Los personajes de Crepúsculo pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es de mi autoria.
Capítulo 16
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EPOV
Bella se queda en mis brazos hasta que deja de llorar. La nieve cae sobre nuestras cabezas, y noto en la distancia la silueta inerte de Emmett en medio de todas las patrullas. Bree deambula alrededor, y aprovecho su cercanía para dejar a Bella sobre una repisa y correr hasta él.
Unos pasos antes de llegar, me detengo.
No sé cómo consolarle. ¿Cómo intentarlo si no sé lo que se siente? ¿Si no sé lo que es descubrir de un momento a otro que tu esposa es la responsable de secuestrar a alguien por once años? Sé que nada de lo que diga va a ayudar a que se sienta mejor. Sin embargo, no puedo dejarlo solo en este momento.
—Emmett —tiene la cabeza llena de nieve. Su impermeable se pega a su cuerpo por el agua y no obtengo señales por su parte. Me acerco unos pasos, titubeante— Amigo.
Cualquier rastro de vida se esfuma de su rostro. Hasta preferiría que estuviese todavía enojado conmigo.
Incluso que este día desapareciera del mapa.
Una pareja de ancianos me encontró tumbado de espaldas en el suelo. Me ayudaron a recuperar el conocimiento. No pasó demasiado tiempo antes de darme cuenta que Bella no estaba por ninguna parte. Me desesperé pensando en la responsable. Llamé a Bree por ayuda y dimos aviso de inmediato de un extravío, y sin más opciones optamos por contárselo a Emmett.
Se quedó intacto en el umbral de la puerta, choqueado. Por supuesto, no me creyó al comienzo, negando y repitiendo lo desquiciado que eso sonaba.
—Emmett… Bella confesó. —Intervino Bree— Nos lo dijo a Edward y a mí.
Él estaba enojado conmigo, pero no con Bree, y sabe que Bree nunca miente.
Lo tomé de los hombros y le zamarreé, porque no reaccionaba.
—¡Es Rosalie! —grité— Ella lo hizo, Emmett, tienes que creerme.
Intentó empujarme, pero todo lo que su puño consiguió fue darme una caricia en el estómago. Sus ojos se llenaron de lágrimas. No insistió más. No hizo el leve esfuerzo en negármelo. Retiró el cuerpo hacia atrás, tropezando con la pared del pasillo, y lloró.
Ahora estaba aquí, todavía en shock.
—No lo entiendo. —dice él con voz áspera— No lo entiendo… No lo entiendo.
Pongo una mano en su hombro.
—Lo sé, yo tampoco.
Empieza a sollozar.
—¿En qué minuto cambiaron tanto las cosas?
Le doy un abrazo fraternal. Aquí se acaban nuestras diferencias.
Una vez que localizamos a Jasper, le cuento todo lo que Bella me había dicho. No parecía sorprenderle mi confesión en ese minuto, porque no hizo más que maldecir en voz baja. Aro gritaba al teléfono. Leah aparcaba el jeep de trabajo.
¿Por qué lo hizo? No tengo idea.
Mientras me alejo, escuchamos el grito eufórico de Alice. La nieve nos impide ver con claridad, pero puedo divisarla avanzar a pasos raudos.
—¡Eras mi amiga! —grita, y veo que la policía trae a Rosalie esposada. Baja la cabeza ante la mirada acusatoria de la morena. Tiene un golpe en la frente, sangre corriéndole por la nariz— ¡Eras mi amiga! —repite entre gritos, echándose a llorar.
Desde el otro lado, Jasper atrapa a Alice para no formar bloque. Ella se tapa la cara, ahogando un grito de rabia.
Emmett se tensa a mi lado, con los ojos puestos en su esposa. En algún momento Rose levanta la cabeza y se encuentran. Veo dolor en ellos, pero no estoy seguro si una mujer semejante pueda sentir dolor alguno.
No es capaz de mantener la rencilla de miradas, así que se aparta avergonzada.
Alice se suelta de Jasper y se sienta en una roca. El impacto de la noticia la supera, y necesita tiempo a solas para continuar su llantina. Jasper la mira con tristeza, y aunque Aro le repite que deben irse, él se queda allí con ella. Es Leah la que debe tomarlo del brazo.
—¡Tenemos que irnos!
Mi madre irrumpe, poniéndose entre medio.
—Yo la cuidaré.
Jasper y yo intercambiamos miradas, y se marcha inseguro en sus pasos.
Bella no se mueve de su lugar. Ya no llora. Ya no grita. Y creo que eso es peor que todo lo demás.
—Anda con ella —me dice Emmett— Te necesita.
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Unas cuantas puntadas en la nuca y Bella puede marcharse a casa.
El doctor dice que mi colapso fue una baja presión arterial, que no hay nada de qué preocuparnos. Jasper y Aro dudaron en un principio, pensando que Rosalie tenía que ver, pero los análisis no manifestaron alteraciones en mi cuerpo.
Rosalie fue derivada enseguida al interrogatorio, dónde no negó su participación de los hechos. Además de habernos seguido a Bella y a mí, y que en mi desmayo vio la oportunidad de poder tomar a Bella desprevenida.
Mantengo los ojos abiertos de par en par mientras escucho la explicación de Jasper y Aro. Estamos Emmett, Alice y yo sentados uno junto al otro, nuestros pies perdiendo la fuerza y sintiendo que nada tiene sentido nunca más. Aro nos dice que, en la interrogación que nos hicieron a los cuatro, Rosalie fue la única que nunca contestó sí y no. Respondía la pregunta con otra pregunta, y trataba siempre de darle una justificación a la situación. Fue ahí cuando él dudó. Ante ese hecho, Jasper entra en acción. Aro le mandó investigar a Rosalie.
Confundido, hizo lo que se le ordenó. Allí descubrió un montón de información; Rosalie Hale solo existía hace 19 años, y no 33, la edad actual de la rubia.
Los Hale la adoptaron a los 14 años. Intrigado por la indagación, encontró la demanda impuesta por ella a los dieciséis años, acusando a su hermano mayor, Richard, de abuso. Horas más tarde, la demanda fue retirada por ella misma, reconociendo haber mentido. La policía hizo una inspección en casa de los Hale, pero no encontraron nada extraño.
—Encontré los papeles de adopción, año 97. Los Hale adoptaron a una adolescente bajo el nombre de Lilian Swan.
—¿Lilian Swan? —cuestiona Alice.
—¿Swan? —repito.
—Rosalie y Bella… —las nombra empleando un tono grave— son hermanas —suelta sin más— Y Rosalie fue dada en adopción a los seis años.
Emmett se pone de pie por la impresión. Y yo por el impacto no me puedo mover de la silla.
Alice es la única que suelta un jadeo, posterior a cubrirse la boca.
No puedo pensar en otra cosa más que en las palabras de Jasper. Me vuelvo un cubo de hielo. El vello se me eriza tratando de conectar a mi cerebro de esto último.
Se me vienen a la cabeza las palabras exactas de Charlie:
"Quiero arreglar un par de situaciones inconclusas que dejé"
"Me gustaría mucho cerrar un ciclo"
¿Será Rose el ciclo?
No puede ser. ¿Rose su hermana?
—Eso no es todo. —dice Jasper.
—Oh por Dios ¿qué más podemos saber? —se queja Alice.
—El orfanato en el que Rose vivió, cerró hace una década por fuertes demandas sobre explotación infantil. La directora Senna, fue declarada culpable de dichas demandas. Se solicitó declarar a los chicos que vivieron en ese lugar bajo su supervisión, y Rosalie fue una de ellas, sin embargo, jamás se presentó. Si sacamos cuentas, esto fue hace una década, por lo que Bella llevaba un año desaparecida y a Rose no le convenía tener nada que ver con la justicia. —toma una bocanada de aire— Recordemos también que James, su ayudante, en una ocasión señaló que el secuestro de Bella fue por venganza, a pesar de que ella no tenía la culpa.
Empiezo a unir conjeturas.
—¿Rosalie estaba haciéndole pagar el que no la hayan dado en adopción?
—Probablemente. —responde él.
Alice gruñe— Eso es absurdo. ¿Haciéndola pagar por todo el daño que le causaron? ¿Permitiendo que pasase por lo mismo? ¡Esa mujer está loca!
—Demente —susurro, invadiéndome la cólera.
Aro nos dice que por ahora Rosalie quedará en prisión preventiva mientras se agilice el juicio.
La sentencia de James y Kate seguirá en la fecha estipulada; no hay margen de cambio por el momento.
Regresamos a casa. Ni Emmett ni Alice quieren ir a la suya, así que llegamos los tres impactados por la noticia. Mi madre espera respuestas que nadie quiere dar. Suficiente tenemos con el lío en nuestras cabezas. No puedo entender cómo alguien va a tener tanto odio en su corazón para hacer una atrocidad así. A su propia hermana. Pagando los errores de los adultos.
No hay modo de justificarlo.
Pensar eso me hierve la sangre.
—¿Dónde está Bella? —pregunto.
Leticia responde por todos.
—En su habitación, no ha querido salir de allí.
Me toco el puente de la nariz, quejándome del dolor. Había olvidado el asalto.
Bella está tumbada en la cama, despierta y mirando nada en particular. Con cuidado, me siento junto a ella y acomodo el brazo sobre su cabeza. Ya hemos pasado por esto antes. Su silencio, su inmovilidad, su falta de ánimo. Por un momento tengo miedo de que ella vuelva a lo que era al principio. Peino su cabello lacio con mis dedos, acercando mis labios a su oreja.
—Lo siento mucho. —murmuro con inquietud— Nos enteramos que Rose es… bueno, no sé si ella te lo ha dicho.
—Lo hizo. —responde entrecortadamente— pero ella no es mi hermana. Lily no hubiese hecho eso.
Está destrozada.
—¿Por qué nunca me dijiste que tenías una hermana?
Sorbe su nariz, cerrando los ojos. No responde por un largo tiempo, y mis dedos se aferran a los suyos.
—Porque se fue cuando yo tenía cinco años, Edward. Tenía recuerdos vagos de ella, no recordaba del todo la situación, hasta que…
—Hasta que, ¿qué?
Se mueve hasta quedar sentada en la cama. Parpadea, y usa toda su fuerza de voluntad para hablar despacio.
—¿Por qué tienes las llaves de mi padre? —no alcanzo a procesar su pregunta cuando agita el puñado de llaves en sus dedos, sacados debajo de su almohada— Los encontré en tu cuarto.
—Bella…
—¿Por qué las tienes? —repite.
Trato de envolver su mano en la mía, pero se aleja.
—Porque ha venido. —es probable que esperase esa respuesta, aunque no estuviera preparada para escucharla— Quería saber cómo estabas. De algún modo se enteró que… lo que te pasó, y quería asegurarse que…
—Asegurarse —interrumpe, como si fuera un chiste— ¿Por qué no me lo dijiste antes? —demanda enfadada — ¡Me ocultas todo!
—No es cierto, no te oculto todo. Si a veces no te digo las cosas es por tu bien.
—Deja de comportarte como un padre.
—No me comporto como tal.
—¡Lo haces! Todo el tiempo… —se aparta de mí por mucho que intento atraerla— Charlie o como quiera que se llame tiene la culpa de todo esto… y tú confabulas con él.
—Ey, para ahí. Eso no es verdad. Cuando vino todo esto seguía siendo una incógnita.
Eso no parece importarle.
—Entonces debiste habérmelo dicho de inmediato.
Alguien toca a la puerta.
—Cariño ¿va todo bien? —inquiere mi madre.
—Todo bien, mamá, no te preocupes. —Se marcha poco después y Bella sigue mirándome con rabia. Sé que la situación con Rose la colapsa, que está enojada, que su molestia es un disfraz de la tristeza que siente por dentro— Nena, no quiero que te enfades conmigo.
—¡Lo estoy! Estoy muy, muy enfadada. Me mentiste.
—Estás así por lo que es Rose, no estás enojada conmigo.
—¡Cállate! —se tapa los oídos— No repitas eso, no lo repitas.
Empieza a llorar en mis brazos. Tiene la cara mojada en lágrimas, y sus ojos, brillantes y tristones, se quedan fijos en mí, y no veo venir ni su acercamiento ni a sus pies en puntillas. Solo sé que en segundos sus labios están sobre los míos. No es un roce como la última vez. No es un espejismo. Son sus labios suaves y carnosos, tocándome. No debería hacerlo. No debería seguir. Ella sigue siendo frágil en sus sentimientos, y esto solo lo hará empeorar más. Sin embargo, el dulzor de su boca me incita a seguir. Me olvido de sus lágrimas por un momento, y respondo al beso.
Tomo su rostro entre mis manos, acomodándonos el uno al otro. Todavía de puntillas, enreda sus manos en mi cuello, deteniéndose unos segundos para respirar, y continuamos.
En algún punto caigo en cuenta de lo que estamos haciendo y la aparto suavemente. Mi corazón late con fuerza, saliéndose de margen por completo.
—Esto nos va a costar caro, Bella. —susurro, tomando una fuerza de voluntad increíble para no besarla de nuevo— Llevas… casi cuatro meses aquí. No estás preparada para algo tan rápido. No quiero que lo sientas de esa manera.
Se pasa las manos por las mejillas, mirándome, y necesito que diga algo. Su silencio comienza a desesperarme, porque siento que estoy haciendo el ridículo. En vez de decir si está de acuerdo o no, asiente con la cabeza y decide distanciarse, pero la retengo enseguida.
—Quiero estar sola.
—Bella…
—Lo entiendo, Edward. —no creo que lo haga— Por favor déjame sola.
Parece más triste de lo que antes ya estaba, entonces me retiro de la habitación. Mi corazón martillea mientras cierro la puerta, haciéndome una infinidad de preguntas; una de ellas predominando entre todas:
¿Qué siento por Bella?
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Al día siguiente, Emmett está sentado en el sofá de la sala, entrelazando los dedos de sus manos frente a la apagada televisión. Tomo asiento junto a él, escuchando el sonoro suspiro que suelta por la boca. Sus ojos inyectados en sangre se ven cansados… dolidos.
Froto las manos en mis rodillas.
—Siento mucho haber desconfiado de ti. —empiezo, llamando su atención— Culparte por lo de Bella.
—Estabas en tu derecho. —mueve la cabeza.
—No, no lo estaba. Eres mi amigo.
—Y Rose es mi esposa, y mira con lo que ha salido. —su voz cae ante su mención— No estoy enojado contigo, Edward. —toma un poco de aire— Tu madre quiere que me quede aquí un par de días hasta que las aguas se calmen. Espero que eso no te moleste.
—Por supuesto que no me molesta.
—Aunque me gustaría que me acompañaras a casa, para buscar un poco de ropa.
—Puedes usar la mía.
—No, de verdad que necesito ir.
Siento que de verdad necesita hacerlo, de modo que lo acompaño a casa. Independiente de todo, esa casa sigue siendo suya.
La luz ilumina el pequeño y estable inmueble de Emmett. Todo se ve ordenado, casual. Como si nada hubiese pasado. Tira las llaves sobre la mesita y se queda de pie en silencio. Trato de no hacer ruido cerrando la puerta.
—Regreso en un momento. —dice sin ganas— Si quieres algo de beber, puedes buscar en la nevera.
Se marcha a su habitación.
Hay un montón de fotos de ambos sobre la chimenea.
Contemplar a Rose ahora es pensar en todas sus mentiras; casarse con Emmett sabiendo quiénes éramos. Fingir preocupación mientras intentábamos buscar respuestas a la aparición de Bella. Tantas veces que hablamos del tema, tantas hipótesis fundadas por todos nosotros.
Todas las veces que ella y Bella estuvieron en un mismo lugar, y nadie se dio cuenta.
Nunca me di cuenta.
Jasper me saca del trance, enviándome un mensaje.
"Mañana James contará su versión."
James.
¿Qué es James de Rose? ¿Por qué la protege tanto? Aún si no lo sé, puedo suponerlo.
Emmett regresa con un bolso de ropa, y mira lo mismo que estoy viendo yo: las fotografías.
Con la mandíbula tensa, hace puño la tira de su bolso y sin que tenga tiempo a detenerlo, arroja el bolso sobre la chimenea, dejando caer todos los portarretratos. Los vidrios se hacen añicos y él sigue arrojando todo lo que tenga que ver con Rose; fotos, cuadros, su tazón favorito. Todo.
No le digo que se detenga, porque supongo que es su manera de quitarse la rabia por dentro.
Después que termina, toma una bocanada de aire, el color regresando a su rostro.
—Estoy listo. —dice.
¡Holaa! Estoy aquí otra vez con nuevo capi. Espero que les haya gustado.
Quiero agradecer como siempre el apoyo a la historia, sobretodo por sus lindos comentarios!
También quería contarles que pienso hacer outtakes, y no sé en qué orden, así que me gustaría que me dijeran cuál les gustaría leer primero. He pensado en hacer tres, uno sobre la relación de EyB en el pasado, la vida de Rose de pequeña y otra de Alice/Jasper.
Que tengan un buen fin de semana, y a las que son de Chile que pasen unas lindas fiestas patrias junto a sus familias!
Besos, hasta el próximo
