Otro día más aquí, como me encanta actualizar este fic. Sé que se pueden mejorar muchísimas cosas, pero en verdad, me emociona mucho, tengo toda la historia pensada y medio escrita y me encantaría subirla ya para que me digáis que os parece jejeje pero bueno, poco a poco no? Primero os tengo que introducir en la vida de mi OC (que espero que os guste tanto como a mi, porque me parece genial, un desastre, pero es genial) y luego conocer toda la historia que hay detrás de ella. Espero que no esté quedando muy Mary Sue, no me gustan nada ese tipo de OC's, me parecen un poco aburridos, así que si hay algo que no os mola del fic, por favor, decírmelo sin ningún apuro, no tengo problemas en recibir críticas (o felicitaciones jeje) y reordenar la historia. Es algo para disfrutarlo todos, ustedes leyendo y yo escribiendo y siempre he aceptado sugerencias.
Mil gracias a todos lo que dedican unos minutos a leer el capítulo y las parrafadas que cuento al principio y sobretodo, a las personas que comentan, que aunque no sean muchas, me animan a seguir subiendo y a escribir nuevos capítulos.
Se despertó por la mañana tirada en la cama con un dolor de cabeza terrible.
- Dios mío, ¿qué fue lo que bebí anoche? – Dijo llevándose la mano a los ojos para taparse la poca luz que entraba – No estoy acostumbrada al sake.
Se levantó con cuidado de la cama, notaba como si estuviesen tirando piedras en la cabeza. Ya eran más de las 12 del medio día y sin embargo, fuera, estaba todo prácticamente gris. Nami tenía razón, iba a empezar a empeorar el clima, posiblemente les desviaría de su rumbo original. Decidió llamar a los receptores de la bomba para darles la noticia.
- ¿Estás con los Sombrero de Paja? – le preguntó la voz que salía del Den Den Mushi.
Silencio. Ellos sabían perfectamente que estaba con los piratas, no podía engañarles.
- Te he hecho una pregunta muy fácil muchacha – le exigió de nuevo.
- Si – le contestó al fin.
- Bien. Tómate tu tiempo. Avísanos cuando estés en la isla.
Y colgó.
Sara sabía que las conversaciones deberían ser muy escuetas y sin dar demasiados datos, cualquiera de los piratas podría haberlos escuchado. Pero tan solo el hombre al otro lado del Den Den Mushi y ella sabían a lo que se refería con "tómate tu tiempo". El sentimiento de culpa empezó a apoderase de ella. Le caían bien, había hecho buenas migas con algunos de la tripulación, Usopp y Franky, ¿qué pensarían de ella? ¿Y Luffy? Luffy la había acogido sin dudarlo ni un momento.
- Tengo que volver a verlo como hace unos días – pensaba en voz alta – Sólo es trabajo. Sólo es trabajo…
Agobiada, decidió darse una ducha. Necesitaba un café bien cargado y alguien que le contase lo que ocurrió anoche, decir que tenía lagunas era como comparar el monstruo del Lago Ness con una lagartija. Lo último que Sara recordaba era estar en la cocina con una botella de sake en la mano, brindando y bebiendo, bebiendo y brindando. Recordaba que Chopper no paraba de decirle que no debería beber tanto, mientras que los demás no paraban de decirle que dejase de aguarle la fiesta. Ni siquiera recordaba cómo había llegado a su habitación.
Después de darse la ducha decidió que su próximo destino sería la cocina, se moría por un café y algo para parar el dolor de cabeza.
- Hola Sanji – dijo aún medio adormilada.
- Llevas dos días levantándote bastante tarde – observó Sanji – ¿duermes bien?
- Si… bueno, es solo que anoche bebí demasiado… ¿Me preparas un café, por favor?
- ¿Hoy tampoco fuiste a entrenar con el marimo? – le preguntó mientras le daba la taza de café.
Ahora que lo mencionaba, esa mañana tampoco había ido a despertarla. Era la segunda vez, y está claro que la bebida no era la excusa, él aguantaba bien el alcohol.
- Mejor – comentó Sanji adivinando la respuesta – ese idiota es inaguantable. No sé por qué accediste a entrenar con él.
- Bueno, me vendría bien mejorar mi forma física – le mintió Sara mientras se llevaba el café a la boca.
- A ti no te hace falta mejorar tu forma física mi dama morena – le halagó de forma cursi el cocinero.
Antes de que Sara pudiese responder, se escuchó fuera de la cocina al capitán.
- ¡BUENOS DÍAS SHIROOOOO! – Luffy irrumpió en la cocina del peor modo para Sara.
- ¿QUIERES COMPORTARTE IDIOTA? ¿NO VES QUE LE DUELE LA CABEZA? – Rugió el cocinero – ¡Además, se llama Sara! ¡S-A-R-A!
- Chicos… - dijo llevándose las manos a la cabeza.
- Eso he dicho Sanji, Shiro – dijo un confundido Luffy.
- Chicos… - volvió a repetir la chica.
- ¿Es que acaso no ves la diferencia? ¿Tan lelo eres?
- ¡CALLAOS! – gritó Sara de repente dejándolos sin habla.
Sara solía tener muy mal despertar y en situaciones en las que le acompaña una resaca y además una enorme laguna, solía costarle aún más ser amable con la gente. Se tomó el café de un sorbo. Necesitaba salir de todo el ruido.
- Oie, Sara – la llamó seriamente Luffy.
- Dime.
- Me gustaría que construyeras alguna bomba para la próxima vez que luchemos contra la Marina. Una potente. Y otras para los cañones, nos vendrían bien si alguien nos vuelve a atacar, ¿podrías?
Sara sólo se le quedó sonriendo y dijo:
- Es una orden, Capitán.
Se dio media vuelta y se marchó de la cocina.
Vio a Zoro echando su cabezadita de turno y decidió acercarse. Mientras, por el camino, se encendió un cigarro.
- ¿Ya estás fumando? – le preguntó malhumorado sin ni siquiera abrir los ojos.
- Buenos días para ti también – le dijo mientras se sentaba a su lado.
- ¿Qué haces? Vete.
- ¿Cómo? – le miró sorprendida.
- Me molestas. Vete.
- ¿Qué coño te pasa? – le preguntó Sara, estaba empezando a enfadarse.
Zoro la miró soprendido.
- ¿Y a ti? ¿Cómo vienes a saludarme sin más? – estaba furioso, aunque no gritaba, se notaba que estaba muy furioso.
- ¿De qué me estás hablando? ¿Es que anoche te dije algo fuera de lugar? – le preguntó preocupada.
Entonces Zoro se dio cuenta de que Sara no recordaba nada de lo sucedido la noche anterior. Así que optó por lo más fácil.
- Estuviste muy pesada y al final tuve que llevarte a la habitación – le dijo más calmado.
- Oh… lo siento. Bueno, ya me voy.
Se estaba yendo, el espadachín estaba viendo cómo aquella chica se iba porque él la había echado de su lado. La verdad era que le resultaba atractiva. Ya la vio en ropa interior y le pareció atractiva, además tenía carácter, le discutía, le retaba, le sacaba de sus casillas, ¿le gustaba?
- FLASHBACK -
Zoro no podía parar de mirar a Sara. Se sentía algo mareado por el alcohol que había bebido durante la cena, siempre buscaban algo para celebrar y beber, y aquella noche no había sido diferente, solo que la veía más guapa. ¿Sería el sake? ¿Habría bebido demasiado?
- ¿Qué? – le dijo bruscamente Sara.
No se había dado cuenta de que se había quedado embobado mirándola.
- Estarías mejor sin todas esas mierdas – simplemente dejó que sus palabras saliesen.
- ¿Cuáles? – Le preguntó Sara muy sorprendida – Creía que te gustaban los tatuajes.
- No son los tatuajes, me encantan tus tatuajes. Me refiero a los piercings, tienes demasiados. Distraen y no dejan ver lo guapa que eres – no lo pensó, sólo lo dijo.
Sara lo miró. Él se moría de ganas por besarla, pero no terminaba de decidirse, probablemente la espantaría, y el espadachín no quería que se fuese. ¿En qué estaba pensando? Entonces ella lo hizo, sin previo aviso lo besó. Sus labios tenían ese gusto dulzón propio del sake, un olor fuerte, pero apetecible. Le encantaba. Entonces, cuando menos lo esperaba, ella se apartó dando por terminado ese beso. Fue dulce y rápido, muy rápido.
- Creo que estamos demasiado borrachos, Zoro.
Pero él no la escuchó, le pasó la mano por detrás de la nuca y la acercó a él. Y esta vez fue el espadachín quien demandó el beso. Sabía que eso lo estaba haciendo porque había bebido demasiado esa noche, que en su estado normal ni admitiría que la chica le gustaba, pero estaba borracho. No se había equivocado, sus labios eran dulces gracias al sake, y suaves, muy muy suaves, no quería parar de besarla. Se apartó un poco, sólo un poco, lo justo para coger aire, sus labios se rozaban, la miró y volvió a acercarla hacia él para volver a sentir sus suaves labios sobre los suyos.
El beso terminó y ella se apartó de él, sonriendo. Apoyó su cabeza, cerró los ojos y pudo ver como se lamía los labios.
- Sabes bien – le dijo – Aunque probablemente mañana no me acuerde de esto.
El problema de Zoro, era que él tenía claro de que sí se acordaría. Entonces vio como Sara apoyó su cabeza en su hombro y se quedó dormida. El espadachín resopló.
- Creo que tenemos un problema.
Dicho esto, la tomó en brazos y la llevó a su habitación.
- FIN FLASHBACK –
Recordando lo de la noche anterior se notó raro, esa chica era un pack: alcohólica, fumadora y yonki. Y resulta que le gustaba.
- ¡Oye Pack! – Le gritó sin pensarlo
La susodicha se giró.
- ¿Pack? – no tenía ni idea de a lo que se refería con eso.
- Esta tarde entrenaré un rato, si tienes bien el hombro, comenzaremos con lo básico.
Sara puso cara de confusión.
- No hay quien te entienda.
Pero prefirió no replicarle y se alejó mientras se encendía el segundo cigarrillo.
