Capítulo 13: ¿Confiar o no confiar?
"Tan insensato es confiar en todos, como no confiar en nadie."
Juvenal.
Aquella mañana comenzó, lo que con el tiempo yo llamaría el camino hacia mi propia destrucción.
Todavía no puedo comprender en qué estaba pensando aquella mañana; de repente hice a un lado todo mi sentido de moral, así como mis sentimientos filiales hacia mi hermano. Así pues, apenas cayeron los primeros rayos de sol, mi plan dio inicio.
— Despierta hermano. Te llevaré a conocer a unos amigos. Son muy divertidos.
"¿En serio?, ¿Quiénes son?
"Tú sígueme Muffy, y verás."
Adentré así a mi querido e ingenuo hermano, en las profundidades del Cementerio de Elefantes. Él estaba muy temeroso. Caminaba manteniendo una actitud de alerta. Dudaba de mis intenciones.
"Hermano, ¿para qué me has traído aquí?, sabes que lo tenemos prohibido.
Pero entonces, unas risotadas lo interrumpieron. Edd y Banzai se acercaron.
— Taka... ¿Qué haces por acá?— dijo el pequeño Banzai entusiasmado.
"Nada especial, Banzai. Sólo quería presentarle a todos a mi hermano. A partir de ahora, será uno de nosotros."
Mufasa nos miraba con una combinación de miedo y curiosidad.
"Ven Mufasa. Acércate. Te presentaré a mis amigos."
Pero Mufasa me miraba con asco.
"¿Le-le hablas a esas cosas?"
Yo lo ignoré. Mufasa se acercó a saludar con desconfianza, y mirando con desprecio a las hienas.
Se las presenté, y aunque al principio mi hermano no estaba muy convencido, finalmente terminó acoplándose a ellas, cuando comenzamos a jugar a "los encantandos."
Entre risas y juegos nos dio el atardecer. Incluso yo la había pasado muy bien, pero lo importante aquí era; Que el plan estaba en movimiento…
Cuando el sol comenzó a ocultarse, mi hermano y yo regresamos a La Roca del Rey.
"Vaya, tus amigos sí que me agradaron," me dijo Mufasa, con inocencia. "Aunque es muy arriesgado llevarnos bien con ellos. ¡Imagina lo que pasaría si mi padre se entera de…!
—Pero tú no abrirás la bocota, ¿Verdad Muffy?
— Ehmm, no... ¡Cómo crees!, Además, pienso que las hienas no son tan malas como nuestro padre nos había dicho.
— No, hermano Muffy... créeme que no...
Tal como estaba planeado, Mufasa les había tomado confianza a las hienas. Ahora sólo faltaba terminar con el trabajo.
