Esperanzas Perdidas

Capítulo 10 A punta de pistola

Un individuo abrió la puerta trasera de una manera poco sutil, pero a pesar de su estrepitosa entrada no fue escuchado por los chicos que estaban tan profundamente dormidos que ni siquiera pensaron en la posibilidad de que alguien más entrara.

El sujeto en cuestión, puesto que era un hombre vivo, cerró la puerta con sus candados respectivos para evitar la invasión de aquellas bestias, tenía una escopeta corriente tipo Spam con seis disparos, sus fuertes manos le dejaban cargar con aquella arma potente sin salir volando tres metros de retroceso.

Sin detenerse a mirar los estantes, para suerte de ambos rubios, subió las escaleras, apuntando siempre para evitar sorpresitas de invitados no deseados, mejor conocidos como los muertos en vida, una vez en el segundo piso se dirigió al final del pasillo.

-Yo no quise hacerte daño…-dijo entre llantos cuando abrió la puerta apuntando aun con la escopeta, para su sorpresa había un cuerpo tendido sobre su cama… El sujeto apunto sin vacilar, se acercaba a la cama y estaba a punto de disparar cuando se dio cuenta que el cuerpo respiraba.

-¡¿Qué haces aquí?!-grito el sujeto a Token quien despertó de golpe.

-¡Ahh!-grito Token del golpe del susto y peor aun amaneciendo amenazado por un arma de fuego, trato de calmarse, primero miro el cañón de la escopeta y luego vio fijamente a su atacante, eso le sorprendió-¿Señor Esclavo?

-¿Qué haces en mi cama?-le pregunto el hombre enojado.

-L-l-lo siento… Señor Esclavo ¡Cuánto me alegro que este vivo!-le dijo Token levantándose de la cama lentamente, noto con la mirada que el sujeto contrarió no dejaba de apuntarle-Perdone por estar aquí en su casa, suponíamos que nadie quedaba vivo…

-El sentimiento es mutuo.-lanzo el hombre del bigote con una voz fría, había dejado de lado su vocecita fina y gay, hablaba más duro de lo que normalmente lo hacía.

-Lo lamento tanto por la confusión…-Token fijo su vista en el cañón del arma que seguía fijo en él-Pero si quiere ya nos podemos ir y dejarlo en pa…

-¿"Nos podemos"? ¿Hay más chicos aquí en esta casa?-pregunto el hombre lleno de ira.

-No sabíamos que usted seguía vivo… Por favor, no queremos problemas.-suplico Token.

-Si ninguno de ustedes hace alguna estupidez no habrá problema alguno…

-¿Qué carajos pasa aquí?-Toallín se despertó sin abrir los ojos, el señor Esclavo desprevenido y actuando casi en acto reflejo disparo en su dirección dándole a la mesita de noche que estaba detrás de la toalla y rozándola por centímetros, Token suspiro aliviado al ver que Toallín estaba bien, pero al sentir como el cañon de la escopeta volvía a dirigirse hacia su dirección aquel bienestar paso.

Por toda la casa y en el exterior se escucho claramente el tiro de escopeta; en el baño Karen y Annie se miraron preocupadas y se apresuraron a ponerse sus ropas rápidamente, dejando de lado todas sus tonterías.

-¿Crees que fuera un chico que encontró un arma?-pregunto Karen con un susurro apenas audible e inocentemente terminando de vestirse.

-Pase lo que pase...-Annie no sabía que decirle-Nunca te quedes a la punta del cañón, trata de no estar en la mira de una de esas mierdas.-abrazo a Karen de manera protectora sopesando en las posibilidades… Si las encontraban abrazadas puede que no las mataran.

En la habitación de Big Gay Al mientras tanto Filmore y Ruby escucharon el disparo y ambos voltearon a la puerta de la habitación.

-Escóndete detrás de ese estante.- dijo Filmore en un susurro y tomo a Ruby del brazo, la llevo a la esquina de la habitación donde había un ropero casi pegado a la pared, solo separado por un pequeño espacio entre el mueble y la pared.

-¿Por qué?-pregunto ella.

-Ninguno de nosotros tenía armas, piensa un poco Ruby, no salgas por nada del mundo, pase lo que pase.-le dijo Filmore.

-No si tú me acompañas.-le respondió la chica-No intentes nada suicida.

Filmore volteo a la puerta un segundo, no quería que nadie más muriera, ni siquiera él mismo, poso su vista en el armario… si alguien entraba a la habitación y los buscaba…

-Vete hasta el fondo del armario, ponte detrás de este.-le ordeno Filmore nuevamente-Estaré justo detrás de ti.

Ruby obedeció metiéndose a muy duras penas entre aquel espacio pequeño y luego se posiciono detrás del mueble, de modo que la única manera de verla era si alguien se agachaba y se encontraba con sus pies; Filmore la imito, pero este se quedo del lado del armario y no se fue hasta atrás.

-¿Qué haces Filmore?-pregunto Ruby.

-Cuando te diga ya empujaras el armario y saldrás corriendo.-le dijo Filmore-Yo estaré siempre detrás de ti.

-Eso hare.-aseguro la chica.

Mientras tanto en la planta baja se encontraban Bebe y Butters, ambos al escuchar el disparo despertaron casi de golpe.

-Oh Dios mío.-Bebe fue la primera en hablar, sin importarle nada trato de salir corriendo arriba, pero Butters la detuvo.

-Pasara lo que pasara si alguien arriba tiene un arma y disparo no es amistoso.- Butters pudo comprender la situación un poco mejor a pesar de seguir exhausto.

-Si podemos impedir que mate a alguien…-Bebe estaba histérica.

-Es mejor quedarnos abajo…-le dijo Butters.

Apenas termino de decir eso la puerta delantera, que estaba enfrente de ambos, recibió un azote por un par de manos que la empujaron, al poco tiempo recibió otro y otro.

-Escucharon el sonido de la bala…-recordó Bebe mientras la puerta era azotada nuevamente.

-¿Cuántos crees que haya afuera?-pregunto Butters.

-Los necesarios para matarnos… lo más seguro.-lanzo Bebe más molesta que temblorosa-No podemos quedarnos aquí.

-Al contrario.- Butters tuvo sabía que hacer-Tal vez sea lo mejor…

-Se van a quedar aquí y si tratan de escapar yo me enterare.-el señor Esclavo cerró la puerta de su habitación, dejando en ella a Toallín y Token atados y con unas sabanas y tirados en el piso uno enfrente del otro.

-¿Desde cuando el marica más grande del pueblo se volvió un psicópata?-pregunto Toallín al afroamericano.

-Por lo que dijo Bebe su vida no era precisamente el paraíso… Luego de eso ocurre el apocalipsis… A veces el dolor y la pena nos hacen cometer tonterías.

-Como viol…

-¡Estaba drogado! Y no es el momento de hablar de eso, debemos buscar una forma que no lastime a nadie más…-reflexiono Token.

-Pues comienza a ayudarme a romper el nudo, si queremos salir de aquí no podremos atados…-le dijo Toallín comenzando a forcejear.

El señor Esclavo estaba a mitad del corredor, apuntaba de uno a otro lado y susurraba cosas a modo de disculpa, pero a la vez estaba atento a cualquier amenaza que tratara de atacarlo, ya había disparado antes a un ser humano y no dudaría en hacerlo de nuevo.

-Si salen por las buenas no les hare daño.-grito el hombre aun con su voz varonil.

En el baño Karen escucho la declaración y se acerco a abrir la puerta, pero Annie la detuvo.

-No…-ella ladeo su cabeza y la continuo abrazando-Créeme que no debemos de hacer eso.

El señor Esclavo volteo su mirada a la puerta del baño y tomo el perillo, este no cedió a la primera así que aporreo la puerta.

-¡Salgan ahora mismo si están ahí!-les grito el sujeto dándole una patada a la puerta.

El sujeto comenzó a forcejear con la puerta tratando de abrirla, pero tras varios golpes esta no cedía así que embistió su cuerpo entero contra esta varias veces, asustando a las chicas, Annie estaba pálida y solo se pegaba a la pared del lado contrario, esperando que hubiera una salida ahí.

-¡Esta bien!-grito Karen-¡Saldremos! ¡Pero por favor pare ya!

La puerta dejo de ser embestida y la castaña entre llantos se levanto abriendo el cerrojo de la puerta, giro la perilla y dejo que esta se abriera por efecto de inercia, se encontró cara a cara con el cañón de una escopeta y al señor Esclavo quien le apuntaba, la chica lo había reconocido por la voz, se quedo quieta sin hacer nada más que agacharse, cuando creyó que paso demasiado tiempo en aquella posición agacho la cabeza.

-¡¿Qué hacían en mi casa?!-interrogo a Annie.

-Nos perseguían… no teníamos a donde escapar.-le aseguro la rubia-Si nos deja ir no volveremos a molestarlo, pero por favor no nos haga nada…

-¿Quiénes más están con ustedes?-pregunto el señor sin dejar de apuntar.

-Somos ocho.-confeso Annie intimidada-Ocho… no más.

-¿Eres Annie… Annie Faulk?-pregunto el señor Esclavo, la chica afirmo con la cabeza levemente-Oh, se van a divertir mucho contigo.-le dijo el hombre con regocijo.

-¿De qué habla?-pregunto la chica rubia, pero el señor la ignoro y puso más firme el arma en su hombro.

-Ahora repetiré ¿Qué hacían en mi casa?-repitió apuntando más firmemente el arma.

-Ya se lo explicamos…-dijo la castaña con los ojos como platos del miedo-Por favor no nos haga daño.

-¡Salgan del baño!-ambas obedecieron sin dudarlo-¡Vayan a mi habitación! ¡Es esa!-señalo la habitación del fondo del pasillo y ambas chicas a pasos lentos y seguros fueron temblando a la habitación, cerrando la puerta tras de ellas-Van cuatro, faltan cuatro.

Bebe y Butters habían escuchado aquella conversación desde debajo de las escaleras, ambos se miraban el uno al otro sin saber que hacer exactamente, estaban en una casa con un lunático y cuatro de sus amigos estaban recluidos.

-¿Por qué el señor Esclavo haría algo así?-pregunto Butters.

-Este no es él… Parece colapsado…-dijo Bebe reflexionando.

-Colapsado o no, en su voz es claro, quiere lastimarnos…-le dijo Butters-Tenemos que hacer algo…

-Butters ni yo sé que hacer… No sé si pueda razonar con él…

-Lo harás, pero no a tiro de escopeta…¡Hey Esclavo!-grito a todo pulmón y junto a Bebe salieron corriendo, ocultándose detrás de la ultima estantería para no ser vistos por el hombre, a su vez el hombre con el arma bajo las escaleras corriendo apuntando como loco en todas las direcciones, lleno de rabia.

-¡No les di permiso de entrar en mi casa!-grito el sujeto.

-Señor Esclavo, soy yo; Bebe.-le grito la chica detrás del estante.

-Bebe, querida.-el hombre pareció reaccionar al escuchar aquel nombre-¿Por qué me hiciste esto?

-¿Qué?

-¿Por qué entraron a mi casa?-repitió mientras se acercaba a donde estaban los dos rubios, al oír la voz más cercana los dos agachados se fueron hasta el final del estante y se quedaron entre la parte media de ambos, unos segundos después el hombre apunto con la escopeta donde antes habían estado los rubios.

-No sabíamos que usted siguiera vivo.-le dijo Bebe aun escondida.

-¡Oh! ¡Es un placer saberlo!-dijo el sujeto ofendido.

-No nos malinterprete, la mayoría de la ciudad esta muerta.-se movieron a la estantería de al lado justo antes de que el señor Esclavo los descubrirá.

-Cuéntame algo que no sepa.-el sujeto dejo de caminar lentamente y comenzó a correr en dirección a la voz de Bebe, ambos chicos al oír aquellos pasos se fueron hasta el otro extremo de los estantes, escondiéndose nuevamente en el medio del extremo de estos.

-Por favor señor Esclavo, déjenos ir.-le suplico Bebe.

-Así como ese mocoso nos pidió salir en el centro comercial.-espetó el sujeto.

-¿Ese mocoso?-pregunto Butters.

-¡¿Hay alguien más aquí?!

-Butters Stotch.-respondió el chico moviéndose de sitió junto a su novia, ambos avanzaban por el estante que los separaba del señor Esclavo.

-¿Y qué haces aquí?-pregunto el sujeto empujando el estante que tenía enfrente, moviendo todo y ladeándolo en dirección a los otros dos.

-Señor Esclavo sé que ha pasado por mucho, pero por favor, nosotros no le queremos hacer ningún daño…-Butters intento calmarlo.

-¡Pues no hubieran entrado a mi casa!-les grito el sujeto corriendo entre los estantes.

Los chicos asustados avanzaron frente a una mesa grande, fueron al final de esta y se escondieron justo en la orilla, era el mostrador, ambos cabizbajos respiraban en el mayor silencio que les era permitido y solo sentían que podían ser delatados por sus latidos del corazón que estaban al máximo posible.

-No está bien…-le susurro Bebe a Butters-Tenemos que irnos de aquí…

-Sígueme…-le dijo el chico acercándose a la orilla.

-¡Bebe! ¡Butters! ¡No hagan esto más difícil para ustedes!-les ordeno Esclavo aun entre los estantes y con una distancia no muy cercana a ellos, los dos novios se tomaron de la mano y salieron corriendo directamente a las escaleras, sus pies cansaban y fue peor cuando subieron estas indiscriminadamente y con una rapidez comparable solo a la de un animal corriendo por su vida, a mitad de las escaleras escucharon el sonido del disparo de una escopeta nuevamente y seguido de la madera crujiendo, el señor Esclavo había disparado cerca de ellos a la escalera, luego se escucho el sonido del cambio de cartucho y ambos rubios corrieron con mayor rapidez.

En el segundo piso llegaron a mitad del pasillo y se encerraron en la cocina, procurando no hacer ruido al cerrar la puerta, la pequeña cocina tenía una mesa con mantel en el centro, a pesar de ser el lugar más evidente ambos no tenían opción y se escondieron debajo de la mesa.

El señor Esclavo subió al segundo piso lleno de enfado, tanto que abrió la puerta de la primera habitación del pasillo, siendo esta la habitación de Big Gay Al, su marido; escaneo con la mirada en busca de algo.

Filmore y Ruby habían escuchado el segundo disparo de la escopeta y se habían puesto pálidos, pero se aliviaron al escuchar pasos provenientes del pasillo, corriendo, sabían que Bebe y Butters estaban en la primera planta, por lo menos alguno de ellos continuaba con vida, posiblemente ambos, la incertidumbre se convirtió en terror cuando escucharon como la puerta fue abierta de golpe y una respiración agitada y vigorosa se escuchaba por la habitación.

Filmore sabía lo que debía de hacer así que salió de un salto de aquel pequeño espació de la pared llamando la atención del señor Esclavo, quien apunto con la escopeta, pero Filmore saltó a un lado, tirándose pecho en tierra protegiéndose con la fina cama, comenzó a rodar para esconderse debajo de ella a la vez que escuchaba los pasos del señor Esclavo acercándose, una vez escucho perfectamente que los pasos estaban cerca de él grito:

-¡YA!

Ruby se había aterrado por la situación que la había orillado Filmore, pero no dudo en empujar el armario con todas sus fuerzas, al principió no logro nada, pero más rápido de lo que pudo pensar este comenzó a caer sobre su propio peso.

El señor Esclavo no lo vio venir, solo sintió el golpe demoledor del armario encima suya, eso lo dejo en el suelo tirado y machacado, aunque los chicos sabían que aquello no sería eterno; Filmore salió debajo de la cama.

-¡Vámonos!-grito Ruby saltando el armario derribado y corriendo a la puerta de la habitación.

-¡La escopeta! ¡Quítasela!-de nuevo Filmore demostró inteligencia subiendo encima del mueble, para su mala suerte ese cambió de presión fue detectado por el hombre que despertó en medio de un grito-¡Mejor vámonos!-le ordeno a Ruby y salió detrás de ella, ambos siguieron corriendo por el pasillo, entrando por la puerta de la cocina y cerrándola de golpe, al notar que no había sitió donde esconderse fueron directamente debajo de la mesa, encontrándose con…

-¿Ruby? ¿Filmore?-Bebe suspiro de alivio al verlos sanos y salvos, dándoles un abrazo a cada uno por separado-¿Qué les paso?

-¿Qué les paso a ustedes?-le regreso Filmore.

-Shh…-los detuvo Butters al escuchar unos pasos por el pasillo, ahora no tenían escapatoria u otro escondite, estaban acorralados…

El señor Esclavo grito de dolor cuando alguien se subió encima del armario y despertó lleno de una furia incontenible, no solo estaban en su casa, sino que también lo estaban vacilando y tentando contra su vida, eso lo enojo de una manera indescriptible.

Trato de levantar el armario, pero le resulto imposible, así que se escabullo lentamente hasta quedar libre y dejar que el armario cayera en el piso, se levanto, toco su cabeza, tenía sangre ¡Sangre! No se los perdonaría, no se lo perdono a ese otro niño el hecho de incitarlo a pelear, mucho menos a ellos por intento de homicidio a su persona.

Preparo su escopeta, esta vez listo para matar, para volver a probar la sangre, salió al pasillo dándole una patada a la puerta de la habitación de su esposo y miro de uno a otro lado con la escopeta, la puerta del baño seguía abierta de cuando encontró a esas muchachitas y la puerta donde encerró al afroamericano y la toalla seguía cerrada… Una vez terminara con los otros iría directamente allí y les dispararía, uno por uno; nadie invadiría su casa.

Entro a la única habitación que le quedaba, la cual era la cocina, abrió lentamente la puerta y sin proponérselo acelero el ritmo cardiaco de los presentes.

El silencio era sepulcral, todo se resumía a los pasos que daba el hombre mayor, el cual miro en los rincones antes de hacer lo más evidente, no quería más sorpresitas.

Butters y Bebe abrazaban a Filmore y Ruby, todos estaban pálidos del miedo, y tenían los ojos bien abiertos ante cualquier amenaza, pero resultaba evidente que estaban más que condenados, Bebe comenzó a llorar en silencio y Butters no lo pudo soportar, miro de un lado a otro, no había manera de escapar, los pasos del señor Esclavo se detuvieron muy cerca de la parte de una parte del mantel cercana a él.

Vio la mano deslizarse hasta el fondo de la tela, para ese momento el corazón de todos latía a pulso, la mano fue acompañada por el cañón de la escopeta que se acercaba mientras la mano subía lentamente el mantel, Butters sabía que todo estaba perdido, así que cometió la mayor locura en un intento desesperado.

Tomo el cañón de la escopeta y lo empujo al techo, provocando que el disparo saliera en esa dirección, antes de que el señor Esclavo pudiera hacer nada más Butters salió de debajo de la mesa en un salto y se fue directamente a sus pies, provocando la caída del hombre.

-¡Salgan!-le ordeno al resto.

Sin pensarlo los tres presentes salieron de la cocina, dirigiéndose a la habitación del hombre con el que estaban peleando, Bebe al darse cuenta que dejo a Butters solo trato de volver, pero el resto la detuvo y cerró la puerta con seguro.

Ahí estaba Butters nuevamente frente al peligro, solo en un duelo uno contra uno, solo que él tenía todas las de perder, detuvo cuanto pudo al señor Esclavo para que no tomara nuevamente la escopeta, incluso intento tomarla, pero el hombre fue más ágil y fuerte, tomando nuevamente la escopeta, una vez paso eso Butters salió corriendo de la cocina, al salir por el pasillo sintió el roce que esparció las balas de escopeta que dieron contra la pared enfrente de la puerta.

Sin pensarlo más salió corriendo hacía el tercer piso, en un intento desesperado por salvarse, el señor Esclavo no se encontraba muy lejos del chico, el sonido del cambio de cartucho llego a Butters y lo impulso a correr más rápidamente por la escalera, escucho otro disparo y en sus pies sintió la ráfaga de aire que le llegaban de las piezas de la escopeta, milímetros más cerca y hubiera resultado herido, el señor Esclavo no perdió tiempo y cambio el cartucho moviendo de un extremo a otro la escopeta, no había recargado aun y no se detendría a hacerlo hasta que viera muerto a ese niño rubio, le tenía un odio inmenso.

Butters continuo corriendo sin detenerse a pensar en lo más mínimo, llego al tercer piso y aun así no se detuvo, paso las oficinas de los dos sujetos donde tenían distintos materiales, no le importo en ningún aspecto voltear a ver a los diferentes lados para esconderse, ya no podía hacer eso… Vio al final del pasillo la puerta a la azotea, eso fue lo único que se le ocurrió como una buena idea, siguió el camino lo mejor que pudo; el señor Esclavo también subió rápidamente y no perdió su tiempo y apenas lo tuvo a mira apunto y disparo.

Butters tembló durante una fracción de segundo, su mundo se había apagado en el deseo de no estar en el blanco de la escopeta, tropezó, cayó al piso y escucho por encima suya los escombros de la bala de escopeta en su efecto esparzor… El efecto llego hasta el otro lado de la habitación dando contra la pared.

Si hubiera tenido tiempo hubiera suspirado aliviado pero la cruda realidad lo forzó a levantarse y seguir corriendo con esmero, escucho nuevamente el sonido del cambió del cartucho, salió a la azotea cerrando la puerta fuertemente, se alejo rápidamente de la puerta, escucho como fue abierta sin problemas por el señor Esclavo, Butters corría a un edificio casi tan alto como aquel… si daba un salto estaría lejos de la mira del arma, el hombre maduro dio otro disparo que dio en el suelo a la derecha del chico, este giro bruscamente y siguió corriendo, hasta llegar al borde del edificio que daba directamente a la calle, ahí un centenar de aquellos monstruos estaban aporreando la puerta, aun no habían entrado pero pronto lo harían, Butters desesperado no sabía que hacer, así que compro tiempo cuando se encontró con el señor Esclavo con la escopeta frente a él, ahora sin rutas de escape, uno a uno.

-¿A quién hirió antes?-Butters buscó algo de tiempo antes de morir.

-Ese grupito de amigos con los que siempre te juntas, son muy idiotas.-le dijo el señor Esclavo-El gordo, el pobre, el judío y el niño perfecto.-hizo una mueca de asco-Cuando llegaron al centro comercial yo no quería que ellos entraran, pero Big Al dijo que estaba bien, que no había problemas.

-¿Qué paso?

-Ellos comenzaron a querer tomar riendas de las situaciones, Helen quería sangre y sentían que era una amenaza, el estúpido chico Marsh me contó sus preocupaciones, yo insistí, le dije que no era una mala mujer… él no me hizo caso, dijo que estaba ciego, me ofendí, la pelea comenzó, la única diferencia es que él no tenía armas, este bebe…-acaricio su escopeta-Se disparo en acto reflejo…

-¿Stan?-Butters sintió como si el alma se le viniera abajo-¿Seguían vivos? ¡Y usted lo mató!

-Él había muerto y como no, sus amigos, al igual que tu reaccionaron mal, me querían muerto, incluso Big Al dijo que me había pasado de la raya y considero echarme ¡Echarme!-hizo una pausa-Pero yo no se lo consentí, me largue por mi cuenta, trato de detenerme… No quise hacerle daño, pero yo ya estaba decidido… Tuve que hacerle… daño a mi esposo…

-¡Bastardo enfermo!-le grito Butters comprendiendo lo suficiente como para saber que ese hombre había matado a Stan y Big Gay Al.

-Pero vivo, algo que tú ya no podrás presumir.-volvió a levantar la escopeta, Butters cerró los ojos esperando el momento fatal, la brisa del viento le dio un respiro final, sus ojos se llenaron de llanto y este ni se molesto en limpiarlos, dentro de poco ya no importaría eso, ya no importaría nada, todo se apagaría.

El señor Esclavo tomo el arma con ambas manos, se encontró con el adolescente al borde del edificio, con su escopeta apuntando directamente a la cabeza de este, el chico estaba llorando, justo como el bastardo de Marsh, si tan solo no lo provocaran a pelear, si tan solo lo pudieran dejar en paz, una persona menos en el mundo ¿Qué le importaba?

El sonido del gatillo rondó el aire, Butters cerró los ojos con extra fuerza y el señor Esclavo se movió involuntariamente, de manera inútil, el sonido del arma sin munición… Había gastado ya las seis balas… Miro directamente al chico antes de volver a sacar de su bolsillo algunos cartuchos extras, pero Butters no fue idiota y se acerco al hombre rápidamente dándole un fuerte golpe en la cara, le arrebato la escopeta y la lanzo, con tanta fuerza que cayó del edificio.

Ahora estaban los dos, uno contra uno, con un odio mutuo reflejado en los ojos; el señor Esclavo le metió un izquierdazo directamente en la cara, Butters correspondió con un rodillazo en el estomago, el sujeto retrocedió un poco antes de lanzarse contra el chico y aferrarse a su cabello, rodando por el piso gracias al forcejeo, el hombre aun tomado del cabello de Butters comenzó a estamparlo contra el piso con fuerza, Butters le daba patada, mientras que con sus manos trataba de apartar las manos del sujeto.

Butters asustado y con una rabia incalculable golpeo al sujeto en la cara con un certero puñetazo, el señor Esclavo se llevo ambas manos a su cara y el chico aprovecho para sacárselo de encima, ahora le tocaba estar encima, le daba golpes continuamente al hombre en la cara, dejándole ambos ojos morados e hinchados en cuestión de segundo, el hombre no se rindió tan fácilmente y le devolvió un golpe rompiéndole la nariz.

El chico rubio se alejo un poco, sangraba por la nariz y le dolía su cabello como mil demonios, además de sentir como si sangrara de la parte trasera de la cabeza, pero fuera de eso se encontraba en mejor estado que su atacante, aquella sesión de golpes que le había dado lo habían dejado con la cara demacrada y los ojos llorosos.

Butters volvió a sentir el borde detrás suya, de nuevo pudo ver la calle infestada de aquellos monstruos asquerosos que antes eran sus vecinos y conciudadanos, también escucho como la puerta fue abierta por sus compañeros que acudían para ayudar, pudo ver el rostro de Bebe un segundo antes de que viera en frente, el hombre maduro se le acercaba en una embestida, seguramente para cometer un suicidio colectivo, Butters solo reacciono dando un paso hacia atrás pero al instante se arrepintió, estaba al borde, ya no había más espacio, miro nuevamente a Bebe a sus bellas facciones, posiblemente sería la última vez que la viera, extendió sus manos en frente suya antes de dar un saltito ligero, provocando su caída, el señor Esclavo que ya había saltado para atacarlo salió volando directamente.

-¡BUUTTEERSS!-grito Bebe alterada acercándose al lugar, el resto de sus compañeros se quedaron pálidos-¡NOO! ¡POR FAVOR! ¡NO!

La chica corría entre lagrimas, no podía ser cierto, no quería creerlo, no había muerto, era imposible, chico tan valiente y tan amable no podía morir así, no ahí, no tenía sentido que él muriese, no para Bebe.

Bebe se acerco al borde y miro directamente hacía abajo, sus lagrimas eran potentes pero le permitieron ver con claridad un par de manos que se sujetaban del borde, de ellas colgaba el cuerpo de un chico adolescente rubio que miro hacia arriba y le sonrío.

-¿Me ayudas?-le pregunto Butters.

La chica asintió tomándolo de la muñeca y comenzando a levantarlo, al poco tiempo sus compañeros se acercaron y ayudaron a Butters a subir lentamente a la azotea.

Entre todos lo llevaron de vuelta a la habitación del señor Esclavo, Karen y Filmore le decían lo valiente que había sido, Token y Tollin lo halagaban por cómo había peleado, Annie se enojo por la manera en que se arriesgo, Ruby le mostro de manera de "respeto" el dedo medio, la única que no decía nada era Bebe quien le sonreía sinceramente. Una vez en la habitación acostaron al chico en la cama.

-Necesitas descansar.-Bebe lo invitó a dormir.

Butters cerró los ojos pero un estruendo en la planta baja le hizo abrir los ojos nuevamente, no era el único, todos miraron directamente hacía la puerta aterrados, sin saber que esperar, escucharon unos pasos por las escaleras, luego otros y otros.

-Están adentro.-susurro Bebe con los ojos bien abiertos.

Continuara…

Notas de autor.-Espero les gustara la inclusión del señor Esclavo, sé que no es muy usual ponerlo de malo (de hecho dudo que alguien lo haya hecho) más que nada por su actitud, pero tranquilos, todo tiene explicación, el porque se comporta así todo y algunas cosas que dijo pueden ser importantes y otras no tanto…

Espero este capítulo tenso, porque realmente creo que todo el capítulo per se estuvo tenso, les haya sido de su agrado.

Gracias por leer, dejen review, nos vemos en el siguiente capítulo.