No lo he podido evitar, quería esperarme al domingo por lo menos, pero después de haberos tenido dos meses sin dar señales de vida, tenía que subir el siguiente capítulo que lo disfrutáseis. Me ha alegrado saber que hay gente que aún lo sigue leyendo y que no se ha olvidado de mi ni de mi fic, ni de Sara. Así que aquí os dejo la continuación. Creo que puedo asegurar, que tan solo quedarán dos capítulos, tres como muchísimo. El final se acerca!

Pasaron los días y nadie volvió a saber nada sobre Sara. Unas semanas después, se tomaron con aquel barco enorme en medio de la penumbra, Thriller Bark. Consiguieron destruir a un Shichibucai y ganaron un nuevo miembro en la tripulación: Brook.

Todo había vuelto más o menos a la normalidad, aunque no había día en el que los Sombrero de Paja no se acordasen de Sara, pero ya no hablaban de ella. Ni siquiera Zoro, desde intercambió aquellas breves palabras con Robin, no volvió a nombrarla, como si nunca hubiese estado en el Sunny.

Una buena mañana, prácticamente nadie había amanecido aún, una gaviota les dejó caer un periódico, que fue recogido por la navegante del grupo. Normalmente el periódico no solía llegarles, pero sí que había veces que lograban que algún ave les dejase caer alguno o incluso, intentaban informarse en algún pueblo, pero prácticamente se puede decir, que estaban en plena desconexión de lo que ocurría más allá de 15 km a la redonda.

Nami lo ojeó, hasta que llegó al único artículo que llamó la atención de la pelirroja. Era pequeño, si no hubiese leído el nombre de la isla, habría pasado de largo, cualquiera hubiese dicho que no era una noticia de importancia, pero era mucho peor que cualquiera de las que ocupaban la primera página.

ROTHEN, ¿PUNTO DE CONSPIRACIONES?

Apenas hace dos semanas desde las dos grandes explosiones producidas en esta isla y la gente ya lo ha olvidado, pero el pueblo pequeño de Rothen aún sigue intentado averiguar lo ocurrido la mañana del 5 de abril. No está siendo fácil para ninguno de los habitantes. Apareció un cadáver, de un hombre que al parecer fue identificado como el líder de una poderosa banda terrorista. Por otra parte, pudo encontrarse un miembro, de lo que el jefe de policía afirma, ser un segundo cadáver. Es posible que todo esto haya tenido que ver con los Piratas de los Sombrero de Paja, quienes en estos momentos, se encuentran en paradero desconocido, pero varios habitantes de la isla los han identificado en el lugar de la primera explosión que dio lugar en el bosque.

Nami se llevó las manos a la boca. Aquello era otra prueba más de que lo más probable era que Sara no hubiese logrado salir con vida de aquella situación, para más inri, los habían reconocido.

Cuando todos estaban en el desayuno, la navegante aún se debatía en si debería enseñárselo o no a la tripulación.

- Mi dulce pelirroja, ¿qué te ocurre? – le preguntó empalagosamente Sanji.

- Esta mañana he logrado conseguir un periódico.

Todos se quedaron en silencio. Sabían que no eran buenas noticias por la cara que tenía su compañera. Nami lo dejó sobre la mesa, haciendo que Robin lo cogiera y leyera en voz alta para toda la tripulación.

- Sara no está muerta – afirmó con total seguridad Luffy, era la primera vez que la llamaba por su nombre – No puede estarlo.

Y siguió desayunando.

- Perdonar – se disculpó Brook ante aquel incómodo silencio – ¿Quién es Sara?

Nadie había caído en la cuenta de que el nuevo integrante de la banda no había llegado a conocer a la científica.

- Sara fue una tripulante que tuvimos durante un tiempo. Era científica y… Bueno traficaba con bombas – logró decir Usopp – Sospechamos que… Esto… Es posible que en aquella explosión…

- Es posible que esté muerta – Terminó la frase Zoro.

Durante todos esos días, todos sabían lo inevitable, pero ninguno había logrado decirlo, hasta ese momento. Volvió a hacerse el silencio.

- Lo siento, Luffy-san.

- No tienes que sentirlo, Sara no está muerta.

- Sí lo está Luffy, deja de ser tan idiota – se cabreó Zoro.

- ¡No soy idiota! ¡Sé que Sara no está muerta! – Le gritó - ¡No puede estar muerta! ¡Ella iba a cumplir su sueño!

- Me largo, es imposible hablar contigo.

Y salió de la cocina.

Aquellos días, el espadachín se había sentido algo vacío. Una cosa era que los abandonase, y otra muy diferente, era aceptar que el hecho de que no volvería a verla nunca más. Aquello lo atormentaba. Así que para no tener que pensar demasiado, había aumentado sus horas de entrenamiento, le mantenía ocupado y con la mente concentrada.

- ¿La echas de menos? – le preguntó Chopper.

- Vete. No quiero hablar de ello.

- No has hablado en todo este tiempo, eso no puede ser bueno. Teníais algo especial, es normal que la eches de menos y estés afectado.

- No, Chopper. Decir que estoy afectado es quedarme corto – el espadachín era incapaz de mirar a su compañero a la cara – Sabía que no la volvería a ver, pero no por esta razón. Lo último que le dije fue que se marchara, que no se quedase con nosotros. Estaba decepcionado por su plan inicial. Pero la seguía queriendo con nosotros. Y ahora… duele.

- Todos queríamos que siguiese con nosotros.

Tardaron unos días en volver a olvidar el acontecimiento y volver a la normalidad. Claro, por poco tiempo, porque en el Archipiélago Sabaody les esperaba otra gran sorpresa, y para nada agradable.

Luffy vio desaparecer a todos y cada uno de sus amigos. De nuevo, sentía que no había logrado salvar a ninguno, la historia se había repetido, como en la Isla de Rothen.

¡PUM!

Última pompa, la de Luffy.

Pasaron dos años hasta el reencuentro de Los Sombrero de Paja. Dos años completamente desaparecidos. Dos años entrenándose con uno de los miembros de la tripulación del Rey de los Piratas. En todo ese tiempo, solo pensaba en hacerse más fuerte, para no volver a pasar por aquella situación, todos los días se acordaba de sus amigos, de Sabo, su hermano y, por supuesto, de Sara. Lograría su sueño, por él, por ellos.

- Bien, llegó el día, por fin, hoy llegó el día.

Cogió su sombrero de paja y se dispuso de camino hacia su gran aventura.

Paralelamente, unos días antes de la partida de Luffy hacia el Archipiélago Sabaody, en el Bar de Shakky:

- Han pasado 2 años. El tiempo pasa muy rápido – decía la chica morena de pelo corto.

- Si… – Le respondía Rayleigh.

- No puedo esperar a ver cuánto han madurado.

- No te hagas ilusiones, no estamos seguros de que puedan reunirse a salvo – comentó haciéndola aterrizar en la realidad – Después de todo, ahora son conocidos en todo el mundo.

Acto seguido, se escuchó la puerta del pequeño bar.

- ¡Vaya! – Exclamó Shakky asombrada.

- Así que tú eres el primero.

- ¿Qué? ¿Nadie más ha llegado aún? – dijo triunfal el espadachín Zoro – No tienen remedio.

- Has cambiado mucho Roronoa – le admiró Shakky.

- ¿Quieres tomar algo? – Le propuso Rayleigh.

- Si, ¿por qué no? – respondió con su media sonrisa.

- Puedo invitarte a la copa que te prometí hace años – escuchó detrás de él.

- FLASH BACK –

- Me estaba aburriendo de esperarte – dijo algo malhumorado Zoro – eres una tardona.

- Lo siento, estaba resolviendo algunas cosas.

- Venga, Usopp está como loco por enseñarte a pescar y yo quiero coger una botella de sake.

- ¿Alguna vez has probado una buena ginebra? – le preguntó la chica mientras avanzaban por el pasillo dirección a la cubierta.

- ¿Una buena…? – dijo pensativo.

- Antes de irme te invitaré a una buena copa de ginebra.

- Bien.

- FIN DEL FLASH BACK –

- Bueno, permíteme que te presente a la nueva dueña del bar, lo compró hace un año y medio – le dijo Rayleigh – Ella te servirá, hace muy bien su trabajo de camarera.

La boca del espadachín se secó. Los pelos de los brazos se erizaron. Su estómago dio un vuelco. Y todo él, quedó paralizado. No era capaz de girarse para mirarla. Realmente, después de tanto tiempo, nunca pensó en que volvería a escuchar esa voz, aquella voz que le sacaba de sus casillas hace ya dos años y medio… Había soñado con volver a escucharla. Quería verla, pero le daba miedo a que si se giraba, volvería a perderla. Poco a poco se giró sobre sus talones.

- Sara…