Los personajes de Sailor Moon. No me pertenecen, son propiedad exclusiva de la grandiosa Naoko Takechi. Los demás personajes que aparezcan en esta historia, (Esos sí son invenciones mías.)
"-cursiva- "Lo que piensa un personaje.
SAILOR MOON: El FUTURO DE TOKIO DE CRISTAL
LABERINTOS DEL RECUERDO
Al día siguiente, Darien y Sunmi llegaron a la galería -¡joven Darien que sorpresa verlo por aquí! veo que es amigo de la señorita Kusaka- Exclamó Margaret Sullivan y mirando a Sunmi añadió -Señorita Sunmi, que bueno que vino, la llame para que fuera la primera en ver la obra terminada.- Mostrándole el lienzo, el cual era titulado "La decisión de un astro" se podía ver a una joven peli rosa volando por el firmamento alejándose del Sol, dirigiéndose hacia la Luna, aunque su vista estaba hacia la hermosa Tierra azul que se encontraba en el cielo, esbozando una triste sonrisa.
-¡Margaret es una bella pintura!- Exclamó Sunmi con sinceridad. Porque me parece como si eso realmente hubiera sucedido.
Es extraño, al ver este cuadro siento como si me oprimieran el pecho Pensó Darien cuando la imagen de una joven pelirroja debajo de un árbol sentada con las piernas recogidas contra el pecho vino a su mente.
-¡Qué bueno que ya llegaron mis otros modelos!- Exclamo Margaret sacando de sus pensamientos a Darien, quien junto con Sunmi vieron la silueta de 2 personas en la entrada. Cuando la puerta se abrió se encontraron con Seiya y Serena… quien no daba crédito de encontrarse con su novio en aquel lugar.
Porque siento que ya vi la silueta de esa misma joven en un pasado lejano. Pensó Serena al ver a la persona que estaba al lado de su novio. –Daaaariiiieeen- Dijo ella mirándolo interrogativamente mientras él la observaba con cara de sorpresa. -¡Qué… estás haciendo aquí con esa muchacha! ¡Qué significa esto!
-Serena, déjame explicarte- Respondió el al ver la cara de enojo de su novia -simplemente vine acompañar a una amiga de la facultad a ver el cuadro que le hicieron.- Provocando que los ojos de Serena se agrandaran, no se había esperado que su novio acompañara a otra persona algún lugar.
Qué raro, por lo general es difícil que haga amigos Pensó Serena.
-Sunmi, permíteme presentarte a estas personas,- Musito Darien con voz clara y pausada -el joven es Seiya Kou, nos encontramos con él hace poco, es posible que lo recuerdes.- A lo que ella asintió.
-Es un placer, joven Seiya- Sonrió amigablemente Sunmi -Debo decirle que es una verdadera sorpresa volver a verlo.- Estrechando la mano que él le ofrecía, en ese instante Seiya sintió una extraña energía provenir de ella, Este resplandor se asemeja un poco a la de aquellos tipos… aunque me parece que ya lo había sentido antes, pero… ¿de dónde? Meditó Seiya.
-Y ella es Serena Tsukino.
-Su novia- Clarificó Serena aunque su voz sonó más seria de lo que hubiera querido. Pero no pudo evitarlo, no sabía si era por esa familiaridad con Darien o por conocer a Seiya.
-Mucho gusto señorita Tsukino.
-Es curioso ¿No nos hemos visto antes?- Le Preguntó intrigada Serena.
-No que yo recuerde- saludándola cortésmente, de pronto como si fuera una película Sunmi vio aquella joven rubia vestida con un largo vestido blanco sentada en un jardín recogiendo una flor silvestre.
Por su parte Serena sintió un leve estremecimiento que fue esa sensación, sentí como si una energía recorriera mi cuerpo. Pensó ella.
Pero fue la voz preocupada de Darien quien trajo a Sunmi y Serena de vuelta a la realidad -¿Qué te pasa Sunmi? Te veo algo pálida ¿Estás bien?
-Discúlpenme… no me siento muy bien- llevándose una mano al pecho -Con Permiso me retiro, señorita Margaret gracias por todo, la pintura es estupenda- Saliendo de ahí rápidamente.
-¡Espera!- Exclamó Darien disponiéndose a seguirla cuando la voz de su novia lo detuvo.
-¡Darien, me debes una explicación!
-Te prometo que hablaremos más tarde Serena- saliendo rápidamente de la galería, vislumbrándola a lo lejos. No lo entiendo, estaba bien cuando llegamos Dirigiéndose hacia el parque.
Por su parte, Sunmi había llegado a una parte del parque, la cual estaba desértica, La joven de coletas que aparece en mis sueños es ella… es Serena recargándose en la barda de piedra de la fuente, mostrando el agua cristalina su reflejo, aunque descubrió que el tono de su cabello era rosado el cual poco a poco se tiñe de rojo provocando que en su mente vinieran imágenes de una joven pelirroja idéntica a ella la cual peleaba contra algunos soldados -¡No esa no soy yo!- sacudiendo la cabeza, como queriendo sacarse todos esos pensamientos de ella -¡Yo no pelee en esa batalla¡ ¡Es mentira¡ No… ya basta, no quiero ver nada más- de pronto todas las visiones y sueños que había tenido con anterioridad acudieron a su mente en una ráfaga, provocando que todo le diera vueltas.
-¡¡¡¡¡Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!!!!! -Gritó percatándose que sus pies ya no podían sostenerla por más tiempo, sintiendo sus ojos cerrarse y perdiendo completamente el conocimiento, por suerte Darien la atrapó antes de que cayera al suelo gritando su nombre.- ¡Sunmi! ¡Sunmi!
Al ver que ella no reaccionaba se dirigió a su casa llevando en los brazos a una desmayada Sunmi, pero aquel incidente no pasó desapercibido para los guerreros solares quienes se encontraban dispersos tratando de ubicar a su princesa.
-¡Princesa!- Exclamaron cada uno de los guerreros solares al sentir un leve estremecimiento. Pero ellos no habían sido los únicos, Yoko quien estaba tomando un poco de agua, al sentir aquella turbación tiró el vaso.
-Algo ocasionó que despertara por un momento -Musitó Yoko dirigiéndose a la sala. Se sentó en el sofá colocando sus manos debajo de su mejilla -La pregunta es ¿que lo provocó?, de pronto, un naipe de su baraja la cual estaba en la mesa se cayó, dicha carta tenía la imagen de la Luna dentro de un círculo azul. Debajo, a ambos lados aparecían unas torres, en la parte central estában dos perros junto a un estanque mientras le ladran a la Luna.
-¡Demonios!- Gruño molesta Yoko -tuvo contacto con el brillo de la Luna, ahora entiendo porque se debilitó el sello. Será mejor darme prisa y entregarle al Príncipe Endymion esto- Tomando la caja donde se encontraban las 4 piedras de los Shintennou -el tiempo apremia. Solo espero que esta vez la Princesa de la Luna no ignore a quien la ama… y que Príncipe Seiya no permita que se repita la historia del pasado.- Saliendo apresuradamente de su departamento.
Mientras Yoko se dirige a la casa de Darien, Sunmi quien aún permanece inconsciente, su mente la ha transportado en medio de una batalla.
-¿Dónde me encuentro? ¿Qué hago aquí?- Preguntó alarmada al vislumbrar como un hermoso palacio con el símbolo de una Luna creciente en lo alto del mástil comienza a colapsarse al paso de los soldados enemigos, los cuales destruían todo a su paso, de pronto, al girar la mirada vio al joven que aparece constantemente en sus sueños combatir aguerridamente, tratando de proteger lo que queda de aquel reino.
-¿Quién es ese joven?- Se preguntó, como si la hubieran escuchado aquel muchacho se volteó distinguiendo su rostro- ¡No es posible! Es… ¡Darien! - Exclamó sorprendida.
De pronto dirigió su mirada hacia el firmamento donde observó que en el cielo había un horrible monstruo, el cual se disponía atacar- ¡Noooo! ¡Cuidado!
-Tranquila,- Dijo Darien tomando la mano de Sunmi en las suyas tratando de tranquilizarla después de ver como musitaba algunas palabras y se removía en su cama. -Nada te va a pasar,- añadió apartando su cabello de su rostro.
Entonces se percató que de los ojos de Sunmi salían lágrimas. ¿Por qué llorará? Se preguntó Darien en silencio limpiándole las lágrimas suavemente con uno de sus dedos.
-Sunmi, ojala me contaras tus penas,- Murmuró Darien mirándola con ternura -lo que menos me gusta es verte triste- acariciándole la mejilla con el dorso de su mano -me gustaría ser el causante de que siempre… sonrieras- Pero al darse cuenta de lo que había dicho y lo que estaba haciendo se levantó de aquel lugar y se dirigió a la ventana -Acaso estoy loco- golpeando levemente el cristal de la ventana -mi novia es Serena, se supone que nací para conocerla… como lo dije en aquel entonces.- Regresando a su mente el día que Serena estaba en su habitación observando la fotografía de sus padres.
- Darién ¿ellos son tú papá y tú mamá?
-Si.
-¿Siempre has vivido sólo, sin la compañía de algún familiar cercano?
-Así es.
-¿Te sientes sólo?- le preguntó preocupada.
-Sí, pero ya no me siento solo, porque tú eres mi familia Serena, tengo el presentimiento de que sólo he vivido para conocerte, sin ti no sería nadie.
-Yo soy tu familia a partir de ahora Darien- Dijo Serena sentándose junto a sus pies y colocando su cabeza en una de sus piernas -yo me encargaré de cuidarte.
Sin embargo un leve sollozo lo sacó de sus pensamientos, volteando hacia donde se encontraba aquella joven recostada -Pero cuando estoy con Sunmi- dirigiendose nuevamente hacia ella y quitándole de la cara un mechón de su cabello ¿Por qué mi corazón es prisionero de estos sentimientos? ¿Qué es lo que realmente desea mi corazón?
Y se quedó ahí tratando de entender lo que le sucedía, ya que ni él mismo sabía cuáles eran exactamente sus sentimientos por Serena o por la joven que reposaba en su cama. Se sentía confundido, Serena era una joven muy linda, bondadosa y amigable, ¿Pero la seguía amando? Por otro lado estaba su compañera de clases por quien sentía no solo una necesidad de protegerla sino otros sentimientos que no podía entender… ¿Qué era lo que él sentía por ellas? Realmente tenía un verdadero dilema.
Ignorante a todo aquello, Sunmi quien sigue en ese mundo en el que su mente la ha transportado, observa como Darien vestido con una armadura se aleja de ella cada vez más, dirigiéndose hacia las ruinas de lo que debió haber sido un esplendido palacio.
-¡Darien espera! Acaso no me escuchas- Gritó Sunmi tratando de alcanzarlo, de pronto escuchó una voz que la hizo detenerse.
-Es inútil que lo llames… Lo que acabas de ver solo son vagos recuerdos- Apareciendo ante ella la figura de una muchacha de cabello rosado y ojos rojos con el símbolo del Sol en la frente -Joven protegida por el astro rey, es momento de que recuerdes tu vida pasada.
-¡Vida pasada, de que rayos estás hablando, mejor dime quién diablos eres tú!- Demando ella arrugando el entrecejo.
-Soy el pilar del antiguo reino solar… aunque eso pasó hace mucho tiempo.- Dijo la joven con una sonrisa en el rostro -tú eres mi reencarnación.
-Escucha, No sé de qué me estás hablando- Replicó Sunmi -¡lo único que deseo saber es que significan esos sueños!- Apareciendo en ese momento otra joven idéntica a ella, se podía decir que eran como gotas de agua, lo único que las diferenciaban era el color rojo de sus cabellos.
-¡Que hace ella aquí! ¡Y porque ustedes se parecen tanto a mí! -Exclamó Sunmi.
-Es muy simple… Nosotras somos tú verdadero ser, aquel que escondiste dentro de ti.- Comentó la joven y apuntándola con el dedo añadió -los sueños que tienes no son más que tus antiguos recuerdos que poco a poco están regresando… el tiempo de tu despertar se acerca… Joven nacida bajo el manto del Sol, las personas nacidas bajo el águila de fuego te protegerán.
-El águila de fuego- musitó Sunmi mirando el revés de su medallón donde se podía observar un águila heráldica rodeada por 10 estrellas de distintos colores.
-Con su ayuda encontrarás las respuestas que tienes en este momento, pero recuerda, el momento está acercándose ya no puedes seguir huyendo de tu destino- dijo la muchacha al instante que una sonrisa aparecía en su rostro -princesa o guerrera, que elegirás esta vez- convirtiéndose en un ave de fuego.
-Espera, necesito que me aclares muchas cosas- Gritó Sunmi.
-Busca en tu interior y recordarás de dónde vienes y así sabrás a dónde vas- Musitó el ave de fuego desapareciendo escuchándose solamente una voz que decía -Despierta Sunmi… despierta.
De pronto los ojos de Sunmi se abrieron de golpe. -¡¿Dónde estoy?! -Exclamó preocupada mirando de un lado a otro tratando de descubrir en donde encontraba.
-Tranquila Sunmi, te desmayaste en el parque, así que te traje a mi departamento- Musitó Darien quien se acercó a ella. Sunmi al mirarlo no pudo evitar que la imagen de él vestido con aquella armadura volviera a su mente intercalándose con la figura de Darien, provocando que se llevara las manos a su cabeza, de pronto sentía una leve jaqueca.
-Sunmi... ¿Qué… -Sin darle tiempo de terminar ella se arrojo sobre él escondiendo su rostro en su hombro -¿Qué me pasa Darien? ¿Qué me está sucediendo? Quiero que se detenga… ya no lo soporto- llorando con tanta desesperación que su cuerpo entero se sacudía.
Darien la sentía temblando en sus brazos por lo que la abrazó protectoramente sintiendo cómo ella se aferraba a él, como si su vida dependiera de ello.
-Cálmate- le dijo Darien, -nada te va a pasar- acariciándole el cabello -Trata de tranquilizarte, todo va a estar bien.- Le prometió abrazándola más fuerte, subiendo y bajando por la espalda de ella tratando de reconfortarla, cuando ella escuchó la voz de Darien asegurándole que todo iba a estar bien, comenzó a relajarse.
No sabía porque, a veces tenía la sensación de que lo conocía desde siempre, como si siempre hubieran tenido algún lazo, era extraño sentirse segura y protegida entre los brazos de una persona que solo conoces hace algunos días… fue entonces que se dio cuenta, había cometiendo un grave error… sin querer le había mostrado a Darien su corazón, el cual se propuso encerrar en su interior para siempre.
¡Como pude llorar en su presencia! A Darien solo lo conozco de unos días, ¿En que estaba pensando? Soy una tonta… no puedo dejarlo asomarse a mi interior… ya no quiero ser lastimada.
Pero mientras Sunmi se recrimina en silencio, en otro lugar cubierto por una espesa niebla la Guardiana del Espacio y del Tiempo ha llegado al lugar donde el pasado, presente y futuro se conectan, viendo con horror las fisuras que presentaba la Puerta del Tiempo.
-¡No puede ser, la Puerta del Tiempo!
-Se está desmoronando- dijo una voz detrás de ella -Como lo hará este futuro que te empeñas en preservar.
-¡Sibila!- Exclamó Sailor Plut al observar el holograma de una mujer de su misma edad, con un báculo en sus manos y vestida como cualquier sacerdotisa solo con la diferencia que ella portaba el símbolo del Sol en sus ropas. -¡Tú eres la causante de lo que está pasando en Tokio de Cristal, sacerdotisa!
-En efecto, Sailor Plut.- Contestó ella -Anteriormente no pude evitar aquella tragedia, pero ahora las cosas serán muy distintas.- Y sin mirarla añadió satisfecha -El pasado ya está cambiando, y la Puerta de Tiempo es una prueba de ello.
-Así que eso fue el estremecimiento que sentí,- Murmuró Sailor Plut -le mostraste el futuro a tu yo del pasado… ¡Acaso no te das cuenta de lo que has provocado!- apretando con fuerza su cetro de granate -Este mundo de paz, prosperidad y armonía puede desaparecer.
-Eso es lo que pretendo.- Anunció Sibila. -Cuando la puerta del tiempo este destruida, significará que todo ha terminado.
-¡Perdiste la razón!- Exclamó molesta. -Tokio de Cristal es-
-Un lugar pacífico donde todos posean una longevidad de más de mil años -Cortó Sibila furiosa- pero para mí, no es más que un mundo construido con la sangre derramada de Sailor Sun y las Starlights. -Apretando fuertemente los puños.
-Solamente se cumplió la profecía… en cuanto a las Starlights… la fortuna así lo dispuso.
-Al diablo con eso Sailor Plut,- Exclamó airada Sibila -no tenemos que quedarnos con las manos cruzadas. Podemos hacer algo para evitarles esa desdicha a los monarcas, -añadió mirándola a los ojos- ¡Es que no te importa que tu princesa vuelva a vivir la tragedia de perderlo!
-Es algo que no se puede evitar- Susurró en voz baja Sailor Plut -Además en cierta manera los príncipes son felices.
-¡No me vengas con eso, ni siquiera tú lo crees! Mientras nada altere el curso de la historia no te importa el dolor que lleva en su corazón la reina de la Luna Llena- Replicó Sibila frunciendo el ceño -Primero fue Sailor Sun y las Starlights. Después perdió a Uranus, Neptune y Saturn contra Black Moon ¡cuántas más vidas deben sacrificarse por este Milenio de Plata!
-Eres tú la que no se da cuenta que no podemos ir contra nuestro destino. Respondió Sailor Plut mirando duramente a Sibila -no voy a permitirte cambiar el pasado de Tokio de Cristal… escúchame bien, no dudare en eliminar a quien se interponga, la profecía se llevará a cabo de una forma u otra.
-Entonces que gane la mejor- Agregó Sibila desapareciendo en un destello de luz morada.
Pero ellas no eran las únicas que hablaban sobre lo que estaba por venir. En los confines del Universo, Apolo se encuentra observando el pedestal que está en el centro de la habitación, el cual mostraba la imagen de él cuando era pequeño, quien se encontraba entrenando cerca de un lago de fuego.
El pequeño Apolo daba golpes en el aire cuando se detuvo por un momento y levantó la mano atrapando una pequeña bola hecha con magma -¡Es mejor que salgas Sunny!- Susurró el pequeño esbozando una sonrisa -¡Sé que estas ahí!- En ese instante salía de su escondite una niña de cabellos rosados, la cual tendría 5 o 6 años junto a un niño de cabellera plateada.
-Pensé que esta vez si te vencería, hermano. -Comentó decepcionada pateando una pequeña piedra.
-Bueno, puedes seguir intentándolo- Dijo Apolo acariciándole la cabecita a la niña y dirigiendo su mirada al pequeño que la acompañaba le preguntó -Morio ¿Qué hacen aquí?, Pensé que mis padres llevarían a Sunny al Templo de Sunna.
-Bueno, es que el consejo llamó de último momento a tus padres -Explicó Morio -y la señorita Sunny… bueno…
-Te convenció de venir a buscarme.
-Sí, algo por el estilo.- Aceptó Morio con una risita y poniendo su mano atrás de su cabeza.
-Es que ya casi no juegas conmigo hermano,- Se quejó Sunny -siempre estas entrenando o practicando con el General Endo. - poniendo una cara triste y haciendo un puchero le preguntó -¿Es que ya no me quieres?
-Claro que te quiero Sunny, -Respondió Apolo acariciándole la mejilla con cariño -si hago esto es porque deseo convertirme en un caballero estelar… y así tendré el poder para protegerte.
-¿De veras hermano?- A lo que él asintió con la cabeza para después mirar su reloj.
-Qué te parece una carrera de aquí a la casa. El que gane se comerá el pudin que hizo mamá- asintiendo ella con la cabeza -Bien, uno, dos -comenzando a correr a través de un campo lleno de girasoles gritó- tres-
-¡No es justo Apolo, hiciste trampa!
-¡Vamos Sunny, date prisa o me comeré todo el pudín!- Exclamó alegremente Apolo.
-¡Hermanito, espérame!- Gritaba la niña mientras trataba de alcanzarlo. Con un movimiento de su mano Apolo desapareció aquella escena para mostrar como entrenaba cuando era un adolescente en la caverna de magma ardiente, destrozando las piedras únicamente con su poder.
-Excelente Apolo, has mejorado bastante.- Dijo un hombre el cual portaba distintas condecoraciones en su uniforme.
-Gracias General Endo.
-Vamos muchacho, -le sonrió comprensivo Endo- no tienes que ser tan formal, he sido tu maestro desde que eras un niño.
-Tiene razón maestro. -Saliendo ambos de aquella caverna.
-¿Qué sucede Apolo? Detecto cierta inquietud en ti.
-Maestro… -pasándose la mano por el cabello, Aquello era más difícil de lo que se había imaginado -amo a Sunny.
-Bueno es lógico que la ames,- Musitó Endo- después de todo es tu hermana.
-¡Es que yo la amo de otra manera! -Exclamo airado Apolo- No sé qué me pasa, por las noches sueño que toco sus labios, -respiró hondo y soltó el aire -cuando la veo tengo que hacer un gran esfuerzo por no tomarla en mis brazos y besarla- provocando un agujero en el suelo con sus manos- ¡cómo puedo estar enamorado de mi propia hermana!
Endo se aclaró la garganta y musitó -Creí que me llevaría este secreto a la tumba- Tras soltar un suspiro, añadió -pero creo que es necesario que lo sepas o no encontrarás la serenidad que necesitas.- Tocando su frente con un dedo susurró -Pharis de la luz… revela el secreto que escondes.
-Pero, ¿que fue aquello maestro?- Pregunto Apolo.
-Vayamos al rió Agni y entonces sabrás la verdad.- Dijo serio el General Endo. Al llegar, Apolo se quedó helado, en su frente se encontraba una luna creciente de color amarillo.
-No puede ser, acaso soy…
-Así es… Tú eres un selenita- Declaro el General Endo- Te salvé de morir del abismo de hielo cuando eras un bebé- Esperó un momento y añadió- Tú eres el primogénito de Soma y la Reina Serenity… Apolo, en realidad tú eres el príncipe del Milenio de Plata.
Apolo se detuvo en seco y miró a su maestro a los ojos con una mirada incrédula -¿Entonces Sunny es mi media hermana? -
El General Endo negó con la cabeza y comentó, -Sigel ya había dado a luz a Sunny cuando conoció a tu padre y este se vino con ella a vivir en Aroi.
-Eso significa…
-Que Tú y la Princesa Sunny no tienen lazo sanguíneo alguno. Es por eso que han nacido esos sentimientos por ella, como le sucedería a cualquier hombre -entonces el sonido de una puerta lo sacó de aquellos recuerdos, desapareciendo aquellas escenas.
-¡Dije que no me molestaran!- Gritó echando chispas por los ojos.
-Lo siento alteza- Dijo titubeante el mayordomo -pero el señor Shiva lo espera en el salón principal y me pidió que le informara que le ha traído un presente.
-Dile que voy para allá.- El mayordomo hizo una pequeña reverencia y cerró la puerta.
-Muy pronto mi querida Sunny… volveremos a estar juntos- apareciendo en sus ojos un destello maligno al momento que su medallón negro con la imagen al frente de una serpiente con cabeza de equino y al revés el águila heráldica, la cual tenía las patas y plumas de la cola apartadas, las alas abiertas y plumas desplegadas, con la cabeza de perfil rodeada por 10 estrellas resplandecía.
-Y esta vez las cosas serán muy distintas- añadió dirigiéndose al Salón Principal -ahora soy más poderoso de lo que fui antes- Al abrir la puerta se encontró con la Princesa del Reino de Tankei, la Princesa Kakyuu , la cual tenía unos grilletes en las manos, al verla en esa situación no pudo evitar sonreír.
-Majestad, sus ordenes han sido cumplidas- Dijo Shiva arrodillado -el planeta Kinmoku ha sido destruido.- Entregándole a Apolo una caja donde se encontraba tres ópalos de color dorado, plateado y el último era de un tono gris metalizado.
-Excelente Shiva- Murmuró Apolo complacido -Muy pronto el cosmos estará libre de esas odiosas… guerreras de la Luna Llena.
-¡Nunca ganarás!- Le aseguró ella -Las Sailor Scouts lucharán para destruir tus ambiciones malignas.
-Yo no estaría tan seguro de eso,- sonrió con cinismo Apolo -no sabes de lo que soy capaz cuando quiero recuperar lo que es mío- dirigiéndose hacia ella -la nueva era que menciona la profecía no se materializará- sujetándole el mentón para que le viera puedo asegurártelo.
-¡Eso no te da derecho a destruir los planetas! ¡Muchas vidas se perderán!- Exclamó molesta la soberana del reino Tankei -¿Es que no te importa lastimar a personas inocentes?- la frustración de la Princesa Kakyuu por no poder hacer algo se adivinaba en lo tenso de su boca.
-Para nada.- Dijo sarcásticamente Apolo -Eliminaré una por una a las aliadas de mi hermana… será el comienzo de una nueva era.
Pero qué cosa tan terrible Pensó aterrada la princesa Kakyuu.
-Con la ayuda del Caos… me convertiré en el gobernador absoluto del universo.- Comentó sombríamente Apolo -Todos lo que osen desafiarme… morirán.
-¡Eres un monstruo, un asesino que se hace llamar Emperador!- Tratando de zafarse de aquellas ataduras que le impedían moverse.
-Es inútil mi querida Kakyuu,- formándose lentamente en su rostro una sonrisa maligna -esas esposas están diseñadas para controlar tus poderes- Arrojándola contra el suelo -Sin ellos estás completamente indefensa… es mejor que no hagas esto más difícil.
-¡No te saldrás con la tuya!- Exclamó ella.
-¡Jajaja! Sabes, tengo curiosidad por saber cómo me detendrás.
-Tal vez no pueda usar todos mis poderes- declaró la princesa Kakyuu mirando duramente a Apolo -pero aun puedo hacer esto ¡Kinmoku Flower Tempest!-Rodeando su cuerpo de cientos de flores de olivo las cuales se dirigieron con gran fuerza hacia Apolo, pero él extendió una mano al frente creando una barrera de energía que lo protegió del ataque.
-¡Qué tonta eres Kakyuu! -riéndose malignamente- pensé que eras más lista, deberías estar agradecida que no tuviste el mismo final que tuvo tu hermana o tu miserable planeta.
-¡Si tu propósito es eliminar a las Sailor Scouts porque no acabaste conmigo!
-Si no fuera porque tengo otros planes para ti- confesó Apolo sonriendo perversamente, -tu destino sería el mismo que estas gemas estelares- tomando en sus manos los tres ópalos,- Pero Si me juras lealtad tal vez perdone la vida de estas 3 patéticas guerreras.
-Mi apoyo y lealtad es incondicional hacia la Princesa de la Luna.- Manifestó decidida la Princesa Kakyuu -Nosotras, las Sailor Scouts juramos dar la vida por ella… incluso lo hizo Sailor Sun.
-¡Cierra la boca!- Exclamó iracundo Apolo dándole una bofetada partiéndole el labio -¡No vuelvas a llamarla de esa manera!- lanzándole una mirada asesina -Ella no se convertirá en esa guerrera, puedo asegurártelo.
-Sabes lo que sucede cuando la gema estelar de una Sailor se vuelve negra,- Comentó Apolo esbozando una sonrisa perversa -esa guerrera jamás vuelve a renacer -tomando en sus manos los 3 ópalos -Supongo que sabes de quienes son estas gemas… no es así, Princesa… -quitándoles su brillo poco a poco hasta quedar completamente negras.
-Iron… Silver… Gold- Susurró ella con lágrimas en los ojos.
-¡Star Gardeners!- Gritó Apolo, al instante dos mujeres rubias aparecieron frente él haciéndole una reverencia. Una estaba vestida con un top y pantalón rojo y la otra portaba un top y falda verde con abertura en ambos lados de la pierna. Portando cada una en las muñecas unos brazaletes dorados, sujetando en sus manos un largo cetro, el cual en la punta se podía observar un medio sol.
La Princesa Kakyuu al verlas se sorprendió bastante no puede ser, Sailor Phi, Sailor Chi…pero porque están aquí... ¿acaso han traicionado a la Princesa de la Luna?
-Veo que estas sorprendida Kakyuu… como vez, no todas las Sailor son leales a mi hermana.
-Mando llamarnos su alteza. -Dijeron al unísono aquellas mujeres.
-Tengan estas gemas para el jardín estelar.- Comentó Apolo arrojándoles los 3 ópalos negros -Asegúrense de tenerlo listo para cuando mi Emperatriz nos visite.
-Lamentamos el retraso majestad- Murmuró Sailor Phi- por desgracia, cuando Sailor Galaxia fue liberada de aquella sombra maligna, perdimos todas las semillas estelares.
-Pero gracias a las gemas estelares hemos podido darle nuevamente vida.- Continúo Sailor Chi con una sonrisa maliciosa.
-Lo dejo en sus manos.- Habló Apolo suave pero enérgicamente -Ahora Llévense a nuestra invitada al subterráneo- volteando a verlas con una mirada gélida añadió -ya saben lo que tienen que hacer.
Sailor Phi y Sailor Chi asintieron y se despidieron con una reverencia llevándose a su antigua camarada, apenas salieron de aquella habitación cuando Shiva se acercó a Apolo.
-Esas Sailor no me agradan, ¿Crees que podemos confiar en ellas? -Preguntó Shiva expresando lo que pasaba por su mente cuando se topaba con aquellas gemelas.
-Claro que no- Contestó Apolo decidido.- Son Guerreras de la luna Llena después de todo.
-¿Entonces por qué?
-Son fáciles de manipular, su sed de poder las ciegas.- Musitó Apolo con una sonrisa, ignoran que solo son una herramienta más para mis propósitos.
-Comprendo… y que planes tienes para las gemelas.
-Cuando ya no me sirvan simplemente las eliminaré -le informó Apolo con frialdad- no quiero a ninguna Sailor cerca de Sunny.- Apareciendo una sonrisa siniestra en su rostro -Como vez, las cosas son bastante simples ¿no te parece?- A lo que Shiva asintió con la cabeza.
-Pasando a otra cosa, que noticias me tienes, ¿Los encontraste?
-Las estrellas del sistema estelar triple están vacías.- Le reveló Shiva en ese momento- Busqué por todas partes, pero no había ni un rastro de ellos.
-Entonces estaba en lo cierto, el leve resplandor que sentí era de uno de esos traidores.
-¿Quieres que vaya a buscarlos al reino de Endymion?- Preguntó enseguida Shiva.
-Pospondremos su muerte un poco más,- Respondió Apolo sombríamente -por el momento encárgate de los 5 astros cercanos a la Nube de Oort,- formándose lentamente en su rostro una sonrisa maligna -con sus guardianas eliminadas no son más que planetas inertes.
-Así lo haré alteza- Le aseguró Shiva retirándose de aquel lugar.
-la pelea apenas ha comenzado… Serena- Murmuró Apolo entre dientes con una mirada llena de odio, muestra del desprecio que sentía por su hermana.
Mientras tanto en el subterráneo la Princesa Kakyuu se dirigía a su destino bajo la atenta mirada de Sailor Phi y Sailor Chi.
-¡Como pudieron traicionar a la Princesa de la Luna!- Exclamó furiosa la Princesa Kakyuu quien trataba inútilmente de zafarse de las ataduras que le impedían escapar -¡Acaso han perdido el orgullo de Sailor!
-No vale la pena arriesgar la vida por esa tonta.- Musitó Sailor Chi y luego acercándose a la Princesa Kakyuu añadió -Fue una estúpida al arrojarse al torbellino- agarrándola del cabello y golpeándola contra la pared, -no le importó que nosotras pelearamos para que no le sucediera nada ni a ella ni a la reina.
-Como vez simplemente hemos recapacitado.- Comentó Sailor Phi burlonamente -Así que mejor ahórrate el sermón, además,- Apareciendo en su rostro una sonrisa- ¿porque pelear por una estúpida princesa si podemos ser las reinas de la Vía Láctea?
-¡¿Qué?! -Preguntó la Princesa Kakyuu incrédula.
-No pongas esa cara- Intervino Sailor Chi; sus ojos brillaban maliciosamente -el señor Apolo nos entregará el Sistema Solar una vez que hayan sido eliminados los estorbos.
¡Que no ven que las ha engañado!- Les advirtió enfurecida- ¡Pero cómo pueden creerle!
-Es muy simple,- Replicó Sailor Phi con una sonrisa arrogante en sus labios -gracias a él conseguimos el poder que la Reina Serenity nunca nos otorgó, ahora somos mucho más poderosas de lo que fuimos antes.
-¡Y para obtenerlo se vendieron al enemigo! ¡Como pudieron entregarle su alma al Caos, quien es la oscuridad en persona!
Sailor Chi sonrió maliciosamente y repuso -Nunca lo has entendido Kakyuu…No existe ni el bien ni el mal… lo único que importa es el poder.
-Así es,- musitó Sailor Phi -aquel que tenga el mayor poder conquistará este universo… es la ley natural.
-¡Mienten, eso no es verdad!- Exclamó Kakyuu -El poder no lo es todo.
-Te equivocas, -Contradijo fríamente Sailor Phi provocando que sus ojos desprendieran un destello maligno -es lo único- metiéndola dentro de una cúpula de cristal. -Pero créenos, muy pronto cambiarás de opinión.
-Figh…ter- fue el último pensamiento de la Princesa al recibir las descargas de energía.
Mientras tanto, en la Tierra, Seiya y Serena han salido de la galería después de haber visto el lienzo para el que posaron.
-El cuadro era hermoso ¿verdad Seiya?
-Ah, sí. -Murmuró él en una voz baja casi inaudible.
-¿Qué sucede Seiya?- Preguntó preocupada Serena.
-Estaba muy emocionado porque estaríamos juntos,- Dijo entristecido con la vista perdida en algún punto de la ciudad -pero el saber que estoy contigo ahora y que tú tal vez piensas en otro… me hace mucho mal.
-Seiya, no es verdad- Replicó Serena meneando la cabeza, sintiendo un hueco en el estomago al escucharlo hablar tan melancólico -solo… me sorprendió que…
-Desde que salió de la galería, tu mirada cambió. -Musitó Seiya con tristeza- Supongo que realmente lo amas, imagino que cuando lo conociste te enamoraste de él o no, -dando un largo suspiro añadió -después de todo dicen que de una simple mirada nace el amor.
-Bueno, fue un poco más complicado.
-Dime Bombón ¿Darien es el novio que deseabas?- Le preguntó Seiya tomando su mano.
-No puedo decirte que seamos la pareja más romántica- murmuró Serena alejándose un poco de Seiya, que se quedó mirándola -pero es caballeroso, amable, y además tenemos una vida ligada- cerró los ojos un instante al tiempo que dejaba escapar un leve suspiro mientras bajaba la mirada -supongo que nuestro destino es estar juntos.
-Bombón… El destino es un papel en blanco donde uno escribe su propia historia. -Mencionó Seiya acercándose hacia ella y con su mano derecha la tomo del mentón y le hizo levantar la mirada para que volviera a encontrarse con sus ojos, -No puedo creer que pienses que tu vida, la mía o las de las chicas ya están establecidas. Porque entonces, ¿dónde queda la voluntad?
Serena completamente sonrojada solo tartamudeaba -S- Sei-ya… yo.
-Yo creo que el amor se le da a quien lo merece, no a quien uno quiere- Declaró Seiya acariciándole la mejilla de arriba hacia abajo -bombón, Alguien dijo que el amor no es amor cuando con algo lo alteras.
Seiya respiró hondo y le preguntó -¿eres feliz a su lado?... no me respondas ahora si no lo deseas- susurrándole cerca del oído añadió -pero piénsalo quieres.
-S-Sei-pero no pudo terminar porque Seiya no soportó mas el impulso y le planto un beso en los labios. Dejando a una muy sonrojada.
-Bueno tal vez merezca un castigo por besar a la reina pero valió la pena- guiñándole un ojo a Serena que aunque quería decir algo las palabras no salían de su boca -Qué te parece si vamos por ChibiChibi y las llevo al Templo Hikawa.- A lo que ella asintió dirigiendo su mirada hacia el parque que se vislumbraba a lo lejos.
-¿Quieres que vayamos haya? - Musitó Seiya.
-No,- negó Serena -es solo que me preguntaba si estará bien la señorita Kusaka.
-Yo creo que sí- Respondió Seiya despreocupadamente mientras tomaba un refresco de la máquina expendedora -aunque todo fue muy extraño- mirando la lata -parecía como si hubiera visto un fantasma.
-Aunque al parecer tú le conoces muy bien Seiya- Caminando más aprisa y dejándolo un poco atrás -no sabía que también eras su amigo.
-Vamos bombón- tratando de alcanzarla -solo me tope con ella cuando llevaba a ChibiChibi a tu casa, ni siquiera sabía cómo se llamaba.- De pronto se detuvo y en su rostro apareció una sonrisa- ¡Comprendo, estas celosa!
-¡Uyyyy!- Regresando rápidamente a su lado replico- ¡Claro que no lo estoy!
-Bombón, ella no es mi tipo. -Dijo Seiya con determinación.
-¿Realmente no te gustó?- fingiendo estar interesada en la gente que pasaba -Después de todo no es fea.
-Pues no es mi tipo, - encogiéndose de hombros y restándole importancia - ella bien podría pasar como mi hermana mayor, además tú eres mucho más bonita que ella y que cualquier otra muchacha- colocando su mano en el hombro de Serena -bombón, la persona que yo amo es como una estrella,- susurró en su oído -siempre está conmigo pero temo que nunca será para mí.
Provocando que Serena se sonrojara a más no poder ¡qué extraño! Siento que esas palabras ya las he escuchado antes… ¿Pero a quien? Apareciendo en su mente una estrella gigante rojiza la cual estaba muy cerca de la luna. Pero la voz de Seiya la regresó a la realidad.
-Oye bombón porque no… -cuando de repente una descarga eléctrica le llegó al cerebro provocando que se llevara una mano a la cabeza. ¿Qué fue ese dolor? No puede ser… la Princesa Kakyuu… su resplandor se está debilitando poco a poco. Meditó intranquilo.
-¿¡Seiya, que te ocurre!? -Le Pregunto Serena genuinamente preocupada.
-Algo malo le ocurrió a la Princesa… estoy seguro.- Musitó Seiya en voz baja- Bombón, será mejor que vaya con los chicos cuanto antes, debemos…
-¡Seiya!
-¿Qué pasa bombón?
-Ustedes ya no pelean solos,- Comentó Serena- si me necesitas no dudes en llamarme, -llevándose las manos al pecho- aunque no pueda transformarme estoy segura que en algo te puedo ayudar.
-Gracias bombón- Dándole un beso en la frente. Tomaron un taxi que los llevó al Templo Hikawa, donde las chicas habían acordado con anterioridad pasar la noche. Ignorantes que no muy lejos de ahí Michiru Kaio y Haruka Tenoh han sido testigos de aquel beso en la frente que le dio Seiya.
-Creí haberle dicho que se alejara de cabeza de bombón- Inquirió Haruka frunciendo el ceño.
-Tal parece que tus amenazas no sirvieron con esa estrella fugaz- apartándose Michiru un mechón de pelo de la cara -Pero dime Haruka, creí que confiabas en ellas.
-Lo hago- Asintió ella cerrando los ojos por un momento -se bien que en caso dado ellos protegerían a cabeza de bombón, han demostrado ser dignos de confianza.
-¿Entonces?
-Cuando la batalla termine ellos regresaran a proteger a su princesa- Contestó Haruka seriamente -entre menos tengan contacto, más fácil será la despedida para cabeza de bombón… además… el brillo de la Luna…
-Tú también te diste cuenta.- Murmuró Michiru a lo que Haruka asintió con un suspiro.
-El esplendor de la Luna ha variado por algunos momentos.- Comentó Haruka con una voz extremadamente seria -El corazón puro de cabeza de bombón es quien mantiene esa brillantez. Lo que significa que esa estrella está provocando que la princesa se confunda en sus sentimientos.
-No creo que tengamos de que preocuparnos.
-Eso espero...Michiru... eso espero, por el bien de todos. -Habló Haruka entre dientes -No quisiera ver sufrir a nuestra princesa.
-Darien y Serena se aman, -Le dijo Michiru entrecerrando los ojos -no olvides que su amor ha existido desde el Milenio de plata.
-Yo no estaría tan segura- susurró Yoko suavemente en sus oídos, quien pasó entre las dos guerreras llevando consigo una caja de madera en las manos -La belleza que atrae rara vez coincide con la belleza que enamora…Sailor Guerreras- Provocando que ambas detuvieran su andar, para voltear y encarar aquella joven, pero cuál fue su sorpresa al no encontrarla.
-Esa joven sabía quiénes somos- Musitó Michiru.- ¿Tú crees que era Sailor Sun?
-Lo mejor será no sacar conclusiones antes de tiempo. Hablemos primero con Setsuna- Manifestó Haruka y así ambas guerreras continuaron con su camino, sin sospechar que aquella joven se encuentra oculta en un callejón cercano.
-Tal parece que no supieron lo que sucedió al final entre la Luna y la Tierra,- comentó Yoko con visible tristeza -Pensé que solo Sunny lo ignoraba.
Movió su mano apareciendo entre sus dedos una carta donde aparece un esqueleto humano con una guadaña entre las manos como arando la tierra y alrededor de restos humanos de diferentes géneros y posiciones sociales.
-Los vientos del cambio han comenzado a soplar- declaró apesadumbrada -bien, esta vez me aseguraré que la historia sea otra- dando un largo suspiro añadió- si quiero salvar el futuro de mi princesa debo corregir el presente, es hora de abrir la puerta del destino.- Retomando su camino.
Mientras tanto en la residencia Chiba, Darien ignorante de los pensamientos de Sunmi, trataba de reconfortar a su compañera de aula quien finalmente su llanto había muerto en su garganta ¿Cuánto tiempo estuvo llorando? No lo sabía con seguridad, solo estaba seguro de una cosa, la joven que lloró en sus brazos era la verdadera Sunmi, pero no entendía porque la encerraba, porque se ocultaba tras esa careta de frialdad e indiferencia para con los demás.
Era como si quisiera ocultarse de los demás… tal vez temerosa de ser herida nuevamente… quizás ya no quería sentir aquel dolor intenso que ella ha experimentado en repetidas ocasiones.
-¿Te sientes mejor?- Le susurró al oído.
-Sí, mucho mejor, gracias- murmuró Sunmi contra su pecho -Darien, quiero disculparme contigo por mi comportamiento… no volverá a suceder.
-Sunmi, sabes que puedes contar conmigo, pase lo que pase- Habló él con ternura -para eso son los amigos.
Sunmi no sabía que decir aquello, hace mucho tiempo que el término amistad no significada nada para ella, y es que la vida le había enseñado en repetidas ocasiones que la amistad no existe… solo es un simple juego… el disfraz ideal que utiliza la traición.
-No entiendo porque me puse a llorar,- se limitó a decir Sunmi limpiándose las lágrimas que aún corrían por sus mejillas -pero ya pasó, después de todo,- esbozando una tímida sonrisa -la chica de hielo tiene una reputación que mantener.
-Me alegra ver que ya estas más tranquila.- A lo que ella asintió con la cabeza.
-Todo va a estar bien.- Le aseguró Darien, usando ese tono de voz que la estremecía cada vez que lo escuchaba y le hacía bajar la guardia. -Ya no estás sola yo estoy contigo.
-Gracias Darien- respondió sinceramente Sunmi bajando la mirada para que él no viera como sus mejillas levemente se ruborizaban, dentro de ella quería creer en sus palabras, -Creo que será mejor que me vaya a mi casa, no quiero que tengas nuevamente problemas con tu novia por mi culpa.
Darien la miró con una mezcla de sorpresa -¿De dónde sacas eso? Te aseguro que Serena no se molestó por verme contigo… solo un poco sorprendida tal vez- mirando su reloj- que te parece si comemos y después te llevo a tu casa, ya es algo tarde para que irte sola.
-Darien no te molestes, yo puedo irme sola en verdad, además ya hiciste mucho.
-Nada de eso, además no acepto una negativa señorita,- dándole un leve golpecito con el dedo en la nariz a Sunmi.
-Pero…
-No hay pero que valga.- Al instante, el estomagó de Sunmi gruñó -creo que alguien ya decidió por ti- provocando que ambos se rieran y se dirigieran a la cocina donde Darien se dispuso a calentar un poco de comida.
Lejos de ahí, Seiya ha llegado a su departamento después de dejar a Serena en el Templo Hikawa, encontrándose en la sala con sus eternos camaradas, al parecer no fue el único que lo sintió.
-Así que ustedes también lo sintieron- Inquirió Seiya, a lo que ellos asintieron con la cabeza.
-Algo malo le paso a la princesa, su semilla estelar se está debilitando- Declaró Yaten- ¡debemos regresar cuanto antes a Kinmoku!
-No.- Se limitó a decir Seiya entrecerrando los ojos.
-¡Qué dijiste Seiya!- Exclamó Yaten levantándose de súbito y lanzando lejos la silla donde estaba sentado.
-El tiene razón Yaten- dijo Taiki con un pequeño suspiro -no podemos regresar… al menos, no por ahora.
-Tú también Taiki, acaso se han vuelto locos- Replicó molesto Yaten -algo malo puede estar sucediendo en Kinmoku. Nuestro deber es…
-Por si lo olvidas las Star Metals son sus guardianas- lo interrumpió Seiya sin dejar de mirar hacia la ventana -ellas son quienes velan por su seguridad, nosotros tenemos una encomienda que debemos cumplir.
Después de unos minutos de incómodo silencio, Yaten musitó -Sí, pero…
-La princesa nos encomendó ayudar a las Sailor del Sistema Solar a derrotar al nuevo enemigo. -Habló seriamente Seiya -O acaso quieres defraudar la confianza que la princesa depositó en nosotros,- cerrando el puño agregó firmemente -no podemos volver a Kinmoku… nuestro deber es primero.
-Yaten, debemos seguir adelante- Dijo Taiki poniendo una mano en el hombro de su compañero -es lo que hubiera querido la Princesa Kakyuu.
Al final el asintió con la cabeza- Tienen razón, -reconoció Yaten -no hubiera querido que regresáramos a nuestro planeta sin haber cumplido nuestra misión.
-Ya verán que pronto volveremos a ver a la princesa. -Comentó Taiki. En ese instante salió Seiya al balcón, mirando hacia el horizonte como si buscara el planeta Kinmoku en el cielo donde las estrellas comenzaban a vislumbrarse poco a poco.
-Sé que volveremos a verla-, Suspiró profundamente -pero no sé porque tengo un mal presentimiento.
Mientras el grupo Three Light esta angustiado por lo que puede estar pasando a su princesa, nuestras amigas en el Templo Hikawa están platicando de los sucesos del día.
-¡Que!- Gritaron todas al unísono.- ¡Perdiste tu transformación!- A lo que Serena asintió con la cabeza.
-Si no regresa su resplandor ya no podré transformarme.- Musitó Serena con tristeza mientras miraba detenidamente su broche totalmente opaco -¿Ustedes creen que sea un indicio que debo dejar de ser Sailor Moon?
-Por supuesto que no,- Respondió de inmediato Luna.
-ChibiChibi- Añadió la pequeña niña moviendo sus manitas tratando de animarla.
-Luna y ChibiChibi tienen razón,- Comentó Lita -además todas somos un equipo- a lo que las demás chicas asintieron.
-No te preocupes Serena. Ya verás que esta situación pronto cambiará.- Opinó Amy.
-Pero… el cristal de plata.
-Amy tiene razón- Agregó Mina -además hay un dicho que dice una desgracia poco dura.
-No, espera Serena no recuerdes ese dicho. -Habló inmediatamente Amy- Los dichos dicen así una desgracia, a cualquiera le pasa. Y hacienda de pluma, poco dura.
-Bueno tal vez tengas razón.- Murmuró Mina apenada con una mano en su cabeza.
-Pero creo que lo que dijo Mina me suena mejor- Consideró Serena.
-Verdad que sí.- Dijo Mina
-Lo importante es que no tienes porque angustiarte Serena- Comentó Rei.
-Ves Serena,- Habló Lita poniendo una mano en el hombro de Serena -Todas somos de la misma opinión
-Así es, después de todo solo las cosas más raras le ocurren a la torpe de Serena.- Añadió Rei provocando que de la cabeza de las chicas saliera una pequeña gota.
-¡Basta Rei, qué quisiste decir con eso!- Exclamó Serena molesta arrojándole la almohada.
-¡Ahora verás Serena!- Comenzando así una guerra de almohadas entre las chicas.
Lo que no imaginan las chicas es que mientras ellas se divierten, en una casa abandonada Loki se encuentra preparando su siguiente movimiento.
-Debo encontrar pronto a esa Sailor.- Musitó Loki apretando fuertemente los puños.
-Así que nuevamente fracasaste- Apareciendo una bella mujer con una sonrisa burlona atrás de él.
-¡Qué haces aquí Némesis!- Gruño molesto Loki sin siquiera mirarla -¡Qué quieres ahora!
-Solo comentarte que el emperador está muy molesto por tus continuos fracasos, -Respondió Némesis con tono mordaz- Si sigues así tal vez muy pronto tenga que reemplazarte.
-¡Te equivocas!
-Bueno, no has logrado encontrar a esa maldita estúpida en esta insignificante ciudad- Siseó Némesis sombríamente cruzándose de brazos -y no solo eso, has desperdiciado cada uno de los droidos. - Sonriendo burlonamente añadió -Sabes Loki, es mejor que la encuentres pronto, porque dudo que el Emperador te ponga bajo mis órdenes.
-Eres una insolente. -Espetó enojado Loki- ¡Pronto tendré a esa Sailor Scout en mi poder!
-Lo dudo- Replicó ella liberando una burla carcajada -estarás suplicando por el perdón del Emperador cuando tu plan vuelva a fallar.- Desapareciendo de aquel lugar.
-Ya lo veras Némesis- Declaró Loki apretando fuertemente los puños -obtendré a la Emperatriz y entonces yo seré quien ría.- Apareciendo ante él un mapa astral.
-Los seres humanos se rigen por el movimiento de las estrellas, -apareciendo en su rostro una mueca sarcástica -cuando el Sol se alinee en el maligno ángulo que se forma entre Neptuno y Marte entonces me mostrará el camino hacia Sailor Sun. Observando en su mapa astral como el astro rey empieza alinearse poco a poco con el planeta rojo y el octavo planeta.
Por otra parte Darien Chiba conducía por las calles del distrito Juuban con rumbo al edificio Azabu, lugar donde vivía Sunmi.
-¿En verdad te sientes bien?
-Seguro- respondió Sunmi con una leve sonrisa -incluso podré asistir a mi práctica de tenis.
-¿Juegas tenis?- Preguntó incrédulo Darien.
-Muy poquito, en realidad practico más la esgrima que el tenis- contestó ella- pero tengo un partido amistoso con la señorita Rui Saionji, tal vez has oído hablar de ella.
-Un poco- comentó Darien con una media sonrisa -supe que ganó el torneo nacional hace tiempo.
-Así es, es una gran jugadora, incluso tiene una beca para jugar tenis- le explicó ella- esperan que este año consiga la clasificación para el torneo de Wimbledon.
Darien dejó escapar un silbido -¿Y jugaras contra ella?
-Sé que no soy oponente para la señorita Saionji- Contestó Sunmi- pero me servirá para mejorar- apareciendo en su rostro una sonrisa fugaz -solo espero que no pierda por paliza.
-Bueno señorita, ya llegamos.- Le informó Darien deteniendo su automóvil en la entrada del edificio. Se bajó del auto y se disponía abrirle la portezuela a Sunmi, pero descubrió que ella ya había bajado, al parecer ella no estaba acostumbrada a la caballerosidad de un hombre.
-Gracias por traerme, conduce con cuidado.- Dirigiéndose a la portezuela del departamento pero la mano de Darien la detuvo provocando que ella se estremeciera con ese contacto.
-Espera, ¿puedo ir a verte?
-Cla… claro- balbuceó Sunmi bastante sonrojada -el… el partido es el sábado a las 10:00… en… la escuela de tenis Asaba- abriendo el pórtico y entrando rápidamente a su edificio ante la mirada de Darien Chiba quien esbozaba una leve sonrisa.
¿Por qué te escondes, Sunmi? Se preguntaba Darien en silencio mientras se dirigía a su departamento Quisiera poder saber qué es lo que llevas ahí dentro… si tan solo me permitieras ayudarte a salir de esa guarida.
Al llegar se encontró con una sorpresa, su mejor amigo estaba recargado en la pared esperándolo.
-¡Andrew, que sorpresa!
-Disculpa por haber llegado sin invitación. -Dijo Andrew bajando la mirada-. Espero no importunarte.
-Vamos, eres mi amigo- Repuso Darien poniendo su mano sobre su hombro -no tienes porque anunciarte, pero pasa- entrando ambos al departamento- te ofrezco un refresco, café o té.
-No gracias- respondió Andrew moviendo las manos -así estoy bien, en realidad no te quitare mucho tiempo- percibiendo entonces en el ambiente un leve aroma a girasoles, provocando que su sangre se helara en sus venas.
Este aroma… pensó para sí Andrew.
-¿Y a que debo tu visita Andrew?
-En realidad solo quiero pedirte un pequeño favor Darien, -murmuró Andrew por lo bajo -podrías cuidarme esto -sacando una pequeña cajita de su bolsillo.
-¡Qué esplendido prisma!- Exclamó Darien al abrir la caja y descubrir en su interior un cristal azul.
-Créeme, es más que simple cristal- Sonrió nerviosamente Andrew- en estos días estaré algo ocupado y temo que pueda perderlo u olvidarlo en algún lado, por eso quiero que este bajo tu custodia, al menos por un tiempo.
-¿Estás seguro?- preguntó Darien con total asombro.
-Si, -Respondió Andrew con un leve gesto de su cabeza- te aseguro que será por poco tiempo. Por desgracia no puedo dejarlo en mi casa, ya que si lo encuentran mis antiguos compañeros podrían querer quedárselo y no sabes lo persistente que son.
-Descuida, sabes que puedes contar conmigo.
-Gracias Darien, no sabes el alivio que me da que esté bajo tu resguardo- Dijo Andrew -bueno ahora me retiro, -levantándose de su asiento y comenzando a caminar hacia la puerta -quede de verme con Unazuki en la cafetería y no quiero hacerla esperar, por cierto salúdame a Serena- saliendo del departamento no sin antes percatarse nuevamente de aquel extraño aroma que cubría aquel aroma.
Estoy seguro que ese aroma que sentí era el de la Señorita Sunny, Pensaba Andrew mientras caminaba hacia donde lo esperaba su hermana pero porque lo sentí en el departamento de Darien, será mejor informarle a Unazuki de esto.
Mientras Andrew camina por las calles meditando sobre aquel aroma que descubrió en la residencia Chiba, en templo Hikawa Serena se encuentra admirando la hermosa Luna que se ve en el firmamento luego de haber tenido un extraño sueño fue un sueño o un recuerdo de mi vida pasada pensó Serena sacando el llavero que tiempo atrás le regaló Seiya porque si es así…eso quiere decir que Seiya es la reencarnación del joven que vivió cuando el Milenio de Plata existía.
Aun podía recordar claramente aquel sueño. Ella, ataviada con un vestido blanco se encontraba recargada en el balcón del Palacio Lunar, con el planeta azul como testigo de lo que acababa de informarle el Príncipe Endymion sobre lo ocurrido en la Tierra por culpa de la hechicera Beryl antes de ser interrumpidos.
-Endymion no te olvidare.- Musitó Serena con tristeza viendo como sus soldados pasaban por su balcón corriendo, buscando al intruso quien no era otro más que el príncipe de la Tierra.
-Pensé que siempre me amarías- susurró ella mientras las lágrimas corrían por sus lastimadas mejillas. Siempre pensé que ella era solo su amiga… cuando fue el momento en que las cosas cambiaron y comenzó a verla de otra manera.
-Princesa Serena, el baile va a dar inicio.- Dijo una joven rubia la cual llevaba un vestido de color anaranjado -no olvide que uno de sus deberes como futura soberana y sucesora del Milenio de Plata es asistir a este tipo de eventos.
-Lo sé Venus… Dile a mi madre que en un momento bajo. -Su joven guardiana hizo una reverencia y salió de aquel lugar colocándose el antifaz que usaría para el baile.
-Como si estuviera de humor para asistir- Susurró la Princesa Serena- solo espero que Seiya haya venido… él es el único que siempre me ha entendido- saliendo de aquel balcón no sin antes darle una última mirada aquel planeta azul, se llevó las manos a los ojos y se limpió las lágrimas para después dirigirse hacia el salón principal donde se estaba llevando a cabo la recepción.
Cuando bajaba por las escaleras la mano de un joven la detuvo. -Princesa, ¿me concede esta pieza?- Le preguntó Endymion ofreciéndole la mano galantemente.
-Desde luego Endymion.
-Temo que habrá muchas guerras entre los terrícolas y ustedes -Le informó él- por favor… permíteme quedarme con esta mascara.
-¿Por qué?- Susurró Serena en voz baja y un tanto sorprendida por aquella petición.
-Porque creo que estarás mejor, si tus súbditos no conocen la verdadera identidad… de tu futuro enemigo- Le explicó rápidamente Endymion.
-¿Tú serás mi enemigo?- quiso saber la princesa de la Luna.
-Beryl uso un hechizo para lavarle el cerebro a los terrestres incluso a mis generales -Le informó Endymion -así que no sé si podré contra esa malvada hechicera, si ella utiliza la magia de la Negafuerza es posible que también caiga bajo su influencia.
-¿Es tan poderosa la Negafuerza?
-La Negafuerza mejor conocida en el Stellar System como Metalia no es humana, es un horrible monstruo, es la energía maligna misma -anunció Endymion sin dejar de bailar- y ahora la reina Beryl está conspirando para poder controlar la Tierra y la Luna utilizando el poder de Metalia.
-Comprendo.
-Princesa, te importaría si salimos al balcón- Propuso Endymion poniendo su mano sobre el hombro de la joven princesa de la Luna -hay algo más que necesito decirte, pero es algo delicado.- Saliendo ambos sin ser vistos hacia el balcón cuya vista tenía al hermoso planeta azul.
-Es algo sobre ella ¿No es así?- Susurró la Princesa Serena -sabes, supe que no podría asistir al baile porque estaba enferma, me pregunto si…
-Princesa Serena, crees que puedas convencer a la reina Serenity de liberar a Sunny de su juramento- la interrumpió Endymion recargando sus manos en el barandal del balcón mirando la Tierra -a cambio- Volteando a verla -te prometo que convenceré a los del Stellar System para que les den todo el apoyo.
-¿Tan malo es que pertenezca a la guardia lunar?
-No es eso,- Dijo Endymion en voz baja -pero una Sailor solo debe velar por la paz del infinito… amar alguien no le está permitido- se quedo callado un momento, tomo aire y prosiguió -quisiera que regresara a ser quien era antes.
-Entiendo, te prometo hablar con mi madre.
-Gracias, Princesa Serena- Musitó Endymion- créeme que no quise hacerte daño pero estoy seguro que afuera esta la persona que…
-No digas nada, -lo cortó ella -supongo que… esta es nuestra despedida- a lo que él afirmó con la cabeza.
-Endymion, antes de marcharte, me podrías dar un último beso,- dando un gran suspiro añadió, -quisiera tener el último recuerdo de nosotros dos… que esa sea nuestra forma de despedirnos, ¿te parece? -A lo que el asintió levemente.
-A donde iras después aquí ¿Irás a enfrentarte a Beryl?
-Por lo pronto regresaré a Aroi, quiero ver como sigue y sobre todo hablar con ella. -Respondió Endymion y mirando hacia el Sol añadió -no he podido confesárselo y de paso quiero pedirle que nos ayuden, después de todo ellos han peleado con anterioridad contra ese monstruo, después iré a la Tierra.- La joven guardó silencio. Sabía que lo que él decía era cierto, la guardia lunar era fuerte pero no sabía con certeza si podrían ellas solas contra el enemigo.
-Me temo que si todo sigue así, la Luna será destruida.- Declaró Endymion -Tenemos que acabar con la Negafuerza, la energía maligna lo más pronto posible y frustrar el malvado plan de Beryl.- Al verla Endymion podía ver reflejada en sus ojos la inseguridad por no saber lo que ocurría contra la amenaza que cierne a su reino, pero también había tristeza y él sabía que eso era a causa de él.
-Necesito tu ayuda princesa Serena,- Dijo Endymion tomando su mano tratando de transmitirle un poco de confianza en que las cosas saldrían bien -¿Me crees lo que te he dicho?... Princesa Serena ¿Podrás volver a confiar en mi algún día?
-Claro.
-Princesa Serena.
-Príncipe Endymion- musitó la joven princesa tratando de contener las lágrimas que se acumulaban en sus ojos, sabía que estaba por marcharse, podía verlo en su mirada así que cerró los ojos, sintiendo como él la rodeaba con su brazo atrayéndola hacia él para después sentir sus labios contra los suyos, a lo lejos le pareció escuchar un suave sollozo, pero tal vez solo era su imaginación.
Adiós para siempre, mi amado príncipe. Pensaba la Princesa de la Luna mientras besaba por última vez a su amado, al momento que las lágrimas comenzaron a correr por sus mejillas…porque sabía que con ese beso le decía adiós a su enamorado.
-Será mejor que regresemos- Comentó Endymion dirigiéndose ambos nuevamente hacia el salón donde las parejas ignorantes de los recientes acontecimientos bailaban al son de la música.
-Me temo que es tiempo de marcharme- Susurró Endymion -Hasta la vista, princesa Serena.- Hizo una reverencia y caminó lentamente hacia la salida ante la mirada triste de la princesa de la Luna, quien sin importarle el protocolo subió rápidamente las escaleras hasta el balcón principal donde observó como su amado se alejaba del castillo. Sin poder contenerlo más se dejó caer al suelo sacando todo el dolor que llevaba dentro, estuvo ahí unos momentos hasta que sintió una mano sobre su hombro.
-Princesa Serena, no este triste- Llamándola con una voz sumamente reconfortante un joven de pelo largo color negro atado en una cola de caballo y ojos azules quien vestía un frac gris y chaqueta roja -es mucho más linda cuando sonríe- añadió acariciándole el cabello -debe saber que su llanto es como una tormenta que destruye mi corazón.
-¡Seiya!- Exclamó acongojada Serena y arrojándose a sus brazos con los ojos llenos de lágrimas -¿Qué haces cuando la única persona que te puede hacer parar de llorar, es la que te hace sollozar?
-Serena... No sirve de nada llorar cuando se pierde algo que nunca se tuvo. -Habló Seiya limpiándole con su pulgar algunos rastros de lágrimas. -Si alguien te hace llorar, no se merece tus lagrimas- tomó su mano y la besó -porque quien realmente se las merezca, nunca te hará llorar.
-Pero yo pensé que siempre estaríamos juntos.- Respondió ella con un suspiro de resignación.
-Princesa -musitó Seiya acariciando su mejilla con ternura- El amor... llegará nuevamente, cuando menos piensas te volverás a enamorar.
-¿Tú crees?- A lo que él afirmó con la cabeza.
-Gracias Seiya, por todo.- Le dijo aquellas palabras con sinceridad.
-Princesa Serena, tal vez no sea el momento adecuado pero quisiera decirle que yo…- cuando de pronto escucharon las voces de Luna y Artemis informando a los invitados de la llegada del enemigo.
-Estamos en problemas, en graves problemas- Gritó Luna.
-Las personas de la Tierra nos atacan. -Añadió Artemis. Al mirar ambos al firmamento vieron a un enorme monstruo acompañado por las personas de la Tierra.
-¡Maldición es Metalia!- Clamó Seiya molesto- ¡pero como logro escapar de la prisión de Limbo!
-Seiya, ¿qué haremos?
-Las fuerzas terrestres no tardarán en entrar al palacio- Comentó Seiya tomándola por los hombros- Princesa Serena permanezca aquí, dadas las condiciones este es el lugar más seguro para usted.
-Pero Seiya.
-Descuida, nadie te va a lastimar- Le aseguró Seiya con determinación -no mientras yo esté aquí para protegerte, tendrán que matarme antes que permitirles acercarse a ti- Saliendo de ahí al instante que se colocaba rápidamente un micrófono de diadema el cual en la punta tenía un broche con forma de pentágono, el cual tenía una estrella en el centro, dirigiéndose hacia el lugar de la batalla.
-Que el resplandor de la Luna te acompañe… Seiya- Susurro la Princesa Serena llevándose las dos manos al pecho, fue en aquel momento cuando había despertado.
-Serena- La voz de Luna llamándola, la sacó de sus pensamientos -¿Qué haces levantada a estas horas? ¿No puedes dormir?
-No es eso- habló Serena después de un momento- creo que mientras dormía recordé algo de mi vida pasada. -Y luego dando un suspiro, añadió-Luna, recuerdas si Seiya fue al baile de máscaras… el día que el Negaverso nos atacó.
-Lamentablemente no Serena- murmuro Luna mirándola a los ojos -en ese momento tanto Artemis como yo estábamos a lado de tu madre, la reina Serenity.
-Comprendo- Suspiró Serena -y dime no recuerdas si visitaba la Luna.
Esto no me está gustando nada Pensó Luna parpadeando un par de veces -¿a qué viene todo esto Serena?
-Porque creo que desde tiempos del Milenio de Plata, Seiya y yo siempre fuimos buenos amigos.- murmuró Serena mirando una estrella la cual se divisaba cerca de la Luna -incluso fue él quien me consoló cuando Endymion termino conmigo.
-¡Serena que estás diciendo!- Exclamó sorprendida Luna.- ¡No puedes estar hablando en serio!
-Al parecer las cosas no fueron como yo creía- Habló Serena en voz baja- es verdad que Endymion fue advertirme de los planes de Beryl pero también fue a despedirse… al parecer amaba a otra.- Después de unos momentos añadió- Aparentemente ella era una Sailor, recuerdo que en mi sueño mencionó el nombre de Sunny y algo de Aroi.
Los ojos de Luna se abrieron desorbitadamente cuando escuchó aquello -¿Sunny? Serena no recuerdo que existiera una Sailor con ese nombre.
-Endymion quería que regresara a ser quien era... ella era alguien de la guardia lunar, tal vez hablaba de Sailor Aroi.
Dejando escapar un suspiro Luna dijo estas palabras -Serena, no tienes remedio- y mirando hacia la Luna siguió hablando -nunca hubo una tal Sailor Aroi, todo eso que me has dicho no son recuerdos de tu vida pasada sino un sueño producto de las vivencias que has tenido últimamente.
-No creo que haya sido eso.- Replicó Serena.
-Lo que pasa es que sigues enojada con Darien por lo que paso en el parque y la galería- le explicó Luna viendo seriamente a Serena -y ya que abordamos ese tema no me parece correcto de tu parte darle esperanzas a Seiya.
-Luna…
-Serena ya sé que me vas a contestar- la detuvo Luna antes de que dijera algo más- pero desde que regresaron los chicos te veo confundida en tus sentimientos... yo creo que lo primero que debes hacer es resolver los problemas que tienes con Darien.
-Tal vez tengas razón.- Susurró Serena.
-¡Claro que la tengo! Así que deja de pensar esas cosas y mejor entra antes de que te enfermes- entrando nuevamente a la habitación donde dormían las demás chicas.
-No sé porque, pero algo me dice que eso no fue un sueño… eso realmente sucedió. Y si realmente fuera verdad, acaso Darien ha olvidado a esa chica de quien se enamoró en el pasado o solo estamos engañándonos en nuestros sentimientos -Meditó Serena mientras entraba atrás de Luna a la habitación para tratar de conciliar el sueño sin percatarse que Nicolás ha escuchado aquella conversación, retirándose hacia su propio dormitorio. Al llegar ahí sacó un transmisor comunicándose con Yoko Erídano.
-Tu poción dio resultado- le informó Nicolás -Serena ha comenzado a recordar sobre su pasado.
-Lo vez, te dije que nada malo pasaría- Sonrió Yoko desde el transmisor- realmente deberías de tenerme un poco más de confianza… hermanito.
-Te agradecería que no me llame más así.- Replicó molesto Nicolás.- Tú y yo no somos nada en esta era.
-¡Vaya genio! Dijo Sibila entrecerrando los ojos -y yo que me tomé la molestia de devolverte los recuerdos de tu vida pasada, Nic.
-¡Pues Yo no te pedí que lo hicieras! - Exclamó indignado Nicolás -Pero te lo advierto Sibila… le haces algo a la señorita Rei y te juro que…
-Descuida no pienso arruinar tu nueva vida- lo interrumpió Yoko formándose una lenta sonrisa en sus labios -solo necesitaré un poco de tu ayuda.
-Y si me rehúso.
-Me veré en la necesidad de tomar otras medidas… y sabes que no hablo por hablar… bueno, nos vemos… hermanito. -Terminando con la comunicación.
-Demonios- golpeando el piso con su puño -porque tenía que encontrarme… si la señorita Rei se entera que fui un habitante del imperio solar… es seguro que me eche de su lado… dudo que quiera estar en la misma casa con su antiguo enemigo.
Pero Serena no es la única que le costaba conciliar el sueño, lejos de ahí en una modesta casa se encuentra Andrew sentado en el sillón de su sala, sosteniendo entre sus manos el rubí que le fue entregado el día que se convirtió en un guerrero solar… hace mucho tiempo.
-Morio aun está molesto con nosotros- musitó Andrew en voz baja -aún nos cree responsables de la muerte de Sunny- soltando un suspiro añadió -y dudo que sea el único- regresando a su mente los recuerdos de su vida pasada.
Andrew quien estaba ataviado con una armadura de color grisácea se dirigían a los aposentos de la gobernante de aquel reino, abrió la puerta suavemente para evitar hacer algún ruido y molestar a la muchacha que yacía dormida en la cama, custodiada por un joven de cabellera plateada, un lobo negro y Ceti, la única integrante femenina de los guerreros solares, al verlo el joven rapidamente se levantó de su lugar.
-Ceti, ahora vuelvo, no dejes de cambiarle las compresas de agua.- Murmuró aquel joven cerrando la puerta despacio para no hacer ruido.- Me tenías con pendiente Archer, hace rato que debí ir por algo de comida para la señorita Sunny.
-¿Como sigue la princesa Morio?- Le preguntó Archer.
-Delicada- Respondió él genuinamente preocupado -los doctores aun no saben lo que tiene, incluso Sibila está buscando en los antiguos pergaminos alguna cura. -Tras soltar un suspiro largo y algo apesadumbrado añadió -lo que me preocupa es la fiebre que tiene, solo logramos bajarla por unos momentos, incluso Aten no ha querido despegarse de ella.
-Ya verás que muy pronto encuentran la cura Morio.- Comentó Archer poniéndole una mano en el hombro, observando como Aten, el lobo negro de la princesa permanecía al lado de la monarca, atento a cualquier cosa.
Dando un leve suspiro Morio musitó -Eso espero, en fin, voy a prepararle algo de comida, en las condiciones que esta necesita alimentarse muy bien- se dio media vuelta e inició el camino hacia la cocina... Al cabo de dos o tres pasos se detuvo en seco- cuídenla mientras regreso- retirándose de aquel lugar.
Después de ver alejarse a Morio, Archer entró cuidadosamente a la alcoba, observando como Ceti… la guerrera solar de la estrella de Ross, mojaba un paño en agua para colocárselo en la frente a la muchacha de cabellera rosada que yacía dormida en la cama.
-¿Todo en orden Ceti?- Dijo Archer sin poder evitar sonreír al ver la manera como saltaba su compañera y se llevaba la mano al corazón.
-¡Me diste un buen susto Archer!- Exclamó Ceti y después suspiró profundamente para darse ánimos le preguntó -¿Que noticias hay de Metalia?
Un breve silencio se hizo entre los dos jóvenes por unos segundos -La han detectado.- Contestó cautelosamente Archer -Pero mejor salgamos, no vayamos a despertar a la Princesa, ahora más que nunca necesita descansar- saliendo ambos con cuidado para no despertarla.
-Por la trayectoria que lleva, Belenger supone que se dirige a la Luna.
-¡Pero eso es ilógico, porque ir a la Luna!- Opinó Ceti.
-Kruger y los demás sospechan que solo es una estratagema de ese monstruo, hacernos creer que va a la Luna… pero que utilizará el Paso Reiki para atacarnos.
-¿Y si los muchachos se equivocan y realmente su objetivo no somos nosotros sino la Luna?- Cuestionó Ceti mirándolo directamente a los ojos- tal vez en verdad se alió con esa hechicera Beryl.
-Si es así, entonces la Luna esta condena.- Respondió crípticamente Archer.
-¡Cómo puedes decirlo así como así! el príncipe Endymion corre un gran peligro -Replicó indignada Ceti- y también Apolo, no olvides que se ofreció como representante de nuestro reino para que-
-Las comunicaciones están interferidas- la interrumpió Archer con voz quebrada -dudo que puedan contactarlos… así que me temo que debemos esperar lo inevitable.
-Quieres decir que ellos podrían… -a lo que el asintió con la cabeza.
-Pobre princesa se le romperá el corazón cuando se entere.- Musitó en voz baja Ceti
-Ceti, no te parece todo esto muy sospechoso -Comentó Archer- Metalia se fugó de la prisión y en lugar de atacarnos a nosotros se dirige a la Luna -desviando su mirada hacia la ventana donde a lo lejos se podía ver la Luna -y no solo eso, la princesa quien debía ir a la Luna no puede asistir porque extrañamente el mismo día que escapa ese monstruo, ella se enferma de algo que nadie conoce.
-Coincidencias, diría yo.
-Muchas a mi parecer.- Replicó pensativo Archer. Después de asegurarse que la princesa Sunny siguiera estable cerraron la puerta y platicaron sobre temas triviales, pasó una hora cuando vieron a lo lejos a Draconis junto a Morio quien traía una charola de comida.
-Draconis ¿Por qué desactivaste las defensas?- Le cuestionó Archer mientras Morio y Ceti entraban a la alcoba.
-Porque ya no son necesarias -le explicó Draconis- al parecer Metalia fue eliminada mientras atacaba la Luna, por desgracia nunca pudimos contactar al Príncipe Endymion ni Apolo -articuló tristemente bajando la mirada- me temo que ambos perecieron. Cuando de pronto de la habitación de la princesa de aquel reino escucharon un fuerte ruido, saliendo rápidamente Morio de la alcoba.
-¡La princesa no está!- Exclamó Morio.
-¡Qué has dicho!- Clamó Draconis entrando a la habitación y en efecto, el dormitorio estaba completamente vacío.
-¡¿Donde está la princesa Sunny?!- Le gritó Draconis a Archer al momento que lo azotaba contra la pared.- ¡Te hice una pregunta Archer!
-No… lo… entiendo.- Balbuceaba Archer, quien no parecía salir de su estupor.
-Aten tampoco está y no solo eso al parecer se llevó su pluma transformadora- le informo Morio.
-¡Oh no!, Tal vez la princesa nos escuchó hablar sobre que Metalia se dirigía a la Luna y se dirigió hacia haya con Aten. -Dijo Ceti preocupada- Es lo único que puede explicar su ausencia.
-Y así es como la cuidan par de incompetentes ¡Cómo es posible que no se hayan dado cuenta que no estaba! -Objetó Draconis bastante molesto- ¡Son unos estúpidos! ¡Se quedarán aquí y por su bien es mejor recen a Pharis que ella este a salvo! -Soltando bruscamente a Archer para después salir rápidamente de aquel lugar al momento que sacaba un transmisor -Tenemos una emergencia, repito, tenemos una emergencia… guerreros solares reúnanse inmediatamente en la cámara… nuestro destino… el Milenio de Plata.
-Son una desgracia como guerreros solares- Alegó Morio apuntándoles con el dedo más les vale que la señorita Sunny esté bien o de lo contrario jamás se los perdonaré.- Corriendo para alcanzar a Draconis.
Fue la voz de Unazuki quien sacó a Andrew de ese tren de pensamientos -No puedes dormir hermano, otra vez con lo mismo.
-Es que no dejo de pensar…
-No te atormentes mas con lo mismo Andrew- Comentó Unazuki dejando escapar un suspiro -de todas formas el pasado no se puede cambiar… estoy segura que los chicos ya no están molestos por eso.
Sin imaginar Unazuki lo equivocada que está, ya que en otra parte de la ciudad Lance está observando las estrellas que se ven en el firmamento -no sé porque dejé en ese momento a esos 2 incompetentes cuidando a la princesa- dijo bastante molesto- si hubiera puesto alguien más, estoy seguro que ella no hubiera ido a la Luna y no habría muerto en aquella batalla.
-¡Demonios!- Exclamó Lance golpeando con su puño la pared tratando de descargar la furia que sentía -debí haber estado más al pendiente, era mi deber como líder de los guerreros solares- recordando los sucesos que marcaron el rumbo de la historia.
En el balcón de un esplendido palacio se encontraba recargada en el barandal una joven reina cuyos cabellos eran de un tono rosado, ataviada con un vestido de noche de color negro con detalles en blanco y con abertura hasta la cintura, el cual resaltaba sus formas femeninas de una manera distinguida y con gran clase, a su lado se encontraba sentado un enorme lobo negro de ojos dorados.
-Princesa Sunny, si usted lo desea puedo enviar alguien como representante del imperio solar- comentó un joven rubio de ojos azules vestido con una armadura de color malva el cual estaba arrodillado sobre una rodilla y con el otro pie apoyado en el suelo -no tiene necesidad de ir a la fiesta de los selenitas.
-Draconis, no olvides que soy una Sailor scout -Dijo Sunny después de unos minutos -entiendo que no te agrada la gente de la Luna- acomodándose el cabello sobre los hombros -pero sería una descortesía de mi parte el no asistir.
-Pero…- en ese momento un joven cabellera castaña oscuro y ojos negros vestido con una armadura dorada llegó al balcón, haciendo la debida reverencia ante la reina se dirigió con Draconis y le susurro al oído -Recibimos una señal del reino dorado, solicitan autorización para ingresar al imperio.
-¿Sucede algo malo Draconis?- Le preguntó preocupada Sunny.
-No majestad- respondió inmediatamente Draconis -transmisión desde el planeta Tierra por la línea 6.
-Debe ser el Conde de Hoyad- comentó Sunny -prometió acompañarme al baile de máscaras- y dirigiéndose al guerrero que estaba junto a Draconis musitó -Retsu, permítanle el acceso y dirijan el portal al salón de recepciones, en un momento estaré con él.
-Como ordene majestad.- Se levantó e hizo una reverencia y cuando se disponía a salir de aquel lugar la voz de la princesa lo detuvo. -Espera Retsu, mejor diríjanlo a este recinto.
Retsu se llevó la mano derecha a la altura del pecho e inclinó la cabeza ligeramente en señal de respeto para después abandonar aquel lugar. Después de unos minutos en el centro de aquel salón apareció un umbral, el cual conectaba al imperio solar con el reino dorado.
-Bienvenido Conde de Hoyad.
-Lamento desilusionarte Sunny.- Contestó un joven quien estaba por salir de aquel portal mágico, Sunny no tenía que adivinar quién era, reconocería su voz en cualquier lugar.
-¡Endymion!- Exclamó sorprendida Sunny al ver salir del portal mágico al príncipe de la Tierra.
-Al menos aun recuerdas mi nombre- Comentó irónico Endymion -creí que se te había olvidado, con eso que ahora eres muy amiga de ese dichoso Conde.- Añadió irritado mirándola fijamente a los ojos -Aunque es una pena que no podrás verlo por mucho tiempo… supongo que eso pone fin a su relación- Finalizó esbozando una gran sonrisa.
-Discúlpeme lo que voy a decirle príncipe Endymion- Murmuró Sunny cruzándose de brazos y frunciendo el ceño -pero si tengo o no una relación con el conde… no es asunto suyo.
-Te equivocas.- Alegó Endymion molesto sintiendo hervirle la sangre de celos.
-Mejor dime qué te hizo pretender hacer esta farsa.- Dijo Sunny dirigiéndose a su trono
-Sunny… yo… a decir verdad… no sé cómo decir estas cosas…- tartamudeó Endymion ajustándose su capa -incluso estoy sudando…
-Endymion, si quieres saber si Serenity ya tiene pareja, estoy segura que debe estar esperándote- Musitó ella con tristeza, y algo de pesar, desviando la mirada -pero si no te apuras en llegar al Milenio de Plata... -de pronto Sunny se sintió mal al grado que sufrió un desmayo, fue la oportuna intervención del príncipe del reino dorado que evitó que cayera al suelo.
-¡Princesa, princesa!- Gritó Draconis al ver al gobernante de Aroi inconsciente y al parecer con bastante fiebre. En ese instante las puertas se abrieron dando paso a un guerrero de cabellos azules, vestido con una armadura dorada y a un muchacho de cabellera plateada, ambos fungían como escolta de la princesa de aquel imperio.
-Draconis, que el médico venga cuanto antes, Sunny esta hirviendo en fiebre.- Dijo Endymion angustiado -yo me encargaré de llevarla a su habitación.
-Kruger, trae al Doctor Zuliano de inmediato- ordenó Draconis enseguida- Morio, que las mucamas traigan de inmediato algo para bajarle la fiebre a la Emperatriz… y avisa al reino de la Luna que no podrá asistir a su dichoso baile, -abriendo la puerta para que saliera Endymion con Sunny en brazos seguido muy de cerca por el lobo negro- se me olvidaba, dile a Kamei que informe a Apolo de la condición de su hermana.- Saliendo el también de aquella habitación.
Después de varios minutos de angustia, el médico Zuliano salió de los aposentos de la Princesa Sunny, quien fue rodeado al instante por los guerreros solares bastante preocupados y ante la atenta mirada de Endymion quien seguía inmóvil recargado en la pared.
-Doctor, ¿cómo está la Emperatriz?- Preguntó Draconis.
-Por el momento he logrado bajarle la fiebre,- suspiró el doctor Zuliano -por desgracia, no puedo contrarrestar esa enfermedad.
-¿Qué necesita para hacer el antídoto?- Dijo Belenger -sea lo que sea lo conseguiremos, si es necesario iremos hasta el último rincón del cosmos.- A lo que sus compañeros asintieron con la cabeza.
-El problema es que no he podido identificar la enfermedad que azota a la Emperatriz.- Les explicó el doctor Zuliano provocando que los ojos de los presentes se agrandaran y una expresión de miedo apareciera en sus rostros.
-Usted es el doctor con mejor reputación en todo el imperio,- replicó Kamei con voz quebrada -debe haber algo que pueda hacer.
-Necesito saber que virus ha entrado en el cuerpo de su majestad, por eso he mandado analizar una muestra de sangre.- musitó el doctor Zuliano componiéndose sus lentes -les aseguro que mis colegas y yo…
-Más les vale que encuentren rápido el antídoto.- Lo interrumpió Kruger tomándolo de la solapa de su bata blanca -Si no quieren que…
-Cálmate- Le ordenó Draconis visiblemente molesto -sé cómo te sientes pero exaltarte no servirá de nada.- Soltando en ese momento Kruger al doctor no sin antes darle una disculpa por su comportamiento, haciéndose por un momento un breve silencio.
-Disculpen, pero si ustedes no tiene inconveniente quiero traer al doctor Souichi, quien es un reconocido médico en mi reino. -Comentó Endymion- Es posible que el conozca la enfermedad que azota a Sunny o en su caso ayudarle al doctor Zuliano con el antídoto.
-Se lo agradeceríamos bastante, príncipe Endymion.- Musitó Morio.
-Bien, le diré a Malacait que… -cuando en ese momento la alarma comienza a sonar provocando que tanto Endymion como los guerreros solares corrieran rápidamente hacia el centro de control.
-¿Qué sucede?- Preguntó Draconis.
-Metalia ha logrado escapar de la prisión de limbo.- Le informó un guardia del palacio mientras le mostraba en el monitor de seguridad el agujero que había dejado aquel terrible monstruo en la prisión donde estaba cautivo.
-¡Pero cómo logró hacerlo!- Exclamó Kamei.
-Eso no tiene importancia en este momento, -Replicó Belenger- ¿donde se encuentra ese maldito monstruo?
-Nuestros radares no logran ubicarla.- Le respondió el soldado.
-¡Maldición! Activen el campo protector y lancen los rastreadores- Ordenó inmediatamente Draconis y mirando a sus compañeros añadió -usaremos nuestros rubíes para poner un cinturón de energía que refuercen nuestras defensas.
-Pero al hacer eso nuestro poder se debilitará.- Dijo visiblemente preocupado Kruger- No tendremos suficiente energía para hacerle frente al enemigo.
-Lo sé, dudo que seamos esta vez rivales para ese miserable monstruo- Contradijo Draconis apretando fuertemente los puños -pero no tenemos otra alternativa, la princesa está muy débil como para activar la barrera protectora.
-Tal vez deberíamos llevar a la Princesa a la fortaleza.- Opinó un caballero de armadura azulada.
-Es muy arriesgado Leonis,- Alegó Kamei -con nuestros poderes debilitados, no podríamos protegerla,- tomo algo de aire y agregó -debemos llevarla a un lugar donde ese monstruo no pueda localizarla.
-Porque no la llevo conmigo a la Tierra,- expuso Endymion intercambiando miradas con los guerreros solares -sé que no está en condiciones de viajar pero dudo que ese monstruo sepa de la alianza que tiene mi planeta con el imperio solar… por su bienestar no se preocupen, yo respondo por ella.- En el momento que iba a hablar el líder aquellos guerreros la puerta del centro de control se abrió apareciendo ante ellos un joven muy mal herido.
-¡Shiva, que te sucedió!- Exclamó Leonis mientras lo ayudaba a sostenerse en pie.
-Cuando supe que la princesa estaba enferma, recordé que en mi estrella natal decían que en la Tierra crece una planta con un alto poder curativo, -articuló Shiva con algo de dificultad- así que me dirigí a buscarla, por desgracia algo terrible sucedió en aquel planeta.
-¿Qué ocurrió?- Le preguntó alarmado Endymion.
-Una hechicera llamada Beryl le ha lavado el cerebro a los terrestres y los ha puesto en contra de la genta de la Luna, -suspirando pesadamente Shiva añadió- a duras penas pude escapar de los 4 generales quienes también cayeron bajo su influencia.
-Draconis, crees poder abrir un portal al Mileno de Plata,- Comentó Endymion, su rostro súbitamente adquirió un semblante serio -necesito advertirles sobre los planes de Beryl- A lo que el asintió con la cabeza.
-Belenger prepara el portal- Ordenó Draconis y volteando hacia Endymion le informó- estará listo en unos minutos alteza, por desgracia no podremos mantenerlo abierto, con ese monstruo libre necesitamos toda la energía disponible.
-Descuida lo comprendo Draconis, y gracias por todo- Le agradeció Endymion sonriendo levemente -si no tienes inconveniente quisiera ver como sigue Sunny.
A lo que el joven asintió con la cabeza -Morio lo acompañara.- Saliendo Endymion y Morio de aquel lugar, después de que se cerró la puerta Draconis dirigió la mirada hacia un joven y una chica los cuales estaban ataviados con una armadura.
-Archer, Ceti diríjanse a sus respectivos pilares y coloquen sus rubíes, después regresen aquí de inmediato- les ordenó Draconis cortantes. Su tono no admitía replica. Saliendo ambos jóvenes rápidamente de aquel lugar.
-Kamei, en cuanto regresen que le ayuden a Morio a cuidar a la princesa- le informó Draconis a su compañero -bien me voy a mí pilar.- Dirigiéndose a su destino.
Fue el sonido de un trueno lo que lo hizo sacar de sus cavilaciones -¡Como pude ser tan tonto como para creer que ese par la protegería! -se preguntó por enésima vez- cuando encontremos a la princesa me encargare personalmente de esos dos… todo esto es por su culpa.
-Cuando llegamos al Milenio de Plata todo estaba destruido, Aten estaba gravemente lastimado pero no había rastro de la princesa- Musitó para sí mismo Draconis mientras caminaba hacia su habitación –solo encontramos a la reina de la Luna quien yacía muerta sobre un pilar y lejos de ahí se encontraban el cuerpo sin vida Sibila, quien había escrito en el suelo las palabras "Oráculo, Sol y Destino".
-El Oráculo de Delfos no solo nos reveló que la princesa estaba en el planeta Tierra sino también lo que ocurriría si Sailor Sun volvía a despertar. -Tomando entre sus manos su medallón de color rojo oscuro el cual tenía la imagen de un dragón en el frente y en el revés el águila heráldica rodeada de estrellas -el destino de la princesa será otro, nosotros se lo cambiaremos.- Cerrando la puerta de su dormitorio.
Sin sospechar que él no es el único que piensa así, en su departamento Sibila se encontraba recostada boca arriba sobre su cama observando con demasiado interés el techo -Sailor Plut ¿qué tiene de especial el destino? -Reflexionó Sibila- En realidad nada- haciendo un giro con su mano provocando que apareciera en sus manos una carta con la imagen de un esqueleto humano vestido de armadura negra sobre su caballo que avanza lentamente y cargando una bandera negra con una flor blanca de cinco hojas. Al fondo se observaba un barco sobre un rio y al lado derecho un amanecer entre las dos columnas.
-Si no piensas cambiar el destino Sailor Plut yo se lo cambiaré a ellos… voy a evitar que el rumbo siga su curso normal…cambiaré el curso de la historia.
Notas de Autora:
Bueno al fin pude terminar este capitulo, se que tardé más de la cuenta en actualizar y que muchas querrán quemarme en leña verda( Solo fue en sentido figurado, así que guarden los machetes, cuchillos y las cuerdas ehhhh). Quiero agradecerles a todas por la espera y espero que esta haya valido la pena pero es que cuando acababa el capitulo y lo leí no me convencía y borraba algunas partes, además de que tuve que reescribir ciertas cosas para que me ayudaran en el siguiente capitulo el cual ya llevo alguito...
Y sin más me resta despedirme de ustedes agradeciendoles el que se tomen la molestia de leer esta historia y muchas gracias por sus comentarios... son un amor y ya saben sugerencias se reciben al por mayor.
