Con esta me pasó lo mismo que con Somos hermanos, tenía bastante avanzado el capítulo, pero cuando lo releí ayer no me gustó, así que le hice varios cambios (bueno, sí, lo reescribí), pero prometo que quedo bien (o al menos eso creo).


[Acto V]

Dramático final

Todavía podía escuchar los gritos de Makoto. Sus gemidos cargados de placer (y dolor) mientras lo penetraba simplemente para complacerse. No se había puesto a pensar en las consecuencias, no había sido plenamente consciente de sus actos hasta que la voz de Makoto lo había regresado de golpe a la realidad. Le había dicho que lo quería. ¿Qué significaba eso? ¿Cómo podía quererlo si no tenían nada de conocerse? ¿Cómo podía decirle que lo quería después de lo que le había hecho? Y entonces volvió a caer en la cuenta. Había violado a Makoto. Sí, porque, aunque quisiera negarlo, no había otra forma de describir lo que había hecho. Había violado al hermano menor de su prometida, al chico que pronto se convertiría en su familia. Y encima ese chico le había dicho que lo quería. Tenía que haber algo muy mal con Makoto. Y con él también, sin duda.

Y no estaba seguro de por qué, pero en cuanto escuchó aquellas palabras colarse por los labios de Makoto, había sentido la imperiosa necesidad de abrazarlo, de atesorarlo como si fuera lo más precioso. Pero ¿qué había hecho en cambio? Huir. Escapar porque, ¿qué más podía hacer? No era como si pudiera quedarse a su lado viéndolo dormir y verlo despertar. Eso sí que hubiera sido enfermizo, aunque por un momento la idea le había sonado endemoniadamente tentadora. Y, aunque sabía que era una aberración pensar así, quería volver a verlo. Quería besarlo. Sin embargo, una llamada desde Shanghái lo había devuelto a la realidad y le había proporcionado la excusa perfecta para salir de ahí cuanto antes. Había problemas con contrato que tenía que haberse firmado hacía más de una semana y el cliente estaba haciendo un escándalo, demandando su presencia lo más pronto posible.

Así que Sousuke se había limpiado y vestido rápidamente, no sin antes limpiar los rastros de su semen del cuerpo de Makoto. Nadie podía enterarse de lo que había sucedido entre ellos. No quería problemas con la familia Tachibana aunque sabía que, si los sentimientos de Makoto hacia él eran ciertos, el más joven irremediablemente iba a sufrir. Volvió a colocar la manta sobre él y llamó a Ren. Necesitaba que alguien de confianza recogiera a Makoto y no pudo pensar en nadie más. Inventó una estúpida historia, usando como excusa el alcohol y bendiciendo su suerte ya que al parecer Makoto no manejaba muy bien el alcohol. Una vez que Ren accedió a recoger al menor, Sousuke escribió una nota de disculpa. Corta, absurda, estúpida y poco sincera. Porque realmente se había sentido tan bien que no podía decir que en verdad lamentaba haber tenido sexo con Makoto. Sí, era un maldito enfermo.

Mientras caminaba al estacionamiento, llamó a su asistente en Shanghái y le encargó que le reservara un boleto lo más pronto posible. Entró en el auto y condujo hasta el hotel donde su familia se estaba hospedando. Caminó en dirección a su habitación, pero pronto volvió sobre sus pasos y se paró frente a la puerta de la habitación de su hermana. Llamó a la puerta y ella abrió un momento después. Yumiko lo miró, curiosa, al ver el estado lamentable en el que se encontraba. Se sentaron en la cama de ella, Yumiko no dijo nada, esperando a que Sousuke le contara lo que fuera que le hubiese pasado. Agachando la cabeza, Sousuke se lo contó todo, desde la actitud de Shen, hasta sus extraños celos en ese momento, incluido el que había tenido sexo con él. El rostro de Yumiko permaneció inexpresivo mientras él hablaba y así continuó cuando Sousuke finalmente volvió a mirarla a los ojos. Estaba preparado para la reprimenda cuando ella lo abrazó contra su pecho, como solía hacerlo cuando era un niño.

—Eres un idiota, ¿lo sabías? —él asintió con la cabeza —Ese chico está enamorado de ti —Sousuke rompió el abrazo para mirar a su hermana nuevamente.

—¿Cómo es que…? —Yumiko soltó una risita.

—Hace mucho tiempo que no veía un caso de "enamoramiento a primera vista", quizás no desde que tú te enamoraste de aquel chico. Pero el caso es que Makoto-kun está enamorado de ti, lo ha estado quizás desde la primera vez que se vieron —ante la mirada llena de confusión de su hermano, Yumiko continuó —No subestimes la intuición femenina. ¿Alguna vez me he equivocado con estas cuestiones del corazón?

—Odio admitirlo, pero no —contestó, soltando un suspiro —Aunque francamente estaba esperando una gran reprimenda de tu parte.

—Bueno, no es como si esta fuera la primera vez que me cuentas algo como esto —admitió la mayor —Sin embargo, es la primera vez que tienes una aventura desde que comenzaste a salir con Ran. ¿Es que el collar que tiene alrededor de tu cuello no está lo suficientemente fuerte? —Sousuke frunció el ceño, molesto —Sousuke, admítelo, ella es una mujer controladora. Además, ya sabes lo que pienso sobre este matrimonio.

—No empieces con eso, Yumiko —replicó, poniéndose de pie —Voy a casarme con Ran, punto final. Hay una razón por la cual ella lleva ese anillo ahora, es porque la amo y tú lo sabes. Después de todo, ¿no fuiste tú quien me ayudó a pensar en una "forma creativa" para proponerle matrimonio? ¿Cómo puedes venir simplemente ahora y soltarme algo como eso?

—Lo siento, Sousuke. Pero sabes que siempre digo lo que siento —dijo Yumiko, poniéndose enfrente de Sousuke y sujetando su rostro con ambas manos —y si viniste a mí buscando liberarte de tu culpa, escogiste a la persona equivocada. No puedo decirte "oh, no te preocupes por eso, todo va a estar bien", porque no es cierto. Las cosas entre tú y ese chico jamás volverán a ser iguales. ¿O acaso me equivoco? —Sousuke no contestó —¿Me equivoco?

—No te equivocas, maldición. Nunca te has equivocado. Y para que lo sepas, sí me siento un poco mejor después de haber hablado contigo —Yumiko esbozó una sonrisa que Sousuke no tardó en imitar —Fue una imprudencia y probablemente Makoto sufra mucho por mi culpa, pero lo hecho, hecho está. No puedo borrar lo que hice, pero tampoco puedo echarme a morir por eso. Me disculparé apropiadamente con Makoto después de la boda y dejaré las cosas claras. Fue simplemente un error.

—No creo que ese sea el único error que vayas a cometer —murmuró la mujer por lo bajo.

—¿Yumiko?

—Olvídalo, no es nada.

—¡Ah, maldición, casi lo olvido! —exclamó Sousuke de pronto, golpeándose la frente con la mano —Tengo que volar a Shanghái hoy mismo —Yumiko arqueó una ceja —Hubo un problema con uno de nuestros contratos más importantes y me necesitan para calmar al cliente.

—¿Estás loco?, no puedes irte ahora, no con la boda a la vuelta de la esquina.

—Es inevitable, Yumiko, no podemos perder este contrato —dijo, ojeando la pantalla de su celular —Ya he reservado el vuelo. Debo estar en el aeropuerto en dos horas, así que voy a prepararme y saldré corriendo para allá. Yo mismo se lo explicaré a Ran, no te preocupes —besó a su hermana en la frente y salió de la habitación, pero antes de que la puerta se cerrara, Yumiko exclamó:

—¡Espera, Sousuke! ¿No prefieres que yo me encargue de eso?, que el novio se marche a pocos días de la boda definitivamente no será visto con buenos ojos.

—No creo que haya problemas con los padres de Ran. Es más, la misma Ran puede ser el verdadero problema, pero no te preocupes por ella, yo me haré cargo. Le compraré un Swarovski si es necesario. Además, el cliente pidió que fuera específicamente yo en persona, así que no hay nada que pueda hacer.

Sousuke se marchó, tomó una ducha y comió un desayuno ligero antes de llamar a Ran. Tal y como se lo esperaba, su prometida hizo un berrinche, pero se calmó en cuanto él le prometió comprarle lo que ella quisiera. "No vayas a dejarme plantada", le dijo ella antes de colgar. Y no pretendía hacerlo. Porque Ran era la mujer con quien había decidido casarse. Era la persona de la que se había enamorado luego de que le rompieran el corazón. Tenía que ser firme, seguir creyendo que Tachibana Ran era la única para él, que era la persona que podía hacerlo feliz y a quien él se esforzaría por hacer feliz.

Su viaje hasta China concluyó sin contratiempos. Su chofer lo esperaba en el aeropuerto y se encargó de llevarlo hasta su oficina, donde su asistente le explicó la situación y le entregó la agenda para los siguientes días. A pesar de lo crítica que era la situación, su asistente había conseguido ajustar su horario para que Sousuke pudiera estar de vuelta a tiempo para la boda. Así pues, tenía una cena con el presidente de China Mobile, que había contratado a Y & M para diseñar el edificio de su nueva sede en Hong Kong. En cuanto estuvo al corriente de todo lo sucedido, Sousuke se marchó a casa para prepararse para esa noche.

Vestido con un elegante traje negro a juego con una corbata verde musgo, Sousuke se presentó a la cena y en cuestión de minutos tenía resuelto el problema. El contrato se había firmado y habían acordado que el mismo Sousuke supervisaría el rediseño de los planos y se encargaría de seleccionar al mejor maestro de obras para arrancar con el proyecto antes de regresar a Japón. Un par de horas después, Sousuke compartía su décima copa con los empresarios de China Mobile. Todos reían y lo felicitaban por su boda, prometiendo Sousuke que algún día les presentaría a su esposa. Se retiraron del restaurante cinco estrellas y Sousuke llamó a Yumiko en cuanto llegó a casa para ponerla al tanto de la situación. Al parecer había tenido una charla con Makoto y ahora estaba encantada con él. Y es que, ¿acaso había alguien a quien Makoto no pudiera encantar con esa sonrisa? Demonios, estaba pensando muchas tonterías otra vez.

Estaba tan cansado que simplemente se desvistió y se puso unos pantalones cortos antes de tirarse en la cama. Esa cama que se le antojaba fría y solitaria. De sólo pensar que pronto compartiría una cama con Ran se sentía… bueno, en realidad no sabía cómo sentirse. Supuso que, dado que iba a casarse pronto, debería sentirse más emocionado, pero no era así. Tal vez era porque, en parte, jamás había sido demasiado expresivo. Extendió el brazo para alcanzar el celular y rebuscó entre sus fotos. ¿Cómo había llegado hasta ahí una foto de Makoto en traje de baño?, pues era culpa de Ren que se había puesto a contarle cómo había encubierto a Makoto varias veces para que pudiera competir en los torneos locales de natación. Al parecer Makoto era bastante talentoso, pero quizás nunca pudiera ver ese talento con sus propios ojos.

Makoto era especialista en backstroke y los músculos de su espalda confirmaban esta afirmación. Él mismo estaba consciente de que su cuerpo no estaba mal, pero su espalda no estaba lo mitad de definida que la de Makoto. De pronto se le antojó acariciar esos músculos y sentirlos contraerse bajo su toque; ah, delinearlos con su lengua también. Tomarse el tiempo para descubrir sus puntos más sensibles. Hacerle el amor con calma. Sorprendido por el camino que estaban tomando sus pensamientos, Sousuke se levantó súbitamente, cayéndose de la cama y tumbando el celular en el proceso. Se levantó y recogió el aparato, pegando la cabeza contra la pared, reprendiéndose por su estupidez. No podía seguir teniendo ese tipo de pensamientos para con Makoto.

Lo mejor que podía hacer era dormir. Sí, eso. Dejó el celular sobre la mesita de noche, se puso de medio lado y se echó una manta encima. Cerró los ojos, pero no podía dormir. No tenía nada de sueño y no podía dejar de pensar en Makoto. ¿En verdad lo quería? ¿Por qué? ¿Por qué Makoto le había dicho que lo quería cuando él le había hecho algo tan horrible? Tenía que estar loco, o ser demasiado tonto. Fuera lo que fuera, la imagen de Makoto se había quedado grabada a fuego en su mente. Entre más pensaba en él, más excitado se sentía. Fue tanta la necesidad que terminó masturbándose mientras pensaba en él. Fue hasta que se vino por tercera vez fue que se quedó dormido. No había sido ni la mitad de placentero, pero se sentía un poco más tranquilo. Por más retorcido que eso pudiera sonar.

El resto de sus días en Shanghái se pasaron entre reuniones, visitas a las obras y video llamadas con Ran. Habían experimentado con el sexo por teléfono y también por video llamada, en un intento por calmar sus pasiones. Aunque Sousuke había tenido que morderse la lengua un par de veces para no gritar el nombre de Makoto cuando se corría, mientras Ran estaba del otro lado de la línea. Día a día trataba de convencerse de que lo que pasaba era que extrañaba a Ran. El sexo con Ran más específicamente. Sousuke de verdad esperaba poder librarse de todos los pensamientos innecesarios después de la boda. Se disculparía con Makoto y podría continuar su vida con normalidad.

Sousuke regresó a Japón la noche antes de la boda, tal y como lo había prometido. Descubrió que no podía dormir. Sus ojos no se cerraron sino hasta alrededor de las cuatro de la mañana y cuando su hermana apareció para despertarlo estaba de un pésimo humor. A regañadientes fue a desayunar con su familia y luego acompañó a Yumiko a recoger su vestido. Luego durmió hasta que fue hora de prepararse.

Las familias Yamazaki y Tachibana habían alquilado un castillo de estilo europeo que funcionaba como museo y hotel. El lugar parecía sacado de un cuento de hadas occidental, con las incontables torres y torrecillas, amplios jardines perfectamente cuidados y un pequeño lago. La capilla donde se celebraría la boda se encontraba en el centro del complejo y estaba decorada con rosas rojas y blancas a petición de la novia. Sousuke no había querido involucrarse demasiado, dejando que su madre y su hermana se hicieran cargo de todo de su parte.

Sousuke, que estaba en su habitación privada, terminó de acomodarse el saco justo en el momento en que su madre y su hermana llamaban a la puerta. Su madre casi se echa a llorar al verlo, diciéndole una y otra vez lo apuesto que se veía. La abrazó y luego dejó que su hermana le colocara la rosa en el saco, al tiempo que su madre salía para asegurarse de que su padre estuviera listo, pues la ceremonia estaba próxima a empezar. Yumiko miró a Sousuke, seria, antes de decir:

—Pareces un príncipe de cuento de hadas —Sousuke sonrió —Sousuke, sé que tal vez este no es el momento adecuado para decirlo, pero necesito escucharlo de ti. ¿Estás seguro de que estás haciendo lo correcto?

—Lo estoy —contestó casi instantáneamente, aunque la pregunta de Yumiko no dejaba de dar vueltas en su cabeza —Amo a Ran y quiero pasar el resto de mi vida junto a ella —la mayor de los Yamazaki lanzó un suspiro, pero compuso una sonrisa y tomó las manos de su hermano.

—Que seas muy feliz, hermanito.

Sousuke dejó sus inseguridades en la habitación y se encaminó hasta la capilla con su familia. El lugar estaba repleto, pero no se sentía nervioso. Desfiló junto a su madre y la besó en la mejilla antes de que ella se separara de él para tomar su lugar. Levantó la mirada y no tardó en divisar a Makoto, sentado entre Ren y un chico de cabello negro y ojos azules. Siguió mirándolo hasta que Makoto pareció darse cuenta. Desvió la mirada justo en el momento en que se escuchaba la marcha nupcial. Vio a Ran acercarse del brazo de su padre y sintió una extraña opresión en el pecho. La pregunta de Yumiko revoloteó en su cabeza otra vez. ¿Estaba haciendo lo correcto?

Bueno, ya no había tiempo para seguir pensando en eso. Tomó la mano de Ran mientras prometía a su padre que cuidaría de ella. Y entonces la ceremonia dio comienzo. Ran lucía hermosa, de hecho no recordaba haberla visto tan hermosa antes. El vestido parecía haber sido hecho especialmente para él. Sus labios de un tono rojo intenso de repente se le antojaron deseables. Sousuke sintió un cosquilleo en el estómago cuando ella lo miró, moviendo sus largas pestañas de forma coqueta. Sin embargo, había estado tan distraído que, cuando se dio cuenta, la ceremonia ya había llegado al momento de la gran pregunta. Cuando se dio cuenta de la mirada preocupada que Ran le dedicaba, supo que estaba haciendo el ridículo. El sacerdote repitió la pregunta. Por alguna razón no pudo evitar que sus ojos buscaran a Makoto. Nunca había sido bueno para descifrar las emociones de los demás, pero Makoto lucía como si estuviera sufriendo. Demonios, entonces en verdad Makoto sí lo quería.

No obstante, no había nada que él pudiera hacer ya. Era demasiado tarde. Él había escogido casarse con Ran. Miró a los ojos a su casi esposa y pronunció las dos palabras que ella tanto había esperado escuchar. Al notar el alivio en los ojos de Ran, Sousuke sintió que se quitaba un peso de encima. La sonrisa en el rostro de su ahora esposa se ensanchó cuando el sacerdote pronunció el "puede besar a la novia". Sujetó el rostro de la mujer con ambas manos y la besó. Su primer beso de muchos como esposos. La tomó de la mano y desfilaron por la alfombra roja mientras amigos y familiares aplaudían.

Un carruaje los esperaba para llevarlos al sitio de la fiesta. Volvieron a besarse una y otra vez, diciéndose lo mucho que se amaban. Sin embargo mientras Sousuke sostenía a Ran entre sus brazos, una parte de su ser no podía dejar de pensar en Makoto. En la triste mirada que tenía Makoto justo antes de que él diera el sí. ¿Por qué? ¿Por qué Makoto tenía que haberse enamorado de él? ¿Qué habría pasado si él hubiera conocido a Makoto antes que a Ran?

Sacudiendo la cabeza para apartar aquellos pensamientos una vez más, Sousuke saltó del carruaje, ofreciéndole su mano a Ran para ayudarla a bajar. Volvieron a desfilar por una alfombra roja y, ante el anuncio del anfitrión de la fiesta, hicieron su entrada triunfal como el señor y la señora Yamazaki. Bailaron su primera canción como esposos. Y entonces llegó el momento del brindis. Sousuke vio que Makoto se ponía de pie y subía al escenario donde también estaba el pequeño grupo de música clásica que hace un momento había tocado el vals. Ah sí, le parecía recordar que Ran había mencionado que Makoto, como el gran poeta que era, estaría encargado del brindis. Ahora notaba la copa de champán que Makoto llevaba. Makoto ajustó el micrófono y se aclaró la garganta antes de hablar.

—Buenas noches estimados invitados. Como el hermano de la novia, les doy la más cordial bienvenida a este evento tan especial, en este día en que Ran y Sousuke han decidido unir sus vidas en matrimonio y nos han permitido ser partícipes de esa felicidad que los embarga. Primero me gustaría decir que es un honor para mí el haber sido elegido para pronunciar este brindis y les ruego que me disculpen cualquier desliz, en realidad estoy un poco nervioso.

"Todavía recuerdo el día en que Ran me llamó, emocionada como una niña, diciéndome "Mako, voy a casarme". No tengo palabras para describir la felicidad que me embargó a mí también. Su sonrisa se me contagió en cuanto la vi llegar y presumirle su anillo a toda la familia. Sousuke, no nos conocemos mucho, pero sé que tú serás capaz de hacer feliz a mi querida hermana. Y confío que, a partir de ahora, tengas la confianza para sentirte parte de la familia.

Ran, Sousuke, la vida de cada uno de ustedes es como un largo camino que el día de hoy se han encontrado y se unen para definir un solo sendero, el cual recorrerán a partir de ahora, esperamos todos los aquí reunidos que esta unión que hoy se consuma sea tan sólida que nada ni nadie la pueda deshacer. Para concluir, sólo me queda desearles toda la felicidad del mundo. ¡Qué vivan los novios!"

Chocaron las copas, mientras los invitados gritaban a coro un "¡qué vivan los novios!". Ran besó a Sousuke, antes de beberse el champán de un solo trago. Sousuke miró de reojo cómo la señora Tachibana abrazaba a Makoto, felicitándolo seguramente por el hermoso discurso que acababa de dar. Sin embargo, para Sousuke no pasaron desapercibidas las lágrimas que Makoto había terminado derramando al final. Sintió que se le encogía el corazón y sintió también la extraña necesidad de ir hasta donde estaba él y estrecharlo entre sus brazos. Pero antes de que pudiera cometer alguna tontería, Ran lo arrastró hasta la pista de baile, al momento en que una canción más movida empezaba.

Los ojos de Sousuke rastrearon el salón en busca de Makoto. Pronto lo vio bailando con una chica de largo cabello rojo y sintió una punzada de algo que definitivamente no podían ser celos. Después de un par de piezas, vio que Makoto salía de la pista de baile seguido de la chica y se reunía con un grupo de chicos que, Sousuke supuso, eran sus amigos.

—¿Qué tanto estás viendo, Sousuke? —preguntó entonces Ran, pegándose más a él cuando la melodía cambió a una mucho más sensual.

—No es nada —pero sus ojos lo traicionaron y Ran se dio cuenta de que estaba mirando a Makoto.

—Ya me gustaría que Makoto se emparejara con esa chica —Sousuke arqueó una ceja —Matsuoka Gou, es la mejor amiga de Mako —Ran frunció el ceño cuando la pelirroja de nombre Gou besó en la mejilla a un chico alto, de cabello naranja —Pero como puedes ver, ya tiene novio. Aunque Mako y Gou harían bonita pareja, el otro día tuve una charla con él y me dijo que no estaba pensando en tener una relación todavía, que prefería concentrarse en sus estudios. Una sabia decisión si me lo preguntas, Makoto no necesita distracciones que afecten su rendimiento en la universidad.

—Llegará el momento en que se enamore de alguien, ¿sabes?, deberías hacer a un lado tu complejo de hermano —Ran rió y, bajando la voz le dijo.

—¿Sabes?, creo que Makoto ya se ha enamorado de alguien —sorprendido ante tal declaración, Sousuke estuvo a punto de tropezarse con sus propios pies —Tiene esta mirada soñadora propia de un enamorado y el otro día me encontré un poema increíblemente hermoso cuando entré a su habitación para buscar un bolígrafo. Oh y parece que la persona que le gusta es mayor que él. ¡Mako es tan adorable! —Ran estaba yendo por terreno peligroso, y si él no cambiaba el tema, la culpa podía empezar a reflejarse en su rostro.

—No deberías ser tan entrometida, Ran —la reprendió, echando por la borda sus intentos por desviarse del tema.

—¡Es que no puedo evitarlo!, Makoto es la cosa más adorable del mundo. No sabes cuánto sueño con planear su boda algún día. Y realmente no me importaría si escoge a un chico. Makoto es bisexual —explicó ella —¿Ves al chico de cabello negro que está junto a él?, es Nanase Haruka, su mejor amigo. Se conocen desde el jardín de infancia y francamente todos nosotros pensábamos que iban a acabar estando juntos. Pero resulta que lo suyo es más como una relación de hermanos. Haru es un chico lindo, aunque está obsesionado con el agua.

—Makoto parece ser bastante popular —agregó, al notar que las chicas hacían cola para bailar con él. Orgullosa, Ran asintió con la cabeza.

—Siempre ha sido popular, pero es demasiado tímido para dar el primer paso, es por eso no que tiene una novia ahora —dijo —Pero, oye, ¿qué esperabas?, es mi hermano después de todo.

Podía ser el hermano de Ran, pero no había forma de negar que su personalidad tímida lo hacía mil veces más encantador que Ran. Aunque claramente él nunca lo diría en voz alta. Bailaron un par de canciones más y llegó la hora de la cena. Los meseros sirvieron sólo lo mejor de la cocina francesa para deleite de todos los invitados. Luego de comer, Sousuke y Ran tenían una sesión de fotos en el castillo. Al terminar la sesión, que dejó a Sousuke agotado, los esposos se separaron. Ran se fue a charlar con sus amigas y Sousuke se perdió en los jardines. Necesitaba un momento a solas para tranquilizarse. Caminó hasta el lago que había visto antes y no tardó en escuchar la voz de Makoto.

—¡Haru, espera! ¡No puedes desnudarte aquí! —cuando llegó donde estaba el castaño, vio que estaba con el chico de cabello negro que había visto antes. El chico ya se había quitado el saco y la camisa, y estaba a punto de quitarse los pantalones, pero Makoto forcejeaba con él para que no lo hiciera.

—Quiero nadar —fue la simple respuesta del otro ante la insistencia de Makoto. Entonces fue cuando apareció la chica pelirroja con la que había visto bailar a Makoto antes.

—¡Haruka-san, tienes una llamada de mi hermano! —al escuchar las palabras de la chica, Haruka se subió los pantalones dispuesto a seguirla.

—¡Haru, ponte la camisa! —lo reprendió Makoto, al tiempo que lo ayudaba a verse presentable nuevamente. Los otros dos se marcharon y Makoto se quedó solo. Sousuke decidió aparecer y disculparse con Makoto de una vez por todas.

—Parece que la tienes difícil con ese amigo tuyo —Makoto se sobresaltó y de la sorpresa casi se cae al agua. Sousuke lo sujetó justo a tiempo y lo aprisionó contra su cuerpo, pero Makoto se separó rápidamente, mirándolo con el horror dibujado en los ojos para luego sonrojarse. Bueno, no podía decir que no esperaba tales reacciones. Makoto le dio la espalda antes de hablar.

—S-Siempre e-es lo mismo con Haru. P-Pero e-es un b-buen chico… —se quedaron en silencio. Sousuke de pronto sintió que había perdido todo el valor para hacer lo que debía. En cambio, se quedó con unas tremendas ganas de abrazarlo y darle un beso que lo dejara sin aliento —E-Entonces si m-me disculpas… —pero antes de que el castaño pudiera marcharse, Sousuke lo agarró del brazo y lo arrastró hasta donde había un grupo de frondosos árboles —S-Sou… —el más alto le puso los brazos a ambos lados de la cabeza, para impedirle escapar.

—Makoto… —demonios, lo tenía tan cerca. Tenía tantas ganas de besarlo. ¿Qué le estaba pasando? —Escucha Makoto, yo quería… yo… —¿qué era lo que iba a decirle? ¿Por qué demonios estaba tartamudeando? —Lo que pasó la otra noche —vio las mejillas ajenas enrojecer y los hermosos ojos verdes del castaño llenarse de lágrimas —Lo siento, sé que dije que no volvería acercarme a ti, pero no podía seguir así. Necesitaba… necesitaba hablarte, disculparme. Yo… en verdad lamento mucho mi actitud la otra noche. Sé que no debí… —Makoto se limpió las lágrimas y sonrió.

—Lo entiendo. Y estoy feliz de haberte ayudado a librarte del estrés de la boda, Sousuke. ¿Ah, está bien si te llamo Sousuke? —él asintió casi sin pensarlo. Un momento, ¿de qué estaba hablando Makoto? —No tengo mucha experiencia, pero me han dicho que ese tipo de cosas pasan en las despedidas de soltero. Ya sabes, un poco de libertinaje antes de pasar a la vida seria. Así que está bien conmigo —¿qué estaba diciendo? —Yo sólo… ¿está bien si te pido un favor? —Sousuke volvió a asentir —¿Podrías… olvidar lo que te dije esa noche?

—¿Eh?

—Sí, sobre, ya sabes… —Sousuke estaba seguro de que Makoto iba a ponerse a llorar en cualquier momento, pero se estaba aguantando las lágrimas —cuando te dije que te quería.

—Entonces, ¿no es cierto? —preguntó, sujetándolo por los hombros y zarandeándolo suavemente —Makoto, dímelo, ¿era una mentira? —con la cabeza agachada, Sousuke negó.

—E-Es verdad —hizo una pausa —Perdón. No pude evitarlo —¿qué demonios? ¿Qué clase de conversación era esa? ¿Por qué de pronto se sentía tan mal? ¿Por qué de pronto sentía esas terribles ganas de abrazarlo? —Lo siento mucho, Sousuke. ¿Podrías… contestarme una pregunta?

—La que sea —contestó al instante, arrepintiéndose al ver los ojos llenos de lágrimas de Makoto.

—¿Amas a Ran? —Sousuke asintió con la cabeza —Entonces está bien. Olvidemos… olvidemos lo que pasó aquella noche, olvida mi absurda declaración. Te prometo que yo… que yo… intentaré olvidar mis sentimientos.

—¿Qué pasaría si te digo que no quiero que olvides esos sentimientos que tienes por mí? —Makoto se tapó el rostro con las manos.

—N-No puedes ser tan cruel… —Sousuke lo envolvió en un abrazo, poniendo su barbilla sobre la cabecita ajena.

—Entonces, —lo siguiente se le escapó casi sin pensarlo —¿está bien si soy yo quien no se olvida de lo que sucedió entre nosotros? —Makoto lo miró, con el rostro lloroso y Sousuke, sin poder resistirse más, lo besó.

Makoto forcejeó al principio, pero terminó cediendo, rindiéndose al placer que le provocaba ser besado de aquella manera. Los brazos de Makoto terminaron en el cuello de Sousuke, buscando profundizar un beso que, ambos sabían, estaba mal, que era prohibido. Sousuke introdujo su lengua en la cavidad ajena, llevando una mano al cabello castaño para que el otro no pudiera apartarse. En ese momento no pensaba en Ran, sus pensamientos estaban enfocados en la persona a quien estaba besando en ese momento. Como lo suponía, sólo los besos de Makoto eran capaces de excitarlo de esa manera. Si no se detenía, las cosas podían ponerse feas.

Fue Makoto quien recuperó el control primero cuando sintió la mano de Sousuke apretar su trasero. Lo empujó lejos de él y salió corriendo. Sousuke, que había caído al suelo, se levantó y se sacudió las ramitas del pantalón. Llevándose una mano a los labios, recordando la sensación de la boca de Makoto sobre la suya, lanzó un suspiro antes de regresar al salón y reunirse con Ran, actuando como si nada hubiera sucedido.


Hasta aquí queda este. ¿Qué tal?

Para el siguiente capítulo: las reacciones al apasionado beso que compartieron Makoto y Sousuke. Y una impactante revelación que, muy probablemente, terminará de romper el corazón del menor de los Tachibana.