Caballeros y señoritas

Heme aquí con un nuevo capítulo de este intento de novela xD
Como ya les había comentado estoy en temporada universitaria así que actualizar rápido no se me facilita mucho que digamos, pero como siempre les repito, no abandonaré esta historia ni la de "Gato y medio", esa quizás pueda actualizarla la semana que viene, espero.

A demás siento que es mi deber informarles que estoy trabajando es nuevos ficts, no los subiré hasta que termine con estos dos (que no será pronto) así que ahí tienen una razón más para que sepan por qué me demoro en actualizar xP Y ahora me doy cuenta que varias de las historias que estoy siguiendo hace rato no actualizan, es bueno ver que no soy la única :'D

Ahora la sensual sección de agradecimientos:

MyfavoriteTsuki: Gracias por venir a dejar vuestro primer zukulemto rebiu señorita ¬u¬ Describir el cuerpo de Grimmy es totalmente necesario, es como un dios griego al que hay que escribirle todo un poema xD Espero que este cap te guste igual o mas que los anteriores (y que la redacción esté decente xD) Espero tu bello rebiu en este capítulo también y cambio y fuera (*-*)/

karin-chan150301: Querida, si escribieras un fict GrimmNell para mi cumple creo que moriría, pero antes de morir te iría a buscar personalmente y te besaría y te secuestraría y te violaría... ok no tal vez no tanto pero me harías eternamente feliz, sería el mejor regalo de la vida :'D Mientras actualizo mi bio te informo que cumplo el 24 de enero (si, hasta el otro año :'V) Gracias por siempre venir a dejar tu zukulemto rebiu y espero que este cap te guste también ¬u¬

SuwabeKoto-chan: Mi vida, mi corazón, mi todo, gracias nuevamente por tu muy extenso rebiu, me alegras el kokoro de verdad, bueno en primera pos si Grimmy es un altanero pero ya sabrá cambiar para bien :v jajajaja tienes muchas preguntas querida quizá algunas se te aclaren con este cap pero si te puedo adelantar que después se sabrá por qué Grimm no se la lleva tan bien con su padre, de Nell aún no sé si sus padres aparezcan (no vivos claro está), Mashiro, Urahara, Yoruichi, Kensei, Hisagi... ¿aún se acuerdan de Hisagi xD? jajajajaja pues ellos volverán a aparecer más adelante pero no me molesta que me los recuerden de vez en cuando, no vaya y sea que los deje abandonados como Tite xD Y yo espero que también me dejes rebiu en este cap que hice con mucho amor para ustedes, nos veremos en el siguiente :D

Aika Yami: Es bueno saber que extrañan mi fict, y si, tu también deberías actualizar más seguido :V jaajajaj creo que a todas les dio rabia que Grimm se comportara de esa forma pero pues, sha saben como es el loco pue :v Espero que este capítulo también te guste y dejes tu bello rebiu de siempre, y gracias por comentar ;*

aly36: Reina, que bueno saber que te gustó el cap (y si, las nanas siempre tienen la razón xD) Sí, todas me han dicho que se enojaron con Grimmy por eso que hizo pero ya verás que Nell sabe cómo manejarlo ¬u¬ Como siempre insultado al hermoso Vega xD Grimmjow lo quiere pero no le gusta admitirlo porque es muy macho y por eso lo insulta xD Yo también esperaré a que me llegue el tiempo y la inspiración para gato y medio :v récnle al dios de las historias zukulemtas para que así sea, y no siendo más cariño te agradezco que hayas dejado rebiu, espero que este cap te guste también y dejes un extenso rebiu por cada parte del capitulo (porque son muy largos y porque yolo :v)

Alrak990: Me da gusto saber que te gustó el cap, no digo que la nana sea asi exactamente igual a Sophie pero logro visualizarla más o menos así xP Debo confesarte que no soy muy buena para el IchiRuki, no me logro inspirar lo suficiente con esos así como con Grimm y Nell, así que pues habrá mas IchiRuki pero no prometo que me salga tan fluido como el GrimmNell xP Además que son una pareja secundaria. En cualquier caso gracias por dejar tu opinión y espero que este cap también sea de vuestro agrado y dejes otro sensual rebiu como de costumbre :v BYE!

fsrm: Thanks! But I have not secrets just a lot of imagination (?) xD You study in school? How old are you? :O Thank again for your review, I like too much that you explain me about the things that you do on your country, I need to know more xD And to answer your question... I dont know if the espadas can make babies but that could be great :B I hope you like the new chapter and I'll be waiting for your review again xD Good luck with your school works! See you later! xD

Finalizada esta zukulemtah sección pueden comenzar a leer.

Capítulo 22: Cosas inesperadas

El amanecer en el campo es muy diferente al de la ciudad, se puede respirar el aire puro levantándose como neblina sobre la hierba fresca mientras los rayos del sol se asoman naranjas y con cautela a través del paisaje montañoso, los pájaros empiezan a entonar sus melodías que sirven como despertador para el resto de los habitantes, era la primera vez en mucho tiempo que podía levantarse tranquila sin la necesidad de alarmas ruidosas y artificiales que solo molestan los tímpanos dejando coger fastidio a los motivos por los cuales es necesario levantarse temprano, el trabajo. Sin embargo la peli verde se levantó sin esfuerzo alguno de la cama no sin antes estirar un poco los brazos hacia arriba para desperezarse y lanzar un fuerte bostezo al aire, lo primero que hizo fue ponerse de pies, dar unos cuantos pasos hacia la única gran ventana de su habitación y abrir las cortinas para contemplar el paisaje, era simplemente hermoso.

En definitiva el tonto de su jefe… o bueno, paciente en este caso, tenía mucha suerte de vivir en lugares como ese, de hecho podía tener cien lugares como ese o mejores para amanecer cada día del año en una casa diferente, que suerte que tenía, pero al parecer no sabía apreciarlo.

Siendo entonces las siete en punto de la mañana nuestra joven enfermera bajó al primer piso para prepararse algo de comer, habían cenado un tanto temprano la noche anterior y por ello sus tripas le reclamaban por anticipado.

Llegó a la cocina y se encontró casualmente con la anciana tomando café en un pequeño pocillo de porcelana.

- Buen día mi niña. ¿Cómo amaneciste?

- Buen día abuela, bien muchas gracias. – Le sonrió, era la primera vez en su vida que trataba a alguien de "abuela", se sentía especial. – Es muy bonito el amanecer en el campo.

- Claro que lo es, la naturaleza siempre te da la cálida bienvenida en las mañanas. Pero solo si te levantas temprano.

- ¿A qué horas se levantó usted abuela?

- Hace como media hora, estoy acostumbrada y no necesito de ningún despertador. – Dijo con orgullo.

- Que bien, en cambio yo me levanté porque las tripas me gruñían, pero parece que hay otros que ni eso los hace levantarse… - Refiriéndose a los dos hombres de la casa.

- Jajajaja, te referirás solo a mi niño Grimmjow porque Giriko está afuera esperándome en el carro.

- ¿Qué?

- Si, vamos a ir al supermercado para surtir de más cosas el dispensario, ya está casi vacío y a mi muchacho le da mucha hambre, y por lo que me doy cuenta a ti también… - Le lanzó una mirada pícara.

- No… cómo cree… Bueno, quizás un poquito, pero es por lo que hago ejercicio.

- Igual, son más bocas las que hay que alimentar ahora que ustedes llegaron. ¿Podrías prepararle el desayuno a mi Grimmjow? No nos demoramos nada en ir y volver. – Le dijo a manera de pregunta pero había sonado más como una orden que como un favor.

- Claro, no se preocupe, vaya usted tranquila.

- Vas a ser una muy buena ama de casa. – La anciana le sonrió por última vez antes de coger su abrigo de lana y caminar rumbo a la puerta, antes de que la peli verde pudiese decir algo en contra de lo que acababa de afirmar.

- Desayuno… ¿Desayuno? ¿Qué puedo preparar de desayuno? – La chica puso las manos en la cintura observando la cocina con la esperanza de encontrar por algún rincón un ingrediente que la inspirara, se sabía muchas recetas pero cuando vivía con Rukia no tenía mucho con qué preparar, además que almorzaban y cenaban por fuera.

Algo se le tendría que ocurrir.

Mientras tanto en la habitación del peli azul un molesto rayo de luz que se colaba por entre las aberturas de la persiana amenazaba con golpear el ojo del joven quien gruñó de fastidio al sentir el contacto y se dio media vuelta para evitarlo, aún no quería levantarse de la cama, lo siguiente a eso fue vislumbrar que los cantos de unas avecillas posicionadas muy cerca de su ventana sobre el balcón comenzaban con sus armoniosas melodías matutinas, estúpidos y ruidosos pajaritos. El método más eficaz que se le vino por la mente fue de coger la almohada que tenía bajo su cabeza para taparse los oídos y así no escuchar nada, fue efectivo, los ruidosos cantos dejaron de escucharse, al fin algo de paz, el problema ahora era que el oxígeno bajo ese mullido saco se estaba agotando muy rápido y debía sacar la cabeza para tomar respiro, al hacerlo aquellos ruidosos pájaros se volvieron a escuchar, pero ya no eran dos, sino como cinco o seis.

Mala suerte.

De todas formas ya estaba lo suficientemente despierto y encabronado como para levantarse y espantarlos en persona. Así lo hizo.

-¡HEY! ¡Chu! ¡Chu! Largo de aquí animalejos… - Escupió con rabia, ¿la razón? En realidad no era tanto por la luz del sol o por los inocentes pajaritos sino porque le fue difícil conciliar el sueño en toda la noche gracias al yeso que traía puesto, no hallaba cómo acomodarse para que no le doliera y cuando lo lograba inconscientemente se movía para el lado contrario dormido y quedaba sobre este, provocando fuertes calambres y que por consiguiente lograra despertarse.

Bueno, ya que estaba despierto lo mejor sería desperezarse de una vez e ir a que le prepararan el desayuno, exacto, porque al patrón debían servirle la comida y porque en realidad no sabía preparar ni un agua hervida.

Bajó las escaleras con apenas un pantalón de algodón ligero puesto y descalzo, odiaba las chanclas con todo su ser. Estaba ansioso por ver a su enfermera, de hecho eso fue lo que lo motivó a no volver bajo las sábanas y dormir una o dos horas más, por lo que se percató al pasar al lado de la habitación de ella era que ya se había levantado e imaginaba verla con una pijamita pequeña, traslúcida y de encajes sexys, oh sí, eso no se lo perdería por nada del mundo, okay lo mejor por ahora era no fantasear de a mucho si no quería que la incómoda erección que ahora tenía bajos sus pantalones bien disimulada se le agravara más y fuese demasiado evidente, porque ya saben, a los hombres les pasa eso al despertarse, no tenía la culpa.

Escuchó ruidos en la cocina y asumió que ella se encontraba ahí quizá junto a su nana como raro. Llegó al comedor y se asomó un poco para ver con disimulo quienes estaban presentes, para su sorpresa solo se alcanzaba a identificar a la mujer de pelo verde, aunque lo no muy grato para él fue ver que ella traía puesta una pijama totalmente contraria a lo que esperaba encontrar pues constaba de un largo pantalón rosa que le cubría hasta los tobillos de un material grueso, como de lana, debía ser una de esas pijamas térmicas, y arriba traía puesto una especie de buso de manga larga y cuello alto, ambos conjuntos estampados con ovejitas blancas ¿acaso creía que estaban en invierno o qué coño? Lo gracioso de la escena era ver que hasta las pantuflas hacían juego pues tenían forma de peluche y no le extrañaba que fueran de ovejita también, tenía una aparente extraña obsesión por ese animal. Pero lejos de verlo cursi o ridículo por el contrario se veía bastante tierna e infantil, eso le provocaba más ganas de quitarle esa inocencia con sus propias manos, que entre sus brazos se transformara de niña a mujer, y "panterita" ya tenía ganas de comer "corderita", si saben a lo que se refiere.

Al parecer ella aún no se había percatado de la presencia del joven en el lugar, ¿ven que lo de no usar chanclas es efectivo? Siempre agarraba ventaja de una u otra manera cuando no las traía puestas, en fin, el chico se fue acercando a ella sigilosamente de puntitas, como estaba concentrada en lo que sea que estuviese haciendo en la estufa no notaba los sigilosos movimientos del hombre, hasta que por fin quedó tras ella a una corta distancia, sonrió para sus adentros al recordar una ocasión similar, cuando la tomó por sorpresa en su suit privada sobre el último piso del edificio y que ella se puso de los mil y un colores al percatarse de que estaba ahí, parado en frente y por poco desnudo, fue épico.

Se quedó unos cuantos segundos ahí pero la chica seguía sin darse cuenta ¿por qué mundos divagaba la mente de esta mujer? Bueno, ahora recurrir al plan b.

- Creí haberte dicho que no tienes por qué cocinar…- Le dijo acercándose muy cerca de su oído derecho en un leve susurro mientras posicionaba sus manos en las caderas de la chica, bastante confianzudo.

- ¡Grimmjow! – Dijo ella casi por acto reflejo después de dar un brinco sobre sus pies. - ¡Bobo! Me asustaste…

- Esa era la idea… - La chica giró un poco el rostro hacia atrás para hacer contacto visual con el joven percatándose hasta ahora que estaban bastante cerca uno del otro y que encima él tenía las manos puestas peligrosamente sobre su cintura provocando que se le erizara la piel de cabo a rabo, oh si, y también había notado que tenía el torso desnudo, no es como si fuese la primera vez que lo veía así pero… ahora se sentía diferente, se sentía nerviosa.- ¿Qué haces? – Cuestionó curioso el hombre pues algo fritaba en la sartén y olía muy bien.

- Eeeeh… este… unos huevos revueltos… ¿quieres probar? – No pudo evitar que la voz le temblara un tanto con las primeras palabras que pronunció. El chico no respondió a eso simplemente apoyó el mentón sobre el hombro derecho de la chica y esta le acercó la cuchara con una muestra de lo que cocinaba, eso sin antes soplarla un poco para que no se fuese a quemar la lengua, ya suficiente tenía con un brazo roto.

- Mmmm… Están… muy buenos…- Decía mientras aún saboreaba los huevos en su paladar.

- Bueno entonces ve y siéntate que voy a servir.

- Como diga enfermera…- Se apartó con algo de esfuerzo pues por él fuera estaría abrazado a ella todo el día y toda la noche, su perfume era tan vicioso que con solo inhalar un poco de su cabello quedaba embriagado de su dulzura. Pero ya sabe, debía obedecer si no quería perder la otra mano.

La chica sirvió en dos platos los huevos revueltos, también llevó a la mesa pocillos con chocolate caliente, otro plato con pan y tostadas y otro con fruta picada, había tanto que escoger en la despensa que no supo de qué servir ni en qué cantidad. El hombre la miró divertido desde su asiento.

- ¿Vas a comerte todo eso tu sola?

- No seas bobo, nos lo vamos a comer entre los dos.

- ¿Los dos? ¿Y nana y Giriko?

- Salieron hace un rato. La abuela dijo que iba a traer el mercado porque ya casi se acaba. - El hombre levantó una ceja, no era un experto en cocina pero por lo que podía observar comida aún había suficiente, al menos para sus ojos entonces… ¿Será que tenían otras intenciones? El peli azul estiró una sonrisa de medio lado.

- Entonces… eso quiere decir que estamos solos.

- Ajam…- Le dijo ella mientras distraídamente se servía en un plato un poco de fruta, papaya y bananos sin captar la intención en las palabras del chico. – Listo. – Dijo sonriente y satisfecha de haberse servido su parte, hizo lo mismo con los platos del joven y ella seguía sin percatarse de la mirada fija que el hombre tenía en ella, parecía que su mente divagaba por otros lares.

- Gracias señorita Oderschvank. – Comentó apenas terminó con sus platos.

- Por nada señor Jeaggerjaques. – Le regaló una sonrisa. – Y ahora… - Se sentó sobre su silla mientras el señor comenzaba a agarrar los cubiertos listo para comer esperando a que la chica hiciese lo mismo para empezar, pero ella se quedó un rato en silencio con los ojos cerrados y los codos sobre la meza con las manos a la altura de su boca.

- ¿Qué haces? – Cuestionó extrañado, la mujer se liberó de esa posición para responderle.

- Siempre hay que agradecer por los alimentos antes de comerlos.

- No te había visto hacer eso antes…

- Es porque no soy tan evidente, lo hago en mi mente con unas breves palabras y ya.

- Okay… como digas…

- ¿No eres creyente?

- Prefiero creer en lo que puedo ver. A demás la religión apesta.

- No tienes que pertenecer a una religión para dar gracias.

- Claro y entonces ¿a quién le dabas las gracias?

- Puedes darle las "gracias" a lo que sea, en lo que decidas creer ya sea karma, energía, poderes del universo o… el destino.

- Prefiero darte gracias a ti que fue a quien vi preparar todo esto.

- Entonces está bien, vas progresando. – Ella le regaló una sonrisa como las que acostumbraba y en ningún momento el timbre de su voz sonó elevado como si quisiera defender su postura, sabía que era mejor llevar la fiesta en paz y conocía lo sensible que era su acompañante respecto a las discusiones.

El hambre que tenía la chica era evidente, se comió todo su plato de huevos y luego se devolvió a la cocina para servirse más, comió tres tostadas y tres tajadas de pan junto con el pocillo de chocolate que repitió dos veces, parecía una depredadora. ¿A dónde se irían todas esas calorías? De seguro a las partes de su cuerpo más voluptuosas como el busto y las nalgas, perfecto, muy muy perfecto, eso indicaba que el empaque era completamente natural, nada de silicona por allí ni por allá, simplemente carne, carne bien tonificada. Y hablando de tonificado…

- Por culpa de esta maldita cosa no puedo hacer ejercicio… - Refiriéndose a la férula.

- Ese es tu castigo por pasarte la calle como loco además... aún puedes ejercitar tu brazo izquierdo, de hecho puedes ejercitar cualquier parte de tu cuerpo que no implique esforzar tu brazo derecho.

- ¿En serio? ¿Cualquier parte? – Le miró con perversión. – Pero hay una parte que necesita de la ayuda de alguien más para ser ejercitada. – Ella le miró rayado.

- ¿Por qué todo lo tienes que tomar con doble sentido?

- No es doble sentido, lo digo en serio.

- Eres un bobo sabes… - Se puso de pies y levantó el arrume de platos uno sobre otro para llevarlos a la cocina. El hombre ya sabía lo que iba a hacer. ¿Para qué carajos tienes empleados si no dejas que ellos realicen los quehaceres? Trataría de evitar de manera "amable" que ella no lavara los trastes. La siguió por detrás hasta la cocina y justo cuando puso el arrume en el lavaplatos la agarró de las caderas e hizo que volteara para quedar frente a frente.

- Sabes… - Acercó su frente a la de ella. – Aún no he recibido mi beso de buenos días.

- Aaaah, ¿buenos días? No recuerdo haberte oído decir eso…

- Pues ya lo sabes, tiene que ser un beso de buenos días, otro de medias nueves, otro a medio día, luego en la tarde, después en la noche y por último antes de ir a dormir.

- No me digas…

- ¡Y mira la hora! Ya casi son las nueve así que me debes dos besos… - Sin dar tanto rodeo más el joven acercó sus labios a los de la chica para cumplir con los pedidos de la hora, pero ella fue más rápida y le retiró el rostro.

- ¿Recuerdas que te había dicho que tenías que ganártelos?

- Mmmmm… - Dijo a manera de gruñido, como niño regañado.

- Si me ayudas a lavar los platos te doy un beso.

- ¿Sólo uno?

- Bueeeno, dos.

- Que sean tres y trato hecho.

- Eso es trampa.

- Claro que no, mira: es uno de los "buenos días"… - Iba contándolos con los dedos. - …otro que es a las nueve y el otro es por ayudarte a lavar los trastes.

- Mmmmm… - La chica hizo un puchero. – Está bien, pero debes ayudarme sin refunfuñar ni hacer mala cara ¿entendido? – El chico rodó los ojos de un lado a otro. - ¿ENTENDIDO?

- Si, si, como digas enfermera. Aunque sabes que no puedo hacer mucho con una mano.

- Claro que podrás, yo te enseño… - Trajo al chico consigo e hizo que se posicionara al lado suyo, al derecho más exactamente y mientras ella iba jabonando y lavando el hombre pasaba un trapo seco por encima para quitar el exceso de agua empleando su mano buena para sostener mientras que con la otra secaba, luego para pasar a ponerlos en el escurridor. Parecía un trabajo sencillo, quizás por lo que solo eran platos pequeños y no había ollas y sartenes engrasados.

- Y… terminamos. ¿Ves que no era tan difícil? – Le lanzó una sonrisita traviesa. Ni en sus más alocados sueños se hubiese imaginado lavando trastes, haciendo el trabajo de un empleado pero vamos… si el premio era el paraíso mismo o lo que es igual los jugosos y carnosos labios de esa mujer valía la pena perder la dignidad por unos minutos, solo por ella.

- Aja, ¿y mi recompensa? – Se cruzó de brazos.

- Aaaah si, verdad… - Lograron tornarse de rosa las mejillas de la chica e inconscientemente pasó la mano por detrás de su cuello. Es que… verlo así… sin camisa… y encima tener que acercarse para besarlo… mierda. De todas formas lo intentaría, un trato es un trato.

Se acercó dando pasos corticos y con ambas manos atrás sobre su espalda, como toda una niña mimada. Justo cuando estuvo frente a él se hizo de puntitas y le plasmó un besito entre la comisura de sus labios, se veía jodidamente tierna, solo háganse una imagen mental de la chica con el cabello sujetado en una cola cayendo por el frente de su hombro, la pijama rosada, las pantuflas de peluche y las mejillas sonrosadas. Jesús, cómo tenía ganas de descubrir a la mujer bajo esa apariencia inocente e infantil, ese misterio lo excitaba, demasiado.

- ¿Otra vez con los besos al estilo Kurosaki?

- Jajajajaja ¿No te gustan? – Le hizo un puchero.

- Sabes de cuales me gustan mujer.

- Aaah pero es que eres más alto que yo.

- Eso se puede solucionar. – Agarró a la chica de las caderas y la subió sobre el mesón, tan rápido que no tuvo tiempo de reclamar. Ahora ella quedaba casi a la misma altura del peli azul, solo unos milímetros más arriba. El joven no esperó a ver si la señorita se dignaba por fin a darle un beso de verdad o no, parecía que aún era tímida para eso. Se posicionó entre sus piernas para ubicarse más cerca de ella y comenzó con la danza de sus labios, la coreografía que ya se sabían perfectamente bien, era tan jodidamente embriagante que simplemente se dejaban llevar, mientras él le dedicaba su atención al carnoso labio inferior ella se preocupaba por corresponderle igualmente dedicándose a su labio superior y así sucesivamente.

Se separaron para tomar un respiro.

- ¿Sabes? Creo que solo sacas excusas para que sea yo quien te bese… - Dijo el peli azul.

- Claro que no…

- Obvio sí.

- Que no.

- Que sí.

- Que no y mil veces no.

- Bueno, entonces dejaré que tu empieces con el siguiente. – El joven conservó la poca distancia que había entre los dos pero no hizo ningún movimiento con la intención de besarla, esperó a ver qué haría ella.

- Emmm bueno… - Estaba bloqueada, no sabía qué hacer ni cómo empezar, sentía cierta vergüenza de ir a hacer algo mal o que no le gustara al hombre. Intentaba acercarse pero se arrepentía y volvía la cabeza para atrás, giraba el rostro hacia un lado y hacia otro pero sentía que no encajaba de ninguna forma. Las mejillas ya no eran rosas sino rojas de vergüenza.

- Jejejeje ¿Qué pasa Neliel? ¿Nunca antes habías besado a un hombre? – Le miró divertido con los brazos cruzados.

- Claro que sí lo he hecho… Y no es eso… es que…

- ¿Te da pena? – Sonrió de lado al ver que ella apretó los labios ante esa pregunta y desvió la mirada.

- N…No… ¿Por qué me iría a dar pena…? Es muy tonto…

- Ajaaam… - Respondió no tan convencido. – No tienes por qué sentir pena, me gustan tus besos, me gustan tus labios, me gusta como besas, si fuera lo contrario no estaríamos aquí… así… - Hizo sentirla un poco avergonzada pero también un tanto más confiada y segura de sí misma, eso había sido muy lindo, nadie nunca antes le había dicho un cumplido como ese, el idiota sabía cómo usar las palabras, después de todo era buen negociante. - ¿O quieres que te enseñe cómo se hace?

- Cállate… Yo puedo sola.

- Bueno, estoy esperando…

- Ya… no me presiones… - Volvió a hacer una mueca divertida con sus labios, esta vez lo intentaría sin dudar pero la cara de burla que estaba haciendo su paciente le distraía. Se acercó lentamente hacia él hasta el punto en que sus frentes volvieron a chocar, ahora ella sentía el roce de la punta de sus narices, él seguía observándola al igual que ella, a esa distancia ya deberían tener los ojos cerrados pero el hombre quería contemplar todo de principio a fin, quería verla besándolo pero eso incomodaba a la mujer. – Grimm… Si sigues viéndome así no voy a poder hacer nada…

- Es que si cierro los ojos es probable que te escapes y no puedo permitirlo.

- No me voy a escapar…

- Nada me lo garantiza.

- Deja de decir bobadas.

- Puedo seguir hablando todo lo que yo… - No terminó de completar la frase pues la chica frente a él se decidió por besarlo de una vez y callarlo para dejar de escuchar sus tonterías, digamos que fue un tanto sorpresivo para él pues aunque sabía que se iban a besar no esperaba que lo hiciera con la intención de callarlo, eso era sexy, muy sexy.

Nuevamente sus bocas danzando entre sí, unidas por la pasión de sus labios ahora por segunda vez en ese día, pero fue mucho más intenso que el anterior, más profundo, como si quisieran saborearse cada vez más adentro, la chica era tímida pero a medida que cogía confianza podía expresar mejor sus sentimientos con el simple tacto de un beso. El hombre por su parte no pudo evitar jugar un poco con la lengua intentando de vez en cuando hacer contacto con la de ella, que a veces lo lograba pero ella la retiraba. Por cosas de hábito el chico instintivamente fue paseando sus manos por las piernas de la joven, empezando por las rodillas y subiendo delicada pero peligrosamente hacia arriba por sus muslos, explorar el cuerpo de la chica a la que besa es algo totalmente normal para él, es simple y llana costumbre pero cuando estaba casi a la altura de comenzar los músculos que conformaban sus nalgas el hombre apretó la tierna carne entre su mano buena, delicada pero pasionalmente, lo cual provocó que se le escapara un leve gemido de la boca a la peli verde.

-Mmmmm… Gr… Grimm… espera… - Dijo al separarse un poco de él, ese apretujón la hizo erizarse de pies a cabeza pero se sintió un poco incómoda, tener las grandes manos del peli azul sobre ella la ponían nerviosa. Con sus manos tomó los brazos del joven para retirarlos delicadamente cuando…

¡TIN! ¡TUN!

Sonó el timbre de la casa.

Era raro porque el mayordomo y la abuela traían sus propias llaves. ¿Quién podría ser entonces?

- ¡Vaya!, está sonando el timbre. – Recalcó oportuna la chica.

- Genial ¿quién demonios puede ser a estas horas? – En realidad no le molestaba la hora, sino el hecho de haber interrumpido el acto con su chica.

- Habrá que ir a ver entonces. – Dijo ella mientras de un salto quedó de pies sobre el suelo y fue camino a enterarse de quién tocaba la puerta, fue extraña la sorpresa de ver a la persona tras ella.

- ¡Vega! ¡Amigo! ¿Cómo estás?

- Señorita Nell…

- Pasa por favor…- Se hizo a un lado para que el de ojos miel pudiera entrar. – Que sorpresa verte por acá, ¿qué te trae hasta aquí eh?

- Bueno pues resulta que…

- Vega, espero que tu inoportuna visita sea de bastante importancia… - Apareció el peli azul tras él viniendo de la cocina.

- Buen día Grimmjow, estoy muy bien, gracias. Que buen amigo eres por preocuparte y preguntar.

- Ya, déjate de rodeos…

- Oye Grimm… Por lo menos deberías responderle el saludo… - El joven Vega se percató que su amigo andaba sin camisa y que la bella secretaria con su pijama aún puesta tenía las mejillas un poco sonrojadas.

- Eeeeeh, espero no haberles interrumpido nada…- Dijo con un acento pícaro y ojos entre cerrados mientras miraba alternamente a Grimmjow y Nell.

- Por supuesto que s…

- Cla… Claro que no, no te preocupes Vega… ¿Quieres algo de beber? ¿De comer? ¿Ya desayunaste? – Interrumpió la chica nerviosa evitando que su acompañante terminara la frase.

- No, tranquila señorita Nell, ya vengo bien desayunado. – Sonrió.

- Entonces no entiendo qué demonios haces aquí.

- Vine por esto… - Levantó una caja que traía en manos.

- ¿Qué es eso? – Cuestionó la mujer.

- Esto, señorita Nell, es la pesadilla en persona, el demonio en vida, la piedra en el zapato, el peor de los castigos…

- No me digas que… - Continuó el peli azul.

- Este es el ser más despreciable de todos… - Abrió la caja y casi al instante una peluda y blanca cabecita se asomó por arriba.

- Awww pero si es Michiru, que lindo… - Dijo la de rosa encantada.

- Tome señorita Nell, llévese esta cosa lejos de mí.

- Hey, más respeto con mi gato.

- Exactamente, es TU gato, no tengo por qué andarlo cuidando yo y soportarme todos sus berrinches, quejidos, aruñazos y mordiscos… - Se quejó el joven asistente.

- Eres un berrinchudo Vega, no puedo creer que no fueras capaz de cuidarlo ni una semana tu solo.

- Ese animalejo no me hace caso, me dañó mis muebles, mis cortinas, se hacía popo y chichi en mi jardín de cultivos orgánicos ¿Qué esperabas? ¿Qué estuviera contento?

- Jajajajaja que bien, Michiru sabe con qué clase de personas tratar.

- Es la última vez que me encargo de cuidar a ese animal…

- ¿Tienes cultivos orgánicos en tu casa Vega?

- Si señorita Nell. Lo que pasa es que soy bastante ecologista y prefiero cultivar yo mismo lo que me voy a comer así me aseguro que sea cien por ciento saludable.

- Que genial.

- Por eso está así de flaco y debilucho. – Recalcó el peli azul.

- Y por culpa de Grimmjow he tenido que usar mi carro para llegar a la empresa, no me gusta llevarlo porque es a combustible y eso daña el medio ambiente, pero ya estoy a punto de comprarme uno eléctrico. – Sonrió triunfante.

- Pfff, puras estupideces Vega…

- Claro que no, a mí me parece muy noble de su parte que se preocupe por el medio ambiente y contribuya a cuidarlo…

- ¿Sabían que Japón es uno de los países que más contaminación tiene? Debemos hacer algo para detener las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera.

- Vega si vas a seguir hablando estupideces puedes irte…

- Claro que no… - Interrumpió la peli verde. – No son estupideces, el pequeño Vega lo hace por una buena causa.

- Solo lo dices para llevarme la contraria.

- ¿Pequeño? – Refunfuñó el asistente. Pues sí, era un poco más bajito que la chica presente.

- Siiii. – Dijo alegre la chica. - ¿No te parece que eres el más tierno de todos? Mira tus cacheticos… - Ella se le acercó al chico para tomar entre sus manos los cachetes y estrujárselos.

- Se… Señorita Nell…

- Neliel…- Le hablaba con un tono más serio el peli azul.

- Dan ganas de llenarlo de besos por todas partes… Mmmmmuak – Le dio un sonoro beso en una de las mejillas al joven, tanto que pudo escucharse por toda la casa y por supuesto que el de ojos miel se sonrojó ante este contacto.

- Eeeeeeh – Pronunciaba nervioso el chico.

- Es el asistente más guapo del mundo. – Volvió a estrujarle las mejillas, asegurándose que el peli azul la observara y escuchara. - Bueno, iré a darle algo de comer a Michiru, debe tener hambre… - Y la mujer se retiró del lugar camino hacia la cocina. El Vega se quedó pasmado, no tanto por el tierno beso de la chica sino por su jefe que sin voltearlo a ver siquiera podía sentirse un aura de maldad y odio profundo que emanaba del cuerpo de aquel sujeto, era hombre muerto.

- Vega… - Se le acercó quedando frente a frente, el "pequeño" levantó la vista con timidez para percatarse que el peli azul le observaba desde arriba con fuego en sus ojos. - ¿Qué mierda fue todo eso?

- Ejejejeje Grimmjow, yo… yo de verdad no sé… fue la señorita Nell quien se me acercó y… - El peli azul no soportó escuchar una más de sus palabras y con su brazo izquierdo logró agarrar al chico por el cuello de la camisa y levantarlo del suelo mientras con la mano enyesada preparaba un puño en el aire. – GRI-GRIMMJOW… Por-Por favor no fue mi intención ¡lo juro!

- Ve rezando tus últimas oraciones Vega. – Tenía listo el puño elevado lo más alto que podía para agarrar impulso y plantárselo en toda la cara a su asistente, el chico simplemente apretujó los ojos esperando a que ese golpe llegara cuando…

- ¡Buenos días a todos! – Entró la alegre anciana por la puerta principal. – Esperamos no haber tardado mucho…

- Tienes suerte Vega, mucha suerte de que no te haya roto esos "cachetitos". – Le dijo en voz baja para que la anciana no pudiera escuchar esas palabras de amenaza.

- Ejeje jej ejej jeee – Reía nervioso el joven mientras sus pies volvían a tocar el suelo.

- ¡Niño Vega! Pero que gusto verlo por acá, hace cuanto que no nos venía a visitar…

- Abuela Yuriko, el gusto es todo mío.

- Mira que grande y guapo te has puesto jovencito, apuesto a que las chicas te persiguen mucho ¿eeeh?

- Pffff… - Pudo escucharse una casi risa de los labios del peli azul pero este trató de reprimirla entre su mano.

- Giriko y yo hemos traído el mercado y parece ser que hicimos bien porque hay otra boca más que alimentar. – Sonrió refiriéndose al chico.

- No, no se moleste abuela, yo ya me iba…

- Por lo menos quédate un ratito, así podré preparar algo para que lleves a tu casa y le des a tus padres ¿Qué dices?

- Bueeeeno, si insistes…

- Claro que sí, solo ponte cómodo. – Y la anciana se fue directo a la cocina a cumplir su cometido, de seguro haría una torta de sus preferidas.

- Michiru tenía mucha hambre, repitió plato… - Dijo la peli verde mientras volvía a aparecer en escena.

- ¿No le diste nada de comer Vega?

- Carajo ¡Que sí le di! Otra cosa es que no se le dio la gana de comer.

- Seguro le serviste de tus vegetales y por eso el pobre no pudo comer nada…

- Le di de su paquete especial sabor a pescado, ¿Qué más querías? ¿Qué se lo diera en la boca?

- La idea era que comiera, fuera como fuera, idiota.

- Bueno, bueno, las peleas déjenselas a los niños chiquitos, se supone que ustedes ya son adultos grandes y deben actuar como tal… - Dijo la anciana volviendo a aparecer en la sala.

- Deberíamos hacer algo para distraernos mientras tanto… - Sugirió el asistente.

- ¿Quieren que les baje juegos de mesa? – Cuestionó la anciana.

- Ooooh, no, no abuela, tengo una idea mejor…- Dijo el chico Vega con malicia en sus ojos y en la sonrisa retorcida que se le estaba formando en el rostro. – Abuela ¿por qué más bien no baja los videos familiares? Ya sabe, para enseñárselos a la señorita Nell…

- ¡¿QUEEEE?! – Pegó el grito en el cielo el peli azul.

- Claaaro, que magnífica idea, ahora mismo los bajo… - Dijo aquella señora entusiasmada subiendo por las escaleras.

- Vega eres un hijo de…

- La venganza es dulce querido jefe. – Sonrió triunfal.

- Esta me la vas a pagar…

- ¿Qué es eso de "videos familiares"?

- Cosas sin importancia…- Respondió el peli azul.

- Son videos con los que vas a morir de la risa querida secretaria, ¿la abuela no te los había mostrado ya?

- No… solo me mostró el álbum de fotos.

- Ah, ese también es chistoso, pero no tanto como los videos…

- Ya los traje. – Dijo la anciana bajando con una gran caja de cartón en brazos para dejarla luego en el suelo, la enfermera se acercó curiosa a ver de qué se trataba. Eran montones y montones de casetes viejos, unos sobre otros marcados con cinta adhesiva y marcador permanente negro.- Todos estos son los preciados recuerdos que guardo de esta familia, todos grabados en video.

- Ya veo…- Decía curiosa la peli verde mientras cogía uno que otro entre sus manos para leer el nombre que traían escrito, cosas como "viaje a la playa", "mi primer cumpleaños", "mi primer diente"…

- ¿Cuál quieren ver primero? – Cuestionó la abuela.

- Ninguno. – Replicó el peli azul.

- Veámoslos todos.- Agregó el asistente.

- Bueno, siempre acostumbro a comenzar por este…- Le mostró uno entre sus manos el cual tenía como nombre "mis cinco meses".

- ¿De qué trata? – Cuestionó curiosa la chica en pijama.

- Ya lo verás, es de mi niño Gimmjow en sus cinco meses de edad…

- Nana… no tienes por qué poner eso… - Refunfuñó el peli azul un tanto incómodo.

- No te preocupes querido, estamos entre gente de confianza, estoy segura que a la señorita Nell le van a gustar.

- Pfff, claro como no son videos en los que apareces tú no eres la que pasa vergüenza…

- Yo si los quiero ver. – Brincó alegre la jovencita mientras de un saltito se acomodó sentada sobre uno de los sillones quedando dispuesta frente a la pantalla del televisor que había en la pared contigua.

- Yo también, será bueno reírse un rato… - Afirmó el Vega.

- Tsk, hagan lo que quieran, yo me largo… - Dijo escupiendo con molestia al aire, ese tipo de situaciones lo sacaban de sus casillas.

- Grimm… - Dijo la peli verde deteniendo con su sola voz los pasos del joven quien se dirigía camino a las escaleras, él la volteó a ver. – Ven, quiero que me cuentes lo que va pasando en los videos. – Desde donde ella estaba sentada le extendió la mano para que se la cogiera a manera de invitación y que se fuera a sentar al lado de ella. El peli azul dudó por unos instantes pero de todas formas terminó aceptando la invitación de la chica no sin antes rodar los ojos de un lado a otro y soltar un chasquido al aire. Vega y la anciana observaban en silencio y con asombro la escena, parecía ser que el hombre rebelde había encontrado a la mujer que le pusiera las riendas y esa era Nell.

- Esto te lo voy a cobrar caro Neliel. – Tomó la mano de la chica sin dejar de mirarse a los ojos el uno al otro mientras ella le sonreía triunfante. Acto seguido se sentó a su lado derecho mientras que la anciana colocaba el casete en el reproductor VHS y Vega precavido como siempre se hizo por detrás del sofá al lado izquierdo de la secretaria, el video empezó a correr.

Lo primero que se veía en pantalla era una escena obscura, casi no se podían distinguir objetos ni el lugar pero una voz se escuchaba de fondo, era masculina pero no se entendía mucho de lo que susurraba, luego la pantalla se iluminó y de dejó ver un pasillo y la puerta entre abierta de una habitación, quien cargaba la cámara se dirigió hasta ese sitio que cautelosamente iba entrando por la abertura a esa habitación, la luz se hizo enceguecedora pero una vez el lente de aquella cámara se ajustó a la medida se pudo distinguir una gran cama y sobre ella una mujer de rostro familiar.

-"Buenos días" – Decía la voz de quien sujetaba dicha cámara.

- "¿Dom? ¿Qué estás haciendo con esa filmadora?"

- "La adquirí hace unos días y es para grabar en video todo lo referente a nuestro hijo ¿Qué te parece amor?"

- "Me parece un lindo detalle, solo porque vas a grabar a nuestro Grimmjow…"

- "¿Dónde está el bebé más valiente de todos?" – Dijo quien aparentemente era el padre de Grimmjow que por ahora solo se le podía oír la voz de fondo. La cámara bajó un poco la visión dejando ver a un pequeño bebé recostado boca arriba sobre la cama y completamente desnudo, pues la madre estaba en proceso de cambiarle el pañal. El chiquillo solo miraba curioso y hacía ruidos con su boca.

- Awwww pero mira qué lindo. – Dijo encantada la peli verde.

- PFFFF JAJAJAJAJAJAJAJAJA Por Dios, podría ver este video cien veces y siempre me hará reír… es decir… míralo, mira su pequeña verguita, jajajajajajaja… - Se reía a todo pulmón el asistente.

- Así la debes tener tu Vega porque la mía ahora es diez veces más grande y más…

- ¡IUGH! ¡GRIMMJOW COCHINO! No me interesa escuchar de qué tamaño la tengas…

- Si quieres puedes verla. – Le respondió con su típica sonrisa cínica en el rostro.

- Bueno niños, esas cosas no se hablan frente a una dama. - Los reprimió la anciana.

El video siguió su curso, solo mostraba la secuencia en que la madre le cambiaba el pañal a su hijo y finalizaba alzándolo en brazos mientras ambos se despedían de la cámara.

- Ahora yo elijo el siguiente.- Dijo el asistente saltando de su lugar hacia la caja de videos sin temor a que su jefe se le pudiese mandar encima para ahorcarlo con sus propias manos. Escarbó entre la montaña de casetes hasta encontrar uno que se titulaba "primer día en la escuela". – Estoy seguro que con este te vas a reír mucho Nell.

Puso el video en curso luego de haber sacado el otro y la película empezó a andar, se podía ver la imagen de la mujer peli azul mientras parecía estar tratando de descifrar algo con la cámara.

-"Amooor. ¿Cómo es que funciona este aparato?"

- "Tienes que oprimir el botón rojo cariño" – Se escuchaba a lo lejos.

- Ya lo hice ¿Y luego?

- Pues ya estás filmando.

- "Oh, vaya si tienes toda la razón… Estos aparatos no se me dan muy bien…" – Ahora la mujer salía de escena mientras tomaba la cámara en sus manos y apuntaba el lente hacia otro lado, una pared blanca para ser exactos. – "Ven mi ojitos del cielo, ya puedes salir"

- "No quiero mamá…"

- "Ven cariño, solo un momentico para que mamá te pueda ver ¿si?"

- "No quiero…"

- "Si vienes te prometo muchos dulces para la tarde."

- "No quiero…"

- "Ven, por favooor…"

- "Que no quiero mamá…"

- "¡Grimmjow! Obedece a tu madre." – Se escuchó la fuerte voz del padre a lo lejos.

- "Ash…" – Resignado el chiquillo salió de su escondite para aparecer en el cuadro de escena, haciendo mala cara como de costumbre. Lo gracioso de todo esto es que en la pantalla se podía ver a un Grimmjow de más o menos tres o cuatro de edad, traía puesto un bléiser pequeño de paño azul, una camisa blanca con corbata y bermudas beige, medias blancas que le llegaban poco más debajo de la rodilla, zapatos negros bien embolados y la mejor parte, el peinado, partido a la mitad, aplastado a mas no poder con lo que parecía ser gel, se veía como un pequeño nerd, solo le hacían falta las gafas de vidrio grueso.

- JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA ¡POR DIOOOS! Juro que nunca superaré ese video… JAJAJAJAJAJAJA… - Decía el joven Vega mientras se reía a todo pulmón tirado en el suelo y doblándose del dolor de estómago que le provocaban los espasmos de la carcajada. Mientras tanto la señorita simplemente cubrió sus labios con la mano derecha y no pudo evitar que se le escapara una risita de ellos que fue totalmente audible para el joven de cabellos azules que tenía a su lado y la estaba mirando mal.

- Jejejeje, te ves muy tierno Grimm, casi como un muñequito, jejejejeje. – Se reía con disimulo.

- Es el peor traje que recuerdo haberme puesto en mi vida…

- ¿Quién te peinó, eh?

- Adivina… - Rodó los ojos de un lado para otro.

- Mi niño se veía muy bien presentado de esa forma, no sé por qué no te gustaban los peinados que yo te hacía…

- Porque eran de nerd abuela y eso no va conmigo sino con Vega.

- AJAJAJAJA… ha, a mí nunca me han peinado de esa forma tan ridícula.

- Awwww yo creo que te veías bonito… yo quiero ver otro…

- No más videos por hoy.

- Poooor fis Grimm, el último y ya ¿sí?

- Que no.

- Si, si, pooorfis, déjame escogerlo a mi ¿sí? – Le hizo un irresistible puchero de niña mimada.

- Bueeeno… - Contestó resignado ante esa carita de borrego. – Pero que sea el último.

- ¡YUPI! – Dijo dando un salto fuera del sofá hacia la caja de cartón, acto seguido escarbó y escarbó hasta encontrar uno que le pareció interesante, se titulaba "en el parque". Sacó la anterior cinta y puso esa en curso, como siempre la típica pantalla azul antes de aparecer la primera imagen en la cual se veía un prado verde y cielo azul, de fondo un pequeño parque infantil con columpios, rodaderos, toboganes, ruedas de la fortuna, pasamanos, todos hechos en madera.

Habían niños corriendo hacia un lado y otro jugando, saltando, gritando y riendo, luego la cámara se fijó en un pequeño peli azul celeste que aparentemente apenas aprendía a caminar pues lo hacía con torpeza sujetándose de cual estructura encontrara para sostenerse. Frente a él se podía observar nuevamente a la hermosa madre quien un poco acurrucada extendía sus brazos hacia su hijo esperando seguramente a que el niño caminara hacia ella.

-"Ven donde mami corazón, ven…"- El pequeñito también extendía sus diminutas manitas tratando de alcanzar las de su madre pero estaba muy lejos como para lograrlo, debía entonces caminar hacia ella. Seguramente quien filmaba era la nana o alguna otra persona diferente al padre porque la escena temblaba mucho.

- "Ma… mah, maa…"- Trataba de pronunciar el niño mientras lentamente se acercaba a ella.

- "Vamos mi cielo, solo unos pasitos más…" – Estuvo a punto de agarrar una de las manos de la mujer cuando repentinamente de la parte de arriba se vio entrar en escena un balón que chocó con toda fuerza en la cabeza del pequeño tumbándolo al suelo y por consiguiente hacerlo llorar.

- "WUAAAAAH, WAAAAAAH" – Se escuchaban los lloriqueos.

- "¡Grimmjow! Corazón, ¿estás bien? ¿Te golpearon muy fuerte amor?" – La preocupada madre inmediatamente se puso de pies y levantó a su hijo del suelo mientras este aún tenía los ojitos apretujados y llorosos. – "¡OIGAN SALVAJES! ¿Qué les pasa, eh? ¿Acaso quieren matar a alguien con ese balón o qué?" – Dijo repentinamente la mujer con un tono de voz fuerte y aterrador, para nada similar a la dulce voz que antes sonaba de sus labios, como toda una leona protegiendo a su cachorro.

- "Di… disculpe señora no volverá a pasar… " – Dijo un asustado joven de más o menos seis o siente que entraba en el cuadro para salir corriendo rápidamente.

- "¿Cómo está el niño? ¿Se golpeó muy fuerte?" – Cuestiono preocupada la voz de otra mujer, seguramente la nana quien sostenía la cámara.

- "Si Yuriko, está bien afortunadamente…" – El pequeño seguía llorando pero ya no tan fuerte en brazos de su madre quien lo arrullaba de un lado a otro.

- "Que alivio…"

- "Waaaah, waaaaah…"

- "Shhh, ya mi amor, no llores más, esos niños malos no vendrán a hacerte daño, yo estoy aquí y te cuidaré y protegeré siempre…" – La escena terminó y todos los espectadores estaban en silencio. Extrañamente Vega no había hecho ningún comentario ni se había reído de nada, al igual que Nell y la nana, quien rompió el silencio fue Grimmjow.

- Bueno, y ya, eso fue lo último, no más videos por hoy. – Se puso de pies y se dirigió escaleras arriba, mientras la anciana sacaba el casete y lo guardaba en la caja con el resto.

- Eeeeeh, que lástima, yo que quería ver más… - Dijo el chico presente.

- Puede que para mi niño sea doloroso ver este tipo de filmaciones, era una época en la que todo era felicidad… - El Vega se quedó callado, no podía burlase de nada pues la víctima ya no estaba presente y al parecer ese último video había tocado alguna herida que aún no había cicatrizado, la chica peli verde no pronunció palabra alguna, se puso de pies mientras se acomodaba sus pantuflas de peluche y subió hasta el segundo piso para alcanzar al joven.

Al llegar no lo encontró en los pasillos ni en su habitación pero al ingresar en esta pudo notar el ruido del agua correr, seguramente se estaba tomando la ducha. Ella por su parte haría lo mismo pues ya casi era medio día y ninguno de los dos se había aseado.

Pasó cerca de media hora mientras la peli verde se arreglaba ya con la ropa limpia puesta y el secador alisando sus largos cabellos, se peinó un par de veces con el cepillo de cerdas gruesas y salir del baño finalmente. Al hacerlo pudo escuchar a lo lejos la voz de su paciente llamándola, seguramente necesitaba ayuda con algo.

- ¡Enfermera!

- Ya, ya llegué… - Entró con cautela por la puerta de la habitación observando al chico sentado al borde de la cama con una toalla pequeña sobre sus hombros, el cabello desordenado escurriéndole gotas de agua, un pantalón de jean puesto y el torso desnudo, como de costumbre. - ¿Qué necesitas paciente?

- Que me ayudes con el cinturón enfermera. – Ella se acercó a él mientras se ponía de pies, tomó el cinturón de cuero marrón de la mano del hombre y comenzó a pasarlo por entre las aberturas del pantalón sin titubear, parece ser que ya estaba dejando la timidez con él.

- Sabes, un día de estos quisiera ver todos esos videos contigo, me parece muy lindo detalle haberlos grabado.

- Son locuras que se le ocurrían al viejo y la verdad… hay cosas que no me gusta recordar… - La chica sonrió.

- No seas mentiroso eeeh… - Levantó la cara para verlo a los ojos, él le miraba con una expresión de incógnito. – No creas que no me di cuenta de la sonrisa que hiciste cuando en el video tu madre te defendió de esos niños, fue gracioso debes admitirlo.

- Ñaaah, mamá era… un poco malgeniada…

- Pues a alguien debiste haberle sacado el "malgenio". – Ahora le abrochaba la reata metálica. – Es bonito que tengas recuerdos de esos grabados para siempre, y cada que los quieras ver los puedes sacar de la caja y prender la tv, en cambio yo no puedo hacer algo como eso…

- Nell… no creo que debamos ver eso si te incomoda…

- No, no me incomoda, todo lo contrario, me divierte mucho ver ese tipo de cosas solo lo digo porque… Porque sé que pueden ser recuerdos dolorosos para ti porque extrañas a tu madre pero quisiera que te dieras cuenta de que tuviste la oportunidad de tener padres, de tener una familia, que aunque ya no sea igual que antes por lo menos puedes decir que lo viviste en algún momento… - La voz de la chica se cortó de golpe y no pudo evitar bajar la mirada. Maldita sea, quería evitar a toda costa que algo como esto sucediera, odiaba verla triste y odiaba más aún verla triste por su culpa.

- Joder… Nell… no te pongas así, no es mi intención hacerte sentir mal es sólo que… - De verdad que era muy malo con las palabras de consuelo, nunca fueron su especialidad, de hecho podía contar con los dedos de una mano las veces que le había tocado darle apoyo moral a alguien y dos de esas veces había sido con ella incluyendo este mismo momento. Con su mano izquierda y el dedo índice levantó el rostro de la chica por el mentón para verla a los ojos los cuales en ese momento se veían vidriosos. – Es solo que quizás no le doy la suficiente importancia a eso, quizás… no estoy acostumbrado a demostrar lo que siento…

- ¿Y qué sientes? – Fue una pregunta inesperada, tanto que hizo formar un nudo en la garganta del chico, de hecho sentía muchas cosas en esos momentos, nostalgia por los recuerdos, quizá tristeza por el pasado, remordimiento por verla a ella en ese estado, pero… sentía algo más, sentía algo extraño al verla a ella tan cerca de él como en tantas anteriores veces pero no era un sentimiento lujurioso o carnal, era algo que le daba calor, que lo hacía sentir lleno, completo… No sabía qué responder en esos momentos.

- Siento que me debes muchos besos señorita Oderschvank ¿Recuerdas que dije que te lo iba a cobrar caro? – La agarró por detrás de las caderas.

- Aaaah, no me digas ¿aparte de que te doy servicios de enfermería tengo que pagarte?

- Los "servicios de enfermería" ya están pagos señorita, y me refiero a otro tipo de pago… - Lentamente fue acercando su rostro al de la chica hasta sentir que sus narices hacían contacto, sin haber cerrado aún los ojos para besarla, ella se percató de que el hombre había detenido su acto seguramente para esperar a que ella le diera alguna señal con la cual proseguir.

La chica simplemente cerró sus ojos lentamente y acercó sus labios a los del joven para que hicieran contacto, fue un tanto inesperado porque siempre era él quien comenzaba con el beso, pero que ella haya tenido un poco de iniciativa en esta ocasión no le hacía daño a nadie.

Primero fue un leve roce de la superficie de sus labios para luego dar paso a algo más profundo, a un beso más pasional en que los labios de uno atrapaban a los del otro y viceversa, sus cabezas ladeaban de un lado a otro para asegurarse de no dejar un solo rincón sin explorar. Ella de manera tímida tenía la yema de sus dedos puestos en las caderas desnudas del joven mientras que él con la mano no enyesada daba leves caricias en la parte baja de la espalda de la chica, tratando de controlarse lo más posible pues con esas prendas que ella traía puestas era un tanto difícil de ignorar su muy deseable cuerpo, el pantalón negro de licra ajustado, la camisa fucsia tipo escote barco que rodeaba sus hombros dejando libre su cuello y clavículas con unas arandelas colgando de este, con cualquier trapo puesto quedaba perfecta aunque… le gustaría más verla sin ellos.

El hombre fue quien liberó el contacto de sus bocas pero antes de perder el ritmo paseó sus labios por la mejilla de la chica plasmando delicados besos en ella y conforme lo iba haciendo iba trazando un camino por su mandíbula bajando peligrosamente por su cuello saboreando cada centímetro de su deliciosa piel, aspirando su aroma natural, memorizando cada parte de su recorrido con todos sus sentidos, ella por su parte no pudo evitar que una risita se le escapara de la boca.

-Jejejeje, Grimm… no, me haces cosquillas… - Echó el cuerpo un poco hacia atrás para evitar que su compañero siguiera haciendo eso.

- Aaaah con que eres cosquilluda ¿eh? – Le miró con malicia.

- Como toda persona normal tontito ¿o tú no lo eres?

- No lo soy.

- Si como no…

- Bueno, de hecho sí hay una parte donde me dan cosquillas…

- ¡Niños! ¡Bajen a comer! ¡El almuerzo está listo! – La voz de la anciana interrumpió a la pareja, sobre todo a la peli verde quien iba a darle una respuesta de asco a eso que acababa de decir el hombre. Se separaron y ella ayudó al joven a ponerse su camisa de cuadros rojos. Se colocó unas medias y con eso no más bajaron al comedor.

Todo estaba servido, Vega, Giriko y la anciana ya estaban sentados esperándolos.

- Vaya, pero sí que tardaron bastante ¿qué tanto hacían los tortolitos eh? – Cuestionó sugestivamente el muchacho.

- Na-Nada… - Dijo la chica un tanto avergonzada.

- Nada que te importe Vega…

- Bueno bueno, en la mesa no se discute ¿Qué acaso tengo que regañarlos siempre? – Los interrumpió la anciana molesta, de verdad que a veces parecían un par de adolescentes prematuros, era raro verlos así para los ojos de la oji oliva pues en el trabajo eran un poco más serios, solo un poco. El mayordomo soltó una pequeña risa ante la escena, hace tiempo que no llenaban esa mesa con tantos invitados.

Empezaron a comer todos al tiempo como de costumbre, definitivamente esa señora cocinaba de maravilla, los fideos, el ramen y hasta el sushi tenían una sazón única y especial. Debía aprenderse todas esas recetas la enfermera, sí o sí.

- Ahhhh, estuvo delicioso abuela, muchas gracias. – Dijo satisfecho el joven oji miel.

- Por nada mi querido.

- Gracias nana, estuvo rico… - Le siguió el Jeaggerjaques luego de haber terminado con su plato. El chico Vega le miró sorprendido pues ese orgulloso no acostumbraba a dar las gracias nunca, miró a Nell buscando una respuesta con una ceja levantada y ella simplemente le sonrió, eran tan evidente, ahora todo era claro como el agua.

- Bueeeeno, yo me retiro, tengo que ir a terminar de digitar documentos que se supone Grimmjow debería estar revisando.

- Para algo te pago.

- Si, si, como sea. Mañana te enviaré por correo todos los asuntos de esta semana para que los revises. – El peli azul le respondió asintiendo con su cabeza, por primera vez en ese día se comportaban como gente civilizada.

- Espera joven Vega, no se te olvide llevar tu torta…- Dijo la anciana viniendo lo más rápido que podía de la cocina para entregar el recién horneado pastel de chocolate que olía a maravillas.

- ¡Por supuesto! Eso no puede quedarse ni por accidente. – Partió una buena tajada y se la llevó en un recipiente de plástico, la repartiría con sus padres después antes de comérsela él solo por completo. – Bueno, ahora sí, adiós a todos. – Dijo haciendo un ademán con su mano derecha justo al lado de la puerta, los aludidos se despidieron de él a excepción del peli azul quien se conformó con simplemente levantar su mano buena.

Justo abrió la puerta el Vega y por escasos centímetros estuvo a nada de chocar frente a frente con unos protuberantes pechos.

- Hola Vega, que gusto encontrarte aquí.

- Se-señorita Matsumoto… - El pobre chico colorado como un tomate no sabía si mirar a la mujer a los ojos o a sus muy redondas amigas que casualmente quedaban a la altura del chico.

- ¡RAAAAAN!

- ¡NEEEEEEEEL!

Las mencionadas pegaron un grito como si no hubiese un mañana, la rubia de un empujón corrió a Vega hacia un lado pues le estorbaba el camino hacia su amiga quien ya venía hacia ella para regalarle un fuerte y apretado abrazo de los que acostumbraba.

-¡Neeeeeell! Amiga ¿Cómo estás? ¿Qué has hecho? ¿Cómo te ha ido? ¿Si te han tratado bien? – Decía mientras cada vez daba el abrazo con más fuerza.

- Bi-bien… a-amiga me… me estás dejando sin aire…

- Ups, lo siento amiguis pero hace tiempos que no te veía…

- Nos vimos ayer Ran…

- Si, pero parece que fue hace una eternidad…

- ¡Neeeell!

- ¡Rukia! – Ahora detrás de la voluptuosa rubia se encontraba la pequeña Rukia quien hasta hace unos momentos era invisible para sus ojos. – Amiga, ¿cómo estás? – La peli verde sin consideración alguna soltó el abrazo que tenía con Rangiku para levantar del suelo a la morena y darle su buen abrazo también, apretujándola contra sus grandes delanteras.

- Neeell que me dejas sin aire…

- Que grata sorpresa verlas a las dos ¿cómo están? ¿Qué las trae por aquí?

- ¿Cómo que qué nos trae por aquí? – Dijo Rukia levantando una ceja y con las manos en las caderas. – Pues tu tontita, no venimos a ver al gruñón de tu jefe.

- Escuché eso enfermera enana… - Le gritó Grimmjow desde lo lejos.

- ¿A quién llamas ena…?

- ¡Tío Grimmjow! – Ahora detrás de la morena salía una niña rubia y pequeña quien se dirigía hacia el susodicho para saludarlo, corrió hasta donde estaba y se lanzó encima.

- ¿Lilinette? ¿Qué haces…? AAAAAAGHHH – Lanzó un grito al aire cuando su brazo lastimado se vio comprometido entre el abrazo de la pequeña.

- ¡Tío Grimmjow! ¿Estás bien? Me dijeron que te habían atropellado…

- Lilinette, jovencita ten más cuidado ¿no ves que Grimmjow está lastimado de un brazo? – Apareció en escena el alto trigueño.

- ¿Señor Stark? ¿Quién más falta? ¿Cuántos vinieron? – Cuestionó la peli verde extrañada de ver tantas personas juntas al mismo tiempo en un mismo lugar.

- Solo nosotros cuatro querida Nell.- Respondió la rubia.

- Si, mis jefes me dejaron salir temprano hoy para venir a saludarte. – Continuó la peli negra.

- Y como el señor Stark me invitó a salir después de la jornada laboral me dijo que si lo acompañaba con su hija a visitarlos y claramente no me iba a negar y así es como entra Rukia en el combo.

- Vaya, que bueno, me alegra mucho verlas acá chicas. – Sonrió con satisfacción la peli verde. – Vengan las voy a presentar. – Tomó de ambas manos a las mujeres y las trajo consigo hasta la mesa del comedor donde aún estaba sentado Grimmjow con Lilinette sobre sus piernas haciendo mala cara mientras la niña le contaba alguna de sus cientos de anécdotas. – Abuela Yuriko, Giriko, ellas son Rangiku y Rukia, mis mejores amigas. Chicas, les presento al mayor domo y la nana de Grimmjow.

- Encantadas. – Dijeron las mujeres al unísono.

- Un placer conocerlas señoritas. – Respondieron ellos.

- Esta casa es muy grande y bonita… - Decía maravillada la rubia.

- Era de los padres de mi niño Grimmjow… - Comentó la anciana.

- ¿Mi niño? JAJAJAJAJAJAJAJA – La imprudente de Matsumoto no pudo evitar que una carcajada saliera desde sus entrañas. - ¿NIÑO? ¿EL JEFE NIÑO? JAJAJAJAJAJAJAJAJA – Literalmente estaba haciendo bullying con sus risas desmedidas.

- Mas te vale controlarte si no quieres que te despida Matsumoto. – Dijo el peli azul quien había estado atento a la escena desde hace rato.

- No dejaría que lo hicieras Jeaggerjaques. – La defendió el Coyote.

- ¿Ah? – Hizo un gracioso gesto al escuchar las palabras de aquel hombre.

- Siiii. Lo que pasa tío Grimmjow es que mi papi y la señorita Matsumoto han estado saliendo desde hace unos días atrás.

- ¿Y cómo es que me vengo a enterar hasta ahora? Se aprovechan de mi ausencia para hacer lo que les venga en gana ¿Qué falta? ¿Qué Vega convierta mi oficina en un burdel?

- Y hablando de Vega ¿Dónde está? – Cuestionó el mayor.

- Yo lo vi salir en su auto, tenía la cara pálida, como fantasma. – Respondió la niña.

- Pero bueno aquí no estoy hablando del inútil ese sino de tu relación con Rangiku, Stark.

- Ah, eso. Hemos estado saliendo hace ya casi una semana, ella me dijo que le gustaba yo le dije que a mi también y estamos viendo si puede funcionar…

- ¿No te parecería genial que Ran fuera mi nueva mamá? Estaríamos de compras todo el día todos los días, en todas las tiendas de moda y de dulces ¿Cierto tío Grimmjow?

- Yo solo espero que estén respetando las normas de la empresa Stark…

- Por supuesto querido jefe, más o menos así como tú y la señorita Neliel.

- ¿Qué?

- Oh vamos, no creas que no me he enterado de lo que hay entre ustedes…

- Aún no hay nada entre nosotros ¿Y quién te fue con el chisme? Apuesto a que lo hizo Vega…

- Quizás hay algo de cierto en eso, pero tú también eras demasiado evidente compañero, no sabes fingir cuando estás interesado en una chica.

- ¡Que genial! Eso quiere decir que ya le puedo decir a la señorita Nell tía Nell ¿verdad?

- Eeeeeh, no lo creo Lilinette, no creo llegar a algo formal con ella.

- Eres un bobo tío Grimmjow, Nell es buena y bonita, deberían casarse y tener hijos.

- ¿Qué? Claro que no niña loca, ni en cien años.

- Que sí.

- Que no.

- Que si si si sii.

- NO.

- Siiii… - El hombre padre de la niña observaba la infantil discusión que se desataba entre esos dos, Grimmjow aún no se daba cuenta de ello pero sabía manejar muy bien a los niños aunque refunfuñara y negara mil veces diciendo que no le gustaban, y ahora que su hija lo mencionaba a él le vendría bien tener hijos, tener su propia familia, ya estaba en edad y demostraba que era bueno tratándolos ¿por qué no intentarlo aunque sea? Stark podía ser viejo y distraído, pero bien dicen que "más sabe el diablo por viejo que por diablo" y estaba convencido de que esos dos, Nell y Grimmjow, llegarían a una relación formal en algún momento, eso podía darlo por seguro, solo debían tomarse su tiempo y conocerse más y que la señorita Nell diera el primer paso porque seguro el idiota de Grimmjow no sería capaz de hacerlo.

- ¿Y dónde está tu habitación Nell? – Cuestionó curiosa la rubia.

- Ran, no puedes andar preguntando eso en casa ajena…- Le reprimió Rukia.

- Aaaaaay Rukis, es que la casa es tan grande y bonita que podría recorrerla toda de arriba abajo…

- Jajajajaja, no se preocupen chicas si quieren puedo llevarlas y mostrárselas, claro con el permiso de la nana… - Dirigiéndose ahora hacia la anciana.

- Claro niñas, tienen todo el permiso. – Sonrió. - ¿Quieren que les lleve algo de comer o de beber?

- No, muchas gracias… - Dijo la oiji violeta.

- Si, es que acabamos de almorzar y estamos llenas.

- Bueno, entonces vamos chicas. – Y las tres subieron por las escaleras al segundo piso. Al llegar quedaron maravilladas por el amplio y lujoso espacio que las rodeaba.

- Mira que grande y bonito es este lugar… Dudo que quieras volver a mi casa después de vivir aquí Nell…

- Si, parece que nuestra amiga ya se nos subió de estrato… - Agregó la peli negra.

- No sean bobas, claro que no, saben que podría vivir en una mansión o en un pequeño departamento sin problema alguno y seguiría tratándolas igual…

- Seee como no… - Le hizo caso omiso la rubia. – Yaaa Nell, muéstranos tu súper mega ultra lujosa habitación.

- Es esta de acá. – Dijo estando al lado de la puerta que justo después abrió para darle paso a sus amigas.

- Wooooow.- Dijeron ambas al unísono al encontrarse con ese grandísimo espacio donde fácilmente podrían caber otras dos camas grandes sin tocarse entre ellas.

- Es enorme… ¿Y todo esto es para ti sola Nell?

- Si Ran, aquí duermo yo…

- ¡ YUPI ! – Dijo la rubia mientras se lanzaba boca abajo sobre la mullida cama de Nell, tan grande que fácilmente cabrían tres personas sin incomodarse unas a otras. – Esto es para reyes, esto si es vida… - Dijo encantada con el lugar.

- Y eso que no han visto la habitación de Grimmjow, es mucho más grande y bonita que esta…

- Huuuuuy, pero mira nada más… Ya le llamas por su nombre y no como "jefe" o "señor"… - Le miró pícara la oji azul.

- Y además ya conoces hasta su habitación… Que traviesa nos saliste Nell… - Le seguía el juego la pequeña enfermera.

- Ash, no sean bobas, no es lo que se imaginan.

- A ver… - Se lanzó Rukia también encima de la cama. – Entonces cuéntanos amiga, ¿cómo van las cosas entre tú y tu jefe? ¿Ya se te declaró? ¿Ya hubo de… "esto" y de "aquello"?

- ¡RUKIA! ¡Pero qué preguntas son esas...!

- Cuéntanos amiga. – Miraba interesada Rangiku mientas apoyaba su rostro entre sus manos con los codos apoyados sobre el colchón.

- Bueno, pero solo si ustedes prometen contarme lo suyo…

- Ash, obvio que si amiga… Pero comienza tú.

- Okay… Emmmm…. ¿Qué les puedo decir? Pues, creo que nos hemos conocido un poco mejor y no ha sido atrevido ni grosero conmigo, todo lo contrario…

- ¿Ya se te declaró? – Preguntó emocionada la rubia.

- No, él no es de esos, aunque sé que siente algo por mí…

- ¿Cómo lo sabes? – Dijo ahora Rukia.

- Porque… nos volvimos a besar.

- ¡WAAAAAAAAAAA! – Gritaron emocionadas las dos chicas como un par de adolescentes recibiendo el autógrafo de su cantante favorito.

- ¡Qué lindo! Pero él no te obligó a hacerlo ¿cierto?

- No Ran, digamos que… se dio y me dejé llevar.

- ¿Y te gustó? ¿Qué sentiste? ¿Cuántas veces lo hicieron? ¿Le cogiste las nalgas mientras lo hacías?

- ¡RAN!

- ¿Qué? Es una pregunta normal…

- Yo no lo toco cuando lo beso ¿qué te pasa?

- Hay que saber aprovechar cariño.

- Bueno, esa serás tú pero yo no… Y respecto a las otras preguntas pues… Lo hemos hecho como unas cinco o seis veces, no recuerdo bien.

- Mira que llevan un día y medio y ya todas esas veces… A este paso van a tener sexo muy pronto…

- ¡RAN! – Gritaron las otras dos chicas al mismo tiempo.

- ¿Qué tiene de malo? Puede suceder, y si los dos se quieren… ¿por qué no? Además el condenado está muy bueno…

- La verdad es que sí, apoyo en eso a Rangiku. – Afirmaba la morena con la cabeza. - ¿Pero tú que sientes Nell? ¿Te gusta? ¿Lo quieres?

- Chicas… yo… No lo sé, creo que aún estoy confundida…

- Hay una buena manera de saberlo tú sólo responde sí o no ¿de acuerdo? – Le dijo la rubia. La chica asintió.

- ¿Sientes mariposas en el estómago cada que lo ves, cada que se te acerca y cada que se besan?

- Pues… si…

- ¿Te sientes bien cuando estas con él?

- Sí…

- ¿Te sientes nerviosa cuando te mira?

- Si…

- Suficiente, es oficial, estás enamorada.

- Ran, claro que no, tampoco tanto como "enamorada"

- Estoy segura de lo que digo Nell ¿o no lo crees Rukia?

- Pues no soy la más experta en esto de los sentimientos pero la verdad es que sí se te nota demasiado Nell, sabes que lo quieres pero no te atreves a admitirlo.

- Bueno sí, sí lo quiero, pero no… es decir, no me quiero enamorar de él, no quiero volver a estar mal por culpa de un hombre…

- No todos son iguales amiga, si le das la oportunidad de demostrarte que él es diferente pueda que formen una linda pareja. – Las palabras de la peli negra sonaban un poco más amables.

- Tal vez… después veremos qué sigue sucediendo. ¿Y cómo vas tú con Ichigo eeeeh?

- ¡AY SI! Vamos Rukia, cuéntale a Nell.

- Jejeje, bueno, lo que pasa es que… el idiota cabeza de zanahoria me pidió que saliéramos en plan de cita mañana.

- Waaaaah que genial amiga. Y supongo que aceptaste ¿cierto?

- Pues, con algo de dificultad pero le dije que sí.

- ¿Y a dónde irán?

- No me quiso decir, dijo que sería una sorpresa.

- Que romántico, tú también debes aceptar que te gusta Ichigo, Rukia. Se te nota en los ojos.

- Ay ya, no empiecen, él no me gusta.

- Ajam.

- Pues es algo que descubriré mañana así que no me presionen.

- Si claro, si aceptaste su propuesta es porque te gusta.

- Ya… no empieces Nell.

- Te gusta, te gusta, TE GUSTA… - Le decía a manera de canto.

- Siii, te gusta, te gusta, te gusta…- Le seguía el juego la rubia.

- Ash bueno, si eso las hace felices y se callan de una vez por todas entonces sí, sí me gusta.

- Jajajajaja sabía que debías admitirlo Rukis. – Le sonrió la rubia.

- ¿Y qué hay de ti Rangiku? ¿Qué sientes por el señor Stark?

- Pues… hemos estado saliendo.

- Aja, eso ya lo sabemos ¿Y?

- Pues, me cae bien, es simpático y su hija es un amor.

- ¿Te cae bien? ¿Sólo eso? ¿No estás enamorada?

- Pues hasta ahora nos estamos conociendo.

- Raaaan…

- Me parece atractivo, simpático y buena onda, me gusta pero no estoy enamorada…

- Eres una tonta, te quejas de nosotras pero tú tampoco eres capaz de decirnos lo que sientes.

- Pues ya se los dije chicas…

- ¡Tramposa! – Nell agarró entre sus manos el primer objeto que encontró a su alcance el cual afortunadamente era una almohada y se la plasmó en toda la cara a la rubia, despeinándola un poco.

- ¿Ah sí? ¿Con que esas tenemos eh? ¡Pues yo también sé jugar a eso! – Agarró la otra almohada y en vez de golpear a su contrincante lo hizo con la pequeña peli negra.

- ¡Esto es una guerra de almohadas! – Proclamó la misma y entre todas comenzaron a darse golpes las unas a las otras, como si tuvieran de cinco de edad.

Así pasaron la tarde entre risas y juegos, las chicas contando chismes de lo que ocurría en sus trabajos mientras Nell les narraba algunas de las anécdotas que le contaba la anciana y de vez en cuando mencionaba una en la que su jefe aparecía de niño o de bebé mientras sus amigas se reían imaginando al gruñón ese con carita de inocencia, imposible de concebir.

En cambio en el piso de abajo la pequeña niña se divertía con su padre y su tío, jugaba varias cosas al tiempo y parecía no cansarse nunca, saltaba por aquí y por allá, hacía dibujos en hojas de papel, de vez en cuando molestaba al gato y cuando quería tomar un respiro se sentaba en el comedor a comer pedazos de la torta de la abuela, tanto así que a la anciana le tocó esconderla pues le preocupaba que la niña comiera de más y se enfermara del estómago, de cierta manera le recordaba en las épocas cuando "su niño" tenía la misma edad y era igual de hiperactivo, recordaba preparar esa torta de chocolate que tanto le gustaba exclusivamente para él, a veces tenía que dársela a escondidas de su madre pues a ella le preocupaba que le salieran caries, afortunadamente nunca sucedió.

- Giriko ¿Recuerdas cuándo fue la última vez que esta casa estuvo tan llena de gente?

- Fue hace bastante, no sabría decirte con exactitud.

- Lo sé. Esta casa tan grande y silenciosa me traía nostalgia pero ahora que la veo así creo que se ve más alegre, más viva.

- Y todo comenzó desde que la señorita Nell llego acá.

- Exacto. Estoy segura que esa jovencita traerá alegría a este lugar y sobre todo a mi niño Grimmjow.

- Si, tal vez no deba entrometerme en la vida del amo pero… creo que ya es hora de que siente cabeza ¿No lo crees?

- Por supuesto, he estado pidiendo en mis oraciones por él siempre y creo que mis plegarias han sido escuchadas, estoy segura de que podrá cambiar para bien.

- ¿Tú crees que lleguen a enamorarse?

- Estoy segura de ello, claro, si es que ya no lo están… - Le miró con complicidad. - ¿Te imaginas? Podríamos ver niños pequeños corriendo por aquí y por allá, por la sala, por el antejardín, jugando en la pradera, mis pequeños nietecitos, sería ver mi último sueño hecho realidad y espero alcanzar a vivir para verlo.

- Yo también espero que así sea.

Y así entre charlas, juegos y risas la tarde se pasó volando.

En menos de lo pensado ya eran la seis de la tarde y el cielo comenzaba a tornarse de naranja y rojo dando un espectáculo de colores sobre el lienzo del firmamento para dar paso a la noche.

- Bueeeno, fue un placer conocerla señora Yuriko. – Dijo la "enana" despidiéndose de la anciana.

- El placer fue mío niñas. – Respondió sonriente la mujer.

- ¡Espero que nos volvamos a ver pronto Nell! – Le gritó desde la puerta la alegre rubia mientras agitaba su mano de un lado a otro despidiéndose de la joven.

- Claro que si Ran.

- ¡Adiós tío Grimmjow! – Nuevamente la hiperactiva mocosa le saltó encima al peli azul para despedirse de un fuerte abrazo, cosa que hizo dolerle otra vez la mano y el antebrazo enyesado.

- ¡AGH! ¡Lilinette!

- No seas llorón… - Le sacó la lengua. – Adiós tía Nell. – A esta también se le abalanzó encima para darle un apretujón de brazos y la aludida le correspondió con la misma intensidad. Se sentía raro que le dijera "tía", pero seguramente lo decía de cariño así como hacía con Grimmjow, además… dado el caso en que ellos dos fueran una pareja entonces debía acostumbrarse a que la llamaran así, pero era hipotético.

Stark también se despidió de los presentes y tuvo que sacar a Lilinette casi a rastras pues no se quería despegar de Nell, con ella sentía una conexión especial.

Y finalmente tras la puerta desaparecieron.

- Que jovencitas tan amables. Me cayeron muy bien.

- Mis amigas son un tanto locas abuela, no se deje convencer tan pronto.

- Yo creí que nunca se irían…

- Grimmjow… no seas grosero, vinieron a visitarte para ver cómo estabas, eso es lo que hacen los amigos y las personas que te quieren…

- Como sea… ¿Quieres ir arriba a ver un rato el firmamento?

- Está bien, pero no me cambies de tema eh… Sabes a lo que me refiero.

- Si señorita enfermera, ahora sube por esas escaleras y…

¡TIN TUN!

Volvió a sonar el timbre de la casa.

- Quizás es Ran, de seguro se le ha olvidado algo, como siempre… - Dijo la peli verde caminando en dirección a la puerta esperando ver a su distraída amiga tras ella. Giró la perilla y con quien se encontró fue totalmente inesperado.

- Señorita Neliel, dichosos los ojos. – Una mano masculina tomó la delicada de la chica y le plasmó un beso sobre los nudillos.

- Se-señor Raidon. Que sorpresa…

- No, si la grata sorpresa es mía de verla por acá junto con…

- ¡Genial! Era lo único que faltaba en este día.

- Grimmjow… - Terminó la frase. - ¡Que tal primo! ¿Cómo va todo? ¿Qué me dices de ese brazo eh? ¿Si te están dando todos los cuidados necesarios? – Se le acercó para darle un "pequeño" golpe en el hombro.

- ¡Serás idiota! ¡No ves que todavía me duele!

- Oh, disculpa, no fue mi intención. – Dijo con una sonrisa nada sincera en su rostro.

- Mira Raidon, mas te vale que gires tu culo en dirección a la puerta o te juro que…

- ¡Hola! ¡Hola! ¿Cómo están todos? – De la puerta también entraron un par de señores mayores. Una mujer de traje elegante, cabello negro con visos blancos sujetados en un elaborado tocado en la parte superior de su cabeza, y junto a ella un señor un tanto robusto con la cabeza totalmente blanca, de traje también y con una pipa encendida en su boca soltando humo en forma de anillos.

- Mi querido sobrino, pobrecito, mira como ese salvaje te dejó el brazo… - Se acercó la mujer.

- Tía Margaret… - Saludó sin una pizca de ánimo.

- Muchacho, hace cuanto que no te veía ¿cómo está tu padre? ¿Y los negocios?

- Bien… - Respondió de la misma forma, seco y desinteresado, aquel sujeto acostumbraba siempre a preguntar primero por los negocios y por el dueño de los negocios, poco le importaba que tuviera un brazo roto.

- Mis padres insistieron en venir a visitarte y bueno, henos aquí. – Explicó el otro peli azul.

- Que bien… Pues ya que están aquí no hay de otra… Sigan… - Les hizo la invitación hacia el comedor.

- Oh pero esta casa está tal cual como la recuerdo ¿cierto querido? – Habló la elegante señora.

- Si si, tal cual como tu hermana la dejó… - Refiriéndose a la madre de Grimmjow.

- Por favor, siéntense. – Dijo la nana apareciendo en escena. – En unos momentos termino de preparar la cena para servir.

- Entre más pronto mejor, estoy muriendo de hambre.

- Yo igual… - Dijo el primo peli azul.

El ambiente era un tanto incómodo, se veía que los padres de Raidon eran un tanto… subiditos de estrato, por la forma de hablar y hasta de caminar, así como los comentarios que decían de ciertos detalles que no les gustaban mucho, no saludaron a la enfermera pensando que era una empleada por ejemplo, y tampoco trataban muy bien a la nana de Grimmjow al igual que al mayordomo, al parecer igualarse a los "empleados" no era algo que acostumbraran hacer, lo curioso era ver lo distinto que era su hijo ante esto, Raidon a veces parecía petulante pero siempre con sus aires divertidos de hombre confiado agradaba a quienes se encontraban a su alrededor, o al menos eso pensaba la peli verde.

En menos de nada la nana llegó con los platos y la comida para servir, se comportaba de una manera extraña, casi no hablaba ni hacía comentarios como de costumbre simplemente iba sirviendo plato por plato en silencio, uno por uno, primero a los señores "invitados" luego a Grimmjow y por último a Nell.

- ¿No va a comer abuela? – Le preguntó la chica al ver que se quedó de pies ahí junto al mayordomo.

- No querida, mas tarde comeré. – Se veía que Grimmjow traía cara de pocos amigos, serio y con el ceño fruncido, se sentía como frustrado por algo pero en el momento no podía descifrar de qué o por qué. Antes de empezar a comer la señora madre de Raidon hizo un comentario carraspeado un poco la garganta antes de hablar.

- Emmm, disculpen la pregunta pero… ¿No que los empleados comen en la cocina? – Dijo mirando hacia donde estaba Grimmjow pero luego pasó una mirada de desaprobación a la mujer que se encontraba frente a ella, Nelliel.

- Vaya, no creí que nuestro sobrino permitiera este tipo de cosas. – Comentó el señor siguiéndole la idea a su esposa.

- Eeeem, es que yo… - Trató de defenderse la peli verde con una voz suave y sutil, sin tratar de parecer que estuviese enojada ni mucho menos, simplemente quería aclarar el mal entendido.

- Oh, y aparte de todo habla como si fuéramos sus iguales… Que vergüenza… - Dijo la señora presente, infortunadamente esa fue la gota que derramó el vaso.

Sonó el arrastre de las patas de una silla sobre el suelo baldosinado del comedor captando la atención de todos los presentes pues el patrón de la casa se había puesto de pies.

- Perdí el apetito, con permiso. – Dijo neutro, como si esas palabras la hubiese dicho un robot o una máquina con el tono un poco elevado. Caminó unos cuantos pasos en silencio hasta que se detuvo para decir las siguientes palabras. – Nell, ven conmigo, necesito que me ayudes con algo.

La chica sin preguntar ni cuestionar las razones en esos momentos obedeció, se puso de pies y siguió al joven por detrás quien ahora estaba subiendo las escaleras rumbo al segundo piso. Todos en el comedor quedaron en silencio.

- Seguramente no tenía hambre, ya conocen a Grimmjow, en un momento está bien y al siguiente cambia de opinión. – Rompió el silencio Raidon para calmar un poco la tensión que se había formado.

- Si, tienes razón hijo, mi sobrino siempre ha sido así, hay que comprender al muchacho ¿No lo crees así querida?

- Totalmente amor. – Y continuaron comiendo sin darle mucha importancia a lo que acababa de suceder.

Mientras el azul celeste y la verde agua marina entraban a la habitación del primero, uno detrás del otro se iban acomodando sentados sobre el borde de la cama.

- No sé si sea prudente preguntar pero… ¿Qué fue todo eso?

- Si crees que Raidon me cae mal te informo que sus padres me caen peor.

- Eso pude notarlo pero… ¿por qué? ¿Por qué me trajiste contigo?

- ¿Por qué? Pfff, no iba a permitir que esas lacras te insultaran, prefiero alejarme del problema antes de romperles la cara con la mano que aún tengo buena…

- Estaba a punto de explicarles que no era una empleada…

- No te hubiesen escuchado, así son ellos y la mayoría de gente que ronda por este círculo social, bienvenida a mi mundo. – Dijo en tono sarcástico mostrando una falsa sonrisa.

- Pero… No entiendo, parecen ser personas amables.

- Aparentan ser personas amables Nell, pero no lo son, sobre todo la hipócrita de mi tía… - Escupió con rabia. La chica le miró sorprendida y confusa. – Ella es hermana de mi madre. – Ahora tenía lógica el parentesco entre Grimmjow y Raidon. – Y es una tipa altanera y petulante, no le dirige la palabra a gente que no sea de su mismo estrato social, siempre tuvo sus preferencias al igual que el interesado de su marido…

- ¿Por qué lo dices?

- Porque así son. Mi tía nunca apoyó a mi madre en sus peores momentos cuando se vinieron a Japón con el viejo, incluso me enteré que llegaba a negar su parentesco con ella como hermanas, oh pero claro, justo cuando se enteró que mis padres tenían el dinero suficiente para ser nuevamente de clase social alta entonces volvió a aparecer en la vida de ellos, y sobre todo el padre de Raidon quien al enterarse de los negocios del viejo se le pegaba como sanguijuela a lamerle los pies para que lo incluyera en trabajos con su empresa. Son una manada de hipócritas…

- Es triste enterarse de ese tipo de cosas…

- Pero es necesario, así sabes qué clase de personas son las que te rodean. A mí me tratan bien porque soy el único heredero de toda la fortuna Jeaggerjaques y quieren que los tome en cuenta para que los incluya en negocios. ¿Por qué crees que el inútil de Raidon tiene un puesto que no se merece en mi empresa? Porque ellos le rogaron al viejo para que lo dejaran meter con la excusa de que "tenía que ponerse a trabajar en el negocio de la familia", por favor…

- Pero… Raidon me parece una persona amable…

- Nell… - La miró a los ojos tratando de aparentar estar serio pero no pudo evitar demostrar una expresión en su rostro que le parecía divertido e inocente lo que la chica acababa de decir. – Tú crees que todo mundo es bueno porque te trata bien o porque son amables contigo, pero te recuerdo que este es el mundo de las apariencias…

- ¿Me quieres decir que Raidon es como ellos?

- No lo es. Al menos no en su totalidad. Lo que pasa es que el idiota donde lo ves es bastante manipulable y créeme que cualquier cosa que sus padres le pidan hacer lo hace, sea lo que sea.

- Pero no creo que sea capaz de hacer cosas tan graves…

- Créeme, tengo mis razones para desconfiar de él, también tiene sus mañas bajo la manga muy bien escondidas y uno que otro vicio que le gusta satisfacer a base de dinero. Aunque no lo culpo del todo pues sus padres lo criaron de esa forma.

- Cielos, si tú no me lo dices no me lo creo… - Él la miró divertido

- La verdad, creo que aún no me lo crees pero algún día tendrás la suerte de presenciarlo en persona…

- Yo esperaría no hacerlo.

- Bueno, mientras esos se van… ¿Qué quieres hacer? – Se acercó peligrosamente a su rostro.

- No sé… tal vez pueda…

¡TOC TOC!

Sonaron unos golpes sobre la puerta de la habitación.

- Mis queridos amigos, espero no haber interrumpido algo… - Entró Raidon sin esperar a que alguien le diese el permiso de pasar. El celeste rodó sus ojos de un lado a otro.

- ¿Qué quieres Raidon?

- Aaaah nada, venía a saludar. – El tipo muy confiado se lanzó encima de la cama de su primo boca arriba como si fuera la propia suya. - ¿Y qué hacen? ¿Por qué no bajan a terminar su cena?

- Porque sus presencias me…

- Porque no podíamos cambiar el vendaje de Grimmjow en presencia de tus padres Raidon… - Interrumpió al hombre antes de que hicieran un comentario fuera de lugar y comenzaran las discusiones.

- Aaaaah ya veo, entonces aparte de secretaria también eres enfermera.

- Así es. – Le sonrió.

- Mira nada más, te envidio Grimmjow, que una mujer haga dos oficios al tiempo no es fácil de encontrar ¿De casualidad también sabes cocinar?

- Sé algunas recetas…

- Nelliel… - Se levantó de golpe y se sentó al lado de la chica. - ¡Cásate conmigo! Eres la mujer perfecta… - Le propuso mientras sostenía una de sus manos en las suyas y comenzaba a besarlas.

- Este…

- ¡Raidon! ¡Suéltala y deja tus idioteces para otro momento!

- Primo, si tú no le propones matrimonio primero entonces lo haré yo, no desperdiciaría la oportunidad eeeeh. – Le picó un ojo a la chica.

- Eres un… - El celeste estuvo a punto de lanzársele encima para atacarlo pero por fortuna la chica los detuvo.

- ¡Bueno YA! ¡Basta los dos! Parecen un par de niños inmaduros. Voy a ir a traer el vendaje… - Se puso de pies. – Y cuando vuelva espero no encontrar esta habitación transformada en un ring de pelea ¿entendido? – Ambos asintieron asustados. La chica soltó un suspiro y salió de la habitación dando un golpe duro en la puerta al cerrarla.

- Que sexy se ve enojada.

- Esa es mi línea, idiota. – Le recriminó el ojos celestes.

- Aaaaaaah, entonces admites que te gusta ¡Por fin!

- Cállate…

- Ya era hora primo, estás progresando. – Le dio un leve puño en el hombro.

- Deja de fastidiar Raidon ¿no tienes algo más importante que hacer?

- En realidad… no. ¡Ya sé! Podemos fingir que peleamos por un rato antes de que llegue la señorita Nell para que se enoje nuevamente ¿Te la imaginas? Podría desnudar mi trasero y con gusto recibiría latigazos de ella.

- Eres un enfermo ¿lo sabías?

- Sólo soy hombre y no me vengas con puritanismo que estoy seguro que también te han pasado pensamientos obscenos con ella.

- Aunque así fuera no te los contaría y ahora que lo mencionas no estaría mal que ella te latigara unas cuantas veces, estoy seguro que te haría sangrar con el primer golpe.

- Naaaah, la señorita Nell es una delicada flor…

- Ella practica box, así que no creas que tiene una mano suave.

- ¡¿PRACTICA BOX?! Dios, no puedo creerlo ¡Es perfecta! Eso es tan… tan…

- ¿Sexy?

- Exacto, es sexy, sexy y erótico.

- Si, es lo que yo digo, es jodidamente caliente.

- Es como ver a Megan Fox reparando autos medio desnuda en Transformers.

- Naaah es mucho mejor que eso, ella no es plana como Megan.

- Tienes razón, es como cualquier fantasía hecha realidad.

- Lo sé…

- Y sus piernas, y sus nalgas al caminar y sus grandes pech…

- ¡OYE! Deja de morbosearla o seré yo quien te latigue.

- Aaaaah pero bien que estás de acuerdo ¿no primito?

- Si, pero solo yo puedo decir ese tipo de cosas, nadie más.

- Que egoísta, deberías aprender a compartir.

- Yo no comparto perlas finas con los cerdos.

- Pues si no compartes entonces tendré que quitártela…

- Ni lo intentes pedazo de… - Logró agarrarlo del cuello de la camisa justo cuando la peli verde volvió en escena.

- ¿Siguen discutiendo?

- Jajajajaja parece que quien se va a llevar los latigazos hoy eres tú querido primo…

- Cállate.

- ¿Latigazos? ¿De qué están hablando?

- De nada. – Respondió rápido el celeste.

- Que a Grimmjow le gustaría recibir latigazos tuyos preciosa.

- ¿Aaaah? – Dijo desconcertada sin entender inocentemente aún el "doble sentido" escondido tras esa frase.

- No le hagas caso, Raidon solo acostumbra a decir disparates. – Logró sonrojarse un poco.

- Como sea… - La chica se sentó al lado derecho de su paciente. – Dame tu brazo, hay que reemplazar la venda sucia. – Así obedeció mientras la chica sacaba del empaque la nueva venda, luego comenzó a quitar cuidadosamente la que aún estaba atada al brazo del joven.

- ¿Tienes práctica con eso preciosa?

- Claro, es algo que me dedicaba a hacer en las clases de enfermería.

- Eso me recuerda… ¿Sabes a quién me encontré el otro día Grimmjow?

- ¿A quién? – Preguntó con desinterés.

- A la señorita Sakura.

- ¿Ah? – Cuestionó nuevamente sin entender aún a quién se refería.

- Por Dios Grimmjow ¿no te acuerdas de ella? ¿Secundaria..? ¿Grado noveno?

- Aaaaah ¿la enfermera?

- Esa misma.

- Uffff… - Dijo inconscientemente al venirse sus recuerdos a la mente.

- ¿Quién es? – Preguntó curiosa la peli verde.

- Era la enfermera de nuestra escuela, llegó cuando Grimmjow y yo cursábamos noveno, y… joder, estaba muy buena.

- Demasiado. – Agregó el otro.

- Recuerdo que todos en la secundaria nos lastimábamos o fingíamos estar enfermos para ir a verla y disfrutar un rato de la vista.

- Aaa… - Dijo desinteresada la mujer.

- ¿Y dónde te la encontraste? – Cuestionó el celeste.

- La semana pasada mientras iba camino a casa de unos amigos, la vi pasar por la acera contraria.

- ¿Y cómo se veía?

- Magnífica, mucho mejor que antes, como toda una madura, ya sabes, esas de grandes curvas y que no tienen miedo de demostrarlo, pero iba con un niño de la mano que seguro era el hijo.

- Diablos, que desperdicio, hembras así deberían ser propiedad de todos… ¡AUCH! – Sintió un calambre pasándole por todo el brazo derecho.

- Lo siento ¿Te ajusté mucho la venda? – Dijo en tono sarcástico la enfermera como si le hubiese molestado el comentario que hizo.

- Si… me dolió.

- Pues qué lástima. – Frunció el ceño e infló los cachetes sin quitar la vista de su brazo.

- Bueno, creo que ya es hora de irme… - Dijo el primo al percatarse de la escenita que se estaba empezando a armar, lo mejor sería dejarlos solos un rato.

- Ya era hora.- Comentó el celeste.

- Adiós Rai, que estés bien… - La chica dejó lo que estaba haciendo para ponerse de pies y despedirse de beso con el susodicho.

- Adiós preciosa, cuida bien a este amargado ¿de acuerdo? – Ella simplemente le sonrió y volvió a su sitio en lo que estaba haciendo.

- ¿Qué fue eso?

- ¿Qué?

- Pues eso, de despedirte tan cariñosamente de ese idiota.

- Ah, nada fuera de lo normal.

- Pfff, si claro… ¡Auch! Oye… lo estás dejando muy apretado…

- Oh, lo siento, tal vez deberías ir a pedirle a la otra enfermera que te vende el brazo…

- ¿Qué? ¿Estás celosa? – Le sonrió pícaramente.

- No.

- Claro que si lo estás.

- Deberías aprender a callarte cuando debes.

- Jajajajajaja no lo puedo creer, estás celosa.

- ¡Que no lo estoy!

- ¿Entonces por qué te enojas?

- Porque… porque solo dices idioteces que a nadie le importan…

- Aja, ¿cómo qué?

- Como… como todo lo que acostumbras a decir.

- Esa no es una respuesta.

- ¿Y qué quieres que te responda entonces?

- Que estabas celosa.

- Que no lo estoy y punto.

- ¿Por qué te cuesta admitirlo? Yo lo hice ayer sin problema.

- Porque no es cierto.

- Si lo es.

- Sabes, ya me hiciste enojar, ahí verás quien te ayude a vendarte el brazo. – Se puso de pies con increíble rapidez, iba echando chispas hasta por los ojos.

- ¡Neliel! – El hombre también se colocó de pies sobre el suelo y la agarró de un brazo para detenerla, él también era de poca paciencia y odiaba que lo dejaran con la palabra en la boca. - ¿Qué demonios te pasa eh? De un momento a otro te enojas y te vas como si nada…

- Grimmjow, suéltame…

- No te dejaré ir hasta que me respondas.

- No tengo por qué responderte nada, déjame ir.

- Sabes que no lo haré así que será mejor que cooperes.

- Eres un prepotente, siempre crees que se debe hacer lo que tú digas…

- Así es, ahora me vas a decir y vas a terminar de vendar el brazo antes que sea yo quien se enoje.

- Ja, si claro, pues enójate todo lo que quieras porque no lo haré… - Ahora la chica forcejeaba el agarre que el hombre tenía sobre su brazo, tratando de soltarse.

- No puedo creer lo terca que eres.

- Si no te gusta puedes conseguirte alguien más que haga de enfermera y se aguante todos tus caprichos y desplantes. Oh, ya sé ¿Por qué no contratas a la tal Sakura? De seguro se llevarían de maravilla.

- Nelliel…

- Claro, como no, si tanto te molesta puedes reemplazarme por otra…

- Nell…

- Por otra que esté "más buena" y "mejor dotada" que yo y… - No alcanzó a terminar de decir la frase pues de un fuerte jalón el peli azul la atrajo hacia su pecho para besarla.

Fue tan rápido que ella no lo vio venir, solo se percató de lo sucedido cuando sintió el contacto de sus bocas moviéndose desenfrenadamente una sobre la otra con ira y pasión, cuando ella intentó romper el contacto el hombre usó su otra mano para sostenerle la cabeza por detrás y seguir disfrutando del espectáculo.

Como le encantaba verla enojada, como le excitaba el hecho de verla así enfrentándose a él sin miedo, sin vergüenza, con el ceño entre sus cejas fruncido, con esos ojos miel echando fuego, tantas veces que había estado esperando para callarla sorpresivamente en medio de alguna discusión con un beso hasta que por fin se le dio, la tenía ahí, en su habitación, entre sus brazos, abrazándola con fuerza y sintiendo el roce de su cuerpo sobre el torso, maldición, la mente comenzaba a nublársele, la razón se estaba despidiendo para darle paso a la pasión. Ella le correspondía el beso con ira y casi que por obligación, estaba empezando a ser un poco más brusco que las veces anteriores pero sin percatarse de que ella también lo abrazaba, tenía una mano sujetándose de uno de sus hombros mientras que la otra la tenía sobre su cuello.

- Nell… - Logró pronunciar su nombre en un instantáneo momento en que sus labios se separaron solo para tomar un respiro y continuar con el beso. – Eres… eres la única mujer que quiero… - Ahora paseaba sus labios por el cuello de la chica. – La única a la que deseo… - Increíblemente, usando solo su brazo izquierdo tuvo la fuerza suficiente para elevar a la chica del suelo para mantener el contacto con ella, sin interrumpir el acto mientras se la llevaba a la cama posicionándola debajo de él aun explorando su cuello y clavículas con los labios de arriba abajo y viceversa hasta toparse nuevamente con sus labios.

Ella sentía el peso de él encima, los besos, las caricias, se sentía extraño, le gustaba pero era incómodo al mismo tiempo, no sabía muy bien lo que pasaba por su mente en esos momentos, no sabía que hacer o que decir, lo que sentía era el desespero del hombre frente a ella por tener intimidad, sentía el calor de su cuerpo, los leves mordiscos que daba en su cuello, una de sus manos explorando el área de sus piernas, su duro miembro que se abultaba bajo los pantalones rozando de vez en cuando contra el cuerpo de ella, pero el hombre en su desespero no pudo evitar hacer algo que la incomodó, con una mano separó bruscamente sus piernas para encajar mejor sobre ella, la verdad se sentía mas asustada que cualquier otra cosa en ese momento.

-Grimm… Grimmjow… - Él no la escuchaba, estaba tan entretenido con la piel de su cuello más próxima a la oreja que le fue imposible captar su atención. – Eh… espera… - Le decía entre gemidos. – Pa… Para… por favor…

- Mmmmm… - Solo logró pronunciar él a manera de gruñido.

- Grimmjow, lo siento… - Usó ambas manos para separarse de él y quitarlo de encima. – No puedo… - Se levantó de la cama y sin mirar atrás salió de la habitación dejando al hombre solo sobre la cama, con la cara contra el colchón. Maldita sea. Se dio media vuelta y duró así por cerca de tres o cinco minutos.

¿Pero qué? ¿Pero qué coño fue todo eso? ¿Qué pasó? ¿Qué había hecho mal? ¿Por qué se había ido?

Estas y otras tantas preguntas más le rondaban la mente una y otra vez, sentía un vacío en el estómago, se sentía confundido y culpable a la vez, ¿la habría asustado? ¿fue imprudente en algún momento? ¿la lastimó?

Joder, por más que pensaba y trataba de recordar todo en detalle no hallaba el error, no hallaba lo "malo" que había hecho, no era claro para él.

- ¿Será que es virgen? – Se preguntó a sí mismo en voz alta mirando hacia el techo, porque dado el caso en que lo fuera entonces había sido un maldito desconsiderado por haberse dejado llevar sin pensar por un momento en lo que ella pensara o sintiera, diablos, nuevamente el remordimiento y la culpa acomplejaban su mente y sentía como que una estaca le atravesaba el corazón, no podía más, no podía esperar hasta mañana para hablar con ella, iría a buscarla en su habitación o donde fuera que estuviera para pedirle disculpas, para quitarse esa culpa de encima.

Se levantó de la cama directo hacia la puerta, abrió decidido en ir a buscarla aunque no supiera muy bien qué decirle aún, su sorpresa fue verla a ella ahí, parada frente a la entrada de su habitación con la mano en un puño listo para tocar la puerta, se miraron a los ojos.

- ¿Nell…?

- Grimm… ¿Puedo pasar? – El hombre quedó mudo ante la sorpresiva visita pero igual se hizo a un lado para darle paso, cerró nuevamente la puerta en cuanto entró. La miró mientras ella se sentaba sobre el borde de su cama, ahora traía puesta una ropa más ligera, seguramente otra de sus pijamas, aunque agradecía que esta era más reveladora que la anterior pues constaba de unos shorts y un esqueleto.

Se quedó por unos instantes ahí de pies sin saber qué hacer o qué decirle, le preocupaba decir alguna estupidez que la hiciera enojar o peor aún, que la hiciera sentir mal. Se rascó la nuca.

- Nell, yo…

- Hay algo que debo contarte… - Le interrumpió ella, él la miraba con expresión incógnita aún desde la puerta. – Siento que… siento que no soy justa contigo, con lo nuestro si no te cuento mi pasado… - Ella miraba nerviosa sus propias manos jugueteando con sus dedos incapaz de ver al chico a la cara.

- Nell… - Se sentó al lado de ella. – No quiero que te sientas comprometida, no debes contarme nada si no quieres…

- Debo hacerlo, es algo que siento que debo dejar salir y necesito que tú lo sepas, quiero que tú lo sepas… - Dijo recobrando el valor y dirigiendo su mirada hacia esos ojos azules que reflejaban desconcierto y preocupación, estaba decidida, le abriría su corazón así como él lo hizo con ella al contarle cosas de su pasado, ahora ella le contaría sobre el suyo y así despejaría todas sus dudas.


Baia baia, parece que en el siguiente cap se destapará todo ¬u¬

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Es el capítulo más largo que he escrito hasta ahora y espero que se sienta xD

Antes de irme quería comentarles que pronto actualizaré mi bio, ahi encontrarán los links de las paginas donde subo mis fanarts y eso, también dejaré uno que otro link explicando visualmente cosas de mi fict como por ejemplo la forma en la que me imagino la casa campestre de Grimm :B Entren al link de la bio que es más o menos así xD

Y por último quería decirles que subí unos fanarts de como me imagino físicamente a los papás de Grimmy y también hay un fanart de Grimmy bebé para que mueran de amor y ternura :V

Y no siendo más por ahora esperaré sus bellos comentarios y nos leemos en una próxima ocasión, BYE ;*