A petición del público, ¡continúa Terrorista!


[Acto 2]

Situaciones

Vació su copa de un solo trago y sin siquiera degustar el sabor del finísimo champán que su padre había encargado, luego pidió un vaso de whisky. Makoto estaba sentado en la barra, jugueteando con los trozos de hielo que nadaban en el líquido dorado. Desde donde estaba podía ver cómo Ran y su guapísimo novio se miraban, besaban y cómo, disimuladamente, se tocaban. De repente le entró una rabia que no supo de dónde venía. La última vez que le había pasado algo así había sido en primaria, cuando un compañero de clase se había acercado para besar en la mejilla a la niña que le gustaba. ¿Qué significaba eso? ¿Acaso le gustaba Sousuke? ¡No, no! Eso estaría muy mal, porque Sousuke era el novio de su hermana y, primero, iban a casarse; segundo, Sousuke jamás se fijaría en él. Bufó, molesto, mientras bebía su whisky. ¡Ah!, cómo le gustaría que su mejor amigo estuviera ahí. Pero claro, Haruka estaba en Australia, cumpliendo su sueño de ser nadador profesional.

—¿Por qué esa cara tan larga, Mako-chan? —el castaño miró de reojo cómo su rubio amigo, Hazuki Nagisa se sentaba a su lado. El más bajito pidió un coctel y tomó un trago antes de volver a hablar —Este debería ser un día feliz para toda la familia Tachibana, ¿no es cierto? Oh, podría ser… Mako-chan, ¿acaso te gusta…? —Makoto le cubrió la boca con la mano.

—¡No digas nada innecesario, Nagisa! —replicó Makoto, en voz baja —Alguien puede escucharte.

—Oh, entonces, ¿es cierto? —las mejillas de Makoto se sonrojaron, desvió la mirada, pero aun así negó con la cabeza —Tengo que admitir que es un bombón. No se compara con mi amado Rei-chan, pero está muy, muy bien. Lástima que sea…

—Ya, no tienes que recordármelo —lo cortó —Demonios, ¿por qué será que todos los sujetos apuestos están reservados ya?

—Bueno, más bien yo diría que tú eres demasiado lento, Mako-chan —le dijo el rubio. Makoto arqueó una ceja —Quiero decir, eres tan tímido que nunca te atreviste a confesártele a aquel chico durante la preparatoria, ¿cómo era que se llamaba? ¡Ah sí!, algo como Kiss me, creo.

—Kisumi —corrigió el más alto —Y ya, no empieces, Nagisa —replicó, agachando la cabeza, mientras su mano seguía aferrada al vaso.

—Oh, mira nada más —dijo de pronto Nagisa, poniéndose de pie —Te veré más tarde, Mako-chan —y se fue. Makoto se incorporó y vio a su amigo salir rápidamente del salón, seguro para llamar a su novio, que estudiaba medicina en los Estados Unidos. De repente, una profunda voz masculina a sus espaldas lo hizo sobresaltarse.

—¿Whisky escocés? —fue la pregunta. Y Makoto sabía muy bien a quién pertenecía esa voz. Se volteó lentamente y se encontró con Sousuke sentado a su lado —Tráigame dos —le dijo el más alto al bartender, para luego tenderle un vaso a Makoto —Ran siempre dice que el whisky escocés es basura, que sólo deberíamos tomar irlandés, por algo del origen o no sé qué —la mente de Makoto estaba completamente en blanco y Sousuke seguía mirándolo con esa sonrisa seductora de modelo de revista. Maldición, ahora mismo debía lucir como un verdadero idiota.

—¿Dónde está Ran? —preguntó y de pronto le sonó como lo más estúpido que pudo haber dicho para romper el hielo. Pero es que ese hombre lo descolocaba por completo. A Sousuke no pareció importarle y sólo señaló hacia atrás con la mano.

—Está presumiéndole su anillo de compromiso a sus amigas —contestó —¡Miren el Tiffany que me regaló mi novio! —imitó la vocecita chillona y emocionada de Ran, haciendo reír a Makoto. En ese momento, se escuchó el grito emocionado de un grupo de chicas entre las cuales se encontraba su hermana.

—Ran puede ser un poco escandalosa a veces.

—¿Un poco? —dijo Sousuke y entonces ambos comenzaron a reír. ¿Eh? ¿Qué había sido ese especie de "conexión" extraña? ¿Significaba eso que le agradaba a Sousuke? —Ran no habla mucho sobre sus hermanos. Hasta dos años después de que comenzamos a salir fue que me di cuenta de que tenía dos hermanos y que además tenía un hermano gemelo. Pero a ti te conozco desde antes —Makoto parpadeó, confundido —Tachibana Makoto. Representaste a Japón en el campeonato juvenil de natación. En backstroke y en relevo combinado —el castaño lo miró, sorprendido de que supiera aquello —También fui nadador. Comenzando la preparatoria me destrocé el hombro, pero como mi sueño era nadar al lado de mi mejor amigo, continué nadando sin seguir el tratamiento. Con el hombro en mi condición, me era imposible regresar al mundo de la natación, así que volví a casa para ayudar con el negocio familiar y bueno, el resto es historia.

—Ah, así que también fuiste nadador —comentó Makoto, sorprendido y sintiéndose cada vez más atraído a él —¿Cuál es tu estilo preferido?

Butterfly stroke —contestó Sousuke, bebiendo un trago de whisky —Siempre quise intentarlo con backstroke también, pero era un desastre —rió y Makoto lo acompañó pronto —Qué pequeño es el mundo. Resulta que el hermano menor de mi prometida pudo cumplir el sueño que yo anhelaba.

—Bueno, en realidad dejé la natación competitiva cuando terminé la preparatoria —dijo Makoto, sujetando el vaso con un poco más de fuerza y sin mirar a Sousuke —La natación no es un camino lo suficientemente digno para un Tachibana. O algo así.

—¿Qué dices? ¡Eres increíblemente talentoso! —replicó el más alto, colocando su mano sobre la de Makoto sin darse cuenta —No puedo creer que tu familia te haya hecho renunciar. ¿Qué haces ahora?

—Estudio Economía en la Toudai. Ya sabes, para encargarme del negocio familiar en el futuro.

—No puedo creerlo, ¿cómo es que…?

—¡Sou! —Makoto y Sousuke se voltearon en cuanto escucharon la vocecita melosa de Ran a sus espaldas. Instantes después, la mayor de los Tachibana estaba aferrada al cuello de su novio —¡Vamos a bailar, Sou! —el más alto la miró con un gesto de ligero fastidio.

—Ran, estás ebria —la mujer rió tontamente.

—Claro que no, cariño, ven, vamos a bailar —lo tomó de la mano y él se dejó llevar, no sin antes voltearse hacia Makoto con un gesto de "sálvame, por favor". Pero claro que no había nada que Makoto pudiera hacer, cuando los dos entraron a la pista de baile, muy pegados y moviendo sus cuerpos al ritmo de una sensual tonada. Makoto por un instante sintió que odiaba a su suertuda hermana.

Makoto regresó a la mesa donde estaban sentados sus padres, que pronto se levantaron para bailar al ritmo de un bolero. El castaño se dejó caer en una silla al lado de Ren, que platicaba animadamente con Chigusa. Ren se volvió hacia su hermano menor y lo miró con una sonrisa.

—Makoto, ¿ya te has hecho amigo de Sousuke-kun? —el menor se encogió de hombros. ¿Amigos?, la verdad no estaba seguro —¿No te parece que su presencia es un poco… intimidante?

—¿Tú crees? A mí me parece que es una persona muy agradable —contestó, mientras sus ojos se perdían en la elegante figura de un Sousuke que sabía bien cómo mover su cuerpo. En serio, ¿qué significaba eso? Acaso… ¿le gustaba Sousuke?

De pronto, el celular de Makoto comenzó a sonar, sacándolo así de su ensimismamiento. Se fijó en el nombre proyectado en la pantalla. Era Haru. Sonrió y se excusó, luego salió del salón y se dirigió a la terraza.

—Hola, Haru-chan —saludó.

Basta con el "chan", Makoto —replicó el otro.

—Sí, sí, lo siento. ¿Cómo has estado?

Bien, los entrenamientos van bien. Lamento no haber podido estar ahí, pero sin duda estaré en Japón para la boda de Ran. Por cierto, ¿todo está bien contigo?

—¿Eh? ¿Por qué lo dices?

No lo sé en realidad, fue sólo un presentimiento que tuve —Makoto suspiró. Haru y él había sido amigos desde la infancia y se conocían tan bien que podían leerse sin la necesidad de estar uno enfrente del otro —Entonces, ¿está todo bien?

—Pues… creo que sí —volvió a suspirar —Bueno, en realidad, me pasó algo extraño hoy. O más bien me siento extraño desde que… desde que conocí al novio de Ran.

¿Te gusta?

—¡Haru! —replicó —No lo sé —admitió —Espero que no. Él es inalcanzable y está prohibido para mí. ¡Va a casarse con mi hermana! Pero, Haru, si lo vieras, rayos, es demasiado apuesto y hablar con él… fue tan natural cómo la conversación fluía. Ah, estoy diciendo muchas tonterías, ¿verdad?

Nada fuera de lo usual —contestó Haruka —Relájate. Estoy seguro de que es sólo porque recién descubriste que te gustan más los chicos que las chicas. Nada va a pasar. Y tampoco tiene nada de malo que sean amigos, ¿no? —Makoto asintió. Haruka tenía razón, simplemente debía tomarse las cosas con calma y no pensarlo demasiado —Tengo que irme. Nos veremos pronto, Makoto.

Makoto colgó y regresó al salón, arrastrando los pies. Torció a la derecha para entrar al baño un momento y escuchó unos extraños sonidos. Se detuvo en seco y no tardó en reconocer la voz de su hermana. Además, ahí estaba Sousuke también, de eso no le cabía la menor duda. Entró al baño de hombres, rogando por no encontrarse con ninguna sorpresa desagradable. Adentro no había nadie, pero de pronto escuchó un golpe en la puerta de uno de los cubículos y se sobresaltó. ¿Qué demonios eran esos gemidos? ¿Acaso ellos estaban haciéndolo ahí? ¡Qué rayos!

—Ran, es suficiente —decía Sousuke, que sonaba enfadado —Estás ebria. Además, ¿cómo se te ocurre que vamos a tener sexo aquí? ¿Qué pasa si alguien viene?

—No me importa —contestó Ran que, por los sonidos, parecía estar quitándole la ropa a Sousuke —Este es mi hotel y puedo hacer lo que quiera en él. Ahora, Sousuke, no seas tímido y tócame. Mira que ya me he quitado el vestido para ti. Quítate tú también la ropa, anda, aunque sea los pantalones. Si lo haces, prometo que te daré un tratamiento especial.

—Ya te dije que no —replicó —No voy a hacerlo contigo cuando estás así de ebria. Eso sería como aprovecharme de ti.

—Pero si yo te estoy diciendo que me lo hagas, Sousuke. Hazme todas las cosas sucias que se te vengan a la cabeza, rápido, antes de que nos descubran —Makoto abrió los ojos, sorprendido al descubrir ese lado oculto de su hermana. Pero a pesar de que simplemente quería salir corriendo de ahí, algo se lo impedía —Ja, ¿no te parece excitante?, hacerlo mientras existe el peligro de que nos descubran. Vamos, Sou, házmelo.

—Muy bien —al escuchar cómo Sousuke cedía, Makoto sintió una repentina oleada de tristeza, aunque no entendía por qué. Eran novios después de todo, así que se podían hacer esas cosas, ¿no? Entonces, ¿por qué se sentía así? —Vamos, arréglate el vestido.

—¿Pero por qué?

—Sólo confía en mí. Muy bien, ahora —Makoto escuchó el sonido de la hebilla del cinturón. Así que de verdad iban a hacerlo. ¡Rápido, tenía que salir de ahí! Estúpidas piernas que no querían responder —Estamos listos —se escuchó el sonido del pomo de la puerta girar y Makoto miró a su alrededor, buscando dónde esconderse —Vámonos —salieron del cubículo, al tiempo que Makoto abandonaba el baño. Sousuke iba cargando a una adormecida Ran, como si fuera una princesa —¿Eh? Creí haber escuchado a alguien —de pronto le llegó el olor de una colonia que se le hacía conocida —¿Makoto? —pero no había rastro del chico ahí.

—Sou, no me siento bien —balbuceó la chica, justo antes de vomitar el carísimo traje de su prometido, para luego caer inconsciente.

Sousuke maldijo por lo bajo y entró en el ascensor – que afortunadamente estaba vacío – para dejar a Ran en su habitación. La familia Tachibana había reservado una habitación en el hotel para él y su familia, ya que la residencia de los Yamazaki se encontraba en Nagoya y todos los actos protocolarios de la boda se realizarían en Tokio. Acomodó entonces a Ran en la inmensa cama y le limpió la boca. Afortunadamente la chica no se había vomitado el vestido. Después entró al baño y se quitó la ropa para darse una ducha rápida. Cuando recién terminaba de ponerse los pantalones nuevamente, escuchó unos golpecitos en la puerta. Abrió y se encontró con Makoto.

El castaño por su parte se sonrojó en cuanto vio aparecer a Sousuke, sin camisa, enfrente de él. En verdad tenía un físico impresionante, no podía dejar de mirarlo. Sousuke se aclaró la garganta y, sobresaltado, Makoto finalmente lo miró a los ojos. Miró hacia adentro, fijándose en la enorme suite y en la cama donde dormía su hermana, que ya comenzaba a balbucear cosas ininteligibles.

—L-Lamento la intromisión, Yamazaki-kun —dijo Makoto, jugueteando con su corbata —E-Estaba preocupado por Ran, p-pero ya que está contigo, me voy.

—Espera —Sousuke lo agarró por la muñeca para impedir que se fuera. Makoto lo miró, extrañado, pero Sousuke no supo qué decir. ¿Por qué había detenido a Makoto en primera instancia?

—Dale una taza de café bien cargado, luego que tome una ducha de agua fría y con eso se le pasará —dijo entonces Makoto, luego de que ambos permanecieran en silencio durante varios minutos —Lamento mucho el comportamiento de mi hermana, Yamazaki-kun, no sabe controlarse cuando bebe.

—Ya deja de agregarle el "kun" a mi nombre —replicó el más alto, que todavía no había soltado a Makoto —Sólo "Sousuke" está bien.

—Oh, en ese caso, por favor, si no es mucha molestia, llámame Makoto —Sousuke lo haló del brazo y lo acercó un poco más a él, quedando sus rostros muy cerca, tanto que Makoto podía sentir el aliento de Sousuke dándole en las mejillas. Oh rayos, estaba seguro de que iba a desmayarse en cualquier momento —S-Sousuke…

—¡Sou! —ambos se sobresaltaron y, separándose, se fijaron en Ran, que acababa de darse la vuelta y abrazaba la almohada con fuerza —¡Vamos, hagámoslo! —los muchachos volvieron a mirarse, antes de echarse a reír.

—Supongo que deberíamos volver pronto —dijo Sousuke. Makoto asintió con la cabeza y se dio la vuelta para marcharse. Sousuke por su parte se quedó mirando al muchacho, sin saber muy bien qué clase de impulso lo había llevado a retener a Makoto de aquella manera —¿Qué voy a hacer contigo, Ran?

S & M

La residencia principal de la familia Tachibana estaba precedida por una enorme casa de estilo victoriano, que estaba rodeada por inmensos jardines donde crecían hermosas flores y deliciosos frutos. Había varias casitas pequeñas alrededor de la propiedad, donde vivían los sirvientes de la familia, – mayordomos, ama de llaves, jardineros y demás personas encargadas de mantener la propiedad en perfecto estado – además de un amplio gimnasio y una piscina bajo techo. Esa noche – cuando faltaban sólo dos días para la boda – los Tachibana habían invitado a los Yamazaki a una cena. Todos estaban reunidos en la sala, mientras terminaba de prepararse la cena, excepto por una persona, el menor de los Tachibana.

Makoto se encontraba en la piscina, practicando su backstroke. Estaba tan concentrado que había perdido la noción del tiempo. Ya había pasado un año desde que entró en la universidad y sus calificaciones estaban entre las primeras de su facultad. Por eso, después de pensárselo durante mucho tiempo, había tomado la decisión de entrar al equipo de natación de la universidad. A sus padres no les había hecho mucha gracia, pero mientras mantuviera sus buenas calificaciones, podría seguir con la natación, eso sí, sólo como un hobby. Jamás un Tachibana podía dedicarse a la natación de forma profesional. Además, Makoto sabía que se había quedado atrás y que ya había en Japón nadadores mejores que él, su amigo Haruka contado entre ellos.

Y tan concentrado estaba, que no escuchó la puerta del gimnasio abrirse. Terminó su última vuelta y se quitó los google y la gorra, sacudiéndose el exceso de agua del cabello. Todo esto bajo la atenta mirada de un Sousuke que se había quedado observando su forma de nadar por lo menos durante cinco minutos. Cuando Makoto levantó la mirada, vio que Sousuke le estaba tendiendo una mano, para ayudarlo a salir de la piscina. Makoto, sobresaltado, le dijo:

—¡Sousuke! Por poco me matas del susto —aceptó la mano que el otro le tendía y salió de la piscina.

—Ran me envió a buscarte, me dijo que me asegurara de que no habías olvidado la cena —Makoto se agachó para recoger su reloj y se fijó en la hora. Rayos, ya se le había hecho tarde.

—¡Santo cielo, es tardísimo! —exclamó el castaño —¡Ran va a matarme! Gracias por avisarme, Sousuke. Puedes adelantarte, estaré ahí en diez minutos —Sousuke lo vio correr a las duchas, sin poder evitar que sus ojos se pasearon por la espalda ajena y un poco más abajo. ¡Qué cuerpo!

—¿Qué carajos hago viéndole el trasero al hermano de mi prometida?


No sé cuándo podré actualizar nuevamente, pero díganme si les está gustando. ¡Gracias por leer!