Capítulo 9: Pesadillas.

*Scar narrando*

Caminaba solo por la sabana, con una sensación de miedo recorriendo cada espacio de mi ser.

Escuché un gruñido…

Miré hacia atrás, y en medio de unos arbustos vi dos ojos brillantes que me observaban. Un escalofrío rodeó mi cuerpo.

Comencé a correr...

Una enorme hiena comenzó a perseguirme. De su boca salía un horrible y jadeante sonido, como si estuviera rabiosa. Yo estaba horrorizado. Sabía que me mataría.

Llegué a un lugar rodeado de enormes rocas que me impedían el paso. Sería mi fin. La hiena me había acorralado.

En ese momento dos hienidos más se unieron a la persecución.

Sólo me quedaba aguardar el inevitable momento de mi trágica muerte a garras de tres furiosas hienas.

Una de ellas me miraba fijamente, en una mezcla de odio, tristeza y decepción.

"Traidor" me decía, en un tono que me dejó helado.

Después de eso, las tres se abalanzaron sobre mí. Pude ver sus enormes dientes. Me devorarían. Grité…

"¡No!"

"Hermano despierta. ¿Qué ocurre?, ¿son esas hienas de nuevo?

Abrí mis ojos. Las hienas ya no estaban. Me encontraba dentro de La Roca del Rey. Era de noche. Mi hermano estaba a mi lado.

"Sí hermano. Eran esas hienas otra vez."

"Tienes mucho tiempo teniendo esa pesadilla, ¿porqué no le preguntas al Chamán Ralafaki sobre su significado?"

"No," Le dije rotundamente. "No quiero ningún trato con ese brujo charlatán, además nadie debe saber... ¡Nadie debe saberlo que tengo pesadillas con inferiores hienas, o seré el "hazme reír" de todo el reino!"

Yo era demasiado orgulloso para admitir que las hienas, animales que los leones siempre hemos considerado inferiores, fueran las protagonistas de mis pesadillas.

"Tranquilo, hermano," me dijo Muffy "Yo te protegeré de ellas."

Mi hermano, colocó su cabeza en mi lomo, y se quedo dormido.

Aun cuando Mufasa se quedó velando mi sueño, esa noche no dormí. Muchos pensamientos invadían mi mente. Había sucedido de nuevo. Esa misma pesadilla atormentándome desde que tenía uso de razón; tres hienas que me persiguen, una de ellas llamándome "traidor" y al final el trío intentado devorarme. Me preguntaba días y noches si ese sueño sería un presagio de algún posible suceso futuro. En parte por esta razón tampoco deseaba contárselo a Ralafaki. ¿Qué tal si él me confirmaba mi mayor temor?

En eso estaba cuando llegó a mi mente una imagen, una imagen de una bella leona; Sarabi. Solo ella con su presencia, era capaz de eliminar todos mis miedos. Lo que restó de la noche decidí ocuparlos pensado en ella y sólo en ella, y cuando la mañana comenzó a llegar, después de mucho planearlo tomé una decisión: apenas saliera el sol iría a verla, y de una vez por todas, le declararía mi amor.

HAGA CLIC PARA VOLVER AL INDICE