He tardado muchísimo, lo siento mil. Pero estos dos meses han sido demasiado intensos y no quería subir cualquier cosa, como creo que ya he dicho, el fic está en sus últimos días, y tenía que estar 100% para escribir, así que, lo siento, espero que ninguno de los lectores se haya olvidado de mi y pueda disfrutar de este capítulo.

Nami se echó las manos a la boca mientras ahogaba un grito, por su parte, Robin no podía ni articular palaba.

- Sara… - susurró Chopper.

- Vuestra amiguita no ha podido sobrevivir a semejante explosión – Dijo la rana malherida.

- Tú… - Luffy estaba rojo de ira – Tú… ¿Cómo has podido…? – Por primera vez en toda la pelea, Luffy no gritaba, se mantenía hablando bajito, provocando que todos le prestasen atención – Vas a pagar por esto.

- ¡Luffy, tenemos que ir hasta donde está Sara! – Le dijo Sanji – Déjale ahí, apenas puede moverse.

- Id vosotros, yo tengo algo pendiente.

Nami, Robin, Chopper, Franky y Usopp siguieron la orden de su capitán.

- Zoro… ¿No quieres venir? – Le preguntó preocupado Chopper.

- Encuéntrala – Contestó sin mirarlo – Viva – Él asintió.

Los cinco compañeros corrieron dirección a la explosión, mientras, el trío monstruoso se quedaba en el motel para acabar lo antes posible con la asquerosa rana. Luffy agachó la cabeza, tapando su rostro con su sombrero de paja, parecía estar murmurando algo, aunque ninguno de los allí presentes lograba entender qué decía. Sus compañeros pocas veces le habían visto tan cabreado. De repente, todo ocurrió en un momento, su capitán estaba sobre el anfibio, sujetándole la boca, obligándolo a abrirla. La rana abrió mucho los ojos, que en aquel momento los tenía inyectados en sangre, podía reflejarse el pánico en su rostro.

Los cinco compañeros escucharon otra gran explosión que venía del sitio donde habían dejado a su capitán.

- Luffy… - Dijo asustada Nami.

- No te preocupes, lo solucionarán. Ahora corramos hacia el bosque – tranquilizó Franky.

Los Sombrero de Paja no eran los únicos que habían escuchado la explosión, todo el pueblo empezaba a concentrarse en aquel punto. Unos asustados y otros curiosos. Usopp se acercó a un pueblerino, y haciéndose el desentendido, preguntó:

- ¿Qué ha ocurrido aquí?

- Pues ha habido una explosión.

- ¿Hay algún muerto? – intervino Robin.

Todos contuvieron la respiración aguardando lo peor.

- No estamos seguros, hay mucha sangre, pero creo que no se ha encontrado nada.

- ¿Nada? ¿Está seguro? – Preguntaba Chopper ansioso.

- Bueno, desde aquí no se ve mucho, yo acabo de llegar.

Robin se acercó un poco al grupo obligándoles a que juntasen un poco la cabeza.

- Creo que deberíamos acercarnos un poco – les susurró – tenemos que encontrar a Sara, si no, Luffy…

Todos se acercaron con miedo, había mucha sangre, pero no había ni rastro de Sara o su padre.

- ¡Despejen la zona por favor! – Era un policía del pueblo – ¡Por favor, despejen la zona! ¡Aquí no hay nada que mirar!

Varios policías rodeaban el terreno intentando deshacerse de los ojos curiosos de todos los que había allí. Nami se fijó en que había varios policías corriendo en dirección al motel, seguro que habían escuchado la segunda explosión y habían ido hacia allá.

- ¡Oh Dios mío! ¡Mirar eso! – Gritó Usopp de pronto.

Todos siguieron el recorrido que marcaba su dedo índice. Se quedaron horrorizados, pero el único que fue capaz de decir algo fue Chopper:

- ¿Eso… Eso es…? – Preguntó tembloroso. Se escuchaba susurrar a Nami por lo bajo : "no puede ser". El médico volvió su cabeza hacia la arqueóloga – Robin, ¿es el brazo de Sara?

Al parecer no había cuerpo, pero sí se podía distinguir un brazo, aunque ninguno sabría decir si era de la chica.

- Tenemos que volver al barco, aquí no hacemos nada, allí nos encontraremos con los otros – sentenció la navegante.

Todos fueron dirección al Sunny, ninguno decía nada, no sabían qué decir, aquella escena que habían presenciado era grotesca.

- Chopper, es posible que si ese brazo es de Sara… ¿Es posible que haya sobrevivido? – le preguntó esperanzado Usopp.

- Ni siquiera yo lo sé, sea quien sea, ha perdido mucha sangre.

- Si le ha explotado una de las bombas a Sara, si sólo ha perdido un brazo, se puede decir que es una chica con suerte – dijo Robin.

- ¡No digas eso Robin! – se enfadó Usopp con lágrimas en los ojos.

- Tiene razón Usopp, es difícil que alguien haya sobrevivido a una explosión así – dijo Franky – Y solo conocemos a una persona que cargase con más de una bomba, sería mucha casualidad que se tratase de otra persona.

Aquellas palabras hicieron que el silencio volviese a reinar entre el grupo.

Esperaron en el Sunny durante horas, cada vez que escuchaban que alguien se acercaba, miraban expectantes, todos tenían la esperanza que de repente, apareciesen la chica y su padre.

El médico se acercó a Robin sigilosamente. Ésta, al verle, le cogió en brazos.

- ¿Cómo vamos a decírselo a Zoro?

- No lo sé. Esto va a ser duro para todos. Igualmente, debemos esperar a las noticias de mañana.

El renito simplemente se limitó a asentir.

Todos estaban ya medio dormitando en la cocina, intentando mantenerse despiertos cuando escucharon voces y pisadas fuera, y de repente, abrieron la puerta de la cocina.

- ¿Dónde os habíais metido? – Les regañó Nami – ¡Llevamos esperando horas!

- Tuvimos que eludir a todo el personal de policía del pueblo, si nos reconocían podrían haber llamado a algún almirante – respondió Sanji.

- ¿Qué ha pasado el tipo rana? – preguntó Usopp.

- ¡Explotó en cien pedazos! – Exclamó Luffy – Nunca más volverá a molestar a Shiro.

- Por cierto, ¿dónde está? – preguntó el cocinero.

- Eso, ¿dónde está Shiro? ¿La encontrasteis? ¿Y a su padre?

Las caras de los otros tripulantes se ensombrecieron. Les contaron lo que habían visto, incluida la parte del brazo.

- Pero… no puede ser… Pero si no habéis visto el cuerpo es posible que… - insistió Luffy.

- Luffy… No creo que Sara y su padre hayan podido sobrevivir a esa explosión.

Chopper vio como Zoro desaparecía sigilosamente, se dispuso a ir tras él, pero Robin lo detuvo. Él era demasiado orgulloso, quizás incluso para reconocer que le había afectado la pérdida de la chica, así que decidió que la arqueóloga tenía razón. Debían dejarle solo por un tiempo.

A la mañana siguiente no hubo noticias demasiado claras. El periódico del pueblo sólo decía que había habido dos explosiones, en la cual, había al menos, dos muertos, uno era el hombre rana, y el otro aún sin identificar.

Los días siguientes, los Sombrero de Paja hicieron dos turnos para buscar en el bosque algún rastro de Sara, pero en todo el día no hubo suerte, ni de ella ni de su padre.

- Luffy, tenemos que admitirlo… - le intentó decir Usopp – Es posible que Sara…

- No – se limitó a decir mientras engullía.

- Eres nuestro capitán – intervino de repente la voz potente de Zoro – Pero esta vez, estás equivocado, Luffy, pero llevamos días intentando encontrar alguna pista de que Sara y su padre está vivos. Después de una explosión así, de la cual ni siquiera aquella asquerosa rana sobrevivió, es casi imposible que ellos hubiesen quedado con vida.

- Pero Sara… - decía Luffy afectado.

- Lo sabemos Luffy – dijo Sanji – Pero el Marimo tiene razón. Lo hemos intentado durante días. Pero debemos seguir nuestro camino.

- Todos la echaremos de menos Rrrrruffy… - decía Franky entre lágrimas.

El capitán se levantó de la mesa y salió de la cocina. Todos se dispersaron en cuestión de minutos.

- ¿Y tú? ¿Cómo estás? - le preguntó Robin al espadachín.

- No debería haberla dejado sola aquel día - se levantó y siguió el camino de su capitán.

A la mañana siguiente, Los Sombrero de Paja, se marcharon de aquella isla.