Los personajes de Crepúsculo pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es de mi autoría.
Capítulo 10
El bus hace su primera parada y la gente no tarda en amontonarse.
Una capa de humo oscuro cubre el extraño cielo despejado de noviembre. La gente empuja su equipaje y se abraza con sus seres queridos. El bullicio se extiende como el sonido del mar. Observo a las personas bajar la escalinata, esperando ver una silueta pequeña y familiar brincar al suelo. Por unos segundos la veo, y entrecierro los ojos para reconocerle.
Ojos curiosos buscan alrededor del terminal y levanto el brazo para llamar su atención.
—¡Edward! —grita sobre el bullicio. No estoy seguro si lo que baila alrededor de su cabeza son rizos azules o verdes, o un poco de ambos. Sus brazos me envuelven de golpe— Pensé que me encontraría al tío Carlisle.
—A menos que quieras a mi padre para llevarte…
Me dobla el brazo. He olvidado la fuerza que tiene para golpear.
—Idiota. —sonríe y me abraza de nuevo— ¡Estoy feliz de ver a mi primo favorito de nuevo!
Bree Cullen es sobrina de mi padre y ha estado viviendo en Roma desde hace muchos años. Con los estudios y el trabajo, poco tiempo le queda para la familia, así que siempre anda desaparecida. A veces ni siquiera se comunica por teléfono. Sin embargo, cada vez que aparece es como si el tiempo no hubiese pasado. Leticia la quiere tantísimo, porque aparte de ella, Bree es la única mujer Cullen.
Han sido cuatro o cinco años desde la última vez que vino a vernos.
—¿Qué diablos le hiciste a tu cabello? —le pregunto.
Se pasa las manos por encima, sonriendo.
—Lo vi en una revista. ¡La modelo se veía guapísima! Me gusta cómo queda.
No paramos de hablar en el camino a casa. Bree viajó por Acción de Gracias, aún si sabe que mis padres están separados, no piensa dejar que la celebración sea de igual manera. Ni siquiera me atrevo a preguntarle cómo va a convencer a mi padre o a mi madre, pero Bree es buena consiguiendo lo que quiere.
Mi madre la espera con tarta de arándanos y Bree se enamora de la comida de Sue. Incluso desde un primer instante crea un buen ambiente con Bella, a pesar de que en un principio se haya sentido un poco cohibida con su presencia, Bree le hizo saber que estaba contenta de conocerla, ya que mi padre hablaba maravillas de ella. De este modo, sin que intercambien palabras, Bree le cuenta de su vida sin que haya espacio a preguntas.
Y Bella la escucha, y mira su cabello maravillada, como si nunca hubiese visto un cabello tan lindo.
—Cuando llegué a Roma solo vendía mis cuadros a los conocidos, o a veces me instalaba camuflada en la calle. La gente empezó amar mis pinturas y yo, por supuesto, empecé ganando mucho más dinero. —le cuenta.
Bella asiente, admirada.
A una temprana edad Bree siempre mostró interés y capacidad para la pintura, así que no fue extraño que estudiase eso en la universidad.
—A Bella se le da muy bien la pintura. —digo. Bella me mira de inmediato— O el dibujo. Deberías enseñarle tus dibujos.
Le cuento la vida que han llevado los chicos, y se sorprende al saber que Emmett se ha casado. Le enseño una foto de nosotros cuatro juntos.
—¿Rubia? —pregunta sorprendida— ¿Desde cuándo a Emmett le gustan las rubias?
Se nos hace tarde platicando, y aunque insisto en llevarla a casa de mi padre, ella se pide un taxi.
Una vez que se ha ido, Leticia se encierra en la habitación de Bella. No es la primera vez que ocurre, pero no me meto entre ellas. Quién sabe las cosas que pasan allí dentro. Cuando mi hermana sale, entro rápidamente antes de irme a dormir. Bella ya lleva puesto el pijama y está acomodando las almohadas a cada lado de su cama. La veo pasarse las manos por la melena castaña, mientras me siento sobre el colchón.
—Aquí entre nos —susurro— ¿Qué te dijo?
Bella frunce el ceño con una media sonrisa adornando su cara.
En vez de sacudir la cabeza o hacer alguna otra señal, ella toma su pizarra.
«Métete en tus asuntos» me responde.
Touché.
—Heriste mis sentimientos.
Se ríe. Y podría escucharla reír toda la noche, porque el sonido de su risa es ronco, puro y celestial. Tal como lo recordaba.
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Emmett está furioso.
—Mike Newton está despedido. —espeta.
Incluso en la distancia, me paro en seco.
—¿Qué?
—Lleva dos días sin presentarse a trabajar. No voy a estar pagándole el sueldo a un pobre perezoso.
Alzo las cejas y me voy en silencio a la oficina. Si yo fuese Emmett, hace mucho tiempo que hubiese despedido a Newton.
Ángela lleva una falda corta que se le levanta hasta el muslo cuando se inclina en el escritorio. No tiene tiempo de mostrarse más sensual, porque una voz enérgica nos hace saltar del susto.
—¡Hola! —vocifera Bree con el flequillo verde-azul sobre su frente— Este lugar es enorme. Creo que entré sin querer al mismo baño tres veces. —me entrega un termo con caldo de pollo— Sue te lo mandó. De verdad, Ed, a esa mujer necesito llevármela a Roma conmigo.
—De ninguna manera, Sue es nuestra —huelo el caldo, sintiendo a mis tripas renacer.
Ángela, a mi lado, carraspea.
—Edward, ¿le puedes decir a tu amiga que la hora de almuerzo no es hasta dentro de una hora?
Bree se gira para quedar frente a frente con Ángela. La primera es más pequeña que la segunda, sin embargo, el aspecto de Bree es más tenebroso. Sus brazos están llenos de tatuajes y el cabello hace que su presencia sea más que notoria. Veo la clara intención de su mirada, una pregunta no formulada: ¿Quién demonios eres?
—No necesito que nadie me envíe recados. Mi audición es buena, por suerte.
—A menos que te cueste entender lo que digo. No sirve de nada tener una buena audición. —contraataca.
No le tomaría demasiada importancia a la discusión si no conociese tanto a mi prima. Ella puede ser un pan de Dios, pero le cuesta ser tolerante.
—Listilla —dice— ¿Cuál es tu nombre?
—Ángela.
—Ángela. —musita— Un gusto, Ángela. Soy Bree Cullen. Prima de Edward Cullen.
Los ojos de Ángela se abren sorprendidos, y el color abandona su rostro. No hay tiempo de disculpas formales, porque Emmett y Rose irrumpen en la oficina, discutiendo, y ella tiene que irse deprisa. Emmett ladea la cabeza; no es la misma chica de rizos oscuros que solía mezclar el tocino con la mermelada, lo que nos asqueaba a todos, así que entiendo que no la reconozca en un primer instante. Y tan pronto como lo hace, su enojo se desvanece y se enfrasca en una conversación con ella. Yo, mientras tanto, no dejo esperar a que el caldo se me enfríe. A Rose le parece genial el color de su pelo.
Mike pasa a un segundo plano. Después que me he terminado el almuerzo, todos se quedan en silencio, y minutos más tarde Emmett y Rose abandonan la oficina reanudando la discusión.
—No me gusta tu amiga. —dice Bree, una vez que todos se han ido de la oficina.
Cierro la tapa del termo y lo guardo dentro de la bolsa en que lo ha traído.
—Ignora a Ángela, por favor.
—No hablo de Ángela.
—¿No?
—Rosalie —dice en un susurro, cuidando que nadie esté en la puerta— No sabría explicártelo. Pero es extraña.
—Creo que es porque es seria —le digo— Es así. No es que sea pesada.
—No se trata de eso. No sé lo que es, Edward. Pero ya sabes como soy, cuando alguien no me gusta, es imposible que lo haga en el futuro. Por lo demás, estaría bien que le dijeses a tu noviecita que marque terreno en suelo inseguro, no en terreno familiar.
Ruedo los ojos y la despacho fuera. Antes de que se vaya, la tomo del brazo.
—No es mi novia.
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La tarde transcurre a pasos de tortuga. Cuando he terminado de enviar correos electrónicos, recibo una llamada entrante de Alice. El bullicio detrás del teléfono, me impiden escucharla como quisiera.
—Alice
—Edward —solloza— Oh, Edward, acaba de pasar algo terrible.
—¿Qué pasó? —pregunto preocupado. Sus sollozos y el ruido aumentan— Alice ¿dónde estás?
—Estoy en casa de Jessica, Ed. La acompañé porque su hijo tiene su primer partido de fútbol y quería que lo viese, pero —vuelve a sollozar— ¡Dios mío! Su esposo se suicidó. Mike. Mike Newton. ¿Él no trabaja con ustedes? Sí, estoy segura de eso. Oh demonios, Edward. Fue horrible, fue horrible. Lo vi, él estaba… No, ni siquiera quiero recordarlo. Por favor, tienes que venir rápido.
Siento que estoy pegado al asiento.
—Alice, necesito que mantengas la calma. —mi voz es serena, aunque por dentro tenga un sinfín de preguntas— ¿Llamaron a la policía?
—Lo hicimos. Ellos están aquí. Eso no es lo importante, Edward. Jasper y los demás están aquí también. Ellos… Dios, estoy temblando.
—Alice…
—Edward, ellos dicen que esta mañana Kate confesó que Mike está involucrado también.
—¿Qué?
—Mike sabía que Kate hablaría porque la fue a ver ayer. Y entonces se suicidó. Edward ¡ven rápido!
Se me nubla la visión. Las paredes cobran vida delante de mis ojos. El teléfono cae en algún lugar y lo recojo enseguida. Solo sé que estoy caminando hacia la oficina de Emmett, dónde siguen discutiendo sobre la irresponsabilidad de Newton.
Newton.
Mike Newton involucrado.
Me quedo delante de la puerta; Emmett y Rose detienen su palabrería.
Y solo puedo decir:
—Mike se suicidó.
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Las pericias descartan participación de terceros en la muerte de Mike.
Jessica Newton lo encontró colgando en su recámara. Incluso Alice lo vio, y no ha dejado de llorar por la impresión. Jasper le pide que se vaya a casa a descansar, pero no ha querido perderse ninguna información desde la tarde de ayer.
Emmett ha estado rabioso por lo sucedido, él no entiende que todo esté girando alrededor de nosotros.
Rose no ha dicho una sola palabra. Nunca la vi tan pálida e impactada antes. Bastaron unos segundos para que ella volviese a preguntarme qué diablos había dicho.
Mike le dejó una carta a su esposa pidiéndole perdón por lo sucedido. En ninguna parte asegura ser partícipe, pero sí que pide disculpas por haber hecho cosas sin medir las consecuencias. Creyó que podía ser divertido. Se obsesionó por la situación tanto como para llegar a estas instancias. Él no veía su vida encerrado entre cuatro paredes. Tampoco la de su familia. La confesión de Kate está allí, y también la de Bella, que cuando se lo pregunté, ella simplemente asintió. No le dije nada más. No le dije que estaba muerto. Se le llenaron los ojos de lágrimas y dejé de preguntarle.
—Tiene que ser una broma. —lo escucho murmurar a Emmett— Tiene que ser una jodida broma.
Hay más cólera que impacto en mí. Porque ni siquiera hay forma de hacerlo pagar por todo lo que hizo. Porque cobardemente terminó con su vida antes de ir a la cárcel. Sabía que Kate hablaría tarde o temprano. El muy caradura. No puedo pensar con coherencia ahora. Lo único que deseo es que se esté quemando en el infierno.
Cuando llego a casa, Sue me detiene en la puerta.
—Lo siento mucho, Edward. Le dije que no encendiera la televisión.
En la TV no se habla de otra cosa que del suicidio y la implicación en el secuestro. Ellos ya aseguran que Mike era el cabecilla de todo. Sin decirle nada a Sue, me voy al cuarto de Bella. De pie frente a la ventana, lo único bullicioso son mis pasos. Ni siquiera se da la vuelta para encararme. No hay rastro de lágrimas en sus ojos y tampoco parece alterada. Simplemente está de pie, mirando el atardecer sin una pizca de importancia a lo demás. Pongo mis manos sobre sus hombros y la guío hacia mí. Su espalda choca en mi pecho y suelta el aire de su boca.
—Ya está, Bells. —murmuro— Vamos a estar bien.
Se da la vuelta cruzada de brazos, y su mirada se dulcifica.
Mueve sus manos hacia la cama y corre para tomar su pizarra. De pronto, parece tan desesperada por escribir.
«Necesito hacer algo»
«No aquí. Afuera»
Su pecho se agita y la llevo conmigo de la mano. Pienso en ir al patio trasero, pero no creo que lo necesite. Luego, recuerdo la de veces qué vi a Bella de esta forma antes de que todo sucediese. Había días en dónde estaba tan colapsada por el trabajo o porque no pudiese entrar a estudiar algo que le gustase, tan estresada, que necesitaba un poco de aire, pero no cualquiera. No cualquier lugar. Íbamos al puente. Bella corría y se desahogaba. No llorando. No insultando.
Se baja del auto con el viento golpeando su rostro. Ni siquiera me tomo el tiempo de ponerle llave a la puerta, porque estoy demasiado pendiente de sus movimientos. Ella empieza a correr, y no la detengo. Corre, corre y corre, y puedo sentir lo que viene después. Es lo mismo que hacía antes.
Bella empieza a gritar.
Sujetándose de la baranda, el grito ensordecedor espanta a los pájaros. Su voz se alza como un huracán y la veo doblar las rodillas por el esfuerzo. Llego hasta ella justo cuando se detiene, tomando una bocanada de aire. Se le encienden las mejillas, y lo único que se me ocurre hacer, es abrazarla.
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Nos sentamos en el césped y le ofrezco un helado de chocolate. A estas alturas ya se siente mucho mejor. Después de gritar tanto como pudo, se desvaneció, y me aseguró, entre asentimientos, que se encontraba bien.
Ahora no hacemos más que quedarnos sentados, comiendo nuestro helado, mientras la gente pasa mirándonos de reojo. Sé que le molesta que la miren así, sin embargo, no le toma importancia.
—¿Estás cansada? —pregunto.
Asiente.
—Sé que lo ideal no hubiese sido que Mike… bueno, que Mike se haya suicidado como un cobarde.
Vuelve asentir.
—¿Por eso gritaste? ¿Querías que hubiese pagado como los demás?
Asiente.
—Tu grito… puede ser el comienzo de todo, Bells. —manifiesto, seguro de lo que digo— Ya no puedes tener miedo de hablar. Te has escuchado. Tu voz sigue siendo la misma. Puedes decirme cualquier cosa. Cualquier cosa.
Deja de comer el helado, levantando el rostro en mi dirección. Se limpia el chocolate de su boca, acercando mi mano y apretándola, señal de agradecimiento.
Entonces, me suelta y mira las flores junto al arbusto. Con un gesto desprevenido, arranca una para tendérmela.
—Vaya… ¿una rosa?
Sus ojos dicen muchas cosas… Muchas cosas que no logro entender.
—¿Te gustan las rosas?
Niega, mientras recibo la rosa. Parece tan decepcionada. En un rápido suspiro, regresa la atención a su helado.
—Creo que podría llevármela a casa. Mi madre puede-
Me la quita.
No la deja sobre el arbusto o el césped. Bella la rompe. Pétalo por pétalo, furiosa, violenta y desesperadamente. Todo queda sobre el césped, imposible de recuperar. Ella ni se inmuta. No hace nada más, y yo tampoco.
¿Entendieron la última parte? Bella estaba tratando de decirle algo a Edward.
Mike se suicidó, personaje nuevo, el grito de Bella...
En el próximo, tendremos POV Bella.
Gracias por leer
Buen fin de semana!
