Esperanzas Perdidas

Capítulo 15 Bajo tierra

Bebe trataba de controlarse, estaba destrozada, aquellas horas de anochecer se habían vuelto una locura, habían muerto Token, Kenny, Kyle, Cartman y Annie… Annie.

Todos le habían dolido en gran escala, pero no se había parado a pensar en todo, el anochecer del segundo día había cobrado la vida de tantos amigos cercanos, había alterado su grupo y los había debilitado mentalmente, además del daño físico que tenían, Butters apenas podía caminar, pero aquel no era el problema, todos se encontraban destrozados, al borde de una tristeza mucho mayor al llanto, ni una sola lagrima se derramaba de sus rostros, las lágrimas no podían expresar la depresión por la que pasaba todo el grupo.

Bebe por su parte no podía simplemente dejar de pensar en Annie, en todos esos buenos momentos que habían pasado juntas como amigas, más de diez años de juegos, secretos, pijamadas y risas; todo para que ella no hubiera podido hacer nada para salvarla del destino fatal a la cual fue destinada… Ella había muerto, nunca más oiría su voz, y como si de un fantasma del pasado se tratase Wendy a pleno pasillo en la escuela, caminando lentamente, con aquella mancha de sangre en la cara apareció en sus pensamientos; aquel momento cuando se toparon contra maestros y alumnos, sin saber que habían escapado de un destino incluso peor que la muerte solo por coincidencia, gracias a Token y Clyde, quienes habían muerto… Todo parecía lejanos ecos, el inicio de su tortura, el inicio de aquellos monstruos sobre su pueblo en donde había crecido.

Sus amigos, su familia, sus vecinos, todos se habían convertido en simples monstruos devora carne que desean matar fervilmente a todo lo que se mueva, ellos eran un buffet andante, o por lo menos ayer lo eran, ¿Podrían haber pasado veinticuatro horas desde que todos habían hecho el pacto de largarse del pueblo sin mirar atrás en la mansión Black? Aquellos recuerdos parecían perdidos, en la mente de alguien más, de alguien que tuviera futuro, que el porvenir no estuviera lleno de muerte y destrucción, pero así lo era, la mitad de su grupo había muerto en menos de un solo día, decisiones estúpidas más mala suerte era lo que los había llevado al alcantarillado, rompiendo su promesa de escapar del pueblo, manchando la memoria de Clyde, Scott y Toallín que habían muerto creyendo en aquello;¿Y todo para qué? Una historia de Eric, ¿Kenny podía revivir? Cierto es que eso podría explicar muchas cosas, pero no tenía sentido… Siendo justos una toalla parlante tampoco, pero que una persona muera y renazca… Era ilógico, ella no podía creerlo, le costaba.

Ella creía en los hechos, y los hechos habían demostrado que ellos no eran nada, nada. Simples cucarachas en un mundo que no les correspondía, los parajes de la muerte que extendían su reino a partir de peones que solían llamar amigos; limitados a una existencia mórbida y asquerosa, a algo menos que un animal o parasito, lo más bajo y rastrero; monstruos peores que los mitológicos, criaturas que los atacaban con la apariencia de sus seres queridos y con una sangre fría inigualable, sin razonamiento, sin corazón, sin vida.

Sus amigos habían caído presas de aquellos monstruos, engarrados en sus propios cuerpos, incapaces de salir de la prisión a la que están destinados por toda la eternidad, o por lo menos hasta que alguien acabara totalmente con ellos… El apocalipsis zombie había llegado, pero nunca se imaginó la crueldad de los acontecimientos, nunca pensó que aquellos que podía llamar amigos fueran capaces de convertirse en lo peor.

Era una tonta, siempre pensando en que saldrían con vida, sanos y salvos, pero no, aquellas palabras eran inexistentes en esa nueva realidad en la que estaban atrapados, sus mentes no les permitirían olvidar esos dos días aun si salían; incluso si el grupo siguiera completo ¿Qué conflictos se hubieran llevado? ¿Alguno hubiera caído en el suicidio? ¿Era buena idea morir? ¿Acabar con ese sufrimiento? ¿O seguir hasta el final? ¿Por qué ellos? ¿Por qué no otros? ¿Qué tenían ellos? ¿Suerte? Definitivamente no, ¿Fortaleza? Tampoco, había ciudadanos como Jimbo y Ned que tenían una tienda de armas, sin embargo no habían logrado sobrevivir ni un día. ¿Qué les permitía seguir vivos? ¿Acaso eso era un castigo peor que el mismísimo infierno?

Su mente nublada por el desprecio a todo, la depresión indudable, acompañados de dolor físico y mental no eran una buena combinación, la Bebe que había comenzado ayer, en la cama con su novio, era una persona totalmente diferente a lo que se había convertido, había sido llevada a la locura y el horror, no había vuelta atrás en lo absoluto.

En aquellos momentos se encontraban con sus linternas apuntando hacía la única dirección posible a seguir, adelante, las paredes desprendían gotas de desperdicios y aguas residuales, pero aquello no los inmutaba, la higiene no les era importante, el olor estaba en un plano inexistente, su único faro de luz era seguir con vida.

Butters tampoco es que la llevara muy bien, su cuerpo era el más destrozado de todos, su martillo que antes usaba para sus juegos de profesor Caos, tomado prestado de la bolsa de herramientas de su padre, ahora estaba manchado de sangre de las víctimas que ha tenido que cobrar en estos días para mantenerse a salvo y a sus amigos; lo cierto es que sabía perfectamente que había cometido muchas estupideces, se había hecho el valiente solo para evitar que los demás sufrieran, pero eso solo había sido contraproducente a la larga, en aquellos momentos Filmore y Bebe le ayudaban a caminar, estaba al borde de volverse inútil para el grupo, no midió sus propios límites, sus brazos dolían por escalar por fuera el hospital, sus piernas por las carreras que había hecho contra la muerte para escapar, sus hombros por la cantidad de caídas que había sufrido, su cabeza por las veces que el señor Esclavo lo había golpeado, pero sobre todo, su corazón, por todo lo que había sufrido, como si el destino no hubiera estado contento con quitarle a sus padres y su vida en general, había procurado en quitarle a su grupo de amigos, uno por uno y de las maneras más crueles posibles, primero Scott, luego Clyde, Toallín, Token, Stan, Kyle, Kenny, Cartman y Annie, cada nombre le daba una nueva punzada en el corazón, todos estaban vivos ayer y ahora parecía que solo quedaban ellos vivos en el pueblo, de alguna u otra manera habían logrado salir adelante a las adversidades y sobrevivir, se preguntó a si mismo si en realidad creía en aquellas palabras de Cartman, ¿Estaba arriesgando nuevamente la vida de todos solo por un capricho de querer aferrarse la idea de que Kenny seguía vivo? ¿O era solo que las circunstancias le habían impedido salir del pueblo? Cualquiera que fuera la causa era solo cuestión de tiempo antes de que alguien más cayera, no quería que eso pasara, pero en parte aquello también era bueno, porque si hubieran seguido por las montañas los hubieran rastreado a cualquier uso del arma de fuego, ahora solo había un camino por seguir, bloqueado por aquellos monstruos y la otra alternativa era recorrer el pueblo entero para encontrarlos, cosa que ni el mayor de los suicidas siquiera consideraría, perderían el rastro de aquellos lunáticos y podrían vivir felices, además; y aunque eso último le doliera admitir, de manera fría la muerte de Annie pudo haber calmado las ansías de sangre de aquella tal Esther, aunque aumentó sus ganas de sangre de aquellos monstruos que los habían atacado, y estaba ansioso por devolverles el favor a los supervivientes del centro comercial, no importara cuando, ni como, aquella gente no merecía el perdón del chico, aunque en aquellos momentos regresar a enfrentarlos era suicidio; por lo que su opción más lógica era seguir aquellos pasillos llenos de desperdicios y agua residual, cosa que estaban logrando… Pero si algo tenía que admitir es que le aterraba la idea de ser atacado abajo, donde no tuviera defensa alguna de aquellos monstruos, más que sus puños, como de costumbre; se preparaba por si en cualquier momento hubiera que atender alguna necesidad o urgencia, no podía dejar indefensos a sus compañeros y mucho menos a Bebe, los quería como si fueran su familia, ¡No! Ahora ellos eran su familia, nadie más estaría ahí para él y con la ausencia de todo adulto les tocaba a él y Bebe ser los líderes del grupo ahora conformado por ellos; Butters no podía ocultar su miedo, hasta aquel momento se habían valido de una ayuda colectiva entre los mayores, pero todos sus compañeros de su edad, exceptuando su novia, estaban muertos, aunque si los McCormick resultaban seguir con vida no hubiera sido necesario ser el líder y cargar con el peso directo de las vidas de los demás, aunque muy en el fondo sabía que tarde o temprano se podría derrumbar.

Filmore por su parte estaba más que triste por todo lo que le había rodeado en estos últimos días, no solo había pasado de no ser nadie en el pueblo a llegar a ser uno de los últimos supervivientes, se sintió culpable por seguir vivo, aquella punzada de dolor en su pecho no eran nada más y nada menos que las puñaladas de sus seres queridos muertos y había dos que parecían ahorcarlo más que las de sus propios padres eran los rostros de Clyde y Toallín…

Por una parte él había terminado con el sufrimiento de Clyde en la tienda de zapatos, ¿A qué costo? Sus manos estaban manchadas de sangre inocente, y el pobre ni siquiera pudo evitar su destino, Filmore solo acelero su conversión a una criatura horrenda y el rostro lleno de lágrimas y sangre de Clyde nunca se borraría de su memoria, así muriera en aquel mismo instante estaba seguro que lo único que sería capaz de ver sería el rostro del castaño, no podía evitarlo, le había quitado la vida a alguien, había asesinado, creía que podía soportarlo, que era más sencillo de lo que parecía, pero se equivocó, aquello no lo dejaría nunca, si alguna vez volvía a dormir de nuevo, sus pesadillas mostrarían la imagen de Clyde, su subconsciente no lo dejaría en paz.

Por otro lado tenía a Toallín, la maldita toalla le enseño a usar un cuchillo, lo defendió y apoyo en múltiples ocasiones, incluso le ofreció porro, cosa que no hizo con nadie más, y al final de cuentas, se sacrificó por él, cuando ella podía escapar dejando que los monstruos lo devoraran, simplemente llamó la atención de aquellos seres y le dio un lapso de tiempo a Filmore para escapar, sacrificándose en el proceso… Era por Toallín por quien seguía peleando, para que su sacrificio no fuera en vano, para que su legado perdurara.

Como si aquello no fuera suficiente, se sentía tonto, y sin entender cómo, se enamoró… En el apocalipsis, el chico quería que la tierra se lo tragara, no podía imaginar si quiera como había llegado a aquella conclusión, tal vez por el tiempo que paso con ella, o de alguna manera porque sabía que no habría nadie más en un futuro… Pero algo era seguro, si seguía adelante en toda aquella locura era puramente por ella y Toallín… Por supuesto que no se lo diría, aquel no era el momento, de hecho nunca lo sería; si a lo mucho no esperaba menos que un amor platónico… Una nueva ola de culpa azoto su interior por pensar en aquello en momentos tan delicados.

Karen por su parte le dolía la perdida de Annie, pero en su mente seguían grabadas las palabras:

"Puede revivir"

Kenny puede revivir… La idea era absurda, el argumento estúpido, Eric estaba herido y parecía no estar bien de la cabeza, además de volverse suicida al final ¿Por qué seguía adelante? Aquella pregunta parecía no tener respuesta, después de todo su lógica le decía claramente que iba solo a encontrarse su casa vacía… y si tenía mala suerte, encontrarse con los restos de su familia, o a sus padres y hermano mayor convertidos en monstruos sin alma, ¿Por qué se arriesgaba? Probablemente para acabar por su sufrimiento, tal vez para llevarse algo de su hogar, una foto, lo que sea que pudiera recordarle la vida antes de todas esas calamidades que la rodeaban, pero algo dentro de ella le indicaba que aquellas palabras por parte de Cartman eran verdad, algo más allá de la intuición o el presentimiento, como si algo ocultó durante tanto tiempo saliera a la luz...Pensamientos que se mantuvieron en la penumbra para poder avanzar a un sitio seguro.

Ruby sin embargo, aun pensaba en su familia, se preguntaba por el destino de sus padres, a pesar de saber de sobre que parecía imposible que alguien más aparte de ellos y los hijo puta del centro comercial siguieran vivos; pero quería creer que su padre había escapado, que había sido fuerte y había logrado escapar, que no había terminado igual que su madre… Que no se había transformado en un monstruo… Que por lo menos si había muerto descansara en paz y no vagara en el planeta como un monstro asesino.

Y aun pensaba en Craig… Ayer había estado derrumbado por él y en aquel momento simplemente podía seguir adelante, con la certeza de que nunca volvería a oír la voz de su hermano, que todo para él había terminado y probablemente pronto para ella…Muy en el fondo, quería que su sufrimiento llegara a su fin.

Aquellos sentimientos rodeaban a los restantes miembros del grupo de supervivientes, su misma existencia era una burla a la muerte, de la cual pendían en un hilo, sin saberlo se habían vuelto en esclavos del pueblo y la muerte que los rodeaba.

Las alcantarillas no eran la zona más segura del pueblo en condiciones usuales, mucho menos en aquella situación en la que se encontraban los chicos, sin saberlo aquellas paredes que los encerraban contaban tantas historias de muertos así como la superficie, rastros de sangre, pedazos de carne, huellas, muestras de fuego, todo junto al putrefacto olor que solo las alcantarillas eran capaces de dar volvían a aquel lugar incluso más tétrico de lo que recordaban, y para empeorarlo un silbido inundaba el ambiente, era silencioso pero notorio para sus oídos.

-¿Saben dónde estamos?-preguntó Filmore fingiendo sarcasmo, pero con la voz quebrada, después de casi media hora avanzando sin rumbo fijo; el eco retumbaba a la distancia sus palabras en las alcantarillas olvidadas de la existencia.

-Podemos salir y dar un vistazo.-sugirió Bebe sin ver a nadie fijamente, entonces se dio cuenta…Su novio estaba lastimado y el resto eran apenas niños, ahora no le tocaba dar órdenes, sino seguir sus propias ordenes, buscó la primera escalerilla de mano para subir a la superficie, suspiro profundamente antes de tomarse de un escalón, estaba frio y húmedo, sin importarle aquello pego su cuerpo a aquella escalera y comenzó a usar su fuerza para llegar a la superficie, todos los pensamientos de antes volvían a su cabeza con fuerza renovada, necesitaba un respiro, pero sabía que pedir aquello en sus circunstancias era demasiado egoísta, cada peldaño parecía más humado que el anterior, algunos amenazaron con romperse y dejarla caer devuelta a las aguas residuales, se encontró con la alcantarilla y empujo, la tapa parecía no querer moverse, intento moverla con toda su fuerza… Pero el resultado fue inútil, era demasiado pesado el metal como para moverlo.

La chica miro abajo, los rostros de sus compañeros, no podía fallarles, no debía de fallarles, era la más capacitada del equipo ahora, debía de ayudar al resto a salir adelante y pasar por las adversidades por las que inevitablemente tendrían que pasar, y en aquel momento le tocaba a un problema de fuerza bruta aparecer, intentó levantar la tapa con todas sus fuerzas, logrando lastimarse el brazo, pero no se rindió, insistió e insistió, volvió a sentir el dolor en sus huesos antes de que la tapa finalmente se levantara y dejara al descubierto la penumbra nocturna, la chica calculaba que debían de pasar de las tres de la madrugada y la luna debía gobernar el cielo nocturno sin contaminación lumínica, intentó reconocer los alrededores, a lo lejos sombras de cadáveres andantes caminaban sin hacer nada más que meramente seguir existiendo, lo único que podía estar segura era que aquel camino no era el indicado, bajo y le informó a su novio de la situación.

-Debemos de volver.-dijo Butters-Creo que atrás había una intersección, si la cruzamos podremos…-apuntó con la linterna de vuelta al pasillo por donde habían andado, solo para que esta se interrumpiera a medio camino y mostrara la silueta de un niño pequeño, menor de diez años, acercándose a lento paso hacía ellos, sus ojos eran inexpresivos, tanto como su rostro, y sin embargo se notaba en su manera de andar las ansías de acercarse a ellos, tenía medio rostro desfigurado por una hendidura mandibular, algunos gusanos prosperaban en aquella herida infectada y putrefacta, todos levantaron sus armas, excepto las dos menores que se encontraban sin nada.

Pero al armarse hicieron que sus linternas se movieran alternamente en distintas direcciones del mismo túnel, provocando una reacción más que evidente, aquel pequeño no estaba solo, varios de esos monstruos lo acompañaban listos para tomar un mordisco de ellos, acercándose a paso lento pero decidido.

Los chicos sin dudarlo se adentraron más en las alcantarillas, sin necesidad de correr, lo que tenían aquellas cosas de inteligentes y fuertes lo perdían en velocidad, sus movimientos parecían poco esporádicos, casi rígidos, su andar era del más vulgar, todos volteaban alternamente sus linternas para alumbrar todo lo que les fuera posible y encontrar escapatoria de aquel lugar de penurias, cruzaron derecha a izquierda y de la izquierda a la derecha en más de una ocasión, a veces sentían que habían visto algún pasillo ya y se internaban más a rincones sin salida.

-¡Ah!-gritó Karen cuando pasaban por una intercepción, esquivando por poco la mano putrefacta de otro muerto viviente del pueblo, esta se pego a la pared antes de salir corriendo hacía el frente, el resto la siguió, fue entonces cuando el pandemónium se desato.

Era el Caos gobernante, de uno u otro lado manos y pies parecían caer apropósito para detener o separar a alguno del grupo, estrechos corredores que los retaban a pasar rápidamente antes de que aquellos monstruos se acercaran lo suficiente, aguas a unas alturas considerables y con olores extra potentes, la confusión reinaba, las criaturas también, para cuando creían encontrar una salida tenían que buscar otra zona, pues aquellos monstruos los rastreaban con toda la facilidad, y como si eso no fuera lo suficientemente malo, el número de aquellos monstruos aumentaba a medida que permanecían en aquellos parajes desolados, ninguno se atrevía a hablar por miedo a que sus voces retumbaran en los muros de las alcantarillas y llegaran a oídos ajenos y peligrosos, pero parecía inútil, pues cada paso que daban contra el agua no hacía más que delatar su posición continuamente, además de las linternas movibles a toda costa de uno a otro lado.

Lo que había comenzado como un viaje de alcantarillas introspectivo y analítico se había convertido en otra carrera de la muerte, pero aquella vez diferente una carrera en la que era mejor permanecer en sus garras antes de salir a la superficie y enfrentarse a los monstruos arriba.

-Sin salida.-Bebe mostró la escalerilla al final de un callejón sin salida con una escalerilla rota a la mitad, pero al dar la media vuelta los vio, de nuevo los muertos vivientes se amontonaban por atraparlos y en aquella ocasión no podían escapar más que por arriba.

Butters sin dudarlo se ofreció para ayudar el resto a subir, pero Bebe le reclamo, insistiendo que ella podía ejercer la misma labor, siendo Butters el primero en subir y que a duras penas quitó la tapa de la alcantarilla, cosa que le provoco al resto perdida de valioso tiempo en lo que lo lograba, el rubio miro a su alrededor esperando no encontrarse con un calamidad peor que las alcantarillas, se encontraban a mitad de una calle de los suburbios, pero quitando las residencias casi en perfecto estado no había ni el menor indicio de un alma en pena andando por la superficie.

-Suban ahora.-les ordeno, ya que no tenían más opción que arriesgarse a seguir a pie desde aquel punto.

Bebe y Filmore esperaron a que las chicas menores terminaran de usar la escalerilla antes de que Bebe ayudara a Filmore a treparla, quedando con el único problema que esta no tenía en quien apoyarse para salir ilesa de aquella situación, intento saltar, pero se quedaba a palmos del mango, en cambio aquellas criaturas parecían querer acelerar su andar para llegar a ella; fue entonces cuando Filmore bajo lo más rápido posible, pensando en todas aquellas ocasiones que ella y Butters le habían ayudado, no se iba a quedar de manos cruzadas viendo a la chica terminando en un destino peor que la muerte, dejo caer sus piernas mientras se sujetaba fuertemente del barandal, la chica no necesito preguntarse si era buena idea, dio un salto y atrapo las piernas de Filmore antes de que los monstruos se acercaran a ella; Bebe subió rápidamente impulsada por el miedo y cuando estuvo un escalón encima de Filmore este reanudo su andar quedando a pelos de ser devorados por los tobillos; se habían salvado a duras penas y las secuelas psicológicas de lo que habían sufrido ahí abajo eran mínimas, era como si no estuvieran conectados del todo, como si aquella amenaza se volviera el menor de sus problemas y comenzaran a habituarse a tener que sufrir para intentar sobrevivir, la única que parecía querer llorar de agradecimiento era Bebe, que en aquel momento le debía la vida a Filmore

Una vez fuera todos se miraron los unos a los otros, tenían los ojos llenos de lágrimas inconscientes, ya no sabían si era por los golpes que se habían llevado o el susto de muerte o de alegría por continuar en una pieza, lo único seguro era que la oscuridad casi total les ayudaba a no ser vistos, de todas maneras decidieron caminar sin sus linternas para causar sospechas al mínimo posible, cosa que parecía inútil pues distintas sombras parecían moverse en la oscuridad, acercándose a donde estaban ellos.

Cuando era más que evidente que aquellos monstruos los estaban persiguiendo decidieron sacar sus linternas, no tenía sentido jugar en contra de las circunstancias y fingir que no les seguían, así que encendieron las luces casi al unísono, encontrándose con una gran horda de aquellos monstruos, sus ojos brillaban por el reflejo de las linternas, la oscuridad abrumadora los volvía nada más y nada menos que sombras de seres humanos, era imposible distinguir nada, el sueño los estaba comenzando a afectar, sus mentes apenas podía procesar el peligro, era como si no pudieran pensar claramente en lo que hacían, no podían hablar o sentir, no sabían cuál era su misión; o el punto de seguir adelante…

-¡Tenemos que correr!-gritó Butters al darse cuenta que casi los alcanzaban, sosteniendo a Ruby que se estaba arrastrando prácticamente a uno de ellos, fue entonces cuando lo escucho, un pequeño zumbido, interrumpido únicamente solo por su voz, era aquel cambio en el sonido nocturno lo que le permitió notar, aquel zumbido no era un simple sonido de la noche o de las alcantarillas, trató de recordar cuando lo habían escuchado y no pudo evitar que a su cabeza viniera desde que habían iniciado el recorrido en las alcantarillas… ¿Qué era aquel sonido? ¿Por qué los hacía sentir tan mal y confundidos? Era como si sus cerebros se hubieran apagado-¡Ahhhh!-grito a todo pulmón, llamando la atención de sus compañeros-¡Griten!-fue lo mejor que le ocurrió para distraerlos de aquel silbido, el resto lo miro sin comprender, antes de darse cuenta de lo cerca que estaban de una multitud de aquellos monstruos.

-Vámonos de aquí.-Filmore comenzó a correr en la calle nocturna con fuerza renovada, al igual que el resto, le seguía de cerca Karen, luego Ruby y al final Bebe que ayudaba a Butters, todos se alejaban lo más que podían del silbido, pero era como si no los pudiera abandonar así de simple, salir corriendo no parecía una opción asequible para ellos, por donde quiera que apuntaran sus linternas distintos rostros los miraban desde la más completa oscuridad y se acercaban a ellos a pasos torpes, sus corazones entonces lo entendieron y comenzaron a latir lentamente, ignorando los efectos de aquel sonido al que habían estado expuestos, su incomprensión e inexpresividad había pasado al miedo mismo, sus corazones palpaban a un ritmo acelerado que se habían mal acostumbrado.

No sabían ya si pisaban en la calle, o acera, era seguro que carros estrellados se acercaban a sus pasos, pero estos estaban en tan mal estado que era imposible que aquel hubiera sido su estacionamiento original, algunas criaturas con los rostros mutilados se levantaban de las ventanas rotas de estos, el piso comenzaba a volverse un martirio, sentían sus pies sangrantes ante los rostros de vidrios rotos.

Esperaban que aquello terminara, que su lucha valiera la pena, pero solo lograban cansarse y siempre que volteaban hacía atrás aquellas criaturas estaban ahí, de nuevo con ese sonido estridente que les causaba una especie de confusión, cosa que no lograban a entender a la perfección y preferían no entender de momento hasta que estuvieran a salvo.

Para aquel momento tenían que usar sus armas para apartar a quien se acercara demasiado, Butters les lanzaba un martillazo que los dejaba quietos por la fuerza del impacto, Bebe y Filmore en cambio los mantenían al margen con sus tijeras de jardinero y cuchillo militar respectivamente.

Butters desesperado por conocer si iban en buena dirección apuntó su linterna hacía la casa más cercana, para su suerte y desgracia al mismo tiempo, reconoció la casa del susodicho habitante, nunca olvidaría esa tonalidad verde limón, la residencia Cartman se elevaba ante él.. Eso significaba que su casa estaba continua, si tan solo decidía volver atrás; dio un vistazo a la calle, algunos niños se acercaban por la acera, no estaban vivos, otros tantos adultos rodeaban un auto a mitad de la calle para llegar a ellos… el auto de sus padres… Las ventanas rotas, la sangre que cubría los restos de las puertas no indicaban ninguna buena señal, así que con todo pésame miro hacía dirección donde su casa estaba, sin poderla ver adecuadamente, solo un haz de luz le permitió ver su antiguo hogar, en casi perfecto estado, la situación parecía burlarse de él, pero siguió corriendo antes de que aquellos monstruos se acercaran más.

Estaban en la buena dirección, la residencia McCormick estaba a una calle de distancia… Pero cuando lo pensó fríamente, recordó un pequeño y vital detalle, si encontraban a los McCormicks vivos, independientemente si todo aquello de Kenny fuera cierto, les estaban llevando decenas de muertos vivientes a su hogar ¿Cómo serían entre seis o siete personas capaces de enfrentar aquel número de muertos vivientes?

Bebe fue quien tomo la iniciativa, tomando la mano de Karen y Ruby, acercándose a la residencia Marsh, ingresando en esta de una patada, seguida por Butters y Filmore que rápidamente sellaron la entrada, casi esporádicamente.

-Eso no los detendrá…-Filmore mostró cobardía alejándose rápidamente de la puerta.

-Pero los distraerá.-contó la chica-Si los llevamos al basurero directamente sería suicidio, no tendríamos manera de escapar y mucho menos manera de defendernos.-explicó moviendo el sofá a la puerta-Salgan por detrás ¡Ya!-ordenó al resto, los cuales obedecieron sin mayor problema, a la vez que el sonido de las ventanas rotas invadía el ambiente; sin tiempo que perder Bebe los siguió.

La oscuridad en el patio trasero era tan intensa que ni sus haces de luz que interrumpían la eterna oscuridad eran lo suficientemente potentes como para hacerle frente a las tinieblas que se esparcían a su alrededor, era como si la noche se hubiera vuelto el ingrediente ideal faltante en la receta de los muertos, una receta que llevaban caldeando especialmente para ellos y que los mataría en un abrir y cerrar de ojos con tan solo un paso en falso.

Karen lideraba la formación y ella saltó rápidamente la cerca divisora que tenían los Marsh con los Broflovski; para Butters fue como sufrir otra punzada, eran dos de sus amigos y eran sus respectivas casas, ambos muertos, incapaces de darle el permiso a navegar por sus jardines.

La última en cruzar fue Bebe, escapando de las fauces de la muerte por décimo sexta vez, las cosas querían volverse nuevamente borrosas, pero los chicos no lo permitieron, intentaban mantenerse cuerdos, pensar en cualquier cosa menos el silencio; en la oscuridad ellos perdían toda ventaja y parecía que las fuerzas del infierno se hubieran desatado sobre ellos, de uno a otro lado se acercaban aquellos monstruos, en más de una ocasión tuvieron que virar de dirección por la acumulación de zombie.

Apenas podían tener perspectiva de lo que hacían, era como volverse a dormir estando despiertos, un sentimiento terrible y que los distraía del verdadero problema que los rodeaba e intentaba llegar a ellos, podía bien ser el cansancio, pero ellos sabían que era mucho más, demasiado más, no era nada tan simple lo que se estaban enfrentando, sus vidas corrían riesgo y cada vez les importaba menos, aquello era de preocupar, finalmente saltaron la barda y esto los llevo a un pequeño callejón vació, a duras penas cruzaron un seto y antes de darse cuenta llegaron a los raíles del tren que nunca volverían a usarse.

Ahí se encontraba la entrada al basurero, mejor conocido como la residencia McCormick, Karen reconoció algunas basuras habituales, como un carro desarmado a lo lejos, una vasija rota en pedacitos y algunas canicas partidas en dos; en medio de todo aquello se dieron cuenta que ya no eran perseguidos por aquellos monstruos horrendos.

La paz y tranquilidad de la noche les permitieron descansar, las ventanas rotas y destartaladas daban un buen aspecto; pues seguían iguales a su estado original, las luces apagadas, no esperaban menos y la puerta bien cerrada; Karen esperaba que todo lo que contara Eric fuera cierto, que su hermano pudiera renacer y…y… ¿En que estaba pensando? Habían recorrido la jodida ciudad de un extremo a otro solo por un falso sueño, una alucinación de Eric Cartman, ¿Por qué Karen no pudo haberlo visto antes?

Ahora lo sabía, no quería entrar y encontrar los cuerpos de sus padres, tener que matarlos, soportar ese dolor le era impensable…

Fue interrumpida de sus pensamientos por un monstruo que se apresuró a derribarla, siendo apartado por el cuchillo militar de Filmore, el monstruo tomo a Filmore del brazo y lo atrajo hacía sí, Bebe atacó con las tijeras de jardinero, pero la criatura desde el piso le dio una patada, Filmore resistía y jalaba con sus ambos brazos, mientras el monstruo apenas le hacía caso, cuando todo parecía perdido Ruby tomo a Filmore de la cintura y lo empujo hacía atrás, siendo Butters el que se acercara, esquivando dos potentes patadas que lanzó la criatura hacía su persona.

Karen para ese momento ya se había levantado del suelo y apuntó con su linterna a la criatura que la había atacado, habría deseado no haberlo hecho, sus pesadillas se confirmaban, no era nadie más ni nada menos que su hermano Kevin, convertido en uno de esos monstruos horrendos devora carne contra los que ella peleaba, ahora sus hermanos nunca volverían a protegerla, se había quedado sola y no había futuro claro que el destino le deparara.

Kevin McCormick tomo con su mano derecha a Butters, en un intento desesperado de tirarlo pero Filmore le araño los ojos con su cuchillo militar, permitiendo a Butters el asesinato sencillo, la criatura apenas intentó defenderse; Ruby le tapó los oídos a Karen y Bebe la abrazaba mientras Butters repetía la acción de golpear el cadáver de Kevin para dejarlo inservible.

Finalmente lo había logrado, el monstruo no oponía resistencia, ninguna extremidad se movía, todo había parado tan rápidamente coomo había iniciado, con un ataque brutal contra un ser incapaz de defenderse.

-¿Qué le hicieron a mi hijo?-una mujer pelirroja habló detrás de ellos antes de llevarse ambas manos a la cabeza y ver el cadáver de Kevin partido de la cabeza por el martillo de Butters, ella entendía porque lo habían hecho, pero no el porque a su hijo, aunque para su sorpresa una menor de aquel grupo de extraños se hacía extrañamente familiar.

-¿Mama?-preguntó Karen.

El alma de ambas se vino abajo.

Continuara…

Dije que este iba a ser el penúltimo cap, pero como se pueden dar cuenta, alargo todo de más, así que preferí partir este cap en 2 antes de subir un episodio de 10,000 u 11,000 palabras :,v Solo imagínense la castaña que hubiera sido leer tanto, espero lo disfrutaran la narrativa extensa xD

En el siguiente capitulo habrá varias sorpresas y ahora sí (por mi bien) será el penúltimo, lo lamento, en fin gracias por leer y se agradecería si dejan review, no es tan difícil, anda, ahí abajo esta la caja, comenta lo que quieras; en fin, nos vemos ;)