CAPÍTULO 23: LA DECISIÓN DE SCAR

Una noche de insomnio, salí a caminar por ahí, alejándome un poco del cementerio.

Muchos recuerdos y preguntas comenzaron a llegar a mi mente: Mi madre Uru, ¿cómo estará ella?, ¿Me extrañará?... ¿Qué hay de Sarafina? ¿Y de Sarabi?

De repente la nostalgia me había invadido, y los recuerdos de mi hermosa madre llegaron uno a uno a mi mente. ¡Cómo amaba contemplar la luna!, ella siempre decía que la luna era la hermosa compañera de Aiheu, y que las estrellas eran todas sus hijas, y como nosotros somos en realidad estrellas, por ende éramos los hijos de Aiheu y de la luna, así todos al morir, volveríamos a ser estrellas, formando parte de los grandes reyes del pasado.

También recordé las maravillosas canciones que me cantaba de niño. ¡Cómo olvidarlo!, pero sobre todo aquella que se había convertido en "Nuestra" canción:

"Si te sientes perdido,

Y el viaje te arrastra y te pierde
Deja que esta oración sea tu guía,
No puedo quedarme aquí para siempre, hijo mío
pero recuerda que yo siempre guiaré tu camino.

Y si el viaje se te hace largo y difícil,

Y si el viaje te arrastra,
Deja que esta oración sea tu guardiana, hijito de mi vida,
A pesar de que el destino te lleve muy lejos
Recuerde siempre que seré tu eterna compañía.
"

Por desgracia, repentinamente la contaminación mental llegó a mí; La profecía se apoderó de mis pensamientos una vez más.

— ¡Esa maldita profecía!- pensaba entre mí. -Sólo me ha causado tristeza y dudas. Ahora que lo analizo, esa Profecía señalaba que "alguien" se enamoraría de mí y yo de ese alguien, pero también me advirtió que si ese alguien dejara de amarme, la maldad en mí se desencadenaría. Entonces eso significa: ¡Sarabi me ama!, ¡tal vez me extraña y está esperando verme de nuevo! ¡Tal vez me espera!

Pero luego, sombras en mi mente: ¡Mi hermano! –Pensaba yo- ¡Sólo de imaginar que pudiera estar con ella! ¡Aaugh! ¡No lo soportaba! ¡Saber que eran tan felices juntos me hacía rabiar, aún con el tiempo que había pasado, pues el recuerdo de Sarabi quedó para siempre sellado en mi piel. Visualizar las garras de Mufasa, sobre su piel, Sus labios recorriendo los de ella. ¡No podía tolerarlo!... ¡tal vez ella me amaba, pero quizá buscó andar con mi hermano para poder ser reina!, ¡igual de ambiciosa QUE YO!

Tras estos pensamientos, se me ocurrió una idea que impulsó mi motivación: "le demostraré a Sarabi que puedo hacerla feliz, juntos seremos rey y reina, y formaremos una linda familia. Fabana tiene razón: Yo debo luchar por ese amor. Debía tratar."

Ya no podía seguir huyendo para siempre. Debía enfrentarme a mi propio destino… Fue entonces cuando tomé una importante decisión:

...YO regresaría a Las Tierras del Reino.