POV Lexa

Siento como coge mi mano y la aprieta. El gesto me coge por sorpresa, pero intento no aparentarla.

CLARKE: Estoy preparada. Ahora... estoy preparada.

La miro tratando de averiguar qué quiere decirme, pero no logro descifrar nada. Maldita sea Clarke, quizá si fueras un poco más clara podría pensar con más claridad. Debo apoyarme en alguna hipótesis sobre lo que dice o acabaré desquiciada durante toda la noche.

Está preparada para negociar. O no, está preparada para perder tiempo. Pero... y el "ahora…"? Si pienso que es porque… o no. No puede ser ahora. Claro, piensa que podemos morir. Siente lo mismo que yo y no quiere morir y no habérmelo dicho. O que muera yo.

Decido creer esta versión, no hay mucho tiempo. Es la primera vez que escucho a mi corazón y tengo la voz de Titus incrustada en mi cerebro ahora mismo. "El amor es debilidad". No hay tiempo, tengo que guiarme por mi instinto y esto es lo que me dice. Espero que mi amor no nuble mi juicio hoy.

Le devuelvo el apretón de mano y asiento. Quizá tengamos un futuro próximo.

Intentaré perder el máximo de tiempo que pueda con este negociador.

CAGE: Queremos a Clarke y a todos los que tú llamas "la gente del cielo". En su sangre encontraremos la paz entre nuestros clanes. A cambio de que me los entregues, liberaré a toda tu gente.

Está loco. Nos quiere poner en contra de la gente del cielo. Creer que ellos son el problema. Clarke será mi problema, pero más adelante. Ahora solo puedo concentrarme en que el tipo que tiene delante a torturado a miles de mi gente y que de una forma u otra lo va a pagar.

Vamos a perder tiempo.

LEXA: Clarke, conoces a este hombre?

CLARKE: Sí, es el hijo de quien gobierna este lugar. Además de su jefe de seguridad.

LEXA: Quiero hablar con tu comandante, no con el segundo al mando. No hago tratos con gente sin poder.

CAGE: Sin poder? Ha habido un cambio de voluntades últimamente Clarke… Si hubieses estado aquí con tus amigos en vez de dejarlos a su suerte te habrías enterado.

Siento a mi lado a Clarke. Se está descontrolando. Si no la paro puede que perdamos nuestra oportunidad. Espero que con este gesto se calme… le pongo la mano en su espalda, intentando que Cage no la vea desde su ángulo de vista, aunque veo que cambia su expresión. Por lo que lo sabe.

A mi lado, Clarke se calma. Sigamos perdiendo tiempo.

LEXA: Ahora entiendo que eres tú con debo hablar. Me gustan las charlas de comandante a comandante. No tengo muchas. Aprecio una cuando la tengo delante.

CAGE: Bien…

Sonríe, MUY ampliamente.

CAGE: Ahora que tengo tu atención completa. Aceptas el trato?

Es tiempo de hablar con mis generales en forma de perder tiempo.

LEXA: Quiero tomar esta decisión junto a…

CAGE: Jajajajaja no. Vas a tomar la decisión ahora. Clarke y todos los demás por tu gente. De hecho, porque no los hacemos pasar?

La puerta se abre un poco más y sale toda la gente secuestrada de mi pueblo. Se les ve malnutridos, cabizbajos. El ejército ya no está dentro de la montaña. Cómo debemos actuar ahora?

Cage los coloca a todos entre él y nosotros.

CAGE: Tiradores… apuntarlos.

Los tiradores se exponen y los apuntan. Se exponen. Se exponen. Mis arqueros podrían matarlos a todos de un disparo. Serían efectivos, quizá morirían unos cuantos, y después habría una escaramuza. No sé cuántos efectivos tendrá la montaña dentro… pero acaban de hacer una mala jugada y tengo que aprovecharla.

Entre la confusión del momento miro a Clarke e intento decirle todo lo que siento por ella con una mirada. Cuando acabe todo esto…

Desplazo mi mirada a Lincoln, que me la devuelve y me asiente.

CAGE: Qué me dices comandante? Tu chica rubia parece no tener claro que vas a hacer.

La miro de nuevo y le digo:

LEXA: Lo siento. Que nos volvamos a encontrar.

Su mirada me duele en lo más profundo, pero más tarde lo entenderá. El momento ha llegado. Sus tiradores se han relajado, y el hombre llamado Cage no para de reírse.

Sé que la jugada es arriesgada. Quizá maten a la gente de Clarke, pero ella está a salvo conmigo, la puerta está abierta y sus tirados muertos en segundos. Ahora es el momento.

Levanto mi mano y la dejo caer.

Los tiradores han muerto en unos segundos. Mis guerreros corren a socorrer a mi gente secuestrada mientras yo y mi escuadrón corremos a internarnos en la montaña.