Ya está aquí el capítuloooo! Habéis tenido suerte, lo tenía ya a medias, entonces no he tardado mucho en actualizar. Igualmente, como ya he dicho otras veces, no suelo tardar demasiado, intento subir al menos uno a la semana, sé de sobra la rabia que da estar semanas y semanas esperando un capítulo de algún fic.

Quiero volver a dar las gracias a las tres personas que se pasan todos los capítulos para comentarme, de verdad que me anima mucho ver que hay a gente que le está gustando, se que no es mucha, pero me alegra :)

Se dirigió a la cocina a por aquella botella de sake. "No pienso hacerlo" una sonrisa se dibujó en su rostro. Le molestaba mucho reconocerlo, pero aquellas palabras le habían alegrado. Salió a la cubierta, y se sentó justo enfrente donde el grupo estaba pescando. Se quedó mirando a la chica, Dios, era tan patosa en todo lo relacionado con la coordinación de pies y manos que hasta se preguntaba cómo había aprendido a andar. Mientras Usopp le explicaba cómo tenía que colocar el cebo correctamente (ya que ésta intentaba hacerlo por la fuerza bruta), Sara comenzó a recoger su larga melena negra. No podía evitar pensar que hasta haciendo ese simple movimiento la veía sexy. Estaba sentada a modo de indio justo en la borda, en ese momento agradeció que Franky estuviese cerca, no creía que el equilibrio de la chica fuese mucho mejor que su psicomotriz.

- ¡Sara! Déjame subirme a tus hombros – le pedía Chopper.

- Veeeeenga, pero solo un rato.

La observaba a lo lejos y pensaba una y otra vez en la noche anterior, cuando la tuvo para él solo. Estaba deseando que llegase esa noche y poder ir a su habitación de nuevo. Quería volver a estar con ella. Le encantaba tanto ese pelo, le gustaba tanto observarla cuando ella no se daba cuenta, verla hablar, reír… Le parecía que era una persona excepcional, bastante ida de la cabeza, pero muy singular. De repente, sin previo aviso, Sara se giró al notar la mirada de alguien en su nuca. No pudo evitar sonreír al ver que era Zoro. Y cómo le encantaba ver esa sonrisa.

- ¿Qué miras tanto marimo? – Le preguntó Sanji al ver que su compañero sonreía a la nada – Estás muy callado.

- ¿A ti qué más te da? – Le replicó malamente.

- ¡Deja de ser tan imbécil!

- ¡Y tú tan metementodo cocinero pervertido!

- Podías ayudarles a pescar, así de paso harías un favor a la tripulación y traerías algo de comida. Sara puede ser muy hábil con los números, pero en cuanto a la pesca… Consigue retrasar al resto – dijo mientras observaba también a la chica – Y deja ya la botella de sake, vas a acabar con todas las reservas – le gritó quitándole la botella de las manos.

Prefirió no seguir discutiendo con Sanji, además, si les ayudaba a pescar, podría estar cerca de Sara.

- ¡Zoro! ¡Ayúdame! – le pidió Chopper cuando vio que su amigo se acercaba al grupo.

El espadachín cogió al renito que ya estaba en el suelo y se lo subió a los hombros. Le gustaba estar ahí, era una costumbre que habían tomado siempre que iban a pescar.

- Necesitas ayuda Pack.

La chica estaba muy concentrada intentando poner el cebo. Tenía la lengua fuera, recordó cuando estaban en su habitación, al poco tiempo de conocerla, cuando estaba tan concentrada también sacaba la lengua y fruncía el ceño. No le había dado importancia, pero ahora le estaba pareciendo adorable. ¿Cómo es posible que empezase a gustarle ese tipo de cosas?

- No te molestes. Quiere hacerlo ella sola.

- ¡Nooo! Casi lo tenía, si no me hubieses molestado, lo habría logrado – le reprochó Sara al francotirador.

- ¡Es que eres nula para esto! – le replicaba Usopp.

- Trae.

Zoro extendió la mano para coger el cebo y la caña. No desaprovechó el momento y rozó su mano con la de la chica. Le gustaba notar su piel. Ella estaba tan absorta en su discusión con Usopp que apenas se dio cuenta de que le había quitado los artilugios.

- Zoro… - le llamó por lo bajo Chopper.

- ¿Um? – dijo alzando la cabeza hacia el renito.

- Creo que a Sara le hace bien estar contigo.

Para Chopper no pasó desapercibido los gestos del espadachín.

- Tch.

Y volvió su vista a la caña y al cebo.

- Lo digo en serio. Parece que tu compañía, de algún modo, la pone contenta, su actitud ha mejorado, no en todas las ocasiones... pero ha mejorado – Zoro no contestó – Tenéis una conexión especial, ¿verdad?

- Cállate.

- Robin también lo piensa.

¿Robin? ¿Robien también lo piensa? ¿Quién más lo pensaba? No se había dado cuenta de que era tan evidente. Pero ahora que lo pensaba… Usopp le dijo que siempre estaban juntos y Franky se dirigió a ellos como "pareja". Aquello no estaba bien. No le gustaba ser la comidilla de un cotilleo en el barco. Esas cosas se las dejaba al dichoso cocinero, él era quien iba detrás de todas las chicas, no él.

- No es nada – dijo malhumorado.

- No te avergüences. Pasáis mucho tiempo juntos y habéis conectado, es normal que os llevéis tan bien.

- He dicho, que no es nada Chopper.

Chopper suspiró y apoyó su barbilla sobre la cabeza de su compañero.

- Sea lo que sea, es algo bueno, no la fastidies – entonces volvió su cabeza en dirección al resto del grupo – ¡Sara! – La chica se giró para mirarle – Zoro ya te ha puesto el cebo.

La chica dirigió la mirada al espadachín, pero no parecía muy contenta.

- Podría haberlo hecho yo solita – le dijo molesta.

- Con un "gracias" vale.

- No tenías por qué – le dijo cogiendo las cosas. Pero en menos de un minuto, se dio cuenta que no era la reacción correcta – tch, lo siento. Muchas gracias Zoro.

El chico solo suspiró y sonrió mirando al mar. Mientras Usopp intentaba enseñar a Sara cómo tirar la caña, el espadachín le dirigió unas palabras al médico.

- No es que tengamos una conexión especial, Chopper – el aludido le miró intrigante – ella… ella es, de alguna manera, un poco especial.

Aquello era lo más parecido a una confesión por parte de Zoro, así que el médico no insistió.

Después de pasar el rato intentando enseñar a Sara a pescar, todos decidieron que merecían un descanso antes de cenar y decidió quedarse hablando con su compañera Robin que estaba en la cubierta.

- ¿Qué tal ha ido la pesca científica? – le preguntó.

- Bueno, no muy bien, Usopp es un pésimo maestro – la arqueóloga comenzó a reír – ¿De qué te ríes?

- Te hemos estado observando Nami y yo, tú tampoco has sido muy buena alumna.

- No se me daba muy bien.

- He observado que estás más contenta de lo normal – la chica la miró interrogante – ¿Solucionaste tu problema?

Sara suspiró. Robin era una persona muy inteligente, no se le pasaba una.

- Si. He decidido dejar el trabajo definitivamente – le dijo sonriendo.

- ¡Vaya! Eso es genial, ¿cómo se lo ha tomado tu jefe? – La chica no respondió – Deduzco con tu silencio que no ha sido de acuerdo mutuo – Sara negó con la cabeza – Entonces… ¿Qué harás ahora? ¿Has decidido acaso quedarte con nosotros?

- No. Cuando lleguemos a la siguiente isla nuestros caminos se separarán. Tengo algo de dinero ahorrado y he visto una pequeña islita muy modesta donde poder comenzar de cero.

- Veo que ni siquiera Zoro ha conseguido convencerte.

Sara la miró sorprendida, no estaba muy segura a qué se refería con aquello.

- No te sigo.

- Chopper y yo hemos observado que tenéis una buena relación, es todo, pensábamos que quizás si él te lo pedía, te quedases.

- La verdad… Creo que en ningún momento me ha pedido que me quede – contestó Sara pensativa – Me dijo que Luffy quería que siguiese con vosotros, pero no recuerdo que me haya dicho que no quiere que me vaya.

- No es propio del espadachín pedir ese tipo de cosas, pero no creo que quiera que te vayas.

Sara suspiró, no le estaba gustando el camino que estaba llevando aquella conversación. Sí, el chico le gustaba, le encantaba su compañía, incluso le parecía sexy.

- No hay nada entre Zoro y yo.

- Yo no he dicho que lo haya. ¿Acaso quieres que lo haya?

La científica comenzó a sentirse muy incómoda. ¿Por qué tenían que hablar de ese tipo de cosas?

- Yo no he dicho que quiera. Él es simpático – se justificó encogiéndose de hombros.

- ¿Simpático? ¿Zoro simpático? – Soltó una pequeña risa – El espadachín tiene muchas cualidades, pero su simpatía no es su punto fuerte – hizo una pausa, una pausa en la que no esperaba ningún tipo de comentario por parte de la chica, sólo intentaba medir sus palabras, hasta que al final, habló – Creo que Zoro te gusta demasiado.

Lo que la dejó sin palabras, le sonrió triunfante y al final decidió que era buena idea retirarse ella también. Sara la imitó, pensó que sería buena opción tumbarse un poco, su compañera había conseguido revolver todos sus pensamientos