Esperanzas Perdidas

Capítulo 16 La suerte de los McCormick

-¿Mama?-preguntó Karen volteando detrás de ella, las sombras dominaban y ninguna luz iluminaba a nadie, pero aquellas voces eran reconocibles ante cualquier circunstancia; madre e hija volvían a estar unidas, un sentimiento que parecía extinto las embargo, felicidad, volvían a estar unidas, Karen tomó fuertemente la mano de su madre

Pero aquel sentimiento no duró mucho, pronto la realidad las embargo, el sentimiento de re-encuentro no era nada comparado a la perdida de hijo y hermano mayor, Kevin McCormick permanecía muerto; su cuerpo inerte justo en medio de ambas, la familia nunca más volvería a estar unida.

-¿Qué…?-iba a preguntar Bebe mirando de uno a otro lado, apenas distinguía las siluetas por la intensa oscuridad.

-No aquí.-susurro Carol-Vengan.-le mujer tomo de la mano a su hija y esta a su vez de su mejor amiga, Ruby; y el resto formó una cadena, la cual terminaba Bebe con sus tijeras de jardinero preparadas para atacar a todo aquel ente; vivo o muerto, que se les acercara.

Viajaron alrededor de varios montones de basura, esquivaron algunos obstáculos y se internaron cada vez más en el corazón del basurero, donde los vivos nunca iban ni en sus mejores épocas; el olor a peste era incluso peor que el que había azotado contra el hospital hace casi veinte horas atrás; la peste a muerte era incluso superada por las sobras de comida y demás desechos que las personas del pequeño pueblo tiraban; una mezcla de olores putrefacta e inmunda que les obligaba a respirar con la manga de los suéteres pegada a la boca, y de todas maneras el olor penetraba a sus sistemas, en más de una ocasión estuvieron a punto de vomitar.

Finalmente parecieron llegar a una abertura entre la chatarra, era un lugar bastante pequeño y apenas estable, y tuvieron que pasar por ahí, casi sin problemas; dentro de aquel orificio se encontraron con una zona circular rodeada por muros altos, de casi tres metros de altura, todos estos construidos a partir de basura, una carpa cubría el interior de la estructura de la lluvia del exterior y unas fuertes vigas de hierro desgastadas y oxidadas sostenían aquella carpa; al entrar Bebe de última la señora McCormick cerró detrás de ellos empujando una lamina de aluminio y dejando el orificio sin visibilidad del interior.

-Aquí nos escondimos.-les dijo Carol aun sujetando la mano de su pequeña mientras se acercaba a cierta zona y con mucha prisa tomo un objeto alargado y con una forma indistinguible entre la oscuridad-Cierren los ojos por favor niños.

Nadie hizo caso, pero se arrepintieron instantáneamente pues la mujer encendió una linterna de aceite y la luz les azotó a todos directamente en la cara.

Después de unos segundos de confusión pudieron ver con claridad la habitación, más allá de los detalles básicos que ya habían visto gracias a la luz de la luna; notaron que aquel lugar era como una habitación de estar… O algo parecido, un sofá mullido se encontraba entre las pertenencias, un colchón desgastado y sucio, una mesa desgastada y con dos patas menos era sostenida por un par de tubos de cañería enterrados en el suelo; las sillas tenían la misma calidad, nada que valiera mucho y un pequeño cajón, sin ningún mueble que lo sostuviera, donde parecía haber álbumes de fotografías; por otro lado el lugar estaba lleno también de cosas indecorosas como algunas agujas esparcidas en la mesa, latas de cerveza por todo el piso, frascos de distintos medicamentos; algunos de estos rotos y coletillas de cigarrillos.

Carol tampoco se encontraba en su mejor momento, unas increíbles ojeras la hacían parecer años más vieja de lo que en realidad era, su roja cabellera se encontraba alborotada, un ojo morado y sus prendas; a las cuales solo se les habían integrado una americana de mala marca y una mascarilla en el rostro, estas se encontraban rasgadas y mostraban señales de haber estado expuestas a sangre, de una o de otra manera.

-Señora McCormick…-Butters intentó hablar pero ella lo interrumpió.

-Pónganse unas mascarillas.-dijo ella-Sino este lugar sería insoportable.

Todos agradecieron aquel acto de la mujer, pues esta se acercó al cajón, retiro los álbumes de fotos familiares y les pasó un paquete de mascarillas medicinales casi nuevo, dentro habían más de diez mascarillas y todos tomaron una, a pesar de que el olor aún era terrible, por lo menos no se filtraba tanto como en sus mangas.

-Pensé que solo Kevin y yo…-la mujer tomo asiento en el sofá, se derrumbó, se mostraba bastante cansada y agotada, lo cual no ayudaba para nada a mejorar su imagen.

-Nosotros hubiéramos dicho lo mismo hace tan solo doce horas atrás.-dijo Filmore a la mujer-No creerá todo lo que hemos pasado.-no hablaba animado, sino serió, parecía no creer que estuviera frente a un adulto, a una persona viva.

-Por favor, cuéntenme, ¿Qué les sucedió?-preguntó la mujer mientras Bebe, Butters, Ruby y Filmore traían las sillas de la mesa rota y Karen se sentaba al lado de su madre-¿No les hicieron daño esas criaturas? ¿Por qué están en tan mal estado? ¿Qué es lo que saben? No he tenido noticias de nada en días.-la mujer parecía al borde del llanto.

Entre Bebe y Filmore contaron a resumidas cuentas lo que había pasado desde que se encontraron en la escuela dos días atrás, como formaron su grupo de supervivientes, llegaron a la mansión Black, enfrentaron una horda entera de muertos engañándolos, se dirigieron al hospital y escaparon de este, expusieron rápidamente sobre la tienda de zapatos, se detuvieron un poco sobre la vivienda del señor Esclavo y continuaron con su batalla en la tienda de Jimbo contra el tiempo mientras los edificios caían.

-Pero…Si lo que dicen es verdad… ¿Dónde están Token y esa niña Annie?-preguntó la mujer-¿Y cómo cruzaron todo el pueblo de un extremo a otro?-siguió-Mejor aún ¿Por qué lo hicieron?

-Nos encontramos con dos sujetos.-explicó Filmore pausadamente, notó la pálida expresión en el rostro de Karen, aunque la señora McCormick permanecía expectante-Eric Cartman y Kenny…

-¿Kenny? ¿Mi Kenny? ¡¿Está bien?!-la mujer saltó exasperada, las tristes miradas que los chicos le mandaban sin verla directamente a los ojos sirvieron de respuesta clara-Ah…-la mujer pareció aliviarse un poco-Por favor, continúen,

Habían pasado más de diez minutos, solo les faltó contar sobre los tipos del centro comercial, liderados aparentemente por una mujer llamada Esther, y que los persiguieron por lo que hizo Annie, finalmente les toco contar sobre la partida de Kenny.

-Oh Dios…-la mujer intentó ser fuerte pero el escuchar como su hijo había sufrido no era sencillo.

-Y entonces…entonces nos contaron algo…-dijo Butters con la voz ronca-Señora McCormick, nos contaron algo que es…difícil…De entender, Eric dijo que...

-¿Eric lo sabía?-preguntó la mujer incrédula porque alguien más conociera el secreto, todos miraron impactados a la mujer.

-Entonces…¿e-e-es cierto?-preguntó Karen incrédula, una gran sonrisa parecía dibujársele en el rostro.

-Si lo que les dijo fue que Kenny renacía, sí; no sé que le pasara a ese chico, pero esta maldito desde que nació…-dijo la mujer-No sabía explicarlo porqué o cómo… Solo sé que él muere y cuando lo hace puede…renacer…

-¿Por qué nadie se había enterado de eso?-preguntó incrédula Ruby.

-Nadie nunca recordaba que él moría; es bastante difícil de explicar, pero el punto es que sí, él volverá…-dijo la mujer con una sonrisa y lágrimas en el rostro.

-No…No puede entender…-expresó Bebe-¿Cómo?

-Ni yo lo entiendo, veras, solo sé que cada que muere tengo un…mini parto...Sí, suena más doloroso de lo que realmente es.-dijo al ver la expresión de los presentes-Él, nace de nuevo y de la noche a la mañana…Crece… Es… Algo que no puedo explicar, pero que sucede.

-¿Por qué esta tan segura que volverá?-preguntó Ruby-¿Y cuándo?

-No estoy segura, no tiene horario fijo…-dijo la mujer.

-Bien, terminemos esto de una vez.-dijo Filmore terminando la historia, como Cartman y Annie se sacrificaron para que ellos se pudieran salvar, como atravesaron las alcantarillas y el pavor que les causó llegar hasta ella desde que subieron al exterior.

-Y al estar cerca de su casa nos encontramos con Kevin… Ya transformado.-dijo Filmore con el máximo tacto que le fue posible, eso claramente no alivió los sentimientos de la mujer.

-Ya…Ya veo…Vaya…Han pasado por demasiado.-dijo la mujer mirándolos a todos con aire maternal; eso reconfortó a todos, y con lágrimas en los ojos-Oh Karen, ven aquí.-la mujer la abrazó y sin detenerse a pensar se acercó al resto, levantándose del sofá, abrazando a todos los presentes-Lo siento tanto.-tenía lágrimas en los ojos-Gracias, gracias por cuidar a mi Karen, no sé que haría sin... No…-las palabras no eran suficiente para que la mujer pudiera agradecer.

Pasaron unos segundos donde nadie se atrevió a decir nada, aquella mujer los había abrazado con el cariño que solo una madre hubiera podido dar, eso era mucho decir, era un tacto que la mayoría creía perdido, e incluso Ruby había visto a su madre muerta, así que cuando le llego su turno lloró en el hombro de Carol.

-Gracias.-repitió la mujer volviendo a su asiento.

-¿Dónde esta papa?-preguntó Karen pasado casi un minuto.

-Nosotros no nos enteramos de la mejor manera…-dijo ella-Verán; hace dos días Kevin no se había levantado para ir a su trabajo, yo le estaba gritando cuando tocaron la puerta, al abrirla me encontré con Stuart… Pero él… Él…Había pasado la noche en el bar de Skeeter, si yo no le hubiera dado un golpe con un tarrón quien sabe que sería de mí, cuando note que me pase en fuerza y que tenía una horrible herida en la cabeza… Quede paralizada, pensé que lo había matado, pero entonces…entonces…Se acercó a mi, se arrastraba pobremente…Me recordó a esas estúpidas películas de zombies… No me acerque a él… entre a la habitación de Kevin y este al verlo en aquel estado intentó hacerlo reaccionar… Su padre lo atacó, Kevin se defendió…Estaba como loco…Tuvo que matar a Stuart… Él sabía que iba a matarnos.

Hubo una fría pausa, pues justamente Token se había derrumbado al encontrarse con sus padres en aquel estado, pero Kevin había sido fuerte; lucho contra el instinto fraternal y asesino a sangre fría a su padre, tal vez aun sin conocer sobre estas criaturas, todo por el hecho de que este quería lastimarlos a él y su madre.

-Nos escondimos aquí.-dijo la mujer.

-¿Cómo sabían de este lugar?-preguntó Filmore desconfiado.

-No nos drogábamos precisamente en casa…-explico avergonzada la mujer y evitando la mirada de su hija-Siempre temimos que si dejábamos droga nuestros hijos también cayeran en ella, así que, si queríamos algo, solo teníamos que venir aquí… Esperar a estar lo suficientemente bien como para caminar y volver a casa.

-¿Por qué se escondió aquí?-preguntó Butters.

-Nadie aparte de Stuart y yo conoce este lugar… Llegamos aquí después de que nos encontráramos en la calle principal un matadero, no hubieran querido estar ahí, al principio solo eran dos o tres monstruos y los vecinos se ayudaban unos a otros, pero pronto todo se convirtió en un caos… Se aventaban unos a otros, saltaban a los heridos, atacaban incluso a los vivos, el número de muertos aumento en cuestión de minutos y antes de que alguien se diera cuenta el ambiente se llenó de gritos y de cadáveres…Fríos y oscuros gritos…No entiendo cómo o porque, pero me daba más que lastima escucharlos, era como si todo estuviera perdido…No fui la única en sentir eso, note que varios vecinos también se habían atontado, con esa ventaja jugaron los muertos y pronto sus cifras se duplicaron y en tan solo otros diez minutos se volvieron a duplicar con una nueva oleada de gritos, quienes intentaban escapar eran bloqueados por las carambolas de autos, que al ir a toda velocidad, sin detenerse, importándoles un carajo a qué o quién atropellaran; se estrellaban y bloqueaban los caminos, además de convertirse en esos monstruos; Kevin y yo salimos vivos por los pelos, ningún auto podía salir del pueblo por ambos extremos de la calle principal, los cuales tenían los cadáveres andantes de los que habían muerto en los accidentes, algunos tenían armas...

De nuevo el aire se volvió frio, recordaban haber escuchado los disparos constantes cerca del hospital, este se encontraba a su vez bastante cerca de la calle principal, por lo cual comenzaban a tener un panorama mejor de la situación.

-Solo digamos que tener un arma de fuego en ese…en ese…matadero, era la idea más estúpida que pudieron tener aquellos sujetos, se lanzaron sobre ellos, los disparos no parecían afectarles… Los Broflovski…Sheyla, Gerald…Ellos no…Ahh… Solo Kevin y yo seguimos juntos, volvimos al basurero y nos escondimos de nuevo aquí antes de que cayera la noche, él era tan valiente y yo… y yo… no podía sopor…Vi morir frente a mis ojos a gente que me importaba, a mi esposo, a mis amigos, vecinos, conocidos, todo era un Caos, niños que atacaban a sus madres, padres que despedazaban sin corazón alguno el cuello de bebes o embarazadas… Sujetos que saltaban desde edificios para suicidarse y evitar el destino, solo para terminar convertidos de todos modos; sangre, victimas…Fue…-la mujer comenzó a llorar fuertemente, sollozaba al recordar aquellas vividas imágenes de lo grotesco.

-Lo entendemos señora McCormick.-dijo Butters comprensivo-Debió ser difícil para usted.

-No nos atrevimos a salir de aquí en todo el día, pero hace un par de horas Kevin salió por comida a nuestra casa…Teníamos hambre…Yo salí… y los encontré…-un nudo en la garganta se le formó-Gracias…-hablaba con una voz apagada-Gracias por salvar a mi hijo…de ser una de esas…de esas…Oh mi hijo…-el coraje que cargaba en su interior volvió a manifestarse y llevo ambas manos a la cabeza en señal de desesperación.

Nadie hizo nada para detenerla, Carol volvió en sí casi un minuto después, tomó aire mientras se limpiaba las lágrimas y el moco de su rostro, no se había desahogado totalmente, pero su pecho ya no estaba cargado con tantas emociones; el resto aprovechó para reflexionar un poco.

Por eso el pueblo se había vuelto un infierno tan rápidamente, por aquel motivo sus seres queridos no se habían refugiado en sus casas, el pueblo entero intentó escapar por la avenida principal y la plaga se extendió como incendio forestal... Les era imposible imaginar a sus familias en medio de todo ese infierno que había descrito Carol.

Esos monstruos se habían aprovechado del pánico sentido por los pueblerinos para cernir su semilla de muerte y devastación…No había sido al azar, no había sido progresivamente, solo se necesitó un gran ataque en donde todo el pueblo estuviera patas arriba...

-Señora McCormick.-dijo Butters interrumpiéndola-Por eso…Por eso vinimos por ustedes…Por usted, para ya no tener que sufrir, podemos escapar, podemos huir.

-Puedes correr, pero nunca escapar.-dijo la mujer-Esconderse es la mejor opción, si salimos de este pueblo no hay nada a la redonda en cien kilómetros más que montañas y unas cuantas gasolineras ¿Cuánto durarías?-la mujer estaba decidida.

-No creemos que quedarse aquí sea lo mejor.-expresó Bebe-Si nos acompaña, nos iremos de aquí y…-la chica siguió con la mirada el rostro de la mujer mayor, esta miraba lacónicamente el cajón con los álbumes familiares.

-Ya hemos estado a punto de escapar antes, podremos salir adelante.-dijo Bebe-Quedarnos cerca de las montañas, explorar a la luz del día y tener comida; luego seguiríamos moviéndonos.

-Ah…No quiero ir…No es seguro.-dijo la mujer-Pero hay que mantenerse unidos.-les dedico una sonrisa-Descansen y en la mañana partimos, cuando la mujer se disponía a apagar la luz de la linterna de aceite un ruido estridente cargo el ambiente, sus oídos parecían destrozados, aquella era la segunda vez en la noche que escuchaban aquel ruido tan horripilante, pero aquella vez no era lo mismo, todos voltearon de uno a otro lado para determinar que estuvieran bien, ninguno tenía heridas.

-¿Qué ocurrió?-preguntó Carol aterrada antes de que otro disparo inundara el ambiente, ella se hecho sobre su hija y la tiro al suelo, protegiéndola con su cuerpo; lo mismo hizo Bebe con su novio y Filmore con Ruby; todos se encontraban en el piso, abrazándose mutuamente mientras los disparos sonaban fuera de aquella zona.

-Nos encontraron.-dijo Bebe llena de rabia.

-Imposible, ellos vieron morir a An…-iba a decir Butters, pero fue interrumpido por un grito familiar, no podían determinar de quien, solo que lo conocían, fue seguido por distintos pares de pies saliendo corriendo despavoridos de aquel lugar.

-¿Qué fue eso?-se escandalizó Carol.

-¡Tenemos que salir de aquí cuanto antes!-reaccionó Bebe.

-Oh no…-Carol fue la segunda en entender.

-¡Vámonos!-Filmore ayudó a que Ruby se levantara, todos se estaban retirando por el hueco de la pared cuando Carol regresó un momento y tomo rápidamente el primer álbum familiar que estaba hasta arriba y fue de última en la formación, pero con Karen siempre a su lado; todos volvieron a correr por el basurero, pero ahora con sus linternas encendidas, la discreción había terminado junto al disparo de los ajenos y no fue para menos, en más de una ocasión cuando doblaban una esquina aumentaban su velocidad, o retrocedían al ver a aquellas criaturas internándose en el basurero, acercándose al anterior refugio de los McCormick; buscando señales de vida.

Atravesaron un pasillo con varios contenedores de distintos tipos de basuras, algunas más antiguas que otras, provocando que el olor se confundiera con horrible rapidez entre los matices de sus narices, pero aquello no les molestaba en los más mínimo, apenas y se preocupaban por sus incontenibles ganas por vomitar, solo pensaban en escapar lo más lejos que les fuera posible.

Karen comenzó a notar que a su madre le costaba demasiado respirar y parecía que cada vez que daba un paso su estructura corporal aumentaba y sus pasos se volvían más torpes…

-Ahhh…-Carol se detuvo y todos los chicos tuvieron que parar y voltear ante la mujer para ver que ocurría, esta había derramado un chorro de agua de sus rasgados pantalones-¿Nunca les conté como volvía Kenny?-preguntó entre jadeos por el dolor, al ver la cara de confusión de todos, se tomó del estómago y gritó-¡NO!¡NO AHORA!

Si bien quería volver a ver a su hijo aquel lugar, en aquel momento era la peor combinación posible para que este llegara.

-Tenemos que encontrar refugió…-dijo Karen rápidamente.

-Sí, no estamos lejos de la valla del basurero…-aseguró la señora McCormick-Pasando la caseta del tren están los almacenes…-dijo la mujer a duras penas por la falta de respiración-Sí puedo llegar.-aseguró al ver la incertidumbre en todos.

-¡Solo vamos!-apremió Filmore al apuntar al fondo del pasillo, por el lado donde habían venido, una multitud de muertos vivos los seguía por los talones, así que reanudaron la marcha; entre Bebe y Karen ayudaban a que la señora McCormick se mantuviera y Filmore sujetaba fuertemente a Butters, quien parecía estar a punto de vomitar todo su contenido estomacal.

Finalmente llegaron a la valla donde el basurero llegaba a su final, al alumbrar la calle se dieron cuenta de que esta no se encontraba llena de zombies, sino que se encontraba prácticamente limpias, alguna que otra de esas bestias se encontraban ahí, pero estaban tan alejados como para ser una verdadera amenaza.

Rodearon la cerca hacía al lado izquierdo, alumbrando distintos puntos de la calle, mostrando de vez en cuando reflejos de luz que eran los ojos de los muertos; cuando sintieron que la cerca se estremecía fuertemente sabían que aquellos monstruos se amontonaron en donde antes habían estado ellos.

Encontraron la salida no muy lejos, una pequeña reja que se hacía a un lado, pero con candado y una cadena que lo rodeara, el problema fue resuelto rápidamente con el martillo de Butters y la fuerza combinada de Bebe y Filmore.

Butters abrió la reja y Karen alumbró la oscuridad deteniendo a su madre sobre su cuerpo, Carol sudaba como puerco, le faltaba la respiración y se encontraba palida del esfuerzo, fue más difícil para las dos chicas continuar moviéndola después de que salieron al exterior, todos continuaron corriendo, dejando de lado los monstruos que se acercaban a paso lento y torpe a ellos, apagaron sus linternas cuando estaban cerca de las vías para perderse de vista y pareció funcionar, pues no escucharon más que sus pasos y respiraciones, sobre todo la agitada de Carol.

-No puedo…-la mujer suplicaba-Voy a tener al bebe…

Era extraño para todos ellos ver como una mujer que hacía ni diez minutos se encontrara en los huesos se hubiera tornado en una embarazada de varios meses, incluso parecía dispuesta a dar a luz.

-No podemos detenernos…-dijo Bebe cruzando las vías.

-Allá hay una cabina.-señalo Butters aquella zona-Puede ocultarse ahí…

-¡No la vamos a dejar sola!-gritó Karen.

-Quédate con ella.-le dijo Butters-Nosotros distraeremos a esos monstruos mientras ella…tiene el parto…

-¡Necesita atención medica Butters!-gritó Bebe.

-No, no; ya lo he tenido tantas veces que no necesito el hospital…-dijo la mujer caminando dificultosamente hacía la cabina.

-Volveremos por ustedes en cuanto perdamos a aquella horda.-dijo Butters a las dos y le dio un abrazo a Karen, esta le correspondió-Cuídala, es tu turno de ser la protectora.

-Yo también me quedó con ellas.-dijo Ruby.

-No, -dijo repentinamente Filmore-necesitamos todas las manos disponibles.-dijo mientras la tomaba fuertemente de la mano.

-Nos vemos Karen.-dijo Bebe sabiendo que no había opción y junto a Butters, Filmore y Ruby cruzó las vías del tren.

Los cuatro chicos encendieron sus linternas y comenzaron a buscar en la oscuridad las figuras de aquellos entes desalmados para captar su atención, pero estos no aparecían, Ruby y Filmore por si acaso voltearon atrás; todo parecía estar en total orden, por otro lado, en la pequeña cabina del tren:

-Tranquilízate mama…-Karen la ayudaba para que tuviera el parto, la recostó en el piso y con su abrigo verde había levantado sus piernas, la chica no sabía realmente lo que hacía, solamente seguía las vagas instrucciones que su madre le daba entre gritos de dolor, los gritos comenzaron, la mujer no podía contenerse al dolor que le causaba estar en aquella situación, y a Karen le hubiera gustado tener algo para silenciar a su mama, intento con su blusa blanca, pero no logro nada más que interrumpir la respiración de su madre, así que le quitó la prenda rápidamente para evitar ahogarla.

Carol intentaba con todas sus fuerzas darle ánimos e instrucciones a Karen, pero su cuerpo parecía solo querer expulsar a su hijo del sistema cuanto antes fuera posible y eso causaba un dolor terrible que no podía ser reprimido por más que ella lo intentara.

En el exterior los chicos notaron como lentamente los monstruos se acercaban a las vías del tren, algunos monstruos comenzaron a dirigirse a ellos guiándose por las luces de las linternas, otros se quedaban quietos analizando la situación, los monstruos que se habían adelantado se quedaron quietos a mitad del camino, eso preocupo a los chicos, los cuales comenzaron a gritar para atraer su atención, pero era inútil, los gritos de la señora McCormick también se escuchaban.

Fue entonces cuando todos lo entendieron, aquellos monstruos sabían que los estaban distrayendo, y cuando voltearon para dirigirse directamente a la cabina fue como si el alma de los presentes se viniera abajo.

-¡Karen!-gritó Ruby al darse cuenta de lo que ocurría e intentado ir a salvar a su -amiga, pero Bebe la detuvo-¡Suéltame!

-¡No puedes salvarla!-le gritó Bebe-Ya está rodeada…-le costaba mucho hablar y sujetar a Ruby-No puedes hacer nada, nada.-la chica lloraba internamente pensando en su amiga.

Dentro de la cabina Karen escuchaba como aquellas bestias aporreaban la puerta y ventanas, pero las ignoraba, ella se concentraba exclusivamente en la tarea de traer de vuelta a Kenny al mundo.

El parto era doloroso para Carol, pues no estaba acostumbrada a dar a luz en un frio suelo, rodeada de monstruos; además era doloroso el hecho de pensar que aquel sacrificio no iba a servir de nada, ya estaba consiente desde la persecución que era su turno, que su vida se iba a terminar en cualquier momento, no había forma humanamente posible de concebir mientras corría para escapar de la ciudad, su destino era el de perecer, se odiaba a si misma tanto por haber arrastrado a Karen, pero sabía que su hija la iba a seguir aunque ella se hubiera opuesto, básicamente Karen se había suicidado junto con ella.

-Nunca lo iba a lograr.-explicó Bebe a la niña que seguía peleando para llegar ahí-Carol sabía que no iba a escapar, por eso se quedó ahí…Y Karen la acompaño.-era difícil admitirlo, pero trató de imaginarse la situación desde su perspectiva, su madre moribunda se sacrifica por el resto ¿No la hubiera seguido aun si esta se hubiera negado? Pues para eso estaba la familia, unida hasta el final.

-Vámonos.-Butters habló con pésame, sabía que si se quedaban quietos en cualquier momento esos monstruos irían tras ellos y que no había nada que hacer por las chicas McCormick, las cuales habían decidido su destino.

-¡¿Por qué?!-Ruby se encontraba nuevamente histérica, básicamente había perdido lo último que la mantenía cuerda, Karen la había ayudado a superar todo lo sufrido en aquellos días de pesadilla, y ahora…Karen se iba, se suicidaba, terminaba con su vida para estar con su familia, sin pensar en ella, sin tomar en cuenta el daño que le estaba provocando.

Los chicos siguieron caminando con mucho cuidado en la oscuridad, alumbrando todos los lugares posibles, pero sin alejarse mucho de aquella zona, no querían abandonar espiritualmente a las McCormick hasta que supieran que había terminado.

Karen sostenía en sus brazos un bebe llorando, con un pequeño mechón rubio, no sabía explicar cómo o porque, pero ahí estaba, su hermano mayor convertido en bebe; lo envolvió rápidamente con su chaleco que retiro de las piernas de su madre y se sentó junto a ella, entre las dos veían al bebe tiernamente, a pesar de que este lloraba; cuando escucharon que la puerta fue derrumbada las lágrimas también florecieron en ellas y se dieron un fuerte abrazo madre e hija, el último probablemente que se darían, Carol entonces tomo el álbum de fotos que llevaba y lo abrió en una fotografía familiar de hacía más de cinco años, cuando Karen tenía siete o seis años, cuando aun se podían considerar familia a pesar de todas sus fallas, pero a fin de cuentas una familia relativamente feliz.

Primero tomaron a Carol por su brazo derecho, la apartaron violentamente de su hija y del pequeño varón entre gritos de agonía y terror, mordiéndola en los brazos tan apresuradamente como les era posible, disfrutando cada gota de sufrimiento que causaban a la madre, los gritos de dolor eran como música para sus oídos, como si un verdadero festín fuera servido, cuando la tuvieron ya más cerca fue entonces cuando comenzaron a morder cruelmente distintas partes de su cuerpo como en los tendones del cuello, provocando que sangrara gravemente y dejara de gritar, el estómago, atreviéndose a tomar órganos internos en un intento desesperado por obtener carne fresca antes de ser transformada, destrozándola lentamente y dejando que muriera desangrada.

Cuando tomaron a Karen esta tenía entre sus brazos a su pequeño hermano Kenny y cuando ella grito su hermano lo hizo más fuertemente, una bolita se formó alrededor de ellos, y uno de ellos tomo al bebe y comenzó a morderlo en el rostro, arrancando grandes pedazos de piel, dejando el rostro del chico rojizo y matando al bebe en el acto, Karen aguantó más para su desgracia, sintió como le mordían la pierna, el abdomen, sus brazos, rostro, espalda y cuello; ella gritaba del dolor que estaba sufriendo en aquellos momentos, no fue sino hasta que cerró los ojos y dio su último respiro que dejo de sufrir, que dejo de pensar, que dejo de ser Karen McCormick.

Los chicos habían escuchado aquel espectáculo de gritos conteniendo el impulso de no regresar corriendo para intentar salvarlas…Pero sabían que era inútil, que no llegarían a nada, que ellas estaban muertas y que no podían hacer nada para cambiar eso, la que se mostró más recia a aceptar la realidad fue Ruby, ella seguía empujando para volver entre llantos, quería salvar a su amiga, tenerla de nuevo entre sus brazos, oír su voz, no quería que Karen se transformara en uno de esos monstruos terribles, no quería que su amiga sufriera tan terrible destino, quería cambiarlo cuanto fuera, pero tuvo que aceptar la realidad cuando ya se hubieron alejado bastante, simplemente siguió caminando, no se resistió, no se quejó, solo caminó sin rechistar.

El resto se encontraba en condiciones bastante parecidas, habían perdido a Karen, pero era como si su sensibilidad hubiera desaparecido, sentían el dolor de su muerte, pero no se tiraban a llorar, solo seguían; querían escapar del problema, resolverlo alejándose lo más pronto posible de la escena, sin éxito alguno, pues como Carol había dicho: Puedes huir, pero nunca escapar.

No importa cuánto corrieran, eso solo provocaba que sus sentimientos se cargaran de negatividad y parecía no querer cambiar, por un lado Bebe contenía sus lágrimas lo mejor que podía, por el otro Filmore tomaba fuertemente a la única amiga que le quedaba, Ruby se derrumbaba por dentro, odiándose a sí misma y Butters guiaba al resto en silencio esperando que todo se resolviera, que se corrigiera todo el mal que había hecho dejando que Karen acompañara a su madre a su muerte.

Pero todo aquel ambiente fue interrumpido cuando escucharon un gemido cerca de ellos, todos se asustaron sin excepción, pensaron inmediatamente que era otro de esos monstruos esperando para atacarlos, pero no tardaron en darse cuenta que aquellas vestías no gemían o hacían ruidos, solo atacaban, sin piedad, sin advertencia.

Al iluminar la zona donde habían escuchado aquel sonido se encontraron con un amplio callejón que terminaba abierto de un extremo a otro, en medio de este una criatura patética se arrastraba inútilmente tratando de llegar de un extremo a otro, cuando esta se dio cuenta de la luz dio media vuelta y lanzó un grito despavorido.

-¿Jimbo?-Butters sintió confusión simplemente al ver al adulto cerca de aquel lugar y vivo, pero no se sintió alegre, no podía después de lo que acababa de pasar.

-H-hola.-el sujeto los saludo lo más cordial que pudo, tenía su pierna izquierda lastimada y manchada de sangre.

-¿Qué? ¿Cómo?-Filmore no entendía que hacía aquel sujeto ahí, peligrosamente cerca de ellos y con una grave herida en la pierna.

-B-b-butters…-dijo el hombre mirando al chico rubio-Oh…Que, sorpresa…-parecía preocupado así que sacó un cuchillo de su pantalón y apuntó hacía ellos-¡No se acerquen!

-¡¿Qué le ocurre?!-Bebe se mostró molesta pero retrocedió del impacto.

-¡No fue apropósito!-gritó el hombre levantándose lentamente-Se los juro.-parecía pedir perdón.

-¿Qué no fue a propósito?-Butters no lo entendía; a pesar de que Filmore apretaba su puño y lanzaba chispas de los ojos, así que Butters ilumino el suelo rápidamente, un arma de nueve milímetros sin cargador se encontraba tirada demasiado cerca de Jimbo-No…

-¿Usted?-preguntó Bebe sin entender-¿Usted…? ¡Es un asesino!-gritó la chica sin importarle que la escucharan, tomó sus tijeras de jardinero fuertemente e intento golpear con estas al sujeto que del susto volvió a caer al piso, esquivando el golpe por muy poco.

-¡Aléjense de mi!-grito el Jimbo-¡Todo esto es tú culpa!-miró con desprecio a Butters-Si no lo hubieras hecho… sino…

-¡Nosotros no hicimos nada!-gritó Bebe gravemente ofendida y enojada, era como si un rencor horrendo se incrementara en su interior, un deseo asesino rondaba en su cabeza, pues gracias a Jimbo su amiga Karen, y la madre de esta ya no se encontraban vivas; aquel sujeto había causado la muerte de Karen, y estaba ahí, patéticamente tirado, indefenso.

-¡Aléjense!-repitió Jimbo con el cuchillo tratando de echar un vistazo alrededor.

-¿Tú fuiste el que disparo en el refugio de los McCormick?-preguntó fríamente y sin piedad Ruby, su mirada era glacial, a pesar que por dentro sentía un gran ardor.

-Yo… solo…Ustedes…-Jimbo parecía asustado así que Bebe le pateo en la pierna herida, provocando que el sujeto soltara el arma blanca y diera un grito de dolor.

-¡Tú hijo de puta!-Filmore también pateó con todas sus fuerzas el costado de Jimbo, la rabia que sentían todos ellos les motivaba a golpearlo, a pesar de que no calmara el dolor, aquel sujeto había sido el responsable de la muerte de su amiga, merecía dolor, merecía pagar el daño que había causado.

Ojo por ojo, diente por diente.

-¡NO POR FAVOR NO!-gritó el sujeto mientras miraba las armas cubiertas de sangre de los presentes.

-No esta solo.-dijo Butters al resto-Había varias personas que dispararon fuera…¡¿Quién es el jodido imbécil que nos persigue? ¡¿Y porque?!-gritó-¡¿Qué hicimos nosotros?!

El silencio espectral de la noche dejo en claro que Jimbo podría ser asesino, pero no traidor; o tal vez estaba tan seguro que no importaba cuanta información diera, sabía que lo matarían, que no tendrían piedad y lo torturarían o matarían por el daño que este les había causado.

-Tú no quieres matarnos.-dijo Butters enojado.

-¿Cómo lo sa…?

-¡Es más que evidente!-gritó-¡Estas asustado! Si nos odiaras a muerte no estarías así, ¿Por qué Jimbo? ¿Porqué?

Nadie hablo, nadie se movió, los cuatro chicos no podían creerlo, el buen Jimbo, el sujeto con la tienda de armas, el amigable vecino del pueblo, que si bien estaba loco nunca hubiera lastimado a un ser humano, transformado en un cómplice de un acto criminal.

Filmore volteó atrás de ellos, los monstruos comenzaban a entrar por el callejón, y parecía que llegarían a ellos en cuestión de segundos, cosa que rápidamente hizo que todos se activaran, incluso Jimbo intentó ponerse de pie, pero una patada en la espalda por parte de Filmore lo puso de vuelta en el suelo.

-No vas a ningún lado.-dijo Ruby, su tono gélido no se hubiera diferenciado al de un trozo de hielo, la ira del momento la guiaba, el dolor, la rabia y la pena hicieron que saltara encima de la pierna lastimada del hombre, provocando que este gritara y se retorciera de dolor.

-¡Mátenme!-gritó buscando piedad-¡No quiero convertirme en uno de esos monstruos! ¡Por favor! ¡Por favor!-el adulto estaba implorando por su muerte.

-Eso sería darte más de lo que tú le pudiste dar a Karen.-dijo Butters-O a Token, o a Cartman.-estaba sacando lágrimas de ira-Pero ¿Sabes qué? ¡Nosotros no somos monstruos!-tomó el cuchillo de Filmore y lo lanzó a donde él estaba-Defiéndete o matate tú mismo.-le dijo para luego darle la espalda, el resto hizo lo mismo sin detenerse un segundo a pensar en las consecuencias.

Fue fugaz e instantáneo como el cuchillo rozó a Butters lo suficientemente cerca como para darle el mayor susto de su vida, fue como si el tiempo se hubiera parado, aquel objeto filoso pasó cerca de él, para detener su movimiento contra una pared de concreto; el hombre lo había lanzado apenas unos segundos después de que se lo dieran en muestra de piedad, Butters volteó una última vez, sus ojos mostraban una locura nada sana, como si la persona que hubiera sido antes hubiera desaparecido totalmente. No había diferencia entre Jimbo y aquellos monstruos que se acercaban por el callejón.

El resto continúo caminando al fondo del corredor, hubieran corrido, pero tenían un deseo morboso, esperaban que Jimbo en cualquier momento fuera devorado, deseaban oírlo suplicar, escuchar como su vida escaba de su cuerpo, y querían disfrutarlo; querían que uno de los asesinos de Karen fuera castigado de la peor manera posible y no había nada peor que lo que el hombre iba a sufrir.

Jimbo intentó volverse a poner de pie, pero antes de que lo lograra una de esas bestias lo tomó de las piernas y lo tumbó en el piso, antes de que Jimbo pudiera pelear contra esa bestia, el siguiente monstruo en la fila pasó de lado a su compañero y se tumbó sobre Jimbo, otro más se unió al festín y otro más, los gritos de dolor del sujeto solo eran un estimulante para que se acercaran más de aquellos monstruos sin alma y corazón, devorando sin saberlo a uno de sus iguales.

Antes de llamar más la atención los cuatro chicos que quedaban del grupo continuaron andando sin muchos ánimos hacía en frente, sin dirección fija, sin lugar a donde ir, no podían pensar simplemente en nada, se sentían desorientados nuevamente, pero aquella vez era por su amiga, Karen no salía de los pensamientos de ellos, era tan extraño que ya no estuviera; que ya no la pudieran ver… Lo mismo sucedió paulatinamente, era como si sus remordimientos estuvieran llegando a un punto de quiebre.

La imagen de Clyde muerto de forma horrible apareció en la mente de Bebe y Filmore; la del cadáver de Token encima suyo se materializo en Butters y para Ruby el rostro de su madre dispuesta a asesinarla y el de Karen, con esa misma expresión sombría y frialdad… Era difícil aceptarlo; pero su amiga se convertiría en uno de esos monstruos.

Cuando llegaron a las bodegas públicas del pueblo fue casi como un alivió, todos; sin excepción, estaban destrozados hasta la última medula, tanto física como mentalmente, ya no podían sentir nada más que dolor y cansancio, parecía imposible que alguna vez hayan conocido si quiera el significado de felicidad; sus vidas no valían la patética existencia que estaban llevando; todo solo para morir después, solo ganaban tiempo a un destino fatal.

El lugar estaba vació, no había ningún zombie a la vista, así que los cuatro chicos cerraron las rejas metálicas detrás suya con seguro para evitar intrusos indeseados y con mucho cuidado continuaron inspeccionando con la vista en búsqueda de señales de movimiento.

Como el lugar tampoco era gigantesco los chicos se limitaron a revisar las bodegas una por una, permitiéndose encender las linternas para inspeccionar rápidamente, al final no encontraron nada útil, aquello solo era el preparativo, ahora solo debían esperar el amanecer; que por la hora que mostraban algunos relojes eléctricos en las alacenas debía de estar a menos de media hora.

-¿Qué haremos?-preguntó Filmore mientras abrían la cuarta reja metálica y se disponían a romper la siguiente cerradura; aquella solo tenía algunas decoraciones y muebles algo desgastados con tonos donde predominaban el morado y rosa, pero que parecían estar en casi perfecto estado como para venderse.

-Descansen un poco.-sugirió Butters al resto-Yo…Tengo que ver algo.-aseguró.

-Butty…-Bebe volvió a usar aquel sobrenombre que le había dado hace dos días, intentó expresar que no quería que este estuviera solo.

-Está bien, ven conmigo.-dijo el chico sonriendo; aquello pareció ofender a los menores-Ustedes esperen aquí.-le dijo a los menores-Nosotros solo miraremos…Algo, es personal y vamos a caminar mucho antes de llegar a las montañas, sería mejor que descansen los ojos.

Los dos niños no quedaron conformes, pero estaban tan cansados para rechistar que tomaron aquella oferta y cerraron la puerta mientras los otros dos se acercaban a una bodega especial.

-Hace años que no vengo aquí…-dijo Butters.

-¿Por qué vuelves ahora?-preguntó Bebe mientras miraba de uno a otro lado, esperando no encontrar movimiento en las sombras.

-Aquí tengo algunas fotos.-aseguró el chico; era extraño, como si lo de Karen no hubiera pasado, su sistema parecía querer ignorarlo, querer dejar pasar todo el dolor y guardárselo para después.

La guarida del profesor Caos estaba tal cual él la había dejado con sus juegos juveniles, con un amigo que muy seguramente ya estaría muerto; muebles colocaban distintas barreras que les prohibió llegar rápidamente a la zona central, distintas cosas infantiles, como una nota a un cubo rubik que indicaba algo sobre rompecabezas mortal; algunos objetos le trajeron nostalgia a Butters, recuerdos de un futuro perdido; pero él no estaba ahí por eso.

Al fondo de la habitación había una pizarra con muchas fotografías, notas y dibujos; arriba aparecía el mensaje "¿Quién es mysterion?"; un juego infantil y bobo, pero que le traía recuerdos de una vida que nunca recuperaría, los rostros de sus amigos jóvenes le sonreían desde las fotos, sin saber que estaban condenados a morir antes de madurar; sin saber que sus vecinos se volverían monstruos; sin saber que ellos mismos se tornarían en monstruos sedientos de sangre y listos para asesinar en cualquier momento, incluso a sus amigos más cercanos.

El rostro de Token cinco años más joven le sonreí en la fotografía, aun no estaba desfigurado, aún no había tenido que lidiar con la muerte de sus padres ni de sus amigos cercanos, aún era feliz.

Lo mismo ocurría con Clyde, el pequeño niño aún no había sido mordido por su padre y estaba muy lejos de sentir el dolor de convertirse en un zombie, un destino peor a la muerte; aun no pensaba en matar a sangre fría a sus amigos; esa fotografía demostraba que había podido ser feliz.

Kenny también aparecía ahí, solo que como no tenía fotos personales Butters había tenido que tomar una foto de él y su familia; en aquella foto se mostraba Karen joven, inocente, feliz…

Kyle, Cartman, Stan; cerca de la foto de Stan un hueco se le formó a Bebe, la foto de su mejor amiga Wendy, sonriente a la cámara; su amiga estaba muerta, pero aquella foto la tendría retratada por mucho más tiempo.

Y debajo de todo ese montón Butters tomo una de las primeras fotos que había colgado en aquel pizarrón, movió varios papelas y quitó el pincho que la sujetaba, era una foto suya, con sus padres sonriéndole y sus miradas vacías mirando hacía una cámara; él no sabía del destino de su familia y no podía aguantar la idea de imaginárselos, vivos o muertos, estaban sufriendo y él no estaba ahí para ellos; se sintió como un idiota, como si todas sus acciones lo hubieran llevado darse cuenta de la humillante realidad; se habían equivocado, cada paso que daban era solo un paso más a la tumba, algunos habían caído antes, y si ellos seguían ahí era solo por coincidencias y suerte, no merecían vivir.

Bebe quitó todas las fotografías de sus amigos y también las guardó en su mochila, tomó del brazo a Butters para que girara, pero este permaneció quieto.

-Vámonos.-insistió ella-No podemos quedarnos quie…-pero fue interrumpida por el estridente sonido de una reja metálica siendo abierta-Oh no, mierda.

Unos momentos antes Filmore y Ruby se encontraban recostados en el sofá, se abrazaban el uno a la otra; básicamente eran lo único que les quedaba a ambos, sus familias y amigos los habían abandonado y solo quedaban ellos.

-¿Ruby?-preguntó Filmore mirándola directamente a los ojos.

-Sé lo que sientes.-dijo la chica, era más que evidente en su mirada-Pero no ahora, no es el momento.-la chica se soltó del abrazo y quedó volteando directamente a la puerta, el chico solo miró su cabello naranja mientras quedaba ligeramente somnoliento, hasta que la puerta de donde se encontraban fue abierta violentamente, ambos chicos no tuvieron tiempo de reaccionar y cayeron al suelo juntos.

-¿Qué?-el sujeto que había abierto la bodega parecía estar tan confuso como ellos, pero a diferencia de los niños, él tenía un arma con la cual no dudo apuntar a los niños, un rifle de cazador bastante simple.

-¿Usted?-preguntó Filmore sorprendido al ver al sujeto, parecía imposible y difícil de creer, todo su sueño de momentos atrás desapareció como si le hubieran tirado una tina de agua helada para despertarlo violentamente.

-¿Qué hacen en mi bodega?-al hablar el sujeto desprendió un tono de odio extremo; los chicos lo miraron atentamente antes de que una mujer detrás suyo encendiera una linterna para alumbrar mejor a los pequeños, fue entonces cuando se pusieron pálidos, el sujeto no era nada más y nada menos que…

Continuara…

Na.-Creo que sí fue buena idea dividir el cap en 2; no me imagino esto más corto, realmente hasta me hubiera gustado alargarlo más, pero si lo hacía capaz y me mataban, juro que si ustedes se sorprendieron por el tamaño del cap… Tranquilos (as), yo también, es un monstruo en el sentido más literal de la palabra, es el segundo cap más largo que he hecho para una historia, no sé si sea bueno o malo, pero espero les haya gustado.

Como pudieron ver el último capitulo traerá consigo una revelación de las grandesitas ¿Quién era aquel sujeto? ¿Por qué tenía conflictos con ellos? Y lo más importante ¿Qué relevancia tiene en la trama? ¿Por qué no construí este arco argumental desde el inicio? Solo puedo responder la última pregunta y decirles que este arco argumental esta planeado desde el inicio.

Tranquilicense, el siguiente cap no será tan largo, ya lo que queda es muy poco.

Como siempre, muchísimas gracias por leer, sé que me estoy volviendo meio pesado, pero ¿qué se le va a hacer?; dejen review si lesgustó el cap porfavor… y hasta la próxima. ;)