "amo"? – Quiso seguirle el juego.

- Podrías pararte ahí y hacerme un streeptes. – Dijo señalando el centro de la habitación.

- Sabes que no haré eso. – Le miró seria y con los brazos cruzados sobre el pecho, parecía que empezaba a coger confiancita con ella.

- Bueno, entonces ayúdame a desvestirme que me quiero ira a dar una ducha. – Eeeeew… ¿Qué? ¿Acaso había escuchado bien? ¿Acaso… acaso le estaba pidiendo literalmente que lo desnudara? Es decir… santa mierda… en el pasado había ayudado a desvestir uno que otro viejito y hasta les cambiaba los pañales pero… nunca a un hombre joven y apuesto como él, nunca, y sí que menos a su propio jefe.

Tan pronto como las palabras de aquella orden llegaron a sus oídos los cachetes se le enrojecieron y bajó la mirada teniéndola clavada en el torso del hombre imaginando todo lo que podía encontrar bajo esas prendas, creo que ya estaba empezando a considerar el haber aceptado la propuesta de trabajar como su enfermera.

El chico simplemente sonrió divertido al ver su reacción, sabía que se iba a poner nerviosa e incómoda pero ni modo, la enfermera debía atender a su paciente en lo que se le ofreciera, fuera lo que fuera.

-Bueno, estoy esperando enfermera. – Se sentó al borde de la cama mientras la miraba fijamente, esperando a ver qué reacción tendría o si se iba a oponer o si iba a sacar alguna excusa para evitarlo, pero para su sorpresa ella comenzó a caminar en dirección a él con la cabeza gacha y sus dedos nerviosos entrelazados unos con otros, tenía los labios apretados en una mueca que denotaba inseguridad, pero aún así lo hizo, se sentó al lado de él en la cama.

¿Por dónde debería empezar? Se preguntó a sí misma. Creo que lo más normal es empezar por la camisa de botones ¿no? Diablos, de verdad que ese hombre la podía hacer sentir como una completa principiante. Vamos, no deber ser tan difícil, ya había visto su anatomía unas cuantas veces antes, no debía preocuparse por nada, solo era como un día más en las prácticas de enfermería… ¿cierto?

-Eeeeh… este… - La chica no sabía ni qué palabras decir. – Puedo… Podría ¿Podría comenzar por la camisa? – Dijo con la voz un tanto temblorosa y sin mirarle a la cara por la vergüenza.

- Por donde prefieras, tú eres la experta en esto ¿o no? – El idiota se estaba divirtiendo bastante de verla en ese estado.

- S-Si, es verdad… Bueno pues… Entonces… comenzaré por la camisa.- La chica hizo su mayor esfuerzo por hacer el trabajo bien sin mostrarse nerviosa ni mucho menos, pero los dedos de sus manos la traicionaron pues casi ni podía agarrar el primer botón de la camisa, y por supuesto, el hombre se divertía de verla así.

Finalmente el primer botón, el que quedaba próximo al cuello fue desabotonado, solo faltaban otros siete más, genial.

Fue ahora por el segundo, el cual se ubicaba justo sobre sus clavículas, este fue más fácil de desabrochar, bien, no tuvo problema alguno, ahora el que le sigue. Con este era donde la dificultad empezaba pues… ya saben… su fuerte y marcado torso empezaba a quedar en evidencia comenzando por los pectorales, desafortunadamente para ella el joven no traía otra prenda debajo como un esqueleto por ejemplo, o sea que a medida que desabrochaba iba quedando desnudo poco a poco.

Bien, ahora el tercer botón, el que se ubicaba sobre la línea entre sus pectorales, joder… estaba tratando de ser lo más delicada posible para no ir a rozarlo con sus dedos, no quería… más bien no debía hacerlo. Ahora iba por el cuarto botón, carajo, a estas alturas ya se sentía como una pinche pervertida, y el tarado ese lo estaba disfrutando.

El quinto botón se ubicaba justo en medio de sus abdominales, de los marcados cuadraditos que adornaban su fornido vientre, ya casi podía verle el ombligo, ella no se percataba pero le estaban ardiendo las mejillas de la pena que sentía, pasar de ser una simple secretaria a estar en la habitación con él, solos y desnudándolo, parecía más bien como si estuvieran en el juego previo al coito, maldición, esos estúpidos pensamientos solo hacían ponerla más roja y nerviosa de lo que ya estaba. Este botón en particular estaba extrañamente ajustado, más que los anteriores, por lo que tuvo que hacer un tanto más de fuerza para desabrocharlo, acción que la llevó a rozar accidentalmente con sus dedos la piel del joven.

El chico por su parte tenía toda la atención puesta en el rostro de la chica, analizando todos y cada uno de sus gestos, quería ver cómo se comportaba, como reaccionaba ante esto, quería saber si eso le provocaba excitación, o si le hacía sentir deseo, o si por el contrario de pronto estaba fastidiada, pero por lo que podía ver ella demostraba sentirse nerviosa, apenada, como si nunca en su vida hubiese hecho eso con un hombre, como si fuese una inexperta conociendo apenas el cuerpo de su sexo contrario, lejos de verse ridícula él lo encontraba tierno, inocente, se veía ridículamente bella con sus mejillas encendidas, ruborizada como muñequita de porcelana, es que de verdad que no podía encontrarle defecto alguno, todo en su rostro encajaba a la perfección, como la Venus más perfecta que Botticelli jamás hubiese pintado.

Justo cuando los dedos de la chica rozaron la piel del hombre éste sintió erizarse ante el contacto de su tacto frío, además que se encontraba cerca a una parte sensible de su cuerpo, creo que pensándolo bien… tal vez no fue muy buena idea pedirle que le ayudara con eso pues… ya saben, basta con un simple roce para despertar la pasión contenida dentro de ese hombre, de verdad, hace días que no tenía un buen polvo y tenía muchas ganas de descargar eso, el problema era que estaba encaprichado con ella, con su enfermera y no quería cogerse a nadie que no fuera ella, nadie más le encendía de ganas por satisfacer sus necesidades más carnales, nadie sino solamente ella, el problema era que tenía que ser paciente pues evidentemente ella no se lo iba a dar tan fácil, de hecho estaba consciente de que a lo mejor ella había aceptado la propuesta para simplemente ponerlo a prueba, para determinar si valía la pena meterse con un tipo como él, lo estaba examinando como un científico a un conejillo de indias y por supuesto que él iba a pasar la prueba y llevarse el premio mayor, sin lugar a duda.

Pero volviendo al asunto, la peli verde decidió ignorar aquel accidental acto y siguió con el otro botón, el sexto, el cual ya iba llegando al borde del pantalón del joven, lo hizo de prisa para acabar de una vez por todas con esa agonía que le ponía los nervios de punta. Siguió con el séptimo y último botón el cual se ubicaba sobre su cinturón, bien, al fin había terminado con eso.

-Este… ya, creo que ya está bien así… - Dijo mientras se rascaba la nuca con la mano derecha y sin mirarle aún al rostro del hombre. Él por su parte, sin decir nada se quitó fácilmente la manga de su brazo izquierdo.

- Si, pero necesito que me ayudes con el brazo derecho. – Ooooh bien, muy muy bien, ahora tenía que ayudarle con eso…

- Cla-Claro… - Sin quejarse ante aquella petición ella hizo lo que le pidió, cuidadosamente pasó su mano por detrás de la espalda del hombre para sujetar la otra parte de la camisa quedando peligrosamente cerca uno del otro. Ahora era cuando más cuidado debía tener pues aunque la prenda era de mangas cortas se veía difícil de pasar por sobre el yeso y el vendaje sin ir a lastimarlo, con cuidado fue deslizando la manga, maldición ¿por qué tenía que tener unos músculos tan grandes y pronunciados…? sería más fácil de ser flaquito pero… es que… ese torso… su mirada se había desviado por escasos segundos a observar parte de la anatomía desnuda del joven, lo tenía demasiado cerca, casi como cuando se metieron juntos al mar pero no había agua en medio de ellos que le interrumpiera la vista, o sea debía admitirse a sí misma que el condenado estaba como quería, como para hacer caer a cualquier tonta con esos encantos físicos, pero ella caía era con los encantos de su personalidad, de su forma de ser con ella.

Gracias a esos pocos segundos de distracción accidentalmente hizo fuerza de más con el brazo provocando que al chico le diera un leve calambre en los músculos.

-¡Auch! Oye ten más cuidado… - Se quejó el peli azul exagerando el pequeño dolor que le había provocado la enfermera.

- Ups, perdón Grimm… no fue mi intención… ¿estás bien? – Le cuestionó ella pero… ¿Oyeron eso? ¿Oyeron lo jodidamente tierno que sonó eso? ¿Oyeron decir ese "Grimm" de labios de la chica con tanta preocupación como si estuviera tratando a un niño? Maldición, esa mujer lo ponía mal hasta con un apodo saliendo de sus labios.

- Agh… si… me duele… - Decía el hombre fingiendo más de lo necesario, estando un poco encorvado con la cabeza gacha y el brazo derecho contra su pecho, tratando de "protegerlo".

- De verdad que lo siento…- Decía sinceramente preocupada.- Ven, déjame ver si te pasó algo…- Trataba de buscar el escondido brazo herido del joven y justo cuando puso la mano sobre este el hombre sujetó a la chica de la muñeca con su mano buena, levantó la cara y la jaló hacia él, en un movimiento que ni siquiera ella misma vio venir. Nuevamente, por tercera vez sus labios hacían contacto mutuo, el peli azul no iba a desaprovechar la oportunidad de tenerla cerca y estando solos… ¿por qué no intentarlo?

Agh, eso fue como la misma puta gloria, mucho mejor que las dos anteriores veces, mucho más sorpresivo, inesperado, fue como tocar el cielo con la yema de los dedos pero ahora lo hizo conscientemente más tranquilo, sin querer demostrar que se la quería devorar ahora mismo, estaba siendo lento y pasional, manteniendo los ojos cerrados mientras aprisionaba esos carnosos labios sobre los de él. La chica inmediatamente por acto-reflejo cerró los ojos y correspondió a ello, claro que por la sorpresa se sobresaltó un poco pero no le molestó, para nada, simplemente sintió un leve aceleramiento del palpitar de su corazón, sentía el rostro caliente y las manos temblorosas, nuevamente sus labios danzaban al compás de un ritmo que solo ellos dos conocían, la calidez en ese beso era indescriptible, las sensaciones que despertaban entre los dos, los sentimientos que se transmitían, lo mucho que se podían decir en palabras quedaba corto con el mensaje que se daban en ese beso, pero eran tan tontos que no se atrevían a decírselo el uno al otro.

El hombre posó su mano izquierda entre la mejilla y el maxilar de la chica para atraerla más hacia él y profundizar ese beso tratando de ser lo más delicado posible, ella no se opuso a eso y continuó correspondiendo de igual forma, su mente empezaba a nublarse sin dejarle una vista clara a la razón mientras se dejaba llevar por el sentimiento, era tan alucinante la manera en que inconscientemente se ponían de acuerdo para turnarse en la posición de sus labios, mientras él dedicaba caricias su grueso labio inferior, ella se ocupaba de besar el labio superior del chico y así sucesivamente, todo parecía marchar en perfecta armonía y sincronización, hasta que la mano "buena" del hombre pasó de posarse sobre su rostro a caer directamente sobre una de las piernas de la joven y aunque traía puesto un pantalón de tela gruesa podía sentir el calor de su mano colarse por entre las hebras hasta llegar a su piel, pero desafortunadamente la magia acabó cuando inconscientemente el hombre comenzó a deslizar su mano cuesta arriba por la pierna de la chica, ella se sintió incómoda y finalizó el contacto de sus labios retirando el rostro hacia un lado dejando al chico con los labios semi separados.

-No, Grimmjow, por favor, no vuelvas a hacer eso. – Le dijo estando aún ruborizada pero sin verle a los ojos. Con una de sus manos la chica retiró la mano del hombre que descansaba sobre la pierna de ella. Él simplemente la miró confundido.

- ¿Por qué no? Si a los dos nos gusta hacerlo. – Bueno, eso no lo podía negar, pero temía a que la estuviera cogiendo de juego y eso sí que no se lo iba a permitir.

- Porque no está bien… no me gusta que me tomes desprevenida…

- Entonces si te pidiera un beso ¿me lo darías? – Ella lo miró a la cara, estando un tanto asombrada por el cambio de actitud tan repentino en él. El orgulloso Grimmjow ¿pidiendo por un beso? Pues no estaría nada mal de hecho…

- Podrías ganártelos más bien.

- Oh vaya ¿Y cómo se hace eso? – Le sonrió con picardía.

- Pues tú verás cómo lo averiguas, pero no quiero que ese tipo de cosas vuelvan a suceder ¿de acuerdo?

- No estoy de acuerdo, pero si eso es lo que quieres…

- Bueno, entonces creo que ya puede irse desvistiendo usted solo señor Jeaggerjaques.- Se puso de pies en dirección a la salida de esa habitación.

- Hey señorita Odershvanck… - Ella frenó en seco y se volteó para verlo. Él se puso de pies.

- Necesito que me ayudes también con el cinturón.

- Es broma ¿cierto?

- No, es en serio no me puedo desabrochar con una sola mano.

- Ash… okay…- Caminó nuevamente hacia él pero con más seguridad que antes, cogió entre sus dedos la chapa del cinturón moviéndolo de un lado a otro para desajustarlo.

- Pantera necesita del aire libre. – Nuevamente su típica sonrisa cínica volvió a dibujarse en su rostro, quería ver la reacción de ella.

- Grimm, si sigues molestándome con tus comentarios de doble sentido no dudaré en renunciar a este empleo.

- No me digas Nell, ¿y desde cuando te sientes en confianza como para llamarme por un apodo?

- ¿Desde cuándo me llamas tú Nell?

- Entonces estamos a mano.

- Si me parece. – Levantó el rostro para sonreírle ella igualmente justo en el momento cuando logró desabrocharle el cierre de la correa. Maldita sea, la última vez que una mujer le había hecho eso (no hace muy poco) fue para darle una buena mamada, y ahora la chica peli verde hacía lo mismo pero sin esas intenciones, no había manera que el peli azul no viera ese acto como algo más que erótico, de verdad que panterita necesitaba atención urgente.

- Que tengas una feliz ducha. – Le sonrió nuevamente y se dirigió en dirección a la salida. El joven se quedó viéndole el trasero hasta salir tras la puerta de la habitación.

Bueno, había que considerar que eso último fue un gran progreso, el que ella le correspondiera sin oponer resistencia y que le pidiera de manera tranquila que, prácticamente, la volviera a besar pero no de esa forma. ¿Se dieron cuenta? Es decir, con otras palabras ella le había dicho que le gustaba, que quería seguir besándose con la condición que no fuera de esa manera sino quizás con actos más románticos y menos desprevenidos, a ella le gustaba y no lo negó, estaba progresando mucho más rápido de lo planeado, hasta le había permitido llamarla por su pseudónimo, Nell; sin mencionar que "Grimm" viniendo de sus labios se oía jodidamente sexy, ya quería escuchar su nombre viniendo de la voz de ella entre gemidos. Pero bueno si seguía fantaseando ahí de pies haría sufrir más a su amiguito de abajo, así que mejor se iría a bañar de una vez.

Mientras tanto la peli verde por su parte caminó hasta las escaleras para bajar al primer piso, antes de hacerlo lanzó un suspiro al aire y rozó sus labios con la punta de los dedos, el estúpido ese sabía besar bien debía admitirlo, y sentía que con cada siguiente vez era mejor que la anterior, aún tenía dudas de sus sentimientos pero estaba segura de que si él lograba demostrarle que podía ser mejor, que podía ser más sentimental que pasional con ella podría admitirlo de una vez por todas, pero no sin antes formalizar una relación con él. Bajó hasta la cocina donde se encontraba la anciana preparando el almuerzo, Nell fue a hacerle compañía.

-¿Qué te pareció el pastel querida?

- Estaba muy rico señora, debería enseñarme la receta secreta.

- Pero por supuesto, si le vas a cocinar a mi niño como su futura esposa ¿Cómo no te enseñaría mis secretos culinarios? Hay que mantenerlo bien alimentado.

- Entonces ¿cuál es el ingrediente secreto? -Dijo ignorando la parte donde dijo "futura esposa".

- Ven, acércate un poco. – La chica obedeció y se hizo al lado de la anciana mientras esta picaba unas verduras. – El ingrediente secreto de mi torta de chocolate y de toda la comida que preparo es… Amor.

- ¿Ah?

- Así es querida, amor.

- ¿Amor? ¿Ese es el nombre de alguna salsa especial o condimento?

- Jajajajaja no querida, amor, el sentimiento del amor, es el único ingrediente secreto, si preparas las cosas con sentimiento transmites esa buena energía y hace que la sazón de tus preparaciones sea única y especial.

- Oh… vaya… de verdad creí que se le agregaba algo en especial.

- ¿Qué puede ser más especial que el amor?

- Este pues…

- Ven, si quieres inténtalo. Guardado en el cajón de por allá…- Señaló con el dedo índice. – Están todos los ingredientes para preparar una torta, haz la tuya propia a ver cómo te sale.

- Ammm bueno, podría intentarlo…- La chica obedeció y dentro de aquel dispensario sacó un bol grande, una batidora y diferentes ingredientes como harina, huevos, azúcar, polvo para hornear. - ¿Tiene naranjas?

- Por supuesto, en la canasta de allá arriba, dijo señalando la nevera. Esa cocina parecía como esas que muestran en los programas de televisión de culinaria, era enorme y hasta tenía una mesita de centro para picar y con estufa. - ¿Vas a preparar torta de naranja?

- Sí, es de mis favoritas y hace tiempo que no la hago, pero no he olvidado la receta.

- Oh, serás una gran esposa y madre querida.- Le sonrió.

- Quizás, cuando encuentre al hombre indicado.

- Yo creo que ya lo encontraste, solo les falta romper el hielo.

- No creo que a Grimmjow le guste la idea de matrimonio si ni siquiera le gusta la palabra "noviazgo".

- Pueda que cambie de opinión.

- ¿Usted no es casada señora?

- No… pero esa es otra historia muy larga de contar…- Notó un leve entristecimiento en su voz, tal vez no era buena idea tocar el tema.

- Abuela, ¿usted cree que le caiga bien a los padres de Grimmjow?

- El señor Dominik es un hombre bastante serio y reservado, aunque le cayeras bien no creo que te lo demuestre de manera evidente.

- ¿Y la madre?

- Su madre… la señora Aneliesse facellió hace muchos años atrás…- La voz se le quebró.

- Oh, lo siento… no lo sabía.

- No tranquila, no te preocupes, había olvidado mencionar ese detalle cuando te enseñaba las fotos del álbum.

- Bueno… creo que la mezcla ya está lista.- Dijo la chica para cambiar abruptamente de tema.

- El horno está por allá querida.- Le dijo señalando una puertica metálica tras ella. La chica preparó la temperatura y esperó hasta que el horno estuviera en su punto para meter la mezcla.

Se sentía un poco apenada por el comentario que hizo, sintió haber tocado una herida que aún no había sanado en la anciana pero ahora se preguntaba si Grimmjow también era sensible al tema. Tal vez era mejor no mencionarlo tan pronto.

La mañana se pasó volando y el almuerzo estaba listo para ser servido, la peli verde ayudó a la anciana mientras esta le enseñaba la manera correcta de poner una mesa, no era tan complicado después de todo. La anciana llamó a los hombres que aún estaban en el segundo piso, a Giriko y a Grimmjow quienes inmediatamente bajaron hambrientos a devorar todo lo de la mesa. El peli azul traía ahora puesto un esqueleto negro con unos pantalones de sudadera azul oscuro, por primera vez lo veía vestido informalmente.

- El almuerzo está listo.- Dijo la señora con sonrisa de oreja a oreja. El peli azul notó que Nell traía puesto un delantal y una pañoleta en la cabeza con el cabello sujetado en una cola e hizo una mueca de inconformidad.

- Abuela, no me digas que pusiste a Nell a cocinar.

- Claro, ella se ofreció a ayudarme y está aprendiendo para cuando tenga marido. – Respondió con total naturalidad.

- Pfff, por favor, ella no es una empleada para que ande aprendiendo a preparar comida…- Esas palabras salieron crudas y filosas de su boca que notoriamente ofendieron a la señora pero esta no dijo nada en su defensa.

- Pues yo no tengo problema en aprender algo más, me siento útil. – Dijo en tono sereno la chica sin tratar de sonar a la defensiva o como si estuviera buscando pelea. – Bueno creo que podemos sentarnos a comer… - Todos se sentaron al tiempo, Giriko por su parte se hizo un tanto alejado de la mesa, para ser específicos al otro extremo. La mesa era bastante larga, de diez puestos para ser exactos dispuestos en fila de manera rectangular. Grimmjow estaba sentado en el frente, como cualquier jefe lo haría, Nell estaba sentada a su lado derecho y la anciana igualmente a la derecha seguida de Nell. – Giriko ¿por qué no te haces un poco más cerca? – Le dijo la chica aconsejándole que se sentara más junto de ellos.

- No Nell, él sabe cuál es su posición, es más, los empleados no deberían comer en la misma mesa que sus patrones.- Vaya, al parecer a alguien se le estaba subiendo el ego.

- Oh, entonces en ese caso yo también debería hacerme lejos pues soy una empleada más ¿o no? – Empezaba a fastidiarle esa manera de tratar a su mayordomo y su propia nana.

- Nell, tú no tienes por qué hacer eso…

- ¿Por qué no? Soy solo una empleada más en esta casa ¿no recuerdas?

- Bueno, bueno, mejor serviré la comida antes de que se enfríe. – Dijo la anciana tratando de evitar una discusión entre ellos, que ya se veía venir.

- No se preocupe abuela, yo puedo servirme sola. – Le dijo la chica recibiendo en sus manos la olla de sopa de fideos.

- Oh pero al que primero se le debe servir es al hombre de la casa, son normas de comportamiento… - Dijo la señora un tanto nerviosa por ver que "su niño" no andaba de buen humor y menos viendo cómo se ponía a la defensiva con la peli verde.

- ¿No se supone que las damas son primero?

- Ehhh… - La anciana no sabía qué responder.

- ¿Le molesta que nos sirvamos primero señor Jeaggerjaques? – Le preguntó seria y desafiante.

- No… - Eso lo respondió a la fuerza, le molestaba de sobre manera que pasaran por encima de su posición, claro que debían servirle a él primero por ser el dueño, el patrón, pero había avanzado mucho con ella para ir a arruinarlo de un momento a otro y que se pelearan por una estupidez.- De todas formas se empieza a comer al mismo tiempo…

- Oh bueno, entonces permítame. – Agarró los fideos y se sirvió un poco en el plato de ella, la anciana iba a recibirle la olla para servirse ella misma pero la peli verde no se lo permitió, por el contrario también se ofreció a servirle en el plato.

- Niña Nell… no es necesario… yo puedo…

- No se preocupe abuela, no es ninguna molestia para mi servirle la comida. – Le sirvió los fideos a ella e hizo lo mismo con Giriko. Ambos miraban con preocupación a que Grimmjow explotara de un momento a otro.

- Neliel… no eres la empleada de ellos como para te comportes como su sirvienta.

- No necesito ser su empleada para servirles por voluntad la comida, es algo que quiero hacer y no me molesta.- El hombre sigió con su ceño fruncido mirándola, podía quererla mucho pero si algo le jodía en los cojones era que le desobedecieran. Ahora iba a servirle al joven peli azul. – Me dices cuánto quieres… - La chica sirvió un par de cucharadas hasta cuando el hombre le dijo que no más. Se le había contraído el estómago del enojo y eso no podía disimularlo. – De nada.- Le dijo ella esperando un gracias de su parte.

- Aja.- Fue lo que le respondió, a lo cual la chica rodó los ojos de un lado a otro sin prestarle mucha atención. No quería iniciar una pelea en medio de la comida. Todos empezaron a comer justo después de ver que el "hombre de la casa" tomaba su primera cucharada para llevársela a la boca, se le dificultaba un poco hacer esto con la mano izquierda pero no le quedaba de otra. El silencio fue sepulcral mientras comían, apenas se escuchaban los cubiertos chocar contra los platos o contra los dientes de la boca de cada uno, el ambiente estaba tenso.

Todos terminaron con sus platos casi que al mismo tiempo, a excepción de la peli verde que tardó un poco más pero parecía que todos comían al ritmo del hombre celeste, como si fueran soldados militares en perfecta sincronización.

¡RIN! ¡RIN!

Sonaron las campanillas del horno.

-Huy, ya está listo el postre. – Dijo la peli verde entusiasmada, quería ver la cara de todos al probar su receta, especialmente ver la reacción de Grimmjow, estaba muy segura de que les iba a gustar.

- Nell no tienes que…- No le dejó terminar cuando ella ya estaba de pies yendo en dirección a la cocina. Le molestaba mucho que ella se hiciera cargo de las cosas que su nana por obligación debía hacer, es decir Nell era casi que su pareja, su patrona, su reina, no tenía por qué estar sirviéndole entonces a los demás empleados como si fuera menos que ellos, como ya todos sabemos su paciencia tenía un límite.

La chica fue y sacó la torta, olía delicioso, a pura fragancia de naranjas y estaba muy feliz de lo que había preparado. Fue a llevarlo hasta la mesa.

-Mmmmm, huele muy bien. – Dijo la anciana halagando su preparación.

- Solo esperen a probarla… - Empezó a tajarla en pedazos rectangulares e iba sirviendo a cada uno por igual en platos pequeños, el peli azul seguía serio, con su ceño fruncido y los brazos semi cruzados. Cuando terminó de servir la chica empezó a recoger los platos vacíos de los fideos para llevarlos al fregadero, diablos, el peli azul lo notó y no pudo evitar decir algo que molestó a la peli verde.

- Nell te digo que ese no es trabajo tuyo sino de la nana, deja que ella lave los platos.

- Yo también tengo manos y puedo hacerlo con mucho gusto.

- No eres la sirvienta para que te pongas en esas.

- Soy una empleada más ¿no lo recuerdas?

- NO, tú eres mi enfermera y por lo tanto te limitas a tus servicios como enfermera nada más.

- Creo tener total libertad para decidir si quiero o no lavar los platos.

- ¡NO! … - El hombre se puso de pies.- No la tienes y aquí se hace lo que yo diga.

- ¿Cuál es el problema de que quiera lavar unos míseros platos?

- El problema es que no conoces tu posición ni la de ellos… - Señalando a los que estaban sentados.- No quiero que laves los platos Y PUNTO. No eres una criada.

- Ah, entonces tu nana sí lo es…

- Ella conoce su lugar en esta casa. – La peli verde pudo notar de re ojo cómo la anciana agachaba la cabeza ante esas hirientes palabras lo cual la hizo enojar.

- No puedo creer que sigas siendo el mismo patán de siempre tanto en tu empresa como aquí. – La chica no quería escuchar nada más así que antes de que pudiera decirle algo más en su defensa dejó los platos nuevamente sobre la mesa y se fue escaleras arriba, iba echando chispas, dejando al hombre con la palabra en la boca.

- Tsk, ya se le pasará.- Volvió a tomar asiento y tomó un pedazo de la torta con la mano izquierda llevándola a su boca y tomando un mordisco. – Mmmmm, está muy buena nana.

- En realidad la preparó la niña Nell, ella solita se sabía la receta, y… bueno, la hizo especialmente para ti, estaba entusiasmada por ver la reacción que tendrías al probarla.- Mierda, ahora sentía remordimiento, el peor de los remordimientos pues le había contestado mal por lo que a él le pareció incorrecto que hiciera. Quedó callado por unos momentos y finalmente se puso de pies en silencio y también subió las escaleras.

- ¿En verdad la señorita Nell dijo eso? – Cuestionó el mayordomo.

- Una pequeña mentirilla no le hace mal a nadie, esos dos necesitan un empujón.- El hombre sonrió de medio lado.

Mientras Grimmjow subía al segundo piso iba pensando las palabras que le diría, agh, ¿por qué se sentía tan estúpido en esos momentos? ¿Por qué ella siempre tenía que salir ganando y él tenía que ir a buscarla? ¿Por qué tenía esa sensación de haber hecho algo malo? Malditos sentimientos.

Vio que la puerta de la habitación de ella estaba totalmente cerrada, a lo mejor estaba ahí. Caminó en su dirección e intentó entrar girando la perilla pero esta no se abrió. Dio dos golpes en la puerta pero no hubo respuesta.

-Nell… - Volvió a tocar la puerta.- Nell soy yo, déjame entrar.

- ¿Qué quieres? – Se escuchó decirle del otro lado.

- Hablar contigo.

- No sé qué asuntos tenga que tratar el patrón con una de sus empleadas.

- Nell… déjame entrar… No me hagas ir por las llaves para abrir la puerta. – Hubo silencio, después de un momento sin que alguno de los dos dijera algo la chica fue y abrió la puerta.

- ¿Qué necesita, señor?

- ¿Puedo pasar? – Ella le abrió espacio para que siguiera.

- ¿Qué se te ofrece?

- Decirte que la torta te quedó muy bien, de hecho creí que la había preparado la abuela. Solo… quería venir a… a darte las gracias. – Esto último lo dijo con algo de dificultad.

- De nada. – Respondió seca.- Pero de seguro si lo hubiera hecho la abuela ni las gracias le darías ¿o me equivoco? – El hombre rodó los ojos de un lado a otro.

- De verdad que no entiendo qué es lo que te molesta.

- Me molesta que seas así con las personas que te quieren. – Él la volteó a ver con una ceja levantada.- No te das cuenta de lo mucho que tienes y lo poco que lo valoras, siempre tratando de hacer menos a los demás y especialmente tu nana no se merece ese trato que le das.

- Tsk, oye no vine a discutir contigo la manera como trato a mis empleados.

- Agh, sabes, es imposible tratar de razonar contigo.

- Joder, Nell, son muchas las cosas que desconoces así que en tu lugar no sacaría conclusiones apresuradas.

- Nada justifica tu comportamiento.

- ¿Vas a seguir sermoneándome?

- No, tienes razón, solo pierdo mi tiempo y mis energías contigo.- Dio media vuelta y sin prestarle atención a otra de sus palabras salió de la habitación, pero no enojada sino decepcionada. Genial, ahora el joven peli azul se sentía peor que antes, esa mujer no la mantenía contenta con nada, su rostro expresando tristeza y decepción lo decía todo. Fue como dejarle un incómodo vacío en el estómago.

La chica volvió a bajar las escaleras con un semblante turbio, no se sabía si estaba seria, enojada o triste, o todas al tiempo.

- Abuela, si quiere puedo ayudarle a lavar los platos.

- No te preocupes querida, yo puedo hacerlo sola.

- Nada de eso, venga, déjeme ayudarla.

- No se preocupe señorita Nell, yo la ayudo. – Intervino el mayordomo.

- Saben… no me parece correcto que Grimmjow los trate de esa forma.

- Es… es normal en él señorita Nell.

- Que sea normal no quiere decir que esté bien.

- No es por justificarlo pero así fue criado y nosotros no podemos hacer mucho al respecto, desde hace tiempo aprendimos a ignorar lo que nos molesta.

- Pero Giriko…

- No se preocupe por nosotros señorita Nell, apreciamos su preocupación pero estamos bien. Me preocupa más que su relación con el joven Jeaggerjaques se deteriore.

- En eso tiene razón.- Confirmó la abuela. – Él nunca en su vida había traído una mujer acá, jamás estuvo tan interesado en alguien como lo está de ti.

- ¿Y eso es importante?

- ¡Claro que lo es! – Respondió feliz la anciana. – Lo es porque necesita de alguien que lo saque en el hoyo en el que está metido, necesita que le den cariño, necesita el apoyo y comprensión de una mujer, y esa puedes ser tú.

- Pero…

- Eres la única persona aquí que puede hacer que mi niño cambie, estoy segura de ello, estoy segura de que lo hará por ti pero tú debes ser más inteligente que él y llevarlo por el camino correcto.

- No sé cómo hacer eso…

- Debes conocer más de él y de su pasado.

- ¿Podría contármelo usted?

- No, no, yo no puedo aunque quisiera, es mi niño quien debe abrirte su corazón y contarle sobre su pasado y las cosas que lo atormentan.

- No creo que me lo diga de buenas a primeras.

- No lo hará claramente, pero debes ganarte su confianza. Créeme lo que te digo, si te lo propones puedes hacer que Grimmjow vaya por el camino correcto, que tú seas su apoyo y no alguien más con quien deba pelear. – Desgraciadamente la anciana tenía razón, con discutir nada bueno sacaba, si lo que le decía era verdad entonces tenía que averiguarlo por sus medios, sabía lo difícil que eso podría llegar a ser pero de todos modos independiente de querer o no hacerlo estaba obligada a pasar el tiempo con él hasta que se curara del brazo, así que la mejor opción por ahora era llevar la fiesta en paz.

Las horas pasaron lentamente, la peli verde se quedó un rato más con la anciana mientras ella le platicaba acerca de sus cientos de anécdotas, curiosamente tratando de evitar a toda costa alguna historia donde apareciera el peli auzl. En el resto de la tarde no hubo rastro del joven en cuestión, seguramente andaba enojado y encerrado en su habitación. Ya era hora de la cena y muy amable la chica ayudó a servir la mesa. Todos bajaron a comer en silencio, se sentaron como lo habían hecho durante el almuerzo pero ninguno pronunció palabra alguna, el hombre buscaba la mirada oliva de la chica pero esta no lo veía, trataba de evitarlo a toda costa.

Comieron en silencio, nadie hizo comentario alguno, pero al terminar pasó algo que a todos les dejó sorprendidos, incluido el mismo peli azul quien pronunciaba las siguientes palabras.

- Gracias nana, estuvo rico. – Rápido y seco, sin siquiera mirar a la señora a la cara.

- Por nada mi niño. –Dijo sonriente la mujer, era la primera vez en mucho tiempo que le agradecía por algo, hace años que no escuchaba esas palabras salir de su boca. La peli verde le miró disimuladamente, estaba sorprendida también, parece que había tenido efecto en él sus palabras.

- Nell, necesito que vengas conmigo.- Le dijo justo cuando se percató que había terminado con su comida. Se pusieron los dos de pies sin decir nada y subieron por las escaleras. La anciana y el mayordomo se lanzaron una mirada cómplice y sonrieron.

Los jóvenes entraron en la habitación principal, la del hombre.

-¿Qué necesitas? – Dijo ella.

- Quiero enseñarte algo.

- ¿Para qué?

- ¿Cómo que para qué? Solo quiero que veas algo.

- No sé si me interese.

- Oh vamos… ¿sigues enojada?

- Agh, no, no es eso, no estoy enojada es solo que…

- ¿Qué?

- Solo espero que no hayas dicho eso solo para ponerme contenta, espero que lo hayas dicho sinceramente.

- Claro que lo hice, no creas que soy tan miserable como para tomar eso en broma. – La chica le miró un tanto desconfiada pero no evitó que una sonrisa se le dibujara en el rostro.

- Eso espero.

- Bien… ¿ya puedo enseñarte lo que quiero que veas?

- Espera…- Caminó hasta quedar frente a él y detener su paso.- Creo que te mereces un premio.- La chica se puso de puntitas en los pies y se acercó al rostro del hombre dándole un delicado beso en una de las mejillas.

- Ahh, ya veo… Así es que me puedo ganar un beso tuyo…- Le sonrió pícaramente.- Pero a mí me gustan más de estos…- Con la mano buena la agarró por detrás de la cintura aprisionándola con fuerza contra su pecho y robándole nuevamente otro beso pero esta vez en sus labios. La chica no se resistió y simplemente le siguió el juego, fue un beso breve no más de un par de movimientos de labios para cuando el chico se separó de ella, no quería profundizarlo más para no ir a arruinar el momento como sucedió en la tarde. Ella abrió los ojos lentamente y lo miró a los de él sin soltarse del agarre.

- Eres un aprovechado ¿lo sabías?

- No podía dejar pasar la oportunidad.

- Emmm, entonces ¿qué es lo que me querías mostrar? – Dijo un tanto nerviosa por el agarre del hombre que tenía su mano puesta sobre sus caderas aún.

- Esto…- Soltó su cintura y la tomó de la mano llevándola consigo al balcón. La noche estaba cayendo ya y el cielo despejado empezaba a vislumbrar miles y miles de estrellas, se veía casi como en la playa.

- Wow, que bonito. – Decía ella maravillada sosteniendo la vista en el cielo.

- ¿Quieres verlas desde aquí? – Le preguntó mostrándole un telescopio rojo de considerable tamaño. Lo tenía ya armado listo para observar las estrellas.

- ¿Es el telescopio del que me hablaste?

- El mismo. No recordaba dónde lo había dejado puesto así que me puse en la tarea de buscarlo y ver las instrucciones para recordar cómo se armaba… hace tiempo que no lo sacaba de la caja… - Ahora sabía por qué no se había aparecido por ahí en todo el resto de la tarde, el tonto le estaba preparando esa sorpresa y claro que ella lo notó. El chico tomó una de las sillas y se sentó en ella invitando a la mujer a que hiciera lo mismo.

- Sabes…- Se sentó a su lado.- Puedes ser muy detallista cuando te lo propones.

- ¿Y eso es bueno?

- Tú dirás…- Le lanzó una sonrisa que no supo si interpretarla como pícara o coqueta, igual se veía hermosa de esa manera. El hombre por su parte comenzó a ver a través de la mira del telescopio, buscando algo interesante que mostrarle a la chica y cuando lo encontró se detuvo y retiró el rostro para que ella también lo viera.

- Mira…- La chica imitó la acción.- Esa es la luna.

- No me digas, es la primera vez que veo la luna, nunca antes la había visto. – Le dijo en tono sarcástico.

- Pero nunca la habías visto así de cerca ¿o si?

- Pues no, pero es obvio que sé lo que es, bobo.

- Bueno señorita experta, dígame entonces dónde está venus y donde está marte.

- Ah pues eso sí no lo sé…

- A ver… déjame buscarlos… - Ahora el joven miraba por el ojo estelar hacia el cielo buscando tan conocidos planetas, pudo divisar a marte y se lo mostró.

- Wow, de verdad es rojo como dicen… Es muy bello.

- Lo es. ¿Quieres que te enseñe las constelaciones?

- Claro profesor, con gusto.

- Bien… mira esta de acá.

- Ajam… ¿cómo se llama?

- ¿Ves la estrella más brillante de ese conjunto?

- Si…

- Es la estrella alpha que tiene por nombre Vega, como el idiota de mi asistente.

- Jajajajajaja eres muy cruel.

- Luego cerca de esa hay otras cuatro pequeñas acompañándola, ¿las ves?

- Si, forman como un cuadrado.

- Exacto, esa es la constelación le Lyra.

- Que bonito nombre.- Dijo levantando su ojo del visor.

- Si, son algunas de las constelaciones que me enseñó mi madre, aunque a esta hora no se alcanzan a ver muchas, tocaría esperar a que anochezca más.

- Pues tienes muy buena memoria para los nombres.

- Si, mi madre y yo nos sentábamos justo aquí para observar las estrellas mientras ella me contaba historias, así es más fácil aprenderse los nombres.

- Grimm, ¿puedo preguntarte algo?

- Dime…

- ¿Qué… Qué pasó con tu madre? – El hombre cambió su semblante a una expresión seria, ella temía haber tocado un tema doloroso o difícil de hablar.- Lo siento, creo que no debí preguntar…

- No te disculpes, no es necesario. Ella… ella murió de una enfermedad cuando yo tenía diez.

- Lo siento mucho…- El ambiente se había puesto tenso.

- ¿Y tu padre?

- ¿El viejo? Quién sabe dónde andará, a veces se le da por viajar a todas partes del mundo sin avisar. Igual ni me importa…- Dijo despectivamente, como con rabia en cada palabra que decía.

- Bueno, al menos tu si conociste a tus padres… - El joven la volteó a mirar.

- ¿Tu no? – Ella negó con la cabeza.

- Yo me crié en un orfanato. Cuando cumplí los quince me dijeron que mis padres habían muerto en un incendio, que afortunadamente pudieron rescatarme de entre las llamas en la cuna donde me tenían, y me entregaron a aquel orfanato, ni siquiera tengo una foto de ellos pues todo se quemó.

- Bueno… diablos, no sé qué decir…

- No te preocupes, no tienes que decir nada. – Le sonrió pero con esfuerzo.- Cuando cumplí los 18 pude hacerme independiente y salir a buscar trabajo, el orfanato se encargó de pagarme todos los estudios pero nada más, el resto lo debía hacer por mi propia cuenta. Recuerdo que mi primer trabajo fue de mesera en un restaurante de comidas rápidas y estaba pagando mis estudios de enfermería. En las clases fue cuando conocí a Rukia y nos hicimos muy amigas desde aquel entonces. Luego de eso en las prácticas para graduarme fue que conocí al doctor Kurosaki… Ahhh – Soltó un suspiro, el chico levantó una ceja.- Era muy divertido estar en las prácticas con él porque me gustaba mucho. – El hombre apretó uno de los puños.

- Pfff ¿de ese idiota bueno para nada?

- Hey no digas eso, él fue quien te operó para salvarte la vida después del accidente.

- Eso no le quita lo idiota, no sé qué le ves.

- ¿Estás celoso? – Lo miró divertida.

- No.

- Claro que si lo estás.

- No lo estoy, no podría estar celoso de alguien tan inferior a mí.

- ¿Te conté que nos besamos en una de las prácticas en la enfermería?

- ¿¡QUE QUÉ!? No me digas que ese estúpido se atrevió a tocarte.

- Y besaba muy, muuuuy rico.

- Le romperé la cara cuando lo vuelva a ver… pero estoy seguro que no besa mejor que yo.

- ¿Ah sí? ¿Y cómo sabes eso? ¿También te besaste con él? Jajajajajaja

- No me provoques Neliel.

- ¿O qué?

- O te puedes arrepentir de desafiarme.

- No sabes cómo tiemblo.

- Ya verás…- El hombre lanzó la mano para agarrar del brazo a la chica pero ella fue más rápida y logró esquivarlo.

- Eres muy lento.- Le sacó la lengua.

- Después no te arrepientas.- Él también se puso de pies y empezó a perseguirla a lo cual la chica reaccionó a tiempo y empezó a correr por la habitación, saltando por encima de la cama, de los muebles, correteando de un lado a otro como un par de niños chiquitos.

- ERES MUY LENTOOO.

- ¿Crees que es fácil correr con un brazo partido tonta?

- Awww pobrecito…- Se le burlaba.

- Haré que te tragues tus palabras.

- Siii como no. – El hombre rápidamente brincó sobre la cama sin importarle pisarla, dio un salto más y antes de que la chica pudiese salir de donde la tenía acorralada la haló del brazo y por el impulso que llevaba quedaron arrinconados a la pared, ella de espaldas y él de frente. Ella se seguía riendo con la cara agachada pero al recobrar el aliento levantó sus ojos oliva para encontrarse con los celestes del hombre, se miraron fijamente por escasos segundos y el hombre acortó un poco la distancia entre ellos, la mano izquierda hizo un recorrido por el rostro de ella, delineando con el pulgar sus delicadas facciones, su suave piel de durazno, acto seguido agachó un poco la cabeza para chocar sus frentes, pudiendo sentir ella la respiración del hombre muy cerca sobre su rostro.

- ¿Sabes de qué tengo ganas?- Le preguntó a ella.

- ¿De qué? – Respondió curiosa.

- De robarte un beso.- Ya sabía que tenía que pedir permiso antes de hacerlo, el gatito obedeció la orden. Ella se mordió el labio inferior con sus dientes.

- Sabes que no debes robarlos sino pedirlos.

- ¿Puedo darte un beso?

- Ammm déjame pensarlo… - Se puso el dedo índice en su mentón. – Está bien pero uno chiquito.

- ¿Qué tan chiquito?

- Así…- Se puso de puntitas y le plasmó un besito sobre el labio inferior, rápido e insípido.

- Pfff ¿así te besaba Kurosaki? Con razón, debe ser un marica.

- Jajajajajaja oye no lo trates así…

- Yo te enseño como besa un hombre de verdad.- Agachó la cabeza y plasmó un verdadero beso sobre los labios de la chica, delicado pero pasional, moviéndose sensualmente por las aberturas de su cavidad, moviendo la cabeza de un lado a otro, maldición, podría quedarse horas haciendo eso sin parar, sin detenerse siquiera a respirar, era oficial, se estaba volviendo adicto a los labios de esa mujer. Al terminar y separarse un poco, antes de retirarse lo suficiente paso la punta de su lengua por entre la comisura de los labios de la chica semi separados y deslizándola hacia arriba sobre su labio superior, como saboreando una paleta. Eso había sido demasiado sexy, tanto que hizo que la piel se le pusiera de gallina a la chica. – Mejor que el idiota ese ¿o no? – La chica soltó una pequeña risita.

- La verdad es que… era mentira, nosotros nunca nos besamos.

- ¿Qué?

- Sólo lo dije para ver qué decías…

- No te aconsejo que me pongas a prueba mujer, podrías arrepentirte después.

- No lo creo.

- ¿Quieres apostar?

- No, ya se está haciendo tarde y quiero dormir en mi nueva habitación.

- Si quieres puedes dormir acá, hay suficiente espacio para los dos. – Le sonrió pícaramente.

- Emmmm, no, no lo creo. Hasta mañana Grimm. – Se soltó del agarre para irse en dirección a la salida.

- ¿Y si te pido que te quedes un rato más?

- No, tengo que ir a desempacar y organizar todo, además creo que puedes ponerte la pijama solo ¿o no?

- En realidad duermo desnudo.

- Ahhh, bueno… entonces no tendrás que esforzarte de más.

- Tal vez…

- Hasta mañana Grimm, fue lindo platicar un rato contigo.

- Diría lo mismo si no hubieses metido al doctorcito ese.

- Jajajaja, estas celoso, estas celoso… - Dijo a manera de canto.

- Deja de burlarte.

- Celoso, ceeeeloso…- Seguía cantando.

- Si, si lo estaba ¿y qué?

- Vaya, no pensé que lo admitieras tan rápido.

- Tsk, vete antes de que me arrepienta y no te deje salir… - Logró medio ruborizarse un poco, pero la chica no lo notó.

- Bueno, bueno, ya… Nos vemos mañana paciente.

- Como ordenes enfermera. – Y la chica salió de la habitación.

La verdad era que sí, de hecho no necesitaba la ayuda de ella para desvestirse pues el esqueleto al igual que el pantalón eran amplios. Se echó de espaldas a la cama, mirando al techo. Esa mujer, agh, esa mujer la tenía cada vez más dentro de sí, de su mente, de sus pensamientos, y poco a poco dentro de su ser, con cada beso que se daban sentía que quería probar más y más de ella, era magnífica, simplemente magnifica, no hallaba las palabras correctas pero algo así debía sentirse el cielo, pero con un brazo roto no podía hacer mucho, tal vez esperaría a estar mejor para subir de nivel.

Por su parte la peli verde entró a su habitación con una sonrisa de oreja a oreja, daba brincos en vez de caminar, empezó a desempacar y a poner cada cosa en su sitio. Realmente que a pesar de las pequeñas peleas ese día había sido bueno, conocer más acerca de su vida y más lo que le dijo la anciana le dio más curiosidad por conocerlo más a fondo, su pasado, su niñez, sus aventuras y desventuras, sus pensamientos y sobre todo sus sentimientos, estaba segura que lo averiguaría pronto.


FIIIIIN :D

¿Que tal estuvo? De verdad que me preocupa la redacción del cap porque siento que lo hice de afán, espero que se haya entendido todo xP

Ahora unos cuantos anuncios antes de irme:

- Primero quisiera preguntarles ¿les interesa que llene mi bio? no sé, es que hace poco me di cuenta que la mayoría e autores tienen sus biografías llenas y yo como que nada xD si su respuesta es afirmativa entonces... ¿qué les gustaría que dijera? ¿qué preguntas tienen? ¿Qué les gustaría saber de mi? y si no les importa simplemente escriban "me vale verg..." jajajajaja no sé es solo curiosidad :V

- ¿Saben cómo me imaginé a la nana de Grimmy? como a Sophie de la película del castillo ambulante xD ¿cómo sela imaginaron ustedes?

- Todo mundo quedó traumado con el final de bleach, todos estaban que ichiruki esto que ichihime aquello y yo aquí como... Estúpido Tite dónde está mi GrimmNell, idiota :'V jajajajaja

- Hice un par de fanarts por el cumpleaños de Grimmy que fue el 31 de julio (si ya se, hace como 100 años xD) pero se me había pasado decirles en el anterior cap, el link de mi deviant y de mi tumblr están en mi bio por si quieren pasar y checarlos xD También hice unos fanarts de la mamá de Grimmy, aún no me sale como me la imagino pero ahí vamos progresando por si quieren verlas también xD

- Y por último quería decirles que quizás publique los trabajos que estoy haciendo en mi universidad para que me crean que no es fácil esto del rollo del diseño xD tengo un libro y una animación por hacer y no sé cómo ni cuándo rashos láser voy a sacar tiempo para terminarlos pero tengo que hacerlo :'D

Y ya sin nada más que decirles espero verlos prontamente para el siguiente cap, espero sus sexys reviews, cuídense y que estén bien xD