TRAS BAMBALINAS
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Mini-capítulo 10. Entrenamiento
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Aquí sale el siguiente aprovechando el tiempo y la inspiración.
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Aclaraciones: Sucede en algún momento de la serie cuando los chicos han decidido trabajar juntos en pro de su independencia contra Dorssian y JIOR.
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Disclaimer: Nada me pertenece, excepto la idea de esta historia, el resto es propiedad de Sunrise.
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Cuando le había propuesto a L-elf que lo entrenara creyó que este se negaría, sin embargo, la aceptación despreocupada del chico lo dejó ligeramente sorprendido. Lo que no se esperaba era que lo tomara tan en serio y terminara en un régimen espartano.
Y así, por novena vez desde que habían comenzado, L-elf le había regañado obligándolo a detener cualquier intento de avance del Valvrave. Le devolvió la mirada enojado, manoteando lejos las manos que intentaban mostrarle nuevamente la secuencia de comandos –¿Qué diablos te pasa? Hemos hecho ya esto varias veces y no pareces satisfecho.
-Lo estaría si lo hicieras bien como te estoy mostrando, eres pésimo conduciendo –respondió con un gruñido el peligris tomando una postura retadora –Hasta Rukino Saki podría hacerlo mejor –La comparación lo golpeó desprevenidamente, un sentimiento de celos detuvo cualquier pensamiento racional siguiente.
-Bien, pues tal vez deberías ir con ella para no tener que soportar mi intolerable incapacidad de combate –una expresión de legítima sorpresa adornó el rostro del ex soldado Dorssiano. No esperó reacción, se levantó de la consola y salió de la cápsula de control del enorme robot. A los pocos segundos escuchó que lo seguían.
-¡Vuelve aquí, Tokishima Haruto!
No respondió.
-¡Haruto!
Se detuvo en seco. Volteó a mirarlo. No había escuchado su primer nombre en la boca del otro con la familiaridad con la que acaba de hacerlo, por alguna razón su corazón estaba latiendo muy rápido. Sin embargo, seguía enojado.
-¿Hicimos un contrato, recuerdas?
-Lo recuerdo, por esa misma razón sé que me necesitas, pero terminas todo insultándome.
-¿Desde cuándo te importa lo que te yo diga? Estas siendo infantil –el ceño fruncido en señal de confusión y la tensión en los hombros del ex soldado removieron algo en su interior. Tenía razón, ¿desde cuando le importaba que el otro lo tratara mal física o verbalmente? Desde el mismo principio cuando sus caminos se habían cruzado, habían reñido, no se toleraban e incluso habían entrado en una pelea. Al no observar una respuesta, el ojivioleta colocó una mano en su hombro, se removió inconscientemente.
-Entonces me comprometo a algo más, te daré mi sangre cuando la necesites, no la tomarás de nadie más, aparte de mí, así que esfuérzate –el contacto había desaparecido.
Lo observó intrigado. La propuesta no le desagradaba por lo menos no tendría remordimientos de lastimar a otras personas, él como soldado lo soportaría bien, no tendría que contenerse -¿En cualquier momento y lugar? –la ceja levantada y el endurecimiento de las facciones del peligris hicieron que retrocediera un poco.
-No pidas demasiado, no soy inmortal, ¿entonces?
-Lo haré, L-elf.
-Bien –se encontró recogiendo sus pasos de regreso a la enorme máquina.
-¿Por qué te esfuerzas tanto conmigo y la rebelión? No es algo que esperaría de tu amarga personalidad –le preguntó dentro de la cabina. La expresión del aludido no varió mucho, supo entonces que la conversación había terminado.
-No es de tu incumbencia.
Suspiró. No valía la pena insistir. Otro día cualquiera podría averiguar las intenciones ocultas y los azares del destino que habían terminado por unirlos en una misma meta.
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