Los personajes de Crepúsculo pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es mía.


Capítulo 29

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EPOV

Tuve mucho tiempo para reflexionar sobre aquella extraña noche, la misma en dónde Bella y yo estuvimos a punto de hacer el amor, y terminé entendiendo que, quitando el mal rato, necesitábamos ponernos en esa situación. Era real. Ella podía estar sana por fuera, pero el temor a ser tocada seguía siendo un problema en el presente. Sabía por lógica que entre nosotros iba a costar darse algo, y no es que lo esté buscando. Bella se deprimió esa noche, pero su ánimo mejoró y dimos por olvidado el incidente.

Desde esa última noche, han transcurrido cinco meses. Cinco meses desde la última vez que Bella vio a Charlie. Cuando se marchó de la ciudad, ni siquiera se acercó para despedirse, aunque a Bella tampoco le afectó ese hecho. Se podría decir que estaba tranquila de no tener que topárselo en la calle en cualquier momento.

Con esos pensamientos en mi cabeza, me detengo.

—No puedo creer que nos disfracemos de frutas otra vez.

El traje de piña cuelga en el vestidor con la cabeza mirando hacia mí. Emmett me lanza un par de calcetines blancos mientras jadeo en respuesta. A él le divierte porque es su distracción, y me arrastra a mí al ridículo. Cada mes, hacemos la misma cosa; nos vestimos de frutas indocumentadas y la gente se nos acerca corriendo. También están los niños que nunca se cansan de sacarse fotos con nosotros y probablemente enmarcarlas con pegatinas de todos los colores en la pared de sus habitaciones.

Suspiro. Al menos hemos tenido resultados favorables. No volvimos a ser el supermercado más visitado de la ciudad, pero el prestigio que habíamos perdido, se fue recuperando con bestialidad. Además, mantenemos los productos en oferta todas las semanas, lo que hace que finalmente la gente vaya de todas formas. Emmett no baja la guardia, el optimismo tampoco y eso es de gran ayuda. Por mucho que odie la piña en disfraz, sé que es un bien para la empresa.

—En el fondo amas vestirte de piña.

—Por supuesto. Me encanta la parte dónde tengo comezón en las piernas por la tela de algodón.

—¡Vamos, chicos! —Ángela aparece tapándose los ojos— Dense prisa.

Tengo un público especial esta vez. Cuando salimos a la calle y Benjamín comienza a repartir panfletos, distingo a Bella desde un lugar con una sonrisa radiante y divertida en el rostro. No tengo idea si el traje tiene algún antídoto del amor, pero se ve tan hermosa que parezco un chico de dieciséis años enamorándome por primera vez.

—Te ves… —eleva una ceja— guapo.

Tuerce los labios en una sonrisa, mordiéndose la lengua con diversión.

—No tanto como tú. —es mi turno de decir, aunque lo digo en serio— Me gusta tu vestido amarillo patito.

—No es amarillo patito, es crema. —bufa.

—Para mí es amarillo patito.

—Ni siquiera se acerca al amarillo patito.

—¿No es ese un patito volando?

—¿Dónde?

Aprovecho su ridículo despiste robándole un beso. Su cuerpo se hunde en el disfraz y no lucha por soltarse, al contrario. Emmett grita algo sobre el profesionalismo, pero ni Bella ni yo le prestamos atención. Nos besamos hasta que ella decide separarse lo suficiente para echar un vistazo a su alrededor, y solo tengo dos segundos para notar que Ángela nos mira cuando Bella me jala de nuevo con el puño de su mano y presiona sus posesivos labios en los míos.

Marcando territorio o no, me dejo domesticar como un animalito. Cuando se aleja de nuevo, su rostro está impregnado en la lujuria.

—Hay… unas veinte personas mirándonos. —susurro. Ella se encoje de hombros y Ángela esquiva su mirada de nosotros, continuando con la repartición de volantes— Tengo que volver al trabajo.

Bella hace un puchero.

—¿Te veré temprano hoy?

—Es viernes. —recuerdo— ¿Almorzamos juntos?

Pone un dedo en su barbilla, pensando.

—Diablos, ahora que recuerdo no puedo. —se lamenta— Alex me llevará al trabajo de su madre. Creo que necesitan personal y… Dios mío.

—¿Qué?

—Dije Alex y no soltaste un bufido. ¿Puedo pedir un deseo?

Suelto una carcajada.

—Tonta. —musito, dándole un beso— Así que… con la madre de Alex…

—Tiene una tienda de manualidades. Me gustaría probar suerte con eso. —explica— ¿Crees que…?

—¿Seas capaz? No tengo duda.

—Bien. —suspira, ansiosa— Supongo que tienes razón. —mira hacia atrás, al coche de Jacob— Te amo, tengo que irme. Y me encantas como piña, por cierto. Nos vemos luego. —dice eso tan rápido que no me da tiempo a decirle nada más cuando se va corriendo al coche.

Antes de que decida subirse, se da la vuelta y me sonríe, y soy una piña babeante en medio de la acera, siendo atacado por niños y padres que quieren una fotografía, pero nada de eso me importa, solo su sonrisa.

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Apago el motor del jeep tan pronto llego a casa. Leticia está sentada en los peldaños de la entrada con la mochila de la escuela en el regazo. Me saluda agitando la mano y asomando una sonrisa nerviosa en su rostro.

Me fijo entonces en el extraño arbusto en movimiento.

—Puedes salir de tu escondite, Sheila. —sus ojos claros se encuentran con los míos— ¿Por qué te escondes, de todas maneras? —pregunto extrañado.

Leticia exhala un suspiro, girando el vaso con los dedos índice y pulgar.

—Acaba de irse papá. —contesta con un ruedo de ojos— Le trajo dinero a mamá para mi dentista, y Sheila no quería meterme en problemas. —Carlisle se había distanciado desde que Leticia asumió su sexualidad con todos. Según Bree está tranquilo, pero eso no hace que dé su brazo a torcer. Sigue viniendo a casa, y desde aquella vez la relación con mi madre disminuyó a un simple saludo y respuestas evasivas; simples, cortas. Lo justo y necesario— Oye, Jasper está esperándote en la sala.

Sheila regresa al sitio junto a Leticia, mientras entro dentro de casa. Encuentro a Jasper negándose a un trozo de tarta de Sue. Nadie le dice que no a la tarta de zarzamoras de Sue.

Mi estómago cruje.

—Creo que yo debería comerme ese trozo de tarta. —digo.

Sue me sonríe depositando el platito sobre mi mano. Luego, quita las migajas de la mesa y nos deja a solas. Jasper y yo nos saludamos y me siento en el sofá. Trae su uniforme del trabajo impecablemente planchado. Detalles como ese me hacen preguntarme por qué él está con Alice; tan exasperante y a veces desinhibida. Al contrario de él, todo silencio y concentración.

Luego de que el caso de Bella se cerrara, Jasper y yo forjamos una amistad que se hizo mucho más fuerte estando él en una relación con Alice. Mi madre de inmediato lo integró como un amigo más de la familia. Pasó tanto tiempo entre nosotros que cuando sucedió, no fue extraño e incómodo para nadie.

—Tu padre ha venido. —dice quitando una pelusa de su chaqueta— Estaba de buen humor hoy.

—Leti me lo ha dicho.

—Pensé que tu madre y él ya no se dirigían la palabra.

Dejo el plato sobre la mesa.

—Yo tampoco, pero no pueden hacerse la ley del hielo para siempre. —sonríe por cortesía y el silencio molesto predomina de forma exasperante— ¿Por qué siento que debes decirme algo que no sabes cómo decirlo?

Tras unos segundos más de silencio, Jasper finalmente mueve la cabeza de lado a lado.

—Porque tengo que decirte algo que no sé cómo decirlo.

—¿Qué es?

Somos interrumpidos por Bree que entra echa una bala por la puerta de calle. Se detiene delante de nosotros y noto su rostro hinchado por el llanto. Antes de que pueda preguntarle qué ocurrió, ella rehúye por el pasillo a toda prisa.

Jasper se me queda viendo.

—Déjame ir a ver y regreso para que hablemos.

Bree se encierra en la habitación de Bella. Doy toquecitos suaves a la puerta para saber si se encuentra bien. Como no obtengo respuestas por su parte, empiezo a tocar más fuerte y a llamarla en voz alta. Me apoyo en la pared, tratando de recordar la última vez que vi a Bree llorar así. Esto no viene a mi mente, sin embargo, por lo que en verdad nunca la he visto de ese modo.

Todo el mundo llora, menos Bree. Bree no es todo el mundo.

—Será mejor que abras la puerta si no quieres que la tire. Y los dos sabemos que Bella no estará contenta si eso sucede.

Escucho un sonoro suspiro por su parte.

—¡Estoy bien!

—Sí, y yo soy Jesucristo. —pongo los ojos en blanco— Abre la puerta.

—¿Qué parte del...?

—¿Y qué parte del "no te creo que estés bien" no entendiste? —Bree solloza otra vez y siento quitar la cerradura a la puerta. Hay restos de rímel esparcidos alrededor de sus mejillas— ¿Qué anda mal?

Su rostro es incapaz de contenerse y la envuelvo en un abrazo.

—La vida apesta, Edward.

—No, eso no es verdad.

—Para mí sí. Apesta, y apesta mucho. —nos sentamos a la orilla de la cama mientras ella se limpia la cara con el dorso de la manga— Quiero dejar de llorar y no puedo. Me moriré de un ataque si sigo llorando.

—¿Me vas a decir lo que te pasa?

—Estoy sensible. Creo que he estado demasiado tiempo en esta ciudad.

—Uhm.

—Tal vez sea mejor que me vaya.

—Nunca estuviste tanto tiempo instalada en un lugar como ahora.

—Y mira cómo estoy. Loca, llorica y…

—Enamorada. —termino por ella.

Sus labios tiemblan, sin esperar que lo dijese.

—No se trata de eso.

—Al resto puedes decirles que no, pero a mí no me puedes engañar, Bree. —murmuro y aparta la mirada— Tú siempre has estado enamorada de Emmett. Desde que éramos chicos y él y yo empezáramos a ser amigos… siempre estabas a su alrededor sonriendo por cada cosa que hacía o decía. Lo encontrabas el chico más genial del mundo.

—Edward, cállate.

—Pero él nunca te vio de otra manera.

—Sí, gracias por recordármelo.

—No te enfades. —le tomo las manos— Ahora es diferente.

Bree suelta un bufido.

—No es diferente cuando él todavía ama a su esposa. Y ni siquiera somos nada, no sé por qué estaría exigiendo algo que no tengo.

—Dentro de poco no lo será.

—Que firme el divorcio no quiere decir que no la ame. Y yo no voy a meterme en eso. Lo mejor es que me vaya.

—No te irás.

—Me iré. —repite— Me hace mal estar aquí. Tal vez necesito… alejarme tanto como es posible, igual que antes. Tratar de olvidarlo.

—¿A qué te refieres con "igual que antes"? —inquiero confundido— ¿Eso quiere decir que perdimos tu rastro por años porque intentabas olvidar a Emmett?

—Nunca resultó.

—¿Y por qué crees que esta vez resultará?

Encoje los hombros.

—Porque soy adulta y porque él no necesita a una mujer como yo.

Por supuesto que habíamos perdido el contacto durante mucho tiempo, pero nunca imaginé que se tratara de eso. Sabía que Bree había tenido una obsesión silenciosa por Emmett en la adolescencia, admirándolo desde la penumbra. Nunca se lo dijo y como sus padres solían llevársela a menudo, que se fuera un día de forma permanente, no fue extraño para nadie.

Me pregunto si Emmett sabe lo que Bree siente en realidad.

—¿No hay nada que pueda hacer yo para que te quedes?

Sonríe y sorbe su nariz, apoyando la otra mano en mi mejilla y dándole una suave caricia.

—Has hecho mucho por mí, primo favorito. A mí déjame con mis problemas, siempre he sabido resolverlos de alguna manera… al menos eso creo.

Me besa en la mejilla y sale de la habitación, encerrándose en el baño.

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Jasper termina aceptando la tarta de Sue con una sonrisa de agradecimiento. Todavía en el sofá, parece entretenido hojeando una revista de espectáculos.

—¿Todo bien? —pregunta con verdadera preocupación.

Miro hacia el pasillo vacío, como si Bree fuera aparecer por arte de magia.

—Algo así.

Me siento en el sofá frente a él, entrelazando los dedos encima de mis piernas. Jasper saborea el trozo de tarta con los ojos cerrados.

—Una maravilla.

—¿Qué ibas a contarme?

Traga la tarta al tiempo que abre los ojos. Deja el platito sobre la mesa y suspira, echándose la mecha de pelo rubio detrás de la oreja. Incluso sin saber lo que tiene para decirme, sé que me va a interesar.

Entonces, me empieza a contar.

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Bella se mete dentro de las sábanas de mi cama y se arropa con la mitad del edredón.

—No creo que sea buena idea que nosotros… nos metamos en los asuntos de Emmett y Bree.

Enredo sus brazos en torno a mi cintura, aspirando el olor a vainilla de su pelo.

—Lo sé, pero Emmett no hará nada. —digo— Lo conozco.

—Y Bree se irá de todas formas. No podemos detenerla.

—Exacto. —Bella apoya la barbilla en mi pecho. La siento intranquila por Bree y prefiero cambiar el tema— ¿Qué tal el trabajo con la madre de Alex?

Eso le anima y se endereza con una sonrisa.

—¡Genial!

—¿Entonces estás contratada?

—Algo así. En realidad estoy a prueba, pero todo indica que sí.

La devuelvo a mis brazos, los cuales recibe sin chistar.

—Estoy feliz por ti, gatito. Sabía que podías hacerlo.

Su respiración cálida se exhala sobre mi piel y suspiro. Bella enreda las piernas en las mías, abrazándose como un koala. A pesar de que se niega a mudarse a mi habitación, pasamos la mayor parte de las noches durmiendo juntos y abrazados. Al principio cuando despertaba nunca la encontraba en la cama, pero ahora con el tiempo, siempre soy yo quien debe despertarla para desayunar.

Beso el tope de su cabeza, recordando mi conversación con Jasper esta tarde.

—Tengo algo que decirte. —murmuro.

—¿Sí?

—Vino Jasper esta tarde. Quería que hablásemos. —su cara se inclina hacia atrás para mirarme más de cerca— Tenía algunas novedades.

—¿Novedades?

—Ajá.

—¿Qué novedades?

Aprieto mi mano en su espalda baja, acostumbrando a que su calor corporal se mezcle con el mío.

—Hubo una riña en la cárcel y James terminó perdiendo tres dedos del pie. Tuvieron que apartarlo de celda porque los reclusos estaban decididos a matarlo.

—Oh.

—Y ahora no puede caminar.

Me quedo callado. Omito la parte cruda dónde Jasper dice que hicieron con James lo mismo que él hizo con Bella a la fuerza. Ojalá Mike igual hubiese recibido su merecido.

—Pero eso no es todo. —asume, erguida en la cama— ¿Qué más tengo que saber? —sabía que no podía negárselo ni ocultarlo por mucho que quisiera. Bella me mira expectante, esperando alguna noticia alarmante. Le cojo la barbilla con los dedos, presionando el pulgar sobre su piel— Edward, no te quedes callado.

Jasper no había dicho que me lo callara, así que se lo digo.

—Rosalie… —pronuncio su nombre y espero alguna reacción— se intentó suicidar la semana pasada.


¡Hola! Me demoré un poquitito en tener el capi, pero ya estoy aquí!

Como cada actu, gracias, mil gracias por sus manifestaciones y por apoyar la historia. Gracias a ustedes hemos superado los 1.000 reviews, que me llenan de ilusión!

Las invito a unirse a mi grupo de fics (link en mi perfil de fanfiction) donde subo adelantos todas las semanas.

Espero que estén teniendo un lindo fin de semana.

Besos y hasta el siguiente!

Cambio y fuera.