Esperanzas Perdidas

Capítulo 17 Final Esperanzas Perdidas

-¿Usted?-preguntó Filmore sorprendido al ver al sujeto, parecía imposible y difícil de creer, todo su sueño de momentos atrás desapareció como si le hubieran tirado una tina de agua helada para despertarlo violentamente.

-¿Qué hacen en mi bodega?-al hablar el sujeto desprendió un tono de odio extremo; los chicos lo miraron atentamente antes de que una mujer detrás suyo encendiera una linterna para alumbrar mejor a los pequeños, fue entonces cuando se pusieron pálidos, el sujeto no era nada más y nada menos que un viejo conocido vecino del pueblo, pero ellos nunca lo hubieran imaginado… No así.

Bebe y Butters en el más profundo de los silencios escuchaban en la puerta de la bodega de Dougie esperando que nada le pasara a los dos menores y sintiéndose culpables por dejarlos solos; las voces llegaban con una claridad impresionante, pues aparentemente nada más en la ciudad parecía seguir esparciendo ruido.

-¿Big Gay Al?-preguntó Ruby incrédula, era difícil procesar lo que aquello implicaba, tantas dudas pasaban por su cabeza y ninguna podía ser respondida con claridad, su manera de expresarse era muy distinta a como los chicos lo recordaba, era una manera ruda de expresión, pero su pasado seguía vigente en un tono algo gentil, sin embargo era falsa gentileza, en su ojo izquierdo tenía un moretón que junto a sus ropas sucias y llenas de sangre le daba un aspecto demacrado.

-Solo Al para ustedes imbéciles homicidas.-les amenazó el sujeto apuntando nuevamente con el arma, era evidente que aquel sujeto no era quien habían conocido antes del apocalipsis, solo en su mirada se notaba que había pasado por demasiado.

-¿Estos dos no eran parte de ese estúpido grupo de niños?-preguntó la mujer que los alumbraba a la vez que dejaba caer una pesada mochila que llevaba consigo misma dentro de la bodega.

-Sí Esther, aparentemente.-respondió Al buscando en todos los rincones de la habitación esperando encontrarse con alguien más-Vaya, no esperaba encontrarlos aquí, pero han decidido venir por su cuenta, que linda casualidad.

-¿Esther?-Filmore recordó el nombre que había jugado-Usted…us…

-¡Nosotros no hicimos nada!-gritó Ruby alzando su voz sobre la de su amigo para que este dejara de hablar-¡Ya mataron a Annie! ¡¿Por qué no nos dejan en paz?!

-Annie dejó de ser nuestro objetivo.-dijo simplemente Al acercándose a ambos sin parar de apuntar-¿Dónde está el rubio?

-¿Butters?-preguntó Filmore sin entender.

-Sí, ¿Dónde esta?-preguntó el sujeto acercando aún más el arma a Filmore, la señora Stoley también tomo una ametralladora pequeña que pego a su cuerpo, solo por si Filmore intentaba algún movimiento brusco.

-¡Murió!-gritó Ruby.

-¿Murió?-repitió furioso Al.

-Los zombies lo alcanzaron.-continuó con la mentira Filmore-También a Bebe…Los dos…-fingió que quería llorar, lo cual fue bastante sencillo pues la culata del francotirador estaba a tan solo centímetros de su rostro.

-Ah, por supuesto, dos niñatos de diez años fueron capaces de sobrevivir a toda esta calamidad de monstruos sedientos de sangre, que;-dijo Al haciendo una pausa para encontrar la palabra correcta-conmovedor, casi parece creible, casi.-recalcó aquel hecho-Primer strike, díganme donde esta el chico rubio.

-¡Ya te lo digimos! ¡Buscalo entre las multitudes!-insistió Ruby.

-¿Entonces Jimbo fue gravemente herido por dos niños antes de ser devorado?-gritó con todo despreció-Lo encontramos, esa herida…

-¡Lo abandonaron!-gritó Ruby enojada con las llamas del infierno en los ojos-¡Era su amigo! ¡Imbéciles!

Realmente no le importaba el señor Marsh, después de todo había intentado asesinarlos, sino el hecho de que aquellos en quien confiaba parecían haberle traicionado, y no solo eso, admitían con toda tranquilidad haber abandonado a su amigo, solo para reclamarles a ellos su muerte, pero ella no se arrepentía de lo acontecido, si bien Jimbo merecía morir, Big Al y Esther no tenían ningún motivo o propósito para dejarlo a su suerte, no se imaginó nunca dejando a ninguno de sus compañeros solos ante el peligro de la muerte.

Mientras tanto Bebe y Butters buscaban algo que hacer en el mayor de los silencios, pero no encontraban nada que les fuera útil, no podían salir por la bodega principal pues era escandaloso y la única salida parecía estar en el techo, pero necesitaban algo para llegar hasta aquel lugar, finalmente Butters decidió mover algunas cajas para subirse encima de estas y poder salir podía, pero Butters no podía quitarse de encima las palabras que aun resonaban fuertemente, creía sospechar el motivo por el cual Big Al quisiera matarlo, pero más importante aún, si salían de aquel lugar, y lo mataban, no había seguridad en que no le hicieran lo mismo a Bebe.

-¿Cómo sabías de esas escaleras?-le preguntó Bebe conociendo aquella mirada pensativa de Butters.

-Todas las bodegas las tienen…Iré yo.-dijo el chico-Me quieren a mí, lo oíste perfectamente, si vas te arriesgas a que te maten.

-Para este punto me sorprende que sigas siendo tan noble, iniciamos este maldito viaje juntos y por un carajo que lo terminaremos juntos.-le dijo Bebe saltando encima de las cajas y tomándose de la escalera de barandales, ofreciéndole la mano a su novio.

-Vamos.-Butters tuvo que aceptarlo, pues una negativa no estaba en la mirada de confianza que la chica le había lanzado, hubiera sido casi como una traición, tomo su mano y subió a los techos de las bodegas, cuatro bodegas a lo lejos se encontró con su mirada la silueta de una mujer con una linterna…

-¡Era un estorbo chiquilla insolente!-gritó Esther con un fuego mucho más oscuro y profundo en su interior-¡Él mismo nos lo dijo!

-¿Te crees mejor que nosotros?-le dijo Al en un tono frio-¿Crees que no sabemos que clase de horribles seres humanos están en su grupito? ¿Nosotros imbéciles por esconder en un sitio seguro a un amigo mientras pasaba el peligro? ¿Qué me dicen de ustedes? No los vi intentado salvarse

el pellejo cuando su amiguita cayó al rio, o cuando ese idiota de Eric intentó frenarnos, matando a varios de los nuestros en el camino, ¿Dónde estaban ustedes?-dijo con todo despreció posible y eso hizo que Ruby dudara solo unas milésimas, las necesarias para que Al notara aquello-Aquí nadie es un puto ángel bebita, así que van dos strikes, el tercero y te doy un culetazo, así que habla.-le dijo el sujeto.

Ruby se encontraba congelada, por un lado, sabía que incluso aunque traicionara a Butters y Bebe la matarían a ella y a Filmore de todos modos, pero algo en su interior le gritaba desesperadamente que lo soltara todo, el único problema era que no conocía a donde se habían ido sus dos amigos, habían dicho a una bodega, pero ¿Cuál de todas?... Ruby se sintió asquerosa unos momentos después "¿Realmente estoy considerando decirle a este imbécil donde están mis amigos?" Sin embargo, el impulsó de delatar para salvarse estaba aun en su interior, le hubiera gustado gritar, hacer algo, pelear a diente y uña, pero sabía que era inútil.

-Les daré hasta tres.-dijo Al pues ambos chicos se habían quedado petrificados-Una.-el corazón de los dos pequeños latió como uno solo, se miraron mutuamente, bien podría ser aquella su ultima vez que respiraran, cada segundo corrían en contra de la muerte y el sujeto parecía contento de notar aquel impacto en los pequeños-Dos.-dijo sin remordimiento, casi disfrutando el momento.

-Tres.-al decir aquello Butters no lo pensó claramente, pero logro su cometido, Big Al había volteado hacía arriba por un instante antes de que recibiera el impacto del cuerpo del rubio desde una caída de casi tres metros; casi como acto reflejo Filmore se tumbó al piso con Ruby entre sus brazos, el rifle fue accionado en el aire con un terrible y ensordecedor estruendo, errando por muy centímetros a donde momentos antes hubiera estado el pecho de Ruby y dando contra la pared.

Esther no se quedó parada como idiota, sino que apuntó el arma, pero no se atrevió a disparar, si lo hacía también lastimaba a Al, aquel momento de indecisión fue el indicado para que Bebe saltara también encima de la mujer, aunque el resultado saliera al tiro por la culata; pues en lugar de una bala perdida fueron casi diez las que terminaron saliendo disparadas a toda velocidad en contra de la atmosfera misma; la chica rubia siguió rodando en el piso hasta llegar al otro extremo, pero Esther que se quedó acostada en aquella zona recibió el impacto en pleno pecho de aquella lluvia de munición, dejándola con graves heridas.

-Oh no…-Bebe intentó acercarse, pero la mujer prefirió levantar el arma para indicarle que se alejara; durante un segundo Bebe temió que la mujer jalara el gatillo, pero se dio cuenta en su mirada, lloraba; no tenía ningún motivo para disparar, Bebe no le había hecho nada, ni a ella, ni a su hijo…Fueron solo milésimas de segundo, pero fueron las suficientes como para que la mujer hubiera podido disparar, sin embargo no lo hizo…Lo último que vio Esther Stoley fue el rostro desconcertado de Bebe, el arma cayó con la dueña al piso, ambos objetos sin vida; todo había sido tan rápido que cuando Big Al intentó liberarse de Butters su amiga yacía muerta, apuntando a Bebe con el arma, la cual nunca volvería a ser accionada por la mujer.

-¡Esther!-gritó el hombre enojado y pensando que de alguna manera eso solucionaría algo-¡ESTHER! ¡NO!-gritó el sujeto bastante molesto-¡NO!-estaba sumamente furioso, y el hecho de que fuera más grande que Butters no ayudaba mucho, el sujeto intentó empujar al rubio, intentó librarse del agarre, lanzó patadas; pues sus puños eran detenidos por el contrario, incluso intentó escupiéndole en el rostro, pero el chico se negaba a moverse.

Bebe lentamente se acercó al cadáver de la mujer y tomo el arma sin dudarlo, lo mismo hizo Filmore, a pesar de que apenas podía cargar entre sus brazos el pesado rifle, lo dejo en una esquina donde nadie pudiera tomarlo, mientras que Ruby miraba al sujeto con todo el despreció que su mirada le era posible desprender.

Butters deseaba con toda su alma quitarse la saliva de Al de la cara, pero aquello hubiera significado descuidarse por un momento de los movimientos del sujeto, este gritaba a todo pulmón con una rabia que no parecía ni siquiera humana, estaba rojo de la ira y sus miradas eran asesinas.

-Butters, suéltalo; len-ta-men-te.-le ordeno Bebe apuntando a Big Al con la ametralladora de Esther-Si te mueves no dudare en dispararte.-dijo Bebe viendo como el sujeto parecía querer aprovechar la oportunidad.

Muy lentamente y con cuidado Butters soltó a Big Al y se limpió del rostro los rastros de saliva de aquel sujeto, y en el proceso le regresó una patada en el estómago por la ira que sentía contra aquel sujeto, nadie le reclamo nada.

-Levántate.-ordeno Bebe a Big Al, el hombre adulto se quedó acostado, disfrutando de las vistas nocturnas y fingiendo que no escucho las ordenes de Bebe, la chica furiosa disparo hacía en frente, donde no había nadie, cosa que pareció despertar el interés del sujeto.

-¿Van a matarme?-preguntó mirándolos con profundo odio de uno en uno, pero guardo la peor mirada para el final, cuando miro directamente a los ojos a Butters su despreció parecía haber aumentado considerablemente y de no haber estado amenazado a punta de pistola el chico no hubiera dudado que se hubiera lanzado sobre él-¿Vas a matarme no? ¡Eso es lo que eres! ¡Un vil asesino!

-¡Lo que Esclavo se hizo fue toda su culpa!-gritó Butters.

-¡NO INSULTES SU MEMORÍA!-gritó a punto de estallar, casi parecía olvidar que Bebe le apuntaba con un arma.

-¿Así que esto es por tu esposo?-gritó Bebe-¡Esclavo intentó matarnos imbécil!

-¡Por supuesto que lo intentó tarada! Él me lo dijo con toda claridad desde el primer día, no confíes en nadie, todos terminan decepcionándote y mientras más personas vivas queden, más competencia para el futuro habrá…Y eso fue lo que sucedió, si ese niño judío simplemente me hubiera dado el arma y no me hubiera molestado el tiro, tú estarías muerto y no ese pobre afroamericano.-dijo Big Al mirando con desprecio a Butters.

-¿Por eso nos seguías?¿Una estúpida venganza?-le dijo Butters sin piedad.

-¡Lo mataste!-gritó Big Al acercando sus manos al cuello de Butters peligrosamente, pero se detuvo al encontrar que Bebe volvió a disparar, aquella vez al suelo donde él se encontraba.

-Mereces morir.-decretó Ruby sin la menor piedad posible.

-Oh ¿Yo merezco morir? Por supuesto, solo me harían un favor; no volveré a soportar sus horrendas voces, aún recuerdo sus estúpidos gritos en la mansión Black, de no ser por ustedes aquellos monstruos no nos hubieran interrumpido a mitad del saqueo, cierto, dejamos la puerta abierta pero…

-¿Ustedes fueron los que vaciaron los armarios?-recordó Bebe cuando batallaron para encontrarle ropa a Token.

-La alacena estaba vacía niña, vaciamos lo que pudimos de las habitaciones, de no haber sido por…-se detuvo un momento, parecía querer recordar algo horrendo-Se sacrificó distrayendo a aquellos monstruos, sacándolos de la casa mientras nosotros nos alejábamos, eso más una granada que sonó fuera fue la razón por la que sigo vivo; pero como si no fuera poco el hecho de que sus estupideces casi nos mataran, todavía les dejamos en paz y nos fuimos en silencio.

"Pero fue ahí donde Esther la vio, a la distancia, aquella niña que había matado a su hijo… Si esa chica no hubiera sido tan estúpida, probablemente nada de esto hubiera pasado; aunque algunos estábamos de acuerdo en que era sensato advertirles sobre esa chica, otros como Esclavo y Esther querían tomar la justicia en sus manos…El chico Marsh intentó detener a Esclavo, claro, iniciar una pelea contra alguien con escopeta, que…inteligente.-parecía hacerlo apropósito, todo lo que les contaba parecía ser solo para herirlos, para que supieran que nunca estuvieron solos en todo el trayecto, él los había seguido sus movimientos-Esclavo intentó huir, yo también intente detenerlo, pero no, él tenía que irse, no sin motivo, sabía muy bien la rabia que le hubiera dado a Jimbo descubrir el cuerpo de su sobrino…Para nuestra suerte se encontró atascado el hospital, aparentemente en el cuarto piso había muchos de esos monstruos acumulados…Perdimos un hombre gracias a esos monstruos."

-¡Pero él los apoyaba a ustedes!-gritó Bebe enfadada-¡¿Qué hiciste imbécil?!

Todos escuchaban expectantes, a pesar de que no quisieran, sabían que la única forma de entender todas las piezas era escuchándolo, y el señor Esclavo parecía notar eso pues cada vez hacía más pausas, deseaba retrasar todo lo que pudiese aquel momento.

-Yo lo seguí, pero el edificio donde estaba se encontraba rodeado de bestias, además que escuche disparos desde dentro, yo estaba desde el edificio de enfrente, cuando voltee al techo, lo vi todo, incluso lo vi cayendo desde el tejado justo después de verte a ti…-hizo una pausa-Cuando lo entendí no pude estar más furioso; de vuelta al centro comercial me encontré con Jimbo y se me ocurrió una gran idea, organizar entre los que quedáramos una cacería por tu cabeza; éramos cinco descontando a los amigos de Stan.

-¡Jimbo nunca te hubiera creído!-gritó Bebe.

-A menos que su sobrino menor hubiera sido asesinado por Butters, junto al señor Esclavo.-les dijo con tanta naturalidad que estremeció a todos-Aparentemente mientras yo no estaba Eric y Kenny descubrieron la treta, pero Esther no les dejó avisarle a nadie, les hizo un trato, llevaban a Annie ante ella y no mataba a su amigo judío, los chicos casi lo consiguen, pero claro yo no estaba consiente de ese trato cuando el imbécil judío intentó evitar que les disparara.-les contestó-Mira que le ordene cuando él pudo, pero dijo que no, que ahí estaban sus amigos, y esas mariconadas, arrojarlo desde el tejado hacía los zombies fue una buena decisión, pues por su culpa me vi manchado de sangre cuyo único pecado había sido seguirte a ti.

-¡Hijo de puta!-gritó Butters quien quería en aquel momento lanzarse sobre Al, lo odiaba, con toda el alma, deseaba causarle todo el daño que fuera posible, no solo había matado a sus amigos, sino que también había lo había inculpado de asesinato y quería matarlo, de no haber sido por Filmore ese hubiera sido el último discurso de Big Al, pues Butters estaba dispuesto a matarlo, un sujeto con aquel nivel de manejo en artimañas y mentiras era un peligro para el mundo.

-El resto fue sencillo, ustedes huyeron, cuando los encontramos el gordo intentó decirle a Jimbo la verdad, pero un par de balas pusieron fin a su vida, y con la simple explicación de que nos había traicionado nadie dudo mi decisión, poco después Esther consiguió su venganza con esa niña que había matado a su hijo…Fue difícil rastrearlos, perdimos a otro de los nuestros, pero siempre todos cometen descuidos, y ese fue que el basurero parecía ser el único sitió alumbrado de la ciudad; los asesinos de Stanley y Esclavo debían estar ahí; no nos equivocamos, pero tampoco aquellas criaturas, se llevaron a otra de las nuestras en un abrir y cerrar de ojos, mírenlo de esta manera, de no ser por nosotros ustedes hubieran sido rodeados, véanlo como…un favor.

-¡¿Un favor?!-Ruby estaba gravemente ofendida-¡Un favor!-parecía incrédula ante aquellas palabras que soltaba-¡Mataste a dos buenas mujeres inocentes sin ningún motivo! ¡¿Ese es un favor para ti?! ¡Con mucho gusto te lo regresaremos!-gritó y luego miro a Bebe-¡Dispárale!

-¡Hazlo!-también Filmore se encontraba rabioso.

-Sí Bebe, ya contó todo.-también Butters sabía que no quería escuchar nada más, conocía el resto de la historia.

-Yo…-Bebe apuntó con el arma y la posiciono perfectamente hacía Big Al, todos se alejaron sabiendo que la chica no manejaba bien el arma y un falso disparo podría escapársele fácilmente, así que se posicionaron detrás de ella, mirando a Big Al no desprecio.

-¿Alguna ultimas palabras?-preguntó Bebe sin atreverse a mirar al hombre que iba a asesinar directamente a los ojos.

-Al final no somos tan diferentes, y yo que ustedes vigilaría mis espaldas.-dicho esto lanzo una risotada burlona.

Todos voltearon a sus espaldas; desde el pasillo contrario comenzaban a verse movimientos continuos en la oscuridad, así como ruidos de cuerpos azotando las rejas del lado contrario violentamente.

-Oh joder, no.-dijo Filmore asustado y mirando de uno a otro lado-No hay salida.

-¡Los disparos!-recordó Butters-¡Dispara Bebe y larguémonos de aquí!

Bebe tenía el dedo sobre el gatillo, y deseaba con toda su alma asesinar a aquel monstruo, quitarle lo que él le había quitado a sus amigos y a otras personas inocentes, pero ella no era así, no era un monstruo, no había matado a nadie directamente más que a esos monstruos sin corazón, incluso ella había estado de acuerdo en regresarle a Jimbo un arma para que se defendiera, no era una asesina, no tenía ningún parecido con Esther o Big Al; ella era una chica que había pasado por demasiado, pero no lo suficiente como para matar, simplemente no se veía como una asesina, su dedo pesaba más que el plomo cuando intentó moverlo a pro de disparar el gatillo.

-¡¿Qué haces?!-le gritó Ruby-¡Dispara!-ella sí tenía el coraje para hacerlo, se notaba en sus facciones.

-Si no lo haces tú, lo hare yo.-le dijo Butters tranquilamente acercándose a donde Filmore había dejado el rifle, si bien había logrado perdonar a Jimbo no cometería el mismo error con aquel sujeto.

-¡Se están acercando mucho!-Filmore encendió su linterna y al alumbrar el pasillo vio con claridad que una ola de aquellas bestias se encontraban a tan solo metros de ellos.

-Bebe es ahora o nunca.-le dijo Butters intentando tomar el arma, pero esta se había quedado estancada y Butters batallaba para sacarla de entre el montón donde Filmore la había dejado.

-¡Entren a la bodega!-gritó Bebe a los menores.

-Por un carajo.-Ruby intentó quitarle el arma a Bebe pero esta se resistió y no permitió que le quitaran aquel instrumento tan fácilmente.

-¡Vámonos!-Filmore no aguantó y empujo a ambas directamente a la bodega, las dos chicas tuvieron que parar su pelea y vieron con terror como aquellas criaturas se acercaban peligrosamente a ellas.

-¡AHH!-pero antes de que lograran entrar Bebe fue derribada por Big Al, la chica del susto soltó el arma y esta fue directamente en dirección a los muertos, deteniéndose a medio camino entre la muralla de aquellas bestias y ellos, lo cual no era mucha distancia, y aun así Big Al intento arrastrarse hasta aquella ametralladora ligera, pero también aquello fue la gota que había derramado el vaso, Butters se lanzó sobre el sujeto evitando que este se moviera un centímetro más, pero cometió un error pues Big Al rodo sobre si mismo y se puso de frente, la ira de uno era comparable a la furia del otro.

Butters le dio un golpe directamente en el rostro, pero eso no impidió que Big Al con su pierna derecha le diera una patada a Butters en su espalda, el chico sintió un dolor intenso en su espalda, tuvo que formar un arco rápidamente para calmarlo, lo cual provoco que Big Al lo empujara hacía atrás, y Butters cayó al suelo de espaldas, mientras se intentaba recuperar del dolor Big Al se montó encima suyo y con sus rodillas detuvo los brazos de Butters, luego le dio un derechazo en el mentón, otro golpe en el rostro y uno más.

-¡No!-Bebe ya fuera de si saltó también sobre el sujeto, ambos cayeron en distintos lugares y les permitió tener el suficiente tiempo para levantarse y entonces la chica se acercó rápidamente, ella comenzó a golpearlo con todas sus fuerzas posibles, Big Al le dio varios golpeas a la chica, un derechazo bien dado en el estómago fue lo que pauso a Bebe haciendo que escupiera sangre, pero antes de que el hombre le diera otro golpe a ella, Butters le dio un golpe en pleno rostro al tipo, lo cual solo logro enfadarlo más y regresar a la batalla con Butters, intentado darle varios golpes en el rostro, errando por centímetros.

Bebe logro dejar de escupir sangre y se arrepintió de su anterior decisión de no haber disparado, cuando volteo hacía donde debería haber estado el arma noto que los monstruos ya la habían pasado, estaban a menos de tres metros de distancia de ellos.

Butters le dio a Big Al un buen golpe en su rostro con todas sus fuerzas, dando justo en la nariz, provocando al sujeto que retrocediera por el intenso dolor, Bebe aprovecho el momento y le dio una patada en la entrepierna y antes de que la batalla continuara tomo a su novio de la mano y se dirigió corriendo hacía la bodega.

Mientras que Big Al intentaba quitarse el dolor de la batalla lanzó una última mirada de desprecio a los niños quienes cerraron la reja sin siquiera atreverse a mirarlo, pero eso pareció no importarle, pues muchas miradas se acercaron directamente a ellos.

-¡NO! ¡NOOOOO!-gritaba desesperado tratando de quitárselos de encima, pero cuando más de diez se habían acercado pudo notar como todo estaba perdido, primero le comenzaron a morder sus piernas violentamente, moviendo la cabeza de un lado a otro, para que la carne se amansara; seguido de varios tipos masticando su torso, el sujeto cayó al piso rendido por el dolor de aquello mientras agonizaba, Big Al pudo ver las estrellas antes de que una silueta se acercara ante él, su príncipe azul se acercó a su rostro y lo beso, despertándolo de la realidad, seguir vivo era un desperdicio, una ilusión ante la verdadera vida, la vida muerto; y el cadáver de Esclavo se lo recordó arrancándole los labios y continuando devorando sus facciones sin siquiera tragar aquel material.

Dos gritos, uno de una mujer y el otro de un hombre, se escucharon perfectamente desde el interior de la bodega donde los chicos se habían ocultado, un silencio sepulcral los enterraba vivos, los cuatro sabían de dónde venían aquellos gritos tan desgarradores, pero no podían evitar sentir lastima, eran gritos de horror y sufrimiento, los cuales les eran imposible escuchar, pero como aquella primera vez, cuando Sally Turner corría desesperada de la escuela, seguida de los cadáveres y alcanzada rápidamente por un descuido suyo, se quedaron quietos, escucharon nuevamente como dos seres humanos se encontraban al borde del colapso, creyeron escuchar incluso el grito de Clyde…Y tan fugaz como había iniciado, termino, el silencio volvió a inundarlos y nada lograba escucharse desde ninguna posición, sin embargo dos nuevas amenazas se habían enlistado entre las filas de los muertos que seguían definitivamente afuera.

Aquel era el fin para ellos, se encontraban encerrados desde todas las posiciones y dentro solo contaban con el rifle, el cual solo le quedaba una munición de tres balas, en la mochila que llevaba Esther y ella había dejado en el suelo se encontraron con una pistola de nueve milímetros con solo un par de balas, la tomaron sin rechistar, siendo Butters el portador del rifle y Bebe la de la pistola; dentro de aquella mochila encontraron un retrato familiar; observaron a Esther, con su cabello castaño y libre, un suéter verde y una sonrisa de par en par, con esposo e hijo, era difícil relacionarla con la mujer que los había perseguido y asesinado a varios de ellos a sangre fría; dentro encontraron además varios objetos que no parecían de gran importancia, como álbumes de fotos, juguetes espaciales, que seguramente eran de Kevin y algunas joyerías que ya en aquel mundo no tendrían más importancia.

-¿Qué haremos?-preguntó Ruby al resto.

-Irnos.-dijo Butters bastante simplista y levantándose de donde estaba, miro un reloj digital, el amanecer, o por lo menos la hora a que era usual que amaneciera, estaba cerca; en aquel momento más que nunca deseaba con todo el alma volver a sentir la luz del Sol, como una persona viva, había pasado demasiado desde que había visto extinguirse las llamas del astro tras el cielo nocturno y aquella calma y seguridad que este les traía.

-Nos tienen atrapados.-le recordó Ruby fríamente.

-No, a menos que aprendieran a volar.-dijo Butters sin perder la paciencia.

Nadie pareció entenderle hasta que Butters movió un armario, tirándolo al suelo, revelando detrás de este unas escaleras de mano a dos metros del suelo, las cuales guiaban a una trampilla en el techo, fue entonces cuando Bebe lo entendió.

-Todas las bodegas las tienen.-Bebe repitió las palabras de Butters y sonrió alegremente, ahora ya tenían una salida, podían escapar, tener oportunidades de salir vivos de aquel estúpido pueblito y estar más cerca de las montañas, de la libertad.

Primero subió Butters al techo, seguido de Ruby, Filmore y finalmente Bebe; cerraron la compuerta detrás de ellos y notaron como el cielo estaba bañado en un tono naranja, el Sol estaba a punto de salir de entre las montañas, y alumbrar su camino, lo cual hubiera estado bien, sino es que les hubiera delatado ante aquellos monstruos que los miraban desde el suelo con un deseo incontenible de alcanzarlos y destrozarlos física como mentalmente; todo el pasillo se encontraba lleno de ellos y no había ningún espacio libre.

-Vámonos.-Butters ignoró aquellos monstruos, a pesar de que estos parecían no quitar sus miradas de ellos.

Los chicos corrieron hacia donde se encontraba la entrada de aquel lugar para darle la vuelta a los monstruos, pero una vez se encontraban listos para bajar las escaleras notaron como aquellas bestias también se encontraban a montones por fuera, miraron de uno a otro lado antes de aceptarlo, no iban a escapar por ahí…

Finalmente se acercaron corriendo al otro extremo, aquella zona daba directamente del bosque y a pesar de que no estaba libre de monstruos notaron que estaban más distanciados unos de otros que las masas de los otros lados.

-No podemos arriesgarnos.-dijo Butters viendo como de entre los arboles nuevos zombies se integraban lentamente a las filas de los muertos.

-Es esto o esperar aquí hasta que se nos acaben las provisiones.-dijo Bebe-Bajaremos de un salto, son solo tres metros… no deberíamos hacernos daño si caemos de pie…No mucho.-Bebe estaba decidida-Yo primero.

Butters intentó detenerla, pero la chica saltó rápidamente hacia delante y en menos de unas milésimas de segundo logro caer el suelo, sintiendo un dolor intenso en sus piernas, pero no lo suficiente como para considerarse algo grave, así que incentivo al resto a bajar lo más rápido que pudieran.

Así lo hicieron Filmore y Ruby, quienes bajaron y notaron como si sus piernas fueran a partirse de sus cuerpos, pero al cabo de unos segundos pudieron moverlas con cierto esfuerzo y dolor; el último fue Butters quien rápidamente saltó, notando el increíble dolor que era aguantar su propio peso una distancia no tan grande, pero a final de cuentas como el resto pudo aguantarse el dolor; el problema fue que mientras se levantaban las rejas fueron derribadas y la muralla impenetrable de zombies salía a lentos pasos sobre los chicos, desde su lado derecho, por el izquierdo los monstruos que se habían quedado en las calles también se dirigían hacia ellos, su única salida parecía ser enfrente.

Y así fue, contra todo pronóstico los chico salieron corriendo entre la nieve blanca y los muertos con aquel apestoso hedor, notaron como los zombies que salían directamente del bosque intentaban acercarse a ellos, así que estos se desviaron, del camino, girando un poco a la izquierda, pero fueran donde fueran tendrían que atravesar a varios de esos monstruos, así que aun corriendo Butters tomo fuertemente su martillo, Bebe sus tijeras de jardinero, Filmore el cuchillo militar y Ruby tenía una simple tubería de defensa.

Y comenzó la lucha, no conocían al primero que estorbo su camino, así que Butters se limitó a darle un fuerte golpe en la cabeza, el cual el monstruo esquivo, siendo Bebe la que aprovecho esa distracción y le raspo con sus tijeras los ojos, provocando que la criatura se le rasgaran aquellos órganos externos.

Avanzaron apenas un metro antes de que otro monstruo les bloqueara el paso, mientras que Butters lo lanzó un lado permitiendo que él y Bebe pasaran, el monstruo volvió a su posición antes de Filmore y Ruby; provocando que Filmore cortara en horizontal el cuello del monstruo, logrando nada, para su pesar el monstruo seguía vivo, hasta que Ruby lo hirió en la misma zona con su tubería, provocando que el monstruo retrocediera unas milésimas de segundo, las cuales aprovecharon para empujarlo y que cayera al suelo, permitiéndole el paso a los menores.

Dentro de poco una niña menor de cinco años intentó atacarlos, pero Butters con un martillazo logro tirarla al suelo, permitiendo al resto pasar de largo de ella; la pequeña niña intento seguirlos, pero Ruby la golpeo duro en la cabeza con su tubería antes de continuar corriendo, todos esquivaban cuanto muerto les fuera capaz de esquivar, pero eran demasiados para solo cuatro chicos.

Estaban a tan solo cinco metros de llegar a la arboleada cuando detrás de un tronco otro de aquellos monstruos salió, pero aquel era diferente, aquel si lograba afectarlos, aquel era un conocido, a pesar de que ya sabían que habían muerto; con su chullo azul colgando y una expresión más glacial que la que tenían acostumbrados se presentó ante ellos Craig Tucker, fue como si Ruby volviera a sentirse destrozada por dentro, como si todo aquel fuego que había acumulado se desvaneciera y se volviera un sentimiento de glacial, una tristeza profunda, se quedó plantada observando a su hermano, quien se acercaba a pasos lentos a ellos.

Butters con mucho esfuerzo lo apartó del camino dándole un buen golpe en su cabeza y tirándolo al piso, el resto intentó pasarlo, pero Ruby tuvo que detenerse, no podía dejar a su hermano en esa condición, debía salvarlo de la muerte, así que tomo con más esfuerzo la tubería.

-¡¿Ruby que haces?!-gritó Filmore volteando atrás mientras Bebe y Butters se enfrentaban a otras criaturas que querían acercarse a ellos también.

Ruby se acercó a su hermano, tomo el tubo con toda la fuerza que le fue posible, pero cuando iba a bajarlo…se sintió incapaz, no podía herirlo, era su familia, era su rostro, era su hermano, no quería creer que estuviese muerto, no quería matarlo, no debía de… Pero se engañaba a sí misma, lo sabía, estaba tan desesperada por volver a su vida anterior que se aferró durante milésimas a esas falsas ilusiones, momentos en los cuales el zombie la tomo de las piernas, fue como si todo pasara en cámara lenta para Ruby, su corazón había parado de latir y su sangre se congelaba con la nieve, el monstruo la atacó, mordiéndola en la pierna derecha, Ruby sabía que todo estaba perdido...Pero no estaba dispuesta a permitirle a Craig sufrir su mismo destino, sabía que estaba muerta, pero si moría no quería que su muerte fuera en vano.

-¡NO!-Ruby le dio un golpe fuerte a su ex-hermano, justo como debió haberlo hecho desde un principio-¡TÚ NO ERES CRAIG!-y así antes de que la bestia pudiera levantarse y volver a darle otro mordisco le golpeo abruptamente, y una vez más segundos después, sin parar a respirar dio otro golpe tintando la blanca nieve de sangre, aun así el monstruo seguía vivo, así que lo golpeo nuevamente y otra vez, desfigurando su rostro y facciones, su nariz, sus labios, todo parecía un revoltijo, si no hubiera sido por el chullo nadie hubiera podido reconocer a Craig, o a quien antes había sido Craig, ahora ya no se movía; descansaba en paz y Ruby esperaba estar con él cuanto antes fuera posible.

-¡Ruby!-Filmore se acercó y la obligo a seguirlo tomándola de la mano; estaban tan cerca y no estaba dispuesto a dejarla atrás, la chica a pesar de saber que su muerte estaba cerca y que algo horrible despertaba en su interior, lo siguió…Merecía una despedida, todos lo merecían.

Todos los chicos se internaron en la libertad, una vez entre los arboles los monstruos solo se ocultaban, por lo cual la batalla apenas había iniciado y volteaban de uno a otro lado para no ser sorprendidos por los monstruos desde detrás de un árbol o de los arbustos que saltaba y a veces rodeaban; todo era un completo caos, el mismísimo infierno se había desatado, en aquel lugar no había refugios o casas para esconderse, eran ellos en la naturaleza, y hubieran seguido corriendo, de no haber sido por Ruby, quien después de haber corrido casi por dos minutos seguidos se había puesto tan pálida como la nieve, Filmore la intentó ayudar a continuar cuando noto que ella estaba demasiado separada del resto.

-¡Ruby vamos!-rugió el chico, pero notaba que la chica batallaba en moverse, sus movimientos se volvían cada vez más torpes hasta que entre jadeos y fuertes respiraciones cayó al piso-¡RUBY!-gritó Filmore llamando la atención de Bebe y Butters.

Todos rodearon a Ruby, pero no fue sino hasta que Filmore miró su pantalón verde rasgado y cubierto de sangre que descubrieron lo que le ocurría a la chica, el niño se negaba a aceptar la realidad:

-¡NOOO! ¡No a ti! ¡No ahora!-gritó abrazándola fuertemente, intentando darle confort, a pesar de que la chica sabía de sobra que moriría no quería irse así, dejándolos a todos en tal estado, pero sobre todo, no quería convertirse en esos monstruos, no quería perder todo lo que la volvía ella misma y vagar causando terror entre los vivos-¡¿POR QUÉ?!-gritó el chico roto por dentro.

-Lo siento.-fue lo único que pudo decir Ruby-Pero tengo que pedirles un favor...Mátenme, por favor, dispárenme, no quiero…ser una de esas…cosas…-hablaba entre pausas para poder respirar, le costaba hablar y mantenerse despierta, mirarlos a los ojos, todo parecía ocupar una energía que no era capaz de recuperar o mantener.

-¡NO! ¡TE VAS A PONER BIEN!-Filmore intentó ayudarla a que se levantara, pero Ruby ni siquiera lo intento, se sentía tan débil que no podía creer que siguiera viva-¡No puedes morir!-grito el chico volviendo a intentar aquello, fallando nuevamente-¡NO ASÍ!-con todo su esfuerzo intentó levantar a Ruby, encontrándose solo con el mismo resultado, la chica no podía levantarse, ni quería hacerlo; Butters y Bebe lo entendían perfectamente, aquello era el adiós; por eso no ayudaban a Filmore, no había nada que hacer.

Bebe con todo su pésame tomo la pistola que había guardado en su mochila, buscó el seguro del arma y lo retiro, pero como sabía que no era capaz de hacer realidad aquello le entregó el arma a Butters, miró solemnemente a Ruby, dedicándole una sonrisa de despedida y se dio media vuelta, no iba a aguantar verla así, incluso se tapó los ojos para esconder su llanto.

Butters miró el arma que su novia le había entregado, esperando que aquella fuera la última vez que le tenía que apuntar con un arma a un amigo cercano suyo, pero sabía que todo esto que había pasado era solo el inicio de un futuro devastador, solo les esperaba muerte en un futuro y él lo sabía; aun así pelearía, pelearía por sus amigos hasta el final, y si eso significaba tener que acabar con la vida de Ruby por su bien, eso haría, no estaba dispuesto a que ella sufriera aquel grito de horror que tuvieron que sufrir Big Al, Esther, Clyde y todos los ciudadanos que en aquellos momentos los perseguían y podían llegar ahí en cualquier momento.

Así que apuntó a Ruby, pero sabía que no podía, su mano temblaba y el tan solo verla le era imposible, no podía, ella era una niña inocente, no un asesino, no alguien que le estuviera amenazando de muerte, era una niña, su amiga; no podía hacerle eso, no a ella, pero tampoco podía dejarla a que sufriera el mismo destino que el resto.

-Yo lo hare.-dijo Filmore notando como los otros dos se echaron para atrás y tomando el arma, miraba al piso sin poder ver directamente a Ruby por las palabras que acababa de, no iba dejar que aquella chica que tanto quería se convirtiera en un monstruo, no lo permitiría, y sabía que ella le estaba agradecida-Váyanse.-dijo Filmore al resto, aquel momento debía ser entre él y Ruby, lo sabía de sobra.

Bebe y Butters se miraron mutuamente antes de decidir, por un lado, no querían dejar solo a Filmore, pero sabían que el chico estaba decidido y que aquello era lo mejor así que se internaron un poco en el bosque y sin que se diera cuenta observaron a los dos niños vagamente.

-Lo siento, lo siento…-le dijo Filmore entre susurros-No quiero hacerlo…

-Hazlo, por favor…-Ruby le miró a los ojos con un esfuerzo monumental, sabía que le quedaba poco de vida; el Sol comenzaba a iluminar la arboleada, permitiendo a la chica darle un último vistazo al mundo que la rodeaba, eso no pudo evitar deprimirla, sabía que no volvería a ver un ocaso, que no volvería a sonreír, aterrarse, llorar, respirar; no volvería a sentir nada…Todo de ella desaparecería de una o de otra manera, no tenía salvación.

Filmore tomo el arma mientras susurraba "te quiero" entre lágrimas, nunca dejaría que ella se transformara en un monstruo, prefería perderla antes que eso; dejo el arma juntó a su cabeza y la comenzó a acariciar, susurraba nuevamente "te quiero" varias veces entre sollozos la chica logro balbucear algo como "yo también" y finalmente cerró los ojos y lanzó su último suspiro, su corazón era un débil latido que se extinguiría en segundos; el chico noto como si su dedo pesara más que todo el material existente, intentar moverse era como mover una tonelada de concreto, una labor imposible, notaba como temblaba su mano, pero estaba decidido a no dejar que ella se volviera un monstruo.

Disparó.

Fue tan rápido, tan instantáneo, no hubo grito, no hubo jadeo, nada ocurrió; la sangre salió tan rápidamente como la bala y la herida quedo marcada para siempre en el cadáver de quien antes había sido Ruby, pero para ella todo había terminado, Filmore lo sabía, ya no estaba viva y aun así grito; el chico no pudo evitarlo, estaba destrozado por dentro, era un asesino, no solo había herido y matado a varios seres humanos; independientemente del estado de estos; en solo dos días, sino que también había matado a dos de sus amigos, primero Clyde y ahora Ruby, ella no lo merecía, él merecía estar muerto, ella merecía seguir viva, seguir luchando por un futuro mejor; pero él no, él era un vulgar asesino.

Sintió un odio hacía si mismo que intentó golpearse, solo para que la realidad lo volviera a azotar, no podía hacer nada por ella, no quedaba hacer nada, aun si a él le hubiera gustado, lo había dado todo y también lo había perdido, tomo entre sus brazos el cuerpo intentado protegerlo de los peligros que seguro se cernerían sobre ellos, no quería que los zombies encontraran su cadáver y le hicieran daño, la defendería, y si moría, moriría con ella, no quería irse; no debía irse.

Butters y Bebe por su parte al escuchar el disparo y el grito de dolor de Filmore sabían que todo había terminado, Butters abrazo a Bebe mientras ella lloraba desconsolada por la pequeña, esperaron un minuto antes de llegar a donde debería haber estado Filmore y el cadáver de Ruby, pero no encontraron al menor, como si se hubiese esfumado, a excepción de una nota:

"Renuncio, suerte"

El chico había escrito eso, pero los otros dos no podían ver donde estaba y probablemente el chico no les iba a dejar convencerlo de ir con ellos, talvez ya no podía soportar seguir el camino de muerte que había seguido con ellos, o simplemente necesitaba estar solo, de cualquier manera, sabían que no volverían a verlo, no por lo menos en un tiempo, así que Butters tomo fuertemente la nota y la guardo en un bolsillo de la mochila, eran ellos dos contra el mundo, Filmore no regresaría, Bebe al entenderlo no pudo evitar soltar una lagrima, habían perdido a dos amigos de un sentón, y no había forma de recuperarlos, pero al menos se tenían el uno al otro, así que se miraron tristemente y se dieron un último abrazo antes de abandonar el cuerpo de Ruby.

Todo había terminado, ya estaban lejos del pueblo, lejos de la pestilencia, en el bosque, ambos continuaron caminando un rato hasta llegar a una carretera, algunos pocos autos aparecían abandonados por los costados, pero ni se detuvieron a examinarlos, continuaron el camino, directo al amanecer; iban a ser felices, por todos sus amigos que habían perecido en el intento, no iba a ser en vano la muerte de aquellos quienes los ayudaron a llegar hasta ese punto.

Butters y Bebe se tomaron de la mano, se alejaban de toda la catástrofe hacia el Sol naciente, agotados, sedientos, hambrientos, heridos, sin amigos, pero eso parecía no afectarles el uno lo era todo para la otra y ella lo era todo para él, y mientras se tuvieran ambos, podrían desear un mejor mañana, luchar por un futuro juntos, una razón por la cual vivir, por la cual seguir unidos, no eran perfectos, estaban lejos de serlo, pero estaban unidos y eso era suficiente, eran un rayito de luz en un mundo oscuro, devastado y lleno de Esperanzas Perdidas.

FIN