Esperanzas Perdidas
Capítulo 5 El hospital
-Parece seguro…-exclamo Butters mientras entraba lentamente por el marco de la puerta trasera, la visión de una recepción desolada a las lejanías fue inevitable, manchas de sangre inundaban las paredes, algunas marcas de manos arrastradas sobre ellas no eran una mejor escena, la luz que entraba era la del amanecer y podía dejarlo ver a una corta distancia.
-¿Estas seguro Butty?-le pregunto Bebe.
-Sí.-afirmo el chico mientras daba un par de pasos, los cuales resonaron en un eco del tenebroso hospital, se froto un poco los nudillos, nervioso, pero luego lanzo otro par de pasos y como nada ocurrió el resto entro al recinto.
El paso de todos juntos interrumpía el profundo silencio del hospital.
-Vamos a buscar la medicina de una vez para largarnos de este jodido lugar.-les espeto Scott bastante asustado.
-Estamos aquí por ti.-le recordó FIlmore de malas ganas.
-Basta.-les aconsejo Butters- Scott ¿Dónde imaginas que tienen tus medicinas para la diabetes?
-Mi doctor siempre decía que iba al sexto piso, donde había un almacén…-les comento recordando aquellas visitas pasadas-Pero su consultorio era en el piso cuatro.
-Iremos primero a la cuarta planta entonces.- decidió Bebe mientras presionaba un botón de un ascensor cerca de donde se hallaban, nada sucedió-Bueno, no se le puede pedir peras al olmo.-se resigno.
-Tendremos que buscar unas escaleras.-termino diciendo Clyde mientras buscaba con la mirada algún indicio de estas.
Frente a ellos una puerta doble cerraba no les daba el paso, Clyde que seguía con el ojo morado y con rastros de sangre en la herida se adelanto y abrió la puerta, esta vez nada lo ataco, dentro las paredes blancas del hospital (Interrumpidas solamente por el color sangre), en frente una camilla ocupaba medio pasillo y tuvieron que rodearla, el pasillo continuo por un par de metros hasta que doblo en dos direcciones, formando una T, los chicos tomaron la dirección derecha.
Al fondo del pasillo pudieron encontrarse con lo que buscaban, una puerta corrediza que rezaba salida de emergencias encima de esta, abriéndola encontraron unas escaleras que subían hasta el tejado del hospital, tejado que también contenía escaleras externas de metal, por las que intentaron entrar antes, pero por la altura de la escalera no pudieron bajarlas y para evitar llamar la atención decidieron tomar ese camino.
En fila india, liderados por Butters, todos avanzaron tramo tras tramo de las escaleras para llegar hasta el piso cuarto.
-Yo tengo algo que ver aquí.-exclamo Scott.
-¿Qué? ¿A que te refieres?-se asusto Annie mientras lo tomaba de las manos.
-Bueno, es la oficina de mi doctor, un especialista en diabetes, puede que tenga cosas útiles que no estén en la bodega.-se excuso el chico-Los alcanzare rápido.
-No, ¡¿Estas loco?!-le hizo razonar Bebe.
-De hecho es buena idea…-sugirio Butters.
-¡¿Es que perdiste la cabeza Butty?!-le grito en silencio Bebe.
Butters se acerco a ella y le susurro en su oído:
-No es por nada, pero si arriba esta el almacén es donde esas cosas estarán, recuerda que es donde había medicinas, la gente desesperada corre a esos lugares, si algo nos llega a pasar, mejor a nosotros que a ellos.-dicho esto le lanzo la vista al resto, Bebe comprendió, si aquello era un suicidio solo unos pocos lo cometerían.
-Nos divideremos en dos grupos.-termino hablando en voz alta el chico.
-Yo puedo ir solo.-dijo Scott valientemente, pero Annie le tomo de la mano, diciendo que era mala idea.
-Karen, Ruby, Filmore, acompañen a Annie y Scott.- ordeno Bebe a los tres menores.
-¿Qué?-estos no entendieron el cambio de planes.
-Que se quedaran en este edificio a ayudar a Scott.-les amenazo Bebe con un tono irreprochable.
-Esta bien.-contestaron los tres intimidados por Bebe.
-No es justo, me toca ir con puros niños.-se quejo Annie.
-Pero yo estoy contigo.-le recordó Scott.
-Sí, pero tú eres un niño.-le recordó Annie mientras abria la puerta e invitaba a pasar a su grupito.
-El resto vengan con nosotros.-ordeno Butters y la separación fue hecha para poder terminar con aquella visita lo más rápido posible.
-¿Creen que sea seguro dejarlos a todos ellos ahí?-les pregunto Clyde un poco después de subir las escaleras.
-Arriba es el almacen, es donde las personas se concentrarían si algo de este estilo ocurriese, estarían desesperadas por medicinas, sino las encontraran irían por ellas, el caos es algo tan sencillo de armar… En otras palabras, es más probable encontrarnos a nuestros amigos muertos alla arriba.-les termino diciendo Butters.
-Bien podría estar lleno como podría estar vacio.-les dijo Clyde.
-Esperemos que tengas razón Clyde.-deseo Bebe.
Juntos subieron hasta el sexto piso, de nueve que tenía el hospital; estaban en el tramo de las escalaras y veían la puerta del otro lado, lo que fuera que les esperase se encontraba a solo unos palmos de distancia, todo estaba sumergido en un silencio profundo, nada fuera del latido acelerado de sus corazones y respiraciones cortadas se escuchaba, fue Butters quien se acerco a la puerta, la tomo con sus dos manos adelantando la parte metalica de esta y luego de eso la abrió lentamente.
El pasillo del hospital parecía vacio, nada se divisaba ni de un lado, ni del otro, la escena seguía siendo la de matanza que abajo, sangre cubriendo algunas partes del piso y las paredes, pero sin cadáveres para demostrar de quien era esa sangre, eso más que aliviar a los chicos les ponía los pelos de punta.
Juntos entraron por la pequeña puerta y se encontraron en un pasillo con forma de L, así que siguieron la única dirección abierta; después de pasar por un par de pasillos se encontraron frente a un ventanal que ocupaba casi todo el espacio de la pared, el pasillo era una especie de recepción y cerca de ellos lograron ver los elevadores, ahí era donde normalmente las personas llegaban a ese piso.
Butters se acerco al ventanal, desde hace tiempo en las clases de escalada (Rapel) que le había perdido el miedo a las alturas, pudo comprobar que en la calle principal del pueblo varios de esos monstruos caminaban sin rumbo fijo, no llenaban la acera, pero aun así era peligroso estar cerca de uno de ellos, por lo que aquella visión le resultaba aterradora así como dolorosa.
Era como si todo pareciera estar en ruinas, a pesar de que apenas el día de ayer habían llegado al pueblo aquellas cosas, ahora todo estaba devastado, entre estos el espíritu de los chicos que seguían con vida.
Bebe se acerco mientras tanto a la recepción, donde encontró una computadora, la luz era inexistente en el hospital, y en general en el pueblo, pero lo que le llamo la atención fue un juego de llaves junto a la computadora, tomo estas y leyó su sujetador, eran las llaves del almacén.
-Ehh, son las llaves del almacén.- presumió la chica mientras hacía girar las llaves en su mano.
-¿Y sabes donde esta?-le pregunto mordazmente Token, quien seguía enojado por los gritos que recibió por parte de la rubia, la chica se limito a lanzarle una mirada asesina y seguir registrando el lugar.
Toallín avanzo un poco más hasta que se encontró con un tablero con flechas y direccionales, encima de las demás utilidades se encontraba escrito "Almacén" con una flecha indicando hacía la izquierda.
-Creo que es por aquí.-les aviso la toalla.
Butters se alejo de la ventana para seguir el camino, el silencio seguía presente en el ambiente y la luz solar no entraba hasta ciertas zonas, de todas maneras nada se movía, se hubieran enterado si alguien más hubiera dado un paso que no fuera el de sus suelas.
Finalmente llegaron al dichoso almacén, era del tamaño de una habitación bastante larga, tenía una puerta de seguridad reforzada y una vidriera que permitía observar su interior, no encontraron nada sospechoso a primera vista así que Bebe inserto las llaves, al hacerlo tuvieron que mover todos juntos la pesada puerta metálica y fueron entrando lentamente, abrieron sus mochilas; aun tenían todos los suministros de la mansión Token, pero aun así todos fueron capaces de almacenar una buena cantidad de objetos utiles, diferentes pastillas, medicamentos, gazas y algunas agujas, no más que lo necesario tomaron y aun así parecía que las medicinas nunca se terminarían.
Bebe era la única que buscaba la bendita insulina de Scott, pero el almacén parecía carecer de esa medicina, de todas maneras tomo toda la que encontró… se pregunto que pasaría si esa medicina se agotara, ¿Qué sería de Scott?, ¿Verían a su amigo morir?
Esas incógnitas eran inimaginables para le chica rubia, pero la verdad es que Scott estaba condenado por su enfermedad, tarde o temprano perderían el suministro de insulina y cuando eso pasase Scott… No, no podían, ellos seguirían juntos hasta el final, nadie los separaría.
-¡AHHHH!-escucharon todos un grito mientras una puerta era abierta de golpe y se escuchaban las pisadas frenéticas.
-¡ANNIE!-grito Bebe reconociendo el grito y saliendo de la habitación, Butters la siguió muy de cerca, y Toallín no tardo en ir tras de ellos; Token y Clyde en cambio se quedaron helados por el grito de su compañera, sospechando lo peor, no querían verla de aquella manera, así que siguieron tomando todo lo que consideraran útil.
Bebe y Butters se acercaron ante ella, la toalla los seguía muy de cerca, lista para poder ayudar; finalmente en la misma recepción donde anets se habían encontrado vieron a Annie llorando, derrumbada e histérica.
-Annie…-grito Bebe para abrazarla, pero la otra que no se había percatado de su presencia le dio un golpe y lanzo un grito sospechando que las intenciones de Bebe eran otra, la rubia rizada recibió el golpe en la cara y sintió un rasguño en la frente-Soy yo, Annie, soy yo…-trato de calmarla Bebe y la otra chica comenzó a respirar más tranquilamente.
-Estan aquí.-fue lo único que lograba repetir mientras comenzaba a calmarse-Estan aquí… Nos tendieron una trampa…-ella trataba de recordar-No pude… no pude hacer nada….-unas lagrimas resbalaron por su rostro mientras su voz se tornaba aguda y sus ojos rojos.
-Annie… ¿Dónde esta el resto?-le pregunto Bebe pausando en cada palabra y con el alma caída al suelo, temía por lo peor, por las siguientes palabras que saldrían de la boca de su amiga.
-No pude hacer nada…-repitio la rubia de cabello esponjado mientras se limpiaba una lagrima-Me separe de ellos y corrí hacía arriba… Ya no supe nada después de eso… Eran demasiados… yo… yo…-la chica estaba al borde la lagrima, pero Bebe la abrazo comprensiva mientras la otra estallaba en llanto y sus gritos fueron ahogados por el abrigo de Bebe.
-Pueden seguir vivos.- dijo Butters optimista mientras se limpiaba un par de lagrimas.
-Los abandone, es mi culpa, es mi culpa si están muertos…-lloro la chica.
-No es tu culpa.-le aseguro Bebe, pero la otra chica volteaba de un lado a otro, negando-¡No es tu culpa!-la sujeto de ambos lados de la cabeza y la obligo a que se miraran la una a la otra.
-Hay que bajar.- sugirió Toallín casi como una orden.
-Las escaleras de emergencia están llenas de esas cosas… Les bloquee el paso para que no pasaran.-les dijo Annie-No hay forma de bajar…
-Sí que la hay.-Butters miro la ventana rota mientras una fresca brisa de aire montañes mañanero lo acompañaba.
-¡No! ¡No, no, no, no! ¡Es una locura!-le grito Bebe.
-Aprendí a escalar sin cuerda por las montañas, ¿Qué tan diferente puede ser?-se animo Butters mientras dejaba la mochila con provisiones a cargo de Toallín.
-¡Es una locura!-le dijo Bebe alterada dejando a Annie llorando.
-¡No hay otra manera!-le reclamo Butters.
-Aun si pudieras hacerlo, estas bajando a una muerte segura.-le afirmo la rubia.
-Pero si no bajo les estoy ganando una muerte segura a los niños y a Scott.-aseguro Butters poniendo un pie encima de la ventana, la rubia rizada sabía que no podía ser nada para detenerlo así que se abalanzo sobre él, lo abrazo y le dio un beso apasionado.
-Por favor, Butty, ten cuidado.-le sugirió ella mientras se despegaba del rubio.
El contrario se quedo sin palabras durante unos segundos, se sujeto fuertemente del marco pero solo se gano un leve corte en la mano.
-Volveré Beby.-dicho esto puso su pie izquierdo en la cornisa y se sujeto del borde mientras avanzaba lentamente hacía la columna más cercana; en ese momento agradeció mentalmente a sus padres por haberlo llevado a esas clases de alpinaje extremas, nunca había cometido una locura como la que estaba metido en ese momento, pero algo le decía en su interior que sí podía.
Se movía bastante lento, pero seguro, todo su cuerpo estaba pegado a la pared y sus manos parecían querer aferrarse a esta, prefirió evitar mirar hacía abajo, porque cuando lo hacía se sentía desorientado y como si comenzara a inclinarse hacía abajo, la caída no era poca cosa, de unos cincuenta metros de altura ningún ser vivo sería capaz de soportarla.
Trato de respirar por la boca pero los nervios se lo impedían, el sueter comenzaba a darle comezón en todo el cuerpo, en general Butters se sentía incomodo a aquella altura sin nada fijo para sostenerse, finalmente se topo con una columna, despego un poco su cabeza de la pared y miro el tamaño de la columna, era un poco más grande que su cuerpo, pero con los brazos bien abiertos sería fácil el descenso, el problema sería la subida... Butters alejo esos pensamientos de su mente y se preparo para llevar acabo una acción bastante peligrosa, si quería bajar por la columna debía de sujetarse de ambos extremos, eso significaba dejar de apoyar los dos pies de la pequeña cornisa.
El chico se encontraba nervioso, respiro un poco, cerro sus ojos y mando una plegaría rápida, sus manos se clavaban con la pared, pero posiciono la derecha a la columna y se tomo con todas sus fuerzas de la pared plana.
Volvió a respirar agitadamente, solo quedaba una cosa por hacer, despego su pie izquierdo y rápidamente trato de llevarlo al otro lado de la columna; volvió a sentir que el mundo se volvía lento a su alrededor, esta vez parecía que en lugar de una altura de cien metros se encontraba al borde de un abismo, no tenía los ojos abiertos pero lo presentía, su corazón parecía estar esforzándose para bombear más sangre, su flujo sanguíneo se sentía helado, todo estaba preparado para recibir lo peor, el más mínimo error sería el fin de Butters, el pie en el aire toco finalmente la otra pared y Butters tuvo que hacer un nuevo esfuerzo, ahora tenía que pasar su mano, así que sosteniéndose lo mejor que pudo su mano llego al otro lado, ahora Butters se sujetaba de la columna, pero sus dos pies seguían en la pequeña cornisa, sabía que si quería bajar debía de soltarse de ese espacio seguro y apostar a que sus manos no se resbalaran, lo cual parecía difícil debido a que comenzaba a sentir las molestias del sudor.
Ambos pies se alejaron de aquella zona y Butters pudo sentir como la gravedad lo empujaba con una fuerza renovada, el dolor en sus brazos aumento de sobremanera, sobre todo en la mano izquierda donde continuaba con la herida, que debido al esfuerzo comenzó a sangrar; Butters ignoro esa punzada y pego sus pies a la columna y después de volver a respirar con bastante dificultad comenzó el descenso lentamente, dejaba tras de sí pequeña manchas de sangre de su herida que parecía querer agrietarse en el peor momento posible, pero no podía permitirse caer, le había prometido a Bebe que seguiría adelante, y lo haría a toda costa.
El dolor en su cuerpo y sobre todo en su mano herida iba en aumento a medida que bajaba, al minuto pudo sentir una nueva cornisa, pero esta solo era del quinto piso, Butters debía bajar al cuarto; de todas maneras detuvo sus pies unos segundos ahí para descansar y después de eso siguió con su lento viaje.
Sus uñas estaban irregulares por tanto aferrarse a la pared, y comenzaba a sangrar tambien de ahí, pero sin duda el peor dolor era el de su mano cortada, no perdía mucha sangre pero mientras más tiempo pasaba más parecía agrandarse la herida y a pesar de que bajaba de poco en poco aun se sentía en el borde de un abismo, dudo casi dos minutos desde el anterior descanso hasta que finalmente sus pies dieron contra otra cornisa, su alivio fue remplazado rápidamente por el miedo, en aquel momento quedaba la parte más complicada de la operación, volver a la cornisa.
Debía tener impulso de su lado izquierdo y quedar de nuevo pegado a la pared, pero el peligro consistía en que en esa operación corría el riesgo de perder el equilibrio y caer abajo, volvió a cerrar sus ojos, su respiración ceso durante un segundo y tomo el impulso para seguir con ese plan suicida, una vez separo su pie de la corniza izquierda, junto a su mano; su brazo y pie derechos sintieron el peso de la gravedad, Butters aguanto hasta que sus otras extremidades llegaron y su corazón pudo latir nuevamente, ahora solo quedaba lo más sencillo, encontrar una ventana y entrar por esta.
Butters pudo sujetarse por un momento su mano herida y aprecio que la ruptura como había sospechado se expandió y ahora ocupaba la mitad de su mano aquella cortadura, ardía como mil demonios, pero no tenía nada para sujetarla, así que volvió a tomar aire y continuo avanzando hacia su derecha , se aferraba a la pared, esperando con ansias el momento en el que una ventana se revelara, hasta que finalmente después de mucha espera lo logro, su mano toco una superficie lisa, con tacto cristalino, era una ventana, Butters lo había logrado, tomo la ventana desde abajo, tiro con sus fuerzas, pero nada sucedió, la movió a un lado… nada… Butters comenzaba a asustarse, era una simple ventana de una habitación cualquiera, pero por algún motivo se resistía y no se dejaba abrir, el corazón de Butters comenzaba a acelerarse ¿Estaba acaso atrapado? En definitiva no aguantaría una subida, y sobre todo el retirarse implicaba aceptar la muerte de Karen, Ruby, Filmore y Scott, no podía dejarlos solos, no debía.
Butters golpeo con su puño cerrado y con todas sus fuerzas el cristal, pero nada paso, al contrario el impulso se le devolvió y casi amenaza con inclinarlo hacía el precipicio, Butters de todas maneras siguió golpeando el vidrio, si no hacía algo se quedaría ahí y nadie podría ayudarlo...
Estaban encerrados todos juntos en una habitación, después de que los emboscaran y se escaparan por los pelos, perdiendo a Annie, los chicos y Scott terminaron encerrándose en una habitación, todos sabían que ese era su final, no tenían modo de escapar posible, estaban encerrados.
-Esto es tan injusto.-exclamo Filmore-Nos encontraran de un momento a otro…
-No seas pesimista.-se enfado Karen y le dio un golpe en el hombro.
Ruby permanecía en silencio mirando hacia la nada, seguramente seguía triste por su hermano Craig, pero el resto ya no podía calmarla, o habían perdido el ánimo. Por su lado Scott lloraba por la muerte de Annie, salió corriendo y no la volvieron a ver ¿Qué clase de novio era él? ¿Cómo podía dejar a su novia en un momento tan crítico? Su muerte era culpa suya y solo suya.
De repente comenzaron a escucharse algunos golpes, como si estuvieran golpeando el cristal, eso helo a todos en un segundo, estaban en el cuarto piso, era imposible que aquellas cosas pudieran trepar, Karen se acerco lentamente y tomo la cortina que cubría la ventana, su pecho latía.
-¡¿Butters?!-grito Karen mientras retiraba la cortina y se encontraba con el rubio mientras este trataba de hablarles, pero el vidrio se lo impedía, luego de eso le dio un golpe al vidrio, pero este no se rompía.
-¡No puede entrar!-se apresuro a deducir Filmore.
-Obviamente.- respondió Karen mordazmente mientras miraba de una lado a otro sin saber que hacer
-Espera un segundo Butters.-dijo Scott mientras hacía una seña para indicar que esperara en donde estaba y se acercaba a una parte de la habitación con una silla, la levanto con bastante dificultad y luego se acerco nuevamente a la ventana.
-¿Qué piensas hacer?-le pregunto Karen, aunque los otros dos sabían de antemano el plan de Scott.
El chico diabético tomo aire y embistió contra la ventana, soltando la silla a unos centímetros del choque.
-Buena idea Sco…-felicito Butters antes de darse cuenta que seguía en la ventana, así que se aparto de un salto a la vez que la silla de Scott rompía el cristal y lo esparcía en todas las direcciones posibles, el mueble en cuestión siguió una trayectoria parabólica hasta dar contra el suelo y romperse al contacto.
Butters finalmente entro en la habitación con el resto y Karen lo abrazo felizmente.
-Maldito suicida.-lo halago Filmore.
-¿Por qué hiciste eso Butters?-le pregunto Scott con los ojos bien abiertos como platos-¡Pudiste morir!-levanto sus brazos de manera amenazante, pero los bajo rápidamente por un dolor en su brazo izquierdo.
-No es momento de hablar sobre esto, debemos de largarnos al sexto piso.-les dijo Butters haciendo el ademan de volver a la ventana.
-¡¿Estás loco?!-le dijo Karen.
-Butters nosotros no tenemos esa habilidad.-le dijo Ruby comprensiva.
-Pero Annie dijo que las escaleras estaban llenas…-recordó Butters.
-¡¿Annie sigue viva?!-le pregunto Scott aliviado Butters asintió y Scott se encontraba al borde del llanto, pero de la alegría.
-Sí, sí, sí, que bonito.-exclamo FIlmore-Pero ¿Para que necesitamos subir?-le pregunto a Butters.
-En el tejado encontraremos las escaleras del borde del edificio, si las usamos no seremos vistos al salir a la calle principal.-le respondió Butters.
-Pero si lo que dices es cierto no tenemos ninguna manera de subir…-comento Karen aterrada-Estamos atrapados…
-No, hay una manera.-exclamo Scott inteligentemente, se acerco a Butters, tenía algo importante que decirle.
Butters miro al resto y tomo el pomo de la puerta con su mano izquierda, y la comenzó a abrir lentamente…
-Espera…-Scott lo detuvo, tenía algo que decirle…
-¿Qué quieres Scott?-le pregunto Butters impaciente, aunque al ver la mirada de su amigo no presagio nada bueno.
-Yo no iré con ustedes, no puedo.-dicho esto subió su manga mostrando una herida de mordida punzante en su brazo izquierdo.
Todos quedaron pálidos al ver eso, solo significaba algo, Scott estaba condenado.
Continuara…
Notas.- He vuelto, a que sí esperaban que Scott fuera el primero, en fin, esto apenas va iniciando, espero les guste como van las cosas porque el arco principal del segundo día apenas y va iniciando y muuuchas cosas aun les prepara mi enferma mente a los protas.
Espero no se enojaran por la falta de actualizaciones, ya explique porque paso eso :/ Bueno, en fin, mañana les dare un nuevo cap, u hoy mismo si me dan las ganas xD
Hasta entonces, mientras comenten que tal les pareció este capítulo, que disfrute mucho escribiendo. Nos vemos.
