CAPÍTULO 28: Una tortuosa boda.
"Scar, despierta, la boda, está por comenzar."
Había amanecido radiante y soleado, pero para mí, sólo había negrura.
"Padre, no iré a la boda."
Mi padre me fulminó con la mirada
"¿Cómo?, No puedes hacerle esto a tú propio hermano."
"Padre, por favor entiende... Yo AMO a Sarabi."
"Eso no es amor hijo, es pura obsesión. Te obsesionaste terriblemente con Sarabi."
"Digas lo que digas, padre, no iré."
Mi padre entonces, comenzó a caminar de un lado para otro, furioso, Hasta que finalmente dijo:
"De acuerdo, lo entiendo. En el corazón nadie manda y yo no te voy a obligar, pero te pido que lo consideres."
Después, mi padre me diría algo que me dejaría atónito:
"Últimamente he sentido unos terribles dolores en mi pecho. Hablé con Ralafaki y me dijo que estoy muy enfermo. Tengo inicios de Koh´suul, hijo."
"¿Koh´suul? ¿Pero cómo…?... ¡esa enfermedad es mortal!"
Ahadi asintió y continuó hablando.
"Quise esperar hasta la boda de tu hermano antes de buscar un lugar seguro y tranquilo donde morir en paz. Si me quedo más tiempo, los contagiaré a ustedes y morirán, por ello es preciso que me retire, y mi última voluntad sería que fueras a esa boda. Después de ese evento no me verás más. Quiero pasar los últimos momentos de mi vida con mis dos hijos."
Así, tuve que asistir. Aquello estaba más allá de mí. Cada segundo que pasé allí fue una tortura. Me retorcía sólo de imaginar al amor de mi vida con mi hermano. En aquellos momentos sólo quería morir.
Al finalizar la boda, tal como mi padre lo había dicho, se alejó para siempre. Él no quiso despedirse de Mufasa para no arruinarle el momento. Sólo yo sabía todo lo que había pasado. De hecho mi hermano no notó su ausencia hasta pasado un par de días, y Rafiki se encargó de darle la noticia.
Desdichas y más desdichas para mi vida.
Los días que le siguieron estuve muy deprimido. Zira permanecía a mi lado en todo momento, muy callada, pues sabía por lo que yo estaba pasando.
En mi corazón, sólo deseaba que alguien pasara por lo mismo que yo; Quería que alguien sufriera tanto como yo lo hice por Sarabi. ¡Sí!, yo no sería el único, debía encontrar una víctima. Una víctima que se enamorara de mí, para yo después hacerla sufrir tanto como yo había sufrido. y creía saber, donde encontrarla.
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