Esperanzas Perdidas
Capítulo 9 Problemas psicológicos
* (Na.-Pueden dejar de leer desde el asterisco si no disfrutan del lemmon hasta el siguiente*)
Filmore caminaba por un pasillo de supermercado con estanterías llenas de zapatos, de todas formas, tamaños y colores, ¿Cómo se encontraba ahí? Lo ignoraba, ciertamente el chico se asusto bastante al notar su soledad, se pregunto donde podrían estar sus compañeros. Camino por lo que le parecieron horas, pero cada que llegaba al final de un estante, había otro pasillo, o dos pasillos; como una especie de laberintos de zapatos… Filmore comenzó a intimidarse… ¿Dónde estaba exactamente?
Después de casi una eternidad encerrado en aquellos estantes, sin más compañías que esos objetos; a las lejanías escucho un susurro, era una voz amable, pero que parecía preguntar algo que Filmore sabía que lo heriría… Él no quería sufrir más, así que corrió lejos de aquella extraña voz, tuvo que pasar bastante tiempo solo nuevamente para que del cielo comenzaran a caer unos objetos punzantes… Filmore miro hacía arriba y trato de gritar, pero su voz fue ahogada por los cientos… miles de cuchillos atravesando su carne y sus entrañas, sin piedad alguna, todos con una velocidad iracunda, producto de la gravedad del planeta Tierra, Filmore de alguna manera seguía vivo hasta que uno de esos cuchillo se enterró en su cuello y ahí se detuvo… sintió como la clavícula se rompía en dos, y como, más rápido de lo que le hubiera gustado, la vida se les escapo de sus manos…
-Ah.-el chico levanto la cabeza de la almohada-Por favor, por favor dime que todo solo ha sido una pesadilla.-rogo el chico al cielo, cerrando los ojos, esperando encontrarse en su cuarto de siempre, con sus juguetes guardados en el armario, la cama celeste; las paredes rojas, su escritorio con distintos niveles de libros y un computador encima de todas esas chucherías menores; rezaba para que todo lo que había ocurrido fuese un sueño y no todos estuvieran muertos, para poder seguir siendo feliz.
Se engaño a sí mismo.
El mundo como lo conocía estaba acabado, todos sus seres amados, amigos y conocidos habían perecido, los muertos volvían a la vida, una vida vacía, sin ningún propósito mayor que infectar a otro ser humano, quitarles sus sueños, sentimientos y esperanzas, destrozarlo hasta la ultima gota de medula… Hacerlo sentir la muerte, para que luego volvieran y fueran uno más entre la multitud, un cadáver andante, algo que no valía ni la millonésima parte de lo que fue alguna vez en vida, algo mucho peor que un animal o bestia, indescriptiblemente cruel y maligno.
Filmore suspiro decepcionado, eso significaba que tenía que aceptar la realidad, una realidad devastadora y que donde nadie podía vivir feliz; una realidad donde era matar o ser matado.
Se sentó en el tumulto de sabanas que tenía movidas bajo su cuerpo, había pasado frio e instintivamente había intentado cubrirse con la sabana, acto del subconsciente que no podía controlar él; de todas maneras decidió sacudir su cabeza para despertar totalmente, miro por la ventana donde había entrado, esta estaba cubierta por una gruesa cortina, no le permitía entrar luz del Sol, o de luna, en caso de que hubiera dormido más de la cuenta.
Decidió tomar su celular para checar la hora, ese aparato era de buena marca y durante un tiempo lo presumió a sus compañeros… ahora cuando se acabase la batería nunca más volvería a servir, todos esos cuidados que le aplico, todo ese esfuerzo para conseguirlo… a la basura; ya no lo necesitaba.
Al encender la pantalla primero que nada miro la hora, eran alrededor de las cuatro y media de la tarde, no había dormido tanto como creyese antes, noto que aun tenía internet en ese aparato... La batería estaba por agotarse, pero decidió abrir su Facebook, sabía que la situación no lo ameritaba, pero tenía contactos de otras partes del país, incluso alguno del extranjero, si aquello no estaba ocurriendo solo en su pueblito era necesario saberlo… Fue interrumpido por el sonido de recibir un mensaje… Lo abrió.
"Fil, ¿Qué pazo? Benes una partida de…"-era un amigo suyo de Los Ángeles, eso significaba que en aquel lugar no había llegado aquella plaga, Filmore decidió textear de vuelta, pero ¿Qué pondría? ¿Cómo describía el fin del mundo? Antes de que pudiera decidir algo el celular mostro el mensaje "Conéctese a una fuente de poder, la batería se agotara en cinco minutos.", Filmore trato de seguir en la conversación… pero nada paso por su mente, simplemente lanzo las siguientes palabras "Cuídate, no dejes que te muerdan si llegan a tu casa, si puedes vete del país. Van a llegar a ti y van a matar todo lo que amas."-le mando ese aviso a su amigo-"South Park esta perdido, no mandes ayuda, no servirá de nada."
Como era de esperarse el otro se lo tomo como una broma y le dijo que si no quería jugar que solo lo dijera, Filmore no se molesto en tratar de explicar la situación, solo apago su celular… para siempre, ya nunca más lo volvería a usar, aun si sobrevivía a toda esa mierda y escapaba a un lugar mejor, no quería tener ese teléfono que le recordaba a su familia, a sus amigos, a su pueblo, todas esas fotos de los buenos momentos, de los buenos días que tuvo en el pasado y que nunca volverán, Filmore lloro aferrándose al celular durante unos segundos, ese era el final de su vida llena de lujos y riquezas, una vida que no supo apreciar hasta que se le fue arrebatada, ahora tenía que aceptar una cruda realidad y ya no podía escudarse detrás de una computadora jugando online… Ahora le tocaba vivir la vida a palo duro, sin nadie para apoyarse más que los otros siete supervivientes que ahora podía considerar sus amigos.
Entre tantos pensamientos se levanto para dirigirse al lavabo… si aún quedaba luz y energía eléctrica no perdería la oportunidad de darse una enjuagada a la cara, más ahora que nunca necesitaba refrescarse, este volteo de un lado a otro, tirado en la cama se encontraba Token y extendido del otro lado de la cama Toallín dormitaba profundamente, a la toalla le escurría un hilillo de baba de la boca; a FIlmore le agradaba la toalla.
El pelinegro abrió la puerta de la habitación delicadamente para no hacer ruido y salió al pasillo del segundo piso, llego a la puerta intermedia entre ambas habitaciones, la cual ya habían investigado antes como el baño, tomo el pomo de la puerta e intento girarlo, para su sorpresa nada ocurrió, este se resistió… Filmore lo intento otra vez pero de nuevo en balde, si empujaba la puerta hubiera hecho ruido y eso despertaría a sus compañeros, así que decidió volver a dormirse… pero encontró la puerta de la habitación de las chicas abierta… Sintió curiosidad el saber porque lo estaba, así que fue al otro lado del pasillo y abrió lentamente la puerta, dentro no se encontraba nadie más que Ruby, la pelinaranja estaba sentada y una oscuridad la rodeaba.
-¿Ruby?-pregunto Filmore asustado.
-Sí.-contesto la niña de manera neutral… Era raro volver a escuchar ese tono tan peculiar de voz que antes solía distinguirla, en las ultimas veinticuatro horas la niña había estado la mayor parte de su tiempo sufriendo y triste, pero ahora parecía estar bien… o por lo menos normal.
-¿Y Karen y Annie?-pregunto Filmore tratando de iniciar una conversación.
-Karen quería ir al baño y Annie la acompaño, porque es inseguro ir solos a cualquier lado.-informo la chica sin sentimiento alguno-¿Quieres pasar?
-Sí, claro.-el chico entro a la habitación y se sentó junto a la chica.
-No te ves muy bien.-hablo ella neutral-¿Dormiste algo?-pregunto ella.
-Sí… pero… ahhh…-Filmore se sentía abatido-Puedo intentar dormir, pero tuve un sueño que no me dejo dormir…
-¿Cuál sueño?-pregunto la chica.
-Uno en el que estaba en un laberinto de zapatos y luego caían cuchillos del cielo y…-comenzó a explicar Filmore, pero como suele suceder el sueño estaba en su mente, más no encontraba la forma de retratarlo con palabras en la vida real.
-¿Toallín te ofreció algo de su mochila?-pregunto Ruby, provocando que Filmore riera.
-No, no.-aseguro-Solo… fue un mal sueño, supongo que respuesta a todo lo que nos ha tocado sufrir estos días.
-¿Quién sería capaz de decir que ayer nuestros intereses eran tan vacios como un celular lujoso o una mejor conectividad a internet desde cualquier punto del planeta…? Hoy solo con seguir vivos me doy por satisfecha.
-Ojala…-rezo el chico mirando al techo, se recostó unos segundos en la cama y comenzó a parpadear, después de todo seguía cansado, pasaron unos segundos su mirada fue contestada por la de un demonio feroz…
-No… Yo no te mate… no…-lanzaba el chico quien había caído en el sueño sin haberse dado cuenta, Ruby observaba aquello de manera curiosa.
-Hey, despierta.-lo sacudió Ruby despertándolo.
-¿Qué me ocurrió?-pregunto Filmore.
-¿De casualidad esos sueños que me contaste no tenían algo que ver con Cly…-comenzó Ruby.
-Sí.-interrumpió Filmore cabizbajo-Yo lo mate Ruby… Lo mate, y ni siquiera sirvió de algo; se transformo en un monstruo… y todo por mi culpa.- Filmore lloro sobre el pecho de la chica.
-Ya… ya…-era lo único que era capaz de decir Ruby, ella no era buena para ese tipo de cosas, sino Karen; ¿Quién era ella realmente? Solo una chica que había pasado gran parte de su propia existencia como alguien fría y sin sentimientos aparentes, o muy bien camuflados en su semblante; ¿Qué sabía ella sobre sentimentalismos? ¿Qué era capaz de decir? Decidió que si decía cualquier cosa sería algo vacio, simples palabras que no ayudarían en nada al pelinegro.
Ambos se quedaron en silencio durante un largo rato… Ruby se pregunto dónde estaba Karen para que solucionara aquella situación.
Unos minutos atrás Annie se encontraba encerrada y nublada en sus propios pensamientos, los cuales generalmente regresaban y enmarcaban lo mismo, con un efecto devastador en ella; este era la muerte de Scott Malkinson, su novio muerto, esos pensamientos no podían salir de su cabeza… se pregunto cómo era posible que Token, quien había perdido a todos sus amigos e incluso a su novia podía soportar todo ese dolor de perder alguien que amas, una cosa es que un desconocido muera, a que un familiar o amigo lo hiciera… ¿Cómo aceptar la realidad que se fueron, nunca los volverás a ver y todos sus sueños y deseos íntimos se perderían, todos esos conocimientos, toda esa fortuna… Todo se iría, nada quedaba después de la muerte, nada aparte de un cuerpo que se descompondría y volvería a la naturaleza como polvo o dentro del intestino de otro animal.
Ese era el orden natural de la muerte, y a pesar de ser triste y deprimente, no se acercaba a la oscura realidad que los rodeaba, ahora no solo morían tus seres querido, sino que volvían de la muerte, sin ser ellos mismos, con un complejo asesino severo. Convirtiéndose en algo peor que un animal o bestia feroz, capaces de jugar con los sentimientos de quienes roden y todo sin siquiera pronunciar rugido o palabra de advertencia, se volvían en seres asquerosos y despreciables, entes que no merecen, ni son, ínfimamente lo que eran cuando tenían vida.
Todos esos pensamientos no la dejaban descansar en paz, había estado con los ojos abiertos y en silencio un tiempo, no sabía cuánto, ni le importaba, ni una lagrima recorría sus ojos, nada, solo mirando a la nada; esperando que todo acabara, de una forma u otra; todo permaneció en silencia hasta que sintió el movimiento de una de las menores, se pregunto quién era.
-¿Karen?-Annie se levanto fingiendo que había sido turbada de su sueño-¿Qué sucedió?
-Tengo que ir al baño.-le respondió la castaña tallándose los ojos fingiendo que era por el cansancio, pero Annie sospechaba, y no sin motivos, que aquel movimiento se sintió demasiado húmedo y su voz quebrada le llevo a la deducción que no era la única incapaz de dormir-¿Vienes conmigo?
-¿Por qué?-pregunto Annie en susurro tratando de no despertar a Ruby, aunque sospechó que no era necesario y que la otra chica fingía seguir dormida… Dudo si realmente alguien estaría durmiendo…
-Me da miedo ir sola….-dijo la castaña.
-¿Tienes cinco años?-pregunto Annie con la voz casi apagada.
-No, pero si esas cosas entran… y estoy sola en el baño… No sabría que hacer…-lanzo la castaña-Por favor, aunque sea quédate fuera…
-No.-suspiro Annie volviendo a caer rendida; Karen resignada se fue sola.
Al rato la chica decidió que no podía dormir, se levanto de la cama, dejo de lado las sabanas lilas, aun llevaba puesto su abrigo café, y sus jeans de mezclilla; su cabello normalmente esponjado parecía seguir igual, exceptuando que algunos cabellos salían descontrolados y rogando por ser atendidos, pero la chica estaba demasiado ocupada pensando en su supervivencia como para preocuparse por minimilidades como aquellas, la apariencia era lo último que hubiera pasado en su cabeza.
Annie decidió caminar un poco por el pasillo para despejarse, el tiempo le era indiferente, pero el cansancio no, su cuerpo se sentía como si lo hubiera metido en una trituradora, no debía imaginar el cansancio de Butters quien había trepado por un edificio.
Pero su mente solo jugaba con ella pues no la dejaba dormir, la perdida de Scott y su familia seguía muy plasmada en ella, como hubiera deseado un buen cigarrillo, o una buena manera de desestrezarse, siguió pensando en aquello cuando escucho un sonido de un aparato del baño, al principio no le hizo caso atribuyendo que Karen encontró algún aparato para el papel de baño automático, o algo de ese estilo, pero cuando este sonido se mezclo con la voz de Karen susurrante no pudo dejar esto de lado y abrió la puerta del baño.
-Ay…-Karen se quejo en voz baja.
-¿Qué ocu…?-se detuvo al encontrar a la pequeña roja de la vergüenza con un objeto de gusto culposo entre las manos, la pequeña cargaba un consolador en una mano.
-Diablos, ¿Enserio? Primero Token y luego Karen ¿Quién sigue?-pregunto Annie escandalizada, pero en voz baja.
-Bue-bue-no y-yo…-trato de justificarse la niña, pero estaba más roja que un tomate hervido y le era imposible articular bien las palabras, no miraba fijamente a Annie, sino a un punto del suelo indefinido, se mordía el labio inferior y se mostraba triste por haber sido descubierta, trato de encubrir la evidencia detrás de su espalda, pero ya habían pasado casi treinta segundos desde que la vista de Annie se posiciono sobre aquel objeto.
La chica mayor tomo a Karen del brazo y le quito el objeto molesta.
-¿Cómo se te ocurre siquiera pensar en esta estupidez? ¿Es que no fue suficiente con las estupidez que cometió Token?-la reprendió pero sin gritar como lo hubiera hecho Bebe.
-Yo…-Karen se limpio unas lagrimas que escurrían por su cara, sus mejillas seguían rojas y sus piernas temblaban, su abrigo verde la protegía de una sensación helada.
-¿Tú qué?-le pregunto Annie en susurro.
-Yo solo… es que…-se mordió más fuerte el labio.
-¿Quién te enseño a usar estas cosas?-pregunto agitando el consolador purpura.
-Bueno, Kenny tenía uno, lo llamaba el juguetito del culo feliz.-hablo Karen.
Si hubiera sido hace tan solo dos días atrás esa información hubiera sido valiosa, Kenny McCormick con un consolador… Todo el pueblo conocía que era algo pervertido pero no creía que de esa manera, por lo que ahora le toco a ella sonrojarse.
-¿Kenny tenía un…?-Annie estaba a punto de echarse a reír descontroladamente, pero se contuvo justo a tiempo, por un segundo se volvió a sentir como era antes, una chica preocupada por el status quo y poco más, pero ahora ese status había desaparecido, de nada le serviría aquella información, menos suponiendo que el chico en cuestión estuviera muerto.
-¿Me enseñas a usarlo?-pregunto la pequeña roja de la vergüenza, no tardo para que la otra chica se pusiera incluso más roja que la primera y abriera los ojos casi en estado de shock.
-¿Qué…? ¿Por…?-balbuceo Annie.
-Bueno, no soy idiota, sé para que sirve, pero siento que me voy a lastimar y sinceramente si ya se acabo el mundo no quiero morir virgen…-hablo Karen rápidamente y sin detenerse a causa de la pena que sentía por decir aquellas palabras.
-¡¿Cómo me puedes pedir eso?!-exclamo molestísima Annie a la pequeña mientras movía el consolador morado-¿Estas bromeando?
-No, es que… siento que si lo uso me voy a lastimar y…
-Karen, enserio, tienes problemas, muy serios…-le comento la chica en susurro-Mira, no se lo diré a nadie, pero no me vuelvas a hablar de esto y trata de no hacer ruido… ahh Posdata ¿Sabes donde se metía eso el señor Esclavo?-le pregunto cruelmente descargando su ira.
-¿Debería metérmelo por ahí?-pregunto Karen.
Annie miro a la pequeña un segundo "¿En serio se había metido en aquella situación? ¿Por qué la dulce e inocente Karen demostraba un deseo sexual tan de repente?" Todas estas preguntas y muchas más cruzaron por su cabeza en cuestión de segundos, decidió resolverlas.
-¿Por qué te interesas en eso?-le pregunto a la castaña con el mayor tacto posible.
-Si te soy sincera… La verdad es que no quiero morir virgen.-admitió Karen sonrojándose aun más de ser posible-No es por nada, pero quiero sentirlo una vez... Kenny siempre me hablo de eso.-explico la chica.
-¿Kenny te hablo de sus…?-Annie pregunto incrédula sobre aquello.
-De vez en cuando…-le dijo la niña.
Annie suspiro, miro a la pequeña durante una infima de segundo… Analizo la situación lentamente, por un lado sentía que las palabras de Karen eran verdaderas y que ella no quería morir virgen… extraño deseo, pero no infactible en estos tiempos modernos…El problema se llevaba en si complacerla o no… Ella era una chica de dieciséis años, sin experiencias lésbicas… mientras que Karen era una niña de doce años… ¡Doce años!... que quería entrar en aquel mundo, justo en el peor momento.
Annie se quebró la cabeza, pero llego a la conclusión que aunque se negara Karen de todas maneras se auto complacería y nunca venía mal una manera de desestrezarse, de repente el cigarrillo parecía no tan eficiente.
-Bueno, pero hay que hacerlo en silencio…-le indico llevando un dedo de su boca a la de Karen-Por más que duela o te guste tendrás que guardar silencio por respeto al resto, ¿Esta claro?-le pregunto Annie sin creer en lo que estaba diciendo ella misma.
Annie cerró la puerta con seguro y trato de mentalizarse con imagines en su mente para tratar de excitarse…Obviamente no consideraba ningún aspecto de atrayente sexual en Karen, pero si Annie quería hacer eso debía tratar de imaginar otras situaciones en su mente.
-Bien… ¿Cómo se mete esta cosa?-pregunto Karen.
-Ahh… Primero trata de prenderte ¿No?-le contesto Annie, se notaba que la chica no tenía experiencia en el tema, era un error muy común que muchos consideraran que una mujer se excitaba con el simple hecho de tener algo dentro, cuando ella conocía de sobra que lo que provocaba el orgasmo generalmente se basaba en los toqueteos del cuerpo, el sabor de sus carnes con la lengua, las miradas profundas y cariñosas, el fino o salvaje tacto, el calor corporal; definitivamente la penetración en el acto sexual era algo vulgar y no era realmente sino la ayuda para llegar a ese momento de placer; no es que despreciera aquello, pero lo mejor se siente al borde, no en el interior.
-¿Prenderme?...Bueno… ahhh…-comenzo a toquetearse alguna que otra zona aleatoriamente, Annie casi se parte de risa porque se recordó a ella misma, tan solo unos meses mayor que Karen realizando los mismos actos despues de una curiosidad que la invadía; dejo de lado aquellos pensamientos y se dijo a si misma "Enseñale como se hace".
Sin permiso previo la rubia toco los atributos de la castaña con suma delicadeza y solo rozándolas, comenzó a mover de un lado a otro sus dedos y Karen se perdió por un momento su mirada en el horizonte, embobada, hasta que estuvo a punto de lanzar su primer gemido de placer.
Annie se previno del sonido y paro aquel acto rápidamente, la castaña primero volteo hacía la zona recién explorada y luego a la rubia, lo primero que hizo fue levantarle las manos para que volviera a tocar, Annie rechazo con la mirada.
-Vas a hacer ruido…-le termino reclamando-Mh…-comenzo a pensar en las alternativas-Quítate el suéter y póntelo en la boca.-la pequeña resignada comenzó a quitarse su chaqueta verde y se la puso alrededor de la boca, esta caía por el cuello y Annie animada por el hecho de que así era más fácil mentalizar algo que la excitara se acerco al pecho de Karen, no estaba plano, le crecían unos pequeños bustos, algo bastante normal para su edad, en aquel momento solo llevaba el sostén puesto, ya que se había quitado la camiseta que tenía debajo para el frio.
Annie comenzó mordiéndole un pezón tiernamente y Karen trato de lanzar un grito pero se contuvo, su cuerpo se estremeció casi al instante de gusto, Annie bajo lentamente dando lingotazos por el dorso de la castaña hasta que finalmente termino demasiado lejos de donde quería llegar, pauso y dejo de lamer el torso de Karen "¿Realmente termine así?" se pregunto a si misma.
-¿Qué paso?-pregunto Karen.
-Es que tu… eres demasiado chica…-se explico Annie-No lo sé…-la chica intento no perderle el placer a Karen y decidió tomar el siguiente paso-Entremos a lo fuerte ¿Lista?-al decir aquellas palabras volvió a tomar el consolador y se lo ofreció a la castaña.
-¿Tu qué vas a hacer?-pregunto esta curiosa.
Annie solo le mostro su mano y un movimiento circular con sus dedos.
-¿Puedo… tocarte?-pregunto Karen un poco picaresca… Lo cual a Annie le recordó mucho cuando el hermano mayor de la castaña formulo aquella misma pregunto, mismo semblante, Annie asintió y se quedo quieta durante un momento en el cual Karen se aparto el cabello de enfrente y un poco del sudor que tenía; tomo una pierna de Annie con suavidad y ternura y comenzó directamente en el costado izquierdo, eso no le hizo sentir gran cosa a la rubia, pero por pura cortesía puso cara de excitación; aunque esa cara se volvía menos fingida a medida que la pequeña castaña se acercaba más y más a la zona intima.
-Nhhh…-Annie tuvo que trotarse los dientes para no gritar de placer cuando la chica llego a la pierna… Comenzó a sospechar si aquella era la primera vez de Karen, porque si lo era hubiera sido muy buena con los chicos, finalmente Annie se quito la ropa en su totalidad, despidiéndose hasta de la ropa interior; eso provoco más a Karen quien dejo de lado los juegos y entro un poco a la zona íntima.
Al principio Annie no sintió la gran cosa, pero rápidamente estaba haciendo un gran esfuerzo para no jadear del gusto, se sujeto del mueble del baño, cerro sus dientes al grado de comenzar a volverse dañino y después de un minuto casi entero Karen se separo de ella.
-¿Lo hice bien?-pregunto la chica.
Annie le hubiera contestado cualquier cosa, pero un impulso casi salvaje la hizo besar a Karen en los labios, probar aquella lengua tan prodigiosa y que le había hecho sentir aquel placer, tomo sus sedosos cabellos y se dejo llevar completamente por puro instinto, a Karen no le tomo mucho tiempo en acostumbrarse.
Ambas chicas pasaron un buen rato en el baño, sin ser interrumpidas.
Mientras tanto en la planta baja Butters y Bebe dormían uno pegado al otro, un pequeño hilo de baba salía de la cabeza de la rubia rizada dándole un aspecto de haber dormido horas; Butters por otro lado no roncaba ni se movia, estaba completamente tieso, su cuerpo trataba de recuperar algunas fuerzas y por apariencias cuatro horas o cinco no fueron suficientes.
Su sueño era tan profundo que no escucharon a tiempo el ingreso al local por la puerta trasera; alguien había burlado los candados y entro al lugar.
Continuara…
Notas de autor.-Listo, a partir del siguiente capítulo volvemos al ritmo de maldad que me gusta sentir, estos dos capítulos los quise poner para que conocieran a los personajes y simpatizaran un poco, antes de verlos morir de maneras atroces :u
Eso y que en parte considero necesario la mayoría de los eventos, excepto el lemmon, ya este ni siquiera tuvo propósito como Toallin x Token y para quienes no lo leyeron… iba a ser más largo, pero simplemente, adiós, no estoy hecho para hacer lemmons, tal vez sí sé, pero no me agrada, no me deja buen sabor de boca, siento que no es mi estilo; y no con eso digo que este mal, pero ese no soy yo; esta escena solo la puse por Coyote, pero ya no habrá más lemmon, prometido.
Dejen reviews para saber que opinan de los personajes, espero no haberlos molestado con esa escena y sería todo, hasta la próxima :D
