CAPÍTULO 24: Reúnete con las estrellas.
Fue una dura despedida. Toda la jauría de hienas lloró por mí, y yo por ellos. En especial me dolió dejar a mi madre (adoptiva) Fabana y por su puesto a mis hermanastros: Shenzi, Banzai y Edd. Lo bueno de todo, es que había quedado la promesa de que iría a visitarlos al cementerio cada cuatro días, y la promesa sobre una vida mejor para ellos si yo llegaba a ser rey, seguía en pie, además respecto a eso, yo estaba más motivado que nunca.
Llevé a Zira conmigo, y juntos partimos de vuelta a La Roca Del Rey.
Apenas puse un pie en ella, me llevé tremendo susto, cuando vi a toda la manada reunida, afuera de La Cueva Real1, todos se veían muy tristes.
Me impresioné aun más, al ver que mi padre y mi hermano lloraban inconsolablemente.
Mufasa, al igual que yo, estaba muy cambiado. La melena le había crecido un poco y su tamaño había aumentado considerablemente. Me acerqué cautelosamente. Los vi tan tristes, que no quise tocar el tema de mi regreso. Ellos tampoco hicieron demasiado énfasis en ello. Aunque eso no impidió que Mufasa se sorprendiera al verme.
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"¡TAKA!, ¡¿En verdad eres tú?!"
Asentí con la cabeza.
"Después hablamos todo lo que quieras," me dijo. "Pero ahora debes saber…" agachó la cabeza, y guardó silencio por unos minutos. Una sensación de angustia me invadió de repente.
"Es nuestra madre… Uru..."
"Sí, ¿qué tiene ella? ¿Dónde está?"
En ese momento un fornido y Robusto León de melena oscura se acercó a mí.
"¡TAKA!, ¡¿Donde estuviste todo este tiempo?!, La manada y yo te buscamos por todos lados y nunca dimos contigo."
"Bueno padre, Yo..."
"No hay tiempo para explicaciones ahora hijo, antes debes saber…"
Las lágrimas comenzaron a salir de los ojos del gran Ahadi.
"Es tu madre, Taka. Ayer fue atacada por un Búfalo. Está muy herida. Ralafaki y Rafiki no le dan más de un día de vida. Tal vez muera hoy."
"¡No puede ser!"Pensé entre mí. "Esto no está pasando… ¡Esto no está pasando!"
"¿Ellos aún siguen con ella?," Le pregunté a mi padre.
"No." me respondió. "Ambos dijeron que ya no había nada que hacer por ella. La heridas son muy profundas."
Sentí una gran desesperación, y en un violento impulso, corrí adentrándome en La Cueva Real. Zira venía detrás de mí. Al entrar vi a mi madre yaciendo en el piso agonizando.
"Madre," le dije en susurros. "Soy yo, Taka. He regresado."
Mi madre me miró con aquella dulzura, que la caracterizaba tanto, y sonrió.
— ¡Taka!, volviste.
Mi madre hizo un esfuerzo para levantar su cabeza y me lamió la mejilla.
"Hijo, creo que ya no me queda mucho tiempo, pero me alegra que antes de irme, pude verte una vez más."
Las lágrimas comenzaron a salir de mi rostro, mientras mi madre las secaba con su zarpa.
"No llores, Taka. Recuerda que yo siempre te cuidaré, desde donde esté."
Noté que ella también comenzó a llorar.
"¿Recuerdas aquella canción, que te cantaba cuando eras niño?," me dijo.
"Sí, la recuerdo." le dije con la voz quebrantada.
"Cuando te sientas solo," Comenzó a decirme. "Canta la canción, y yo acudiré a tu lado."
Mi madre, en un tono de voz suave, quebrantada y con mucha dificultad, empezó a entonarla:
"Si te sientes perdido,
Y el viaje te arrastra y te pierde
Deja que esta oración sea tu guía,
No puedo quedarme aquí para siempre, hijo mío
pero recuerda que yo siempre guiaré tu camino.
Con cada estrofa la velocidad con la que cantaba iba disminuyendo, y su voz se iba desvaneciendo, como una estrella a punto de apagarse.
Y si el viaje se te hace largo y difícil,
Y si el viaje te arrastra,
Deja que esta oración sea tu guardiana, hijito de mi vida,
Justo en esa estrofa, sus ojos perdieron su brillo. Así que le cerré sus ojos con mi zarpa, y con la voz quebrada y mi alma destrozada, continué la canción por ella.
A pesar de que el destino te lleve muy lejos
Recuerde siempre que seré tu eterna compañía...
"Ahora eres libre mamá, para convertirte en una estrella, tal como tú me habías dicho," le dije.
Jamás había llorado tanto en toda mi vida. ¡Jamás!
1 Utilizaré el término "Cueva Real" para referirme a la cueva que está dentro de La Roca Del Rey, que es donde nació Simba, y donde en general viven todos los leones de la manada.
