Capítulo 11: Descendiendo al Abismo.

Pasado algún rato, finalmente di con ella. Se veía muy feliz. Me le acerqué muy emocionado.

"Sarabi" le dije con voz agitada "es momento de que lo sepas. Ya no puedo más. Si no te lo digo ahora, explotaré."

"Taka" me dijo Sarabi en tono sorpresivo "¿cómo estás?" a comparación de otras veces, ella no parecía muy complacida de verme. Eso me dio mala espina.

"Bien Sarabi. Bien. Pero eso no es lo que quería decirte. Lo que yo quería decirte es que…

"Dímelo" me dijo sonriendo.

"Sarabi, debes saber que yo...

Justo en ese momento, mi hermano se acercó a Sarabi. Llevaba en su hocico varias flores de diversos colores, las cuales colocó suavemente en el piso, a los pies de Sarabi1, para después decir:

"Estas flores son para demostrarte lo enamorado que estoy de ti," le dijo sin despegar los ojos de joven leona. Sin pensarlo dos veces, repentinamente Sarabi lo besó2 dulcemente en la mejilla. Yo me sentía podrir de la envidia. De repente mi mundo entero se vino encima. Todas las ilusiones que había construido, todas las veces que la había imaginado a mi lado... mi corazón estaba destrozado. La leoncita de mis sueños prefería a mi bobo hermano que a mí. Además, ¿desde cuándo se conocían ellos dos?, ¿por qué nadie me había dicho nada?

"¿Decías Taka?" me preguntó Sarabi.

"Ehmm… nada. Ya olvidé lo que te iba a decir. Bueno… yo… ya me voy.

De pronto, mi hermano se acercó a mí; "Taka, te presento a Sarabi, una amiga de tiempo atrás, que por cierto ahora es mi novia".

"Sí, ya la conocía", le dije con amargura, y sin siquiera mirarlo. Después, con el alma hecha pedazos me alejé lo más que pude de ahí. Pasé cerca de un rio y miré mi reflejo en el agua. Atormentaba mi mente comparándome con mi perfecto hermano. Lloré de rabia y golpee el agua con una zarpa. Mi reflejo se distorsionó. El agua formaba ondas que corrían muy rápido. Y fue cuando me di cuenta; A nadie le importaba yo; ni a Sarabi, ni a mi padre, ni a nadie… a ellos solo les importaba Muffy, el principito perfecto. Tampoco les importaba mi dolor. Para ellos mis lágrimas eran tan insignificantes como una gota en un rio.

Me introduje en el agua. Me quedé ahí casi todo el día; desde el alba hasta el atardecer. No quería salir pues el agua me relajaba, y todo ese tiempo me pasé recordando aquel día que la conocí, y todas las veces que gracias a ella mis tristezas comenzaban a quedarse atrás. ¡No podía aceptarlo!, Mi hermano, con la chica a la que amaba!, ¡Qué tortura más grande!, ¿por qué además de haber llegado yo más tarde a la vida que mi hermano, quitándome la oportunidad de ser rey, también tuve también que llegar tarde a la vida de Sarabi?, ¡Una vez más mi hermano me había ganado, y eso NO LO podía tolerar!

Mi corazón se hacía añicos… y de pronto, recordé a Sarafina, y me vi en su lugar. Aquella noche cuando la rechacé… Era como si la vida misma se hubiera cobrado el dolor que la hice pasar.

"¿Qué he hecho?" Me reprochaba a mí mismo "¡Había actuado como un imbécil con ella!"

Sería eso parte de mi inevitable destino; Me convertiría en un terrible monstruo insensible.

Más tarde me dirigí a mi rincón personal y oculto: una oscura cueva ubicada justo debajo del promorinto de la Roca del Rey. Ese lugar era mi refugio en aquellos momentos de tristeza, o en aquellos donde simplemente quería estar solo conmigo mismo.

A esa cueva nadie iba, pues según la manada, se percibía una mala vibra allí. Tal vez decían eso porque ahí nunca pegaba el sol, Sin embargo, yo jamás había sentido nada extraño, y la oscuridad que la caracterizaba me reconfortaba en cierto modo. No había lugar donde me sintiera más cómodo en todo el mundo.

Me recosté. Me sentía muy frustrado. No podía entender como, por culpa de mi hermano, todos los sueños que había forjado en mi mente al lado de Sarabi se habían derrumbado.

¡Pero no podía darme el lujo de darme por vencido!, ¡tenía que luchar por lo más bello que me había pasado en la vida!

Ya no debía importarme si para ello debía quitar a mi propio hermano del camino…

1 En realidad son patas, pero puse "pies" para que quedara más estético.

2 Esta acción es en realidad un lametazo, sin embargo coloqué la palabra "besar" para que quedara más estético.