Capítulo 44: Amor enfermizo.

REDACTORA.

La noche había caído. Llovía. Scar y Zira yacían en dentro de la cueva. El león dormía plácidamente, pero Zira no. Ella no podía hacerlo. La leona estaba inquieta. ¿Cómo le diría a Scar la noticia sobre Fabana?, pero estaba decidida. Se lo haría saber al alba. Mientras pensaba todo esto, sus ojos se posaban amorosamente sobre el león de negra melena; ¡Qué tierno se veía mientras dormía!, era como ver un pequeño cachorro indefenso. El retumbo de las gotas de lluvia se confundía con la respiración de Scar, y Zira sólo podía contemplarlo. En aquellos momentos hubiera dado cualquier cosa por haberse acercado a él para robarle un beso, pero en verdad no se atrevía. Así, sintió lástima por ella misma. Pena por verse condenada a enterrar sus sentimientos en lo más profundo de su alma. A destinarlos al océano del olvido. Pronto, la mente de Zira se convirtió en una maraña de dudas, que se seguían una detrás de otra. Y toda esta inquietud le desencadenó tal insomnio, que la hizo ponerse en pie. Se acercó así, sigilosamente y procurando no despertar a Scar, hasta la entrada de la cueva a contemplar la lluvia caer, con cierta melancolía. Y al ritmo de la lluvia, muchos pensamientos comenzaron a girar en la mente de la leona.

Zira estaba plenamente consciente del gran significado que tenía Scar para las hienas: Sabía que ellas habían depositado su confianza en él desde un principio, conocía de lo mucho que anhelaban ansiosas el día en que Scar finalmente ascendiera al poder, pues sólo así podrían aspirar a una vida más justa y digna. De igual manera, Zira estaba al tanto de lo mucho que las Hienas amaban a Scar; Para ellas aquel león era como un hermano, un miembro de la familia, él las comprendía como nadie en el mundo y así mismo ellas lo comprendían a él.

Zira también tenía muy presente que las cosas para los hiénidos habían cambiado mucho desde que Ahadi había dejado el trono; Los ataques a su hogar se habían reducido considerablemente, pues Mufasa había derogado varias de las leyes donde se permitía darles muerte sin piedad, ó aquellas donde estuviera permitido violar sus derechos. Esto hacía que las hienas de alguna manera estuvieran hasta cierto punto agradecidas con el rey en turno, y eso no les permitía sentir real desprecio hacia él.

Todo esto era del desagrado de Zira, pues dichos cambios en las leyes habían hecho que las hienas aceptaran de buen modo el reinado de Mufasa. Todo esto debía cambiar, así que Zira ideó un plan; un plan que estaba íntimamente conectado con los sentimientos de la leona. Ella se sentía muy desilusionada; desde pequeña soñaba con el día en que ella finalmente llegaría a la adultez, anhelando que cuando ese día llegara, por fin conquistaría el corazón de Scar. Conforme iba creciendo su fe aumentaba; cada vez que encontraba un cambio nuevo en su cuerpo, en su pelaje, en su voz, ella se sentía cada vez más cerca de su objetivo. Así, fantaseaba que pronto podría casarse con Scar, y que cuando ese día llegara, juntos serían rey y reina, y gobernarían muy felices Las Tierras Del Reino, convirtiéndose así en una hermosa y muy enamorada pareja. Siendo uno solo.

Pero aún con el paso del tiempo, aún con su paso de ser una simple cachorrita a una leona hecha y derecha, Scar parecía no darse cuenta de que existía; No se percataba de que ella ya no era una niña. De que ella ahora comenzaba a experimentar sensaciones nuevas y poderosas hacia él. No servían las muestras de afecto ni las indirectas. No. Zira era una simple amiga a la cual podía confiarle sus tristezas, sus secretos y anhelos, una simple compañera con la que compartía la cueva. Nada más.

Pero la leona era perseverante, así pues, imaginó que talvés si Scar ascendía al trono, ella podría hacer que él la tomara en cuenta para hacerla su reina. ¡Sí!, debía ayudarlo de alguna manera, solo así, ella podría luchar por su amor, permaneciendo a su lado como la nueva soberana de Las Tierras Del Reino.

Así se le ocurrió un plan perverso.

Para ello habría que retorcer la verdad: sembrar en las hienas rencor hacia Mufasa, de esta manera los hiénidos quedarían motivados para nuevamente a ayudar a Scar a obtener el trono.

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