Capítulo 41: El Nacimiento de Simba.
*CAPITULO PARTICULAR*
Scar narrando:
Pasaron dos años y medio. Después de ese tiempo se rumoraba que la Reina Sarabi había decidido volver a embarazarse pero hasta dentro de medio año más, y curiosamente por Zazú me enteré de que Sarafina tenía exactamente el mismo plan. El misterio era que si ambas estaban tan lejos, ¿cómo es que a las dos se les había ocurrido la misma idea?, o tal vez alguna vez se visitaron y yo no me enteré… quién sabe.
Y así, como agua se fue ese medio año, completándose los tres que debían ser. Y tal como lo pensaba –y temía- Sarabi se había vuelto a embarazar de nuevo.
¿Habría Saffy decidido embarazarse del Rey Shizazen?, me preguntaba yo. Si fue así, posiblemente ella estaría a punto de dar a luz también, pues recordemos que ella se había embarazado a la par con Sarabi.
Todas esas dudas se disiparon cuando vi entrar a Zazú a mi sombría cueva.
"Señor, tengo importantes noticias que... ¡Aah!"
Zira se había lanzado sobre él en un salto sorpresivo, Y después le dijo:
"¡Cuántas veces te ha dicho Scar que no entres a la cueva sin avisar!"
"Señorita, tengo un muy importante anuncio que hacer, así que, hágase a un lado por favor." Le respondió Zazú con su formalidad y amabilidad características.
Zira lo miró con malicia:
"¡Eres un pollo insolente! ¡Te voy a...!"
"¡ESPERA, ZIRA!, Deja que el pajarraco nos dé la noticia."
Zira me miró con frustración, y soltó un bufido. Zazú se levantó con propiedad, se sacudió las plumas con los ojos cerrados. Después dijo:
"Señores; He venido a informarles que la reina Sarabi acaba de dar a luz esta mañana. Es importante que asistan a la presentación."
Yo me lo había prometido y lo cumpliría: no volvería a pararme en los eventos de la feliz familia, ni porque me ganara la curiosidad, ni por comida, ni por obligación, ni por nada.
Lo que se me hizo raro, es que esta vez, Sarabi no había hecho comunicado previo alguno. Talvés porque tenía miedo de ilusionar a los súbditos para después darles la mala noticia de que había fallecido su próximo rey.
Le pedí a Zira que asistiera por mí, pues a pesar de todo, aún me mataba la curiosidad, además debía saberlo todo de mi enemigo. Ella aceptó con desgano, pero no fue difícil convencerla, ya que todo lo que yo le pedía era ley para ella.
Mientras ella estaba en el evento yo me lamentaba en mi oscura cueva. No podía tolerar que esta vez sí habría quien me quitara el trono, tampoco que Sarabi tuviera un hijo producto del amor entre ella y mi odioso hermano.
Yo me preguntaba por qué había nacido con esa nube negra que siempre me seguía a todos lados, ¿Por qué desde cachorro se me habían negado el amor y la felicidad? ¿Por qué?, y ¿Que tenía mi hermano que no tuviera yo?, ¿Acaso mi había nacido con estrella y yo estrellado?
Y entre todos esos pensamientos, me quedé dormido.
Me desperté. Zira aún no había regresado, Vi que el sol ya estaba muy brillante, así que me percaté de que ya era tarde.
Muy posiblemente la ceremonia ya habría terminado, y Zira estaría de cacería. Mi estómago comenzaba a hacer ruidos extraños. Zira seguía sin regresar y yo necesitaba comer algo.
En ese momento, vi un pequeño ratoncito pasar muy cerca de mí.
De un rápido movimiento lo capturé con mi pata, después lo levanté suavemente, y le dije:
"La vida no es justa ¿verdad?.. Verás... Yo, Nunca seré rey... Y tú, ¡Nunca verás la luz de otro día!
Me reí con sarcasmo.
Y justo cuando estuve a punto de comerlo, Zazú apareció, nuevamente sin avisar.
"¡¿Nunca te dijo tú mamá que no jugaras con tú comida?!"
De verdad que me fastidiaba su presencia.
"¡Ay!, Y ahora, ¿Qué quieres?"
"Vengo a comunicarle que el Rey Mufasa está en camino… Espero que tenga una buena excusa por haber faltado a la ceremonia…"
Estaba tan distraído, que el ratoncito huyó.
"Zazú, Me hiciste perder mi bocado."
"¡JÁ!, Perderás más que eso, cuando el rey termine contigo, Está más enfurecido que un rino con nervios.."
"¡UY!, Estoy temblando DE MIEDO" Decía mirándolo de manera malvada y codiciosa.
"Ya Scar... No me mires así... ¡AUXILIOO!
Yo me lancé sobre él, y casi me lo tragaba de un solo bocado... Si no hubiera sido por Mufasa...
"¡SCAR!"
Yo miré hacia atrás.
"Suéltalo."
Tuve que escupir a Zazú. Me dio mucha felicidad haberlo dejado bañado de saliva.
Me acerqué a mi hermano
"¡VAYA!, mi amado hermano desciende de las alturas para mezclarse con los plebeyos."
Mufasa muy enojado y con voz firme, me dijo:
"Sarabi y yo, no te vimos en la presentación de simba."
Yo me hice el desentendido:
"¡Ah! ¿Era hoy?" Le dije con sarcasmo.
Después clavé mis uñas en una pared, con un toque de elegancia, las arrastré haciéndolas rechinar. Zazú se estremeció al escuchar ese sonido.
"Me siento en verdad terrible... Se me debió haber pasado..." Finalicé acomodando mis uñas en un suave y delicado movimiento, mostrando así, mi indiferencia ante el suceso.
Zazú se me acercó según él, de forma retadora y valiente.
"Eso es algo imperdonable. Como hermano del Rey, ¡Tú debiste haber estado en primera fila!"
Le mostré mis afilados dientes, simulando que lo mordería, y el muy cobarde, se escondió detrás de una pata de Mufasa. Después me le acerqué y le dije:
"Yo estaba en primera fila, hasta que nació esa pequeña bola de pelos."
Mufasa me dijo molesto:
"La bola de pelos es mi hijo… y tú futuro rey."
Entonces yo le respondí de forma burlesca:
"¡Oh!, ensayaré mis reverencias."
Después me propuse salir de La Roca Del Rey, pero las palabras de Mufasa me hicieron retroceder.
"¡No me des la espalda a mí, Scar!"
"¡Ah, no Mufasa!, será mejor que tú no me la des a mí."
Me seguí de largo, pero de nuevo mi hermano me interrumpió el paso rugiéndome y colocándose enfrente de mí de forma desafiante.
"¿Es un reto, Scar?"
"Calma, calma. Jamás me atrevería a retarte."
Zazú interrumpió.
"Lástima... ¿Por qué no?"
"En la inteligencia," comencé a decir; "Yo tengo la parte del león, pero en cuanto a la fuerza bruta, creo que no recibí buena herencia hermano."
Y así, salí de la cueva.
Me dirigí hacia ningún lugar. Sólo quería estar solo. Yo estaba básicamente muerto de envidia. ¡Como detestaba a mi hermano y a su perfecta vida!: perfecto reino, perfecto hijo… y perfecta esposa. Me daba repugnancia. Además, ese nacimiento me purgaba por dentro. Después de mucho caminar, me quedé sentado viendo al horizonte. Todo parecía estar en mi contra. Todos eran felices… Todos sonreían excepto yo...
Pero, eso debía cambiar… Vaya que debía…
Sarabi y Mufasa sonreían, pero muy pronto, les convertiría sus estúpidas sonrisas en rio interminable lágrimas.
Después de estar varias horas fueras, entré a mi cueva.
Para ese momento, Zira ya había regresado, y l verme, me dijo:
"¡Scar!, ¿Dónde te habías metido? Te estuve esperando para que comiéramos juntos, pero nunca llegaste. Toma, te guardé una pierna de antílope."
Yo empecé a comer de una forma desesperada, pues ya había pasado varias horas sin comer.
Una vez que terminé, le pregunté a Zira:
"Y bien, ¿Qué tal estuvo la presentación?
"Pues ya sabes como son, Scar, todos muy felices, Rafiki presentando al bebé. Todo normal. Por cierto,
Me encontré con Leo y su hijo Tuni. Preguntaron por ti.
"¡En serio!, Y ¿Que les dijiste?"
"Que no habías podido asistir porque te estaban dando unos terribles ataques de Asma. Por cierto, El bebé fue niño y le pusieron Simba."
"Sí, Zira, ya lo sabía."
"Y, ¿cómo supiste?"
"Por Mufasa. El imbécil de mi hermano vino a reclamarme que no había asistido a la presentación de su hijo Simba. ¡¿Quién se cree que es para mandarme?!"
"¡¿Hablas en serio?! ¡Agh! Me enoja tanto que me lo digas. Si tú no querías ir, era muy tu decisión. ¡Ese cretino de tu hermano! Si yo hubiera estado aquí lo hubiera... ¡Agh! ¡Me enoja tanto!
"Déjalos, Zira. Ellos ahora se creen los seres más felices y poderosos, pero ya les llegará su hora, Ya lo verás."
Como era de suponerse, posiblemente Sarafina había decidido tener un hijo con Shizazen, así que le pedí a Zazú de nueva cuenta, que me investigara que había sido de ella y de mi hijo Mheetu. Todo el tiempo me preguntaba como estaría él, si sería feliz, si el Rey Shizazen cuidaba bien de él. Nunca hubiera imaginado que me arrepentiría de todo, ¡NUNCA!
Después de dos días, Zazú me llegó con noticias.
"Scar, aquí le traigo la información que me pidió."
"Te escucho..."
"Muy Bien. Primero, La reina Sarafina…"
"¿Reina?, y ¿Desde cuándo?"
"Bueno, desde que el Rey Shizazen la hizo su esposa."
"Es verdad. No lo había pensado así. Pero por favor, Continúa."
"Bien," dijo Zazú. "La reina Sarafina dio a luz el mismo día que nació el príncipe Simba, a una hermosa bebé llamada Nala. Tiene la misma mirada distraída que su padre, el Rey Shizazen."
"Ya veo. Con que Saffy tuvo un hijo con Shizazen. Lo vi venir. ¿Y qué hay de Mheetu? ¿Cómo está? ¿Está bien?, ¿Es feliz?
"Mucho señor. Es un cachorro muy listo y despierto. Shizazen le ha estado enseñando todo lo que tiene que saber para ser un futuro gran rey."
En verdad era increíble saber que tenía un hijo que sería rey de un reino totalmente ajeno.
En verdad me sentía muy bien de saber todo eso.
HAGA CLIC PARA VOLVER AL INDICE
