Hoy por fin terminó mi tortura de exámenes, por fin soy libre! Qué ganas tenía de poder sentarme un día delante del ordenador y poder ver una serie sin tener en mente que tengo que dejarla para ponerme a estudiar jejeje Además, ahora tengo tiempo para seguir este fic.

Muchas gracias de nuevo a todos los que leen y sobretodo, a los que comentan.

- ¿Dónde diablos se ha metido el Pack? – decía un Zoro muy cabreado – Va a hacer que me retrase en mi entrenamiento.

Zoro se había pasado la mayor parte de la mañana buscando a Sara por todo el barco y no vio ni rastro de ella. Ni siquiera conseguía distinguir el olor a cigarrillo por ninguna parte.

- Muy bien, no soy su niñera, no pienso pasarme el día buscándola.

Sus pasos le dirigían hacia cubierta, pero su mente se recorría todo el barco intentando encontrar algún rincón que podría habérsele pasado.

- Incluso he ido a la bodega – pensaba el espadachín en voz alta y algo fastidiado.

- ¡Ey Zoro!

Un grito le sacó de sus pensamientos, estaba subiendo las escaleras cuando escuchó que alguien al final del pasillo le llamó.

- Hola Usopp.

- Oye, ¿has visto a Sara? Tengo una idea para algunas bombas, pero no la encuentro por ningún lado.

- Pues no, no la he visto esta mañana.

- ¿Crees que estará en la bodega?

- ¿Qué te hace pensar que voy a saber eso? – le preguntó molesto.

- Bueno, siempre estáis juntos – le dijo Usopp sin darle mucha importancia al comentario.

- No soy su sombra. Ella sabrá dónde se mete – le contestó demasiado borde el espadachín.

Acto seguido, se dio media vuelta y se largó subió las escaleras sin dejar que su compañero le diese tiempo a contestar.

Decidió cambiar de opinión. Se sentó en cubierta dejando sus katanas a su lado y cerró los ojos, intentando tranquilizarse. No sabía muy bien qué era lo que más le molestaba: si el hecho de que no había ni rastro de la chica en todo el barco, o que ahora todo el mundo pensaba que siempre estaban juntos.

"Suena a como si fuésemos pareja" pensó. Automáticamente frunció el entrecejo, enfadado. "Bueno, es guapa y tiene unos labios suaves". Cambio de postura, pensar esas cosas le incomodaba. Comenzó a recordar lo ocurrido la otra mañana. No podía negar que la chica le gustaba un poco. Pero tampoco era como para pasarse el día con ella o buscándola. Ya aparecería y entrenarían. ¿A qué venía tanta necesidad de estar con ella? Era una tontería, de hecho, no tenía ni por qué esperarla para entrenar. Había perdido toda la mañana esperando a que el Pack se decidiese a aparecer para entrenar juntos, "no, nada de eso, voy a entrenar y que cuando llegue, que haga lo que le dé la gana".

- ¿Estás durmiendo?

Aquella voz hizo que se hiciese el vacío en su estómago, como cuando llevas tanto tiempo esperando a que suceda algo y cuando ya te has convencido de que no pasará, aparece. Se había pasado la mañana recriminándose por pensar tanto en ella, y ahí estaba, plantada frente a él y provocándole algo… raro.

- "Estaba" – le corrigió – Hasta que me has despertado – dijo abriendo los ojos - ¿Qué te ocurre?

- Solo estoy cansada. No he dormido bien esta noche.

La chica estaba frente a él, de cuclillas y sonriendo, pero parecía algo seria.

- Si quieres, dejamos el entrenamiento para luego – Ahí estaba, otra vez posponiendo las cosas por ella.

- ¿Seguro? Creo que podría aguantar verte entrenar – dijo riendo.

"Qué sonrisa tan bonita". Ya apenas se acordaba de por qué antes estaba tan enfadado.

- ¡Ey! ¡Pareja! La comida ya está lista – les gritó Franky desde la puerta.

Ahora lo recordaba.

- ¡Cállate Franky! – le dijo Zoro.

- No te burles de nuestros entrenamientos. Tú siempre serás mi compañero preferido Franky, hoy pasaré la tarde contigo, Usopp me ha dicho que tiene algunas ideas – le contestó Sara al ciborg mientras dejaba atrás al espadachín.

- ¡SUUUUUPEEEEERRRRRR!

Zoro se sintió algo decepcionado al darse cuenta de con qué facilidad era capaz de cambiar sus entrenamientos, ni siquiera le había preguntado.

Todos pasaron a la cocina y devoraron con hambruna cualquier cosa comestible que había sobre la mesa.

- ¡Ey! ¡Eso era mío! – le dijo Luffy a Sara enfadado.

- Estaba en el plato común, yo he llegado antes – le replicó al capitán.

- ¡Nunca comes tanto!¡Dámelo a mí!

- NO.

Ese no fue demasiado fastidioso, lo dijo arrastrando cada letra, mientras se llevaba el muslo a la boca y lo masticaba mirando a Luffy. Aquel día, Sara estaba nerviosa, casi se había terminado el paquete de cigarrillos. Había prometido a Chopper que intentaría cuidar su salud, así que cada vez que tenía ansiedad, comía, intentaba "sustituir" los pequeños arrebatos de fumar y beber con la comida. Aunque sabía que tendría que hacer algo de ejercicio o sino, aumentaría considerablemente su peso.

- Oie, Sara, ¿esta tarde iremos al taller? – le preguntó Usopp al salir de la cocina.

- Claro, pero tengo que hacer algo de ejercicio. Se me pasó mi entrenamiento diario, voy a hablar con Zoro.

Estaba sentado, como de costumbre, echando lo que él llama "una cabezadita de 5 minutos". Sara sacó un cigarrillo y se lo llevó a la boca mientras avanzaba hasta él, le dio un poco en el hombro y el espadachín gruñó.

- ¿Qué quieres?

- Oye, perdona por dejarte esta mañana plantado, tenía que resolver algo

- ¿Ya estás fumando otra vez?

- Había pensado que quizás esta tarde te apetezca entrenar un poco.

Zoro abrió un poco los ojos y la miró.

- Hace demasiado calor, entrenar a estas horas puede hacer que nos dé una insolación. Entrenaré antes de cenar. Tú haz lo que quieras – y dicho esto, volvió a cerrar los ojos.

- Iré a buscarte a tu habitación. Gruñón.

Sara cogió el camino a su habitación, antes de pasarse por el taller, debía hacer una llamada.

Una vez en la habitación, marcó los números apuntados en su libreta.

- ¿Qué quieres? – escuchó al otro lado del Den Den Mushi.

- Quería tranquilizarle.

- ¿Tranquilizarme? – se extrañó la voz misteriosa.

- Si. He hablado con la navegante del barco. Me ha asegurado que no habrá más retrasos.

- De acuerdo.

- En poco más de una semana tendrá a los Sombrero de Paja.