Los personajes de Sailor Moon. No me pertenecen, son propiedad exclusiva de la grandiosa Naoko Takechi. Los demás personajes que aparezcan en esta historia, (Esos sí son invenciones mías.)
"-cursiva- "Lo que piensa un personaje y "negrita" es lo que dice un personaje
SAILOR MOON: El FUTURO DE TOKIO DE CRISTAL
EL DESPERTAR DE UN NUEVO PODER
Mientras tanto Darien se encuentra en su departamento sentado en su sofá, marcando el número de la casa de Sunny, después de escuchar 4 repiques, escuchó a la contestadora.
-Sunmi, soy yo, Darien… yo, solo quería disculparme contigo, realmente lamento que haya cancelado nuestra salida.- Su voz sonaba débil y temblorosa -Por favor, llámame en cuanto llegues ¿de acuerdo?- colgó el teléfono y cerró los ojos. Solo espero que no esté enfadada…vaya día.
En ese momento el teléfono comenzó a sonar, tomó el auricular y sin pensar dijo -Ya era hora, señorita,- apareciendo en su rostro una pequeña sonrisa -¿Dónde has estado toda la tarde, Sunmi?- Pero al no recibir respuesta alguna se preocupó un poco -Sunmi, ¿Qué sucede? contéstame.
-Darien, ¿Quién es Sunmi?- Le dijo la voz del otro lado del auricular. Darien, al reconocer a la persona que lo llamaba palideció, -Contéstame Darien, ¿Quién es Sunmi?
-Es una amiga de la facultad, Rei- Consiguió decir.- ¿A qué debo tu llamada?
-Esperabas una llamada de ella… ¿tan tarde?
-Mira Rei, no quiero ser descortés, pero no creo que tenga que darte explicaciones, que yo recuerda no hay alguna razón que me impida recibir llamadas de mis amigos. -Replicó categóricamente Darien sin poder ocultar del todo su molestia. -Pero si quieres estar tranquila, solo es una compañera de equipo para el trabajo que tengo que entregar.
-No quise decir eso Darien, pero sabes que Serena es muy celosa y bueno... -Comentó Rei con voz apagada -para evitar malos entendidos en el futuro porque no...
-Según recuerdo, en ningún momento pedí tu consejo,- Su voz adquirió un tono medio de rabia -pero descuida, no olvido el papel que desempeño en la vida de la Princesa de la Luna. Buenas noches Rei.- Terminando con la llamada al instante que se dirigía a su ventana. - Aun no puedo creer que esta ciudad en el futuro será Tokio de Cristal.- Entonces en su mente apareció la imagen de un ave del tamaño de un águila, de plumaje rojo, anaranjado y amarillo incandescente, de fuerte pico y garras. El cual conforme aparecía el Castillo de Tokio de Cristal su flama se apagaba hasta quedar tendido en el suelo agonizante… transformándose poco a poco en el cuerpo inerte de Sunmi.
-¡Otra vez esa visión!- Llevándose una mano a la cabeza -cada vez son más frecuentes estas imágenes que llegan a mi mente- Cerrando con fuerza la cortina -¡Qué puede significar! Acaso Sunmi corre peligro, con la llegada de Tokio de Cristal… no eso es imposible, debe ser que estoy cansado.- Dirigiéndose acostar, sin embargo en el Templo Hikagua, la conversación que ha tenido con Rei, lejos de calmar a la guerrera de fuego la ha dejado intranquila.
-Darien, nunca te había escuchado tan molesto -Murmuró para sí Rei -¿Acaso tu reacción tiene algo que ver con esa joven?- Respirando profundamente -Tal vez mi fuego sagrado me diga algo de ella, hay algo que me inquieta sobre esa joven- dirigiéndose a su lugar de meditación. Frente a las llamas trató de concentrarse pero cuando su fuego mostraba la imagen de un ave herida rodeado de muros de hielo, de pronto como si un viento fuerte hubiera entrado el fuego se apagó -Esto no me agrada, algo o alguien interrumpió mi meditación... además que significa esa imagen.- Reflexionaba mientras se dirigía a su habitación -Lo mejor será hablar primero con Darien, tal vez solo estoy exagerando pero no se porque tengo un mal presentimiento.
Por su parte Sunmi ha llegado a su departamento muy exaltada, cerrando la puerta de un golpazo -Lo que vi con ese adivino no puede ser verdad - Pasándose una mano por su cabello -Es mentira... solo una farsa- arrojando al sillón más cercano su bolsa de mano regresando a su mente lo que sucedió hace unos breves instantes cuando se dirigía a su casa después de haber pasado a recoger el cuadro. En el callejón que estaba a un lado de una panadería se encontraba un adivino de edad avanzada. Era el adivino que era entrevistado frecuentemente en la televisión y que se rumoraba era muy bueno. -Tal vez pueda decirme la razón de esos extraños sueños.
Así que se formó junto con las demás muchachas, cuando le tocó su turno el adivino al mirarla dijo -Puedo ver que tu destino es morir, y tal vez inconscientemente tu también lo sabes.- Aquello no se lo esperaba Sunmi. Se quedó petrificada un momento, pero luego acertó a decir bastante molesta. -De qué rayos está hablando... me rehuso a creer que mi destino ya este escrito.- Frunciendo el ceño añadió -Solo estoy perdiendo el tiempo, me voy.
-Espere señorita,- la detuvo el adivino con cortesía -la gente cree que el destino es como un río que fluye en una sola dirección,- al tener la atención de Sunmi, el adivino esbozando una leve sonrisa añadió -Pero la verdad es como un océano en la tormenta.- Barajó las cartas y las cortó en tres montones con su mano izquierda y del primer mazo extrajo una carta que colocó en su lado izquierdo. La volteó, mostrando la imagen de una Luna.
-La Luna- musitó Sunmi apareciendo en su mente la imagen de la joven que estaba con Darien en el parque.
-Esta carta representa tu pasado… -Explicó el adivino -Tal vez tu cerebro no lo sepa, puede que jamás lo imaginaste...- tomando aquella carta en sus manos -Pero tu corazón lo sabe, después de todo el secreto de tus sueños se basan en tu pasado olvidado.
-¿Eh? -Sunmi se notaba confundida por lo que el adivino solo dio una sonrisa y volteó una carta del segundo mazo, -Dígame señorita, que figura tiene la carta.
-El mundo… la Tierra -musito ella y sin darse cuenta una palabra salió de su boca, en un susurro -Darien.- Al ver lo que había dicho se sobresaltó. ¡Qué fue lo que dije! ¿Por qué lo nombre a él?
-Tal parece que su amor por ese joven nunca murió solo lo ocultó.- Al escuchar aquello solo provocó que Sunmi fulminara al adivino con la mirada. -Se equivoca, solo es un compañero nada más.
-Sabe señorita, no es bueno fingir amistad si en realidad lo que se siente por esa persona es amor.
-¡De qué rayos está hablando! -Objetó molesta lanzándole una mirada asesina -Yo no estoy enamorada de nadie, me escucha ¡de nadie!
-Solo debes de mira adentro de tu corazón y encontrarás el verdadero amor.
-Si, si - haciendo Sunmi un gesto con la mano, como para quitarle importancia al asunto. -Mejor dígame lo que muestra la última carta.
-Le pido por favor que la voltee usted misma… -ella asintió con la cabeza y cuando la tocó pudo ver a 3 jóvenes vestidas de forma extraña, usaban botas y guantes de color azul marino y en la frente una tiara con una estrella en el centro enfrentándose a una joven idéntica a ella, quien estaba ataviada con un vestido de color negro.
Cuando una risa proveniente de la joven, se deja escuchar -¡ja! ¡ja! ¡ja! ¡Patéticas estrellas! Creen que pueden hacerme algo, Su poder no es nada.
-¡No nos menosprecies! 3 estrellas fugaces que viajan por el universo están ardiendo- confrontándola una joven de ojos azules -y te mostraremos nuestro verdadero destello.
-Ya veo, -esbozando una sonrisa burlona -entonces me encargaré de extinguir ese impertinente destello de una buena vez.
-La última carta resultó ser la Estrella -dijo el adivino sacándola de su estupor -Este arcano representa su destino… un hecho que sucederá tarde o temprano.
-No es cierto… eso nunca pasará.- Gritó Sunmi temblando -Es imposible…Me escucha, imposible- Saliendo de ahí corriendo pero con un solo pensamiento en su mente yo no soy esa joven… no puedo serlo.En ese momento el timbre de su teléfono celular interrumpió sus pensamientos informándole que tenía un mensaje era Jean Piere que decía "Me duele pensar que lo nuestro acabó así. El dolor que siento por qué no estás conmigo, ¿No significa que te quiero? Recuerdo esa rosa roja y me duele mucho más el corazón… Sunmi, ¿Por qué no darnos otra oportunidad?"
-Sería una estúpida si regresara con él después de haber jugado con mis sentimientos,- gruño Sunmi apretando su muñeca con fuerza mientras Sus ojos se fruncían levemente -piensa que con mandarme este mensaje voy a olvidar lo que me hizo...- cruzándose de brazos -pues está muy equivocado. Mejor me voy a dormir, mañana tengo que ir a entregarle este cuadro al señor Hyuga,- Agachándose a recoger su bolsa que estaba en uno de sus sillones, fue hasta ese momento que se dio cuenta que tenía dos mensajes en su contestadora. Apretó el botón para escucharlos. Se disponía a irse a la cocina pero se detuvo en seco y su corazón se aceleró al escuchar la voz de Darien.
-Sunmi, soy yo, Darien… yo, solo quería disculparme contigo, realmente lamento que haya cancelado nuestra salida. Por favor, llámame en cuanto llegues ¿de acuerdo?
-Darien Susurró Sunmi.
-Siguiente mensaje -informó la contestadora -Soy yo… por favor, Háblame en cuento regreses, quisiera hablar contigo.
-Ese tonto,- musitó ella sin poder evitar que una sonrisa apareciera en sus labios. Se dirigió a tomar el teléfono, levantó el auricular comenzando a marcar el teléfono de Darien, -tal vez podamos ir a comer mañana... después de todo me debe una- pero al recordar las palabras del adivino volvió a colocar el teléfono en su lugar.
-No, solamente somos compañeros -Habló en voz alta para sí misma -pero anoche que estuvimos conversando, podía jurar que se molestó cuando mencioné lo atractivo que es el profesor de Anatomía. -Soltando una risita- Y cuando le dije que de chica mis padres solían llevarme al parque cuando aun vivíamos aquí, en ese momento me invito a salir... tal vez Darien... -Sacudiendo su cabeza furiosamente tratando de alejar esa idea -Solamente me estoy engañando, - suspiró pesadamente al recordar la imagen de aquella jovencita de chonguitos -creyendo cosas que no son.
-Mejor me voy a acostar, mañana tengo muchas cosas que hacer- dando una ultima mirada a su contestador -bueno, después de todo sería descortés no devolverle la llamada- Sacó su celular enviándole un mensaje a Darien -ahora si todo listo- apagando su teléfono Fue una mala idea haber consultado a ese adivino, no se en que estaba pensando. Dirigiéndose a su habitación a descansar un poco, simplemente ya no quería pensar más.
Pero ella no era la única Seiya Kou se encontraba recostado en su cama, era obvio que algo le inquietaba. -¿Qué fue eso? ¿Qué significa?- Se preguntaba en voz alta mirando la estrella musical que olvidó devolverle a Serena. Y es que después de haber salido ileso de la discusión con Yaten por los boletos, se había dirigido a su habitación y cuando metió la mano en el bolsillo de su saco, se encontró con aquel objeto. En cuanto lo abrió y escucho la triste melodía algo vino a su mente. Pudo ver la Luna y en un hermoso jardín una jovencita se encontraba haciendo coronas con flores.
-Majestad,- La voz Seiya vestido con un traje rojo sacó de sus meditaciones a Serena ataviada con un vestido blanco, el mismo que vió cuando peleó contra Sailor Galaxia. -Lamento que su visita no fuera muy agradable, debí saber que los guerreros solares…
-Seiya, eres mi amigo, no tienes que ser tan formal.- Riéndose suavemente la Princesa de la Luna -Además, era lógico que estuvieran a la defensiva conmigo, al menos pude platicar con la Princesa del imperio solar.
-¿Entonces?
-Es que... mañana... en la Tierra miles de parejas se intercambiaran regalos como una muestra de su amor, -Contestó Serena con una sonrisa tímida
-Y cual es el problema...
-Es que, yo también quisiera poder darle algo a una persona que quiero mucho.- Apareciendo en sus ojos una mirada soñadora.
-Supongo que es El Príncipe de la Tierra.- Desviando sus ojos de los de ella sintiendo como los músculos de su mandíbula se tensaban. Endymion... siempre Endymion
-Bueno, sí,- musitó ella sonrojándose levemente -Pero por desgracia no tengo nada que regalarle.
-Tal vez podrías darle esto- suspiró resignado entregándole una cajita musical en forma de estrella -Mi padre decía que no hay mejor forma de transmitirle tus sentimientos a la persona que amas más que a tu vida, que bajándole una estrella.
-¡Seiya, es hermosa! -Exclamó Serena visiblemente sorprendida por aquel hermoso objeto -pero no puedo aceptarla... es de tuya, además de seguro pensabas dárselo alguien especial.
-Descuida- suspiro profundamente -esa persona es como una estrella, siempre estará conmigo pero nunca será para mí.- Seiya realmente se escuchaba triste -Después de todo,- encogiéndose de hombros -cuando amas puedes correr el riesgo de no ser correspondido.
-Ya verás que pronto encontraras alguien que valore tu cariño.- Le dijo Serena -Solo es cuestión de tiempo.
-No te preocupes por mí,- Clavando su vista en el Lago Serenidad que podía vislumbrarse desde ahí -por cierto, voy a visitar a la Emperatriz y ver si puedo explicarle más a fondo tus planes.
-Gracias Seiya, por todo. Estoy segura que a Endymion lo valorará tanto como yo- dándole un beso en la mejilla -eres muy amable por dármela- sonriéndole con ternura -ahora me voy o Mars comenzará a regañarme -guiñándole un ojo -¡Nos vemos, que tengas buen viaje!- Alejándose de ahí sin percatarse que Seiya bajaba la cabeza mientras sus ojos reflejaban un gran dolor.
-Es triste tener que conformarme solo con tu amistad,- Seiya suspiró decepcionadamente -cuando lo que yo siento por ti es amor en realidad.
-Que fue todo aquello,- Sacudiendo la cabeza intentando sacarse aquellos recuerdos de la memoria. -Acaso lo que vi fueron fragmentos de una vida pasada... -Respirando profundamente -no eso no puede ser toda mi vida he estado en Kinmoku. ¿Pero entonces? -Abriendo aquella estrella musical comenzando a escucharse aquella melodía mientras una Luna creciente giraba alrededor de una esfera roja. Sus ojos se entrecerraron y sin darse cuenta Comenzó a tararear la letra de aquella melodía.
-"Los dos juntos es nuestro destino, en el pasado presente o futuro".- Entonaba Seiya las estrofas de aquella canción -"Yo te amare por siempre mi vida, nostalgia siento al recordar, el día que te vi mi amor".
-Es extraño, es como si supiera la letra de este acorde -Cerrando la estrella musical -mejor trato de conciliar el sueño, mañana le entregaré esto al bombón.- Volviéndose a dormir. Sin percatarse que en la azotea de su edificio, Unazuki vestida con una armadura de color verde sosteniendo en sus manos una máscara.
-Andrew tenía razón, es la energía de uno de los príncipes. ¿Porqué ahora tiene que comenzar a recordar su vida pasada?- se preguntó en voz alta tendrá que ver con la profecía.
-En fin -Soltando un suspiro -lo mejor será ocultar su energía, si Jing Yun y los demás guerreros solares los descubren, no quisiera tener que pelear contra ellos- haciendo un gesto de dolor cuando pensó en aquello -Lo mejor será no perder más tiempo- alzó sus manos reuniendo su energía exclamando -¡Psico –confusión!
-Con esta barrera no podrán detectarlos, solo un habitante de la estrella Ross puede descubrirla.- Sonriendo levemente Es una suerte, que Cetus no esté en la Tierra. -Bien, he terminado con mi trabajo.- Dicho esto se fue de ahí saltando sobre los edificios.
Lo que no sabe Unazuki es que no muy lejos de ahí oculto entre las sombras se encuentra Kyo. -Así que uso la psico- confusión,- habló en voz baja Kyo -hay algo en ese edificio que quiere esconder,- esbozando una sonrisa -a los chicos les agradará saber esto.
Después su mirada se clavó en la figura de Unazuki que se alejaba de aquel sitio -esa tonta se adaptó a la vida terrestre olvidándose de su misión, por eso no pudo detectar mi presencia -Endureciendo su mirada -Realmente es una vergüenza para nuestra estrella protectora, pero eso muy pronto cambiará. -Sentenció Kyo -Una vez que la Princesa esté con nosotros, le arrebatare su rubí y entonces yo, El caballero Cetus me convertiré en el guerrero solar de la Estrella de Ross. -Retirándose de aquel lugar.
Al día siguiente en otra parte de la ciudad, en una casa rodeada de flores las Sailors guerreras tratan de algún modo de localizar a la última Sailor del Sistema Solar, cuando de repente Setsuna Meiou quien estaba en su computadora investigando algún indicio que las llevara a su camarada se levanta de su escritorio -¡El espacio cambio por un momento! ¡Debo ir a investigar! ¡Por el poder del planeta Plutón Transformación!
Y mientras en la sala Haruka quien estaba recargada en el marco de una puerta comentó -¡Sentiste eso!
Michiru asintió rápidamente con la cabeza -Por un momento la energía del Sol se sintió más fuerte.
-Debe ser ella.- Aseguró Haruka -Debió haber despertado momentáneamente.
-No lo sé,- musitó Michiru mientras miraba a su espejo. El cuál mostró rápidamente las imágenes del Sol rodeado por 10 estrellas y un ave herida -las imágenes que aparecen, desaparecen muy rápido.
Una sonrisa se formó en los labios de Haruka, sentándose junto a Michiru -Tal vez a tu espejo ya le falta un poco de mantenimiento.
-Eso fue un sarcasmo,- le respondió Michiru haciendo una mueca, para después sonreírle como siempre -aunque creo que no es momento para hacer bromas.
-Michiru tiene razón,- comentó Sailor Plut entrecerrando los ojos -será mejor darnos prisa, el tiempo apremia. -Añadió en un susurro- He sentido como Un gran temblor ha salido de la Puerta del Tiempo.
-Si tan solo tuviéramos una pista de donde encontrar a Sailor Sun, -Dijo de repente Haruka frunciendo con ira el ceño y apretando fuertemente los puños.- Es como buscar una aguja en un pajar.
-La encontraremos y entonces cumpliremos con la nueva misión que nos han dado- Susurró Michiru poniendo su mano sobre la de Haruka -no olvides que ese es nuestro destino... velar por siempre de la paz del Universo y proteger a la joven quien es nuestra princesa.- Reclinándose sobre su brazo. -Siempre podrás contar conmigo.
Haruka esbozó una sonrisa avergonzada -vayamos nuevamente al ultimo lugar donde sentimos su energía, tal vez podamos descubrir esta vez quien es la reencarnación de Sailor Sun.- A lo que su inseparable compañera asintió con la cabeza.
-Yo las alcanzaré mas tarde, quiero investigar que esta sucediendo en la Puerta del Tiempo.- Ellas asintieron con la cabeza -Si no hacemos algo la historia del futuro puede sufrir un cambio brusco.- Finalizó Sailor Plut, dirigiéndose a la Puerta del Tiempo con la ayuda de su cetro de gránate. En ese momento, Haruka y Michiru sintieron una energía muy ofensiva así que rápidamente salieron topándose en la rama de un árbol con una mujer vestida con una armadura y casco color rojo carmesí, llevaba puesto un antifaz de terciopelo rojo.
-Puedo sentir la energía de dos gemas estelares,- Habló con seriedad aquella extraña mujer -ustedes también son guerreras de la Luna Llena, -Esbozando una despectiva sonrisa y con los brazos cruzados -supongo que son las compañeras de esa terca de Sailor Plut.- Soltando una risita -Aunque involucre a todas las Sailor Scouts será inútil al final nosotros seremos los ganadores.
-¡Quien eres!- Gritó Haruka.
-Soy Sibila de Luyten, una de las estrellas guardianas que protegen al Sol.- Le informó aquella amazona quien las miraba inquisitivamente -Guerreras de la Luna díganle a Sailor Plut que su tiempo se termina, Tokio de Cristal está condenado... y yo seré su verdugo.- Dando un salto en dirección al Sol desapareciendo de aquel lugar.
-Parece ser que no será sencillo acabar con Sailor Sun.- Musitó Michiru, a lo que Haruka asintió en silencio.
Por otra parte Sunmi se encontraba en estos momentos caminando hacia la casa de Endo Hyuga, viejo amigo de sus padres ¿Por qué me engañaste Darien? apretando los labios y arrugando el entrecejo.
-Aunque en realidad no es su culpa- se reprendió a sí misma al darse cuenta de que las cosas en realidad no eran como ella hubiera querido que fueran -soy yo quien se creó ilusiones tontas... viendo cosas donde no las hay -Reconoció triste- En verdad eres una tonta Sunmi... -dejando escapar una risita burlona -Sinceramente ¿qué te hizo pensar que él estaría arrepentido?...vaya ingenua... -susurró en voz baja- parece que no aprendiste la lección después de todo.- Sin poder evitarlo comenzó a recordar los momentos cuando las personas que decían ser sus amigos fueron los mismos quienes la engañaron, le dieron la espalda abandonándola… dejándola siempre sola hasta que una nueva persona fingía ser su amigo para repetirse nuevamente el ciclo.
-Tarde o temprano esto sucedería después de todo desde la primaria siempre ha sido así... cuando pensaba que al fin tenía un amigo únicamente lo decían de dientes para fuera... porque los ayudaba en la escuela... todo era por conveniencia… -murmuró para sí temblando de rabia -pero a la primera oportunidad que tuvieron aquellas personas a quienes creí mis amigos intentaron lastimarme con su indiferencia, dándome la espalda y volviéndose mis enemigos... bien dicen que quien crees tu amigo no es más que un hipócrita que después te clavará una puñalada y se reirá de ti. -Sintiendo como una nueva capa se formaba alrededor de su corazón encapsulándolo nuevamente.- Siempre que creía tener un amigo después me daba cuenta que en realidad nunca lo fue...
-Solamente una vez mi corazón sangró y debido a eso la verdadera Sunmi se escondió en lo más profundo… creando una coraza que evitara ser lastimada nuevamente… -suspiró pesadamente -gracias a eso las heridas nunca fueron profundas… -¡Ojalá pudiera ser ese alguien que finjo ser!Pensó con cierta amargura al tiempo que miraba su reloj. Será mejor darme prisa, si quiero pasar a la galería esbozando una sonrisa nunca me hubiera imaginado que esa joven fuera Margaret Sullivan trayendo de regreso a su mente los recuerdos de su encuentro con aquella pintora.
Sunmi se encontraba en la puerta de una casa tocando el timbre sin recibir respuesta Supongo que no está en casa, cerrando nuevamente la reja- lastima,- mirando por última vez la casa -Creí que el señor Endo le había hablado- y cuando se disponía a retirarse se tropezó en ese momento con una joven de cabello negro y peinada con una trenza quien traía en el brazo un cuaderno de dibujo.
-Perdóneme ¿Se encuentra bien?- Agachándose para ayudarla.
-Sí pero mis lentes... no veo nada.- Contestó la joven tratando de encontrar sus lentes. Aquí están colocándoselos nuevamente.- ¡Ah! ¡Tú eres lo que estaba buscando! Que bueno que me tropecé contigo. El día de hoy no había encontrado algo que me inspirara- sosteniéndola del suéter.
-Lo siento pero creo que se confundió -Dijo Sunmi titubeante, mirándola con extrañeza -yo únicamente vengo a buscar a la señorita Margaret Sullivan- Tratando de soltarse de su agarre.- Vine a recoger el cuadro del Señor Endo Hyuga.
-Ya lo tengo listo.- Comentó la joven y no pudo evitar el sonreír al notar la manera en cómo la miraba, como si fuera una cantante que es descubierta caminando por las calles -pero mejor entremos a mi casa, pasa -abriendo la puerta de su casa.
-¡¿Usted es la Señorita Margaret Sullivan?! -Exclamó Sunmi, no podía creer que aquella extraña joven fuera la pintora que su padre halagaba por sus trabajos.
Aquella joven asintió con la cabeza -Por favor tome asiento,- Sunmi accedió y se sentó -¿Gusta una taza de café?- Le preguntó dulcemente Margaret.
-Sí, muchas gracias.- Asintió ella admirando el hermoso jardín que poseía Margaret -Debo disculparme señorita Sullivan, de seguro cambie los planes que tenía, lo siento mucho.
-Nada de eso, el señor Hyuga me habló en la mañana para decirme que vendrían en el transcurso de la tarde por la pintura- colocando en una pequeña mesa dos tazas de café y unas cuantas galletas -Siento haberla hecho esperar, Señorita…
-Kusaka, -tomando un sorbo de su taza de café. -Descuide, en realidad acababa de llegar.
-¡Ha dicho usted Kusaka!- Clamó sorprendida Margaret -¡Usted es la hija del pintor Soma Kusaka!
Ella asintió tranquilamente con la cabeza -Me llamo Sunmi Kusaka Es un verdadero placer conocerla señorita Sullivan.- Extendiéndole la mano -Fue una lástima que no pude asistir a la exposición de pinturas que presentó en Francia.
-Lamento lo de sus padres… -habló Margaret en un susurro guardando por un momento silencio para después agregar -el señor Kusaka era el modelo de todo pintor, -Suspiró levemente -sus pinturas son una rica colección de diversos estilos artísticos, aunque principalmente eran de óleo y acrílico en su mayoría. Introducía elementos al paisaje, dotándolos de una relación recíproca con el mismo.
-Estoy segura que le hubiera encantado conocerla… -comentó pensativa sonriendo tristemente al recordar a sus padres -mi padre decía que usted tenía un gran talento… que sin duda se convertiría en la nueva promesa de la pintura.
Provocando que ella se sonrojara. -No soy tan buena, pero mientras pueda hacer obras hermosas como esta- mostrándole el boceto de uno de sus dibujos, -Estaré satisfecha.- El dibujo era de una joven pareja en el balcón de un hermoso castillo que se apreciaba en el fondo a la Luna. Ella vestida como una princesa le entregaba un objeto a un muchacho ataviado con un smoking.
Los ojos de Sunmi se expandieron con sorpresa al ver el cuadro -La chica como prueba de su amor le entregó a su amado el objeto que ves en el boceto- le explicó Margaret sin embargo Sunmi no decía nada, parecía petrificada sin apartar la mirada del dibujo -Los dibujo constantemente,- prosiguió Margaret con su explicación -solo que siento que algo pasó y por alguna razón no se lo pudo regresar.
Una muestra de su amor... Pensó Sunmi sintiendo una indescriptible tristeza recorrerle el cuerpo, sus ojos estaban ausentes y su mirada llena de melancolía al momento que la imagen de un joven vestido con armadura negra con toques azulados recogiendo del pasto una caja musical en forma de estrella venía a su mente -fue una estrella musical lo que ella le regaló...- Murmuró para sí en un susurro casi inaudible.
-Disculpe, ¿dijo algo señorita Kusaka?- Preguntó Margaret.
Como si hubiera despertado de un trance Sunmi respondió -Nada, solo que al ver este dibujo... me pareció familiar ese momento -entregándolo el boceto- no me haga caso, son invenciones mías.- Dejando escapar un suspiro prosiguió -Por cierto señorita Sullivan, todas sus obras son retratos de amor ¿Por qué siempre dibuja sobre el mismo tema?
-La verdad es que cuando hago una pintura, la creo desde el fondo de mi corazón- musitó Margaret mirando hacia la ventana de su jardín -en mis obras siempre veo a una pareja que intenta reunirse... -suspiró profundamente -sé bien que están enamorados, pero a la fecha no han conseguido estar juntos, quisiera que se encontraran algún día.
Entonces al mirarla detenidamente Margaret exclamó levantando la voz, -¡Es Verdad, estarías perfecta! -esbozando una leve sonrisa- Sunmi ¡Por favor modela para mí! Me sentiría honrada de que la hija del pintor Kusaka, a quien admiraba tanto fuera mi modelo.
-Muchas gracias, pero no creo que yo sirva para tus pinturas que expresan aquel bello sentimiento.
-Claro que si,- Margaret la miró directamente a los ojos -tus ojos reflejan el mismo sentimiento que la joven que aparece en algunas ocasiones en mis pinturas.- Mostrándole un lienzo a Sunmi quien al verlo fue presa de una enorme confusión. Esa obra es igual... es el momento que vi en mi sueño. El lienzo era de dos jóvenes en un balcón y en los arbustos aparecía una figura femenina, apenas entrevista. -Ella estaba enamorada pero jamás le confesó sus sentimientos a esa persona.
-Fue mejor que no lo hiciera,- levantándose de su lugar y apoyándose en el ventanal del estudio no sabía porque pero sentía una angustia en el pecho -después de todo no era correspondida.
-No creo que eso sea cierto, a veces los ojos engañan y terminas engañándote a ti mismo,- Comentó pensativa -Es curioso- apareciendo una leve y fugaz sonrisa -siempre que la dibujo siento que su amor es como un violín, la música podrá detenerse ahora y después, pero las cuerdas lo recordaran por siempre. ¿Entonces Sunmi aceptas ser mi modelo?
Sunmi únicamente asintió con la cabeza. Entonces el sonido de su celular la sacó de aquel recuerdo -¿quién puede ser? -Observando en la pantalla contestó -si bueno, hasta mañana estará terminado el cuadro, descuide, estaré esperando su llamada.
-Aun no sé porque me dejé convencer -exhalando un suspiro -en fin.- Continuando su camino hasta llegar a una hermosa mansión. A veces los ojos engañan Pensaba mientras tocaba el timbre de la puerta.
Por su parte Loki se encuentra en su escondite, planeando su siguiente movimiento cuando el holograma de Némesis se aparece ante él.
-El Emperador no está muy complacido con tu desempeño Loki,- mirándolo duramente -no has sido capaz de encontrar a esa maldita guerrera. Tal parece que las Sailor del Sistema Solar son mucho para ti,- Continuó formándose en su rostro una sonrisa maligna -¿Necesitas que te ayude un poco?
-No necesito a una rastrera como tú, -Cortó Loki furioso -yo mismo puedo encargarme de este asunto,- esbozando una sonrisa irónica agregó -dile al Emperador que muy pronto tendrá a su nuevo juguete.
-Dudo que puedas lograrlo- Sonrió maliciosamente Némesis -incluso puedo apostar que seré tu verdugo y no sabes cómo lo disfrutaré. -Desapareciendo de ahí.
-Veremos quién ríe al último Némesis. Ahora cristal de la muerte... muéstrame a la estrella que resplandece en el firmamento -comenzando a brillar aquel objeto que tenía en el suelo, apareciendo en el techo la imagen de Margaret Sullivan,- esta vez no fallaré Sacando de su mano un naipe que arrojó al suelo.
-Naipe de la oscuridad con quien tengo un pacto…libera a mi fiel siervo…aparece Droido Zenotaimu.- Exclamó Loki Surgiendo del naipe destellos negros, comenzando a formarse la silueta de una bailarina de nieve -¡A su servicio Amo Loki!
Ignorantes de aquello, Seiya y Serena se encuentran en la galería de Juuban, que estaba abarrotada de gente, todo mundo quería ver la nueva exposición de Margaret Sullivan.
-¡Realmente sus pinturas son estupendas! -Opinó fascinado Seiya -¡Todas las obras, sin excepción, me parecen maravillosas!
-Margaret realmente es una excelente pintora.- Sonrió soñadoramente -Sabes Seiya, sus ilustraciones siempre me hacen sentir de un modo especial.
-Y dime bombón, siempre ha pintado sobre los enamorados.
-Lo que pasa es que los cuadros de Margaret son sobre el amor.- Le explicó Serena mirando a su alrededor encontrando en una esquina el cuadro donde aparecen Darien y ella cuyo fondo se puede observar un dirigible. -Ven Seiya, aquí está la pintura de la que te hablaba.
-¡Voy bombón! -Al observar la pintura en su mente llegó la imagen de Serena usando un vestido blanco la cual musitó -Seiya… recuerda quien eres… recuerda.
-Aun no puedo creer que esa sea yo -Comentó Serena sacándolo de aquel trance -realmente no sé cómo logra hacer obras tan bonitas como esta.
-Cuando tengo buenos modelos como tú y el joven Darien, las pinturas salen solas.- Dijo una voz a sus espaldas, Ella se volteó y se encontró con Margaret Sullivan.
-¡Margaret!- Exclamó efusivamente Serena. -Me alegra verte de nuevo.
-A mi también Serena, ha pasado mucho tiempo. ¿El joven que te acompaña es tu novio?
Provocando con ese comentario que ella se sonrojara, -Que… novios… No, -Balbuceó Serena -solamente somos amigos. El es Seiya Kou, integrante del grupo musical Three Light. Tal vez los escuchaste alguna vez.
-Claro que sí, incluso pinté este cuadro inspirándome en su hermosa canción- mostrándoles un cuadro donde aparece una joven de cabellera roja quien en la frente llevaba una flor de olivo roja. Usaba un vestido rojo con toques amarillos y en sus manos sostenía unas ramas de olivo. -Cuando cantan, lo hacen con mucho sentimiento, como si en ese momento 3 estrellas estuvieran brillando.
-Me alegra que te gusten nuestras canciones, -Contestó Seiya -pero permíteme felicitarte por tu excelente trabajo, -añadió con una sonrisa de oreja a oreja observando las pinturas- la verdad me quede impresionado al ver tus cuadros, están maravillosos, ¡son realmente una obra de arte!
-Gracias.- Musitó Margaret -aunque cuando dibujo esta pareja,- mostrándole el lienza que estaba a su derecha -no sé, pero me siento triste, pues se que él nunca le pudo confesar sus sentimientos
-Por eso su mirada está llena de melancolía -Opinó Serena No sé porque pero ese joven me recuerda mucho a Seiya.
A lo que ella asintió con la cabeza, después se quedó observándolos detenidamente durante unos segundos y exclamó con una sonrisa -¡es cierto, ustedes estarían perfectos para la nueva pintura que deseo hacer! Por favor, sean mis modelos.
-¡Que! -Clamó Serena algo nerviosa -Los dos juntos, él sería mi compañero.
-Por favor Serena, ayúdame… tu sabes que me inspiro más cuando veo a una pareja- le pidió Margaret agarrándola de la manga de su chamarra -no había encontrado algo que me inspirara, son la que estaba necesitando.
-Por mi no hay problema.
-¿Serena?
-Está bien- Suspiró derrotada si Darien ve el dibujo se molestará conmigo.
-¡Magnifico!- Exclamó Margaret complacida -Entonces los espero en mi casa, ¿conoces la dirección, verdad Serena? -a lo que ella afirmó con la cabeza. Después se Retiró Margaret de la galería cruzándose en el camino con Schneider y Jing Yun quienes la vieron marcharse.
-Pudiste sentirlo Schneider, ¿Será ella sea nuestra princesa? -preguntó bastante sorprendido.
-Negativo, lo que sentimos fueron los residuos de la energía plasmática que se encuentra en el brillo espectral de la Emperatriz,- le explicó Schneider,- los cuales están adheridos a la estrella de aquella señorita.
Pero al mirar que Jing Yun no había comprendido lo que le había dicho -Significa que esa joven tuvo contacto con nuestra princesa.
-¡Pudiste haber dicho eso desde el principio! -Dijo Jing Yun -Aunque no debería sorprenderme siempre fuiste así. -Encogiéndose de hombros- En fin,- dando un ligerosuspiroserá mejor que nos demos prisa, debemos seguir a esa señorita para saber donde vive.
-No hay necesidad de seguirla.
-¿Qué?
-Esa chica es Margaret Sullivan como puedes ver en este autorretrato,- Enseñándole el cuadro donde aparecía la imagen de la persona quien había realizado todos esos cuadros -Puedo localizar el lugar donde se encuentra su residencia con la ayuda de mi computadora.- Apareciendo en su rostro una pequeña sonrisa arrogante.
-¡Sin duda eres un digno habitante de Sirio! -Comentó con una sonrisa divertida -bueno entonces vámonos, tenemos cosas que hacer -disponiéndose a marchar de ahí, no sin antes dar un último vistazo al cuadro por el cual entraron en la Galería, se trataba de una joven peli rosa quien oraba en las ruinas de un templo bajo el cielo nocturno, el cual se podían distinguir 8 estrellas Princesa Musitaron los dos al unísono.
-La encontraremos a como dé lugar.
-Claro que sí.- Asintió Jing Yun leventemente para después caminar ambos rumbo a la salida cuando pasaron a un lado de Seiya, quienes por un instante sintieron una leve energía, la cual se les hizo un tanto conocida, provocando que voltearan a verlo, pero ellos no fueron los únicos Seiya hizo lo mismo.
-¿Sucede algo?- preguntó a quemarropa.
-Discúlpanos, te confundimos con alguien.- Respondió Schneider Prosiguiendo con su camino.
-Ese joven se parece mucho al Príncipe de Albaldah,- murmuró por lo bajo Jing Yun- aunque no pude sentir ningún tipo de luz estelar, -encogiéndose de hombros -debe ser un simple terrestre.
-Quisiera estar seguro.- Musitó pensativo Schneider. Mientras en la galería Seiya los ha visto retirarse de aquel lugar, por un momento se me hizo conocido el resplandor de sus estrellas aunque desprendían una energía muy agresiva.
-Seiya ¿Que tienes?
-¡Ah, nada bombón!- Sacudiendo la cabeza -que te parece si comemos algo y luego vamos a su casa, ¿estás de acuerdo? -a lo que ella asintió con la cabeza. Cuando estaban por irse, los ojos de Seiya divisaron una pintura que lo hizo detenerse a contemplarla. En el lienzo se podía apreciar a un joven de cabellera larga la cual estaba agarrada en una cola de caballo entregándole una flor roja en botón a una joven rubia.
-¿Qué pasa Seiya?
-No lo sé,- Respondió él sin dejar de mirar el cuadro que les comentó la señorita Sullivan -solo que esa pintura me hace sentir de un modo diferente como triste, nostálgico.- Dirigiéndose a la salida de la galería Porque siento como si hubiera vivido eso.
-El amor de una estrella -susurró Serena Ahora que lo pienso, mirando por última vez aquel cuadro a veces tengo la sensación de que conocí a Seiya hace mucho tiempo.
Mientras ellos iban a comer algo, Yaten se encontraba caminando sin rumbo fijo, -esos dos están como si nada, -refunfuñó molesto -Taiki fue a ver al profesor Amanogawa Wataru y el torpe de Seiya se fue sin decir nada, -soltando un suspiro lleno de resignación- parece que se les ha olvidado que no pertenecemos a este planeta y que cuando terminemos nuestra misión regresaremos a Kinmoku.
-Hablando solo, Yaten. -Se escuchó una voz a sus espaldas, cuando se dio vuelta se encontró con Mina, Lita y Rei.
-¡Vaya sorpresa! ¿Qué andan haciendo por estos lados?
-Digamos que venimos a distraernos las tres un poco. -Contestó alegremente Mina.- Amy fue con el profesor Wataru.
Así que esa es la razón por la que fue a verlo Pensó Yaten para sus adentros.
-Y Serena, -se rió suavemente Lita -bueno, nos dijeron que salió muy temprano, supongo que estará con Darien.
Eso espero Meditó Rei bajando la vista.
-Pues al parecer soy al único que no se le olvida la misión que tenemos. -Repuso Yaten levemente enojado.
-No tienes que presionarte tanto.
-Rei tiene razón, no permitiremos que el enemigo nos derrote- Respondió Lita con una sonrisa -y en cuanto a la última Sailor, tarde o temprano aparecerá.- Yaten estaba algo atónito, no esperaba que tomaran las cosas tan a la ligera.
-Además ya lo dice el refrán No por mucho madrugar vas hacer todo en ese día. -Dijo Mina entusiasmada.
-¿Eh? -Dijeron ellos al unísono.
-Me temo que te volviste a equivocar Mina. -Comentó Lita.
-Sí, bueno no importa,- Dijo ella mientras sonreía -después de todo me entendieron. –Jajajaja- Apareciendo en las cabezas de los demás una enorme gota.
-Tal vez tengan razón- Reconoció Yaten esbozando una leve gesto con la comisura de la boca -me estoy preocupando más de la cuenta.-
-Además está en cartelera The Storm Riders.- Le respondió Mina con una sonrisa. -Supongo que no la has visto -a lo que Yaten negó con la cabeza.
-Y bueno ya que Rei hace rato se acordó que tiene que hacer un encargo de su abuelo y Lita debe ir por su mandado antes de visitar a Andrew.
-¡Que! ¡Oye Mina! -Las aludidas protestaron al unísono.
-No has cambiado en nada Mina - escuchando una voz a sus espaldas que le pareció conocida, se dio media vuelta y cuál fue su sorpresa al descubrir al joven de quien se enamoró cuando estaba en Inglaterra y quien le había regalado la cinta con la que amarraba su cabello.- ¡Me alegra volver a verte, pequeña!
-¡Armand! -Exclamó Mina emocionada -¡Cuando llegaste a Japón!
-Hace poco, -Respondió él -tengo algunos asuntos que tratar aquí. Pero veo que Katherine tenía razón, estas muy bonita -Guiñándole un ojo Provocando que Mina se sonrojara levemente y que un gesto de disgusto apareciera en el rostro de Yaten.
-¿No nos presentas a tu amigo, Mina? -Dijo Yaten arrugando el entrecejo mirando acusadoramente a la rubia.
-Claro, que descortesía la mía,- Contestó apenada -Lita, Rei, Yaten el es Armand Laurent, nos hicimos muy buenos amigos cuando vivía en Inglaterra.
-Es un placer- dijeron las dos al mismo tiempo, sin embargo cuando Rei lo saludó sintió una extraña sensación recorrer por su espalda. Hay algo en esta persona, no sé que es…
Quisiera decir lo mismo pensó Yaten sin molestarse en saludarlo.
-Que dices si vamos a tomar algo,- sonriendo radiantemente -así podemos platicar y ponernos al tanto. Claro, si a tus amigos no les molesta.
-Por nosotras…
-Lo siento pero me temo que no podrá ir. -Contestó Yaten, su tono de voz era frío y serio -Ahora si nos disculpas tenemos que irnos o llegaremos tarde a la función- Tomando de la mano a Mina y llevándosela lejos de ahí.
-Nos vemos -Gritó Mina. Por su parte Rei y Lita se disculparon con Armand con un movimiento de cabeza y se fueron tras ellos.
-Claro que nos volveremos a ver, Guerrera de la Luna llena- siseó él entre dientes marchándose por el camino contrario al que habían tomado Mina y los demás ahora que lo pienso, ese joven se parece al Príncipe de Sagittarii, se detuvo de pronto y volteó vislumbrando como se alejaban -pero es extraño, no emana ninguna luz estelar. Tal vez solo estoy confundiéndome.- Continuando con su camino.
Mientras esto sucedía, Seiya y Serena se dirigen a la casa de Margaret platicando alegremente, parecía que no tenía fin sus temas de conversación ya que no dejaban de hablar ni un solo minuto.
Darien jamás habla mucho cuando está conmigo. Pensó Serena al mirar a Seiya opinar sobre su comentario Generalmente se queda callado y deja que sea yo quien hable.
-¡Es cierto, por poco se me olvida!- Exclamó Seiya sacándola de sus cavilaciones -Toma bombón, -entregándole la estrella musical -ayer se te cayó.
-Gracias Seiya, había olvidado que la traía ese día conmigo.- Apareciendo una pequeña sonrisa en sus labios -sabes, toca una hermosa melodía.
-Si, aunque un tanto triste.- Coincidió Seiya.
-Ojala supiera el nombre de la canción que toca.
-Moonlight Densetsu -Respondió Seiya sin darse cuenta, tomando aquella estrella musical en sus manos la abrió y comenzó a tararear la canción.
No puedo creerlo, Es como si Seiya hubiera compuesto la melodía de esta cajita.
-Bueno será mejor darnos prisa- Opinó Seiya cerrando la estrella musical y devolviéndosela a Serena. -No debemos hacerla esperar- A lo que Serena asintió continuando así hacia la casa de Margaret, quien en esos momentos se encontraba preparando café para sus invitados después de haberle dado los últimos toques a la pintura que había hecho con anterioridad cuando de repente el ventanal de su casa se rompió.
-Al fin te encontré.
-¡Qué hace usted aquí! ¡No lo conozco!- Exclamó nerviosa Margaret -¡Por favor váyase, me da miedo!
-Me temo que no puedo acceder a sus peticiones… Princesa del Sol.
-No sé de que está hablando,- Gritó ella asustada retrocediendo hasta llegar a la pared -ni siquiera sé quién es usted.
-Alguien que viene por ti. -Sentenció Loki con una gélida voz -Droido Zenotaimu tráeme su estrella del alma.- Lanzándole el demonio de inmediato unos rayos de energía
-Sunny es inútil que intentes resistirte -Comentó Loki mientras esbozaba una sonrisa maliciosa, sin sospechar que cerca de ahí se encontraban Seiya y Serena.
-¡Es la voz de Margaret, está en peligro! -Clamó Serena- ¡Debemos ayudarla! a lo que él asintió, buscaron un pequeño callejón para poder transformarse.
-¡Eternal Sailor Moon, Transformación!, ¡Poder de lucha estelar, transformación!- Lo que nuestros héroes ignoran es que Loki ha conseguido arrebatarle la estrella del alma a su amiga.
-No creas que has triunfado. -Dijo una voz a sus espaldas, dándose Loki la vuelta rápidamente vio a dos caballeros vestidos con extrañas armaduras, la cuales resplandecían como el Sol. ¡Diablos! Así que los guerreros solares también están en este insignificante planeta.
-Entréganos esa estrella si quieres vivir. -Ordenó el joven vestido con una armadura completamente dorada.
-Retsu tiene razón, no tienes ninguna posibilidad contra nosotros dos- Añadió su compañero quien vestía un ropaje azulado.
-Yo no estaría tan seguro, estúpido caballero… ¡Zenotaimu cortina de humo!- Lanzando en ese momento el droido un banco de niebla provocando que aquellos dos guerreros tuvieran poca visibilidad,- ¡Hasta nunca inútiles!- escapando en ese momento Loki junto con Zenotaimu llevándose consigo la estrella del alma de Margaret, quien comenzaba a desaparecer poco a poco.
-¡Rayos, se escapa con la estrella! -Exclamó molesto Retsu.
-¡Viento Estelar! -disipando completamente la neblina, distinguiendo a Loki y su demonio alejarse de aquel lugar a gran velocidad. -Vamos Kamei no perdamos tiempo, tenemos que alcanzarlo y arrebatarle esa estrella. -Solo que cuando se disponían a marcharse la voz de Sailor Moon los detuvo.
-¡Esperen! Porque no peleamos juntos,- Dijo Sailor Moon -después de todo los dos buscamos regresarle su estrella…
-No malinterpretes la cosa guerrera de la Luna- Interrumpiéndola Kamei de golpe -a nosotros no nos interesa lo que le suceda.
-Ahora apártense de nuestro camino. -Habló Retsu molesto -solo son un estorbo- haciéndolos a un lado y saliendo rápidamente de ahí.
-No puedo creer que no les importe lo que puede sucederle a personas inocentes.- Comentó con tristeza Sailor Moon.
-Lo importante ahora es conseguir esa estrella.- A lo que ella asintió desviando su mirada hacia donde estaba Margaret Sullivan inconsciente -Resiste Margaret en un momento te devolveremos tu estrella del alma- saliendo ambos dispuestos a recuperar la estrella de su amiga.
Por su parte Loki había llegado hasta un parque, -Parece que los he perdido- de pronto un rayo de energía le lastimó la mano provocando que soltara la estrella del alma, la cual se oscurecía cada vez más.
-¡Amo Loki!
-Eres un estúpido si pensaste que te dejaríamos la estrella,- Musitó Kamei tomando rápidamente la estrella que había soltado Loki -¿Qué opinas Retsu?
-Tal como creía es solo una estrella más, no es la de nuestra princesa.
-No puede ser -Grito enfadado Loki -Perdí mi valioso tiempo en una estrella sin valor.
-La estrella de una persona que pinta los sentimientos de una persona jamás será una estrella sin valor.
-¡¿Quién dijo eso?!- Bramó Loki muy enfadado dirigiendo su vista a la dirección dónde provino aquella voz.
-¡Soy una estrella fugaz que lucha contra la oscuridad, Sailor Star Fighter… ha llegado! -Apareciendo ante ellos tanto Sailor Star Fighter como Eternal Sailor Moon. -Y yo soy una Sailor Scout que lucha por el amor y la justicia, soy Sailor Moon…y te castigare en el nombre de la Luna.
-Me da gusto verte de nuevo Sailor Moon, y por lo visto traes refuerzos aunque de nada te servirá porque será la última vez que te entrometas en mi camino encárgate de ellos Zenotaimu- desapareciendo de ahí.
-Los mandaré al otro mundo malditos entrometidos.- Gruñó Zenotaimu -¡Flechas de nieve! -Lanzándoles varios dardos congelados, los cuales fueron esquivados tanto por las Sailor scouts como por los guerreros solares.
-¡Vámonos! no perdamos más el tiempo- Indicó Retsu -después de todo ya no tenemos nada más que hacer aquí.
-¿Acaso no van ayudarnos?- Les preguntó Sailor Moon desconcertada por aquel comportamiento.
-No es nuestra batalla -Respondió categóricamente Kamei -además pensamos devolverle su estrella a esa chica, después de todo no es a quien buscamos.- Dieron un salto muy alto, convirtiéndose en un destello y desaparecieron de ahí.
-Tal vez ellos pudieron escapar pero ustedes no tendrán tanta suerte.
-Esto no me agrada.- Comentó nerviosa Sailor Moon.
-¡Viento de hielo!- Esquivando nuevamente el ataque -No crean que siempre podrán evadir mi embate- congelando más y más el parque con cada rayo que lanzaba provocando que Sailor Moon se resbalara con el hielo. -¡Ay, eso dolió! -Aprovechando ese momento el droido lanzó su ataque hacia ella.
-¡Laser de estrella fugaz!- Tratando de contener el ataque, sin embargo, tal fue el impacto del choque que ambos fueron lanzados, el droido cayó en el lago rompiendo a su paso unos botes de remo que se encontraban ahí, mientras que Sailor Fighter fue arrojada hacia unos árboles golpeándose el hombro.
-¡Sailor Fighter! -Corriendo hacia donde estaba su compañera -¿Estás bien?
Descuida, no es nada. Contestó ella llevándose una mano a su hombro, entonces apareció de las aguas el droido -¡Maldita me la pagarás!- Dijo Zenotaimu.
-Sailor Moon hazlo ahora- A lo que ella asintió, alzó su mano para que apareciera su báculo ¿Qué sucede? ¡Es verdad mi báculo fue destruido en la batalla contra Sailor Galaxia! atacándolo entonces con la única arma que tenia disponible su antigua tiara lunar -¡TIARA LUNAR, ACCION! -Pero cuando la tiara se dirigía hacia el droido su brillo se fue perdiendo hasta desaparecer completamente.
-¡Que pasa!- Exclamó Sailor Moon sorprendida por lo ocurrido, de pronto la estrella de su medallón comenzó a perder su brillo incluso los colores de su broche se volvían oscuros quedando el medallón de un tono grisáceo provocando que la transformación de Sailor Moon se desvaneciera regresando a ser Serena Tsukino.
-¡No puede ser, me des transformé! - Exclamó Serena, al ver aquello el droido sonrió con malicia -Veo que se han acabado tus trucos, me encargare de ti de una vez por todas.
-No te lo voy a permitir,- Gritó Sailor Fighter -¡Laser de estrella Fugaz!- Pero esta vez el resultado fue distinto, el droido lanzó unas ráfagas de nieve que no solo destruyeron aquel ataque sino que también inmovilizaron a Sailor Fighter.
-No puedes vencerme con el mismo ataque. -Declaró altanera Zenotaimu -mientras voy a jugar un rato con tu amiga -lanzando varias agujas que atraparon a Serena en el tronco de un árbol.
-¡Monstro maldito aléjate de ella!- Vociferó Sailor Fighter Tratando de poder romper aquello que no le permitía moverse.
-Descuida, me encargaré de ti después.- Dirigiendo su mirada a una asustada Serena Convirtiendo su mano en una filosa espada -Llevaré tu cabeza como trofeo.
-¡No te atrevas a tocarla!- gritó desesperadamente Sailor Fighter rompiendo las ataduras que le impedían moverse, provocando un fuerte viento que alejó al droido de Serena. De pronto un aura rojo amarillezca rodeó a Sailor Fighter regresando a ser Seiya Kou, portando una brillante armadura rojiza.
-¡Seiya!
-Nunca debiste intentar lastimar a la persona que más quiero- Habló enérgicamente Seiya -¡Rayos Eclípticos!- Destruyendo al droido en un instante, después cayó al suelo de rodillas por el esfuerzo realizado convirtiéndose nuevamente en Sailor Fighter.
-¡Sailor Fighter!- Apresurándose a ir a su lado.
-¿Estás bien?- Le Preguntó exhausta Sailor Fighter.
-Si, gracias a ti.- Respondió Serena con una sonrisa -Pero… ¿Qué…?
-No lo sé, -comentó Sailor Fighter volviendo a su identidad masculina -Pero lo que realmente me preocupa es lo que te ocurrió a ti.
-Mi broche ya no tiene ningún brillo,- Murmuró por lo bajo Serena estremeciéndose al imaginarse lo que eso podría significar -¿acaso ya no podré convertirme en Sailor Moon?
-Descuida verás que solo es temporal -Poniendo una mano en su hombro.
-¿Pero y si no lo es?
-Entonces ya pensaré en algo, -Comentó despreocupadamente Seiya tomándole la mano -ahora vamos a ver a nuestra amiga, no me fio mucho de esos caballeros.-Dirigiéndose nuevamente a la casa de la señorita Sullivan pero durante el trayecto la mente de Seiya meditaba sobre lo que le había ocurrido. Al verte en peligro bombón apretando fuertemente los puños y sin poder ayudarte, sentí algo… una especie de poder en mi interior y luego esas palabras brotaron de mi boca. Sin percatarse de cierta persona la cual se aleja de aquel lugar al ver que el peligro ha pasado.
-Esto es muy raro, no comprendo porque Serena perdió su transformación.- Comentó pensativo Tuxedo Mask alejándose de ahí sin que ellos lo vieran -Aunque si de verdad ese tal Seiya ha desarrollado esos poderes, es posible que Serena no necesite mucho de mi ayuda.- Convirtiéndose nuevamente en Darien Chiba.
-¡Qué extraño!- Deteniéndose un momento -debería sentirme celoso o molesto por eso, pero la verdad es que no me produce nada,- suspirando profundamente -debe ser que inconscientemente comprendo que así estará más protegida- Continuando con su camino. -Por el momento Serena no me necesita, creo que debería visitar a cierta personita antes de ir a mi casa- Esbozando una ligera sonrisa, encaminándose a donde vive su compañera de grupo.
Mientras Darien se dirige a ver a Sunmi, nuestros amigos han llegado a la casa de Margaret Sullivan, percatándose que ella se encontraba inconsciente y recostada en un sofá, -Que bueno que la señorita Sullivan está a salvo.- Dijo Serena con una sonrisa, dándose cuenta que su amiga comenzaba a despertar.
-¿Qué me paso? ¡Es verdad, Ese hombre…!
-Tranquila Margaret, solamente fue el susto- mientras Serena y Seiya ayudan a la pintora, en su escondite Loki ha visto como el naipe se ha desintegrado.
-¡Estúpida Zenotaimu… Fallaste!
-Así que volviste a fallar, ¡eres un inepto Loki! -apareciendo ante él un holograma de Apolo quien lo miraba molesto por sus continuos fracasos -no solo no puedes encontrarla sino que eres incapaz de acabar con esas molestas Sailor scouts.
-Emperador yo…
-¡No quiero escusas!- Cortó Apolo furioso, se podía ver en sus ojos los cuales reflejaban su ira -por tu propio bien date prisa, mi paciencia tiene un límite Loki…- y con una gélida voz añadió -encuéntrala o de lo contrario volverás a la prisión infernal de donde te saque.
-Pondré todo mi esfuerzo en ello Emperador,- Susurró Loki agachando la cabeza -ya tengo el plan perfecto para que Sailor Sun esté en su poder.
-Más vale que eso sea cierto Loki,- le advirtió Apolo -por tu propio bien -desapareciendo de ahí.
-Malditas Sailor Scouts… juro que me las pagarán.
Ajena a todos esos sucesos, Sunmi se dirige a su departamento después de haber platicado un rato con el señor Endo Hyuga quien le presentó a Yoko Erídano No sé porque, pero esa señorita Yoko, siento como si la hubiera conocido hace mucho tiempo… no es mi imaginación… -aunqueDesde que regresé a Japón esos extraños sueños se hicieron más frecuentes... Me pregunto si tendrán algún significado -sacudiendo la cabeza- Que disparates estoy diciendo, son solamente sueños... por favor, un reino en la Luna, como si fuera posible.
-Al fin regresas Mon Amour. -Al subir la mirada descubrió a la persona cuya voz que se introdujo en sus pensamientos y quien era el último hombre que deseaba ver en ese momento.
-¿Qué rayos haces aquí? -Le preguntó con frialdad -Creí que todo se había dicho.
-Veo que todavía estás molesta conmigo, -comentó Jean-Pierre, sonriendo de forma arrogante -o tal vez es por descubrir la verdad sobre tu caballero andante.
-Lamento sacarte de tu error, -esbozando una sonrisa postiza -pero ya deberías conocer mejor a la dama de hierro, eso no me afectó en lo más mínimo, si era lo que buscabas.
A Jean-Pierre se le escapó una breve risa -No has cambiado en nada, pero en realidad no me interesa si te molestas con ese tipo… por si lo has olvidado ma chérie tu y yo tenemos una conversación pendiente.
-Te equivocas, No tenemos nada de qué hablar -le aseguró ella con sequedad -No he cambiado de opinión, como te dije no pienso volver contigo ni ahora ni nunca.
-Sunmi podemos volver a comenzar todo otra vez. -Él entrecerró un poco los ojos Acaso me dirás que ya no sientes nada por mí. -Tratando inútilmente de tocar su mejilla- Estoy seguro que todavía me amas.
-Si quieres saberlo lo único que siento por ti es asco, -Le aseguró Sunmi indignada- cada vez que te miro solo me doy cuenta del tiempo que gasté al lado de un hombre que nunca me amó, que solamente me causó dolor.
Jean-Pierrelanzó una carcajada -Aunque digas eso estoy convencido que lo que teníamos no se ha desvanecido del todo… además soy el único que sintió interés en ti.
-Piensa lo que quieras, -declaró con aspereza -solo mantente alejado de mí, no quiero volver a verte.- Entrando a su edificio sin sospechar que un hombre de ojos azules había visto a Sunmi conversando con aquel joven a quien reconoció de inmediato.
-Jean- Pierre- Dijo entre dientes.
Después de hablar con Sunmi, Jean-Pierre se retiraba de ahí. Era la primea vez que se interesaba de más con uno de sus anteriores novias después de terminada la relación con una mujer no tenía más interés en ella, pero Sunmi fue diferente, porque nunca pudo llegar tan lejos como con las otras chicas, solo algo de afecto que no le interesaba. De repente, una sombra se le abalanzó aplastándolo contra la pared.
-Tú de nuevo- musito Jean-Pierre frunciendo el entrecejo al distinguir el rostro sombrío de Darien Chiba.
-¡Te dije que no te acercaras de nuevo a Sunmi!- Exclamó Darien indignado.
-Solo le di un consejo -Tratando sin éxito de liberarse de su agresor. -Además ella no es asunto tuyo.
-Al contrario- presionándole la garganta con un brazo amenazándolo con dejarlo sin aire. -Todo lo referente a ella me concierne.
-A mí no puedes engañarme, a ti en realidad no te agrada... solo deseas jugar con ella un rato -Dijo en tono malévolo Jean Pierre- y no te lo reprocho… a que hombre le interesaría la aburrida, fría e intelectual Sunmi.
-Maldito infeliz- Gruño Darien furioso -Conozco a los de tu calaña pero esta vez resulta que has dado con la persona equivocada -Presionando su brazo contra el cuello de Jean-Pierre -te lo advierto, Aléjate de ella -soltándolo bruscamente cayendo este al suelo -o créeme que te pesara.
-Tal vez debo agradecerte que le mintieras y salieras ayer con aquella señorita de gracioso peinado. -Comentó con una sonrisamaliciosa en el rostro -fue una suerte haberte visto dirigir al parque con esa rubia yasí como tú, yo también se usar mis cartas.- Marchándose de ahí dejando a Darien paralizado al tiempo que una sensación de desasosiego recorría su cuerpo.
Casi sin pensarlo se dirigió al departamento de Sunmi¡Estúpido! Debí suponerlo, por eso simplemente me envió ese mensaje pensó Darien mientras subía rápidamente los escalones. Debí venir a verla desde ayer. Tocando el timbre pero nadie respondió a su llamado.
-¡Sunmi, se que estás ahí, abre la puerta por favor! - Dijo Darien sin dejar de sonar el timbre de la puerta. -¡Déjame entrar, quiero explicarte, todo es una confusión!
Dentro del departamento, ella estaba sentada en el sillón, mirando hacia el techo como si quisiera encontrar las respuestas a todas las intrigantes que tenía. Escuchaba a Darien golpear su puerta llamándola insistentemente Creo que el señor Endo tiene razón, es mejor arreglar esto, tal vez estoy siento injusta con él. No sabía porque pero desde que Darien se incorporó a su grupo, surgió un sentimiento que ella simplemente no podía explicar o tal vez no quería admitir.
Miró hacia el espejo descubriendo que la imagen que mostraba era de la joven peli rosa que aparecía constantemente en sus sueños ¡pero, que! Sacudió la cabeza y al volver a mirar su reflejo era el mismo de siempre -Debo estar muy cansada, ahora tengo alucinaciones.
-Darien- Musitó ella -Que te trae por aquí.- Invitándolo a pasar.
-Sunmi, Lo siento. Te juro que lo siento tanto- le explico notándose nervioso, esperaba encontrarla molesta con él pero por el contrario estaba muy tranquila y sorprendida de verlo, tal vez eso era lo que lo tenía intranquilo -sé que estas molestas conmigo... quiero disculparme por haberte mentido, se que me viste ayer en el parque con...
-No tienes que darme explicaciones, -lo interrumpió ella levantando la mano, por alguna razón no quería escuchar el nombre de esa joven de los labios de Darien -después de todo pensé mejor las cosas y creo que en realidad no hiciste nada malo.
-¿Cómo?- Preguntó el desconcertado
-Las cosas están más que claras Darien,- Susurró con voz apenas audible mientras a su mente regresaba aquella joven rubia tomada del brazo de Darien -cuando te vi en el parque lo comprendí, me invitaste solamente por protocolo... puro formalismo, -dejando escapar una risita burlona -pero la muy torpe de mí se lo creyó,- volteando la mirada hacia los ojos azules de Darien -supongo que debí haber dicho alguna excusa.
-Eso no es verdad, no te invité por simple caballerosidad... -Exclamó Darien alzando la voz -sino porque me agradas, por eso quería pasar un rato a tu lado Sunmi.
-Darien, no…
-Escucha,- posando un dedo sobre sus labios silenciándola -Sé que estas molestas conmigo y estas en todo tu derecho, nunca debí haberte mentido, cometí un grave error pero créeme que deseaba estar contigo.
-No tienes que decirme eso solo por remordimiento- Suspiró pesadamente -realmente es normal- esbozando una sonrisa triste y cansada -¿Quién va a preferir estar con la señorita hielo, si puede estar con una muchacha bonita, alegre y carismática como la joven que estaba contigo?
-Deja de menospreciarte, Sunmi- sujetándola de los hombros con cierta brusquedad No podía creer lo que estaba oyendo pero no estaba dispuesto a que Las cosas se quedaran así, No quería que ella pensara que a él no le importaba, tenía que hacerla entender de alguna u otra manera- tú eres una mujer hermosa y llena de cualidades...- tomando su barbilla con sus dedos -solo que no te has dado cuenta de eso o no quieres hacerlo.
-¿Acaso estas burlándote de mí?- Y se quedaron mirando largamente a los ojos.
-Claro que no, Sunmi sé que llevamos poco tiempo de conocernos pero yo realmente te considero mi amiga... te quiero... -alzando una mano para tocarle la mejilla. -Por eso no quiero perderte... pero supongo que lo eche todo a perder.
-¿Por qué me mentiste? -Quebrándosele la voz al pronunciar aquellas palabras.
-Realmente no quería cancelar nuestra salida, quería estar contigo -habló Darien en un susurro -anoche te escuchabas muy entusiasmada, pero ella habló esta mañana suspiró levemente -y no pude decirle que no...
Ya veo dijo ella, desviando su mirada a la ventana de su sala donde se podía observar las primeras luces del alumbrado público que comenzaban a encenderse Ella debe ser su novia. Sintiendo como si un balde de agua fría cayera sobre ella. ¿Debo sonreír porque me considera su amiga? ¿O llorar porque nunca seremos más que amigos?
-Así que pensé, -pasando saliva -que si sabías la verdad te sentirías decepcionada y volverías a subir la guardia conmigo... -apartando un mechón de su mejilla -por eso te mentí.- Aquel gesto provocó que se le encogiera el corazón a Sunmi.
Darien escrutó su rostro en silencio durante largo rato.- ¿No me vas a preguntar porque estaba con una joven de preparatoria?- Por un momento le pareció que en los ojos de Sunmi había un brillo de decepción, pero no podía estar seguro de eso.
-Supongo que esa joven es tu novia, la chica que amas,- musitó ella con voz temblorosa, sintiendo por dentro como una daga se le clavaba en el pecho -en realidad no soy nadie para opinar en tu relación con esa muchacha.
-Sunmi...
-Bueno aclarado el asunto, -lo interrumpió tratando de cambiar el tema, no quería escuchar más del asunto porque cada vez que la imagen de Darien y Serena regresaba a su mente sentía una fuerte punzada en el pecho -te ofrezco un refresco o tal vez prefieras un café.
Dio media vuelta y estaba comenzando a servir el café cuando Darien susurró -A veces me pregunto porque sigo con mi sueño de ser doctor… -soltó un suspiro y añadió -después de todo las cosas en el futuro no serán como yo hubiera querido.
A Sunmi se le cayó la taza de las manos y el café se derramó por todo el piso. -Darien… acaso piensas abandonar la carrera.
-No lo haré, tendrás que aguantarme un poco más en la facultad… - riendo suavemente -Solo pensaba… Dos personas con puntos de vista diferentes se cruzan en un camino… -Habló él con voz ausente -destinadas a amarse por lo que sucedió en el pasado… debo aceptar que el guión es estupendo.
-No puedes estar hablando en serio, -tocando su brazo en un gesto amistoso.- Ese no puede ser el cimiento de una relación, porque tarde o temprano acabará derrumbándose.
-Quizás ya sucedió,- comentó Darien en voz baja- tal vez se rompió el encanto.
-Darien,- no puedes decir eso, -si estas con esa muchacha, es porque…
-Me enamore de ella por ser una joven simpática, tierna, soñadora, -esbozando una leve sonrisa- aunque algo llorona…
-Pero…
-Últimamente cuando estoy con ella no sé qué decir, de que hablar o que contestar a lo que me dice... -bajando los ojos -El amor es algo complicado.
Aquello no se lo esperaba Sunmi. Por lo que Se quedó petrificada un momento, pero luego acertó a decir -Darien, ¿Aun la amas?
-No sé, Sunmi -dijo él en un murmullo apenas audible. -No lo sé... -Sintiendo como si se hubiera liberado de un enorme peso. El poder confesar todo lo que llevaba por dentro intentando suprimir. -Sunmi ¿Es posible amar sin amarse?
-Estas bromeando,- dijo Sunmi sin saber si le estaba diciendo aquello en serio. -No puedes decirle te amo si de verdad no lo sientes. Es muy triste estar con una persona a quien no amas.
Darien cerró los ojos y dando un leve suspiro comentó -Y si fuera tu destino, estar con esa persona.
-Los seres humanos no son títeres del destino, -contestó ella -el papel que cada individuo desempeña en la vida puede ser inteligentemente dirigido por nosotros mismos. -Sonando el teléfono en ese momento. -Discúlpame un momento- Contestando la llamada -Si bueno, mañana… si no hay problema… ahí estaré.
-¿Así que tendrás una cita?- Le preguntó serio mirándola a los ojos, sintiendo una inexplicable rabia que de pronto lo había inundado. ¿Con quién? Era la pregunta que inundaba su cabeza.
-Era la señorita Sullivan, terminó el cuadro para el que modelé.- Musitó sonrojándose levemente
-Me encantaría ver esa pintura.- Le aseguró con una sonrisa, -Además es un buen pretexto para saldar mi deuda,- guiñándole traviesamente el ojo. -Recuerda que aun tenemos una comida pendiente.
Sunmi se rió y murmuró -Es una lástima que me saldes tu deuda tan pronto, Darien.- Apareciendo en su rostro una sonrisa traviesa -Yo pensaba cobrártela con intereses provocando que ambos se rieran al mismo tiempo.
-En ese caso paso mañana por ti.- A lo que ella asintió con la cabeza.
-Darien, en verdad gracias por todo… -Dándole un rápido beso en la mejilla -pero te advierto si vuelves a mentirme- apuntándolecon el dedo índice en el pecho -vas a conocerme realmente molesta.
-No lo hare,- él se rió y esbozando una media sonrisa -no quiero morir todavía. Bueno, no habiendo nada más que agregar, me retiro.- Despidiéndose de ella con un beso en la mejilla.
Al día siguiente, Darien y Sunmi llegaron llegado a la galería -¡joven Darien que sorpresa verlo por aquí! veo que es amigo de la señorita Kusaka- Exclamó Margaret Sullivan y mirando a Sunmi añadió -Señorita Sunmi, que bueno que vino, la llame para que fuera la primera en ver la obra terminada.- Mostrándole el lienzo, el cual era titulado "La decision de un astro" se podía ver a una joven peli rosa volando por el firmamento alejándose del Sol dirigiéndose hacia la Luna, aunque su vista estaba hacia la hermosa Tierra azul que se encontraba en el cielo, esbozando una triste sonrisa.
Porque me siento como si me oprimieran el pecho al ver este cuadro. Pensó Darien cuando la imagen de una joven pelirroja sentada debajo de un árbol vino a su mente.
-¡Qué bueno que ya llegaron mis otros modelos!- Exclamo Margaret sacando de sus pensamientos a Darien, quien con Sunmi vieron la silueta de 2 personas en la entrada. Cuando la puerta se abrió se encontraron con Seiya y Serena… quien no daba crédito de encontrarse con su novio en aquel lugar.
NOTAS DE AUTORA
Bueno no me queda nada más que agradecerles a todas las personas que se toman su tiempo para leer esta historia, espero no haberme tardado tanto tiempo en actualizar…creo que esta vez si estaba inspirada, espero seguir contando con el apoyo de todos ustedes y un agradecimiento especial a: Se, Veronick, marya114, LOYDA ASTRID, Usagi Yady, y chikita22bkou.
Así como a Cinthia torres por todos tus comentarios y sugerencias muchas gracias en verdad. Y a todos les deseo una tengan una excelente navidad y un prospero año nuevo.
