Los personajes de Sailor Moon. No me pertenecen, son propiedad exclusiva de la grandiosa Naoko Takechi. Los demás personajes que aparezcan en esta historia, (Esos sí son invenciones mías.)

"-cursiva- "Lo que piensa un personaje.

SAILOR MOON: El FUTURO DE TOKIO DE CRISTAL

SOMBRAS

Mientras tanto en el tercer planeta, Loki se encuentra en su escondite preparándose para un nuevo ataque.

-No necesito la ayuda de esas Star Gardeners- Musitó Loki apretando fuertemente los puños -yo mismo encontraré a la Princesa del Sol- cruzándose de brazos -y entonces todos se inclinarán ante mí- liberando una burla carcajada.

-Los seres humanos se rigen por el movimiento de las estrellas, incluida la escurridiza princesa del Sol- apareciendo ante él un mapa astral -muy pronto su estrella regente estará completamente alineada en el maligno ángulo que se forma entre el planeta Neptuno y Marte, será el momento en que Sailor Sun esté completamente a mi merced- Observando su mapa astral con una sonrisa de satisfacción, pues el astro rey empezaba alinearse lentamente con el planeta rojo y el octavo planeta. -¡Muy pronto Sailor Sun estará en mi poder!-

-Guiadas por la trayectoria del Sol y los planetas, las estrellas me dirán lo que saben- Musitó con una voz glacial mirando con detenimiento como la imagen representativa de un cangrejo aparecía en su mapa estelar -las estrellas de la constelación de Cáncer han recibido parte de su brillo.-

-Praesepe, muéstrame un camino hacia tu astro rey- Saliendo un rayo de energía de una de las estrellas de la constelación de cáncer hacia el cristal negro que tenía en sus manos Loki -ahora cristal de la muerte muéstrame a la victima de Cáncer- apareciendo en el techo la imagen de nada más y nada menos que de… Serena Tsukino -Esa joven me guiará hacia la princesa del Sol- soltando una risa malvada que se escuchó por todo el lugar.

-Y esta vez, no habrá nadie que interfiera en mis planes- Susurró esbozando una sonrisa retorcida -torceré el dolor que esconde dentro de ella…utilizaré nuevamente su punto débil para mi propio beneficio- Caminó hacia la pared y extendió su mano, inmediatamente la puerta de una habitación contigua se abrió ante él.

En el piso de aquel lugar había un mapa del cielo nocturno donde se mostraban los 12 signos zodiacales, y en el centro se encontraba un pedestal de mármol con forma de estrella y sobre este se encontraba un pequeño envase de cristal de color esmeralda de forma de corona real con un rubí, y cuya sustancia era de un tono rojo cobrizo parecido al del coñac.

-El Sol siempre brilla en el firmamento…- Musitó Loki con una sonrisa maliciosa en su rostro -pero todas las estrellas tienen un lado oculto…y el Sol no es la excepción- sacando de su bolsillo una pequeña bolsa de lino color azul de la cual tomó una piedra lisa de forma ovalada de color claro la cual estaba invertida y cuyo centro tenía el símbolo rúnico Ken -Muy pronto terminaré lo que empecé en el pasado.- Regresando a su memoria recuerdos de un pasado distante.

En los pasillos de la mansión del Conde Hoyad se encontraba conversando con una de las empleadas domésticas del Príncipe de la Tierra, quien usaba un vestido modelo francés de color azul oscuro de una pieza, el traje era de manga corta similar a la de una minifalda combinado con un delantal de color blanco, con un lazo en la cabeza que amarraba de manera vistosa su cabello.

-Así que nuestro afamado príncipe irá al Baile del Cotillón con la Emperatriz- Dijo Loki esbozando una sonrisa maquiavélica levemente torcida a la izquierda, a lo que aquella joven asintió con la cabeza.

-Gracias por tu reporte- Comentó Loki cerrando los ojos con una sonrisa en el rostro -y aquí tienes tu recompensa- tomándola del mentón y dándole un beso fugaz en los labios así como en el cuello -ahora márchate, después te daré instrucciones- a lo que aquella joven asintió feliz, y con el corazón latiéndole a mil por hora, se marchó de aquel lugar regresando inmediatamente al Castillo Winchester, hogar de los gobernantes del Planeta Tierra.

Cuando aquella jovencita se marchó, el conde se limpió inmediatamente la boca con su pañuelo -¡basura inmunda!- musitó Loki pronunciando aquellas palabras con desprecio y desdén.

Fue en aquel momento que detrás de una columna se escucha alguien aplaudir -¡qué actuación conde!- Comentó cínicamente una joven pelinegra quien portaba un vestido azul cielo de crep de seda, que la verdad, no le sentaba nada mal y con una flor de gasa en el escote, luciendo en su cuello un espectacular collar de brillantes y rubíes así como un brazalete de oro.

-Realmente digno de un premio- Agregando con una sonrisa irónica cambiando el sonido de su voz a medida que hablaba -si no conociera tus aspiraciones hubiera pensado que disfrutaste besar a esa miserable e insignificante plebeya.-

Loki la miró inexpresivo por unos minutos evidenciando su enojo -Deja a un lado tus sarcásticos comentarios baronesa- Gruñó fulminándola con la mirada -tenemos ahora cosas mucho más importantes qué tratar, y conociéndote supongo que escuchaste todo ¿no es así?-

-Yo no me preocuparía Loki, la zorra selenita lo tiene totalmente deslumbrado.-

-Hablas de Endymion o por el nuevo monarca de Aldebah, tú estrella natal.- Mencionó Loki con un tono sarcástico provocando que en la baronesa un gesto de profundo odio apareciera en su rostro.

-¡No sé qué le ve Seiya a esa maldita mocosa!- Habló la baronesa con desdén en una clara muestra de rabia ciega -¡Esa Estúpida selenita solamente sirve para traerle problemas!- Lanzando chispas de sus ojos. Y lo que decía la baronesa Ascella en cierto punto eran verdad, la amistad entre su monarca y la futura reina del Milenio de Plata le estaba costando a Seiya el respeto y lealtad no solo de la aristocracia, sino también de algunos gobernadores provinciales y varios ministros de la Corte Real de Aldebah, quienes no veían con buenos ojos aquel lazo amistoso y temían la reacción del Stellar System.

-¿Y qué planeas hacer al respecto? Le preguntó intrigada la baronesa.

-Tú qué crees Ascella,- Inquirió con voz glacial y lanzándole una mirada asesina que hacía temblar a cualquiera -por supuesto impedir que ella vaya con el imbécil que tiene la Tierra por Príncipe…- empezando a apretar sus puños fuertemente -no permitiré que Endymion interfiera en mi camino... La soberana del Sol es la puerta de mi futuro…ella está destinada a ser mía-.

-Así que has abandonado el plan de derrocar al Rey de este insignificante planeta.- Indicó la baronesa fanfarronamente mientras una sonrisa irónica aparecía en sus labios.

-Mi querida baronesa, porque conformarme con un miserable planeta cuando puedo tener el control de todas las estrellas- Musitó Loki esbozando una de sus maliciosas sonrisas -y para lograr mi objetivo el corazón de Endymion no debe abrir sus ojos…no permitiré que ese mentecato arruine mis planes.-

-Y puedo saber, ¿qué saco yo con todo esto?-

-Ascella, que es el amor si no tienes a quien amar- Aclaró Loki apareciendo una sonrisa maligna en su rostro con un extraño brillo en sus ojos, fue en aquel momento que la baronesa entendió a lo que se refería y esbozó una sonrisa cómplice -ahora lo entiendes no es así, si Endymion y esa ridícula princesa selenita terminan juntos…

-Entonces Seiya será solamente mío- emitiendo un siniestro brillo en sus ojos -Y sin esa fulana en mi camino, tomaré el lugar que me corresponde en el trono y en su cama.-

-Exactamente- Asintió Loki dirigiéndole una oscura mirada -el amor no correspondido de tu amado Seiya y de la Princesa del Sol se convertirá en sus verdugos.-

Ella enarcó una ceja y mirándolo atentamente le preguntó -¿Y cómo planeas hacerlo?-

Loki se dirigió a servirse una copa de coñac ante una baronesa confusa -tengo pensado enviarle un regalo muy especial a Endymion- dibujándosele una sonrisa en el rostro -y para eso necesitare de tu ayuda, baronesa.-

-¿Qué debo hacer?- Preguntó la baronesa cruzándose de brazos, esperando una respuesta.

-Algo muy sencillo, trae mañana por la noche a la Princesa de la Luna- Dijo fríamente Loki sin quitar la arrogancia en su voz y la sonrisa altiva -le mostraremos el jardín de flores que creó Endymion.- La condesa al escuchar aquello reaccionó al instante.

-¡¿Qué, te has vuelto loco?!- Exclamó escandalizada la baronesa -¡cómo vas hacer eso!-

-Mi querida Ascella, no debes preocuparte por ese punto- Desplegando su sonrisa glacial y algo perversa -tu tráeme a la estúpida princesa y yo me encargare de que los enamorados se encuentren- mirando a la baronesa, con una cruda sonrisa curveando sus labios -Después de todo, no es justo para la Princesa Selenita que solo la Emperatriz Sunny haya entrado a ese lugar.-

-¿Cómo sabes que Endymion estará en ese momento?- Le Preguntó dudosa la baronesa, tratando de no parecer entrometida.

-Baronesa, no sabes de lo que soy capaz cuando deseo algo.- Contestó fríamente Loki mientras acariciaba el rostro de la baronesa -Y si todo sale como lo tengo calculado, no será únicamente Endymion quien se llevará una sorpresa.- La baronesa se despidió de él y se dirigió al Milenio de Plata a ejecutar su encomienda.

Una sonrisa sarcástica y una mirada lasciva aparecieron en el rostro del Conde Hoyad -Según la información de esa estúpida mucama, la Emperatriz Sunny llegará en la tarde a descansar del viaje y alistarse para el baile de Cotillón- Musitó Loki para sí mismo -es una pena que no asistirá.- De pronto sus pensamientos se vieron interrumpidos por un fuerte sonido, algunas runas de su bolsa se habían caído al suelo.

-Y todo resultó como lo había calculado- guardando la piedra con el símbolo rúnico Ken en su bolsa de lino azul. -La Princesa de la Luna y el imbécil de Endymion se encontraron en el jardín, y tal como lo esperaba la Princesa Sunny presenció aquella grandiosa escena.- Recordando la satisfacción que sintió cuando escuchó una voz llorosa en los pasillos, de inmediato pudo reconocerla, se trataba de la Princesa del Sol.

Al parecer sus planes habían dado resultado, pues Malacait, líder de los guardianes del Príncipe Endymion trataba de animarla, aunque sin mucho resultado.

-Dicen que los ojos son la ventana del alma, que triste debe estar la mía que no puedo parar de llorar.- Loki sonrió de satisfacción cuando escuchó aquello y disimuladamente observó cómo cambiaba el semblante de Zoisite, otro de los guardianes del Príncipe y quien le estaba recibiendo el sobre que había traído para el joven monarca cuando la Princesa del Sol salió corriendo de aquel lugar seguida muy de cerca por su escolta.

-Me pregunto si el Príncipe Endymion invita a la Emperatriz Sunny solamente para hacerla llorar- ganándose una mirada de reproche por parte de Zoisite, pero no le dio tiempo a que le replicara porque simplemente dio media vuelta y se retiró de aquel lugar.

-Todo salió a pedir de boca- Susurró esbozando una sonrisa mientras observa con beneplácito como la monarca del Sol acompañada muy de cerca por su escolta se perdían en el cielo, en ese momento una pequeña mariposa cuyas alas tenían el color del Sol pasaba a su lado, alargó su mano antes de lanzar un zarpazo fugaz y atrapar a la mariposa con su mano -Hoy permitiré que te vayas…- liberando su mano y permitiendo que escapara la mariposa -la próxima vez…me temo que ya no lo podrás hacer.- Fue el graznido de un cuervo quien lo sacó de sus pensamientos.

-Y fue entonces cuando comencé a maquinar mis siguientes movimientos- Musitó Loki saliendo de la habitación y recordando la fiesta de antifaces que organizó la baronesa Ascella, el cual se llevaría a cabo en la estrella Serpens, donde ella tenía una mansión de campo, aunque eso solo había sido una pantalla, porque el objetivo principal era dar una nueva estocada al corazón de la soberana del Sol.

Como lo había calculado, el príncipe Endymion asistió a dicha fiesta con la Emperatriz del Stellar System quien lucía un antifaz de brillantina fucsia con plumas y vestida con un elegante vestido de noche de color rojo en chiffon de corte tipo imperial que llegaba hasta arriba de la rodilla y la falda caía suelta desde el busto, llevaba un fino tocado en flor tupida con un moño con el cabello ondeando; se había dado unos ligeros toques de maquillaje en tonos pastel, mientras que el futuro rey del tercer planeta portaba un antifaz pierrot de color blanco vestido con un elegante frac negro con corbata gris rata y camisa blanca.

El Conde de Hoyad escondido detrás de un muro como un animal salvaje que espera saltar y atacar a su presa, escuchando la plática que sostenía el Príncipe Endymion con el objeto de sus deseos.

-Te agradezco que me hayas acompañado Sunny- Comentó Endymion con aquella media sonrisa que tanto adoraba ver la joven reina del Sol, aquella sonrisa que le había robado el corazón. -De no ser por ti, me temo que me aburriría tremendamente, nunca he sido una persona que disfrute particularmente de este tipo de fiestas.-

-No, al contrario, gracias a ti por invitarme.- Contestó ella con una sonrisa llena de felicidad, su voz destilaba ternura. -Y ya que estamos aquí disfrutemos la velada.-

-Sí, Aunque aún sigo molesto por lo ocurrido aquel día- musitó el Príncipe de la Tierra cruzándose de brazos y fingiendo enojo. -Me alarmé cuando las mucamas me informaron que el cuarto estaba vacío.-

-Lamento no haberte avisado- su rostro se ensombreció momentáneamente -pero… supe que estabas ocupado y no quise molestarte- Mencionó Sunny sonriendo melancólicamente sintiendo que nuevamente la tristeza inundaba su ser al recordar porque se había ido de esa manera aquel día.

-Sunny, para ti siempre tengo tiempo- Dijo Endymion suavizando su expresión -pero aun así no creas que te libraras de tu castigo- guiñándole el ojo y soltando una risita divertida -deberá estar a mi lado toda la noche Emperatriz- colocando suavemente una de sus manos en su mejilla sonrojada. Sunny no pudo evitarlo y sonrió de oreja a oreja.

-Voy a monopolizarte, así que tu carnet de baile está cerrado por esta noche- repuso Endymion besando la palma de su mano -como verá su alteza no pienso permitirle que baile con algún otro caballero-. Provocando que con aquel comentario Sunny se sonrojara aún más si cabía. Comenzaron a andar entre la gente, saludando a quienes conocían, hasta llegar a la larga mesa con los aperitivos, mientras los meseros repartían las copas de vino a los invitados.

El conde observó con enojo como Endymion le susurraba algo en la oreja a la soberana del Sol y ella asentía con una sonrisa en el rostro.

-Creo que es hora de terminar con la magia de esos dos- Susurró Loki con una sombría sonrisa, así que le hizo una señal a la baronesa indicándole que era el momento de actuar, a lo que ella asintió con la cabeza e indicándole al mesero que le llevara el vino especial que había reservado para ellos, con una sonrisa hipócrita se dirigió a saludar a Sunny y Endymion.

-¡Emperatriz Sunny, que gusto que esté aquí esta noche!- Exclamó la baronesa fingiendo sorpresa, como si no supiera que iría -Cuanto agradezco la atención de su visita ¡Príncipe Endymion me alegra tanto que haya podido venir! Espero que la fiesta esté siendo de su agrado Emperatriz Sunny.

-Por supuesto baronesa- Contestó Sunny con una tranquila y franca sonrisa -no puede imaginar la satisfacción que siento por poder celebrar en su compañía este magno evento.

-Bueno, brindemos por esta ocasión, estoy segura que les fascinará la botella de vino que trajo mi amiga para este evento.- Haciéndole una señal con la mano al mesero para que trajera el vino que había solicitado con anterioridad, el mesero obedeció haciendo una reverencia, a los pocos minutos regresó con una charola plateada en la que había una botella de vino blanco y tres copas, rápidamente la destapó y les sirvió a Endymion y su acompañante.

-Aquí tiene, señor, madame.- Dijo el mesero entregándoles sus respectivas copas, sin embargo para Endymion aquel vino tenía un olor que le era muy familiar. Con beneplácito el Conde de Hoyad observó como una leve preocupación cruzó momentáneamente por el rostro del Príncipe Endymion, al parecer había reconocido de dónde provenía ese vino, justo como él lo había pensado.

-Me permite- Le comentó Endymion al mesero y tomando la botella observó que en la etiqueta de la botella venía una hermosa mujer de rostro pálido vistiendo túnicas y montando un caballo al mismo instante que portaba una antorcha. Y en una etiqueta pequeña y estrecha tenía escrito "la pleine lune brille ce soir".

El momento para llevar a cabo su ruin plan estaba por llegar, la baronesa se llevó por un momento a Sunny para presentarle a los representante de las Pléyades, un grupo de estrellas muy jóvenes situadas a un costado de la constelación de Tauro, y tal como lo había predicho el Conde de Hoyad, en cuanto Sunny se alejó, Endymion comenzó a buscar a la Princesa del Milenio de Plata, ya sea por miedo a que la descubrieran o por otra razón, lo importante para él, era que Endymion estaba cayendo en su trampa sin sospechar el verdadero objetivo detrás de todo eso.

-Endymion, en verdad eres estúpido… Susurró Loki en voz queda -pero al menos no me decepcionaste- dibujándosele una sonrisa siniestra en su rostro.

La orquesta había empezado a tocar una melodía lenta, y algunas parejas estaban ya bailando en la pista. Fue en ese momento que Sunny regresó al salón, el momento oportuno había llegado y el Conde de Hoyad no lo desaprovechó, como un animal salvaje se acercó lentamente a su presa para completar su cometido. -¡Emperatriz Sunny que grata sorpresa!- Pronunció Loki con una sonrisa sensual y muy masculina -¡Esta usted bellísima!- Sunny sonrió ante aquel cumplido.

-Gracias Conde- Murmuró ella halagada. -¡Es una fiesta adorable! ¿No cree?

-No lo era hasta que la vi a usted- Dijo el Conde con algo de galantería -¡ahora es maravillosa!, Emperatriz ¿Me haría el honor de concederme esta pieza?

-Bueno, es que yo...-Dijo Sunny dubitativamente no queriendo herir los sentimientos del Conde de Hoyad.

-Se le ve muy bien al Príncipe Endymion con esa jovencita, ¿verdad?- La interrumpió Loki con una sonrisa en los labios provocando que Sunny volteara y se quedara sin aliento al ver a Endymion conducir al centro de la pista, en donde ya otras personas bailaban al ritmo suave y elegante de la orquesta a la Princesa Serena, quien usaba un antifaz bordado de lentejuela de color azul. Los dos se miraban a los ojos mientras comenzaban a moverse al ritmo de la música con una gran naturalidad.

Aquello no pasó desapercibido ni siquiera para la Princesa del Sol cuyos ojos seguían atentamente los movimientos de la pareja mientras bailaban… aún en medio de la docena de parejas que compartían la pista con ellos, para ella, Endymion y Serena parecían brillar en esos momentos.

-Tal vez no debería decir esto, pero esos dos hacen una hermosa pareja- Entregándole una copa de vino a Sunny quien parecía haberse quedado sin habla por unos instantes. -No me sorprendería si todos en el salón pensaran lo mismo.

-Me dijiste que no te alejarías de mi lado- Murmuró para sí misma en voz baja mientras bajaba la mirada, no quería contemplar la escena que sucedía en esos momentos en la pista de baile, su voz sonaba profundamente triste. El conde observó con alegría como los ojos de la reina del Sol trataban de contener las lágrimas, se le veía herida y desilusionada al ver que el mundo que había construido esa noche alrededor del Príncipe Endymion comenzaba a colapsarse otra vez ante sus ojos, se había hecho demasiadas ilusiones… nuevamente.

-Esos dos se mueven con mucha elegancia, están creando una gran atmosfera.- Comentó Loki con sarcasmo poniéndose más cerca de ella -Es como si nadie pudiera interferir entre ellos- apareciendo en su rostro una sonrisa depredadora -los dos parecen como una pintura, tal vez tengan un lazo muy fuerte.- Sin embargo Sunny no contestó nada, trataba inútilmente de contener aquellos sentimientos que la estaban asfixiando.

-A decir verdad, nunca he visto al príncipe Endymion sonreír como ahora. ¿O usted si Emperatriz?- Observando con beneplácito como sin poderlo evitar la reina del Sol se tomaba su bebida de un solo trago y salía al balcón donde caía de rodillas llorando amargamente de manera descontrolada, queriendo olvidar sus penas; al parecer había intentado controlarse pero ya no podía más con ese dolor, su corazón estaba lleno de nostalgia.

-Cuánto tiempo más debo estar engañándome- Musito la soberana del Sol sonriendo con amargura, sintiendo que se le iba a partir el corazón en mil pedazos -cerrando los ojos al hecho de que ama a la princesa de la luna.

-Ya he tenido suficiente- Suspiró decepcionada Sunny y sintiendo un dolor insoportable que le atravesaba el pecho, poniéndose de pie recargó sus manos en el barandal del balcón -debiste habérmelo dicho claramente Endymion, que solo viniste para encontrarte con Serenity.- Sunny sacudió la cabeza queriendo ya no pensar más, tratando de contener las lágrimas que comenzaban nuevamente a nublarle los ojos. En ese momento los odiaba a los dos, provocando que por un momento su cabello se tornara negro.

Ajena a todo eso, el Conde de Hoyad observaba con una gran satisfacción aquella escena, en el rostro de Sunny había dolor y frustración, la noche que suponía la gobernante del Sol debía estar llena de esperanza había resultado ser un verdadero caos para su corazón, estaba seguro que el evento de esta noche era mucho más de lo que ella podía soportar.

Y silenciosamente se alejó de aquel lugar con una sonrisa, dirigiéndose a la barra de bebidas donde se encontraba la baronesa.

-Eres muy bueno en crearle debilidades.- Declaró la baronesa tomando un poco de su bebida -Entras en el corazón de las personas con tu hermosa voz pero en realidad eres un demonio Conde de Hoyad- Al voltear a verlo observó una sonrisa de satisfacción en el rostro de Loki -¿Qué estás planeando esta vez Loki?

-Baronesa, El arte de la guerra es doblegar a tu enemigo sin luchar- retirándose de ahí al observar como el Príncipe Endymion le daba indicaciones a la Princesa Serena quien se dirigía a una sala privada en el ala norte, en cuanto ella se retiró, el monarca de la Tierra miraba por todos lados, tratando de encontrar a la joven reina de Aroi.

-Si buscas a la emperatriz Sunny, se encuentra en este momento en aquel balcón.- Le Comentó Loki señalándole el lugar donde se hallaba, mientras avanzaba unos pasos hacia donde estaba el Príncipe de la Tierra para destilarle su veneno -Endymion, porque no me la das…- curveando sus labios en lo parecía una sonrisa rapaz -no olvides que las mujeres son como las embarcaciones, si no se les clava bien se te van.

-Te lo advierto Loki- Dijo Endymion enfurecido, sus ojos brillaban de rabia, sintiendo el odio brotar en sus venas -aléjate de ella- fulminándolo con la mirada -no utilizarás a Sunny para tu beneficio.- Alejándose de ahí rápidamente.

-No puedes impedirme hablar con ella- Inquirió Loki arqueando sus cejas mientras una sonrisa ladina curvaba su rostro -no olvides que el prohibir es el despertar del deseo- y retirándose hacia una sala privada donde vertió dos gotas de aceite en la copa de vino que traía -Bien ahora es momento del segundo acto- y susurró -Ostendite mihi Endymion.

En ese momento, aparecían ante Loki los eventos que ocurrían en ese preciso instante en el balcón y cuyos protagonistas eran el Príncipe Endymion y la Emperatriz Sunny, quien él suponía debía estar enojada, tal vez hasta furiosa con el heredero al trono del planeta Tierra.

Con paso vacilante Endymion se acercó a la gobernante del Sol quien estaba a espaldas de él -Sunny…discúlpame por haberte dejado sola.- Dijo titubeante y bajando la cabeza bastante apenado y en cierto modo avergonzado ante el giro que habían tomado las cosas, se sentía culpable por haberla dejado sola en la fiesta.

-Descuida, ya empiezo acostumbrarme a eso- Musitó ella con cierto temblor en su voz y dejando escapar una risita burlona pero sin el valor de darse la media vuelta y mirarlo de frente a los ojos, tal vez si lo hubiera hecho hubiera visto a Endymion cuyo rostro se había quedado pálido al escuchar aquello, Endymion hizo un intento por acercarse a ella -Además no estuve sola realmente…- Agregó con voz quebrada mirando el paisaje como si tuviera miedo de encarar al príncipe de la Tierra -el Conde de Hoyad me hizo compañía- soltando un pequeño suspiro -tal vez debí haber aceptado su invitación a bailar.

Endymion se quedó mirándola frunciendo el ceño profundamente, apretando su puño derecho con fuerza -siempre puedo contar con él para acompañarme- Añadió Sunny, aunque su voz terminó convertida en un susurro. La observación llevó visiones molestas a la mente de Endymion, reflejándosele en el rostro la ira que sentía, como si odiara lo que acababa de decir su amiga de la infancia.

-Quiero pedirte Sunny que ya no te acerques a él- Comentó Endymion tratando de contener la ira y la extraña sensación que inexplicablemente sentía dentro de él, -entre más alejada estés del Conde de Hoyad será mejor.

-¿Puedo saber la razón?- Le preguntó secamente Sunny.

-Es por tu bien y el de tu reino, ese hombre es muy peligroso.

-¡Cuando tú ya no te encuentres más con la Princesa de la Luna, entonces lo haré!- Gritó Sunny muy molesta y llena de celos, Endymion se quedó helado al escucharla, paralizado sería una mejor descripción.

-¡Qué!- Exclamó Endymion sorprendido, abriendo los ojos como plato.

-Crees que no la he reconocido- Sentenció Sunny con cierta amargura -te vi bailando con ella- volteándose para verlo, intentando que las lágrimas no brotaran -¡Todo en ti está impregnado con su perfume!

-Sunny…no es lo que crees…- Comentó Endymion muy aturdido -pero es que…

-¡Si tanto querías estar con Serenity entonces porque me invitaste a mí!- Lo interrumpió con cierta brusquedad -¡¿Es que yo no importo?! ¡Nunca sabes como yo me siento!- Añadió furiosa, en su rostro se apreciaba la ira -solo me utilizas para estar con ella.

-Sunny ¿Me crees tan ruin como para hacer eso?- Murmuró Endymion un tanto dolido, aquellas palabras le habían hecho mucho daño -tu eres muy importante para mí.

-Eso ya lo has dicho antes- Replicó ella con cierto sarcasmo y lanzando un suspiro doloroso agregó -Aunque me es difícil creer eso, esbozando una sonrisa forzada cuando lo que veo es otra cosa- las lágrimas comenzaron a surcar sus mejillas -solo basta que Serenity aparezca para que te olvides de todo…incluso de mi…-secándose las lágrimas discretamente para luego continuar en un susurro -muchas veces me he sentido como una muñeca de trapo que después de utilizarla se olvidan de ella.

-Sunny, no puedo creer que pienses que te utilicé… ¿Cómo puedes pensar eso?- Le preguntó tratando de acercarse a ella pero la soberana del Sol se apartó de él y le dio la espalda intentando que las lágrimas no brotaran nuevamente. Ese gesto hizo más daño a Endymion del que dejó relucir en ese momento.

-Es difícil no pensarlo cuando tus acciones me muestran claramente lo contrario Príncipe Endymion- Replicó Sunny mientras temblaba de rabia, de impotencia; pero sobre todo de desesperanza -cada vez que Serenity aparece en tu vida…- Suspiró pesadamente intentando con eso ocultar la tristeza que sentía en esos momentos -tú te marchas con ella como lo hiciste hoy...- la princesa del Sol no pudo evitar el elevar el tono de su voz, -¡Siempre haciéndome a mí a un lado!- Miró un instante a Endymion y luego apartó la vista.

-Sunny… comprende, si alguien descubre a Serena...- Musitó Endymion vacilante, parecía estar aterrado al ver a la princesa del Sol triste y herida.

-¡Ya estoy harta de escuchar siempre lo mismo, siempre es Serenity! ¡Si ella es tan importante para ti, entonces vete con tu princesa de la Luna y déjame a mi tranquila!- Gritó Sunny, su voz estaba llena de rabia contenida y resentimiento.

- ¡Márchate con Serenity si tanto te preocupa!

-¡Sunny!- Le dijo Endymion en voz baja. -¡Por favor, escúchame!

-Ya no quiero hacerlo Endymion- y quitándose el tocado lo arrojó al suelo diciendo -¡Toma, después de todo esto no es para mí, sino para ella!- Levantando la voz indignada, denotando su dolor -Así ya no le faltará nada a Serenity.

-Sunny…por favor… no es lo que estás pensando - Endymion susurró dolido por aquellas palabras. - ¡Si tan solo me dejaras explicarte!

-¿Con que objeto Endymion? – La voz de Sunny tembló perceptiblemente. – Creo que las cosas hace tiempo son bastante claras ¿no te parece?- esbozando una sonrisa triste y melancólica -Vete con ella Príncipe Endymion, no tienes que preocuparte más por mí- El Conde de Hoyad observaba con beneplácito aquel evento y moviendo su mano sobre la copa, las imágenes desaparecieron.

-Tal parece que nunca lo comprendiste Endymion…la traición, se esconde frecuentemente bajo ese velo uniforme y pérfido de la cortesía.- Fue el sonido del intercomunicador quien lo sacó de sus recuerdos. Activó un botón en la pared y el holograma de Apolo apareció ante él.

-Emperador… -Musitó Loki haciendo una reverencia profunda -Gran Soberano de la Vía Láctea...

-Déjate de formulismos- Lo interrumpió bruscamente Apolo - dime ¿has logrado encontrar a la Princesa del Sol?

Loki casi tenía miedo de responder por temor a la ira de Apolo -Me temo que no mi señor…- contestó titubeante e intimidado -lo que sucede es que las Sailor Scouts…

-No quiero escusas Loki- Replicó Apolo molesto, sus ojos se oscurecieron y destellaron con una furia que le estaba siendo muy difícil contener. -Lo único que veo es que eres un incompetente, y ya me estoy cansando de tus continuos fracasos.

Loki se sintió de pronto aterrado -Te doy una semana para encontrarla o atente a las consecuencias.- Desapareciendo de inmediato.

-¡Maldito Apolo! Pero lo pagarás y verás de qué forma… - Musitó molesto Loki dándose la vuelta y retirándose de aquel sitio -gracias al cristal oscuro y a Sailor Sun, quien posee la más grande energía calorífica de las estrellas del Sistema Solar podré gobernar el Universo Entero. - Observando con beneplácito como el Sol lentamente comenzaba a alinearse al instante que el cristal negro empezaba a emanar energía -¡Todo el que ose desafiarme será eliminado!- Soltando una risa malvada y siniestra que resonó en todo el lugar.

En ese mismo momento, en el campo de softball de la preparatoria Juuban, la señorita Sonoko Ijuuin, Capitana del equipo femenil de softball y presidenta del club de fans del grupo Three Light, se encontraba entrenando cuando al instante se le vinieron algunas imágenes a la cabeza.

-¿A caso fue la energía de Loki la que a cabo de sentir?- Se preguntó mentalmente Sonoko mientras reanudaba con sus lanzamientos.


Ajeno a todo eso, Armand se encontraba saltando los edificios tratando de alcanzar a su compañero Andrew, a quien habían enviado a investigar las emanaciones de energía que provenían de la preparatoria Azabu.

-Seguir el rastro de ese estúpido no es tarea difícil- Comentó Armand de manera calmada y fría, -ni siquiera intenta esconder su ki- cruzándose de brazos mientras perdía la mirada en el horizonte -aun no entiendo como esos incompetentes pudieron obtener el ropaje sagrado- añadió con un tono molesto en su voz -son una vergüenza para el "StarClan".

Un gesto de odio se trazó en su rostro, quemando con gran intensidad su alma. ¿Por qué no fue a verla antes? ¿Por qué esos dos no fueron más cuidadosos? Esas eran las preguntas que rondaban por la mente de Armand, sintiendo nuevamente el odio crecer en su ser.

-Ni siquiera la muerte puede ser suficiente para compensar por tu pecado Archer- Dijo con una mirada asesina en el rostro -De no ser por ti y por Ceti, la Princesa Sunny estaría con vida…- Masculló con enojo, haciendo su mayor esfuerzo para calmar su rabia y frustración porque de lo contrario era seguro que Andrew podría sentir su energía. La furia ardía en sus ojos, la impotencia que sentía era la misma que sintió en el pasado cuando llegaron a la Luna y se encontraron con las ruinas de lo que fue alguna vez el Milenio de Plata, solamente recordar aquel suceso le causaba dolor, ese día había sufrido la mayor pérdida de todas, la peor y la más dolorosa...todavía lo recordaba como si hubiera sido ayer.

Después de haber regresado de su respectivo pilar se había dirigido rápidamente a entrenar, debía volverse más fuerte por si tenían que enfrentarse contra Metalia, no permitiría que ese monstruo se acercara a su princesa, a quien amaba secretamente en su corazón y había hecho un voto de protegerla con su vida, aunque sin el rubí solar no tendría toda su energía cósmica, pero por proteger a la monarca de aquel reino estaba dispuesto a todo…incluso a utilizar la técnica prohibida.

-Tal vez si maximizo mi energía interna pueda canalizarla con mi estrella protectora para tener el poder suficiente para usar el ataque Karitsuo- Musitó Kruger decidido. Karitsuo es el ataque supremo de Kruger el cual crea anillos de energía que atrapan al oponente y bloquean todos sus movimientos.

-Pero no voy a permitir que ese maldito monstruo se acerque a mi princesa- Añadió Kruger -Si es necesario utilizaré la exclamación Sunlight.- Colocándose en posición de combate para comenzar su arduo entrenamiento.

La exclamación Sunlight es el ataque más potente de todo el orden de los guerreros solares, es un ataque creado por la explosión de la energía ofensiva de un caballero estelar en un solo punto, el uso de esta técnica estaba prohibido desde tiempos inmemoriales a causa de su extremo poder destructivo.

Kruger se encontraba entrenando con la gravedad aumentada, le estaba costando trabajo acostumbrarse, pero era el método más rápido que conocía si es que deseaba volverse más fuerte en poco tiempo, de repente sintió que la gravedad regresaba a la normalidad, alguien había apagado el sistema.

-Leonis, ¡Por qué hiciste eso!- Exclamó molesto al ver a su camarada bajar el interruptor.

-El peligro ha pasado Kruger- Comentó Leonis con determinación -Al parecer Metalia ha sido eliminada durante su ataque a los selenitas, Draconis ha enviado algunos rastreadores a los límites del imperio.

-¿Es eso cierto?- Preguntó Kruger sorprendido, no sabía cómo habían podido los habitantes de la Luna acabar con ese monstruo, pero estaba seguro que el precio que tuvieron que haber pagado por esa victoria debió haber sido muy alto, dudaba que algún selenita estuviera con vida y mentalmente agradecía a los astros que la soberana del Sol no hubiera asistido a la dichosa fiesta que organizó el Milenio de Plata, fue entonces que recordó algo que estaba olvidando.

-¿Qué sucedió con Apolo, pudieron contactarlo a tiempo?- Le Preguntó Kruger esperanzado de que no tuvieran que darle a su princesa la noticia de la muerte de su sobre protector hermano mayor, no quería ver la tristeza en sus ojos, sin embargo aquel deseo no se hizo realidad, pues su compañero movió la cabeza negativamente.

-Entonces, lo que sentí en mi pilar era este mal presagio- Pensó Kruger, al recordar cuando se encontraba en su pilar y cuyo acceso era por una pequeña escalera central, a sus costados se encontraba un conjunto de columnas unidas en su parte superior por un bloque horizontal de una altura cercana a los 10 metros.

La base del pilar era cuadrada la cual iba variando sus perfiles a medida que subía con el fin de crear formas decorativas, hasta donde se encontraba un halcón con los ojos en forma de Sol, las alas extendidas y la cabeza ladeada, este era rodeado por cuatro leones agazapados para después seguir hasta su final en forma de columna circular, la cual estaba adornado con ornamentos característicos del imperio solar.

Cuentan los viejos pergaminos estelares que los pilares fueron construidos por el mismo dios Frey debido a que Vetis, dios del caos, la muerte y la destrucción se había encaprichado con la diosa Sunne desde hace tiempo y tenía la determinación de conseguirla. Sabiendo de la influencia de Frey y que los tentáculos de su poder llegaban a todas partes ideó un plan para raptar a la diosa, organizó una fiesta en la región de Larissa en honor al mortal Alacet, a quien los dioses habían convertido en uno de ellos por sus grandes hazañas.

Vetis, creando una nube con la forma de la diosa Sunne la apareció ante Alacet para seducirlo, provocándole que sintiera hacia ella un deseo inmediato y arrollador. Vetis le informó a Frey del plan que estaba ideando Alacet para raptar a su esposa.

Frey indignado por semejante atrevimiento, regresó a la diosa a su morada sin que nadie se percatara de ello, así mismo ordenó a su sirviente Alectrion que vigilara y custodiara las puertas del palacio para que le anunciara si la diosa intentaba salir del castillo. Sin embargo la diosa burló al joven vigilante quien se había dormido en la guardia y ocultándose tras las sombras logró salir de aquel palacio que era su hogar y su prisión; deseaba conocer el destino que tuvo su antiguo amante.

Mientras tanto, Frey fingió ofrecerle a Alacet hospitalidad en su templo y le preparó un gran banquete pero tan pronto como este se sentó se enroscaron serpientes en torno a sus pies, quedando preso como castigo por osar pretender la esposa de un dios para sí.

Pero lo que Frey ignoraba era que todo era parte del plan de Vetis, pues cuando vio que la diosa salía del perímetro de protección del castillo intentó hacerla suya por la fuerza, atacándola con un deseo incontrolable y violento, pero mientras le arrancaba los vestidos, varios luceros llegaron en auxilio de la diosa rescatándola de las garras de Vetis.

Los luceros le informaron a Frey de lo que había sucedido, enfurecido por lo ocurrido transformó a Alectrión en gallo, condenándolo por toda la eternidad a cumplir con la misión de anunciar cada día la salida de la diosa del Sol.

Por su parte Sunne observó a Frey acercarse a ella bastante molesto.

-¡Porque demonios saliste del castillo!- Exclamó Frey tornándose su rostro sombrío.

-¡¿Acaso ibas a encontrarte con alguien?! ¡Respóndeme, a donde te dirigías!

-A ver al oráculo de Dodoma- Respondió Sunne con decisión. El dominio o posesión que expresaba Frey por ella, no le agradaba en absoluto. -No creas que por hacerme tu amante o mejor dicho tu prisionera me olvidaría de… -pero no pudo continuar porque Frey la tomó por los brazos y la apoyó contra la pared besándola con fuerza.

-¡Tú nunca te vas a marchar de mi lado Sunne!, por el bien de los mortales, no vuelvas a tratar de escapar.- Gritó Frey fuera de sí, su rostro severo y atractivo parecía estar esculpido en piedra.

-Acaso no te basta con que te entregue mi corazón y mi alma- la furia era evidente en la voz y la mirada de Frey -¡¿Qué tengo que hacer para que seas solo mía?!- Un vértigo de celos y de ira salvaje recorría su alma -¡Pero es mejor que lo entiendas preciosa! ¡tu eres solamente MIA y de nadie más! ¡me perteneces! Así que es mejor que te olvides de ese mortal para siempre. Tu nunca te iras de mi lado Sunne aunque tenga que marcarte con fuego para que solo mi cuerpo pueda encajar en el tuyo- La levanto en brazos y la llevo hacia la habitación principal, donde la arrojo a la amplia cama, no muy amablemente.

-No soporto que nadie más te mire…Si Vetis o alguien más te toca, ¡lo mataría!- Juró ferozmente Frey -¡Lo haría pedazos con mis propias manos!- sus ojos brillaban cruelmente -Lo quieras o no eres mía…Preferiría matarte antes de verte en brazos de otro- Esa noche le recordaría a Sunne, que su cuerpo tan solo podía vibrar bajo su piel y la de nadie más y sin más preámbulos se sumergió en ella, lenta y poderosa.

Cuando los últimos estremecimientos abandonaron el cuerpo de Frey y su apetito estuvo completamente satisfecho, salió de la habitación no sin antes comprobar que Sunne estaba dormida y completamente exhausta, los rastros de las lágrimas seguían húmedos sobre sus mejillas.

-Nunca te voy a dejar ir… siempre estarás conmigo- Le susurró cerca de su oído mientras que un relámpago de celos brillaba en sus ojos -¡Ay de aquel que te toque preciosa…tú eres solo mía… por toda la eternidad!- Mirándola durante algunos instantes con admiración profunda y rozando con sus labios su tersa y suave piel.

Frey, sabía que Vetis no se daría por vencido tan fácilmente. Lo mataba el pensar en que algún día Vetis o algún otro dios secuestrara a Sunne, ella era suya y de nadie más; así que creó 8 inmensos pilares de decenas de metros de altura, así como un pilar central ubicado en el propio templo de Sunne, los cuales correspondían a los 9 mundos en los que estaba dividido el Universo.

Cuentan que estaban al servició de Frey las 4 bestias más terribles de todas y que este les ordenó dividir el mapa astral en cuatro cuadrantes iguales, separando con ello a las estrellas en grupos. Los 4 dragones juraron proteger con sus poderes los pilares que había construido.

Cada uno de los dragones dividió su poder en 2 (Cielo y Tierra), siendo así que 4 pilares representan el poder de la tierra y 4 el poder del Cielo. El Pilar central sería protegido únicamente por el Ave bermellón, el cual había derrotado Frey hace poco con la ayuda de los 4 dragones y encerrado en el Pilar Central.

Frey ordenó a los líderes de las estrellas custodiar los pilares, ya que si estos eran destruidos, el conjuro mágico que había efectuado sobre la diosa Sunne esa noche se desvanecería completamente.

Como prueba de la lealtad de los luceros hacia él, les entregó unas gemas (sodalita, topacio, amatista, rubelita, circón, lapislázuli, Alejandrita y nicolita) Se le confió la custodia de una piedra a cada uno de los líderes del "Star Clan", nombre que formaron de las iníciales de las gemas.

Y desde entonces los guerreros más fuertes de la armada de las estrellas, los cuales portan las legendarias armaduras divinas son los encargados de custodiar y defender los pilares que aseguran la perennidad del Santuario solar, así como la protección a la reencarnación de la diosa Sunne.

Kruger, guardián del Pilar de Qing Long del Cielo se acercó al centro del Pilar y exclamó con voz potente -¡Bestia Sagrada que dominas el agua, responde la plegaria del guerrero que aceptó esta misión contigo!- De inmediato su armadura se desprendió tomando la forma de un caballo de ocho patas y se colocó enfrente de él emanando un aura de color violeta -¡Dragón Azure libera el poder de mi gema estelar!- De pronto del pilar salió una energía que envolvió a Kruger.

Cuando la energía se desvaneció Kruger observó como en su mano derecha tenía una gema, se trataba de una amatista y en su frente había aparecido el símbolo "lealtad". Mientras que en el centro del pilar la imagen de un caballo con cabeza de águila aparecía ante él.

Alzó la mano y sus ojos así como la gema resplandecieron, provocando que el Pilar fuera envuelto en un campo de energía de color violeta. En ese momento Kruger quitó el rubí que tenía su armadura y atravesó la barrera que protegía al Pilar, colocó el rubí en el ojo del caballo con cabeza de águila, pero este, de manera misteriosa se cayó al suelo.

Dentro de su pecho Kruger había sentido de pronto una extraña punzada, una sensación nada agradable, colocó nuevamente el rubí en el ojo de la imagen y se dirigió rápidamente al Castillo, algo no andaba bien y eso lo perturbaba.

-No pudimos establecer contacto con él ni con el Príncipe Endymion- Respondió Leonis sacándolo de sus pensamientos. -Las transmisiones presentaban demasiada interferencia- apretando fuertemente los puños -me temo que ellos han perecido.- Soltando un largo suspiro cargado de tristeza -Lo mejor será no decirle a la señorita Sunny sobre esto, por lo menos hasta que se restablezca completamente.

-¿Cómo sigue?- Preguntó Kruger preocupado -¿Ya encontró el doctor la cura para su enfermedad?- El breve silencio de su amigo le dijo todo lo que necesitaba saber, aún antes de que él contestara.

-El doctor le inyectó un poco de Gesten, espera que eso contrarreste esa extraña enfermedad- Le informó Leonis suspirando levemente -Pero sigue buscando algún antídoto por si el Gesten no pudiera curarla.

-Comprendo…- Susurró Kruger quedamente bajando por unos segundos su mirada, esas noticias no le daban consuelo.

-Descuida, ella se recuperará- Comentó Leonis colocando su mano en el hombro de su compañero en un intento por animarlo, podía ver claramente el desconsuelo reflejado en sus ojos y no era para menos, él también se sentía impotente en ese momento -no olvides que nuestra princesa es la persona con más fuerza de voluntad, su propia energía mental da estabilidad y protección al imperio.

-Tienes razón- Dijo Kruger con ánimo renovado. -Les pediré en este instante a los cocineros que preparen los pasteles del Sol que tanto le gustan a su alteza.- A lo que Leonis asintió, no era mala idea darle algún presente a la monarca del imperio solar para cuando se recuperara.

Pero aquellos planes tendrían que esperar, porque en ese momento ambos guerreros escucharon por su transmisor a Draconis, exclamar -¡Tenemos una emergencia, repito, tenemos una emergencia… guerreros solares reúnanse inmediatamente en la cámara… nuestro destino… el Milenio de Plata!

Ambos se dirigieron rápidamente a la cámara de tele transportación, -Apolo debió haber enviado una señal de ayuda- Musitó Kruger mientras corría junto con Leonis por los pasillos -tal vez el Príncipe Endymion también siga con vida.

Al llegar ambos pudieron ver claramente el aura atemorizante que desprendía el líder de los guerreros solares, estaba enfadado o mejor dicho estaba sumamente furioso, nunca habían visto a Draconis de esa manera.

-¡Alguna señal Cetus!- Exclamó Draconis con una mirada amenazadora. Cetus había peleado contra Ceti por la armadura sagrada, sin embargo ella había resultado vencedora, aun así Draconis y Kamei habían visto sus habilidades, por lo que lo convirtieron en uno de los 3 generales del ejército real.

-Negativo- Respondió Cetus, quien estaba en una enorme pantalla frente a él -Existe una gran actividad en los campos magnéticos que impide a los rastreadores y a nuestros sistemas obtener alguna señal del sector lunar.

-¡Maldición!- Musitó molesto Draconis, golpeando con su puño una pared. -Activa los cristales fotónicos del pilar central y dirígelos a los límites del Milenio de Plata.

-¿Draconis, que sucede?- Le preguntó intrigado Belenger, no comprendía que estaba sucediendo, pero Draconis no contestó, se paseaba con los brazos cruzados y la cabeza inclinada, verlo en ese estado lo hizo sudar frio a Belenger.

En el momento en que iba hablar Belenger apareció en una pantalla Saren, quien había competido contra Archer y a pesar de haber perdido la contienda por la armadura sagrada se había convertido en general del ejército real debido a que sus habilidades en combate eran inigualables.

-¡Señor!- Murmuró Saren con cierta emoción -hemos detectado una leve radiación interestelar proveniente del Milenio de Plata, aunque es muy débil.

Al oír esas palabras, Draconis se estremeció -Ve si con ayuda de los reactores de fusión podemos abrir un portal dimensional hacia la Luna- Ordenó inmediatamente. -Por favor, que sea ella…que este con vida- su murmullo fue apenas audible.

-¡Te has vuelto loco Draconis!- Replicó Retsu desconcertado -si utilizamos esa energía incluso nuestros pilares se debilitarán y estaremos completamente indefensos- frunciendo el ceño añadió -no tenemos aún la certeza de que Metalia haya desaparecido ¡Este no es momento para hacerte el héroe y recuperar la Luna! La emperatriz…

-¡La emperatriz estaba en el Milenio de Plata cuando Metalia atacó!- Explicó Draconis temblando de ira, sus ojos brillaban por el fuego de la indignación e irradiando una intimidante energía, como si se hubiera desatado la furia de un dragón.

Al oír esas palabras Retsu y Kamei se estremecieron -¡Qué dijiste!- Musitó atónito Belenger con las facciones alteradas. -¡Eso no puede ser cierto, no hay manera de ir a la Luna!

Kruger sentía que se le erizaban los cabellos al pensar que la persona a quien juró proteger con su vida estuviera muerta, mientras Retsu cuyos ojos mostraban odio y ganas de querer matar se había dirigido directamente al panel de control e ingresaba rápidamente al sistema principal de defensa del imperio.

-¡Saren, redirige la energía fotovoltaica de los reactores a los cristales fotónicos del pilar Central!- Ordenó Retsu con voz firme -¡Cetus, activa el reactor del soporte Principal, estoy transfiriéndole la energía espectral de nuestros pilares!- lanzando una rápida mirada a los 2 generales que estaban en la pantalla de control. Saren y Cetus obedecieron inmediatamente, -solo espero que los cristales iónicos que instale recientemente en el Pilar Central puedan detectar la radiación electromagnética procedente del exterior del Stellar System y así abrir un portal dimensional- musitó para sí mismo.

-¡Pero como pudo salir del perímetro del Stellar System! ¡Nuestros pilares nunca nos alertaron!- Replicó Leonis.

-No lo hicieron porque activó estas cartas, Morio las encontró tiradas en la habitación- Comentó Draconis mostrándoles unas cartas las cuales decían "Alma congelada" la cual tenía la imagen de un cráneo azul congelando a un monstruo y "Espejo Dimensional" donde se observa el dibujo de un espejo negro en forma de rombo el cual salen rayos de energía.

-¡por favor, dime que estaS mintiendo! ¡dime que esto es una broma!- Gritó Kruger sacudiendo fuertemente a Draconis fuera de sí -¡ELLA NO PUEDE ESTAR MUERTA!- Pero al ver como él no decía palabra alguna cayó al suelo de impotencia. -¡MALDICIÓN!- Exclamó Molesto estrellando su puño contra el suelo -¡MALDICIÓN!

En ese momento entró Archer y Ceti a la cámara de tele transportación, -¿Han logrado detectarla?- Musitó ella cabizbaja.

-¿Y Morio?- Preguntó Draconis con preocupación, ignorando la pregunta de Ceti.

-Se encuentra orando en el Templo de Sunne.- Respondió inmediatamente Archer.

Cuando Kruger escuchó a Archer se paró rápidamente y acercándosele lo tomó de la prenda de ambos lados de la solapa, y lo azotó contra la pared.

-¡Todo esto es por su culpa! ¡Así es como la cuidan! Debería matarlos a los dos en este mismo instante.- Exclamó Kruger apretando los puños y temblando en ira contenida -Son indignos de llevar esas armaduras.

-¡Cálmate Kruger, este no es momento para encargarnos de estos incompetentes!- Ordenó con fuerza Draconis tomándolo del brazo, Kruger le soltó aventándolo con su energía hacia una de las paredes.

-¡Archer!- Gritó preocupada Ceti, quien volteó a ver a Kamei pero este desvió la mirada hacia otro lado. Era evidente que él también estaba enojado con ellos.

-Pero nosotros….- Musitó Ceti pero no pudo decir nada más debido a que Draconis la interrumpió.

-Tenían la orden de ayudar a Morio a cuidarla… - Bramó Belenger mirándolos a los ojos, en una mezcla de indignación y furia - ¡No debieron separarse ni un instante de ella!

-¡Son una vergüenza como guerreros solares, no hay excusa alguna a su ineptitud!- Exclamó Draconis con intraducible acento de odio -cómo es posible que no sintieran las partículas cósmicas que desprende la señorita Sunny cada vez que utiliza sus cartas mágicas.- Arrojándoles las dos cartas que había encontrado Morio a sus rostros.

-Pero es que…

-¡No quieras poner pretextos Ceti!- Gritó Retsu con ira - la Carta de Espejo Dimensional desprende varias oscilaciones transversales perceptibles para un guerrero solar a corta distancia mientras se acopla a un espacio para producir un aislamiento acústico y abrir la fisura dimensional.- Ceti iba a decirle algo cuando notó el brillo de rabia y locura en los ojos de Draconis, Retsu y Kruger quienes eran considerados entre las caballeros estelares los guerreros más leales a la corona, leales a morir…estaban dispuestos a proteger a la Emperatriz incluso con su vida, todos en el imperio sabían bien que esos 3 guerreros solares seguirían a la soberana del Sol hasta las mismas tinieblas de ser necesario, fue entonces que comprendió que habían hecho enfadar a los hombres equivocados.

-Draconis, hemos logrado abrir un portal- Le informó Retsu -pero solo tenemos la energía suficiente para tele transportarnos a los límites de Mercurio.- Apareciendo ante ellos un portal de color dorado.

-¡Maldita sea!- Bramó molesto Draconis, para empeorar las cosas tendrían que llegar a la Luna por ellos mismos, no habría otra alternativa más que viajar a la velocidad máxima que les permitiera sus armaduras para poder estar lo antes posible en el Milenio de Plata y rogar a los astros por un milagro, que a esas altura ya consideraba casi imposible.

-No perdamos tiempo- Dijo Draconis con voz firme, pero cuando vio que Archer y Ceti se disponían a dirigirse al portal rápidamente los detuvo.

-Ustedes dos se quedarán aquí,- ordenó Draconis con un tono de voz que no admitía réplica -por hoy ya han hecho bastante.- Draconis estaba enfadado, endemoniadamente enfadado.

-Por favor muchachos, nosotros también estamos preocupados por la Princesa Sunny,- Rogó Ceti tomando del brazo a Kamei, guerrero solar quien fungía como el ministro de defensa del imperio -queremos ayudarles a encontrarla.- Pero Kamei se soltó bruscamente de su brazo y le miró con decepción.

-¡De no haber sido por ustedes, nada de esto habría pasado!- Bramó molesto Kruger elevando el tono de su voz. -Rueguen que ella se encuentre bien o de lo contrario no habrá lugar en el universo que pueda salvarlos de mi ira.- Entrando rápidamente al portal dimensional junto con Kamei.

Los guerreros solares viajaban hacia el Milenio de Plata a la velocidad máxima que les permitía sus armaduras, rogando a los astros porque su princesa estuviera con vida, pero cuando llegaron observaron que todo estaba destruido.

-Sepárense y busquen a nuestra Emperatriz y Apolo- Ordenó rápidamente Draconis.

Los 6 guerreros solares se separaron en distintas direcciones, Kruger y Draconis caminaban entre los escombros dejados por la batalla contra Metalia y los habitantes del reino de la Tierra, pero por donde quiera que pasaban solo desolación había, no podían sentir alguna energía. Todo estaba callado, lo que fue alguna vez un hermoso reino ahora solo eran ruinas, envueltas en la oscuridad.

-¿Leonis, Belenger alguna señal?- Preguntó Draconis esperanzado por su intercomunicador.

-Negativo.- Respondió Leonis, sonaba apesadumbrado -La Luna está muerta, solo hay ruinas y escombros.-

-Sigan buscando- Ordenó Draconis cortando la comunicación.

Fue entonces que a lo lejos divisaron varios pilares, lo único que permanecía de lo que alguna vez fue el Castillo de la Luna y recostado sobre una columna se encontraba el cuerpo de una mujer. Sin pensarlo dos veces se dirigieron a gran velocidad rogando a los astros por que fuera ella, pero sus esperanzas se vinieron abajo cuando descubrieron que se trataba de la reina del Milenio de Plata, quien yacía sin vida como su reino.

-Ni siquiera la Reina Serenity pudo sobrevivir.- Musitó Draconis

-Poco importa el destino que tuvo,- Sentenció Kruger -lo que importa es encontrar con vida a la señorita Sunny- a lo que su compañero asintió con la cabeza.

-¡Kruger, hay alguien haya!- Exclamó Draconis observando que cerca de la Torre de Cristal, el centro del Castillo de la Luna se encontraba tirada en el suelo una persona, pero sus esperanzas se derrumbaron nuevamente, pues se trataba de Sibila, la sacerdotisa del imperio solar, cuyo cuerpo estaba lleno de sangre.

-¿Qué hacía aquí la sacerdotisa?- Se preguntó Draconis intrigado pues junto a su cuerpo estaban escritas en el suelo con sangre "Oráculo, Sol y Destino", al parecer la sacerdotisa antes de morir había escrito esas palabras usando su dedo, pues este tenía rastros de sangre en él, en ese momento recibió una transmisión urgente de Retsu.

-Vamos al ala oeste Kruger, ¡Retsu y Kamei han encontrado a Aten!- Le comentó Draconis a su compañero.

-Adelántate Draconis, yo buscaré un poco más- Le indicó Kruger -en un momento te alcanzo.- A lo que su compañero asintió con la cabeza y se dirigió corriendo a gran velocidad a donde le había indicado Retsu.

-¿Qué rayos significan esas palabras?- Se Preguntó intrigado Kruger, -¿Qué es lo que querías decirnos sacerdotisa?- pero en ese momento en un destello de luz el cuerpo de la sacerdotisa desapareció quedando solamente una carta donde se ve a una persona que está naciendo, un nuevo ser, emergiendo desde sus raíces y creciendo con alas para volar, se puede ver alrededor del cuerpo las sombras geométricas de un circulo y un triángulo y en la parte de abajo estaban escritas unas palabras No tenemos derecho a conocer el futuro... Pero nada nos impide adelantarnos a él...

De pronto, sin previo avisto una fuerte ventisca lo sacó de sus pensamientos, observando como repentinamente el sol se oscurecía y el cielo se ensombrecía sin ninguna explicación, tan absorto estaba en aquel extraño fenómeno que no percibió la leve energía discordante que desprendía el Sol.

-¿A dónde rayos va ese mentecato?- Se preguntó desconcertado Armand al ver a Andrew caminar en dirección opuesta a donde se encontraba la Preparatoria Azabu y meterse a un callejón, en ese momento recibió una llamada por su comunicador.

-¿Alguna noticia Armand?- Pregunto Steven desde el otro lado del transmisor.

-Negativo… -Afirmó categóricamente Armand.

-El inepto de Andrew no ha llegado aún al punto de investigación, solo está perdiendo el tiempo- Añadió Armand visiblemente molesto -no entiendo porque se mete a un callejón- soltando un bufido disconforme. En ese momento observó a Andrew, quien había salido del callejón dando un gran salto, envestido con su armadura de caballero estelar, la armadura Sagita mejor conocida como la armadura de la flecha, ropaje que utilizaba en el pasado cuando no portaba su envestidura de guerrero solar.

-¿Por qué se puso ese tonto su armadura estelar?- Se Preguntó Armand no sin cierta incredulidad en su voz observando como Andrew se dirigía a gran velocidad a otro lugar que no era la Preparatoria Azabu. Soltando un suspiro de fastidio añadió -¿Steven, Quieres que vea que trama ese inepto?- Un breve silencio siguió a aquella pregunta.

-Entendido, descuida seré cuidadoso.- Terminando aquella llamada y comenzó a saltar por los edificios para alcanzarlo.


Pero Armand ignoraba que Andrew había detectado aquella extraña energía que desprendió el Sol, tal vez imperceptible para sus camaradas pero no para él y estaba seguro que también Unazuki la reconoció; era la misma energía que emanaba en el pasado su princesa en algunas ocasiones… aunque siempre era algo relacionado al Príncipe de la Tierra.

-Señorita Sunny- Musitó Andrew sintiendo una opresión en el pecho, -Algo debió haber pasado, aunque fue por un instante, estoy seguro que ella desprendió esa energía- y sin perder tiempo se metió a un callejón sacó un pequeño amuleto que trae en la bolsa de su pantalón y exclamó -¡Poder estelar… libérate!- En ese momento su cuerpo fue rodeado por campos de luz girando uno en sentido contrario al otro envistiéndolo con la armadura estelar de la estrella de Ross.

Su armadura consistía de un casco diadema que cubría la cara y las orejas mientras que en el centro luce una pieza principal que imita a una flecha. El pectoral es de un solo bloque con las hombreras juntas que forman una especie de triangulo, protegiendo los hombros y el pecho a la vez, dejando descubierta la base del cuello.

Las protecciones de los brazos son anchas y alcanzan el codo, las protecciones de los antebrazos se vuelven más gruesas y alcanzan parte de los antebrazos. La protección del brazo izquierdo es mayor y en forma cuadrada mientras que la derecha es ovalada, Las rodilleras y las espinilleras resultan estar de una sola pieza junto con las botas.

Después con poco impulso, Andrew llegó de un salto a la azotea de un edificio; –No debe estar muy lejos de aquí- Musitó Andrew emprendiendo una carrera por las azoteas, abarcando con su mirada todo el perímetro, de pronto apareció ante él una hermosa mujer de cabello cobrizo y ojos celestes quien vestía un largo vestido de tono negro y morado que cubría todo su cuerpo, en su mano derecha sostenía un cetro dorado el cual tenía en la punta una rueda con seis radios.

-Guerrero estelar…Aquello que vas a buscar,- Musitó aquella criatura -yo lo puedo contestar…- Cuando Andrew escuchó eso se sorprendió bastante.

-Pero solo…si me logras atrapar.- Y después de decir eso comenzó a correr a una gran velocidad, Andrew estaba un tanto cauteloso, no sabía que estaba ocurriendo, pero al parecer esa persona sabía algo de su princesa.

-Es rápida,- Pensó Andrew mientras corría entre los edificios para detenerla, -pero no puedo perderla ¡Flechas estelares!- Su ataque consiste en utilizar su energía para generar múltiples flechas los cuales se lanzaban a gran velocidad hacia el enemigo.

-La tengo- musitó Andrew complacido pero no fue por mucho tiempo ya que ella se escapó de esa trampa con suma facilidad. Entonces ella lo miró y riéndose le dijo -Ese débil ataque, no puede hacerme nada.-

Comenzando nuevamente a saltar y correr por los edificios apareciendo en sus labios una sonrisa y musitó para ella misma -No percibes… la estrella que te sigue… pero la fortuna está de tu lado… así me lo han ordenado- y utilizando su cetro creó una ráfaga de viento.

Y efectivamente Armand los había seguido muy de cerca, escondiendo su energía para que no fuera detectado por su compañero pero sin perderlo de vista. -Si no fuera porque todavía lo necesitamos acabaría con él en este instante,- Murmuró con odio mirando a su antiguo camarada -no es rival para mí, su ki ha descendido al nivel de un caballero clase M.- Pero en ese momento apareció bajo sus pies el símbolo de un hexagrama unicursal el cual lo tele transportó a un parque.

-¡Demonios, en donde rayos me transportó esa cosa!- Exclamó indignado ya que aquello lo había tomado completamente por sorpresa sin perder un momento trató de sentir la energía del caballero de la Estrella de Ross. -Es inútil, no puedo detectarlo- bufó con fastidio -debo estar muy lejos de ese inepto. ¿Pero quién rayos lanzó ese conjuro? Será mejor informar de esto.

Pero mientras Armand se ponía en contacto con sus compañeros, Andrew había logrado darle alcance aquella mujer impidiéndole que siguiera con su carrera. -Se terminó el juego… Respóndeme, que sabes de la Emperatriz- Le ordenó imperativamente.

-Una advertencia te daré primero guerrero…Unas nubes de engaño se encaminan hacia tu sendero.- Después de decir eso desapareció en varios destellos de color anaranjado quedando en su lugar una carta invertida donde se ve la figura de una mujer ataviada de color sentada entre dos columnas, una negra y otra blanca; detrás de ella hay un velo bordado con hojas verdes y frutos de granadas.

Sobre su cabeza lleva una corona de oro con la forma de la Luna Llena. En las rodillas sostiene dos llaves cruzadas y un pergamino. A su pie izquierdo se encuentra una luna creciente. Detrás de su velo y de las columnas se puede entrever de fondo, un mar azul; al reverso al tocarla apareció escrito -La diosa oscura intentó despertar… pero el candado no logró quitar…y en su letargo ha vuelto a estar.-

-Princesa… ¿Será cierto lo que dice esta carta?- Se preguntaba Andrew. Pero en ese momento sonó su comunicador, inmediatamente se desprendió de su armadura y apretó el botón para contestar, apareciendo ante él la imagen del antiguo Deshijo, Steven, guerrero solar de la estrella de Wolf.

-¿Alguna novedad? ¿Encontraste algo, Andrew?- Le preguntó a quemarropa.

-Nada, falsa alarma.- Respondió escuetamente Andrew.

-Comprendo. Le pediré a Kyung Sang que vaya a recogerte a la Preparatoria Azabu antes de que pase por Lance y Yuen Lee.- Mencionó Steven esperando la reacción subconsciente que tendría en Andrew ante aquello, la cual no tardó mucho. -Calculo que estará ahí en unos 5 o 10 minutos.

Andrew se sintió acorralado, se encontraba muy retirado de la Preparatoria Azabu, dudaba que llegara en tan poco tiempo; la única forma de hacerlo era portar su armadura sagrada, pero era un arma de doble filo, no sabía si debía arriesgarse.

-¿Sucede Algo malo?- Preguntó Steven sabiendo de antemano lo que estaba pensando su compañero.

-No, bueno es solo que al terminar de revisar el perímetro de la Preparatoria Azabu sentí una leve variación de energía estelar proveniente del cuadrante B6,- Explicó Andrew tratando de sonar convincente -y me dirijo a investigar.

-Bien, le pediré a Armand que te apoye.- Comentó Steven.

-No es necesario,- Replicó Andrew inmediatamente -está cerca del lugar donde estudio, así Armand podrá revisar otro perímetro. Bien, debo irme, o llegaré tarde a las clases.- Terminando en seguida con la comunicación.

-Que cerca la vi- Murmuró soltando un suspiro de alivio. -Al menos pude engañarlo.- Pero no sabe lo equivocado que está Andrew, pues en los cuarteles generales de los guerreros solares Steven se levanta de su silla bastante enojado.

-Acabas de cometer un grave error Andrew, este fue tu tercer strike.- Murmuró Steven con odio -No mereces portar ese rubí, y mucho menos ameritas ser uno de los guerreros solares de la Emperatriz.

-No debí tener piedad contigo ese día,- Masculló con rencor regresando a su mente aquel recuerdo, Steven, antiguo Deshijo del imperio solar había decidido corroborar si sus compañeros estaban realmente cumpliendo con la tarea que cada uno tenía la cual era buscar a quien pudiera ser la reencarnación de la soberana del Sol.

Se dirigió primero a Japón; pues hacía tiempo que no tenían ninguna noticia de los dos guerreros solares que permanecieron a buscarla en aquel país, había llegado por la tarde proveniente de Grecia, era tarde-noche y se disponía a descansar, ya que al día siguiente tenía pensado indagar si sus compañeros estaban cumpliendo con su encomienda.

Sin embargo, sucedió un evento el cual cambió todos sus planes, desde su hotel podía detectar levemente la energía de Andrew, así como un ki el cual le parecía bastante familiar, suponía que debía tratarse de uno de los Shitennou, pero no estaba completamente seguro dado a que existían unas leves variaciones en aquella aura.

Inmediatamente se envistió con su armadura estelar de color azul, la cual consistía en hombreras, perneras y antebrazos equipados con filosas zarpas retractiles así como un peto que cubre todo el torso, así como un casco a modo de corona y gafas que consistían en dos cristales de color dorado para cubrirse los ojos.

Cuando llegó al lugar donde provenían esas emanaciones ocultó su ki y observó que se trataba efectivamente de uno de los Cuatro Reyes Celestiales, antiguos guardianes personales del Príncipe Endymion.

Zoycite había formado un aro de fuego alrededor de Andrew quien estaba protegiendo a una joven de cabello castaño cobrizo solo con sus brazos extendidos como escudos.

-¿Por qué proteges a esa muchacha Andrew?- Se preguntó Steven mientras sus ojos seguían fijos en aquel encuentro que estaba por suceder -¿Es ella nuestra princesa?

Pero había algo que no entendía, si esa joven era realmente la soberana del Sol, porqué entonces Zoycite tendría la intención de atacarla, algo no cuadraba en eso.

-¿Zoycite, vas a pelear contra un guerrero solar?- Se preguntaba Steven sin comprender aquella escena -¿Acaso el reino Dorado se ha convertido en nuestro enemigo?- Dio un salto y permaneció oculto en las sombras, pero atento a intervenir en la batalla si fuera necesario; aunque no quería luchar contra Zoycite, dudaba que Andrew pudiera ser oponente para el antiguo comandante de la Zona Oeste del Reino Dorado.

-Se ve que no ha entrenado para nada ese inútil,- Musitó Steven con desdén -Su aura estelar es muy débil, casi imperceptible.-

-Debo reconocer que eres valiente,- Dijo Zoycite mientras su cabello rubio cenizo volaba al aire -pero es inútil, no podrás vencerme.

-Ella tiene razón,- Susurró Steven oculto entre las sombras de aquella construcción -con el nivel que tienes en este momento no eres rival para ella.

-¿Qué planeas hacer Andrew?- Pensó Steven al ver a Andrew morderse el labio con frustración -No estarás pensando atacar a Zoycite sin tu armadura, ¿o sí?

Pero sus preguntas fueron respondidas en ese instante al ver como Andrew se lanzaba a golpear con el puño a Zoycite.

Acaso perdiste la razón!- Pensó alarmado -¡No eres rival para ella en esas condiciones!

-Eres un pobre diablo- Comentó despectivamente Zoycite y dando un salto creó una bola de energía que le arrojó inmediatamente a Andrew quien recibió de lleno todo el ataque, el cual lo envió al piso cayendo de espaldas a varios metros de aquel lugar.

-No puedo creer que ni siquiera haya podido esquivar ese ataque.- Musitó entre dientes Steven apretando el puño bastante molesto, su voz aparentemente calmada estaba llena de odio. En ese momento escuchó a la joven exclamar y dirigirse hacia Andrew quien se encontraba inconsciente.

-Sera mejor que duerma un momento- Dijo Zoycite con una sonrisa en el rostro mientras se dirigía amenazadoramente hacia aquella joven.

-Lo siento Zoycite, pero no me dejas otra alternativa- Susurró Steven bajándose las gafas de su casco -¡Poder del lobo del…

Pero en ese momento escuchó a Zoycite asegurar tajantemente -Eso eres tú, un horrible demonio- su voz sonaba con desprecio y tan fría como el acero -¡eres el demonio Techniclon, uno de los 7 demonios!- El demonio Techniclon mejor conocido en el imperio solar como Rikokeidaa era un demonio femenino de color verde y de aspecto inteligente, usaba un monocular y se distinguía por atacar con frascos de laboratorio y bacterias.

Steven estaba asombrado de saber que esa joven era en realidad uno de los 7 demonios, monstruos subordinados a Metalia y cuyos poderes eran superiores al del resto de las demás malignas.

Así que era por eso, Pensó Steven levantándose las gafas de su casco, observó a su compañero quien aún permanecía inconsciente y musitó con desdén -Debería dejarte, pero le estorbarás a Zoycite- sacó la carta mágica de tele portación de emergencia que les había entregado el Oráculo antes de venir a la Tierra.

La carta tenía la imagen de un monstruo mecánico el cual salía de una especie de agujero negro, la carta emitió un brillo y en un instante Andrew apareció lejos de aquella muchacha y de Zoycite quien había sacado en ese momento un prisma de color negro el cual comenzó a emanar varias ondas de energía.

-Bien, es hora de irme- rápidamente dio un salto a una de las vigas de construcción -Adiós Zoycite- y comenzó a correr a gran velocidad por los techos de los edificios, sin prestar atención a lo que le sucediera aquella joven. Mientras saltaba por los inmuebles divisó la figura de un hombre alto, vestido con un frac y sombrero negro; su capa ondeaba por el viento y en su mano parecía llevar un bastón negro, aquella extraña persona parecía dirigirse hacia la construcción.

-¿Quién rayos es ese sujeto?- Se cuestionó realmente intrigado, mientras se escondía en las sombras de la noche -Va hacia la construcción ¿Se tratará del Príncipe Endymion?- Se preguntó mentalmente pero bajó la mirada sonriendo y movió su cabeza negativamente.

-Que estoy diciendo, Endymion jamás iría a una batalla usando ese traje de gala.- Musitó Steven riendo divertido por su propio comentario mientras salía de su escondite y su mirada se tornaba en una de odio hacia aquella persona que se perdía de su vista, -Debe ser un aliado de los selenitas o uno de los enviados de la oscuridad.

-Lo siento Zoycite,- Susurró Steven levantando la mirada hacia el cielo estrellado donde la Luna llena atravesaba el cielo, sabía que debía regresar para ayudar a Zoycite pero por otro lado no podía arriesgarse a ser descubierto por el enemigo -pero nadie debe saber que la Emperatriz Sunny se encuentra en la Tierra- apretó los puños fuertemente y regresó a su hotel saltando a una gran velocidad por los tejados de las casas.

-Andrew es un inepto, Pensó enojado Steven no sé cómo pudo confundir a nuestra princesa con ese demonio.- Deteniéndose abruptamente -Por ahora me reservo mi juicio, ya veremos la razón que tienes para proteger a esa joven.- Reanudando nuevamente su camino.

Los pensamientos de Steven fueron interrumpidos por la voz de Dae-Hyun, Jefe de Mayordomos quien lo regresó a la realidad de golpe.

-Disculpe que lo interrumpa de sus pensamientos Deshijo- Dijo Dae-Hyun con voz seria y formal -pero me informan que tiene una llamada. Un joven de nombre Asami solicita hablar con usted.

-Gracias Dae-Hyun,- Contestó Steven -tomaré la llamada en mi habitación.

-Disculpe que le pregunte esto Deshijo pero… ¿Cree que la encontremos a tiempo?- Le preguntó Dae-Hyun en un susurro. -¿Qué pasa si ella no desea volver?

-Descuida Dae-Hyun, todo volverá a ser como era antes.- Respondió Steven colocando su mano en el hombro de Dae-Hyun -Pero nada de Deshijo, llámame Steven; después de todo no estamos en el Palacio Saica.- Dirigiéndose a su habitación.

Al llegar tomó el auricular y susurró molesto -Te pedí que no me llamaras aquí Yusei.

-Solo quería informarte que desde hace unos días un joven ha estado siguiéndonos;- Le comunicó Yusei con cautela -al parecer está interesado en tu presa.

-¿Tienes fotos de ese sujeto?- Preguntó Steven en una voz fría y nada amigable.

-Me costó trabajo pero si, Te las envié a tu celular hace un momento,- Le informó Yusei -No sé si podamos utilizarlo.

Cuando Steven descubrió de quien se trataba una sonrisa enigmática apareció en su rostro. -¡Vaya sorpresa!, Nunca imaginé que Draconis aceptara utilizar estos métodos, bien, le facilitaremos a Saren su trabajo.

-No lo creo,- Habló Steven secamente -el nombre de ese joven es Keith Ross y sus órdenes deben ser otras.

-Entonces, ¿está de nuestro lado?- Preguntó con incredulidad Yusei.

-No precisamente.- Contestó Steven dejando escapar una risita burlona.

-¿Qué quieres que haga?

-Sin ni siquiera sospecharlo Keith me ayudará indirectamente- Pensó Steven complacido.

-Acelera el plan Yusei.- Le informó Steven apareciendo en su rostro una sonrisa siniestra -Y cuando llegue el momento, procura que tu actuación sea convincente.

-Pierde cuidado,- Sonrió engreídamente Yusei, sabía el poder que tenía en ese momento en su presa, y no estaba dispuesto a permitirle escapar de la jaula, y mucho menos si había buena paga de por medio -Pero me temo que eso deberé cobrarlo como algo extra, porque lidiar con ese tipo no era parte de lo que habíamos acordado en un principio.

-Muy bien, te pagaré el doble, será tu compensación por los problemas.

-¡Excelente!- Exclamó Yusei complacido -En ese caso no tengo ningún inconveniente.

-Pero te lo advierto Yusei, si no quieres perder tu vida, más vale que actúe sin ningún titubeo.- Dijo Steven con una voz fría y llena de odio.

-Descuida, tengo el completo dominio sobre tu botín y será así por largo tiempo; no importa cuánto se aparte de mi- Declaró Yusei con su usual tono arrogante -puedo asegurarte que no dudará en hacer cualquier cosa.

-Eso espero,- Advirtió peligrosamente Steven -por tu propio bien.

-Se me olvidaba,- Comentó Yusei intentando disimular el miedo que había sentido hace unos instantes al escucharlo, -te envié a tu correo el material que me pediste, si necesitas más, puedo recabarlo ahora que regresemos a Inglaterra.

-Revisaré lo que me enviaste- Habló Steven con voz gélida observando desde su celular los correos que le habían enviado, los cuales decían Grecia fotos, Grecia video e Inglaterra fotos; con satisfacción observó que en cada uno de los correos electrónicos venía anexado un archivo comprimido. -Te llamaré para darte indicaciones.

-Entendido, Sabes Steven, tú sí que eres escalofriante.- Terminando Yusei con la llamada telefónica.

-Escalofriante dice…-Musitó Steven mirando distraídamente el ventanal, -Tal vez Apareciendo en sus labios una ligera sonrisa maquiavélica. -Pero me aseguraré que esos dos reciban el castigo que merecen.- Su voz destilaba odio y enfado.

Dirigiéndose a su cómoda donde se encontraba un porta retrato doble de forma ovalada, de vidrio biselado y marco dorado, cincelado de estilo francés.

-Desde tiempos remotos nuestra misión siempre fue la misma.- Murmuró en voz alta tomando el porta retrato.

Del lado izquierdo se trataba de una pintura que representa el momento en que la diosa Sunne sucumbía ante la trampa de Frey, abandonándose en los brazos del dios, mientras que el derecho era el retrato de una joven de cabellera rosada situada junto a un ventanal en el que se observa muy lejos el planeta Tierra. La joven viste un hermoso vestido rojo y dorado con un broche en forma de rombo fijado al pecho con 10 gemas preciosas del que cuelga una Piedra del Sol en forma de lágrima, la joven miraba hacia la Tierra con expresión ensimismada.

-El futuro del Stellar System depende enteramente de nuestra capacidad de servir al elegido.- Pasando delicadamente su dedo por el rostro de su antigua reina -La misión que por generaciones ha sido encomendado a las estrellas es servir, custodiar y resguardar a la reencarnación de la Diosa Sunne.

-Como sus guardianes esos son los deberes que nosotros asumimos.- Apareciendo en su rostro una pequeña sonrisa -Proteger a la Elegida siempre había sido mi orgullo y alegría.- De pronto su mirada cambió, -nunca debí aceptar que sujetos de ese nivel espectral estuvieran cerca de ella,- Steven se sintió furioso consigo mismo desencadenando tal enojo que parecía que sus ojos desprendían fuego, apretó los puños y susurró -pero ese error ya no lo volveré a cometer.- Su voz estaba llena de rabia contenida.

-¿Confías en ese sujeto?- Le preguntó una sombra desde la oscuridad.

-Me preguntaba cuando aparecerías Raita,- Contestó Steven, dejando el porta retrato en su lugar, -el tipo podrá ser una total basura pero sabe hacer muy bien su trabajo- una leve sonrisa surcó su rostro. -Y bien ¿Qué noticias me tienes?

-Su memoria está bloqueada, es inútil preguntarle.- Le informó Raita.

-¡Maldito Estúpido!- Bramó molesto Steven -Le ordené que fuera cuidadoso.- Golpeando con su puño su escritorio. -Así que tampoco tenemos información sobre el sujeto enmascarado.

-Sobre ese asunto, solo encontré esto - Entregándole a Steven una carpeta la cual tenía algunas fotos de un enmascarado que vestía de Frac, sombrero y capa.

Steven observó las fotografías que tenía ante, por lo que podía observar ese tipo tiene la habilidad de lanzar rosas como si fuesen dardos y utilizar su bastón como arma de combate.

-No creo que nos cause problemas.- Comentó Raita.

-Eso no me interesa, Si es aliado de los selenitas, sufrirá su mismo destino,- Replicó Steven tomando una de las fotografías que había en la carpeta y una sonrisa arrogante aparecía en la comisura de sus labios -ya veremos si tu ataque de rosas es rival para el mío.

-¿Qué planeas hacer?

-Por el momento, seguir con mi plan…- Contestó fríamente Steven - Después que encontremos a la Princesa, neutralizar a esas Guerreras del Sistema Solar será mi siguiente jugada, pero para lograrlo debo mover bien las piezas.- Se dirigió a su laptop y grabó los archivos en un USB.

-Encárgate de esto.- Ordenó Steven con voz dura entregándole el USB -Mañana quiero un informe preliminar de esos archivos.

-Entendido- Respondió Raita -Sabes Steven no deseo tenerte nunca como enemigo.- Marchándose de aquel lugar de la misma manera que había entrado, oculto entre las sombras.

-Y una vez que me haya encargado del peón del rey- Susurró en un hilo de voz Steven.- Seguirá el turno de nuestro pequeño gorrión.- Sacando de su bolsillo un naipe de color blanco en cuyo centro estaba la imagen de una rosa blanca.

-Hay gorrión,- Musitó observando aquel naipe -¿Cuál debiera ser tu castigo?- Utilizó su energía cósmica sobre el naipe y lo arrojó a una gran velocidad hacia las palomas que se habían posado sobre su ventana.

Se acercó y observó con beneplácito como aquel naipe se había convertido en una rosa blanca. Aquella rosa se había incrustado en una de las palomas y lentamente comenzaba a tornarse roja. Tomó a la paloma y le removió la rosa regresando poco a poco la fuerza vital al ave.

-Me aseguraré que la diosa Sunne regrese a nosotros a como dé lugar- Musitó Steven tomando entre sus manos su medallón de color gris el cual tenía la imagen de un lobo en el frente y un águila heráldica rodeada de 10 estrellas de distintos colores en el reverso.