Entrenamiento

Han pasado dos años desde que Kiki regreso al Santuario con Serge y Sophie, y desde entonces el lemuriano se ha encargado de entrenar al joven, viendo sus progresos y como de alguna manera ha conseguido un progreso casi prodigioso en el poco tiempo transcurrido desde su llegada al Santuario. Sophie por su parte, fue acogida por el Patriarca quien a su vez inició con su entrenamiento para que su despertar como diosa Athena estuviera completo.

[Serge]-Oye Kiki, ¿cuando crees que pueda volver a ver a Sophie?

El joven de cabello azul cobalto, ahora con catorce años y vestido con las ropas de soldado raso que usaba para entrenar tomaba su postura de combate frente a un Kiki vestido con una túnica amarillo pálido y una larga capa blanca cuyo cuello terminaba en una especie de bufanda.

[Kiki/Aries]-Cuando seas un Santo de Athena completo, es decir cuando consigas tu Cloth sagrada.

[Serge]-¡Buuu no es justo! tu mismo has admitido que he aprendido muy rápido a manejar la cosmoenergía y aun asi no me entregas una de esas armaduras.

[Kiki/Aries]-Es verdad, pero eso no significa que ya estes listo, aun no consigues golpearme una sola vez.

Kiki esbozó una tenue y amable sonrisa a su alumno, mientras este apretaba sus puños claramente molesto.

[Serge]-¡Eso es porque haces trampa! usas tu telequinesis cada vez que estoy por golpearte.

El joven dio un fuerte pisotón en el suelo ocasionando que este se resquebrajara por la fuerza y tomando impulso para lanzarse contra Kiki en una serie de puñetazos a una gran velocidad, y sin embargo, el caballero de oro los evadía con suma facilidad desviándolos con sus manos al ser capaz de leer todos los movimientos de Serge y finalmente contraatacó con un golpe de su palma directamente al pecho del joven, dándole de lleno y arrojandolo un par de metros hacia atrás haciendo que cayera pesadamente rodando por el suelo.

Serge se levantó rápidamente, apretando los dientes y dirigiendole una mirada feroz a Kiki, quien se limitó a encogerse de hombros, con apariencia de estar sumamente divertido.

[Kiki/Aries]-Estoy siendo suave contigo, en una situación real ya estarías muerto.

Serge sintió aquellas palabras como una cachetada, entonces seguía siendo débil, totalmente indigno de ver nuevamente a su hermana y de luchar para protegerla, la impotencia mezclada con furia lo inundaba, su puño comenzó a temblar pero se negaba a rendirse, y de esta manera comenzó a encender su cosmos, llevando su puño hacia atrás dando un firme paso al frente con las piernas flexionadas. Kiki por su parte lo observaba con cuidado, era el momento que estaba esperando, y Serge lanzó un fuerte gancho horizontal del cual salió un intenso haz de luz blanca que se fragmentó en una serie de rayos que se dirigieron contra el caballero de Aries impactando en su ubicación creando una espesa nube de polvo.

[Kiki/Aries]-Ese fue bonito y poderoso ataque, aunque aun puedes mejorarlo.

Serge escuchó la voz del lemuriano a sus espaldas poco antes que este le revolviera el cabello con su mano, a lo cual el joven la apartó molesto.

[Serge]-¿Lo ves? ¡Haces trampa, te teletransportaste en el último momento.

Kiki sonrió haciendo caso omiso del comentario de Serge, cuando unos fuertes y robustos pasos lo interrumpieron, y al girarse ambos se encontraron con un enorme hombre de unos dos metros de altura y grandes músculos, que caminaba revolviéndose su alborotada cabellera color azabache junto a una mujer de cabello verde vestida con un leotardo marrón y mallas verdes y su rostro oculto tras una máscara.

[Kiki/Aries]-¡Shaina, Elnath!

[Elnath]-¡Deja de hacerle trampa al muchacho Kiki, ese último movimiento se veía interesante jajajajajaja!

[Shaina]-Además, si sigues tratándolo con suavidad pronto se estancará en su desarrollo.

Kiki se cruzó de brazos al ver a sus dos compañeros, Elnath, heredero del poderoso cuerno dorado, guardián del segundo templo y un hombre con una persistencia infinita. Nunca olvidaría el día que llegó hasta su templo y no descansó hasta que hubo accedido a repararle el cuerno a su armadura, aun a pesar de las explicaciones sobre el milagro que había hecho posible que un caballero de bronce hubiera conseguido cortar el cuerno de la armadura de Tauro. "No me interesa, repáralo Kiki" era lo que le decía en cada ocasión que intentó persuadirlo de conservar el cuerno roto.

Shaina de Ofiuco, por su parte era una de las pocas guerreras que permanecía desde la última guerra, y aquella que se convirtió en su implacable maestra luego de la muerte de su maestro Mu para ayudarlo a perfeccionar sus técnicas.

[Kiki/Aries]-Ya lo se, ya lo se, y no es trampa Elnath, si Serge quiere golpearme tendrá que ser más rápido que mis habilidades telequineticas.

Luego, reparando rápidamente en la máscara de Shaina añadió.

[Kiki/Aries]-¿Y tu porque llevas la máscara, sabes bien que Athena ha revocado la orden de llevarlas, aunque creo que fue realmente motivado por algún tipo de incomodidad al no ver tu verdadero rostro.

[Serge]-Eso suena a algo de Sophie.

Serge interrumpió la conversación con la mirada clavada en la máscara de Shaina, y detallando cómo sus músculos se encontraban muy definidos sin perder gracia en su atlética figura, y finalmente ella se acercó al jovencito mirándolo de arriba a abajo antes de responder.

[Shaina/Ofiuco]-Lo sé Kiki, pero los viejos hábitos no se abandonan fácilmente… Y veo que este jovencito es el hermano de Athena. Siendo así, ¿No deberías ser más duro con el? Lo que haces parece un juego.

[Serge]-Eso es lo que yo le he dicho, pero no me hace caso.

[Elnath/Tauro]-Si es el hermano de Athena, debe ser fuerte. Vamos pequeñin, dame tu mejor golpe.

[Serge]-¡Estas loco! Me rompería la mano.

Kiki se llevó la mano al rostro, masajeando suavemente su tabique con sus dedos, tratando de contener la molestia y dejando escapar un profundo suspiro.

[Kiki/Aries]-Por eso es que debes hacerte más fuerte, y no por ello debo de ser más rudo en los entrenamien-!Cof!

La sonora palmada en la espalda de Kiki por parte de Elnath interrumpió sus palabras dejándolo sin aliento.

[Elnath/Tauro]-Vamos Kiki, no te enojes.

[Kiki/Aries]-Entonces déjenme entren… ¿Escucharon eso?

En una milésima de segundo, ante el drástico cambio en el semblante de Kiki, el divertido ambiente entre caballeros, cambio a uno de alerta, concentrándose en el entorno, hasta que a la distancia pudieron escuchar el grito desesperado de uno de los soldados rasos.

[Soldado Raso]-¡EMERGENCIA, EMERGENCIA ESTÁN ATACANDO RODORIO!