TRAS BAMBALINAS

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Mini-capítulo 06. Runas.

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Casi no cumplo pero aquí está. Espero que lo disfruten.

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Advertencias: Leve slash. Ocurrencias no aptas para menores de 14 años.

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Agradecimientos a: 241L0RM3RCUR1, Saekey y Emily.

Gracias a todos por sus comentarios, lamento que no sea muy rápida. Espero que sigan acompañándome hasta que esto termine.

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Disclaimer: Nada me pertenece, son propiedad de Sunrise.

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Compartió un cálido beso con L-elf en aquella cabina deshecha, aplastada y entre trozos de metal retorcido. Aún podía escuchar en su cabeza la melodiosa voz femenina de Pino retumbar en cada pensamiento lujurioso que tenía sobre el otro chico, su actual situación y las miles de posibilidades de eso en el futuro. Aquello le pareció cómico. Rió a duras penas entre la sangre que se escapaba de su boca y los pulmones llenos de líquido casi a punto de colapsar, porque esa tonta escena era la mejor sensación del mundo.

En cambio, el ex soldado de Dorsian no compartió su actitud y lo sostuvo con fuerza incitándolo a calmarse y no dejarse llevar por la locura.

¡Estás vivo!

Lo escuchaba y por esa misma razón no podía dejar de reír. Porque definitivamente era la mejor sensación del mundo. Estaba vivo, era feliz y los ojos violetas que lo miraban con preocupación no se apartaron ni un solo instante mientras sus otros compañeros intentaban sacarlo del destruido Valvrave Unidad 01.

Todo estará bien, lo prometo.

Así que entre las pocas palabras que alcanzaba a escuchar contra su oído y la calidez de un abrazo cariñoso se rindió al profundo sueño, esperando que cuando despertara el ojivioleta continuara estrechándolo de aquella manera.

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¡Pervertido!

La palabra resonó en la cabina silenciosa mientras un sonrojado castaño le gritaba a todo pulmón al holograma de la chica de cabello rubio guardar la compostura. Se tapó los ojos avergonzado por tener que lidiar con ello precisamente cuando se hallaban en un lugar tan estrecho sin escapatoria y con la persona que provocaba esa clase de ideas en su cabeza.

No puedo entender a los humanos.

Continuaba la magius entre el mutismo del peliplateado que lo acompañaba y su cara enrojecida y acalorada. Quería que se abriera un hueco en la tierra y lo succionara para siempre.

Nunca pensé que él también tendría esa clase de pensamientos.

La frase revoloteó por su cabeza hasta que provocó un cortocircuito en sus sinapsis.

-¿Eh?

Los dos son unos pervertidos.

Levantó su vista sorprendido, primero observando la diminuta figura bailar por la pantalla y luego buscando los ojos del mayor.

-¿Qué? –la mirada se volvió más intensa y oscura -¿Qué esperabas entonces? Pensé que el beso hacía todo más evidente –las palabras de L-elf le provocaron un hormigueo en su estómago.

Después de muchas noches en el hospital meditando sobre lo sucedido en el condenado rescate ocurrido semanas atrás y el comportamiento anormal del peliplateado, aquello sonaba tan sencillo que creyó que estaba soñando. Permaneció inmóvil sin saber cuál era la respuesta más apropiada a esa declaración.

-Siempre tan lento, Tokishima Haruto.

-¿Eh?

No reaccionó al siguiente movimiento. Sintió el peso extra del soldado y la boca ajena que lo besaba duro y con ganas. Sin pensarlo demasiado correspondió el beso y lo atrajo más a su cuerpo dejándole el espacio para colarse entre sus piernas, a pesar de lo incómoda de la postura en la silla de mando y los gritos emocionados de Pino sobre las miles de obscenidades que se colaban a través del enlace que compartían.

A ninguno le importó.

Más tarde entendió que los tres eran un caso perdido, ya que conformaban un equipo extraño, Pino era una voyerista, L-elf un exhibicionista y Haruto un masoquista.

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