CAPITULO 27: DIA 72 Por toda la eternidad
General POV´s
Norte suspiro y le dio las riendas a Conejo, se sentó al lado de Jack -Tú la amas en verdad, ¿no es así?- dijo apoyando sus manos en sus piernas.
-Si-
-¿Y entonces por qué te has ido?-
-Pues porque lo nuestro nunca funcionaria, ella es humana y yo pues soy un espíritu-
-¿Y eso que importa?-
-Si ella es mortal y yo no eso significa muchas cosas, nadie puede verme, la creerán loca y el tiempo pasara para ella y eso significa que morirá en algunos años y yo en cambio me quedare aquí, no podría soportar perderla-
-¿Y alejarte de ella es mejor que eso?-
-…No-
-¿Entonces?-
Jack se quedó pensativo un segundo –Tengo que volver- dijo mientras se ponía de pie y tomaba su cayado –Gracias Norte- Salto del trineo volando a toda velocidad.
Norte reía con alegría -¡Conejo, da la vuelta, no me quiero perder esto!-
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-No llores Elsa- Decía Anna consolando a su hermana
-Dicen que hay muchos peces en el océano- dijo Rapunzel abrazando a su prima.
Elsa lloraba dramáticamente, su nariz goteaba y sus ojos estaban rojos.
-Elsa- la voz de Jack acercándose se escuchaba, Elsa levanto la vista.
Merida rápidamente le tendió un pañuelo y Elsa se secó las lágrimas.
-¿Jack?- Jack aterrizo en el muelle y corrió hacia ella abrazándola.
-Jack- Elsa dijo suavemente su nombre y lo abrazo
Jack interrumpió el abrazo poniendo sus manos en sus hombros –quiero estar junto a ti, no me interesa nada mas-
Elsa lo miro pensativa -…A mí tampoco me interesa- Ambos siguieron abrazándose mientras un conjunto de aplausos y gritos de felicidad invadían el ambiente.
-Solo hay una cosa que me molesta- dijo Elsa –que no estaremos juntos por mucho tiempo-
-Hay una forma- todos voltearon a ver al guardián de abrigo rojo y asentó ruso.
-Verán, si bien no hay manera en que un inmortal deje de ser inmortal si que hay una manera de que un mortal se vuelva inmortal, eso significaría que tú, Elsa, tienes que renunciar a ser una mortal-
-Volverme… Jack, yo-yo, mi reino, Anna- Elsa volteo a verlo preocupada
-Lo entiendo, nunca podría pedirte que hicieras algo así-
-¡Por favor!, Elsa, es hora de que dejes de preocuparte por otros, mereces una vida, no creo que al reino le importe que su reina sea inmortal y yo… yo estaré bien, ahora tengo a alguien que me cuida- Dijo Anna tomando las manos de su hermana entre las suyas, ella la miro y la abrazo.
-¿Qué hay que hacer?- El coro de gritos empezó nuevamente
-Bueno pues es sencillo, tienen que casarse, en noche de luna llena y eso es hoy- dijo norte abriendo los brazos, Elsa y Jack se miraron un poco inseguros –Está bien- ambos dijeron al unísono asintiendo la cabeza.
-¡Te vas a casar!- dijo Anna emocionada, las hermanas saltaron de alegría como dos niñas pequeñas mientras que Rapunzel y las demás chicas se le unían a la celebración.
-¿Cómo conseguiremos a alguien que oficie la ceremonia tan rápido?- dijo Conejo
-Umh, creo que conozco a alguien que puede ayudar- dijo Kristoff mirado con complicidad a Anna.
-Oh, es verdad, ellos son unos expertos del amor- Anna cruzo los brazos con orgullo.
-¿No me digas que…?- Dijo Jack asustado.
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Jack se acomodó el sombrero improvisado de ramas mientras le lanzaba una mirada asesina a Kristoff quien estaba sentado a un metro de él sonriendo, Kristoff había hablado con gran Papi para que el fuera el que oficiara la boda, era de noche y la luna brillaba en todo su esplendor como si este suceso lo hiciera feliz.
Un coro conformado por trolls empezó a cantar mientras que Elsa aparecía con Anna escoltándola hacia el altar-hoyo, Jack extendió su mano para ayudarla a bajar, ella el tomo y salto dentro del hoyo.
A pesar de que su vestuario era solo un montón de césped, flores y ramas para Jack ella se veía hermosa.
Todos sus amigos rodeaban el altar mientras que gran Papi se colocaba frente a ellos y abría un libro antiguo
-Estamos todos aquí reunidos para celebrar la unión de dos seres que si bien son de dos mundos diferentes, ambos se complementan a la perfección, por eso roguemos para que el hombre de la luna escuche nuestra petición y les permita a estas dos almas unirse y no volver a separarse jamás-
-Jackson Overland, Jack Frost, ¿aceptas a Elsa para amarla y respetarla, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza por toda su vida?-
-Acepto- dijo el sacando del bolsillo de su chaleco el anillo que anteriormente le había dado a Elsa y lo coloco en su dedo, ella estaba feliz pero no podía evitar sentir remordimiento por lo que le había dicho antes a Jack
-Y tú, reina Elsa de Arendelle, ¿aceptas a Jack para amarlo y respetarlo, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza por toda su vida?-
-Acepto- Elsa creo rápidamente con sus poderes un anillo de hielo y se lo puso a Jack –Perdón, sé que es algo helado y…-
-Está bien, el frio es parte de mí también-
-Por el poder que los espíritus me han conferido los declaro espíritu y mujer, puedes besar a la novia-
Elsa jalo a Jack por su chaleco y lo beso, inmediatamente la luz de la luna rodeo a la pareja, todos miraban asombrados a la luna y su resplandor, la pareja se separó y se miraron sorprendidos.
-Jack, no me siento muy bien- dijo Elsa antes de caer desplomada al suelo.
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Elsa abrió lentamente los ojos y miro a su alrededor, estaba en su habitación –¿Qué me paso?- ella salió de su cama e inmediatamente se percató de que se sentía diferente, ella se miró en el espejo, se veía como ella misma pero algo si había cambiado, no sentía hambre, sed, sueño y lo más importante, no sentía su pulso ni el latido de su corazón.
Ella se sintió un poco triste pero ese sentimiento se borró cuando en su mente apareció el recuerdo de su boda.
Elsa corrió hacia el pasillo, tenía que ir a buscar a su nuevo esposo.
-Hey, no deberías estar despierta aun- dijo Jack quien se encontraba recargado en la puerta de la habitación de enfrente.
-¿Qué haces aquí afuera?-
-Bueno, a pesar de que ahora somos esposos, Anna me amenazo con golpearme con mi cayado si entraba a tu habitación-
Elsa rio –Así que, querido esposo mío, ¿ahora que soy inmortal la gente podrá verme o el reino será dirigido por una reina fantasma?-
-Descuida, todos aquellos que te conocieron o han visto ya todavía pueden verte-
-¿Y qué hay de ti? ¿Todavía pueden verte?-
-…No- dijo suavemente.
Elsa lo miro preocupada, ella sabía lo feliz que Jack había sido cuando era humano-
-¡Tengo una idea!- Elsa grito feliz.
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Todo el pueblo se había reunido afuera del castillo, Elsa salió por la enorme puerta principal vestida con un largo y hermoso vestido azul, su cabello suelto y ligeramente rizado; y con su corona puesta –Habitantes de Arendelle, me complace informarles que Arendelle tiene un nuevo rey- Todos los presentes no podían creer lo que estaban oyendo, todos murmuraban cosas, algunas buenas y otras malas.
-Yo espero que entiendan que las circunstancias de la situación me llevaron a mantener esto en secreto y es que todo es tan loco y poco creíble que ustedes creerán que estoy loca pero intentare explicarles-
-Elsa no tienes que hacer esto- dijo Jack
-Sí, si tengo que hacerlo- Ella dio un paso adelante y les mostro a los habitantes de Arendelle un libro, un libro cuyo título era "Jack Frost", Elsa procedió a leerles la historia y cuando termino un silencio brutal inundaba todo Arendelle –Bueno, el caso es que mi esposo es Jack Frost y la razón porque nadie puede verlo es porque necesitan creer en el- Nadie se atrevía a decir ni una palabra.
-Es verdad, yo puedo verlo- se escuchó una pequeña voz a la distancia, se trataba del pequeño niño pelirrojo vestido de gris y zapatos con puntas puntiagudas, aquel con el que Jack se había encontrado la primera vez que llego a Arendelle.
-Yo también puedo verlo- dijo Kristoff –Y yo- dijo Anna
-Nosotros también podemos verlo- Merida, Hipo, Astrid, Rapunzel y Flynn levantaron las manos.
-Yo puedo verlo- Al fin un habitante de Arendelle hablo -Esta justo ahí, atras de la Reina, y tiene otros amigos, entre ellos hay un conejo gigante- Varios de ellos se rieron pensando que era una broma.
-¡No se rían!, él dice la verdad, es el conejo de pascua- Dijo una joven de cabello rubio.
-¡Y hay un hada!- alguien más grito, de pronto fue como si se hubiera iniciado un incendio, en cuestión de minutos todos eran capaces de ver a los guardianes.
Elsa tomo la mano de Jack y lo trajo al frente –Él es mi esposo, Jack Overland Frost, rey de Arendelle-
Todos hicieron una reverencia ante Jack quien solo veía estupefacto como el reino entero reconocía su presencia esta vez por quien era, Jack Frost.
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-Muy bien, aquí tienes Jack- Norte le entrego un globo de nieve a Jack –Es el último que te daré, ya has perdido demasiados- Todos los guardianes estaban arriba del trineo –Recuerda, de aquí en adelante las cosas no serán fáciles, tienes que llevar el invierno allá en nuestro mundo, tienes que cumplir con tus responsabilidades de guardián, cuidar del reino ya que ahora eres un Rey y sobretodo tienes que estar con tu nueva esposa- Norte le sonrió a la feliz pareja.
-Sé que suena difícil, pero con el tiempo las cosas cambiaran. Nos vemos mañana en el otro lado- Norte despego el trineo mientras todos despedían a los guardianes.
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Elsa y Jack se encontraban sentados en el lugar donde se conocieron.
-¿Sabes?, al final si logre cumplir mi misión- Dijo Jack
-¿En serio?, ¿Qué era?-
-Hacer todo esto- Elsa lo miro confundida
-Mi misión no era ayudarte, si no encontrarte para que tú me ayudaras-
Elsa lo beso –Creo que nos ayudamos mutuamente- dijo riendo –Y pensar que no queríamos ni vernos cuando nos conocimos, justo aquí-
-Y pensar que solo han sido 56 días desde entonces- Elsa lo miro
-¡Claro que no!, han sido 70 días- dijo ella
-¿O fueron 59?-
-Uhm, la verdad es que tal vez fueron 71-
-¿Y qué tal si empezamos a llevar la cuenta desde el principio?- sugirió Jack
-Me parece una buena idea- dijo Elsa mientras recargaba su cabeza en el hombro de Jack y este ponía un brazo alrededor de su cintura.
CAPITULO 27: DIA 1 Por toda la eternidad.
fin
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