Esperanzas Perdidas

Capítulo 14 Promesas

-¡Corran!-gritó Kenny tomando su arma y apuntando hacía el hombre adulto muerto que intentó adelantarse al rubio, pero este con su arma de fuego le dio el golpe con la punta de la culata en su pecho, provocando el retroceso del monstruo e ingreso de nuevo entre los troncos-¡¿Qué están esperando?!-los apresuró al resto que aún no terminaba de guardar el equipaje.

Bebe metió a la fuerza el saco de dormir, Filmore hizo lo mismo con el suyo y Ruby ayudo a Karen a guardar el suyo, el resto de artefactos eran cosas realmente sin importancia, que tuvieron que abandonar para tratar de crear una salida, Kenny en la entrada formo una barricada con ayuda de Cartman mantenía raya al monstruo, ambos luchaban a mano dura.

Kenny con su arma de fuego daba golpes fuertemente en la cabeza del susodicho, a la vez que Cartman golpeaba las rodillas, ninguno se atrevía a disparar por miedo a llamar la atención, el monstruo tomo el arma de Cartman y la atrajo hacía él, Eric por la fuerza del empuje cedió un poco para adelante, y de no ser porque Kenny continuó golpeando a ese monstruo en el rostro este se hubiera lanzado sobre Eric, quien al levantarse lanzó una tacleada, rodando por el suelo junto al monstruo.

Cartman estaba encima del monstruo, le sostuvo las manos y Kenny se acercó rápidamente para sujetar la cabeza, pero tropezó, ese descuido fue suficiente para que el monstruo se soltara de la mano izquierda del agarre de Eric y le diera un golpe en las costillas al chico castaño, este se ladeo y el monstruo giro su cabeza, Kenny se interpuso con una patada, la mandíbula del monstruo estaba cerca de la cabeza de Cartman cuando eso ocurrió, el chico gordo a causa de la conmoción se quedó paralizado unos momentos, en los cuales la criatura lo tomo por los costados y comenzó a apretar fuertemente, causándole graves heridas en los brazos, Kenny lo tomo de la cabeza y comenzó a zarandearlo contra el piso, el monstruo tomo el brazo de Kenny y lo atrajo hacía él, provocando que el rubio cayera encima suya, sin darle una oportunidad mínima de defensa tomo su brazo y estiro a su mandíbula, provocando que sus labios hicieran contacto con su piel, el dolor fue momentáneo y doloroso, como si un millón de aguijones entraran en el torrente sanguíneo del chico.

-¡No!¡Kenny!-grito Karen quien observaba aquella escena a la vez que Butters y Filmore se acercaban para ayudar, Bebe y Annie detuvieron a la menor y Ruby solo miro de reojo, mirando de uno a otro lado para intentar no ver nada.

-¡Ah!-entre los tres hombres del grupo intactos lo tomaron entre dos brazos antes de comenzar a darle golpes en la cabeza con la parte filosa del martillo de Butters, tomado por el mismo, los otros dos cerraban los ojos mientras los restos de aquel individuo se esparcían en sus ropas rojas.

-¡Kenny!-Karen y Bebe se acercaron al susodicho mientras los chicos terminaban con el otro desgraciado.

-No, no, no, no, no, no…-era lo único que repetía el rubio mirando su brazo, hasta que Karen lo tomo de su mano y fue entonces cuando se dieron cuenta de que era cuestión de tiempo, minutos posiblemente.

-Puedes ponerte en pie amigo, eres fuerte.-hablo Eric acercándose y tomándolo del hombro, el rubio hizo el esfuerzo, lográndolo a duras penas recargado de Eric, pero apenas trató de dar el primer paso sus piernas se volvieron gelatinas, sintió como si su cuerpo pesara plomo y se dejo caer, Cartman lo acomodo sentado en un árbol mientras el resto lo rodeaba, su tono de piel había perdido color.

-No, por favor, Kenny, tú puedes.-repetía Karen acercándose a su hermano.

-¡Yo…!-Kenny hizo un esfuerzo monumental, casi gimiendo del dolor para intentar levantarse, pero la fuerza de la gravedad parecía invensible, y lo era, solo termino cayendo nuevamente.

-Oh Dios, no han pasado ni cinco minutos y ya estas así…-dijo Filmore tratando de analizar la situación.

-Cartman, encuentra a mis padres, ya sabes que hacer.-le dijo Kenny.

-Ya discutimos esto, cuando fuimos por nuestros padres la mayoría estaban muertos.-le reprendió Cartman.

-Los míos vivían en un basurero, sin vecinos…-dijo Kenny, el resto no sabía porque aquella discusión-Por favor, no quiero que todo termine así…

-¿Enserio crees que aun funcione esa mierda?

-A funcionado desde que tengo memoria.-dijo el rubio-Lo harás.

-¿De qué diablos están hablando?-preguntó Filmore.

-Se los explicare luego…-resto importancia Cartman-No me van a creer esa mierda.-le dijo.

Kenny reflexiono durante un tiempo, si ni siquiera en circunstancias normales hubiera podido contado con alguien, en aquella situación mucho menos.

-Butters, acércate por favor.-le dijo al rubio que se acercó y agacho en el oído del contrario-Hazme un favor, una última voluntad, no quiero que Karen este sola…Llévala con mis padres, puedo confiar en ti, amigo.-dijo Kenny mientras le salían lágrimas vivas de los ojos-Por favor, como amigo, ve a mi casa y encuentra a mis padres, vivos…

-¿Si no lo están…ya sabes?-preguntó Butters sin entender lo que pasaba, pero dispuesto a ayudar.

-Acaba con su sufrimiento.-le contestó Kenny sin vacilar-Te pido que hagas esto como última petición, no importa lo que te explique Cartman, acéptalo, sino lo haces por mí, hazlo por Karen.

-Eso equivale a atravesar todo el pueblo.-explicó Butters.

-Usa el drenaje, así nos movimos Stan, Kyle y nosotros el día pasado…-dijo Kenny melancólico-Ahora, dame mis últimos minutos con Karen.

Butters accedió con un simple movimiento de cabeza, se acercó a Kenny para darle un abrazo por todo el tiempo que pasaron juntos y dejó que las lágrimas fluyeran, se despidió del susodicho, que se encontraba en peor estado que cuando habían comenzado a hablar, se maldijo en el interior por no poder hacer nada para lo que iba a ocurrir.

Karen se acercó a su hermano mayor con lágrimas vivas en los ojos, intentando no estallar frente a él, no sonar infantil, permanecer fuerte, ser una McCormick, ser fuerte por una vez para él, pero no podía, ella no soportaba que había encontrado a su hermano para perderlo un par de horas después, no lo aceptaba, no quería, pero aquello no era algo que pudiera evitar, no había nada que pudiera hacer, era algo que nada ni nadie podía resolver y eso provoco una impotencia en su interior, una ira que la invadía junto a su tristeza y dolor.

-Hola.-saludo Kenny tratando de hacer una sonrisa, que termino en una mueca por un dolor el brazo de la mordida, zona que se encontraba palpitando y pulsando, desechando una especie de pus asquerosa-Lo lamento tanto…

-¡No te vayas Kenny!-gritó Karen lanzándose sobre sus piernas y llorando con ganas, sus serdas castañas cubrieron su rostro mientras lloraba por su hermano.

-Lo siento tanto Karen, ahora escúchame, lo que te va a decir Eric es verdad, así que, por favor, por más tonto que suene, tienes que creerle, por favor…-dijo Kenny-Sé fuerte, si todo sale bien… Volveremos a vernos más pronto de lo que imaginas.

Karen lo sabía, su hermano estaba más alla de la salvación, en aquel momento se encontraba delirando tonterías, quería lanzarse sobre este y decirle que fuera sensato, que le dijera que la amaba, que se despidiera, pero este parecía no notarlo, sintió que aquella rabia acumulada por la impotencia se intensificaba, necesitaba hacer algo por su hermano, pero no podía hacer nada, el llanto era su única arma, el arma de los débiles, Kenny debió sentirlo en su mirada porque continuo hablando:

-Prométeme que serás fuerte, promételo.-le ordeno el mayor, la chica asintió con la cabeza-Karen, te amo, y siempre lo hare… nunca lo olvides.-la voz de Kenny se quebró, las palabras no eran suficientes, con todas las fuerzas que le fueron humanamente posibles tomo con su brazo sano a su hermana y la acercó a su pecho, la acercó a los latidos de su corazón acelerado, al tacto de su piel, al olor de su respiración, al calor que expedía, cosas que probablemente nunca más volvería a sentir Karen de su parte; la niña dejo que el abrazo durara cuanto tuviera que durar, no quería que acabara, aquella unión debía ser permanente, aquel instante lo quería tener grabado en su memoria para la eternidad, que no se perdiera entre tantos recuerdos horribles mientras pudiera saber que al menos pudo decir adiós.

-Ya, Karen, ya no puedo más, aléjate, no quiero que veas…-dijo Kenny.

-No, no quiero…-dijo ella aferrándose a su hermano.

Butters y Annie a regañadientes la tomaron de ambos brazos, provocando que esta comenzara a gritar como histérica por volver con su hermano, pero Kenny ya había cerrado los ojos, sus suspiros estaban contados, sus latidos medidos con precisión, sus pensamientos dejaron de generar nuevas ideas para atraer las viejas, su cuerpo sabía que la muerte se hallaba cerca, hubiera podido derretir un árbol con la temperatura.

-Llévenla lejos.-dijo Eric tomando con fuerza su arma de fuego y pegándola al pecho y tomen esta.-le dio el arma a Bebe-Por si acaso.

-¿Qué vas a hacer?-preguntó Butters, aunque conocía la respuesta.

-No me gusta nada esta mierda, te lo aseguro… Pero no queda más opción.-dijo Cartman.

-¡NO!-gritó Karen casi soltándose de sus cadenas por la fuerza que ejerció, su mirada de odio era superior a la que cualquiera hubiera profanado nunca, trataba de impedir a toda costa el final más que evidente.

-Vamos.-ordeno Bebe y entre Annie y Butters cargaron por los hombros a Karen que lanzaba patadas, gritaba, mordía y hacía todo lo posible para volver con su hermano, sus dos amigos iban delante de la formación, incapaces de ver en aquel deplorable estado a Karen, Bebe era la segunda y el resto cerraba aquella fila, solo recorrieron veinte metros cuando escucharon un rugido que rompió el aire, el sonido de una bala, fue entonces cuando Karen se detuvo, se desplomo y dejo de oponer resistencia, hasta que llegaron a una zona rodeada de arbustos, podían ver el lago Stark, y algunas edificaciones del pueblo, a menos de cien metros de distancia, las montañas a un par de Kilómetros y el centro comercial a lo lejos como una silueta del lado contrario.

Eric Cartman llego cinco minutos después con cara de pocos amigos y lágrimas en los ojos, las cuales se limpió por orgullo propio, tomo una lata de alimentos sin pedirla de una mochila y de mala gana intento abrirla, lo logro, le dio una probada al contenido que eran frijoles bayos, los probo antes de que una cólera lo inundara, guiado por su ira lanzó la lata contra un árbol, seguido de un grito de dolor para desahogarse, había perdido a sus amigos, a todos, era el último del grupo, se sentía fatal, solo quería volver a ver a sus tres amigos, insultar al judío, al hippie y al pobretón, poder llamarlos así y pelear con ellos en la escuela, que su vida no se volviera una mierda de la noche a la mañana, no quería nada de eso, nunca deseo el apocalipsis zombie, nunca deseo realmente la muerte de sus amigos, a pesar de demostrar aversión contra ellos, no los odiaba, y en aquel momento era cuando más los necesitaba, cuando ya no estaban, cuando sus vidas se habían extinguido.

Karen no hablaba, no se movía, solo miraba al piso, derramando lagrimas ocasiónales, que trataba de limpiar a duras penas con sus mangas, cosa que en aquellas circunstancias parecía imposible, nadie se atrevió a hablarle a ambos.

-Bien, sé que esto sonara estúpido y entiendo si no me quieren creer.-comenzó Cartman después de tratar de respirar mucho, fallidamente, su tono no era nada agradable-Tenemos que ir al pueblo, a la casa de los McCormicks.-expresó el chico.

-Sé que extrañas a Kenny pero…-comenzó Bebe.

-¡No quiero maldecirte en voz alta!-gritó el aludido-¡Iremos!

-Nosotros vamos directo a las montañas, a terminar esta pesadilla.-rogó Bebe.

-¡Esto no terminara nunca!-grito Ruby sorprendiendo a todos-¡ESTA PUTA PESADILLA VA A ESTAR EN DONDE QUIERA QUE VAYAMOS!-le grito a Bebe-¡No puedes simplemente escapar! ¡Y tú!-se dirigió a Cartman-¡Si quiera dinos porqué deberíamos arriesgar el culo!

-Ke-kenny…puede…ahh…

-Solo dilo.-lo ínsito Annie.

-Puede revivir.-dijo Cartman, el resto solo lo miro fulminantemente, Karen al contrario mostró interés levantando ligeramente su rostro.

-¡Este no es momento para un estúpido juego! ¡O nos das una razón real o…!-gritó Bebe ofendida.

-¡Es verdad!-le dijo Cartman-Butters, por favor ¿Recuerdas todas esas veces que Kenny ha estado en peligro mortal y de alguna manera al día siguiente está intacto? ¡Ese es el punto! ¡Siempre muere!-trató de explicar, provocando que el resto lo mirara con pena-¡No lo estoy imaginando!

Bebe trató de hablar, pero la impresión de aquellas palabras la dejaron callada, sabía que aquello era un intento desesperado por parte del chico para recuperar a su amigo, se encontraba en aquel momento en alguna especie de punto ciego para evitar que el dolor le afectara, un modo de protección, sin embargo…Algo dentro de ella le decía, contra a todo su sentido común, que tenía que ir.

-Aunque no fuese por eso, piénsalo, si están vivos estaríamos ayudándolos a salir con vida, este grupo no durara si somos tan pocos, necesitamos más integrantes.-Cartman trató de aparentar interés en los no convencidos, logrando un efecto negativo en las chicas.

-Clyde quería ayudar…-susurro Filmore, queriendo pagar de alguna manera el daño que realizo al castaño.

-No lo estarás considerando.-reprendió Bebe.

-Mira, tiene razón, aun si…aquello fuera falso, son los padres de Karen…-dijo Butters-Podemos dar una última revisada al vecindario, tal vez buscar a nuestros padres.

-¡Escúchate!-le grito Bebe-¡¿No ves que a duras penas salimos vivos de ese infierno?! ¡Y ahora quieren regresar!-les gritó la rubia-¡Ya hemos pasado por suficiente!

-Pongámoslo a votación.-sugirió Ruby antes de que las discusiones estallaran-Quienes estén a favor de largarnos del pueblo.-Annie y Bebe levantaron la mano, a pesar de que la chica del chaleco rojo fulmino con la mirada a Butters, este solo volteo la vista-A favor de buscar sobrevivientes.-el resto levanto la mano, Butters se sintió triste, porque sabía que los padres de Ruby no lo habían logrado, pero decidió permanecer con aquella información en secreto.

-Kenny dijo que por las alcantarillas podíamos ir.-sugirió Butters, solo Cartman entendió.

-Sí, el sistema de alcantarillado, hay una entrada por ahí.-señalo el lago-Solo hay que…-pero sus palabras fueron interrumpidas por su visión, del camino donde habían venido sonaban pasos y varios ases de luces interrumpían la oscuridad de la noche-Nos siguieron, los hijos de puta nos siguieron…-dijo Cartman.

-¿Qué haremos?-preguntó Butters.

-Corran, yo los entretendré.-dijo Cartman.

-¡No lo hagas!-le ordeno Bebe-¡Tienes que venir con nosotros!

-Tengo que, estos sujetos mataron a Stan…Kyle… y ahora a Kenny, si funciono y vuelven a verlo, díganle que soy demasiado bueno para el fin del mundo, pueden aguantar sin mí, me llevare a un par de desgraciados al infierno.-dijo Cartman-Ahora tomen el otro arma y corran.

Annie tomo el arma de Bebe y ayudo a levantarse al resto.

-Eric, no puedo dejar que hagas esto.-Butters se unió a la protesta.

-¡Así como yo no pedí tu permiso!-le dijo Cartman.

-¡No nos iremos sin ti!-dijo Bebe pisando firmemente.

-Pero se irán.-Cartman enojado y sabiendo que el tiempo jugaba en su contra les apuntó con el arma-Adiós, un placer conocerlos, pueden llorar por mi, después.-se despidió a su manera-Y Butters, si tienes un hijo varón, llámalo Theo.-dijo Eric con una lagrima colgante-Si logra vivir tanto tiempo gran marica, ahora, salgan de aquí o les volare los sesos, de cualquier manera esos sujetos lo harán.

-Adiós Eric.-Butters se sintió desplomado y tomo a Bebe que a pesar de oponer resistencia al ver el arma apuntando a ella decidió aceptar la decisión del chico y se alejaron corriendo con Annie y los niños en dirección al lago Stark.

Saltaban los arbustos, evadían las ramas, rodeaban los árboles, hacían todo lo posible para evitar ser retrasados por el follaje y llegar cuanto antes al dichoso lago, cuando estaban a veinte metros de distancia de este comenzaron los disparos, estos eran respondidos, el sonido de una mujer gritando por un hombre, otros sonidos que no lograban reconocer, ordenes de una voz fuerte y capaz, más gritos, más disparos, hasta que una horda de estos disparos simplemente paro, y el silencio inundó nuevamente el ambiente, dejando un precioso momento de paz, que sirvió en la mente de todos para pensar en Cartman y su sacrificio, a pesar de llevar una vida llena de insultos y violencia al resto de seres humanos, al final de cuentas había mostrado valía, y se había sacrificado por ellos.

Cuando llegaron al borde del lago localizaron casi inmediatamente la alcantarilla, justo en el otro extremo del lago, corriendo a aquella dirección, sin detenerse a respirar, sin pensar en nada, comenzaron a cruzar el lago congelado, tardarían demasiado en rodear aquella zona, exponiéndose a un riesgo mayor.

Tenían que frenar cada tanto porque caían frecuentemente y se resbalaban, Ruby sufrió un fuerte golpe en su codo, Filmore se dio otro en la cabeza y Bebe sintió su tobillo casi suelto, a pesar de que pudo mantenerse firme para continuar adelante, estaban a casi el final del camino cuando, seguido de un sonido estridente, una bala se incierto al fondo del lago, atravesando la barrera cristalina muy cerca de donde ellos estaban, muy pronto más disparos siguieron, pero tenían la ventaja que su paso era tan irregular que su tiro era más complicado.

Annie regresaba las balas lo mejor que podía, pero no sabía cómo apuntar y solo terminaban siendo balas perdidas, además entre los tres individuos lanzaban su arsenal a aquellos, provocando que fragmentos de hielo saltaran a su alrededor, faltaban solo veinte metros para ingresar en aquel ducto cuando tuvieron que usar cobertura en una piedra.

-¡¿Qué haremos?!-gritó Filmore asustado.

Annie tomo su arma, le quedaba poca munición, quería utilizarla para asesinar a aquellos bastardos que habían acabado con sus amigos y que la querían muerta, quería que todo aquello terminara ya, pagas sus pecados, encontrar a quien fuese y salir de aquel pueblo con vida.

-Me separare.-dijo la chica al resto-Yo saldré para ese lado.-indicó el lado contrario a la alcantarilla-Los distraeré con las balas, ustedes corran a la alcantarilla, yo intentare ir por la primera entrada que encuentre en el pueblo.-dijo ella.

-Es demasiado arriesgado.-dijo Bebe.

-No era una sugerencia, es una estrategia.-le dijo la chica-Solo háganlo, yo estaré bien, tengo esta.-señalo el arma-Rodera el pueblo si es necesario.

El resto muy a su pesar acepto y dejaron que Annie tomara el riesgo…

-¿Estas segura?-preguntó Butters deteniéndola.

-No…-comenzó a suspirar-Pero tampoco veo que tengamos muchas opciones.-aseguró la chica aferrándose más al arma.

-Ven aquí…-Bebe le dio rápidamente un abrazo para soltarla-Te esperaremos en la casa McCormick, trata de llegar segura.

-Adiós.-Karen fue lo único que pudo decir.

-Cuídate.-le dijo Butters, Annie asintió a la vez que tomaba con manos temblorosas la ametralladora de Kenny,

Annie sin pensárselo dos veces comenzó a correr en dirección contraria, apuntando con el arma lo mejor que podía, sus balas seguían sin siquiera acertar a ningún objetivo, los cuales ahora estaban a mitad de camino de ellos, se volvió el blanco de aquellos tres sujetos, mientras el resto de los integrantes del grupo aprovechó la distracción y cruzó aquellos últimos metros corriendo, provocando una nueva ronda de disparos en ambas direcciones, para la suerte de los niños, Butters y Bebe; todos llegaron sanos y salvó, Annie aún estaba a pleno lago, no muy lejos de la orilla, cuando una ronda de disparos la hizo retroceder, internándola de vuelta a aguas profundas.

La chica trató de regresar los disparos, inútilmente y sintiendo como su cuerpo temblaba por usar aquel arma, tanto que varias balas perdidas terminaban cerca de ella, aquellos sujetos echaron pecho al suelo y se cubrieron las cabezas cuando el arma había perdido todo estibo de cordura y disparaba en todas direcciones, salpicando de hielo a los presentes, la chica soltó el gatillo y con este un rugido general se escuchó del lago, los integrantes del centro comercial habían salido corriendo.

Annie comenzó a notarlo, en el centro del mismo unas grietas comenzaban a formarse, ella presa del pánico trató de ir a tierra, encontrándose con que el ruido había llamado la atención de los ciudadanos no deseados, así que sin más remedió miro hacía sus atacantes, habían aprovechado para llegar a una orilla donde querían retomar los disparos, ella solo tenía una salida, la alcantarilla, así que contra todo instinto de supervivencia o lógica conocida, aferrada a su única oportunidad de salir viva, soltó el arma ya vacía y comenzó a correr en dirección a la alcantarilla, donde el resto miraba aquella escena sin saber qué hacer y con sus corazones al límite.

Annie sudaba del cansancio, temblaba por el hambre y dolía del frio viento que azotaba su cara, los disparos volvieron rápidamente, un tropiezo la salvo de una ráfaga de balas, siguiendo a gatas un trozo de hielo que se rompió, en donde estaba ella hizo que rodara de vuelta a otro trozo de hielo y esquivara un certero disparo de un rifle, su cuerpo recibió un salpicón del pedazo de hielo hundido, pudo sentir como un escalofrió la recorría, un frio mucho peor de cualquiera que alguna vez hubiera sentido la inundó, su temperatura corporal descendió notablemente, pero eso no le impidió ponerse en movimiento y a gatas continuar a la alcantarilla, estaba cerca de la roca de los veinte metros, Butters y Bebe hicieron ademán de salir corriendo pero una nueva horda de balas fueron dirigidos hacía ellos, fallando por poco menos que decímetros, provocando que ingresaran nuevamente en su cobertura.

La chica estaba rogando por su vida cuando sintió el suelo bajo suya ser parte de un crujido general, sus manos se hundían lentamente en una superficie acuosa que de tanto frio ambiental ardía al contacto con la piel, intento quitarse aquella agua de sus manos, pero cuando todo su cuerpo cayó, primero de la cabeza y al último de los pies, fue como vivir algo peor que un infierno, su piel al contacto con aquella agua casi cristalina comenzaba a arder, el dolor era incomparable, tanto que cuando abrió sus ojos sintió que podía perderlos, pero los necesitaba para buscar una salida, trató de volver a la superficie, encontrándose con una superficie invisible, desde abajo no podía distinguirse bien el contorno de colores, desesperada comenzó a golpear el cristal esperando romperlo, inútilmente, como sus pulmones demandaban aire para seguir existiendo, ella comenzó a tantear la superficie, encontrar aire, una abertura, comenzaba a desesperar cuando lo sintió, con su mano derecha, una pieza donde el aire perduraba, casi como instinto animal sacó su cabeza y respiro duramente, sus músculos apenas se podían mover y al ver sus manos las noto en un tono de piel demasiado pálido como para ser sano, intentó salir del hielo, pero noto la falta de movilidad de sus dedos, era como si no pudiera moverlos, intentar tomar algo fuera del agua era un dolor intenso y un esfuerzo inútil.

Los localizo con la mirada, casi frente suya se encontraban sus amigos, moviendo sus pies violentamente para tratar de saltar y llegar a ellos rogó por ayuda, pero sus labios se movieron y lo que salió de su boca fue menos que un gemido lastimero.

Bebe casi sin dudarlo intento salir, solo para encontrarse con otra ronda de disparos, comenzó a llorar porque quería ir a ayudarla, pero no podía, intentar salir era como un suicidio, pero aun así intento extender su mano, como intentando alcanzar a Annie, su amiga, a pesar de todo lo que había sucedido en aquella última hora, seguía siendo Annie, con quien había compartido tantos años como porrista, como estudiante, como amigas, y ahora no podía hacer nada para salvarla de las garras de la muerte.

-Vámonos.-sugirió Butters al resto tomando la mano de Bebe-No podemos hacer nada… Aunque la ayudáramos, esta tan pálida… Su sangre se congelara… No quieres estar aquí para ver como sucede…Y yo tampoco.-dijo Butters al resto que trató de oponer resistencia, trató de sonar calmado, pero su voz temblaba, todos dieron un último vistazo a Annie, quien con sus ojos suplicaba ayuda mientras extendía su brazo, a la vez que comenzaba a volverse lentamente y sin poder controlarlo hacía atrás, hundiéndose bajo su propio peso, sus piernas habían dejado de patalear, ya no sentía prácticamente ninguna extremidad, todo lo que sentía la chica era frio.

Todos agacharon la mirada y salieron de ahí.

Annie pudo verlos alejándose como unos cobardes…

Después de todo, no eran tan diferentes.

Sintió una punzada en el pecho, incapaz de llevarse una mano a este para tratar de calmar el dolor solo soltó el hielo y dejo que fuera arrastrada a las profundidades de la laguna, el dolor en su pecho era como si vidrio roto cruzara por su torrente sanguíneo, rasgara sus órganos desde adentro, para antes de que tocara la superficie todos sus órganos habían sido desgarrados por cristales, que antes habían sido su sangre.

Y la estatua pálida de Annie Faulk quedó en el fondo del océano.