Destrozados
Serge abrió sus ojos sobresaltado, gritando con fuerza el nombre de su hermana y encontrándose a sí mismo en un lugar desconocido, sobre un duro colchón tirado en el suelo, y frente a él unos cuantos heridos y otros tantos que simplemente no parecían tener salvación alguna, estaba despojado de su armadura y cubierto con vendas nuevas.
[Serge/Lince]-¿Donde estoy? ¡Sophie! ¿Donde esta mi hermana?
Una mano enorme se posó sobre su cabeza sobresaltandolo y al girarse vio a Elnath, con expresión sombría pero forzando una sonrisa en un intento por evitar que la negatividad se hiciera más notoria.
[Elnath/Tauro]-Cálmate muchacho, ella… ella esta bien. Estamos en la torre de Jamir. Kiki se las arregló para teletransportarnos a todos hasta aquí.
[Serge/Lince]-¿P-Pero como? nos encontrábamos muy dispersos y prácticamente derrotados.
En ese momento los pasos de Shaina interrumpieron la conversación, acercándose a ambos seguida de Ryuko, y otros dos caballeros que no reconocía.
[Shaina/Ofiuco]-No prácticamente, fuimos derrotados. Ares se apoderó del Santuario, perdimos más de la mitad de nuestras fuerzas, todas las Cloths de los caídos se encuentran en su poder, moralmente estamos devastados y Athena parece est-
[Elnath/Tauro]-¡P-Parece estar muy consternada por lo que ocurrió!
Serge inmediatamente se percató que algo estaba mucho peor de lo que querían decirle e incorporándose rápidamente intentó enfrentarse a Elnath, pero se encontraba débil y mareado siendo atrapado ágilmente por Ryuko, antes que se desplomara.
[Ryuko/Dragón]-Calmate Serge.
[Shaina/Ofiuco]-Vamos Elnath, no puedes ocultarle la verdad por siempre, mejor que lo sepa de una vez.
[Elnath/Tauro]-P-Pero…
Shaina hizo una señal con su mano obligando al caballero de tauro a guardar silencio, mientras ella se disponía a contarle la verdad de lo que había ocurrido en los últimos momentos de la batalla en el coliseo.
[Shaina/Ofiuco]-Mira Serge, no sabemos exactamente qué pasó allá en el coliseo, todos estábamos infestados de pesadillas y visiones creadas por los hijos de Ares cuando de repente aparecimos aquí, pero tanto Athena como Kiki se encontraban inconscientes y con signos vitales muy débiles. Creemos que quemaron todas sus energías y cosmos para salvarnos pero han pasado dos días y siguen inconscientes.
Serge se quedó ahí, asimilando las palabras de Shaina, comprendiendo el inmenso sacrificio de Kiki y su hermana, observando a su alrededor los heridos y otros tantos que parecían idos, absortos de la realidad como si sus mentes hubieran sido devastadas.
[Serge/Lince]-Quiero verlos, por favor.
Shaina puso expresión pensativa, observando al joven, antes de dirigirla hacia Elnath.
[Shaina/Ofiuco]-Mmmm… Esta bien, pero tendría que ser por poco tiempo, el Patriarca ha convocado una reunión y tanto Elnath como yo debemos ir, a menos, claro está que estés interesado en seguir luchando hasta el final.
[Serge/Lince]-Claro que quiero seguir luchando, haciendo lo posible por proteger a mi hermana aun con mi vida. ¿Por qué crees que no querría pelear?
Shaina hizo un ademán de su mano señalando a aquellos caballeros que a pesar de no mostrar heridas severas en sus cuerpos tenían sus mentes, corazones y voluntades destrozadas a un nivel irreparable.
[Shaina/Ofiuco]-Solo miralos. Sus mentes no soportaron lo que sea que Phobos y Deimos les hayan hecho ver, los desgraciados tomaron nuestros más profundos miedos y nos hicieron experimentarlos de las maneras más reales posibles.
En ese momento Serge, recordó el horror de haber visto a Sophie muerta en frente suyo, y supo que aunque hubiera sido una ilusión creada por los dioses sería una imagen que jamás podría borrar de su mente.
Sophie reposaba en la habitación del piso superior con Kiki a su lado, y mientras Serge avanzaba hacia ella ayudado por Ryuko no pudo contener el llanto al ver a su hermana y a su maestro en ese estado dejándose caer al lado de la joven Athena entre sollozos y tomando una de sus manos con suavidad para sentirla junto a su rostro.
[Serge/Lince]-Oh Sophie, volvi a fallar para protegerte, no soy lo suficientemente fuerte… Perdoname, perdoname, perdoname…
Shaina, Ryuko y Elnath lo observaban en ese momento, mostrando la santa de Ofiuco una clara señal de molestia, pero antes que pudiera abrir la boca para decir nada, Ryuko se había adelantado ante la sorpresa de Elnath y Shaina y tomando a Serge por uno de sus brazos lo jaló y empujó con fuerza contra una de las paredes de la habitación sin recibir la más mínima resistencia de su parte.
[Ryuko/Dragón]-¿Pero que te pasa?
[Elnath/Tauro]-¡Ryuko!
Elnath se disponía a detener a la joven caballero pero fue detenido por la mano de Shaina sobre su pecho, sin perder detalle de lo que estaba ocurriendo.
[Ryuko/Dragón]-Eres el novato más fuerte que he conocido, luchaste mano a mano conmigo y tres caballeros de plata más contra una horda de Berserkers, ¿Por qué no ves eso? Fuimos superados en número, tomados por sorpresa y además quedamos indefensos con la aparición de los dos dioses.
[Serge/Lince]-P-Pero y-
[Ryuko/Dragón]-¡Pero nada! ¿O es que acaso no viste a esos caballeros tan destrozados espiritualmente que no son capaces ni de levantarse y tu estas aquí, queriendo proteger a tu hermana pero excusándose en una debilidad que solo tu ves en ti mismo. ¡Si quieres protegerla, hazlo, lucha, supera lo imposible y derrota a los dioses pero no te quedes aquí lloriqueando y auto compadeciendote!
Ryuko soltó a Serge y salió airosa de la habitación dejando al joven caballero de Lince recostado contra la pared con la mirada puesta en su hermana y apretando sus puños en impotencia.
[Serge/Lince]-Soy un estúpido…
[Elnath/Tauro]-¿Estas bien?
[Serge/Lince]-Si, estoy mejor… gracias a Ryuko.
Elnath abrió sus ojos confuso, mientras Shaina parecía satisfecha de algún modo que su máscara no dejaba ver con claridad.
[Elnath/Tauro]-¿Que quieres decir?
[Serge/Lince]-Olvidalo Elnath, tenemos que ir a una reunión, ¿No es así?
Shaina asintió, y después de despedirse de su hermana con un delicado beso en su frente, los tres santos de Athena salieron de la habitación.
Al llegar a la habitación más baja de la torre de Jamir, encontraron al Patriarca de pie con su túnica negra y su casco de oro cubriendole el rostro como era habitual, rodeado de varios caballeros entre los que destacaban Asura, Hikari y otros dos que Serge no alcanzaba a reconocer, un hombre de cabello negro corto y alborotado vestido con un pantalón rojo y una camiseta sin mangas de color azul oscuro, mientras el otro de apariencia similar, era castaño con ropas también azules y rojas pero en tonalidades más claras.
