Los personajes de Sailor Moon
Los personajes de Sailor Moon. No me pertenecen, son propiedad exclusiva de la grandiosa Naoko Takechi. Los demás personajes que aparezcan en esta historia, (Esos sí son invenciones mías.)
"-cursiva- "Lo que piensa un personaje y "negrita" es lo que dice un personaje
SAILOR MOON: El FUTURO DE TOKIO DE CRISTAL
REMEMBRANZAS DEL PASADO
-Serena, ¡Haz olvidado que tu tienes un futuro al lado de Darien! -Exclamó molesta Luna en cuanto llegó Serena a su habitación -¡Acaso quieres engañarlo!- fijando sus ojos en ella y mostrando un gesto de desaprobación ante tal conducta. -No juegues con fuego Serena, desde el pasado tu sueño era poder estar con el Príncipe de la Tierra.-
-Es cierto que mi deseo en el pasado era poder ser feliz a lado de Endymion, pero dime Luna... - Murmuró Serena Sintiendo un dolor en el pecho al recordar su destino, aquel que tanto deseo antes y que ahora no estaba muy seguro de querer -¿Qué es un beso si no me lo dan con sentimiento? Tal vez La demostración de que ya no hay amor.- Dirigiéndose a la sala donde la espera Seiya para después partir rumbo al templo Hikawa.
Mientras Serena y Seiya se dirigían a su destino, en una hermosa casa se encuentran reunidos en el comedor 4 jóvenes planeando como encontrarán a la persona a quien juraron proteger hace mucho tiempo.
-¿Cómo va la investigación Schneider?- Dijo Steven
-Necesito hallar un patrón en los ataques del enemigo, con ello tal vez pueda localizar a nuestra princesa.- Les explicaba Schneider -Solamente pude sentir 3 brillos conocidos.
-¿Crees que sean ellos?- Preguntó Jing Yun incrédulamente.
-No puedo estar seguro, el brillo esta mezclado con la esencia de la Luna, - anunció él.
-¿A qué te refieres? -Cuestionó Steven.
-Es posible -comenzó a hablar Schneider después de unos momentos -que sean esos traidores junto con las guerreras de la Luna Llena - deteniéndose para tomar aire y continuar con lo que tenía que decir - o puede ser que lo que sentí fue el brillo de las jóvenes que convirtieron en Sailors cuando ellos se unieron al reino lunar.
-No importa si son ellos o sus guerreras... nos encargaremos tarde o temprano de los renegados... - Sentenció categóricamente Yuen Lee - Por cierto alguien ha visto a Armand. - A lo que ellos negaron con la cabeza.
- Vaya, ahora donde demonios se metió.
-Tal vez fue a investigar,- contestó un joven de cabellera plateada quien llevaba una charola de comida en las manos -lo vi salir hace rato, al parecer tenía prisa, incluso llevaba su armadura puesta.- Saliendo del comedor.
-Supongo que debe estar impaciente por encontrar a la princesa... después de todo él es el caballero estrella más leal que tiene -Meditó Yuen Lee. -Solo espero que no cometa disparates.
Y mientras ellos seguían platicando sobre la manera en como encontrar a su princesa, Mina y Artemis comenzaban a subir las escaleras hacia el templo Hikawa con paso ligero -has estado muy callada todo el camino -Comentó su amigo felino con cierta inquietud en su voz -¿Acaso tienes un mal presentimiento?
Ella asintió con la cabeza pero no hizo comentarios El aire se siente más frío de lo normal. De repente comenzaron a caer cristales de hielo. Nieve mirando a su alrededor descubriendo que las personas así como los árboles que se encontraban cerca del templo estaban completamente congelados.
Congelaron a todas las personas... metiendo la mano en su chamarra para tomar su pluma transformadora. -Pero quien pudo hacer esto- frunciendo el ceño, en ese momento Artemis la aventó recibiendo el ataque de lleno, quedando lastimado.
-¡Artemis! -Exclamó Mina levantando a su compañero, de repente vió que unas dagas de hielo se dirigían hacia ella a gran velocidad, esquivándolas rápidamente y subiendo prontamente por las escaleras del templo. -Es inútil que intentes huir... - informó una voz -guerrera de la Luna Llena.
-¡¿Cómo dice?! - Mina estrechó los ojos Como sabe quien soy se preguntó inquieta mirando de un lado a otro para encontrar al dueño de aquella voz. Que hago, si me transformo yo misma, me delataré... qué debo hacer -Escucha amigo no tengo idea a que te refieres... creo que me estas confundiendo pero si buscas alguien indaga en el directorio.- E intentó moverse pero descubrió que sus piernas estaban congeladas.
-No puedo moverme.- Entonces las nubes que ocultaban todo indicio de la Luna se movieron, ante ella estaba un joven de armadura dorada, ocultando su rostro tras una máscara y sosteniendo en su mano derecha un casco. -Tanto tiempo sin vernos... Mina Aino o debería decir... Sailor V -dando unos pasos hacia ella. -Debo hacer algo o será mi fin.
-¿Quién es usted?- Lo encaró Mina pero aquel joven no se molestó en responder solo notó que había rabia en su voz, eso era obvio, lo que la dejaba aún más nerviosa.
-Porque no te transformas...- comentó con una leve sonrisa en los labios -aunque eso de nada servirá, que es una guerrera de la Luna Llena comparada con un caballero solar. Por su parte Yaten quien estaba adentro con los demás esperando a Seiya y Serena sintió de repente un escalofrío –Mina- susurró levantándose rápidamente y saliendo de aquel lugar ante la mirada asombrada de los demás.
-El juego ha terminado guerrero de la Luna Llena... Cristales... - pero es interrumpido por el repentino ataque eléctrico que recibió en la espalda, impidiendo con eso que lastimara a Mina - No te atrevas a hacerle daño.
-¿Quién dijo eso?- Haciéndolo volverse.
-Soy una estrella fugaz que lucha contra la oscuridad... ¡Sailor Star Healer ha llegado!
-Ya veo, así que ellos también han renacido... muy bien... - forzando una sonrisa, antes de comentar, irónico -así verificaré el poder de sus guerreras... veré si realmente valió la pena que se aliaran con la Luna.
-¡No sé de qué estás hablando! – Exclamó Sailor Healer endureciendo sus facciones -pero no permitiré que lastimes a esa joven. -Y, apuntándolo agregó -Antes tendrás que enfrentarte a mí.
-No te olvides de nosotras- apareciendo en escena Sailor Mars, Mercury, Júpiter y Sailor Star Maker. -No sabía que hubiera más guerreras de la Luna- Pensó el joven.
-¿Quién eres? - Le preguntó Sailor Mercury -Será uno de esos caballeros que han eliminado a los anteriores monstruos.
-Yo soy un Guerrero Solar del Stellar System- dijo el joven con frialdad -Kruger de Barnard.
-Porque nos han ayudado en veces anteriores -indagó Sailor Júpiter muy seria -¿son acaso nuestros aliados?
-Te equivocas guerrera de la Luna Llena... así como hemos aniquilado a los siervos de la oscuridad - contestó Kruger con indiferencia - ustedes serán las siguientes... si insisten en despertar a la Guerrera del Sol.
-¿Qué tienen que ver ustedes con ella? - Preguntó de pronto Tuxedo Mask, -¿Qué planean hacerle?
-Su energía no es de la Luna, será que-. Pensó Kruger y encarándolo respondió -solo les diré que los pueblos del Stellar System nunca estarán dispuestos a someterse a los dictados provenientes de la Luna. - fulminándolos con la mirada -Impediremos a como de lugar que se lleve a cabo la profecía.
-Como sabes de...
-Nosotros - Interrumpiendo a Tuxedo Mask - los Guerreros Solares no permitiremos que resurja el reino de la Luna.- Afirmó, en una media sonrisa. - La nueva era nunca llegará.- llegando en ese momento Sailor Fighter y Sailor Moon.
-En cuanto a ti -Mirando a Mina amenazadoramente -por el momento no le diré a mis compañeros tu identidad... pero si tratas de despertar a Sailor Sun... entonces yo mismo acabaré contigo... Sailor V - y después dirigió la mirada hacia las Starlights advirtiéndoles - díganle a esos príncipes renegados que no interfieran... O créanme que ustedes lo lamentarán. - Dando un gran salto y desapareciendo de ahí en forma de estrella.
-Guerreros Solares... elegida - musitó Sailor Moon - tal parece que tarde o temprano tendremos que enfrentarnos a ellos.
-Descuida Sailor Moon, lo haremos juntas. - Comentó Sailor Fighter mirando de soslayo a Tuxedo Mask quien absorto contemplaba el firmamento por donde había desaparecido aquella persona - Como saben ellos de la profecía... y porque no quieren que surja Tokio de Cristal.
Por su parte Sailor Healer va donde esta Mina tocándole con gentileza el hombro murmuró -Te encuentras bien Mina.
-Sí, aunque no entiendo como es que sabe que yo fui Sailor V- la voz de Mina se convirtió solo en un susurro -Tal vez debiese alejarme de ustedes o los pondré en peligro.
-No digas disparates, Lo que sea que tengamos que enfrentar, lo enfrentaremos juntos- Dijo Sailor Healer con firmeza. -No permitiremos que las lastimen.
Provocando que Mina se sonrojara. -Gracias por haberme ayudado. Llegaste justo a tiempo.
-No me lo agradezcas, -dándole la espalda -después de todo, fue por eso que venimos... solo ten mas cuidado la próxima vez - Alejándose de ahí -Ahora vamos,- respiró hondo -tenemos mucho de que hablar. -Convirtiéndose nuevamente en Yaten mientras caminaba hacia el templo.
-No crees que fuiste muy duro con ella.- Musitó Taiki.
-Tal vez, pero créeme es lo mejor...- Mirando de reojo a Mina - para los dos.
Mientras ellos discuten acerca de aquel incidente y la última Sailor en el templo Hikawa, Sunmi quien llevaba como 10 minutos de haberse dormido despertó con lágrimas en los ojos y muy sobresaltada. Se levantó de la cama y abrió la ventana de su habitación. Era una noche oscura y sin Luna, así que lo único que podía ver eran las luces de la ciudad que comenzaban a apagarse.
Se quedó así durante un rato pensando en el sueño que tuvo. En aquel sueño, se encontraba en los jardines de un bello castillo. Desde ahí se podía ver el bello planeta que era la Tierra. Caminó por aquel hermoso edén hasta llegar al palacio...fue cuando escuchó algunos murmullos, así que levantó la vista y cual fue su sorpresa que en uno de los balcones se encontraba un joven usando un smoking tomando de la mano a una doncella, de extraño peinado y ataviada con un hermoso vestido blanco. Sin embargo no podía distinguirles claramente el rostro a ninguno de ellos.
Trató de acercarse para descubrir quienes eran, pero se quedó de piedra al ver como aquel joven rodeaba a la muchacha con su brazo atrayéndola hacia él y besándola, no sabia porque pero esa escena le produjo un fuerte dolor en el pecho, de pronto, escuchó unos leves sollozos, volteó hacia donde oyó aquel suave llanto topándose con una persona quien se quitaba en ese momento la capucha que traía puesta, al verla, Sunmi se quedó estática, la muchacha era ella... solo que su cabello era rosado.
-Quererte como te quiero y saber que nunca podré besarte, es el peor castigo que el destino me dio.
Luego aquella joven se dio media vuelta y salió corriendo de ahí sin ser notada por los dos enamorados, llegando hasta una columna donde se recargó llorando amargamente al momento que sacaba de su bolsillo una medalla de pecho con forma de una estrella de 8 puntas -ahora veo porque me entregó esto... incluso se quitó la que le regalé para el cuello... ella es a quien ama... Supongo, que eso es lo que quería decirme - musitó la chica con cierta tristeza. -Aunque lo ame... -Su voz comenzaba a quebrarse. -Te amaré en silencio por siempre... Ocultando estos sentimientos en lo más profundo de mi alma- sacando un extraño objeto con la figura de un sol en la punta -además este es ahora mi destino - guardando aquella cosa. Para después Voltear nuevamente al balcón que ahora estaba solo -Después de todo... si tomé la decisión correcta - trató de sonreír pero solo resultó en una mueca -Dime cómo te saco de mi mente, cómo dejo de pensar en ti, cómo te saco de mis sueños, cómo hago para alejarme de ti, cómo le explico a mi pobre corazón que tú no serás para mi. - Dijo la joven con la voz apagada limpiándose las lágrimas. - El amor es injusto, siempre amamos a quien no debemos.
La joven dio una mirada al planeta Tierra, como si quisiera grabar algún recuerdo. -Si tan solo pudiera arrancarme este sentimiento... tal vez olvidándome de todo ya no sentiría este dolor - De repente un brillo cubrió a la joven y de su cuerpo salió un cristal de color azul, lo tomó entre sus manos y susurró unas palabras provocando que aquel objeto desapareciera.
Entonces notó como en la frente de aquella joven aparecía una tiara con una gema roja en el centro y cambiando el tono de su cabello por uno rojizo, mientras su mirada se tornaba fría y sin expresión alguna al momento que se alejaba de ahí sin mirar atrás. De repente, en el firmamento apareció una cortina de nubes y de ahí salió un enorme monstruo. En aquel momento fue cuando despertó. -Incluso en mis sueños quedo sola... tal vez eso signifique que el amor no fue hecho para mí. - Cerrando la ventana sin percatarse que su medallón que estaba en el buró de su habitación desprendía un brillo muy leve -Qué patética me he puesto. - Recriminándose por sus pensamientos, se dirigió hacia su tocador -Ya debería hacerme a la idea después de todo las traiciones que me han hecho, que la soledad siempre será mi única compañera.- Mirando su reflejo en el espejo observando como sus ojos se tornaban fríos e impenetrables como el hielo. Creando una nueva barrera alrededor de la coraza que todo este tiempo ha estado protegiendo a ese corazón que ha sentido la traición desde la infancia. -Lo único importante son mis estudios... eso que llaman amistad o amor es algo que no entra en la ecuación- Regresando a su cama, aunque jamás pudo conciliar el sueño de nuevo.
Pero no era la única que al parecer no podía conciliar el sueño en una hermosa casa sentado en el escritorio de su estudio se encontraba Lance sosteniendo un medallón en sus manos. -Fue muy leve pero pude sentir la energía de la princesa... se encuentra cerca, si tan solo supiera con exactitud su paradero- Cuando escuchó que entraba alguien al estudio.
-Disculpa que te moleste Lance. -Caminando hacia él aquel joven de cabellera plateada -Pero como no bajaste a cenar, supuse que estarías aquí. Así que te traje algo de comida.- Dejándole una charola con comida.
-Gracias Morio. -Tomando el sándwich que le trajo. -Supongo que lo sentiste tú también -A lo que Morio afirmó con la cabeza añadiendo -La joya que me entregó la princesa brilló por un momento aunque el resplandor fue muy débil.- Observando el cuadro que colgaba en la pared de una joven cabalgando en un hermoso unicornio -Lance, ¿crees que ha comenzado a recobrar algunos recuerdos?
-Es posible.- Respondió él tomando un sorbo de su café. -Pero lo mejor es que no te hagas ilusiones. -Cerrando el libro que había estado leyendo -Mejor dime si Schneider ha encontrado algún indicio del paradero de la Princesa Sunny.
A lo que él negó con la cabeza. -Me preocupa que las personas de la Luna la encuentren antes y se repita la historia.- Caminando hacia la ventana y observando moverse los árboles por el repentino viento que soplaba -si no fuera por la platica que tuvo con el Príncipe de la estrella Albaldah, la señorita Sunny nunca hubiera escuchado a las personas de la Luna- cerrando fuertemente su puño la señora Sigel y el señor Soma deben estar muy desilusionados de mí,- suspiró pesadamente pasándose la mano por el cabello -vaya escolta que resulte ser.
-¡Eso no es verdad Morio!- Habló resueltamente Lance estoy seguro que ellos no creen que hayas fallado,- Remarcó categóricamente -tu siempre cuidaste muy bien a Sunny. - Encogiéndose de hombros -Así que no te mortifiques...
-Pero- Balbuceo Morio -mi deber era...
-Suficiente,- lo interrumpió Lance con brusquedad -Nosotros también fallamos, éramos sus guardianes y debimos de haberla cuidado mejor, - sonriendo tristemente -así que no te hechas toda la culpa tú. -Hizo una pequeña pausa para tomar aire y proseguir -Pero ahora no interesa lo que sucedió en el pasado -suspirando pesadamente -lo importante es encontrarla y protegerla del destino que le impuso el reino de la Luna.
-Esos malditos Selenitas...- haciendo Morio un gesto de molestia al momento que recargaba su espalda en la pared -mira que sacrificar a la princesa únicamente para renacer su reino. -Apareciendo en su rostro una expresión de puro odio. -Después de que se unió a ellos así es como le pagan, -masculló entre dientes -queriéndola matar... aunque aún no comprendo cómo los Príncipes del sistema estelar triple nos pudieron traicionar.
-Por el momento la princesa es prioridad -sacudiendo la cabeza, acercándose a la ventana -pero nos encargaremos de ellos en su debido momento - Añadió con rudeza -comprenderán que una estrella nunca se alía con la Luna.- Rompiendo el lápiz que traía en la mano -Sin importa el precio- Remarcando bien cada palabra -El reino lunar no resurgirá.
Por su parte Kruger de Barnard, quien en ese momento estaba saltando rápidamente por los edificios para dirigirse a donde se encuentran sus compañeros comentaba molesto –Si supiéramos quiénes son sus compañeras, podríamos adelantarnos a ellas. Es una lástima que la inútil de Katherine no hubiera descubierto la identidad de las otras guerreras cuando vino a Japón… Debe haber una forma de saber sus movimientos- deteniéndose por un momento para sacar una fotografía donde está junto a Mina quien esta tomándolo del brazo con una sonrisa en los labios, -Lo que pensaba... Aun lleva el listón rojo que le regalé - musitó complacido -Perfecto... Tal vez como Armand, su viejo de amigo de Inglaterra pueda descubrir su identidad y sin ellas en nuestro camino, será sencillo impedir la profecía.- siguiendo con su camino al tiempo que una sonrisa aparecía en su rostro.
Un nuevo día cae en Tokio y Sunmi se dispone a salir cuando recibe una llamada telefónica -Si bueno… Hola, que tal… si ya estoy saliendo… ¿Qué pasa?... Ah ya veo, no te preocupes otro día será,- Terminando la llamada. -Qué pena que Darien tenga que asistir a ese curso- suspiró con pesadez -y yo que había comprado estos chocolates como agradecimiento por lo del otro día… y si le llamo más tarde… a lo mejor sale temprano… si eso haré,- cerrando la puerta del edificio y al voltearse se quedó helada cuando nota que apoyado en un poste se encuentra su ex novio, trató de ignorarlo caminando como si no lo hubiera visto -Por un momento me engañaron, pero ahora sé que no tengo de que preocuparme.- Interceptándola -Sunmi, ese chico solo finge estimarte... en realidad no deberías confiar en él- Provocando que ella detuviera su paso volteándose a verlo.
-Él no es como tú -Replicó molesta. -Darien es un joven muy diferente y me siento a gusto con él.
-Porque no vas al parque que está muy cerca de aquí... es posible que te lleves una grata sorpresa al descubrir cual fue realmente el contratiempo de tu paladín. -Y con una sonrisa retorcida añadió -O acaso tienes miedo de conocer la verdad.- Alejándose de ahí.
Ignorantes a todo aquello, Darien y Serena se encuentran sentados en una banca disfrutando el día, mientras la señorita Tsukino termina de comer el helado que le había comprado su novio.
-¿Pudiste localizarlo?
-Si
-Gracias por haber cambiado tus planes, sonrió Serena alegremente queriendo que comprendiera que poder estar juntos significaba mucho para ella -Espero que tu compañero de equipo no se haya molestado.
-No- Dijo él Sin ponerle en realidad demasiada atención y sin percatarse que lejos de ahí Sunmi ha vislumbrado a Darien -¡Vaya Mentiroso! Así que este es el curso tan importante que debía asistir, bien dice que Una mentira sólo hace daño cuando es descubierta- Al ver a la acompañante de Darien quien tomaba su brazo, un repentino trance se apoderó de ella, ocasionando que momentáneamente una expresión de profundo dolor apareciera en su rostro al grado que una lágrima cayera de sus ojos y una palabra escapara de sus labios -Serenity... -despertado repentinamente del trance que se encontraba, percatándose de aquella lágrima fugitiva y secándosela rápidamente con su mano. -¡Qué rayos sucede conmigo!- desviando la mirada, no sabía porque pero no podía seguir mirándolos porque al verlos sentía una punzada en el pecho ¿Y si me estoy enamorándome de él? -Por Dios Sunmi, Acaso no has aprendido la lección,- se regañó a sí misma -una persona como Darien jamás se fijaría en alguien como yo... además que estoy pensando, es solo un compañero, dudo que le importe.
Entonces, escuchó la voz de Pier atrás de ella -ves como tenia razón, él en realidad no quiere estar con la dama de hielo- tocando su cabello con sus dedos -pero no tienes de que preocuparte, tú aún me gustas.
-Si piensas que porque me mostraste esto conseguirás que regrese contigo estas equivocado. -Le espetó Sunmi con dureza apartándolo de su lado -ahora si me disculpas tengo cosas más importantes que hacer - Retirándose de ahí, al momento que sus ojos se tornaban nuevamente fríos y su semblante demostraba carecer de sentimientos. Al mismo tiempo que el Sol se escondía en el horizonte.
Por su parte, Darien y Serena ajenos aquel evento, se encuentran disfrutando de aquel momento, al menos uno de ellos.
-Se que estas muy ocupado-, apretando Serena nerviosa su bolsa -pero me alegra que pasemos un tiempo juntos como cualquier pareja- comentó ruborizada -¿Espero no estarte aburriendo?
-No - Fue todo lo que salió de la boca de Darien quien no sabía por qué, pero no se sentía a gusto a lado de Serena. No sabía qué decir, de qué hablar o qué contestar a lo que ella le decía. Se sentía igual como en las veces que salieron... cuando regresó Neherenia o los atacó la Reina Kaguya de las Nieves.
-¿Por qué no querrán que aparezca Sailor Sun?- Repuso muy seria Serena -Y como saben de la profecía... creí que nosotros seríamos los únicos que conocíamos acerca de ella.- Añadió en un suspiro -¿Crees que Haruka tenga razón? -Bajando la mirada -Que su único propósito es destruir la paz del universo.
-No.- Respondió Darien quien estaba distante y totalmente absorto en sus pensamientos. Cuando hablé con ella trató de aparentar que no le importaba, escondiendo nuevamente sus emociones tras esa gran máscara, aunque un dejo de melancolía y desilusión se filtró por su voz.
-Sí, yo pienso igual.- Dijo Serena mirando en dirección a la fuente -lo que no entiendo es porque buscan a la última Sailor -recargando su cabeza en el brazo de Darien -Luna me dijo esta mañana, que el guerrero que atacó a Mina, es el mismo que discutió con la persona que me acompañó a viajar al Sol -comentó pensativa sin despegar la vista de las personas que estaban en el parque -aunque no recuerda quien era,- dibujando una sonrisa tímida en sus labios -tal vez eras tú Darien... ¿te acuerdas que hayamos ido juntos al Sol?
-No.- Podría jurar que estaba ilusionada.
-Ya veo, -Musito Serena en voz baja -Sabes Darien, me pregunto si tenemos que casarnos cuando la última Sailor aparezca.- Mirando a una pareja de enamorados -Aunque tendríamos que esperar, después de todo yo soy aun menor... y si viviéramos juntos - sonrojándose de sobremanera - que estoy diciendo - cubriéndose la cara con las manos.
-No - Fue entonces que Serena se dio cuenta que Darien no le estaba prestando realmente atención. Otra vez... Pensó entristecida al ver el poco interés que le prestaba su novio, como en aquella ocasión... será que se aburre conmigo.
-¿Me amas Darien?
-No -Respondió él sin pensar, provocando que Serena se soltara del brazo del Príncipe de la Tierra y se levantará muy enojada. Aquella acción trajo a Darien de vuelta a la realidad -¡No estas prestándome atención!- Exclamó molesta mirándolo a los ojos seriamente.
-Serena, eso no es cierto -Repuso Darien de inmediato tratando de apaciguar el enojo de su novia. -Claro que te estaba escuchando.
-Por supuesto, -Replicó Serena con cierta ironía en la voz, -entonces debo entender que realmente no me amas.
-¡De que estas hablando! -Inquirió él sin comprender.
-Te pregunté si me amabas- dando un largo suspiro continuó -y me dijiste que no.
-Lo siento Serena, -La voz de Darien era apenas un susurro -pero tengo muchas cosas en la cabeza, supongo- pasándose una mano por el cabello y Desviando la mirada -que me distraje un poco...
-En pocas palabras no me pusiste atención -Replicó molesta Serena -Darien, si no querías venir me lo hubieras dicho -levantando la voz -y te hubiera ahorrado el mal rato.
Darien guardó silencio, bajando los ojos sintiéndose incapaz de sostener la mirada de reproche de Serena, que podía decirle para aplacar el enojo que era bastante obvio, tal vez si la dejo desahogarse, se tranquilizara pero la voz de Serena lo sacó de sus pensamientos.
-Me voy a mi casa- Comentó Serena con una sonrisa triste en sus labios. Se sentía herida y desilusionada, esto no era el noviazgo que ella imaginaba que tendría. -Ya no quiero estar hablando sola en el parque.- Se dio media vuelta para alejarse de ahí.
-Serena espera.- La mano de Darien había atrapado su muñeca deteniéndola. -Lamento no haberte prestado atención,- respiró profundo- pero es que con todo lo que esta pasando, esos caballeros, Sailor Sun. Yo...
-Darien, esta no es la primera vez que me haces esto. -Lo interrumpió ella. -Las pocas veces que salimos invariablemente soy yo la que debe de entablar la conversación, y siempre pasa lo mismo.- Suspiró entristecida por la actitud indiferencia de Darien -estás leyendo mientras yo hablo o simplemente no me escuchas.
-Serena... comprende es que...
-Me voy.- Liberando su mano de la de él -No quiero aburrirte más... perdona por el tiempo que te hice perder.- Mientras se marchaba de aquel lugar dejándolo a él atrás, podía escuchar la voz de Darien llamándola, pidiéndole que esperara pero ella no se detuvo y él no hizo el menor esfuerzo por detenerla y explicarle... tal vez porque sabía que no había excusas ni explicaciones.
Mientras Serena se alejaba más y más tratando de asimilar la dura realidad... que su relación había cambiado, ¿cuando fue? era la pregunta que se hacía Serena, tal vez debió notarlo desde que enfrentaron a la Reina Kaguya de las Nieves.
Nunca quiso aceptarlo, o tal vez no quería verlo pero desde ese día la actitud de Darien era distinta. Se comportaba frío y distante, desde ese entonces no había podido capturar su atención de la manera como lo hacia antes.
Sabía que Darien no era muy expresivo, pero al menos le prestaba toda su atención y la escuchaba con interés, incluso le hacía comentarios o le daba su opinión. Pero ahora, le costaba trabajo hacer que hablara con ella, incluso eran pocas veces en que había dicho una frase completa. -Creía que se sentía a gusto conmigo - quebrándosele la voz -creo que me equivoque. - Deteniéndose en ese momento para mirar el anillo de compromiso que le había entregado antes de partir rumbo al extranjero. -Darien, ¿Por qué me diste esto? -Se preguntó con amargura -Fue porque realmente quieres estar a mi lado o porque es nuestro destino.
Mientras Serena caminaba pensativa hacia su casa, Darien se encontraba parado en el parque. -Debí ir tras ella y explicarle las cosas- se cuestionó a sí mismo -aunque que podría decirle,- dejándose caer pesadamente en la banca del parque.
-Explicarle porque me comporto así... -susurró con voz apenas audible -decirle que hace tiempo me da lo mismo que esté o no conmigo, -dejando escapar un suspiro -que no siento nada cuando me besa, Que ya no disfruto como antes su sonrisa.
Darien bajó la mirada y sacudió la cabeza al momento que una sonrisa triste apareció en su rostro. -No, eso solo empeoraría las cosas - frotándose la sien -lo mejor será continuar con esto, tratar de fingir mi papel -, curveando sus labios con amargura -aunque me temo que no tenemos nada en común,- suspiró pesadamente -si por lo menos pudiera platicar con Serena como lo hago con Sunmi… Con ella puedo hablar, bromear incluso reír.- Y así fue como los pensamientos de Darien Chiba fueron de su novia a su compañera de clases sin que se percatara de ello.
Sintiendo una emoción indescriptible recorrerle el cuerpo al recordar las pocas veces que han platicado. -Desde que nos conocimos he tenido una urgencia por protegerla de cualquier peligro, de cuidarla. -Apareciendo en sus labios una pequeña sonrisa -Me agrada estar con ella, si las cosas fueras diferentes- sacudiendo la cabeza rápidamente -que estoy diciendo, mi destino esta junto a Serena. -Concluyó con un dejo de tristeza en los ojos y resignado a lo inevitable.
-Sunmi se convertirá en una gran doctora, su esposo será muy afortunado -Comentó Darien luchando contra la ira que inexplicablemente lo embargó al imaginarla casada con otra persona. De repente un fuerte viento sopló -¡Vaya clima! Incluso el sol se ha ocultado- entonces una joven se le acercó -disculpe señor, me puede abrir esta cajita- Entregándole un hermoso baúl con adornos del Sol y la Tierra y cuya chapa era en forma de corazón.
-Claro- tomándola entre sus manos pero me temo que necesitaremos la llave, señorita alzo la mirada y cual fue su sorpresa que la joven ya no estaba, se paró rápidamente observando por todos lados para encontrar a la muchacha, pero era como si hubiera desaparecido, respiró profundo y se volvió a sentar en la banca -Y ahora yo que hago con esta cosa, -en cuanto su mano tocó la figura de corazón esta se abrió. Adentro de ella había una carta donde se puede ver 6 copas y una persona ofrecer a otra un regalo y en reverso encontró una frase que decía "Búscala en tus recuerdos, en los rincones de tu corazón Endymion… porque allí se encuentra esperándote la estrella que el tiempo desea apagar.
-¿Qué raro? Nuevamente recibo estos extraños mensajes- Colocando nuevamente la carta en su lugar fue entonces que se percató del objeto que estaba bajo la carta, se trataba de una medalla para el cuello en forma de estrella de 8 puntas, con una cintilla roja, cuando la volteó descubrió que tenía grabado "Hay veces que el amor más intenso se oculta detrás del silencio más profundo".
-Me parece familiar esta medalla,- apareciendo en su mente la imagen de una joven pelirroja vistiendo un traje de sailor y con una extraña marca en la frente abrazada a sus rodillas sollozando. Observó nuevamente la medalla -ahora recuerdo, el día que me encontraría con Serena para mostrarle el jardín que tanto deseaba ver... llovía así que me refugié bajo un árbol... Sintiendo un dolor indescriptible en el pecho al momento que Regresaba a su mente aquel recuerdo de su pasado cuando el Milenio de Plata resplandecía en todo su apogeo y él era el Príncipe del planeta azul.
En un hermoso bosque lleno de flores silvestres de diferentes colores, se encontraba el Príncipe Endymion junto a un frondoso árbol, mientras que sentada en el verde pasto sin importarle la lluvia estaba una joven pelirroja usando el inconfundible traje de Sailor, aunque no podía distinguirle el rostro claramente, se notaba triste y ausente.
-Tomaste el cristal ¡Maldición! -Golpeando con el puño el árbol mientras la joven tragaba saliva y se humedecía los labios mirando en silencio el paisaje. -Dime que te llevó a tomar esa decisión... Porque rayos te convertiste en una Sailor.
-Es complicado.- dijo ella a la defensiva limpiándose los rastros de las lágrimas que habían caído.
-Bueno, pues explícamelo.
-Deseaba proteger el Universo de las fuerzas del mal. -Le confesó la joven -creo que convirtiéndome en una Sailor podré tener el poder necesario para proteger mi reino.
-Esa es la excusa más patética que he oído en toda mi vida -replicó él mirándola fijamente a los ojos -No puedes engañarme, te conozco desde que éramos niños.- Acariciando el rostro de la joven con los dedos -¿Por qué estas Llorando? Malacait me dijo que estabas enamorada de una persona. -Frunciendo el ceño -¿Fue por eso que te convertiste en una guerrera de la Luna? ¿Por una decepción amorosa?
-Eso ya no tiene importancia... - colocándose nuevamente su tiara que cubría el símbolo de su estrella guardián -después de todo ahora soy una Sailor - Entonces escucharon la voz de la Princesa Serena llamándolo - ¡Endymion! ¡Endymion!
- Por lo visto Serenity se volvió a escapar, será mejor vayas con ella- susurró la joven y su voz parecía quebrarse -después de todo viniste a encontrarte con la mujer que amas, ¿no? -Endymion no lo negó pero tampoco lo admitió. En ese momento aquella joven sacó un objeto y lo puso en las manos de Endymion -Detrás de cada amor correspondido, -musitó ella tratando de ocultar su dolor -siempre hay alguien que sufre las consecuencias de la soledad -depositando un beso en su mejilla, se dio la vuelta comenzando alejarse de ahí, sin importarle el mal tiempo que hacía.
-¡Espera!- Gritó Endymion al ver las 2 medallas en forma de estrella de 8 puntas, una para el cuello y otra para el pecho -hay muchas cosas que no comprendes y de las que debemos hablar... Yo... -cayéndosele al suelo el regalo que hacía poco le dio la Princesa Serena.
Ella se detuvo al escuchar una linda melodía, se volvió y fue cuando notó que en el suelo se hallaba una estrella musical, -Te lo obsequió ella ¿Verdad? -mirándolo con tristeza en los ojos. -No la hagas esperar -Saliendo apresuradamente de ahí, convirtiéndose en una llamarada solar y desapareciendo completamente en el cielo. -Es inútil que trates de esconderte bajo la Luna cuando eres el Sol, el reflejo de tus hermosos rayos siempre te delatarán.
Fue en ese instante que Darien despertó de aquel recuerdo -es verdad, desde aquel día siempre que portaba mi traje de gala, las usaba... excepto... el día del baile de mascaras.
-Cuando me dirigía al baile escuché un suspiro, -medito -era Serena mirando fijamente mi planeta, desde un balcón de su palacio.- Y de pronto, como si fuera una película, breves recuerdos de aquel día se agolparon en su mente.
-¡Princesa Serena!
La voz del soberano de la Tierra la sacó de sus pensamientos, -¡Príncipe Endymion!- Contestó con voz apenas audible Había incredulidad, y dolor en el tono de su voz, que él se dio cuenta de inmediato.
-Siento llegar tarde al baile.- Murmuró seriamente el futuro soberano del planeta Tierra, dándose cuenta que escuchando un suspiro de satisfacción de la princesa Serena.
-Te estaba esperando. -Comentó ella sintiendo que sus ojos se le nublaban por las lágrimas que involuntariamente comenzaban acumularse en ellos. Al instante que una sonrisa comenzaba a formarse en sus labios. -Piensa que lo dicho anteayer era porque estaba enojado... que contradictoria es la vida la persona que una vez la hizo feliz es la que precisamente la hace sufrir -Musitó Endymion para sus adentros solo espero que la persona que realmente se merezca sus lágrimas, nunca la haga llorar.
-Es que pasó algo terrible,- la voz de Endymion sonaba preocupada -la reina Beryl le lavó el cerebro a la mayoría de los jóvenes de la Tierra.
-¿Beryl?- Preguntó la princesa incrédulamente, no podía creer que aquella mujer tuviera el poder para haber cometido aquel hecho tan desastroso. Le miró y comprendió lo que se negaba a aceptar que el corazón de aquel joven ya no era suyo, puesto que en sus ojos ya no brillaban al mirarla, notando además una leve energía rodear a su amado Endymion, al momento la reconoció y un dejo de tristeza la embargó. -Estabas con ella ¿verdad? -A lo que él asintió con la cabeza.
-Es afortunada por tener tu cariño...- sintiendo que su corazón se rompía en mil pedazos -¿Supe que estaba enferma?... Supongo que, no pensabas venir al baile.- Haciendo su mejor esfuerzo para contener las lágrimas que amenazaban salir de sus ojos.
-En el corazón no se manda Serena -suspiró profundamente Endymion -yo solo puedo ser tu amigo... y por esa amistad vine advertirte del peligro que corre tu reino -en ese momento se escuchó en el cielo los fuegos artificiales con motivo de aquel magnifico evento, -la reina Beryl esta perturbada por la energía negativa... la Negafuerza, - le informó apretando fuertemente los puños tratando de controlar el enojo y la impotencia que sintió cuando se enteró de lo ocurrido a su planeta. -Como sabia que deseábamos la larga vida de la gente de la Luna... Beryl esta tratando de atacar la Luna.
-¡¿Quién está ahí!? - Exclamaron 3 soldados interrumpiéndolos.
-¡Rayos!-Molestándose el joven príncipe por la interrupción -Te veré en el baile.- Alejándose de ahí rápidamente para no ser descubierto por los guardias.
-Endymion no te olvidare.- Viendo Serena como sus soldados pasaban por su balcón corriendo, buscando al intruso.
-Ahora recuerdo que me escondí de los solados - entrecerrando los ojos -me puse mi frac y me dirigía a reunirme con Serena.- Regresando nuevamente aquel recuerdo que estaba perdido en alguna parte de su mente.
Escondido entre los arbustos estaba el Príncipe Endymion -los perdí,- cuando escucho las voces de dos jóvenes pasando cerca de donde se encontraba oculto.
-Vamos apúrate.- Exclamó uno de ellos -El baile de seguro ya empezó.
-Tranquilo,- Dijo su compañero -la fiesta apenas esta empezando. Aunque supongo que quieres ver a cierta señorita o me equivoco. - Al ver que su amigo no respondía dejó escapar una risita burlona -Te pego duro el amor, amigo...
-Y que me dices de ti, también abandonaste al Stellar System... -Puntualizó aquel joven esbozando una sonrisa y palmeándole la espalda -me pregunto si tuvo algo que ver en tu decisión cierta guerrera de cabellera azulada.
-Por supuesto que no, - contestó su amigo a la defensiva sacudiendo la cabeza -somos un equipo - volteando la mirada para que no notara el leve rubor que aparecía en sus mejillas - además tu solo no podrías... alguien tiene que tener la cabeza fría.
-De acuerdo no hablaré mas del tema - acomodándose algunos mechones detrás de la oreja - pero en algo tienes razón, cuando la conocí me enamore de ella... daría mi vida por protegerla - susurró apasionadamente -no podría describirte lo mucho que la amo… y de cuanto me gusta.- Sonriendo tímidamente - Entre más estoy con ella, más me siento atraído.
-Sabes lo que creo, - aclarándose la garganta antes de continuar - si algún día volviéramos a renacer en este, o en cualquier otro mundo, yo la encontrarla… y me enamoraría nuevamente de ella, porque una sola vida no me alcanzaría para amarla.
-Porque no te dejas de rodeos- Dijo el joven que se acercó a ellos sacándolo de sus pensamientos. -En vez de estar aquí suspirando por ella, porque no vas y le dices lo que sientes.
-No creas que es tan fácil,- suspiró levemente - me considera únicamente un amigo, además ella ama alguien más- Musitó en voz baja -Lo mejor es conformarme con lo que me ofrece.
-Aun sigues siendo un torpe.- Habló molesto el recién llegado.
-Tú no hables que estas en la misma. - Replicó él - Estas enamorado del líder de las guerreras de la Luna... pero No quieres admitirlo.
-Dense prisa.- Lanzándole una mirada que arrojaba chispas dando por terminada la conversación - No quiero llegar tarde al baile por su culpa. - Entrando los 3 jóvenes al salón.
-Creí que nunca se irían... Será mejor que me apure o de lo contrario no podré hablar con Serena - cambiando su vestimenta por un frac negro, -Solo espero que nadie me reconozca. - Colocándose su respectivo antifaz - Si al menos las relaciones con el reino de la Luna fueran otras -sacando de su bolsillo una medalla en forma de estrella de 8 puntas la cual estaba colocándosela en el cuello.
-Que estoy haciendo -reprendiéndose a sí mismo -si quiero pasar desapercibido no puedo llevarla o de lo contrario sabrán que soy yo.- Quitándosela inmediatamente, al momento que sostuvo en sus manos un pensamiento vino a su mente -Espero que esté mejor, cuando me vine no le había bajado la fiebre... pero como ella dijo,- observando el cielo estrellado- lo importante ahora es detener a Beryl.- Guardando la medalla en el bolsillo de su camisa y dirigiéndose a toda prisa a encontrarse con la Princesa de la Luna para terminar su conversación.
-Según recuerdo - Musitó Darien frotándose la sien -la guarde en mi bolsillo, para que no me reconocieran ya que, estaba prohibido viajar de la Tierra a la Luna y viceversa. - Supongo que debió de habérseme caído al momento que nos disparó la Negafuerza a Serena y a mí, pero entonces poniéndose de pie y mirando hacia todas partes.- ¿Quien me la devolvió? - Buscando con desesperación algún indicio de la persona que le hubiera entregado aquel objeto pero sin éxito. -¿Pero por qué ese día solamente llevaba una medalla? ¿Dónde está la que va en el pecho? Observando nuevamente el objeto que tenía en sus manos, -ahora que lo pienso las voces de esos jóvenes se parecen a esos chicos de Three Light… no, son solo invenciones mías.
Por su parte Serena caminaba sin rumbo fijo, tenía la esperanza de que iba a venir tras de mí, pero no lo hizo. Fue entonces que sus pensamientos volvieron al día que salió con Seiya -Ese día me divertí mucho con Seiya - sonriendo para sí misma - nunca era indiferente cuando platicábamos... siempre me ponía atención a todo lo que decía.
Son muy diferentes... Pensó Serena con amargura -me pregunto si así será cuando nos casemos y formemos Tokio de Cristal... bajó la mirada y suspiró profundamente, siempre que estaba con Darien, el solo hecho de estar a su lado la reconfortaba, cuando tomaba su brazo su corazón se aceleraba... siempre había tenido ese efecto en ella... hasta el día de hoy. -¿En realidad mi destino ya esta escrito? ¿Que tanto ya esta establecido? - Musito Serena aquella pregunta a la cual no tenía respuesta.
Mientras que en el parque Darien guardaba la medalla en el bolsillo de su pantalón, comenzando a retirarse de aquel lugar -Tendrá algo que ver esa carta con que haya recordado aquellos eventos de mi vida anterior.- Deteniéndose repentinamente - Un momento, Serena y Endymion en el pasado terminaron siendo únicamente amigos pero entonces, porque nuestro futuro es estar juntos. ¿Es realmente ese nuestro destino?
Por otra parte en el comedor de una hermosa casa la Sailor del Tiempo se ha parado repentinamente de su lugar tirando su silla.
-¿Qué sucede Setsuna? - Preguntó Michiru contrariada por la actitud de su compañera.
-Pude sentir un ligero estremecimiento en la Puerta del Tiempo, - respondió preocupada por aquel incidente - algo... o alguien esta tratando de cambiar el pasado de Tokio de Cristal.
Pero Sailor Plut no es la única que ha sentido aquel estremecimiento, oculta detrás de unos árboles se encuentra Yoko Erídano con una sonrisa en los labios -Estoy segura que lo sentiste Sailor Plut... esto solo es el comienzo. - Dando un profundo respiro sacó una carta donde se puede ver a un hombre mirando el horizonte, viendo como llegan unos barcos apoyado en un basto y con otros dos firmemente plantados rodeándole. -No puedo ver claramente lo que resultará si las cosas cambian... pero sé que pasará si no lo logro...- apretando fuertemente la mano al tiempo que incendiaba aquella carta - Tokio de Cristal debe desaparecer a como de lugar.
NOTAS DE AUTORA
Antes que nada les debo una disculpa por el retraso, pero con el trabajo y después de quitar, poner, cambiar al fin quedo este capítulo… ahora sí aclarado el asunto Quería agradecer por este medio a todos los que siguen leyendo esta historia así como también a los que nos hicieron el favor de dejarnos sus reviews. Realmente les agradezco el que hayan tomado la molestia de dejarnos sus comentarios. Y nos vemos en el siguiente capítulo, esperando que también les sea interesante.
