No he podido evitar actualizar hoy! Es que he tenido examen, he ido a currar y me supuestamente ahora mismo debería estudiar para el que será mi último examen de la convocatoria, pero es que no me apetece nadaaaaaaaa. Además, creo que ahora es cuando se está poniendo interesante, parece que empieza a surgir algo entre esta pareja, Sara no sabe ni por donde le viene el aire a veces y no digamos a Zoro, y bueno, que no quede atrás la historia del OC, que hoy hay un pequeño adelanto.

Mil gracias a los que leen por supuesto a los que comentan, aunque no sois muchos, me alegra saber que alguien se toma un momentito en darme su opinión. Que por supuesto, si hay algo que no gusta, no dudéis en decir, estoy abierta a críticas constructivas.

A leeeeeer!

En aquella comida, Zoro ni siquiera la miró. No es que hablasen demasiado dejante de la tripulación, Sara había hecho mejores migas con Franky y Usopp, pero no podía parar de dirigirles miradas furtivas de vez en cuando con la esperanza de encontrarse con su mirada. Pero no fue así, lo que dejó a la chica un poco decepcionada.

- Oye Sara, ¿cómo van los entrenamientos? – Le preguntó Chopper cuando estuvieron solos en la cubierta – ¿Zoro te está ayudando?

- Bueno, sí, están siendo duros para mí, acabo bastante exhausta.

- Ese es el objetivo, tendré que felicitarle entonces, es un cabezota y a veces no hace caso de nada.

- ¿Sabes dónde está por cierto?

- Creo que ha subido otra vez al gimnasio, pensaba que habíais quedado otra vez – dijo curioso Chopper.

Siguió un rato más hablando con el renito y al final, después de unos minutos en los que se debatía entre ir a buscarlo o marcharse a su habitación, decidió que sería buena idea hablar de lo que había pasado. Se quedó parada en la escalera, pensando si sería buena idea, y al final cuando estuvo a punto de entrar, se abrió la trampilla de repente.

- Llevo 5 minutos esperando a que te decidas a entrar.

Aquello pilló a Sara bastante desprevenida.

- ¿Me estabas esperando?

- Eres muy ruidosa, he escuchado cómo subías.

Sara guardó silencio. Seguía teniendo la camiseta, pero no podía parar de mirarlo igualmente, hacía apenas unas horas, estaba tocando aquel esculpido cuerpo, se había acercado a él decidida y ahora, se sentía como una niña pequeña y no sabía muy bien cómo abordar el tema.

- Oye Pack, lo de antes… – dijo antes de que ella pudiese decir nada.

- No te preocupes, olvídalo – dijo Sara automáticamente, ni siquiera sabía por qué lo había dicho.

- Bueno, es que sólo me dejé llevar, estabas ahí, mirándome de esa forma y empapada y te has acercado a mí, y bueno, lo siento.

- No, no, perdóname, no debería haberme comportado así.

- Soy un espadachín. No debería distraerme tan fácilmente cuando veo a una chica atractiva. Ese es el cocinero pervertido. Yo no hago esas cosas – dijo algo fastidiado.

- ¿Te resulto atractiva? –Preguntó Sara sorprendida.

- Es obvio – le dijo sin mirarla.

- Oh…

El cuerpo de Sara solía llamar la atención, pero no solía resultarle atractivo a muchas personas, su físico era bastante peculiar con todos esos tatuajes y piercings, sobretodo por todos los tatuajes. Se acercó a él, por alguna extraña razón, le encantaba sentirse sexy para él. Ahora era ella la que estaba enfadada con el cocinero por haberlos interrumpido.

Miró al espadachín con curiosidad, él simplemente la ignoraba, o eso era lo que parecía. Zoro estaba limpiando una de sus katanas estaba esforzándose en quitarse de la cabeza lo que había ocurrido ese día, estaba tan concentrado que apenas se dio cuenta de que Sara se había sentado a su lado, se había sentado muy cerca, tanto que sus brazos se rozaban.

- ¿Qué ocurre? – le preguntó extrañado.

- Me gusta estar contigo. ¿Puedo quedarme un rato?

- Si no haces ruido, no hay problema.

- Borde – le dijo sonriendo.

Giró un poco la cabeza para mirarlo y le besó el hombro. Luego apoyó su cabeza en éste hasta que se quedó completamente dormida.

Volvió a despertar en su habitación, como la otra noche. Miró el reloj que tenía en la mesita y aún marcaban las 7:30 de la mañana. Decidió por primera vez que sería buena idea levantarse y aprovechar un poco más el día para variar. Se había levantado de muy buen humor, estaba muy contenta, incluso le apetecía sorprender a Zoro a primera hora de la mañana para ir a entrenar.

- Eso sí que será una sorpresa para él – murmuró en voz baja mientras se imaginaba la situación.

Justo cuando salía de la ducha, sonó el Den Den Mushi que tenía en la habitación.

- Hola Sara – se escuchó al otro lado.

- ¿Hay algún problema? – le preguntó a la voz que salía del audífono.

- Eso quería preguntarte yo a ti.

- ¿A qué se refiere? – le preguntó intentando disimular su preocupación.

- No te hagas la tonta muchacha. El otro día te noté algo inquieta. Quería asegurarme de que el plan marcha bien. De que no hay ningún problema.

- La bomba ya está terminada – se apresuró a decir.

- No me refiero a la bomba – hubo un silencio – No tienes ni idea de lo que te estás jugando muchacha.

- ¿A qué se refiere? – por alguna razón, aquello sonaba como una amenaza.

- Solo digo que no falles. Esta vez no tienes opción.

Colgó.

No pudo decir nada más. Tampoco habría sabido qué decir. Aquello le dejó bastante descolocada. ¿A qué se refería con que "no tengo ni idea de lo que me estoy jugando"?

Sara comenzó a agobiarse. Aquello no era bueno. Ni el agobio ni la situación en la que estaba. Y dejar que el tiempo pasara lo único que hacía era empeorarlo. Necesitaba hablarlo con alguien. Tiró la toalla, se puso lo primero que encontró y salió de su habitación.

TOC TOC TOC

Espero impaciente en la puerta, hasta que ésta se abrió.

- ¡Vaya Sara! – exclamó – No te esperaba tan temprano por aquí.

- Necesito contarte algo. Es importante