¿Qué demonios escribí?
Advertencia: contenido inadecuado. Clasificado M (creo que soy una pervertida).
[Acto 3]
Despedida de soltero
Sin ser conscientes del tiempo, Sousuke y Ran se habían quedado trabajando hasta muy tarde en el nuevo proyecto, un restaurante Cinco Estrellas que ambas familias estaban planeando abrir en Tokio. Entre tazas de café, lluvias de ideas y bosquejos, habían dado las dos de la mañana. Suerte que no tenían ningún compromiso temprano. Ran, que estaba sentada en el suelo revisando unos papeles, alzó la mirada hasta donde Sousuke estaba acomodando unos planos. La mujer se relamió los labios, sin poder apartar sus ojos del tan bien formado trasero de su prometido. Jamás lo admitiría frente a nadie, pero la principal razón por la que había comenzado a salir con él era su físico. Adoraba cómo las mujeres la envidiaban y le lanzaban miradas de odio cuando iba de la mano del apuesto arquitecto Yamazaki Sousuke. Ella sabía que era un pensamiento cínico, pero aun así no podía evitar sonreír cuando pensaba en ello.
Segundos después, mientras ella todavía estaba perdida en sus pensamientos, Sousuke se volteó y se sentó a su lado, atrayéndola hacia él con un brazo, antes de darle un beso en la cabeza. Ran pasó una mano por el fuerte pecho de su prometido, metiendo la mano por debajo de la camisa blanca, que ya tenía un par de botones abiertos. Se miraron a los ojos y sonrieron. Instantes después, Ran terminó con la espalda contra el frío suelo, con Sousuke encima de ella. Sousuke le arrancó la blusa de un tirón, acariciando sus pechos por encima del sostén. Ran gimió, complacida, y enrolló sus brazos alrededor del cuello de Sousuke, atrayéndolo para poder besarlo. Sousuke apretó uno de sus pechos, causando que ella lo mordiera. Sousuke se apartó de ella y lamió la sangre de su labio.
—Qué violenta —bromeó él.
—¿Tienes idea de cuánto tiempo he estado conteniéndome? —replicó ella, con la respiración agitada luego del ardiente beso que acababan de compartir —Tengo una imagen que mantener ante mis padres.
—Oh, así que por eso estabas ansiosa por comenzar a trabajar aunque nuestra boda esté tan cerca —Ran sonrió —Tu astucia a veces me asusta, Ran.
—Basta de charlas y —Ran se puso sobre él y comenzó a desabrocharle el cinturón, quitar el botón y bajar la cremallera, rozando con sus manos la intimidad ya hinchada de Sousuke —sigamos con lo que estábamos —la mujer se levantó la falda y se bajó la ropa interior hasta los talones, antes de terminar de bajar el pantalón de Sousuke y siguiendo con la ropa interior.
—Ran, espera…
—No, ya no puedo esperar más —replicó ella, bajando la cabeza para iniciar con el blowjob. Demonios, cómo le gustaba esa palabra. Cómo le gustaba ver a Sousuke completamente deshecho, tenerlo completamente a su merced. Y justo cuando ella iba a penetrarse, Sousuke se incorporó y la sujetó por los hombros.
—Te dije que esperaras, maldición. ¡No podemos hacerlo en la oficina de tu madre!
—¿De mi madre? Oh no, esta no es la oficina de mamá —contestó ella —Es la oficina que, originalmente, iba a ser de Makoto cuando se graduara.
—¿Eh? Pero si esta luce como la oficia de un arquitecto —Ran vio que Sousuke comenzaba a acomodarse la ropa interior y también se dio cuenta de que su miembro estaba completamente flácido. ¿Qué demonios? ¿Estaba perdiendo su toque? Genial, ahora Sousuke la cambiaba por una oficina. Ran se acomodó la falda y se subió la ropa interior, viendo cómo Sousuke se incorporaba y recorría el lugar con la mirada —Pensé que Makoto estudiaba Economía.
—Y lo hace —dijo Ran —Gracias a mí —Sousuke la miró, confundido.
—¿Qué quieres decir?
—El verdadero sueño de ese chico siempre fue convertirse en nadador profesional —contó ella —Nadie en la familia pensaba que Makoto tuviera lo que hacía falta para convertirse en nadador profesional, porque le falta espíritu competitivo, por eso lo mejor fue que acabáramos con ese sueño antes de que le causara más daño —Sousuke la miró, indignado, pero ella continuó hablando, ignorándolo —Aparte de la natación, Makoto siempre ha tenido cierto don para las artes. Es bueno dibujando, es creativo, ¿sabías que incluso escribe poesía? Pero de nuevo, nada de eso iba a llevarlo a nada. No es el heredero de la compañía, pero como un Tachibana, es su deber ayudar al crecimiento de la compañía. Y yo, como futura cabeza de esta familia, debo asegurarme de que mi hermano no va a convertirse en un estorbo.
—¿Qué hay de Ren? —preguntó Sousuke —¿No es acaso dueño de una pequeña pastelería? —Ran asintió con la cabeza —Es bueno en lo que hace, ¿no? El otro día probé algunos de sus pasteles.
—Ren es un buen patissiere —Ran no pudo ocultar un dejo de desprecio en su voz —Pero eso sucedió durante una época donde mi padre era demasiado permisivo. Papá y Ren firmaron un contrato, de forma que ninguno de nosotros pudiera meterse en su vida. Yo no estaba de acuerdo, pero dado que durante ese momento las calificaciones de Ren no eran buenas, papá no lo consideró lo suficientemente bueno para hacerse cargo de una de las ramas de nuestra compañía —rió —Realmente todos pensábamos que era un bueno para nada hasta que lo vimos ganar el primer premio en un concurso de pastelería en París.
—¿Por qué eres así, Ran? —la mujer parpadeó, confundida —¿Cómo puedes hablar así de tus hermanos? Es casi como si te consideraras superior a ellos.
—Es que lo soy, Sousuke, ¿acaso no es obvio? No hablaría de esta forma si no fuera porque sé que soy la más capacitada de los tres. Sousuke, aunque ame a mi familia, soy realista. Es lo mismo contigo, por ejemplo —Sousuke arqueó una ceja —Yo pienso que tú eres mucho mejor arquitecto que Yumiko, pero aun así ella siempre se lleva la mejor parte, ¿o acaso me equivoco? —pero antes de que él pudiera replicar, Ran continuó —Pero ya verás que eso cambiará en cuanto nos casemos. Porque yo te convertiré en el mejor arquitecto de todo Japón. Serás tan famoso que ambos tendremos que huir de los paparazis.
—Deja de soñar despierta, Ran. Sabes que la fama no me interesa —replicó Sousuke —Lo único que me interesa es hacer bien mi trabajo y que mis clientes estén felices con el resultado. Eso es lo que trae verdadera satisfacción a un arquitecto —Ran bufó.
—Hablas igual que Makoto. "Si no puedo ser un nadador profesional, quiero ser un arquitecto que ayude a las personas a convertir sus sueños en realidad". Mi Makoto siempre ha sido un niño tan inocente, tanto que casi conmueve el corazón de papá. Suerte que yo estaba ahí para hacerle ver la realidad. Ren, sin embargo, no se rindió y le compró a Makoto todo lo que ves aquí. Este solía ser el escondite de Makoto cuando estaba en su "fase rebelde".
—¿No has pensado que quizás Makoto puede estar frustrado? El no haber sido capaz de elegir su futuro, de perseguir sus sueños…
—Sousuke, no te pongas tan sentimental —dijo ella, dándole un golpecito en el hombro —¿O acaso es que recordaste tu propio pasado? —Sousuke desvió la mirada, molesto —No te preocupes, yo te ayudaré a olvidar tu tristeza —Ran lo acorraló contra la pared y comenzó a quitarle la camisa, sin embargo, Sousuke la apartó.
—¿Es que sólo puedes pensar en sexo? —espetó él, molesto —Siempre que discutimos tratas de arreglar las cosas de este modo.
—Pero si no estamos discutiendo. Escucha, si estás preocupado por Makoto, aunque no entiendo por qué si recién acabas de conocerlo, ya déjalo. Makoto es un estudiante modelo, es el primero de su generación en la facultad de Economía y sus notas son las mejores. Mientras mantenga sus buenas notas, le permitimos tomar todas las actividades extracurriculares que desee. De hecho, —Ran se separó de él y se puso a buscar algo en un cajón —ajá, aquí está —sacó un pequeño cuaderno y se lo entregó —Anda, léelo.
—No puedo, esto es…
—Te estoy diciendo que está bien, Sousuke —insistió ella —Estoy seguro de que a Makoto no le molestaría que alguien más lea sus poemas. Cuando era niño, siempre me pedía que los leyera. Aunque, bueno, nunca pude decir mucho, ya que no entiendo mucho sobre poesía —Sousuke pasó las páginas, sintiendo un sinfín de emociones mientras leía las palabras plasmadas con la pulcra caligrafía del menor de los Tachibana. Era casi como si… pudiera sentir en carne propia lo que Makoto estaba sintiendo —Ese niño… si tan sólo no hubiera nacido como un Tachibana…
—Vámonos, Ran —Sousuke la sujetó de la muñeca y la arrastró fuera de la oficina, hasta su auto.
—¿Adónde vamos? —él no contestó, pero Ran pronto se dio cuenta de adónde se dirigían. Sousuke se estaba quedando en el hotel Samezuka. Ran se vio arrastrada hasta la lujosa suite de su prometido y cuando se dio cuenta, ya estaba en la cama, mientras Sousuke comenzaba a quitarse la camisa —¿Sousuke?
—¿Acaso no era esto lo que querías? —Ran sonrió, complacida, al tiempo que se quitaba la ropa y apresuraba a Sousuke para que hiciera lo mismo.
Sousuke le hizo el amor, sintiendo una extraña sensación de vacío, mientras se derramaba dentro del condón. En cuanto terminaron, Ran se quedó dormida, pero él no era capaz de conciliar el sueño. Se levantó de la cama y se quitó el condón, arrojándolo en el basurero del baño. Se puso una bata de baño y se asomó por la ventana. Eran cerca de las cuatro de la mañana, así que la ciudad aún dormía. ¿Por qué? ¿Por qué de pronto se sentía tan vacío? Acababa de hacer el amor con la mujer que pronto se convertiría en su esposa. La mujer que amaba. ¿La mujer que amaba? ¿En verdad la amaba? Y, ¿Ran en verdad lo amaba? Ran a veces podía ser tan superficial que realmente no se sentía capaz de afirmar que lo amaba. ¿Se lo había dicho ella alguna vez?
No supo cómo ni porqué, pero el recuerdo de unos ojos verdes, tan distintos a los de Ran, se coló en sus pensamientos. Y, sin saber por qué, el nombre de aquel chico se escapó de sus labios.
—Makoto…
S & M
¿Qué demonios estaba haciendo ahí? ¿Qué demonios hacía en un lugar como ese? Ah rayos, Ran tenía una deuda con él. Una grande. Makoto se encontraba en el famoso club nocturno Moulin Rouge. Era la despedida de soltero de Sousuke, así que Ran le había pedido – o más bien rogado – que fuera y se asegurara de que Sousuke se comportaba adecuadamente. Como siempre, Makoto había sido capaz de negarse a la petición de su hermana y había terminado en medio de la sala VIP, viendo cómo las voluptuosas mujeres hacían bailes sensuales y cómo una que otra pareja se devoraba ahí en frente de todo el mundo. Qué molestia, pensó. No es como si le gustaran las chicas. Y eso que varias bastante atractivas ya se habían acercado a él con intenciones no tan puras. Aunque las había rechazado amablemente, ellas siempre regresaban hacia él. ¿Tal vez tenía que ser un poco más brusco?
No, ser brusco definitivamente no iba con él. Suspiró, bebiendo un trago de la bebida que uno de los amigos de Sousuke acababa de traerle. No sabía muy bien qué era, salvo que se trataba de "uno de los mejores cocteles de este lugar", según el sujeto ese. Tenía un sabor agradable, así que continuó bebiendo, mientras sus ojos seguían a un Sousuke que ahora era "premiado" con un lap dance, luego de ganar una partida de póker. Sin saber por qué, Makoto de pronto se sintió molesto, deseando ser esa mujer que se restregaba de forma desvergonzada en el regazo de Sousuke. Tal vez tenía que ir y cumplir con la misión para la cual había sido enviado ahí.
Sin embargo, cuando intentó levantarse, la cabeza le dio vueltas y estuvo a punto de tropezar, de no ser porque alguien lo sujetó justo a tiempo. Levantó la mirada esperando que fuera Sousuke pero grande fue su decepción cuando se topó con el sujeto que le había invitado al coctel antes.
—Oh, cuidado —lo ayudó a sentarse, entonces Makoto parpadeó un par de veces, esperando que su visión se aclarara —¿Estás bien? —Makoto asintió con la cabeza y entonces finalmente pudo mirar a los ojos al hombre que estaba frente a él. Definitivamente no era japonés. Su acento y sus ojos – un poco más rasgados – lo delataban —Lo siento, quizás fue demasiado fuerte para ti.
—Ah, no hay problema —contestó Makoto, rascándose la cabeza, nervioso —En realidad no soy un buen bebedor. Usualmente…
—Prefieres el whisky, ¿cierto? —Makoto lo miró sorprendido. No por el hecho de que supiera eso, sino por lo apuesto que era. El desconocido era casi de la misma estatura que él, un poco más delgado, pero con unos pectorales que, ¡santo cielo!, por favor que no se cerrara los botones de la camisa —Lo escuché de Sousuke. Makoto, ¿cierto?
—A-Ah sí. Tachibana Makoto, mucho gusto. Eh…
—Shen. Trabajo con Sousuke en Shanghái, somos viejos amigos —Makoto le devolvió una sonrisa y, casi sin pensarlo, se terminó lo que le quedaba del coctel —Tómatelo con calma —Makoto miró de reojo cómo Sousuke se besaba con una mujer y no supo por qué pero se sintió tan enfadado que pidió otro coctel exactamente igual —¿Estás seguro?
—Muy seguro. Shen-san debería acompañarme a beber —dijo, con una risita tonta. Shen le sonrió de forma seductora y le pasó un brazo por detrás de los hombros, acercándose más a él. Shen se acercó para susurrarle al oído:
—Eres muy apuesto, Makoto. De repente me dieron ganas de comerte —Makoto se separó de él, entre confundido y asustado. Casi no podía pensar con claridad, pero se sobresaltó cuando la mano del otro se posó sobre su muslo y comenzó a acariciarlo. Makoto tembló, pero fue incapaz de moverse —Dime, ¿te gustan los chicos?
Makoto tragó saliva, pero no contestó. El otro en cambio no perdió tiempo y acarició el miembro de Makoto por encima del pantalón. Makoto se mordió el labio, suprimiendo un gemido cuando la mano fría de Shen se coló dentro de sus pantalones y apretó su intimidad con un poco de fuerza. Se sentía asqueado, más que todo consigo mismo, por estar "disfrutando" de ese toque. Quería apartarlo, pero su cuerpo alcoholizado no quería moverse. Las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas, mientras el otro las lamía, aumentando la velocidad y la presión. Makoto sentía que el final estaba cerca. No iba a aguantar mucho más. Iba a correrse en la mano de ese desconocido. Pero entonces…
—Sí que no tienes nada de espiritual, Shen —de pronto el sujeto se había apartado de él —Deberías cambiarte el nombre, ¿no crees? —Makoto levantó el lloroso rostro y vio a Sousuke mirándolo con ira en los ojos —Lárgate, Shen, y no vuelvas a acercarte a él —Sousuke se sentó a su lado y Makoto, con manos temblorosas, intentó acomodarse el pantalón, pero no podía —Eres tan torpe. Déjame a mí —Makoto se estremeció cuando sintió las manos de Sousuke tan cerca. Makoto se llevó las manos al rostro cuando sintió el líquido caliente dentro de sus pantalones —Vaya, eso fue rápido. Así que Zombie —añadió, dejando la copa sobre la mesa —¡Eres un estúpido!
—¿Eh? —Makoto se sobresaltó cuando Sousuke le gritó. Se descubrió el rostro. Sousuke lucía preocupado, pero no entendía por qué.
—¿Acaso no entiendes lo que acaba de pasar? ¿Lo que estuvo a punto de pasarte? ¡Maldita sea! —Sousuke se pasó una mano por el pelo —Escucha, Makoto, ¡tienes que dejar de ser tan confiado! No dejes que te toquen si no quieres y más importante, ¡no aceptes bebidas de ningún extraño!
—¿Por qué… te importa tanto? —soltó Makoto, sin pensarlo —P-Parecías bastante e-entretenido. N-No necesitaba que me salvaras.
—Oh, entonces quizás debería decirle a Shen que aceptas acostarte con él —replicó Sousuke, molesto.
—¡¿Eh?! ¡No es lo que…!
—Makoto, ¿te gustan los chicos? —Makoto se estremeció cuando sintió el aliento caliente de Sousuke en su oído. Definitivamente acababa de descubrir que las orejas eran su punto débil.
—N-No e-es tu problema.
—Entonces, ¿cualquiera está bien mientras sea hombre? —el castaño levantó la mirada y se sorprendió al ver cómo los ojos de Sousuke se habían ensombrecido —¿Lo estabas disfrutando?, cuando Shen te tocó aquí —Makoto se estremeció cuando Sousuke volvió a tocarlo "ahí".
—¡C-Claro que no! ¡¿Q-Quién demonios crees que soy?! —replicó, indignado.
—Oh, entonces, ¿qué tal si lo hago yo? —Makoto cerró los ojos ante la expectativa de que Sousuke lo tocara, algo que llevaba deseando desde que lo conoció. Sin embargo, nunca lo tocó. En cambio, lo sujetó de la muñeca y comenzó a arrastrarlo por el club, hasta un ascensor cuyas paredes estaban pintadas de un color rosa chillón.
—Sousuke, ¿qué…?
Makoto pronto se vio atrapado entre la pared rosa y el cuerpo de Sousuke. Y no, no era un sueño. Sousuke lo estaba besando. Pudo sentir la lengua ajena colarse en su boca, cuando la abrió para tomar un poco de aire. Podía sentir cómo su lengua recorría – y acariciaba – cada recoveco de su cavidad, mientras las manos ajenas se colaban por debajo de su camisa, apretando sus pezones. Makoto se sobresaltó y mordió a Sousuke, que separó sus bocas un momento, antes de volver a besarlo. Makoto gimió cuando sintió la rodilla de Sousuke rozarse con su intimidad. Entonces, las puertas del elevador se abrieron y Sousuke volvía a arrastrarlo bruscamente.
Pronto entraron en una habitación bastante sobria, de la cual lo único que resaltaba era el inmenso espejo que había en el techo. Sousuke pegó el cuerpo de Makoto contra una de las paredes, luego de cerrar la puerta con seguro. Le bajó los pantalones y le dio una nalgada, antes de introducir uno de sus dedos en su trasero. Makoto gimió de dolor ante la intromisión repentina y miró a Sousuke, con lágrimas en los ojos. Sousuke le lamió la oreja e introdujo un segundo dedo.
—¡N-No, p-por favor! —suplicó.
—Claro. Debe ser incómodo estar de pie. Entonces… —Sousuke arrojó a Makoto a la cama y lo hizo ponerse en cuatro, con el trasero levantado —¿Mejor? —y sin esperar respuesta, Sousuke comenzó a lamer el orificio. El cuerpo de Makoto se estremeció de placer y no tardó en eyacular con sólo sentir la lengua ajena dentro de él.
—¡Ah! —Makoto no podía controlar sus gemidos. Quería decirle que se detuviera, pero la parte irracional de su cerebro sólo le decía que siguiera gritando, que gimiera, que disfrutara de algo que, seguramente, jamás iba a volver a repetirse —¡A-Ah!
Makoto sintió entonces la imperiosa necesidad de tocarse. Necesitaba correrse, aunque recién acababa de hacerlo. Pero Sousuke le sujetó las manos y le impidió hacerlo. Makoto volteó ligeramente la cabeza, viendo cómo Sousuke se quitaba los pantalones y se bajaba la ropa interior, dejando a la vista su orgulloso miembro erecto. Vio que Sousuke se acomodaba y entonces entendió lo que estaba a punto de suceder. Comenzó a luchar, intentando liberarse, pero Sousuke era mucho más fuerte que él y su cuerpo alcoholizado no ayudaba mucho.
—¡AH!
Makoto lanzó un grito de total y profundo dolor cuando Sousuke lo penetró y comenzó a moverse con rapidez. Mordió la almohada intentando liberar un poco del dolor que estaba sintiendo en ese momento. Lloró. Demonios, dolía demasiado. Demasiado. Hasta que Sousuke tocó ese punto que lo hizo ver estrellas y que su espalda se arqueara de placer. No podía ver el rostro de Sousuke, pero este tenía los ojos cerrados y una mueca de profundo placer en el rostro. Sousuke nunca se había sentido tan bien. Makoto era incapaz de pensar con claridad y, aunque le estaba doliendo muchísimo, no podía negar que lo estaba disfrutando. Quizás sí era un maldito masoquista.
—¡V-Voy a…! —balbuceó Makoto, mientras volvía a arquear la espalda cuando Sousuke golpeaba una y otra vez su próstata.
—¡N-No p-puedo…!
Makoto se corrió primero, soltando un gemido de profundo placer, gritando el nombre de Sousuke, que lo penetró un par de veces más antes de correrse dentro de él. Sin embargo, lo que Makoto dijo antes de que Sousuke terminara lo hizo quedarse helado.
—Sousuke, te quiero…
Sousuke salió de él y lo miró, buscando una respuesta, algo que le dijera que no acababa de escuchar mal. Pero Makoto se había quedado dormido. Sousuke le limpió las lágrimas de las mejillas y le dio un beso en la frente. Sin embargo, se sintió culpable cuando vio los restos de sangre y semen que cubrían los muslos de Makoto. ¿Qué demonios acababa de hacer? Acababa de acostarse con el hermano de su prometida. No, no. Más bien acababa de violar al hermano de su prometida. ¿Qué clase de enfermo era?
Se sentó al lado de Makoto y le acarició el cabello. Dormía tan plácidamente que no parecía que acabase de experimentar algo tan tormentoso como lo que Sousuke le había hecho. Sousuke entonces lo besó en la mejilla, en la cabeza, el hombro, la frente, susurrando un "perdón" cada vez que lo besaba. Claro que no tenía perdón. No esperaba que lo perdonara o que volviera a hablarle siquiera. Pero, ¿por qué lo había hecho? ¿Era porque Shen se le había acercado? ¿O más bien porque todos sus amigos no paraban de hablar de lo "caliente" que estaba el "hermanito menor de Ran"? Malditos idiotas, ninguno de ellos era homosexual, pero aun así se devoraban a Makoto con la mirada. Al igual que él. Él era incluso más enfermo que todos ellos. ¿En qué demonios estaba pensando? En nada, claro. Sólo había pensado en lo bien que se sentía estar dentro de Makoto, en la placentera sensación de las paredes de Makoto apretando su miembro, mientras sus testículos le golpeaban las nalgas.
—Perdón…
Claro, como si eso bastara. Podía decirlo todas las veces que quisiera, pero lo que había hecho no tenía perdón. Y aunque pareciera más enfermo, se acostó junto a Makoto y lo envolvió con sus brazos, casi con ternura. Volvió a besarlo en la frente, susurrando un nuevo "perdón", mientras pensaba que, realmente, el sexo jamás había sido tan placentero antes, ni siquiera con Ran.
S & M
Makoto se despertó con una terrible resaca y un dolor punzante en las caderas y el trasero. Se sentó en la cama y se dio cuenta… estaba completamente desnudo. Las memorias de la noche anterior lo golpearon de pronto. Se había… se había acostado con Sousuke. Con el prometido de su hermana. Irremediablemente comenzó a llorar. No por el dolor, sino por la culpa. Porque lo había disfrutado y más de una vez había deseado decirle a Sousuke que lo hiciera más rápido, más fuerte. Era un enfermo. Y encima de todo, estaba seguro de que le había dicho que lo quería mientras eyaculaba como nunca antes lo había hecho.
Se dio la vuelta y vio un par de pastillas para el dolor de cabeza, sobre un pequeño papel blanco, en la mesita de noche. Se bebió las pastillas, esperando que estas hicieran efecto pronto. Luego tomó el papel y lo leyó.
Perdón. No volveré a acercarme a ti. Perdón.
Sousuke.
Yo sigo preguntándome qué demonios escribí. Estoy loca. Si han llegado hasta aquí, felicidades, y gracias por soportar mis locuras.
Bueno, si la inspiración perdura, quizás actualice Somos hermanos antes del fin de semana.
