CAPÍTULO 29: RECORDANDO A ELANNA.
Los días siguientes, estuve muy deprimido y a su vez obsesionado con la idea de lastimar sentimentalmente a alguien. Pero antes, necesitaba tomar aire, salir, cambiar de ambiente, desahogarme, así recordé a aquella familia que me esperaba siempre con los brazos abiertos.
Zira y yo, fuimos a hacer una visita.
— ¡ Scar, compadre, qué milagrazo1! — dijo Banzai expresando gran alegría. De igual manera, en cuanto Shenzi me vio, corrió hacia mí.
— Scar, ¡Cuánto tiempo! ¿No que habías dicho que nos visitarías cada cuatro días?, ya ha pasado mucho más que eso.
— Sí, Shenzi., pero es que me han pasado tantas cosas malas que... —. Le miré muy apenado.
Estaba platicando con Shenzi, cuando vi que Banzai se acercó a Zira y comenzó a olfatearla.
— ¡Pero cómo has crecido niña!
—Pues ustedes también han cambiado –les respondió entonces Zira en un sarcasmo-, Ya terminaron de crecer y hacerse adultos, ¡Já!
Después Banzai se me acercó a mí, y me susurró al oído:
— Es un bombón, ¿No has considerado desposarla?
— Ehmm... Bueno en realidad, yo…
Mientras yo intentaba descifrar ese dilema, se me acercaron Fabana y Edd.
— ¡ Querido hijo! –Me dijo Fay, acto seguido se me acercó y me dio un beso en la mejilla.
Después vi que Edd corrió hacia mí, me tiró al suelo, y comenzó a darme de lametazos. Fabana comenzó a reírse.
— Basta Edd, suelta a Scar.
Edd, se retiró. Con un poco de dificultad, me puse de pié
— Edd y yo te extrañamos mucho — Dijo Fabana —, pero, ¿por qué no habías venido a visitarnos?
— Es una larga Historia — Le dije con voz melancólica.
Después volteó a ver a Zira.
—Zira, ¡pero, que grande estás!, la última vez que te vi eras una cachorrita.
— ¡JÉ!, Las leonas crecen rápido. –me apresuré a decir.
—Sí, es verdad.
En ese momento comenzó a llover ligeramente, aunque por cómo se veía, evidentemente se iba a incrementar.
—Pero no se queden ahí, entren a la cueva ó se mojarán —Dijo muy amablemente Fabana.
Ya dentro de la cueva, Zira estaba muy feliz bromeando con las hienas, yo por mi parte estuve platicando con Fabana.
— Lamento mucho lo de tu madre —Me dijo—, yo sé que si ella ha sido Justa en vida, Roh'kash la aceptará en su morada.
—Sí, eso espero. Ella era una gran leona, de hecho, creo que hay dos leonas que he amado en esta vida — le dije —; Mi madre Uru y Sarabi.
— Por cierto — Me dijo—, ¿Cómo está Sarabi?, ¿Lograste conseguir su amor?
Bajé la cabeza, y me quedé callado por unos segundos.
—No...-, le dije al fin-, y esa es una de las razones que me tiene muy deprimido: Se casó con mi Hermano.
Fabana se tapó la boca y emitió un grito ahogado.
— ¡¿Pero cómo?!, Taka, lo lamento mucho.
En ese momento no pude contener mis lágrimas. Mi llanto rabioso y frustrante fluyó como un rio desembocado.
— Fabana, ¡todo ha salido mal en mi vida!, mi madre muerta, mi asma cada día peor, y para colmo mi hermano me arrebató todo: a Sarabi, el trono, mi felicidad…
Entonces Fabana se acercó a mí e intentó consolarme dándome besos en la cara. Eso me reconfortaba. Una vez que me calmé nos quedamos mudos por algunos segundos, hasta que rompí el silencio.
— Mutti, ¿Tú crees que Roh'kash nos manda señales?— le dije, mientras me secaba las últimas lágrimas y cesaban mis sollozos.
— ¿Por qué preguntas?
— Es que, justo un día antes de la boda, conocí a una leona, muy parecida a Sarabi, ¿Crees que eso sea una señal?
— Tal vez -me dijo—: Roh'kash, ama a sus hijos y les envía las señales necesarias para que sigan el camino correcto, depende de los hijos hacer caso de esas señales o no.
Me quedé pensativo por algunos segundos. Después le dije:
—-¿Sabes Fay?, el día que la vi, ella me saludó como si ya me conociera de mucho tiempo atrás, pero yo no pude recordarla.
—Trata de hacer memoria, tal vez la recuerdes, ¿No la habrás conocido en una boda, un evento, una presentación?
Cuando Fabana dijo la palabra "Presentación", unos recuerdos de cuando aún era un cachorro comenzaron a llegar a mi mente:
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— ¡Vámonos Taka!, ya es hora de irnos.
Decía un Ahadi con un aspecto más Joven.
— Madre, ¿por qué tenemos que ir?
—Los leones que visitaremos son amigos nuestros desde hace mucho tiempo.
Mi familia y yo, caminamos varios kilómetros, llegando a una cueva llena de varios leones.
Ahadi se acercó a uno de ellos.
— Muchas felicidades, Abu, ¿Que fue?, ¿Cachorrito o cachorrita?
— Cachorrita —Respondió el orgulloso papá —. Con ella ya son tres: Elanna, Sarabi, y ahora Parvati.
Mientras ellos platicaban, acompañé a mi madre Uru, al fondo de la cueva, donde se encontraba una leona que tenía en brazos a una pequeña cachorrita recién nacida. Le daba suaves besitos con su lengüita. Después volteó a ver a mi madre.
—Uru, ¡Gracias por venir!—
—Muchas felicidades Tabatha. Es una hermosa leoncita —. Le dijo mi madre—, ¿Como le pusiste?
—Parvati —.Le respondió.
— Y, Elanna y Sarabi, ¿No se han puesto celosas de su hermanita Parvati?
— Sarabi no, pero Elanna sí —, respondió Tabatha.
Estaban muy entretenidas platicando, mientras yo me aburría, pero, en ese momento alguien me tapó los ojos.
— ¿Quién soy? —Preguntó una voz detrás de mí. Mi corazón comenzó a latir muy fuerte, pues creí que era:
—Sarabi…
— ¡Já!, No.
Después recordé el nombre que había mencionado Tabatha.
— ¿Elanna?
—¡SÍ!
Me destapó los ojos.
— Pero, ¿cómo lo supiste, si apenas nos conocemos?
— Un pajarito me lo dijo.
Ella sonrió.
— Y, ¿cómo te llamas?
— Taka -, le respondí frustrado de que no hubiera sido Sarabi.
— Bonito nombre, ¡Oye Taka! ¿No quieres acompañarme?
— ¿A dónde?
—A una cueva llena de animalitos negros.
Nos escabullimos entre los adultos que platicaban felices. Antes de Salir, vi que mi hermano estaba muy entretenido platicando con Sarabi. Eso me hizo rabiar y sentir celos, sin embargo, había algo en la presencia de Elanna, algo reconfortante que había hecho que el enojo fuera menos.
-Vamos Taka, no te quedes atrás.
Elanna me llevó hasta una oscura cueva. Entramos. Comencé a sentir mucho miedo.
— A estos seres les gusta revolotear — .Me dijo. Para mí, aquello ya no era divertido.
—¿Revolotear? —, pregunté extrañado y levantando mis orejas.
Ella comenzó a rugir con todas sus fuerzas, pero con aquel sonido extraño que sólo emiten los cachorros. De pronto, sentí que todo vibraba, y cuando menos pensé miles de murciélagos revoloteaban alrededor de mi cabeza.
— ¡Auxilio! ¡Auxilio!
— Tranquilízate, Taka.
Comencé a correr como un loco, chocando contra todo, hasta con Elanna.
—Tengo miedo, ¡ QUIERO A MI MAMA!
No podía oír nada más que el horrible chirrido de esos animales. Después uno de ellos, se pegó a mis ojos, no me dejaba ver nada.
— ¡Ayuda! ¡Quítamelos!
—No te asustes, sólo son murciélagos. Quédate quieto. ¡Yo te lo quito!
Me senté. Elanna se acercó a mí y dando un leve zarpazo en mi cara, me lo quitó. Después vi que todos esos voladores se habían unido formando una nube de murciélagos. Yo grité horrorizado, y justo cuando pensé que me atacarían, los murciélagos salieron de la cueva y volaron hacia otros rumbos.
— ¿En serio creíste que querían atacarte? —Me dijo, mientras reía con ganas—. Eres un cobarde
Y cuando menos pensé, me robó un cálido y tierno beso leonino. Eso me dejó todavía más perplejo.
Después de eso, regresamos a la cueva de leones. Cuando llegamos, mis padres estaban despidiéndose de Abu y Tabatha.
— ¡Ahora lo recuerdo! ¡Ya sé quien es ella!, Elanna es la hermana de Sarabi, y la conocí en la presentación de su otra hermana, Parvati.
Fabana entusiasmada me dijo:
— Talvés Roh'kash la puso en tu camino por algo.
— Pero no entiendo una cosa, Mutti —le dije—, ¿Cómo es que no la recordaba, si hasta me dio un beso?
—Bueno, tal vez en aquellos momentos no fue importante para ti… ahora lo es.
Fabana me dejó muy pensativo con sus palabras.
1 Milagro. Según los creadores de El Rey León, a Banzai es al único personaje que se le dio la peculiar característica de hablar con convencionalismos y expresiones un tanto vulgares, por tanto, me tomé la libertad de colocar ciertos modismos mexicanos (y algunos más de otros países de Sudamérica) para caracterizar al personaje, no obstante pondré a través de notas al pie, los significados de estos, para que todos los lectores de esta historia puedan comprenderlos. Esto mismo sucederá con otros escasos personajes más adelante, así como en las historias hermanas a esta.
