Los personajes de Sailor Moon. No me pertenecen, son propiedad exclusiva de la grandiosa Naoko Takechi. Los demás personajes que aparezcan en esta historia, (Esos sí son invenciones mías.)
"-cursiva- "Lo que piensa un personaje.
SAILOR MOON: El FUTURO DE TOKIO DE CRISTAL
LOS CASTILLOS DE LAS SAILOR EXTERIORES
-Me aseguraré que la diosa Sunne regrese a nosotros a como dé lugar- Musitó Steven tomando entre sus manos su medallón de color gris el cual tenía la imagen de un lobo en el frente y un águila heráldica rodeada de 10 estrellas de distintos colores en el reverso.
Por su parte, Andrew ignorante de aquellos sucesos se dirigía hacia la KO University pero aunque su cuerpo estaba en movimiento a su cabeza venían muchas preguntas.
-Esa mujer era un ser mágico,- Musitó Andrew pensativo deteniéndose de pronto -Pero la pregunta es ¿Quién la invocó?- En ese momento metió su mano bajo el cuello de su camisa y sacó su medallón el cual tenía en la parte de enfrente el símbolo de una flecha y en el reverso un águila.
Al mirar hacia la calle pudo observar a Saori y Kobayashi, compañeros de su facultad platicando animadamente. Saori fue compañera de la preparatoria de Darien Chiba y aunque alguna vez intuyo que a Saori le gustaba su amigo, al parecer estaba equivocado, ya que desde hace algunos meses comenzó a salir con Kobayashi, otro viejo conocido de Darién. Al verlos no pudo evitar que un recuerdo de su antiguo pasado regresara a su mente.
Una joven de cabellera rosada estaba sentada en el balcón de su palacio observando como un halcón volaba ágilmente por los jardines, aunque por la expresión de su rostro se veía muy pensativa pero sobretodo triste.
-Lamento molestarla alteza, pero podría hablar con usted un momento.- Musitó Archer haciendo una pequeña reverencia.
-Claro, ¿Qué sucede Archer?- Comentó Sunny esbozando una media sonrisa, intentando ocultarle a su guerrero la tristeza que la embargaba.
Archer con el semblante endurecido, le preguntó -Alteza ¿Quién fue realmente elegida para ser Sailor Sun?- Su mirada se había tornado seria. -¿Por qué decidió tomar usted su lugar?-
-¿Eh? ¿De qué hablas Archer?- Murmuró Sunny intentando en vano sonreír ya que su rostro se había tornado levemente pálido al escuchar esas preguntas, -yo fui la escogida, no existió alguien más.
-Eso es mentira y usted lo sabe Majestad, es imposible que la pluma transformadora la haya elegido- Sentenció categóricamente Archer- usted no posee un Sailor Cristal como ellas.
-¿Estás seguro?- Preguntó Sunny poniéndose de pie bastante disgustada, su guerrero le había recordado la enorme diferencia entre ella y Serenity - No deberías afirmar algo sin bases Archer.- Posando sus brazos en la barandilla.
-Majestad, El seguir portando la diadema de Sunna es prueba de que sus poderes no provienen de su semilla estelar sino de la energía en su interior.- Manifestó resueltamente el guerrero solar de la estrella de Ros
Y lo que decía Archer era verdad, las guerreras de la Luna nacieron con una semilla estelar especial, conocida como Sailor Cristal, el cual está ligado a sus planetas otorgándoles los poderes que utilizan para cumplir con su misión de proteger el Milenio de Plata. A diferencia de ellas, la esencia del poder de Sunny radicaba en su energía cósmica, era lo que daba estabilidad y protección a su imperio.
-Creo que fue inútil querer ocultártelo,- Musitó Sunny rompiendo el silencio -Tienes razón, Yo no soy la legítima Sailor Sun,- lanzando un profundo suspiro añadió -los Primeros Guardianes del Cosmos me ayudaron a convertirme en la Guerrera del Sol.
-¡¿Qué hizo que?! ¡¿Pero por qué?! -Se alteró visiblemente Archer, no entendía el proceder de la soberana del Sol, ella nunca estuvo de acuerdo en proteger al Milenio de Plata, entonces que la hizo convertirse en una de esas guerreras, pero en ese momento comprendió todo y de pronto aquellas preguntas que tenía en su mente se despejaron súbitamente -¿Fue por el Príncipe Endymion, verdad?
-A veces, se hacen locuras… por amor -Susurró la gobernante del Sol esbozando una triste sonrisa s-i no te molesta, quisiera estar sola un momento. - Aquel joven asintió con la cabeza, mientras abandonaba aquel lugar escuchó que su princesa decía tras él -No olvides tu promesa Archer.
Fue el sonido de un avión el que lo hizo salir de sus recuerdos y observando hacia el cielo musitó entristecido -Espero nunca tener que cumplirla- retomando su camino hacia su universidad.
Pero mientras tanto en los confines del Universo en el cuartel general de Apolo, su comandante en jefe se encuentra en el salón de peligros, una instalación de entrenamiento, donde se podía recrear mundos así como distorsionar la percepción espacial; podía copiar holográficamente campos de batallas, planetas y otras cosas.
En esa habitación se podía programar trampas, rayos laser y peligros mecánicos como androides, los cuales se utilizaban muy frecuentemente para poner a prueba a la persona debido a que a pesar de ser solo un simulador, los daños que causan eran reales.
En ese momento estaban en ese lugar Shiva, comandante del ejército de Apolo junto con una jovencita quien portaba un vestido corto de tirantes color verde oscuro con escote corazón y falda plisada, usaba unas sandalias de plataforma con tira en forma de T y tirantes cruzados en los tobillos, el color era el mismo de su vestido, su pelo atado atrás en cuatro coletas. Llevaba en el cabello una pequeña cadena con un dije en forma de estrella de la cual se desprendía un pequeño cristal.
Se encontraban entrenando, simulando la próxima batalla que tendrían que librar contra la guerrera del planeta Quaoar. La joven con ayuda de su lanza va abriéndose camino ante los soldados que intentan detenerla.
-¡Fuera de mi camino, sino quieren morir!- Ordenó la joven, pero aquellos soldados no parecían estar dispuestos a retroceder, tomaron más fuertemente sus espadas y se arrojaron ferozmente hacia ella.
-Realmente ha mejorado,- Meditó Shiva mientras observaba de soslayo como peleaba aquella jovencita -no debí haber permitido que se involucrara en esto, pero supongo que era inútil hacerla cambiar de opinión.
-Si eso quieren- Susurró ella apareciendo una leve sonrisa en su rostro -¡Galactica Myusotis Alpestris!-Lanzándoles su ataque principal con la ayuda de su lanza, su ataque consistía de una explosión de energía que arrojaba hacia sus enemigos.
-Eso les pasa por querer enfrentarse a mí.- Rio burlonamente, sin percatarse del ataque que se dirigía hacia ella.
-¡Tonta, no descuides tu guardia!- Exclamó molesto Shiva, rápidamente se dirigió hacia ella pasando un brazo por encima suyo atrayéndola hacia él y protegiéndola del ataque, recibiéndolo él la explosión en su lugar resultando su brazo un tanto lastimado. En ese momento los mecanismos que controlaban la sala se desactivaron terminando aquella simulación.
-¡Comandante!- Gritó la jovencita espantada al ver que Shiva tenía una herida en el costado derecho de la cabeza por la cual salía un hilo de sangre. -Lo siento, por mi culpa usted.
-Descuida Lethe, esto no es nada de cuidado.- Comentó Shiva -Pero no te distraigas en una batalla, o perderás- dándole un leve golpecito en la cabeza con el dedo mediano impulsándolo con el pulgar -y mantén tu arma siempre lista a lo que ella asintió con la cabeza.
-El resultado de una batalla depende de la técnica, fuerza y resistencia,- Añadió Shiva -enfócate en usar tus habilidades naturales.- A lo que aquella joven asintió. En ese momento la puerta de la habitación se abrió dando paso a una muchacha de cabellera rosada y peinada con dos coletas, la joven era idéntica a Lethe, eran como dos gotas de agua, la única manera de diferenciarla era por el color de su vestido y su peinado.
-¿Lethe, estás bien? ¿No te lastimaste?- Le preguntó preocupada la joven quien llevaba en sus manos un botiquín de primeros auxilios.
-Para nada Mnemosyne, el Comandante me protegió de ese ataque- Respondió Lethe sonriéndole para tranquilizar a su hermana gemela, tomó el botiquín y comenzó a vendar las heridas de Shiva -además gracias a su entrenamiento mis habilidades ofensivas han mejorado considerablemente.
-No deberías exigirte tanto.- Susurró Mnemosyne angustiada, no le gustaba ver a Lethe herida, pero sobre todo odiaba las peleas, Sailor Lethe y ella se unieron a Apolo con la esperanza de que el pudiera lograr un futuro mejor para el universo, y poner fin a todas las guerras una vez por todas, pero sabía que una batalla con lleva a otra, mientras estuvo observando el entrenamiento de su hermana se preguntaba si para lograr aquel objetivo era necesario luchar contra sus antiguas camaradas, ¿Acaso no existía otra manera?
-Además,- Añadió titubeante Mnemosyne -no creo que debamos pelear entre Sailor Scouts.- Provocando aquel comentario que Shiva esbozara una leve sonrisa.
-No vayas Lethe, por favor no pelees contra Sailor Quaoar.- Rogó Mnemosyne poniendo su mano en el brazo de su hermana. Lethe se quedó en silencio por un momento, indecisa de lo que debía responder.
-Mnemosyne- Musitó dubitativamente Lethe, no sabía que hacer; su principal deseo era que su hermana pudiera vivir en paz, ya estaba cansada de las interminables batallas, después de todo antes de la llegada de Apolo sus planetas estuvieron siempre en guerra unos con otros, y el caos resultante de esas interminables batallas había sido incontrolable.
La única manera en que aquella batalla terminó fue por obra de la mano de Apolo quien sin misericordia puso fin a ese conflicto acabando con los 2 planetas al mismo tiempo, fue en ese momento que decidió seguirlo pues él tenía el poder para traer paz a la Vía Láctea.
-Ella tiene razón, Lethe- Replicó Shiva un tanto molesto con él mismo, se había olvidado que esas dos jovencitas eran Sailor Scouts, -la batalla contra la guerrera del planeta Quaoar será muy difícil. Será mejor que permanezcas en la nave junto con Mnemosyne;- se inclinó hacia delante y colocando su mano sobre su hombro musitó con voz gruesa y fría -no necesito a una persona que titubee durante la batalla, solo sería un estorbo.
-Pero no olviden que desde que decidieron seguir Apolo, sus aliados somos nosotros y no ellas- Añadió en un tono de indiferencia, pero sin apartar los ojos de ellas y tal como lo había previsto, sus palabras hicieron comprender a Lethe en donde debía estar su lealtad ahora.
-Mnemosyne sé que te preocupas por mí,- Murmuró Lethe Entrecerrando la mirada -pero no podemos quedarnos como simples espectadoras, si queremos que el señor Apolo ponga fin a todas las guerreras de una vez por todas y traiga la paz al fin a la Vía Láctea, es necesario que lo ayudemos.- A lo que su hermana asintió aunque no muy convencida del todo.
-Comandante; quiero colaborar con señor Apolo para lograr un futuro mejor para el universo.- Le aseguró Lethe, sus ojos destellaban con singular determinación -Nosotras les ayudaremos a destruir al Cristal de Plata, mientras la Princesa de la Luna exista, la paz no llegará jamás al Cosmos.
-No deseo ser solamente la guardiana del Río del Olvido; quiero ser de utilidad para el señor Apolo como guerrera.- Estaba segura que lo que haría era lo correcto, estaba convencida de que no habría paz en el Universo hasta que no destruyeran el legendario Cristal del Plata, el Milenio de Plata no merecía su lealtad después de lo que habían sufrido todo ese tiempo ¿Por qué ellas tuvieron que padecer todas esas batallas mientras las demás guerreras vivían tranquilamente? Con eso en mente su resolución fue mayor, había llegado el momento de tomar medidas drásticas -Déjeme pelear a su lado contra Sailor Quaoar, Comandante.
Shiva observó a Lethe y una sonrisa de medio lado se dibujó en sus labios, estaba complacido con la actitud de su joven aprendiz y tras una pausa contestó -está bien, ve a listarte- A lo que ella asintió y cuando se disponía a irse la voz de Shiva la detuvo.
-¿Tienes un poco del agua del Río del Olvido contigo?- Desde que se unieron a ellos tanto a Mnemosyne como a Lethe les fue encomendada la misión de guardar respectivamente los dos ríos desiertos que guardan la entrada al palacio de Apolo, el cual se encuentra en la estrella Cero de Sagitario.
-Sí, ¿Pero, para que la requiere Comandante?- Preguntó ladeando la cabeza.
-La necesitaremos para la batalla, será nuestro as bajo la manga- Contestó Shiva con una expresión llena de malicia acentuada por su sonrisa torcida, parecía haber ideado algo perverso y malo. -Te veré en el hangar en una hora y lleva el agua contigo.- Dirigiéndose a su habitación para alistarse, después de todo muy pronto sus manos se volverían a llenar de sangre.
Pero mientras en el espacio los aliados de Apolo se alistan a derrotar la última barrera que les impida avanzar hacia el Sistema Solar, en el planeta Tierra la Guardiana del Tiempo se encontraba pensativa en la sala de la casa que compartía con sus camaradas las Sailor Exteriores; no podía olvidar la discusión que sostuvo en la Puerta Espacio- Temporal con la sacerdotisa del imperio solar.
-Primero fue Sailor Sun y las Starlights.- Replicó Sibila -Después perdió a Uranus, Neptune y Saturn contra Black Moon ¡Cuantas más vidas deben sacrificarse por este Milenio de Plata!
-Tú crees que yo no quería pelear a su lado,- Musitó cabizbaja Setsuna Meio guardando silencio por un instante -podía escuchar a mis compañeras enfrentarse al Clan de la Luna de las Tinieblas, pero yo debía permanecer en la Puerta del Tiempo; no podía descuidar la misión que la Reina Serenity me encomendó.- Recargando su cabeza en el sillón, cerrando los ojos y recordando los eventos que sucedieron cuando Black Moon atacó Tokio de Cristal.
Sailor Pluto se encontraba cuidando de la "Puerta del Tiempo" o como se le conocía antiguamente la "Puerta Espacio-Temporal", una misteriosa puerta ubicada en la brecha entre el espacio y el tiempo, la cual permitía viajar al pasado y al futuro, cuando de pronto el holograma de Sailor Uranus apareció ante ella.
-¿Sucede algo Sailor Uranus?- Preguntó preocupada Sailor Pluto, desde que surgió Tokio de Cristal, las cuatro guardianas del Sistema Solar Exterior decidieron permanecer vigilantes en sus planetas respectivos o lugares designados, protegerían a la Tierra de que ningún invasor intentara atacar a Tokio de Cristal desde la distancia.
-Sailor Pluto Debemos estar alertas,- Respondió Sailor Uranus -Sailor Neptune ha detectado una gran cantidad de energía negativa proveniente del decimó planeta. Suponemos que los renegados tienen algo que ver con esto.
-¡Qué!- Exclamó sorprendida Sailor Pluto -¿El planeta Némesis?
-Así es,- Asintió gravemente con la cabeza -creo que la razón por la que no podíamos encontrarlo es debido a su órbita y trayectoria la cual es errática.- Y en efecto así era el planeta Némesis era el décimo planeta del Sistema Solar, desde tiempo del Mileno de Planta había sido usado como prisión para esos quienes habían recibido la pena capital por sus crímenes; pero con la destrucción del antiguo Reino de la Luna, el planeta había sido olvidado.
-Neptune y yo estamos alistando los últimos preparativos para hacerles frente por si intentan ir a la Tierra.- Comentó Sailor Uranus desapareciendo su holograma.
Poco tiempo después pudo escuchar fuertes explosiones provenientes de los planetas Urano y Neptuno. Algo estaba ocurriendo, si se concentraba podía escuchar las voces de sus compañeras, ellas se estaban enfrentando al enemigo, quería ir a pelear a su lado, pero su deber era permanecer ahí.
-Siento una presión en mi pecho,- Murmuró con tristeza y con ansiedad miró hacia la Puerta del Tiempo -algo malo debe estar pasando del otro lado de la puerta, apretando fuertemente su cetro de granate -quisiera ir al otro lado de la puerta y pelear junto con ellas.- Desesperada avanzó unos cuantos pasos hacia la puerta, sentía como el resplandor de sus antiguas camaradas se extinguía poco a poco pero antes de abrir aquella puerta cayó de rodillas derrotada -Pero dejar este lugar está prohibido para mí- por sus ojos se observaban algunas lágrimas solitarias,.
Regresando a su memoria lo que la Reina Serenity, la antigua gobernante del Milenio de Plata le había dicho cuando ella era solo una jovencita. Había sido el día en que la reina le había regalado un palacio real en el Planeta Plutón denominado castillo "Charon".
La joven Sailor Pluto se encontraba en una habitación conocida como el Salón Lunar, el cual era utilizado para recepciones con numerosos embajadores y diplomáticos, considerado uno de los más hermosos salones del palacio debido a que sus paredes y techos estaban recubiertos de placas de porcelana, ensambladas de tal forma que sus uniones quedaban disimuladas entre la fina ornamentación. El lugar poseía un espejo de plata guarnecido en oro y rodeado con decoraciones de motivos florales así como un bello candil realizado en plata adornado con cuencas de cristal engarzadas en hilos de plata.
-Sailor Pluto la sangre del dios del Tiempo Cronos corre por tus venas,- Reveló la Reina Serenity mirándola directamente a los ojos, lo que estaba por decirle era de vital importancia -tú eres la Sailor Guerrera de las sombras, la guardiana del tiempo y espacio y como tal tienes el deber que las leyes que rigen el tiempo nunca deben ser rotas,- colocando su mano en el hombro de aquella joven guerrera -el tiempo es algo que nunca debe ser manipulado- asintiendo con la cabeza la guardiana del Planeta Plutón.
-Sailor Pluto tu misión consiste en no permitir que nadie pase a través de la Puerta del Tiempo,- Dijo la Reina Serenity con seriedad -esa puerta nunca debe ser abierta. Y aunque tienes el poder de manipular el tiempo, tu misión y poderes están sujetos a tres reglas que jamás debes romper.
-¿Tres reglas?- Preguntó intrigada Sailor Pluto.
A lo que la Reina Serenity afirmó -La Primera, jamás debes permitir que alguien viaje a través de la puerta, La Segunda, nunca debes dejar la Puerta Espacio-Temporal sin protección -añadió la reina mientras su mirada se tornaba más seria de lo que ya estaba -si alguien llega a utilizarla para viajar en el tiempo podría causar cambios impredecibles en la historia.
-Lo Entiendo Reina Serenity- Asintió ella con la mirada baja, Sabía lo que significaba aquella tarea, estaría sola en un lugar desconocido para la mayoría de las personas, la tristeza que la embargó se reflejaba en sus ojos, pero estaba dispuesta a cumplir con aquella tarea, el pensar que con eso podría proteger al Milenio de Plata, así como a la Reina de aquel reino el cual consideraba su hogar la reconfortaba y le daría valor para llevar a cabo su misión.
Alzó el rostro y con decisión comentó -Le prometo que nunca abandonaré mi puesto, majestad.
-Y por último, nunca debes permitir que el tiempo se detenga mi querida Sailor Pluto,- aclarándose la Reina del Milenio de Plata la garganta y suspirando pesadamente añadió -aunque tu cetro de granate te permite acceder a tus inherentes poderes para manipular el tiempo, no debes usarlos. Si violas este último, sufrirás un gran castigo.
-Majestad ¿Cuál sería?- Preguntó Sailor Pluto en un hilo de voz.
-Si rompes esa regla y utilizas ese poder prohibido lo harás a costa de tu propia vida.- Susurró la Reina Serenity -Sailor Pluto si detienes el tiempo, en ese instante tú morirás ¿Comprendes?- A lo que ella asintió con rapidez entrecerrando la mirada. Fueron las voces de Haruka y Michiru desde la terraza quienes la sacaron de sus pensamientos.
-Lo siento Princesa Serena- Musitó Setsuna con un dejo de tristeza, ella no quería ver la tristeza y melancolía en el rostro de las personas a quien juró proteger incluso con su vida, pero al parecer no había otro remedio, debía proteger el futuro de una forma u otra. -Pero las ruedas del destino están ya en movimiento, pronto el despertar de la guerrera del Sol sucederá y cuando eso pase acabaremos con ella con la ayuda de nuestros talismanes.
-Sibila, haré cada cosa que este en mi poder para proteger el futuro de este planeta y el de los príncipes.- Pensó decidida apretando fuertemente su cetro de granate. Mientras la guerrera del Tiempo está meditando en la decisión que acaba de tomar, sus compañeras Haruka y Michiru se encuentran sentadas en la terraza pensando en la estrategia para encontrar a la última Sailor Scout y el método para proteger el planeta y a su princesa de los enemigos.
-¿Qué sucede?- Preguntó Haruka poniendo suavemente su mano en el hombro de Michiru.
-Es extraño, pensé que mi espejo podría decirme la posición del enemigo,- Contestó algo preocupada, no entendía lo que le mostraba su Espejo de Aguas Profundas.
-Antes me mostraba las sombras de una oscura energía la cual desaparecía rápidamente. Y ahora,- tomando nuevamente su espejo para mostrarle a su compañera lo que su espejo le revelaba, intentó otra vez ubicar al enemigo que amenazaba el Sistema Solar, pero como en las anteriores ocasiones solo bruma mostraba -solo me enseña neblina y se aclara nuevamente.- Suspiró bajando la cabeza con desanimo.
-Tal vez tú espejo ya necesite mantenimiento o sufra de cambios de ánimo;- Bromeó Haruka sonriendo socarronamente intentando con eso levantarle los ánimos a la Guerrera del Planeta Neptuno -aunque también cabe la posibilidad de que no lo estés limpiado bien.
-Que graciosa.- Comentó Michiru tratando de parecer ofendida aunque sin mucho éxito tras observar el brillo travieso en los ojos de su inseparable compañera -¿Es este el momento para bromas?
-Perdón.- Dijo Haruka soltando una ligera sonrisa -Pero a lo mejor nuestro enemigo no será una gran amenaza para nosotras, por eso tu espejo no nos advierte. Después de todo, lo que no puede ser atrapado por tu espejo Michiru, no puede ser tan terrible.
-¿No eres muy optimista? Hablando en serio Haruka,- rozando su mano contra la de la Guerrera del Viento- tengo un mal presentimiento de todo esto.
-No te preocupes Michiru, -Respondió Haruka apretando levemente la mamo de su compañera -cualquier cosa que suceda lo enfrentaremos juntas, debemos proteger a nuestra princesa.- Quedándose callada por un momento.
-¿Qué te preocupa Haruka?- Le Preguntó Michiru apoyando su cabeza en el hombro de su compañera.
-No has pensado que tal vez lo que haremos podría enojar a la Princesa,- Musitó Haruka con tristeza -si Cabeza de bombón sabe que mataremos a Sailor Sun cuando despierte, estoy segura que ella y las otras chicas se opondrán.
-Así es, pero ese es el único camino para salvar el futuro.- Habló Michiru con seriedad.
Haruka asintió y soltando un profundo suspiro, añadió -Tal vez esa es la razón del porque nosotras nunca hemos podido trabajar con las otras Sailor.
-Es posible,- Reflexionó Michiru en voz alta, después de todo ellas se distinguían de las otras Sailor Scouts en su modo de pelear a sangre fría y por la manera calculadora de proceder durante las batallas. Por eso para ella era un alivio tener a Haruka como su compañera, porque ambas compartían las responsabilidades de las difíciles tareas que muchas veces debían realizar, estaba segura que Uranus debía sentir lo mismo -Pero sabíamos que había esa posibilidad cuando aceptamos esta misión Haruka.
-No hay nada que nosotras podamos hacer acerca del destino de Sailor Sun, en orden de evitar la total destrucción del futuro de los príncipes, debemos matarla;- Comentó contundentemente Michiru. -De lo contrario cada cosa estará perdida.- A lo que Haruka asintió con la cabeza, lo que decía ella era verdad, si no acaban con aquella Sailor, el segundo Milenio de Plata no se volvería una realidad. Pero de pronto su rostro se endureció y su ceño se contrajo hasta casi tocar el puente de la nariz, podía sentir algo extraño en el aire, había escuchado el roce de las hojas.
-¿Qué sucede Haruka?- Preguntó Michiru rompiendo aquel breve silencio.
-El viento sopla fuerte. El aire se siente un poco extraño.
-Muy perceptible de tu parte Sailor Uranus.- Dijo una voz desde las copas de los arboles -Saben, no son fáciles de encontrar Sailor Guerreras, a pesar de ser tan famosas.
-¿Quién eres?- Gritó Haruka desviando su vista a la copa de un majestuoso árbol donde se encontraba una joven castaña con orejas puntiagudas la cual se encontraba ataviada con un vestido verde que le llegaba hasta la rodilla en corte de princesa con escote cuadrado.
-Antes de responderles, que dicen si hablamos en otro lugar, Sailor Guerreras,- Contestó aquella extraña criatura dando un salto hacia las ramas de otro árbol -Veamos si pueden seguir mi paso, eso claro si desean información sobre el enemigo -Saltando rápidamente por entre las ramas de los árboles y adentrándose cada vez más en aquel espeso bosque.
-Parece que no tenemos elección,- Musitó Haruka volteando a ver a su inseparable compañera quien asintió con la cabeza y sacando sus plumas de transformación exclamaron -¡Por el poder del cristal del planeta Urano; transformación! ¡Por el poder del cristal del planeta Neptuno; transformación!- Rápidamente fueron tras aquella misteriosa joven, sabían que no les costaría trabajo darle alcance, después de todo Sailor Uranus podía correr tan velozmente como el viento; por su parte Sailor Neptune era la única persona que podía correr a la misma velocidad que Haruka.
-Parece que las perdí,- Susurró aquella joven -Al parecer sobreestimé a esas guerreras.
-¿Nos buscabas?- Preguntó Sailor Uranus quien se colocó a un lado de ella. -Desafortunadamente para ti nunca podrás escapar de mí, te lo advierto, soy como el viento- inmovilizándola por los brazos impidiendo que siguiera con aquella carrera.
-No creas que puedes escapar de nosotras. -Añadió Sailor Neptune quien estaba de frente de aquella joven, -ahora dinos ¿Quién eres? ¿Qué sabes tú sobre el enemigo?
-Es mejor que contestes, el juego terminó.
-Yo creo que no- Musitó otra voz con malicia mientras aquella extraña criatura desaparecía como si fuera humo. -Esto apenas comienza.
En ese momento tanto Uranus como Neptune fueron rodeadas por varias amazonas las cuales sostenían una daga sin filo pero con una aguda punta, con dos largas protecciones laterales también puntiagudas, unidas a la empuñadura.
-Y yo que pensé que sería una tarde aburrida- Murmuró con ironía Sailor Uranus golpeando con su puño a una amazona -pero me hará bien hacer un poco de ejercicio.
-Bueno así quemarás todas las cosas dulces que has comido últimamente- Susurró con una sonrisa Sailor Neptune mientras golpeaba con su codo a otra amazona.
-Espera un momento, -Dijo Sailor Uranus con una sonrisa arrogante en los labios -yo nunca dije que no estuviera en forma.- Inmediatamente levantó una de sus manos y formó dentro de su muñeca una pequeña esfera de energía y exclamó -¡Tierra…Tiembla!- Arrojando su ataque hacia el suelo en dirección a su enemigo. La esfera se arrastró por el suelo, causando un terremoto en dirección al blanco mientras crecía en tamaño, para finalmente convertirse en una enorme masa de energía, similar a un planeta, que se lanzó con fuerza contra varias de aquellas amazonas.
-Y ¿porque no me lo demuestras?- Rápidamente Sailor Neptune levantó sus brazos por encima de su cabeza y exclamó -¡Maremoto de Neptuno!- Enviando una bola de energía en forma del planeta Neptuno a sus enemigos destruyendo a varias amazonas.
-Te lo dije aquella vez ¿Lo recuerdas? -Contestó Sailor Uranus al observar aquellas amazonas que destruían fácilmente pero que igualmente se reconstruían -Lo haré pero cuando estemos a solas.
-Parece que nos quieren mantener ocupadas,- Comentó Sailor Neptune sacando su espejo de mano el cual tenía en la parte posterior un grabado del símbolo de Neptuno. Revelando el reflejo de las amazonas que las rodeaban pero todas ellas era ilusiones a excepción de una que se encontraban oculta entre las demás.
-Uranus- Susurró Sailor Neptune a lo que su compañera asintió apareciendo una espada con hoja curva en su mano, en su funda estaban incrustadas tres joyas, una roja, otra azul y la última de color amarillo, su mango era dorado. Se disponía a sacar la espada de su funda pero se detuvo al recordar que en la batalla contra Sailor Galaxia, esta había resquebrajado la hoja de su espada dejándola muy dañada.
Pero aquello no iba a detenerla aún podía atacarla usando su arma sin requerir sacarla de la funda, así que sin perder tiempo agitó su espada exclamando -Espada de Urano ¡Elimina!- Liberando una ráfaga cortante de energía que destruyó en un instante al enemigo, el cual se convirtió en dos cartas, una de ellas con la imagen de una joven en actitud pensativa y postura meditativa y la otra con la imagen de un pequeño monstruo que hacía varias copias de él mismo.
Ambas cartas volaron hacia las manos de una persona que se encontraba oculta detrás de los árboles.
-Felicidades Sailor Guerreras,- Dijo una joven saliendo detrás de un árbol, inmediatamente Uranus y Neptune se colocaron a la defensiva.- No solo eliminaron a mi amazona Aranel, sino que destruyeron el hechizo de mi carta mágica de multiplicación- Aquella joven usaba un leotardo negro con unas mallas azules y calentadores de piernas color blanco y zapatos de tacón amarillo.
Mantenía su rostro oculto bajo un antifaz de terciopelo rojo y portaba una extraña armadura de color rojo carmesí compuesta de 5 piezas, dos rodilleras hexagonales, un brazalete para el antebrazo izquierdo que iba desde los dedos hasta los codos, un pecto que cubría el pecho, la espalda y los hombros.
-Así que esos son los famosos talismanes que les entregó la antigua Reina.- Musitó con una sonrisa de medio lado.
-El juego se terminó dinos ¿Quién demonios eres?- Exigió Sailor Uranus dándole una mirada mordaz.
-Soy Sibila, guerrera estelar de la estrella Luyten. Soy un caballero femenino que está al servicio del Sol. -
-¡Que! -Exclamó Sailor Neptune sorprendida -¿El reino Solar?
-Así como ustedes Sailor Scouts protegen a la Princesa de la Luna,- Dijo sin ningún tipo de emoción en su voz, aunque debido a que su máscara cubría completamente su rostro, las Sailor Guerreras no podían observar la expresión de antipatía que tenía en aquellos momentos, pero estaba segura que aquel sentimiento era recíproco, después de todo, en el pasado la Luna y el Sol nunca tuvieron buenas relaciones ¿Por qué debía ser diferente en el presente? -Nosotros, los caballeros estelares somos los guerreros que protegemos al elegido por Sol.
-Es una agradable coincidencia,- Replicó Sailor Uranus con ironía -Pero no has dicho nada importante ¿A qué viniste?
-Al parecer no tuvimos que esperarla por mucho tiempo- Murmuró con desdén aquella joven esquivando el ataque que había lanzado Sailor Plut hacia ella. -Oportuna como siempre Sailor Plut.- Sailor Plut vio con desconfianza aquella extraña guerrera, como era que la conocía, después de todo ella no recordaba haberla visto antes.
-Llegas justo a tiempo Sailor del Cambio. Dime ¿Cuánto poder utilizó la Neo Reina Serenity para reencarnarte?- Fue entonces que Sailor Plut reconoció a la persona quien estaba enfrente de ellas, aunque en el futuro de Tokio de Cristal portaba otra vestimenta, solo había una persona que se dirigía a ella de esa forma.
-Tu eres la sacerdotisa del Sol del Siglo XX ¿No es así?- Preguntó Sailor Plut, ya que aunque estaba convencida de que no había manera que alguien cruzara la Puerta del Tiempo, debía aceptar que desconocía el límite de los poderes que poseía la Sacerdotisa del Siglo XXX.
-Muy inteligente Plut.
-¿A qué has venido aquí sacerdotisa?- Preguntó la guardiana del Planeta Plutón con un gesto de disgusto. -Te advierto que si…
-Tranquila Sailor Plut,- La interrumpió Sibila -Simplemente vine a compartir información.
Sailor Plut la miró interrogativamente por un par de segundos y luego dijo -¿Porque lo harías?
Sibila se encogió ligeramente de hombros y respondió -Porque dudo que el espejo de la sirenita les muestre su ubicación actual,- y seguidamente en tono de burla añadió -después de todo el enemigo es un selenita.- Sailor Plut posó una mano en el torso de Sailor Uranus y la detuvo firmemente con el brazo extendido para evitar que esta fuera a atacar aquella joven impertinente.
-No has respondido a mi pregunta, Sibila- Exigió con tranquilidad Sailor Plut.
-Me guste o no tenemos un enemigo en común.- Comentó Sibila recargándose en el tronco de un árbol -En estos momentos se disponen atacar la última defensa que tiene el cinturón de Kuiper.- Sailor Neptune intentó corroborar mediante su espejo lo que aquella joven afirmaba pero como en las veces anteriores solo niebla podía observar.
-Si deseas disipar esa bruma Sirenita,- Musitó Sibila y dando un giro a su muñeca apareció en su mano una carta mágica la cual tenía la imagen de un hechicero el cual estaba en el centro de un círculo mágico y adentro de dicho círculo se podían vislumbrar cuatro llamas, el hechicero portaba en sus manos un extraño espejo -combina esta carta mágica con tu espejo- Arrojándole aquella carta a Sailor Neptune -y entonces podrán corroborar lo que les he dicho. Si la oscuridad llega a la Tierra, Sunny correrá un gran peligro.
-¿Porque hemos de creerte?- Cuestionó Sailor Uranus,
-Si deciden creerme o no eso ya es decisión suya.- Contestó aquella jovencita esbozando una sonrisa enigmática. -Pero cuando el ejército de la oscuridad ingrese sin problemas a la Tierra como lo hicieron los Cazadores de la Muerte y la Princesa Kaguya no digan que no les advertí.- Aquél comentario molestó de sobremanera a Sailor Uranus quien se lanzó contra ella dispuesta a golpearla pero aquella joven había dado un salto hacia una de las ramas evitando el puño de la Guerrera del Viento. -Solo espero que este trío cumpla con la tarea que supuestamente les encomendaron.
-Una última cosa Sailor Plut,- Susurró Sibila con una sonrisa traviesa -El tiempo de la revolución se acerca, veremos si logras impedirme que cambie el curso del pasado.- Después de decir aquello dio un salto con dirección hacia el Sol desapareciendo de la vista de las Sailor Exteriores.
Sailor Neptune observaba aquella carta indecisa, no sabía si debía utilizarla, no estaba segura si con la ayuda de esa carta podría su espejo revelarle la ubicación del enemigo, sería seguro utilizarla o sería una trampa de los protectores del Sol.
-No tenemos otra opción más que utilizarla Neptune.- Dijo Sailor Plut con voz seria -Es necesario conocer la ubicación del enemigo.
-Pero podría ser una trampa.- Replicó Sailor Uranus, aunque sabía que era verdad que tenían un enemigo en común, pero no se fiaba de esa guerrera del Sol, como saber si no era una treta, lo último que deseaba era que Michiru saliera lastimada.
-Debemos correr el riesgo, no olviden que nuestro deber desde tiempos ancestrales ha sido repeler a los intrusos del espacio exterior.- A lo que Uranus y Neptune asintieron. Sailor Plut tenía razón. Desde tiempos inmemorables las tres habían peleado como Sailor Guerreras, protegiendo el Sistema Solar desde lejos, defendiendo al Milenio de Plata desde la distancia.
Sailor Neptune colocó la carta que les había entregado Sibila sobre el Espejo de Aguas Profundas el cuál la absorbió y la bruma que anteriores ocasiones le mostraba fue disipada, apareciendo Weywot, la única luna del planeta enano Quaoar. Sin perder un segundo Uranus y Pluto colocaron sus manos alrededor del espejo el cual dio un fuerte resplandor y tele transportó a las tres hasta aquellas coordenadas.
Pero lo que vieron no fue nada grato, observando con horror la total y completa destrucción del planeta enano de Varuna y como un agresivo ejército de gigantescas criaturas de afiladas garras, pelo revuelto y dos largos cuernos surgiendo de sus cabezas, cubiertos por el manto de la oscuridad se dirigían hacia Weywot, la única luna que se conoce de Quaoar. Aquel escenario encendió todas las alarmas de las Sailor Exteriores.
-¿Que podrán estos tipos estar planeando?- Se preguntó en voz alta Sailor Neptune haciendo un imperceptible gesto de disgusto.
-No importa lo que se propongan,- Respondió Sailor Plut quien tenía una expresión seria y determinada en el rostro -debemos evitar que ingresen al Sistema Solar.
-Si pudiéramos crear un cinturón de energía- Meditó Sailor Uranus en voz alta tratando de controlar ese enojo que sentía en aquellos momentos al ver como el enemigo había destruido aquel planeta sin importarle los habitantes, no permitiría que la Tierra corriera con la misma suerte -podríamos impedir que ingresaran al Sistema Solar, pero la pregunta es ¿Cómo hacerlo?
Sailor Plut viéndolas fijamente a los ojos dijo -Para hacer eso es necesario que vayamos a nuestros castillos.
-¿De qué estás hablando Plut? ¿Cuáles castillos?- Preguntó Sailor Neptune mirándola sorprendida, no comprendía a lo que se refería Sailor Plut, tal vez había escuchado mal o era una broma de su compañera, pero lo dudaba, pues sabía que el juicio y sabiduría de la Guerrera del Cambio, quien carga la protección del planeta del Tiempo y el Espacio era mejor que la cualquier de ellas.
-Acaso no lo recuerdan,- Contestó Sailor Plut apareciendo una leve sonrisa en su rostro serio -desde los tiempos del antiguo Milenio de Plata somos princesas, y como tal poseemos un palacio real en nuestros planetas de origen,- mostrándoles con la ayuda de su esfera de granate aquellos castillos los cuales se podría decir eran poco convencionales -en el momento en que nacimos, la Reina Serenity nos otorgó a cada una de nosotras una de esas residencias.
-Siempre creí que Sailor Moon era la única Sailor Scout que era una princesa.
-Pues ahora sabes que no es así Uranus, como princesa, posees un palacio real en el planeta Urano, denominado castillo "Miranda".- Y dirigiendo su mirada hacia Michiru añadió -Sailor Neptune dirígete al planeta Neptuno donde se encuentra tu palacio real "Tritón"-. A lo que ellas asintieron con la cabeza. -Yo iré a Plutón a mi castillo Charon.
Cada una de las Sailor Exteriores se dirigió a sus planetas respectivos sin mirar hacia atrás, no podían ayudar en ese momento a Quaoar, además tenían un deber que cumplir, el cual era repeler a los invasores de ingresar al Sistema Solar sin molestar a otros, ese siempre había sido su deber por décadas. Por eso, ellas eran las únicas que poseían las herramientas para lograr detener el avance del enemigo.
Al acercarse Sailor Neptune a su planeta madre observó una gran edificación de forma poco convencional -ahora recuerdo, siempre estuve en este solitario lugar,- Pensó Sailor Neptune mientras descendía a la entrada principal de aquel magnífico palacio -pero no me importaba eso, el pensar en el Milenio de Plata me daba fuerzas, en el momento en que me sentía sola, recordaba la imagen de nuestra hermosa princesa y de la reina- apareciendo en su rostrouna leve sonrisa -Ellas eran mi rayo de luz.- Dirigiéndose rápidamente a la sala de control de su castillo, no había tiempo que perder, cada minuto era importante.
Por su parte, Sailor Uranus ingresaba a la sala de comunicación del Palacio Miranda, el cual consistía en un sofisticado tablero de control y una enorme pantalla. -Había olvidado la soledad de este lugar, nosotras las Guardianas del Sistema Solar Exterior no podíamos abandonar nuestros planetas, los cuales se encuentran ubicados al borde del Sistema Solar.
-Nosotras estábamos solas, en un triste lugar- Pensaba mientras intentaba a ingresar al sistema de control, tecleaba automáticamente sin detenerse a pensar, era como si su cuerpo hubiera recordado todo al estar nuevamente en ese lugar, -pero la imagen de la princesa era como un rayo de luz para mí, me daba la fuerza, me alentaba, era como si me decía que todo está bien, que no renunciara, que no había nada que no pudiera hacer.
Mientras tanto Sailor Plut tecleaba en la computadora del equipo de comunicación para comunicarse con sus compañeras. -Será mejor no informar por el momento a las otras Sailor Scout de esto, después de todo nuestros deberes son muy diferentes,- apretando un botón de su tablero -nosotras estábamos supuestas a permanecer distante de las otras Sailor.- Apareciendo en la pantalla las imágenes de Uranus y Neptune.
-Sailor Plut utilizamos nuestros talismanes para crear un cinturón de energía, nuestros castillos amplificarán su poder.- Opinó Sailor Uranus
-No,- Replicó Sailor Plut arrugando el entrecejo -los talismanes deben ser usados para nuestra más importante misión, la destrucción de Sailor Sun.
-Entonces usemos los castillos como barrera mágica,- Sugirió Sailor Neptune -así podremos sellar el acceso al Sistema Solar.- Tanto Sailor Uranus como Sailor Plut estuvieron de acuerdo con aquel plan e inmediatamente comenzaron a teclear en la computadora los códigos de acceso para bloquear el ingreso al enemigo, quien era seguro no tardaría en llegar.
-Tenemos que proteger a la Tierra a toda costa,- Declaró Sailor Neptune contundentemente -la cual se convertirá en el Nuevo Milenio de Plata,- accionando rápidamente con su mano una palanca -esa es nuestra misión.
-Debemos defender el planeta donde vive nuestra princesa,- Comentó decidida Sailor Uranus, no iba a permitir que el enemigo pusiera en peligro la Tierra así como a los otros planetas, ni mucho menos a su princesa -ese es nuestro deber.- Girando hacia la izquierda el botón principal de su panel de control.
-Nosotras resguardaremos el planeta donde nuestra futura gobernante, la Neo Reina Serenity ha renacido- Musitó Sailor Plut oprimiendo el botón más grande que había en aquel panel de control, de pronto el Orbe de Granate comenzó a vibrar, provocando que Sailor Plut se alarmara un poco.
Y tenía razón en estar alarmada, después de todo solamente una vez en todo el tiempo que ella recordaba, su talismán, había resonado. Eso había sido cuando la entidad maligna conocida como la Negafuerza atacó a la Luna, destruyendo el Milenio de Plata.
En ese tiempo ellas tenían prohibido dejar su lugar asignado, debían permanecer siempre vigilantes en sus planetas como en la Puerta del Tiempo. Solamente podían observar el Milenio de Plata desde la distancia.
Pero de pronto sus talismanes, las armas más poderosas del Sistema Solar Exterior comenzaron a vibrar como nunca antes había sucedido, era como si se estuvieran llamando, en sus corazones ellas presentían que algo malo debía estar ocurriendo en el reino lunar, lugar que consideraban su verdadero hogar y patria. Los talismanes de Sailor Neptune y Uranus las transportaron a la Luna, donde ellas también encontraron la muerte a manos del Negaverso.
Por su parte, en la Puerta del Tiempo, Sailor Plut se preguntaba si debía dejar su lugar asignado y trasportarse a la Luna, pero aquella respuesta pronto llegó, ya que su talismán
repentinamente había dejado de vibrar, así que desobedeciendo la orden que le había sido conferida se dirigió hacia el Milenio de Plata, pero solo ruinas podía observar, no pudo encontrar rastros de la Princesa Serena ni de la Reina Serenity, el lugar estaba completamente desolado.
En ese momento, su talismán dio un fuerte resplandor apareciendo ante ella el Espejo de las Aguas Profundas y la Espada de Urano, lo que confirmaba sus sospechas, sus camaradas también habían perecido en esa batalla, ella era la única Sailor Scout con vida.
-Lo siento su Majestad- Murmuró con tristeza e impotencia -Debí haber venido antes.- No importaba hacia donde mirara solo podía divisar la sangre seca en el suelo, el lugar apestaba a muerte.
De pronto los 3 talismanes comenzaron a resonar como si estuvieran invocando algo o mejor dicho a alguien, y fue entonces cuando la vio, ante ella apareció una Sailor que nunca antes había visto, llevaba un uniforme con falda y moño de color morado, el broche de su moño era en forma de una estrella y las mangas de su traje tenían formas de pétalos, sus botas llegaban hasta la rodilla, las cuales se ataban con lazos.
Se trataba de la Sailor del planeta del Silencio, la única Sailor quien la Reina Serenity mencionó nunca debía ser despertada, la Sailor del Nacimiento y de la Destrucción, debido a que ella posee el poder para provocar la aniquilación de toda forma de vida en uno o varios planetas.
-¿Tú eres Sailor Saturn?- A lo que ella asintió con la cabeza. -¿Cómo es que… -Pero no pudo terminar su pregunta porque Sailor Saturn la interrumpió respondiendo.
-Sus talismanes son la llave de mi despertar, ellos me han invocado- Apareciendo entre sus manos su báculo y cuya punta se encontraba la Hoz del Silencio, con ella podía destruir por completo uno o varios mundos.
-¿Qué planeas hacer?
La muchacha levantó la cabeza y respondió, completamente indiferente -Cumplir con el deber que me ha sido asignado,- girando su báculo añadió -derivado de la guerra entre la Tierra y la Luna, el destino del Milenio de Plata y de sus aliados ha sido decidido.
-¡No puedes estar hablando en serio! No te lo pienso permitir.
Sailor Saturn negó suavemente -Sailor Plut, no hay nada que puedas hacer,- Musitó ella con tristeza pero decidida a llevar a cabo su misión, -sin sus guardianas, la Luna así como los planetas del Sistema Solar han iniciado el camino a su propia destrucción.
-Pero… ¿Qué va a pasar de aquí en adelante?
Sailor Saturn miró a su compañera y su mirada se suavizó casi de manera imperceptible -Sailor Plut junto con la destrucción y la muerte, también llegan el renacimiento y la esperanza.- Sailor Saturn giró su báculo en un movimiento particular -Ahora debes irte...
Sailor Plut se alejó del Milenio de Plata observando en la distancia como Sailor Saturn bajando la punta de hoz hacia el suelo ponía fin a la era del Milenio de Plata.
Fue la voz de Sailor Uranus quien la sacó de sus recuerdos. -Plut la barrera está activada en su totalidad, debemos regresar ahora a la Tierra.- A lo que ella asintió pensando que era una suerte que en esta era Sailor Saturn fuera su aliada, uniéndose a ellas para defender a la Tierra de los enemigos que la amenazaran.
-Espero que Hotaru esté disfrutando su estancia con su padre,- Musitó Sailor Plut, -será benéfico para ambos.- Cuando se Disponía a salir del Palacio Charon sintió un leve temblor en la Puerta del Tiempo.
Pero ella no fue la única que lo sintió, en el Planeta Tierra, Yoko, la Sacerdotisa del reino Solar, observaba la ciudad desde el ascensor de su departamento cuando sintió también aquel estremecimiento, cerró los ojos y pudo observar con beneplácito como un nuevo fragmento de la Puerta del Tiempo se caía.
-Sailor Plut, la distorsión en la línea del tiempo ha comenzado.- Comentó para sí misma dirigiéndose a su habitación para alistarse y salir hacia el lugar donde el grupo Three Light daría su concierto.
Pero mientras eso sucedía en el pasado, en el siglo XXX, Tokio de Cristal se encontraba sumido bajo un cielo nublado, los rayos de Sol no han aparecido por varios días, lo que ocasionaba que muchos habitantes de aquel reino, estuvieran inquietos, temían que aquel extraño clima fuera el preludio de otra tragedia como la que ocasionó la familia de la Luna de las Tinieblas, mejor conocidos como Black Moon.
Por esa razón, la soberana de aquel reino, la Neo Reina Serenity se encontraba en su alcoba preparándose para dar un mensaje a sus súbditos, pero sobre todo para tranquilizarlos.
-Ya casi es hora- Musitó para sí misma la Neo Reina Serenity, observando la ciudad desde una ventana de su cuarto. Era natural que los habitantes de Tokio de Cristal estuvieran un tanto alarmados, después de todo, el recuerdo del incidente contra el Príncipe Diamante y sus subordinados aún estaba en la memoria de las personas.
Ella también recordaba aquel incidente, y como olvidarlo, si todo había ocurrido de manera repentina, el cielo se había ensombrecido repentinamente, llenándose de nubes negras y de pronto una gran explosión ocurrió en una parte de la ciudad, miles de cuerpos se encontraban esparcidos en lo que quedaba de esa zona.
La mayoría de los edificios habían sido destruidos en un instante, con excepción del Palacio de Cristal, debido a que este había sido hecho del Legendario Cristal de Plata.
En ese momento apareció en la ciudad un megalito de color negro, inmediatamente una extraña neblina comenzó a rodear el resto de la ciudad provocando que los habitantes que habían logrado sobrevivir cayeran dormidos por ese extraño poder, algunos más misteriosamente comenzaban a desvanecerse, suponían que era debido a los efectos de aquella neblina, al parecer estaba provocando una distorsión en el espacio.
Al voltear hacia el cielo, pudo ver a varias naves en forma de cristal de color negro apareciendo en el firmamento de Tokio de Cristal. Sin pensarlo dos segundos se dirigió inmediatamente al salón del Cristal de Plata, sabía que aunque ya no podía transformarse como Sailor Moon, eso no le impediría el proteger a la Tierra, utilizaría el Cristal de Plata para proteger a todas las personas.
Cuando se disponía a entrar al cuarto donde se encontraba aquella joya milenaria, la cadena de plata que rodeaba su cuello, la cual tenía un dije en forma de una luna creciente recubierta por una estrella de cristales, se había soltado de su cuello, cayendo al piso.
Después de recoger su cadena entró a la habitación donde estaba custodiado la gema legendaria, fue entonces que observó que el Cristal de Plata no estaba en su lugar, -Pequeña Dama- musitó la Neo Reina Serenity, sin pensarlo dos veces se dirigió corriendo hacia la entrada del Palacio, nunca había salido del castillo, pero esta ocasión era de vida o muerte.
-Protegeré a nuestra hija- Pensó la Neo Reina Serenity, sosteniendo en sus manos aquella cadena, la cual había sido un regalo de una persona de su pasado, el cual se volvió muy importante en su vida.
Salió de la protección del Palacio de Cristal para buscar a su hija, sin importarle que sus cuatro guardianas le gritaban que no saliera del castillo, incluso le pareció escuchar a lo lejos la voz de Endymion decirle que era peligroso, pero nada de eso le importaba.
A lo lejos pudo divisar a un joven de cabello corto plateado, que vestía un traje blanco con una larga capa. Aquel joven era el líder del grupo Black Moon, mejor conocido como el Príncipe Diamante, quien se disponía atacar a una pequeña niña, la cual se encontraba llorando sobre el cuerpo sin vida de una joven mujer, al ver aquella escena se llenó de temor, a lo lejos no podía distinguir si aquella niñita era su amada hija, la Pequeña Dama, pero no había tiempo que perder.
Sabía que debía llamar la atención del enemigo, así que sin dudarlo gritó el nombre de su hija, había dado resultado, pues el Príncipe Diamante detuvo su ataque, y mirando de reojo sintió un poco de alivio al descubrir que aquella pequeña no era su amada hija.
Inmediatamente dirigió su mirada hacia el causante de aquella destrucción, su mirada reflejaba frialdad y desprecio. Y no podía evitarlo, ese joven debía ser también responsable de la muerte de tantas personas.
-¿Qué es lo que quieres? ¿Por qué le hiciste esto a nuestro planeta?- Exclamó indignada -¿Qué más vas a hacer?- Fue el sonido de un trueno el que hizo que despertara de aquel recuerdo.
-A pesar de que ya no estás conmigo, siempre me has protegido… Seiya.- Murmuró la Neo Reina Serenity dirigiéndose a su tocador, recordaba que Diamante la atacó combinando el poder del cristal negro junto con la luna negra creciente en su frente, la cual se convirtió en un ojo demoniaco, sin embargo de alguna forma el poder del Cristal de Plata junto con la cadena que traía en la mano la protegieron de aquel ataque, provocando que la luna de su frente diera un fuerte resplandor cubriendo su cuerpo instantáneamente en cristal, formando una especie de estrella, aunque lamentablemente por la gran cantidad de energía negativa del cristal maligno había quedado inconsciente.
Durante su estado de animación suspendida, vivió dentro de un sueño junto con su amado, el cual había muerto hace tiempo, por eso estaba ignorante de la realidad que atravesaba su reino, pero de pronto su amado el cual no había pronunciado alguna palabra hasta ese momento, le murmuró -Mi hermosa princesa… despierta, Sailor Moon te necesita… despierta por favor.- Incluso podría jurar que sintió el leve roce de su mano en su mejilla.
Fue entonces que abrió los ojos musitando el nombre de la antigua Sailor Star Fighter y con la ayuda de la sacerdotisa del Sol, pudo viajar su espíritu al pasado y utilizar momentáneamente el cuerpo de Sailor Moon para pelear contra el enemigo.
-Tal vez si hubiéramos detectado la energía del Planeta Némesis, O si mi madre me hubiera dicho sobre ese planeta prohibido. La historia sería otra- Meditó la Neo Reina Serenity mientras sacaba del cajón de su tocador una pequeña cajita cuadrada plateada con lazo de raso de color rojo, donde se encontraba aquella cadena, que era muy especial para ella, pues había sido un regalo de Seiya Kou hace tanto tiempo.
De lo que estaba segura era que si hubieran detectado la existencia de Némesis, las Sailor Exteriores hubieran mantenido vigilado aquel planeta, pero lamentablemente la órbita de aquel misterioso planeta había sido imposible de calcular y por esa razón, por cientos de años jamás se supervisó, hasta que fue demasiado tarde.
Fue entonces que de su tocador observó la fotografía donde se encontraban todas sus amigas y sintiendo que un sollozo se le escapaba directamente del alma y sin poder evitarlo dos lágrimas silenciosas salieron de sus ojos y lentamente resbalaron por sus mejillas, pues a su mente llegaron los recuerdos cuando descubrió el cruel destino de sus amigas Sailor Uranus, Neptune y Saturn. De pronto frente a sus ojos pareció desarrollarse aquella escena.
Después de haber apoyado a Sailor Moon a derrotar al Gran Sabio, el Cristal de Plata de siglo XXX el cual se encontraba dentro del cuerpo de la Pequeña Dama había viajado nuevamente al futuro, gracias a eso, ella pudo volver a reconstruir la ciudad de Tokio de Cristal, despertando a las personas que habían sobrevivido y que habían caído dormidos, nuevamente Tokio de Cristal volvía a resplandecer.
Ya habían pasado algunos días después del regreso de la Pequeña Dama al siglo XXX, se encontraba caminando por los pasillos, cuando escuchó en el cuarto de control la voz angustiada de Sailor Júpiter.
-¿Cómo se lo diremos?
-Será un golpe muy duro para ella.- Comentó Sailor Mercury soltando un suspiro, un semblante de preocupación se asomaba en su rostro.
-Pero no podemos escondérselo para siempre, Mercury.- Replicó Sailor Mars.- Tarde o temprano tendrá que enfrentarlo.
-Es mejor que ella nunca lo sepa.- Respondió categóricamente el Rey Endymion mientras se dirigía hacia el panel de control, borrando de la pantalla las imágenes de los planetas destruidos Urano, Neptuno y Saturno.
-¿Qué quiere decir con eso alteza?- Preguntó Sailor Venus confundida y un tanto sorprendida por el comentario del monarca de Tokio de Cristal. -No pensará-
-Ya me escuchaste Venus,- el Rey Endymion la interrumpió con cierta brusquedad -No tiene por qué saberlo.
En ese momento entró la Neo Reina Serenity al centro de mando -¿Qué es lo que no debo saber Endymion?- Preguntó ella de manera desafiante frunciendo el ceño bastante ofendida por la falta de confianza que le tenía Endymion, pero al ver como Sailor Mercury, Mars, Júpiter e incluso Venus bajaban la cabeza, intuyó que algo no estaba bien, presentía que era referente a las Sailor Scouts del Sistema Solar Exterior, pues desde que reconstruyó a Tokio de Cristal no había tenido noticia alguna de ellas.
-¿Lograron comunicarse con Uranus y Neptune? ¿Alguna noticia de Saturn?- Pero al ver que sus amigas no contestaban, su temor se acrecentó más.
-Deben estar reconstruyendo sus defensas,- Contestó Endymion creyendo que con eso tranquilizaría a la reina de Tokio de Cristal, pues no deseaba que viera como habían quedado los planetas de Urano y Neptuno después del ataque a gran escala realizado por Black Moon.
Pero la Neo Reina Serenity no estaba muy convencida de aquello, así que se dirigió al tablero de control y trató de comunicarse directamente con Sailor Neptune pero nadie contestaba, luego intentó hablar con Uranus pero tampoco tuvo suerte.
-Voy a ir a sus planetas.
-No es un buen momento para ir Serenity.- Explicó el Rey Endymion viendo de reojo a la Neo Reina Serenity esperando que hubiera desistido de aquella idea.
-No quieras detenerme Endymion, porque de una forma u otra iré.- Indeciso el Rey Endymion abrió el portal que la transportaría hacia el castillo del planeta Neptuno.
Al llegar la Neo Reina Serenity, así como las Sailor Scouts observaron con dolor que el planeta era un terreno árido, estaba completamente devastado, cubierto por una espesa neblina. La niebla se disipó poco a poco y se encontraron con una gran edificación de forma poco convencional completamente destruida.
-Acaso eso son… -Murmuró Sailor Júpiter asustada, incapaz de terminar la oración al observar que a varios metros del palacio de Tritón había una hilera de cuerpos sin vida que yacían en el suelo.
Rápidamente la Neo Reina Serenity se encaminó hacia el castillo de Sailor Neptune seguida de cerca de las Sailor Scouts del Sistema Solar Interno, y aunque la reina llamó muchas veces a la Guerrera de aquel planeta nadie le contestó, el Palacio estaba completamente vacío. Inmediatamente todas se dirigieron hacia su siguiente destino: El Planeta Urano, después de todo no había nada más que ver ahí.
Pero el escenario no había sido diferente al de Neptuno, el Palacio Real de Urano estaba en ruinas, las Sailor Scouts junto con la soberana de Tokio de Cristal se dirigieron al cuarto de comunicación, esperando que no estuviera destruido como el de Neptuno.
Para su suerte, el cuarto de control solamente quedaba funcionando el sofisticado equipo de comunicación compuesto por un tablero y una pantalla la cual mostraba estática. Sailor Mercury con la ayuda de su mini computadora logró el acceso a las cámaras de seguridad del palacio, apareciendo en el monitor la grabación de lo que aconteció en aquel lugar.
En la entrada del palacio Miranda se encontraban Sailor Uranus, Sailor Neptune y Sailor Saturn, estaban algo lastimadas pero dispuestas a detener el avance de Black Moon. Se podía observar como una gran sombra avanzaba velozmente hacia el planeta Urano, cubriendo de oscuridad todo a su paso.
-Debemos asegurarnos de acabar con todos.- Comentó Sailor Neptune con el ceño fruncido, su mandíbula tensa y los puños apretados -No podemos permitir que sigan avanzando más.- Sailor Uranus entendía como se sentía la guardiana de Neptuno, después de todo su planeta había caído pese a todo su esfuerzo. Fue principalmente por esa razón que decidieron juntar fuerzas para enfrentar al enemigo.
-Lo haremos Neptune, liquidaremos a todos los que destruyeron tu planeta.- Le prometió Uranus mirándola a los ojos y tomando su mano añadió -si hemos de morir, lo haremos juntas en este lugar.- A lo que su eterna compañera asintió apretando el agarre de su mano.
-Aquí vienen.- Anunció Sailor Saturn posicionando su guadaña frente a ella.
-Bien, estoy lista para el segundo round- Dijo Sailor Neptune y tanto ella como Sailor Uranus dieron un paso hacia delante dejando atrás a la última defensa que tenía el Sistema Solar Exterior, Sailor Saturn.
El cuerpo de Sailor Neptune se rodeó de un aura de color aguamarina mientras que Sailor Uranus era envuelta en un halo amarillo, sin perder tiempo Neptune lanzó su ataque -¡Marea del Violín Submarino!- utilizando su violín envió una poderosa marea de energía contra los que destruyeron su planeta.
También Sailor Uranus atacó exclamando -¡Turbulencias Espaciales!- La enorme cantidad de energía que había acumulado entre sus manos se había transformado en miles de rayos que cayeron contra los invasores.
-¡Lo hicieron!- Vitoreó Sailor Saturn.
-¿Eso creen?- Preguntó burlona una voz que parecía provenir de todos lados. Haruka y Michiru observaron con asombro que sus ataques solo habían reducido un poco el número de naves, se dispusieron nuevamente atacar por lo que no se percataron del gran rayo de energía oscura dirigiéndose rápidamente hacia ellas.
-¡Campo de Energía!- Sailor Saturn había girado rápidamente su arma creando una barrera protectora alrededor de ellas.
Apareció frente a ellas una figura encapuchada, en un manto de color purpura – negro, lo único visible eran sus manos, las cuales eran de un multicolor oscuro. -Sus esfuerzos son en vano, No impedirán la aniquilación de Tokio de Cristal.- Mostrándoles una ilusión en su esfera negra de cristal la cual flotaba sobre sus manos.
-Está por verse- Advirtió Sailor Uranus y sus ojos chispearon con fuego, ella no estaba dispuesta a darle la satisfacción de verlas derrotadas -solamente matándonos será como podrás llegar a la Tierra.
-Eso puede arreglarse- Musitó con voz gruesa y tono maligno aquel personaje, desapareciendo de la vista de las Sailor Exteriores. Una explosión las hizo voltear, no muy lejos de donde ellas se encontraban, una flota de las naves invasoras se encaminaba en dirección hacia la Tierra.
-Debemos frenar el avance de esas naves,- Sentenció Sailor Neptune clavando su mirada hacia aquellas naves, curveó los dedos y los cerró formando un puño que apretó con vehemencia -no podemos permitir que se aproximen a la Tierra.
-Yo me encargaré de ellas- Respondió Sailor Saturn con un gesto serio y rápidamente se dirigió hacia aquellas naves.
-Parece ser que tendremos bastante diversión por un rato.- Musitó Sailor Uranus y sin perder tiempo Uranus, Neptune y Saturn se enfrascaron totalmente en atacar a los invasores, los disparos se dejaron ver en el espacio. Estuvieron peleando por bastante tiempo, sus ataques habían mermado las filas del enemigo, pero seguían siendo un número considerable.
-No sé si logremos repeler a todos- Suspiró Sailor Neptune con cierta frustración y tratando de recuperar el aliento. Su aspecto se veía maltrecho y de varias partes de su cuerpo emanaba sangre.
-¿Por qué lo dices? ¿Acaso ya te cansaste?- Preguntó Sailor Uranus con una sonrisa irónica, limpiándose el hilo de sangre que corría de su boca. En ese momento vieron como una enorme esfera de energía acababa con cientos de naves enemigas.
-¡HOTARU!- Gritó Sailor Uranus observando impotente como Sailor Saturn utilizaba su ataque más poderoso, la Tumba del Silencio, para detener el avance de todas las naves que habían cruzado así como las que estaban cerca de perímetro, aunque el costo haya sido su vida.
-¡Malditos, no se los perdonaré!- Murmuró entre dientes Sailor Uranus.
Sailor Neptune levantó ambas manos por encima de su cabeza y exclamó -¡Maremoto de Neptuno!- enviando una enorme masa de energía, con la forma de su planeta guardián, aquel ataque destruyó todo a su paso, incluyendo a muchas naves enemigas.
Sailor Uranus alzó una de sus manos y formó dentro una pequeña esfera de energía exclamando -Tierra... ¡Tiembla! -Arrojando aquella esfera hacia el suelo, en dirección a su enemigo. La esfera se arrastró por el suelo, causando un terremoto en dirección al blanco mientras crecía en tamaño, para finalmente convertirse en una enorme masa de energía, la cual se dirigía con fuerza contra el oponente. El ataque combinado de Sailor Uranus y Sailor Neptune había logró destruir a casi toda la flota enemiga.
En ese instante apareció ante ellas aquel ser encapuchado, quien fungía como consejero del grupo rebelde llamado Black Moon, -Parece que las subestimé Sailor Scouts, pero no volverá a suceder.- Dijo sin poder evitar que la rabia que sentía escapara de él -Ustedes serán las primeras en sentir el poder del Cristal Oscuro.
De pronto apareció detrás de Sailor Neptune un hombre de cabello corto de color rojo el cual ascendía hacia arriba en forma de llama, sus ojos eran rojos como el vino, en su frente tenían la marca de una luna creciente invertida de color negro. Estaba ataviado con un pantalón verde, chaleco café de cuero, botas negras de cuero con cordones y un collar con una piedra como pendiente. Traía dos aretes hechos con pequeños fragmentos del Cristal Oscuro.
-Hasta nunca Sailor Scout.- Exclamó con voz fría, lanzando un rayo de energía oscura de sus manos, el disparo fue directo, preciso y totalmente inesperado que dio de lleno a Sailor Neptune. Los gritos de la guerrera del Planeta Neptuno complementaban la atmósfera de destrucción y muerte que reinaba en esa parte del Sistema Solar.
Sailor Uranus gritó su nombre con lágrimas corriendo libremente por su rostro, pero ya era demasiado tarde, su inseparable compañera había perecido. -Así pierda mi vida… les haré pagar por esto a ti y a tus camaradas - Gritó furiosa Sailor Uranus.
-No nos subestimes Sailor Scout.- Siseó aquel joven, fue entonces que Sailor Uranus se percató que detrás de los satélites Cordelia y Ofelia, lunas pequeñas ubicadas en el anillo Épsilon de su planeta guardián se habían ocultado alrededor de unas treinta naves.
Supuso que esa era la flota de la nave insignia, sin pensarlo por un momento se dispuso a destruirlas pero una ráfaga de rayos de energía se lanzó simultáneamente hacia ella. Los ataques llegaron a atravesarle el cuerpo, toda la sangre dentro de ella se esparció en el aire. Su cuerpo había caído a varios metros de su castillo. Sailor Uranus con su último aliento logró musitar el nombre de la poseedora de toda su confianza. - Perdónenos… Neo Reina Serenity.
-Ahora que no tenemos estorbos podremos avanzar más rápido hacia la Tierra- Comentó una mujer de largo cabello verde claro, y ojos de color marrón, llevaba un vestido corto sin mangas de color negro, sus guantes y botas largas eran del mismo tono que su vestido. Portaba un collar y brazalete de esmeraldas, ella también portaba la luna creciente invertida de color negro así como dos aretes hechos del Cristal Oscuro. -La destrucción de Tokio de Cristal es inminente.- Soltando una escandalosa y sonora risa.
El estallido de un colosal trueno despertó a la Neo Reina Serenity de aquel recuerdo, aunque para ser sincera ella hubiera preferido que todo hubiera sido un sueño, una terrible pesadilla, pero la realidad era que Sailor Uranus, Neptune y Saturn ya no podían volver a la vida pues Black Moon había eliminado las semillas estelares de las Sailor Guerreras.
-¿Por qué tuvo que suceder esto? ¿Por qué también ustedes? ¿Por qué de esta manera?- Se preguntó en voz alta -Siempre habíamos salido adelante sin importar que tan peligrosa fuera la batalla.- Por más que lo había intentado, era muy difícil para ella reponerse de esa gran perdida.
Jamás en su vida había sentido un dolor semejante, lloraba por sus amigas pero también por aquella persona que tanto había amado y quienes habían muerto por el bien de su reino. -Sailor Plut… ya no quiero seguir perdiendo a mis seres queridos. -Abrazó la fotografía de sus amigas y susurró - Sailor Moon…Destruye a Tokio de Cristal.- Rogando que por fin pudiera liberarse de tantos años de dolor.
Los ojos de la Neo Reina temblaban con lágrimas contenidas. Bajó la mirada sintiendo que estaba a punto de llorar, paso sus dedos sobre aquella fotografía y sin que ella se percatara de ello unas lágrimas resbalaron por su mejilla. Si la muerte de las Starlights la había afectado antes, el haber perdido a Uranus, Neptune y Saturn la habían devastado.
Fue entonces que su mirada se clavó en la imagen de Seiya Kou, quien usaba en aquella fotografía su característico traje de color rojo y corbata amarilla, sin poder evitarlo una leve sonrisa apareció en su rostro, al recordar lo que la presencia de aquella estrella fugaz había significado en su vida.
-Seiya… ojala estuvieras conmigo, muchas veces no sé qué hacer,- colocando las yemas de sus dedos sobre la imagen de Seiya Kou. Sin poder contenerse echo su cabeza hacia atrás y cerró los ojos con fuerza, mientras sentía un dolor fuerte y profundo que se le clavaba en el pecho, el ver los rostros sonrientes de Seiya y el resto de sus amigas, todas llenas de alegría.
En aquel entonces ninguno de ellos sabía lo que se avecinaba…solamente esperaba que su yo del pasado no cometiera los mismos errores que ella, y pudiera forjar un nuevo futuro, un futuro más brillante.
