Capítulo 15: Ahadi al rescate.

8 Caín dijo a su hermano Abel: «Vamos afuera.» Y cuando estaban en el campo, se lanzó Caín contra su hermano Abel y lo mató. 9 Yahvé dijo a Caín: «¿Dónde está tu hermano Abel?» Contestó: «No sé. ¿Soy yo acaso el guardián de mi hermano?» 10 Replicó Yahvé: «¿Qué has hecho? Se oye la sangre de tu hermano clamar a mí desde el suelo. 11

Génesis 4(8, 9, 10, 11)

Por más que me esforcé, no conseguí correr más rápido de lo que Zatzy volaba. Ella había llegado primero a la cima de La Roca del Rey, contando a mi padre todo lo que había visto en el cementerio. Tal fue mi miedo ante la reacción de mi progenitor, que se me ocurrió algo impráctico y bobo; corrí desesperado hacia mi padre, gritando:

"¡Lo que te diga esa pajarraca chismosa es mentira! ¡Lo que te diga es mentira!"

Pero mi padre entonces se limitó a mirarme con severidad. Se podría decir que me fulminó con la mirada, y me dijo:

— Zatzy acaba de informarme tu hermano y tú estaban jugando con unas hienas... ¿Es cierto eso?

Su mirada era tan penetrante, que no tuve más opción que "soltar la sopa1."

"Bueno, la verdad sí, pero..."

"¡¿Y, dónde está tu hermano?!"

Me quedé en silencio por un momento.

"Está en el cementerio." Fue lo único que al final pudo salir de mi boca.

"¡¿Qué?!," vociferó mi padre totalmente descompuesto. "¡¿Y lo dejaste ahí solo?!... ¡¿cómo pudiste?!

El tono en que me dijo eso me dejó helado. Entonces su mirada se volvió hacia Zatzy y le ordenó con firmeza: "Zatzy, adelántate y búscalo. Yo te alcanzo allá," después me miró de nuevo con tal furia que hubiera jurado que con la pura mirada hubiera sido capaz de matarme. "Después ajusto cuentas contigo," me dijo y salió corriendo rumbo al cementerio.

Por otro lado, las pequeñas hienas le decían a Mufasa:

"Muy bien, quédate aquí sentado, para que conozcas a nuestra madre, mientras nosotras vamos a ver si ya llegó tu hermano."

Mi hermano, quien como ya hemos dicho, era muy ingenuo, aceptó sin rechistar. Las pequeñas hienas salieron corriendo dejando solo a Muffy en la cueva.

Minutos más tarde dos hienas macho adultas se acercaron a Mufasa (Shenzi, Banzai y Edd les informaron de su presencia).

"Así que tu eres el próximo rey, ¿cierto?"

Mufasa asintió, pero esta vez presintió que algo andaba mal. Entonces comenzó a titubear.

"SSS— Sí... ¿Po... porqué lo preguntan?"

"Pues porque en unos momentos," dijo una. "Solo serás..."

"Historia," dijo la segunda con perversidad.

Entonces ambas hienas comenzaron a reírse de una forma grotesca, acto seguido, una de ellas lanzó la primera mordida. Mufasa la esquivó. La persecución había comenzado.

Mufasa corría lo más rápido que le permitían sus patas, pero las Hienas eran demasiado rápidas. Así, una de ellas se lanzó velozmente hacia él intentado atacarlo, por suerte, Mufasa encontró un cráneo de elefante bebé en el que cabía perfectamente. Se metió allí y espero. Las hienas lo habían acorralado. Ahora intentaban sacarlo usando la fuerza bruta, mordisqueando e intentando volcar el cráneo.

"No te resistas cachorrito, ya eres nuestro."

Y justo cuando Mufasa creyó que no tendría esperanza, se escuchó desde el fondo, un potente rugido. Era Ahadi.

Arañazos, algunas mordidas y demás, fueron producto de la pelea entre Ahadi y las hienas. Una vez que estas fueron ahuyentadas, Ahadi procedió a liberar a su hijo del cráneo. Una vez que el pequeño logró salir, su furioso padre se volvió hacia su él:

"¿Por qué me desobedeciste, Mufasa?"

"Pero padre, no fue mi culpa. Lo que pasa es que... Taka me dijo que las hienas no eran tan malas como parece... y me presentó a unas hienas que eran sus amigas y después..."

"Ya no me digas nada Mufasa. Desobedecerme así estuvo muy mal... Pero lo que hizo Taka no tiene perdón."

Y así padre e hijo, en silencio, regresaron a La Roca Del Rey.

1 "Soltar la sopa" es un modismo para decir que alguien finalmente dice la verdad.